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Apuntes de Sermones

Carlos H. Spurgeon

APRESURANDO A LOT

«Y, al rayar el alba, los ángeles daban prisa a Lot» (Gén. 19:15).

¿Eran estos personajes ángeles o apariencias visibles de las personas divinas? No importa, eran mensajeros de salvación enviados por el Todopoderoso Invisible, y nos enseñan cómo tenemos que tratar a los hombres para moverles y bendecirles. Imaginaos a los dos ángeles detrás del grupo familiar empujándolos, con sus dos brazos, por las espaldas para sacar a Lot, su esposa y sus dos hijas del gran peligro que ellos conocían estaban por llegar.

 

I. LOS JUSTOS NECESITAN SER EMPUJADOS

¿En qué cosas? En lo que se refiere a obediencia a su Señor. En sacarles del mundo (vers. 26). En buscar el bien de sus familias (vers. 12).

¿Por qué? La carne es débil. Lot era un anciano demasiado inclinado a las cosas mundanas. Sodoma tiene una influencia indolente.

¿Por qué medios? Recordándoles sus obligaciones y oportunidades. Llevándoles a considerar el correr del tiempo y la brevedad de la vida. Advirtiéndoles de su segura ruina.

 

II. LOS PECADORES NECESITAN SER APRESURADOS.

1. Los pecadores son muy lentos y propios a demorarse.

Se hallan establecidos en la Sodoma del pecado.

No creen nuestras advertencias (vers. 14).

Se entretienen en el gran engaño de Satanás para su ruina.

2. Es nuestro deber apresurarles.

Debemos ser nosotros insistentes como lo fueron los ángeles.

Debemos ser pacientes y repetir nuestros ruegos.

Debemos ser resueltos y apretarles de todas formas.

3. Tenemos muchos argumentos para hacerles apresurar.

Su inminente peligro si se entretienen.

El pecado de demorarse cuando Dios ordena apresurarse.

La suprema necesidad de inmediata decisión.

Cuando cierto joven hizo pública profesión de fe, su padre, muy resentido, le dio este consejo: «Jaime, deberías primeramente establecerte en un buen negocio y entonces entrar en asuntos de religión.» «Padre -dijo el muchacho-, Jesucristo me da un consejo totalmente diferente. El dice: "BUSCAD PRIMERAMENTE EL REINO DE DIOS".

«Hermano --dijo cierto hombre moribundo---, ¿por qué no fuiste más insistente con respecto a mi alma?» «Querido Jaime -replicó el hermano-, yo le he hablado diversas veces.» «Sí -fue la respuesta-. No tengo que reprocharte esto. Pero siempre que me hablabas ¡era con tanta cautela! Yo quisiera que me hubieses cogido por el cuello y me hubieses hecho poner de rodillas, pues yo he sido tan descuidado que necesitaba esto para no despertar de mi sueño en el infierno.»

***

PODER CON DIOS

«No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel [príncipe de Dios]: porque has luchado con Dios y con los hombres y has vencido» (Gén. 32:28).

Después que Jacob había prevalecido con Dios no tenía razón alguna para temer a Esaú. Y era el poder de un solo individuo, puesto en juego en una ocasión de gran apuro. ¡Cuánto más poder puede encontrarse cuando dos o tres personas se juntan para orar!

I. LO QUE NO ES ESTE PODER.

·         No puede ser mágico. Algunos parecen tener ilusión de que las oraciones son una especie de ritos mágicos, pero esto es una tontería (Mat. M).

·         No puede ser meritorio.

·         No puede ser propio. Tiene que ser dado por el Señor.  

II. DE DÓNDE PROCEDE ESTE PODER.

1.      Viene de la misma naturaleza del Señor. Su bondad y ternura son movidos a la vista de nuestra tristeza y debilidad. Un soldado que iba a matar a un niño, detuvo su arma cuando el pequeño clamó: «¡No me mates; soy tan pequeño!»

2.      Viene de la promesa de Dios. Por su pacto del Evangelio y por su Palabra, el Señor se sujeta a los que saben corno apelar a su verdad y fidelidad.

3.      Procede de las relaciones de la gracia. Con toda seguridad, un padre escuchará a sus propios hijos.

4.      Procede de actos anteriores del Señor. Su elección es un poder en sí mismo, ya que es un Dios inmutable.

III. CÓMO PUEDE SER EJERCIDO.

1.      Debe haber un profundo sentimiento de debilidad (2ª Corintios 12: 10).

2.      Debe haber fe sencilla en la bondad del Señor (Juan 14:12).  

«La fe domina el mundo y el infierno,

Conquista a la muerte y el temor;

Y lo que es todavía más extraño:

Vence en el Cielo, mediante la oración.»

 

3.      Debe haber pronta obediencia a su voluntad (Juan 9:31).

4.      Un derramamiento del corazón entero (Oseas 12A).

IV. PARA QUIÉN PUEDE SER UTILIZADO ESTE PODER.

1. En favor de nosotros mismos.

·         Para nuestra propia liberación de pruebas especiales.

·         Para nuestra futura fortaleza y crecimiento, cuando, corno Jacob, somos llamados a enfrentarnos con tribulaciones sucesivas.

2. En favor de otros.

·         Las mujeres y los niños de Jacob fueron preservados y el corazón de Esaú ablandado.

·         Véanse otros ejemplos de Abraham, Job, Moisés, Samuel, Pablo, etc., en que se ejerció este poder para bien de otras personas.

·         ¡Cuán terrible es no tener poder con Dios sino luchar contra El con nuestro débil brazo!

Aunque Jacob era un simple peregrino cansado, prácticamente un gusano que podía ser fácilmente aplastado y pisoteado (Is. 41:14), sin embargo, por medio de la oración es tan poderoso que vence al mismo Dios Omnipotente. - Thomas Brooks.

Cuán a menudo he visto a un niño pequeño rodear el cuello de su padre con sus brazos y ganar con besos, ruegos y lágrimas lo que le había sido rehusado. ¿Quién no se ha sentido movido a compasión por su importunidad cuando un animal mudo nos ha mirado con ojos suplicantes pidiéndonos comida? ¿Es Dios menos compasivo que nosotros? - Dr. Guthrie.

Esta es la llave que nos ha abierto las puertas cerradas del cielo una y otra vez. Ha vencido poderosos ejércitos y descubierto secretos que la misma agudeza del diablo no había podido descubrir. Ha desbaratado complots en su mismo origen y hecho que los artefactos de crueldad preparados contra los santos destruyan a sus propios inventores, siendo atados con las mismas cadenas que habían preparado para otros. Al toque de la oración se han abierto puertas de prisiones, la tumba ha dado sus muertos y el leviathan no ha podido digerir su presa, antes la ha tenido que vomitar. - W. Gurnall.

***

TENGO BASTANTE

«Y dijo Esaú: Suficiente tengo yo... Jacob dijo: Todo lo que hay aquí es mío...»

 (Gén. 33:9, 11).

Es raro y agradable encontrar a alguien que declara tener bastante, pues la gran mayoría están anhelando más. Aquí tenemos a dos personas que estaban contentas; dos hermanos de posición muy diferente, Pero ambos dicen «tengo bastante>. ¿Dónde encontraremos hermanos como ellos?

I. TENEMOS AQUÍ A UN HOMBRE PROFANO QUE TENÍA BASTANTE.

1. No porque Esaú tenía