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 LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ

Introducción

En la actualidad existen incontables sectas religiosas que han torcido los fundamentos bíblicos con fines perversos. Quizás las sectas más dañinas sean aquellas que más se parecen al verdadero evangelio, y por consiguiente, son éstas las que merecen nuestra más pronta consideración. La presencia de las sectas y el peligro que esto conlleva, es una realidad hoy más que nunca en la vida de la Iglesia. Como Iglesia de Cristo que somos, debemos estar conscientes que el origen de toda secta no proviene de Dios; sino, del padre de toda mentira, Satanás. Ante tal realidad no debemos angustiarnos pero tampoco quedar indiferentes ante ella. Juan el discípulo amado escribió: "Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo" (1 Juan 4:1). En otra parte la Palabra nos exhorta: a estar siempre preparados para dar razón de nuestra fe (1 Pedro 3:15). Que los creyentes sean bien instruidos en la doctrina (1 Timoteo 4:6-16). "Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros, vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces", nos dijo Cristo mismo (Mateo 7:15). "Y no es maravilla, por que el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz" (2 Corintios 11:14). El conocer entonces la Palabra de Verdad, será indispensable para comprender las características propias de estos grupos falsos, características que la mayoría de las veces son: Ruptura familiar; desacato a las leyes del gobierno; líderes que reclaman ser iguales a Jesús; libros que pretenden complementar la Biblia; negación de la deidad de Cristo; la salvación por obras; perversiones sexuales, suicidios masivos; etc. Una de estas sectas que más ha proliferado en los tiempos actuales, sin duda es la de los llamados "Testigos de Jehová". Cualquier día quizás llamen a su puerta, y al abrirla se encontrará con dos personas ofreciendo revistas o atrayendo su atención con una pregunta sobre la familia, la situación actual en la que vive el mundo u otro tema de actualidad. ¿Qué les dirá?... estoy ocupado, no tengo tiempo ahora...vengan otro día, etc. Aunque en alguna ocasión esto da resultado, lo cierto es que estas personas no son salvas y necesitan que se les testifique de Cristo. ¿Quién lo hará?... Todo esto nos debe animar a prepararnos mejor y no rehuir el contacto con aquellos que de alguna manera son sinceros en seguir sus doctrinas falsas. Obviamente, cuanto más informados estemos en cuanto a la secta en cuestión, y mayor conocimiento bíblico tengamos, estaremos mejor preparados para testificarles.

El presente librito trata sobre la secta "Testigos de Jehová". Y como objetivo tiene: Desenmascarar algunas de sus falsas doctrinas, apoyándonos única y exclusivamente en las Sagradas Escrituras. Al mismo tiempo deseamos concientizar a la Iglesia de Cristo en todo lugar, para que ésta se aperciba y pueda contender ardientemente por la fe (doctrina) que ha sido una vez dada a los santos (Judas 3).

Luis A. Benítez, ciudad de Van Nuys, California, a 20 de Octubre / 1994.

 

Sus Orígenes

Fue en el año 1870 que un joven de nombre Carlos Taze Russell, de 18 años de edad, organizó una clase en la ciudad de Pittsburgh, Pensylvania, Estados Unidos. Su propósito era estudiar la Biblia, y en especial sus partes proféticas. Con el paso del tiempo Russell empezó a enseñar que Cristo no había resucitado corporalmente de la tumba, sino como espíritu. Por lo tanto, su regreso sería espiritual y no corporal. Según sus cálculos, Cristo habría regresado al mundo en forma de espíritu en el año 1874; por tanto, el amanecer del milenio habría tenido lugar en esa fecha (aunque después cambió esta fecha por la de 1914). Ahora había que proclamar las buenas nuevas, explicar el plan divino, y juntar a los verdaderos seguidores de Cristo para que participasen en el Reino del Señor. Con este propósito inició en 1879 la publicación del periódico "The Watchtower and Herald of Christ's Presence" (que traducido significa: La Torre del Vigía y el Heraldo de la Presencia de Cristo).

Esta organización en sus orígenes tuvo muchos nombres. En 1884 se llamó "Sociedad de Tratados de la Torre del Vigía", después "Asociación Internacional de Estudiantes de la Biblia", "Reino Teocrático", "Púlpito del Pueblo", "Aurora Milenial", "Russelismo", y desde 1931 lleva el nombre oficial de "Testigos de Jehová".

Russell publicó seis volúmenes de "Estudios en las Escrituras", con respecto a los cuales escribió: "Estos libros son la primera explicación clara que se ha hecho del plan divino, al leerlos es como si leyera la Biblia misma ". 

Profecías Falsas de Carlos Russell

Russell lanzó una serie de predicciones las cuales resultaron ser falsas. A continuación presentamos una lista de ellas: 1). Russell dijo que los tiempos de los gentiles terminarían en 1914. Esto fue algo que no se cumplió. 2). En 1889 escribió: "Dentro de los siguientes veintiséis años todos los gobiernos actuales serán derribados y disueltos" (Esto hubiera sucedido en el año 1915, algo que nunca sucedió). 3). Para el año 1914 las iglesias cristianas habrían sido destruidas. 4). La batalla de Armagedón tendría lugar en 1914. 5). Para el año 1914, se acabaría la iglesia católica romana. 6). En 1914 todos los gobiernos, bancos, escuelas e iglesias serían completamente destruidos. 7). El año 1914 marcaría el fin del mundo, en el sentido de que el orden social y político pasaría.8). La cosecha de la edad evangélica terminaría en 1914. A la luz de los acontecimientos, es fácil decir que el señor Russell era un falso profeta y los que creían (y creen sus doctrinas) han sido engañados. Cuando llegó y pasó el año 1914 sin cumplirse ninguna de estas predicciones, se postergaron las fechas una y otra vez. El "profeta" murió en 1916 sin ver el cumplimiento de ninguna de sus profecías.

En su existencia, los Testigos de Jehová han tenido los siguientes dirigentes: Carlos Russell (1870-1916), el juez Rutherford (1916-1942), Nathan H. Knorr (1942-1977), y actualmente Frederick W. Franz.

El juez Rutherford fue un escritor que escribió más libros que Russell, ya que escribió cien libros, publicados en ochenta idiomas. Enseñaba que todas las iglesias organizadas (menos los Testigos de Jehová) eran del diablo. Además enseñaba, que como Cristo había venido para establecer su reino y para destruir el orden político existente, por consiguiente todos los gobiernos eran del diablo. Por lo tanto, los testigos de Jehová no debían saludar la bandera, jurar lealtad a la patria o luchar por ella. No debían tener nada que ver con el gobierno, pues eso sería adulterio contra Dios. Esta actitud antipatriótica expuso a los Testigos a mucha persecución en distintos países, especialmente en tiempos de guerra. Más tarde Rutherford modificó este antagonismo al gobierno, pero hasta el momento presente, los Testigos no saludan la bandera. Los pobres Testigos engañados aceptan esta doctrina. Parece que no han leído las instrucciones de Cristo sobre "dar a César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios" (Lucas 20:25). Pero por supuesto todo testigo debe interpretar las Escrituras a la luz de las enseñanzas de sus dirigentes, de esta manera no pueden comprender pasajes tales como: Romanos 13:1-6; Tito 3:1; Mateo 17:24-27 y 1 Pedro 2:11-17. (Fuente: ¿Cuál Camino? Págs. 198-202).

LO QUE ELLOS CREEN Y ENSEÑAN

Se necesitaría un libro muy extenso si fuéramos a examinar todas las doctrinas enseñadas por los Testigos de Jehová, y puesto que no se puede hacer esto, dedicaremos nuestra atención a aquellas enseñanzas que más atentan contra la sana doctrina revelada en las Escrituras.

La deidad de Cristo

Los Testigos de Jehová niegan la divinidad de Cristo, usan para esto muchas argumentaciones sin un apoyo bíblico consistente. Y aún peor, con argumentos que van en contra de la Biblia. Por ejemplo: en uno de sus libros "Sea Dios veraz", en la página 31 afirman: "Este (Jesucristo) no era Dios, sino que fue el primer hijo que Jehová dio a luz". En otra publicación, en la revista "Despertad" del 22 de julio de 1984, en el artículo "Jesús de Nazaret....¿Quién fue realmente él?" se insiste diciendo que Jesús no fue Dios y que esta creencia está basada en doctrinas de hombres.

Está claro que nosotros como cristianos creemos que todas estas afirmaciones debieran avalarse con textos bíblicos, no con frases como yo creo o a mí me parece. Cuando se afirma que Cristo no es Dios, hemos de descubrirlo en las páginas de la Biblia. Por una de estas dos razones: Porque si Cristo es Dios, hemos de tributarle la adoración que sólo merece la divinidad, por el contrario, si no lo es, por muy elevada que sea su posición en la escala de los seres creados y nosotros así le adoremos, no siendo Dios, entonces caeríamos en el error de tantas religiones que adoran a las criaturas, lo cual sería idolatría de nuestra parte, pues sólo la divinidad es digna de adoración. Para hallar la verdad de la deidad del Señor Jesús, debemos ir a las Escrituras con una mente abierta y sincera, dejando a un lado los prejuicios, y dispuestos a aceptar la verdad tal y como dice Juan en su evangelio: "El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta" (Juan 7:17).

Examinemos en la Biblia algunos pasajes donde se nos habla acerca de la deidad de Cristo, y que son distorcionados por los Testigos de Jehová: En Juan, capítulo 1, se nos dice: "En el principio era el verbo, y el verbo era con Dios, y el verbo era Dios". Sin duda es en el evangelio de Juan donde vemos la deidad de Cristo como en ningún otro libro de la Biblia. Esta es la razón por la cual Juan comienza su libro, con la fuerte declaración respecto a la deidad de Cristo (Juan 1:1)

Los Testigos de Jehová han formulado la doctrina falsa de que Jesús no es Dios, en su libro "Sea Dios veraz", páginas 33 y 34, interpretan este pasaje de Juan, y dicen: "se habla de él (Jesús) como la palabra de Dios, es decir, el portavoz u orador representante de Dios, siendo poderoso y teniendo este alto puesto oficial como el verbo o palabra, y estando, por tanto antes de todas las criaturas, era un dios (con minúscula, como se lee en sus biblias), pero no el Dios Todopoderoso, quien es Jehová". La explicación anterior es una clara perversión de las Sagradas Escrituras, a fin de apoyar su posición doctrinal falsa.

Los estudiosos competentes del idioma griego (idioma en que fue escrito el Nuevo Testamento), citan reglas elementales de la gramática griega para demostrar que la traducción e interpretación de los Testigos de Jehová es falsa. El erudito Walter R. Martín nos dice a este respecto: "El sujeto de la oración es "Verbo" (Logos en griego), "el Verbo era". No puede haber ningún objeto directo siguiendo a "era" puesto que, de acuerdo con el uso gramatical, los verbos intransitivos no toman objetos sino nominados predicados que se refieren al sujeto. Por tanto es fácil ver que no se necesita ningún artículo ("un") para "Theos" (Dios en griego). Por tanto traducirlo como "un dios" es tanto una gramática incorrecta como un griego muy pobre, puesto que "Theos" es el nominativo predicado de "era" en la tercera frase de la oración del versículo y debe referirse nuevamente al sujeto ("Verbo"). Entonces si Cristo es el "Verbo" hecho carne (Juan 1:14), El no puede ser nadie sino Dios, a menos que se niegue el texto en el idioma griego, y consecuentemente la palabra inspirada de Dios".

La escritora Luisa J. de Walker, en su libro "¿Cuál Camino?" dice lo siguiente referente a la deidad de Cristo: "Los Testigos de Jehová niegan la divinidad de Cristo. Enseñan que Jesús no es el Hijo eterno de Dios y Creador de todas las cosas. Notamos sin embargo que cuando se refieren a Jesús lo llaman Hijo de Dios, pero es una frase de conveniencia, puesto que no creen que Jesús sea el Hijo eterno, ni que sea Dios. En su libro "Estudios en las Escrituras" Vol. 5, leemos: "Nuestro Redentor existió como espíritu antes de ser hecho carne y vivir entre los hombres. Era conocido como el arcángel Miguel". Notemos lo que la Biblia dice en cuanto a la divinidad de Cristo, lea los siguientes pasajes: Juan 1:1; Mateo 1:23; 16:16; Romanos 9:5; 10:9; Tito 2:13; 1 Timoteo 3:16; Filipenses 2:6-11; Apocalipsis 1:8; Isaías 9:6. Los testigos de Jehová enseñan también: Que Jesús no fue una combinación de naturaleza humana y la espiritual; que la mezcla de ambas naturalezas no produce ni la una ni la otra, sino una cosa imperfecta, híbrida y ofensiva al arreglo divino. Que mientras Cristo andaba en la tierra no era más que un ser humano perfecto. Como actualmente ya no es ser humano en ningún sentido, no debemos esperar que venga otra vez como ser humano. Notemos que al despojar a Cristo de su divinidad y negar la encarnación, niegan también la eficacia de su expiación por los pecados nuestros, pues si Cristo fue solamente un hombre, aunque fuera perfecto, no podía haber llevado los pecados del mundo en su cuerpo en la cruz. La vida de ningún hombre basta para darle vida al mundo. Sólo Dios mismo pudo pagar el precio cabal de nuestro pecado. Notemos los siguientes pasajes en cuanto a la encarnación de Jesucristo: 1 Timoteo 3:16; 2:5; Hechos 1:11; Hebreos 10:5; Filipenses 2:6-11; Gálatas 4:4.

Los Testigos niegan también la segunda venida de Cristo. El fundador Russell enseñó que Cristo ya vino en 1914, y que todos los cristianos verdaderos que estaban en aquel tiempo en los sepulcros fueron resucitados. Desde entonces Cristo y estos resucitados se quedaron en la tierra de una manera invisible haciendo una obra especial a la cual el propio Russell fue llamado para ser nombrado "mayordomo fiel y prudente". Afirman que la profecía de Lucas 21:27, que dice que "entonces verán al Hijo del Hombre que vendrá en una nube con potestad y majestad grande" fue cumplida en 1914 cuando terminaron, según ellos, los "tiempos de los gentiles" y Cristo empezó a reinar como rey. Debemos notar al respecto que Lucas dice que "VERAN" al Hijo del Hombre, como afirman también otros pasajes de la Biblia, sin embargo los Testigos dicen que vino sin ser visto. Notemos las siguientes citas bíblicas en cuanto a la futura venida de Cristo: Hechos 1:11; 1 Tesalonicenses 1:10; 2:19; 3:13; 4:14-17; Juan 14:3; Zacarías 12:9-10". Hasta aquí la cita de la señora Walker.

Las Sagradas Escrituras a su vez enseñan con toda claridad, que el Jesús del Nuevo Testamento es el mismo Jehová del Antiguo Testamento. Veamos los siguientes pasajes: Isaías 40:3, dice: "Voz que clama en el desierto: preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios". Esta profecía se cumplió en Juan el Bautista, quien, como profeta del Altísimo preparó el camino para que el pueblo supiese que Jesús de Nazaret era el Mesías prometido, Mateo 3:1-3. De acuerdo con la profecía de Isaías, ¿para quien había de preparar el camino Juan el Bautista? Para Jehová Dios. Cuando la profecía se cumplió en el ministerio del Bautista, ¿para quién preparó éste el camino? Para Jesucristo. También Pablo, en 1 Corintios 10:9, nos dice lo siguiente: "Ni tentemos a Cristo, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes". El Apóstol está refiriéndose aquí a lo que dice el libro de Números, 21:5-6. "Cuándo el pueblo de Israel pecó contra Jehová Dios". Y Pablo está afirmando en 1 Corintios 10:9, que el pueblo de Israel pecó contra Cristo el Señor. Ahora bien, ¿Cómo podría el pueblo de Israel pecar contra el Señor Jesucristo, si éste no fuese el mismo Jehová Dios?. Veamos otra escritura, dice en Joel 2:32, "cualquiera que invocare el nombre de Jehová, será salvo", y el Apóstol Pablo en Romanos 10:13, aplica las palabras de Joel a Jesucristo, diciendo: "Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo". La Escritura enseña que el Dios Salvador es uno en esencia. Pero también, nos presenta la verdad de que en la salvación, están involucradas las tres personas divinas. El Padre, es el enviador, el Hijo, es el enviado y ejecutor del plan salvífico. Se atribuye entonces, la salvación a Jehová y a Cristo porque Cristo y Jehová son Dios. Y en esto concuerdan las palabras de Joel 2:31, donde dice que vendrá "el día grande y espantoso de Jehová". Pero según Apocalipsis 6:16-17, el día grande y espantoso de Jehová, es el día de la ira del Cordero; poniendo esto de manifiesto que el Señor Jesucristo y Jehová son uno. Cristo siempre ha sido la manifestación de Dios. Antes de su encarnación, la Segunda Persona de la deidad, se revelaba a los hombres bajo el nombre Jehová. Y esto de alguna manera lo reconocen los Testigos, en un párrafo contradictorio que aparece en la página 45 del libro titulado: "El Reino se ha acercado", donde dicen: "El nombre Jesús fue dado por Dios. No significa Salvador, como generalmente se ha creído. Jesús es la forma griega del nombre hebreo Jehosúa. Por consiguiente Jesús significa Jehová el Salvador". Ante esto cabe preguntarnos ¿Quién puede entender la dialéctica de los testigos? En el corto párrafo citado, comienzan diciendo que el nombre Jesús no significa Salvador, y acaban confesando todo lo contrario, al afirmar que el nombre Jesús significa " El Salvador".

Para oponerse a lo que enseñan los pasajes que hemos citado, los Testigos de Jehová apelan a aquellas palabras de Juan 14:28, donde el Señor dice a sus discípulos: "Si me amaseis, ciertamente os gozaríais, porque he dicho que voy al Padre; porque el Padre mayor es que Yo". La explicación de estas palabras es la siguiente: Jesucristo era igual al Padre en cuanto a divinidad o naturaleza; pero era inferior, respecto a la humanidad con que estaba revestido. Esto se explica en Filipenses 2:6-11, donde dice que existiendo en forma de Dios, no consideró una usurpación el ser igual a Dios; y no lo consideró una usurpación porque era igual a Dios por naturaleza. Sin embargo se anonadó a sí mismo, tomando forma de siervo, y hecho obediente hasta la muerte. En su condición de siervo, despojado de aquella gloria que le era propia, y hecho súbdito a la ley, (Gálatas 4:4), era inferior al Padre; pero al volver al cielo reasumió aquella gloria eterna de que nos habla en Juan 17:5. Por eso dijo a sus discípulos: "Si me amaseis, os gozaríais, porque he dicho que voy al Padre". Y esto debiera ser motivo de gozo para sus discípulos porque el volver al Padre significaba dejar su condición de siervo para reasumir plenamente la gloria que le correspondía como Hijo de Dios que era. Otro aspecto que vale la pena resaltar es que si Jesús no era Dios, ¿Por qué aceptó adoración como Dios?. Leemos en Mateo 8:2 "Y he aquí un leproso vino, y le adoraba, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme", en Mateo 14:33 leemos "Entonces los que estaban en el barco, vinieron y le adoraron diciendo: verdaderamente eres Hijo de Dios", vea también: Mateo 9:18; 15:25; 20:20; 28:9; 28:17. En otra parte la Biblia nos dice, que Jesús preguntó a sus discípulos: "¿Qué pensáis del Cristo?" (Mateo 22:42). Ellos tuvieron que tomar una desición acerca de sus ideas sobre Cristo. ¿Era un engañador y un impostor, o era, como decía El que era, el Cristo, el Hijo del Dios viviente?. Poncio Pilato, el gobernador romano, hizo esta pregunta: ¿Qué, pues, haré de Jesús, llamado el Cristo? (Mateo 22:22). Tenía que tomar una decisión de lo que tenía que hacer con El. En la misma forma, estimado lector, usted y yo tenemos que tomar una decisión acerca de quién es Jesús, y lo que haremos con El. Ojalá su decisión sea tomada con base en la Palabra de Dios, y no basándose en las distorciones que hacen de la misma, los llamados Testigos de Jehová. 

La doctrina acerca del Infierno

Los Testigos de Jehová no creen en el infierno tal y como los cristianos lo entendemos. En su libro "Sea Dios veraz", en las páginas 87 a 98, hay una declaración formal de lo que es el infierno para ellos. Veámosla: "Es un lugar de descanso en esperanza, el infierno significa el sepulcro común de la humanidad, la condición a la cual van los hombres buenos y malos para descansar con la esperanza de una resurrección bajo el reino de Dios.... la doctrina de un infierno ardiente donde los malos serán atormentados eternamente después de la muerte no puede ser verdad, por cuatro razones principales: 1) Carece por completo de apoyo bíblico. 2) Es irrazonable. 3) Es contraria al amor de Dios. 4) Es repugnante a la justicia.

Es de lamentar que muchas personas aceptan estas declaraciones caprichosas sin analizarlas, pero lo invitamos a que las analice con nosotros. Comenzaremos con el segundo punto y discutiremos el primero al último, puesto que le daremos más espacio. El escritor de los Testigos declara que la doctrina del infierno es irracional. La Biblia dice: "Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente" (1 Corintios 2:14). La doctrina del infierno es irracional al hombre natural, no convertido, pero cuando comenzamos a comprender que se debe castigar el pecado, Dios no sería santo y justo si El permitiera que el pecado no tuviera su merecido castigo. Puesto que Dios es santo, el pecado debe ser castigado en la persona del pecador, o en la persona del substituto del pecador, el Señor Jesucristo. Cuando se le resta importancia al precio que se debe pagar por el pecado, estamos despreciando de alguna manera el precio que Cristo pagó por nosotros en la cruz del calvario.

El otro punto que señala el escritor de los Testigos, es que el infierno es contrario al amor de Dios. La Biblia nos dice que Dios ama a todos y que su deseo es que nadie perezca (Juan 3:16; 2 Pedro 3:9). Pero Dios no salva a los hombres en contra de la voluntad de ellos. Si los hombres se han de salvar, deben escuchar y creer al Evangelio. Deben arrepentirse de sus pecados; y consecuentemente recibir a Cristo como Salvador personal de sus vidas. Cuando los hombres endurecen sus corazones, cuando rehúsan venir a Cristo, cuando rechazan la oferta libre de la gracia salvadora de Dios, deben enfrentar la consecuencia de su pecado. La Biblia sigue diciendo: "No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna" (Gálatas 6:7-8).

La cuarta declaración que hace el escritor de "Sea Dios veraz" es que la doctrina de un infierno en llamas es repugnante a la justicia. ¡Cuán ignorante es este hombre al significado de "justicia"!. Pues si todos nosotros recibiéramos justicia, todos nosotros recibiríamos la condenación (Isaías 64:6; Romanos 3:26). El Diccionario de Teología Harrison dice: "Dios es la fuente de justicia, de modo que se puede confiar en todo lo que El hace como que es algo justo (Deuteronomio 32:4; Romanos 9:14). La equidad de Dios como juez se verá mas claramente "el día de la revelación del justo juicio de Dios, cuando pagará a cada uno conforme a sus obras" (Romanos 2:5).

Ahora dedicaremos nuestra atención al primer punto, el cual dice que la doctrina del infierno no es algo registrada en las Escrituras. El Señor Jesucristo enseñó más acerca del infierno que cualquier otro escritor bíblico. Le dijo a la ciudad de Capernaum que debido a su pecado, sería abatida hasta el Hades (Mateo 11:23). Dijo además: "Si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga" (Marcos 9:47-48). Llamó a los fariseos serpientes y generación de víboras: "¿Cómo ecaparéis de la condenación del infierno?" (Mateo 23:33). Dijo también en otra parte: "Murió también el rico; y fue sepultado. Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos" (Lucas 16:22-23). En el día del juicio Cristo dirá: "Apartaos de mí, malditos al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles...e irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna" (Mateo 25:41,46). La palabra infierno, en la Biblia, ha sido traducida de estas palabras: Sheol, Hades, Gehena y Tártaro. Las palabras Sheol (del idioma Hebreo), y Hades (del Griego), tienen el mismo significado. El Sheol era para los hebreos el lugar donde iban las almas de los que partían de esta vida. La palabra Sheol resulta muy difícil de traducir, por la siguiente razón: La Biblia indica que, antes de la ascensión de Cristo al cielo todas las almas iban al Sheol. Los impíos iban a aquel lugar de tormento a donde fue el rico; y los justos iban al llamado "seno de Abraham" que venía a ser una sección del mismo Sheol. Ahora bien, cuando la palabra Sheol se refiere a los malos puede traducirse infierno, porque el Sheol, para los malos, viene a ser un lugar de tormento. En cambio para los justos ese lugar viene a ser un lugar de consuelo, paz y felicidad". Fue a este lugar donde fue el alma del ladrón arrepentido (Lucas 23:43), y donde fue el alma de Cristo (Hechos 2:27,31). Pero después de la ascensión de Cristo al cielo, las almas de los redimidos van directamente a la presencia del Señor. En relación con esta cuestión, dice el Diccionario Bíblico lo siguiente: "La doctrina del Nuevo Testamento en cuanto a la morada después de la muerte de las almas de los redimidos, difiere de la del Antiguo Testamento. En el Nuevo se dice repetidas veces que ellos parten para estar con Cristo, véase (Hechos 7:55-56; 2 Corintios 5:6 y 8; Filipenses 1:23 y Hebreos 12:22-24). Para explicar esta diferencia algunos cristianos han sostenido que Cristo al bajar al Hades, Hechos 2:27. O a las partes inferiores de la tierra, Efesios 4:9, proclamó allí las buenas nuevas de haberse consumado la expiación, y habiendo preparado un lugar en la casa de su Padre (Juan 14:2-3), llevó "cautiva" allá "la cautividad" de los santos que estaban en aquel lugar del Hades o Sheol, llamado también "seno de Abraham o paraíso". Dejando en las profundidades de la tierra la otra parte del Hades, la cuál es una morada temporal para los que mueren en condenación". (Diccionario Bíblico Clíe, pág. 521).

Como los Testigos enseñan que el infierno es el sepulcro, ofrecemos a continuación algunas evidencias que el Sheol o Hades, no es lo mismo que el sepulcro. En el Diccionario Bíblico se nos dice: (1) La palabra Sheol aparece siempre en singular (es único). La Escritura no habla de Sheoles sino del Sheol. (2) La palabra Sheol se menciona siempre en relación con los espíritus de los que han partido de esta vida, y no en relación con los cuerpos. (3) La palabra hebrea para designar el sepulcro o sepultura es "queber". (4) No hay un solo ejemplo de que un alma bajase al "queber" o de que un cadáver fuera al Sheol. De esto se desprende que el "queber" es el receptáculo del cuerpo sin vida; y que el Sheol es (ahora para los malos) el receptáculo del espíritu que ha partido del cuerpo. (5) Jesús nos enseña que las almas en el Sheol o Hades están conscientes, Lucas 16:22-26. (6) En Isaías 53:9, La Escritura se refiere al entierro del cuerpo de Cristo, diciendo: "Dispúsose con los impíos su sepultura" (para "sepultura" se usa aquí correctamente el término hebreo queber). Por el contrario en el Salmo 16:10 se refiere al lugar donde fue su espíritu después de su muerte, así leemos: "No dejarás mi alma en el sheol"(págs. 520-521). De todo esto se deduce entonces, que la enseñanza de los Testigos de que el infierno es el sepulcro es insostenible desde el punto de vista bíblico.

Además de las palabras Sheol y Hades, el Señor usó la palabra Gehena para referirse al lugar de tormento donde van los que desprecian la salvación que Dios les ofrece. Hades y Sheol se refieren al lugar donde están las almas desde la muerte hasta el día de la resurrección. En otras palabras es como una prisión temporal donde están aguardando el juicio final, Apocalipsis 20:11-15. Es importante hacer notar que la palabra Gehena tiene un significado semejante a la expresión "lago de fuego". De lo cual se deduce que el verdadero y eterno infierno es el Gehena o lago de fuego. La palabra Gehena (infierno) se encuentra doce veces en el Nuevo Testamento: Mateo 5:22,29 y 30; 10:28; 18:9; 23:15 y 33. Marcos 9:43,45 y 47. Lucas 12:5 y Santiago 3:6. El nombre Gehena es derivado de "Ge-Hinnom", nombre de una cañada profunda de paredes rocallosas situada al sur de Jerusalén donde se quemaba la basura. El Señor se refirió a aquel lugar tomándolo como símbolo o representación del infierno, diciendo: "Si tu mano te fuere ocasión de caer, córtala; mejor te es entrar manco en la vida, que teniendo dos manos ir a la Gehena, al fuego que no puede ser apagado. Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ser echado al Gehena; donde el gusano de ellos no muere y el fuego nunca se apaga" (Marcos 9:43-47). El Señor está contrastando, en este pasaje, la entrada de los justos en el reino de Dios, con la entrada de los impíos en aquel lugar que El mismo llamó "el fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles". El Señor está diciendo que los hombres que se apartan del pecado y procuran hacer la voluntad de Dios van al reino de los cielos. Ahora bien, ¿a dónde van los que hacen lo contrario? el Señor dice que van a la Gehena, pero es evidente que el Señor no se refiere en este caso, al valle de "Ge-Hinnom", porque no hay evidencia de que fuesen lanzados allí los cadáveres y las almas de todos los impíos. El Señor tomó aquella inmunda cañada como símbolo del infierno. Que Cristo tomó el valle de "Ge-Hinnom" como símbolo del infierno lo demuestra el hecho de que dijo: "allí el fuego nunca se apaga". Y añadió: "no puede ser apagado". Si Jesús se refiere literalmente a la Gehena de Jerusalén, entonces podría decirse que sus palabras han resultado tan vanas como las profecías del mismo Russell, porque hace ya muchos años que el fuego se apagó en la cañada de "Ge-Hinnom" en Jerusalén, pero el Hijo de Dios habló de un lugar donde el gusano nunca muere, y el fuego jamás se apaga.

El apóstol Juan a quien le revelaron el Apocalipsis, nos dice que los que estén en el infierno "serán atormentados día y noche para siempre jamás" (Apocalipsis 20:10). La expresión "para siempre jamás" indica la eternidad del tormento. Y con esto concuerdan las palabras del Señor en Mateo 25:46, donde dice: "E irán éstos (los injustos) al tormento eterno, y los justos a la vida eterna". Preguntamos, ¿Creen los Testigos de Jehová en la vida eterna?. Sí lo creen, deberían creer también en la realidad del tormento eterno. Es importante destacar que la palabra que usó Cristo en Mateo 25:46, para eterno, fue la palabra griega "aionios", según el Diccionario del Griego Vine; esta palabra significa eterno en duración. Si creemos que el "aionios" (eterno) de vida no tiene fin; debemos creer lo mismo con respecto al "aionios" (eterno) de tormento.

En Apocalipsis 22:5, dice, refiriéndose a los redimidos, que éstos: "reinarán para siempre jamás". Si preguntamos a un Testigo de Jehová ¿qué quiere decir la expresión "para siempre jamás"?, nos responderá que quiere decir eternamente. Pero cuando le decimos que el mismo Señor afirma, en Apocalipsis 20:10, que los condenados "serán atormentados día y noche para siempre jamás", se niegan a aceptar que el "para siempre jamás" del tormento sea equivalente al "para siempre jamás" de la vida con Dios. Al negar en un caso lo que admiten en el otro, proceden caprichosamente, y no conforme a la lógica y al sentido común. Las palabras "para siempre jamás" están traducidas en ambos pasajes de la palabra griega "aion", la cual siempre denota eternidad en duración. El infierno entonces no es un lugar de aniquilamiento total como enseñan los Testigos de Jehová, sino; un lugar donde Cristo mismo nos dice: "el gusano no muere y el fuego nunca se apaga" Marcos 9:44.

Dos observaciones son necesarias hacer al cerrar esta sección sobre el infierno. Primeramente, cada uno de nosotros debe asegurarse de que no va allá, y  en segundo lugar, es imprescindible que hagamos todo lo que podamos para advertir a otros, y así evitar que ellos vayan a este lugar de tormento eterno.  


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Testigos de Jehová

                     Sección 1

  En esta sección te compartimos este librito que  el Señor me permitiera escribir. El mismo forma parte de una serie titulada "Combatiendo por  la Fe". 

Sección 1
Introducción  
 Profecías falsas
Deidad de Cristo 
Infierno
    
Sección 2
La salvación  
 Resurrección/Cristo 
 El Espíritu Santo 
   
Sección 3
El alma
La iglesia  
Un llamado
Como testificar 

                     Nota

¿Qué es una secta?
Según la Real Academia de la Lengua Española: una secta es un "conjunto de personas que profesan una misma doctrina.    // Nombre que se le da a comunidades religiosas separadas de una confesión ya afirmada. // Doctrina o una confesión religiosa. // Una sociedad secreta,  especialmente de índole política."

El diccionario Larrouse dice: "En sentido amplio se denominan sectas a las pequeñas agrupaciones separadas de una religión matriz. Así los católicos llamaron sectas a los luteranos y reformadores." 

Algunas características de las Sectas falsas:
1.-Salen de una iglesia madre.
2.-La mayoría niegan la deidad y sacrificio de  Jesucristo.
3.-Distorcionan la Biblia.
4.-Emplean material extrabíblico poniéndolo a la par de la Biblia.
5.-Alegan que son los únicos poseedores de la verdad, y como consecuencia los demás no pueden alcanzar salvación fuera de ellos.
6.-Enfatizan el hacer obras para obtener la salvación. 

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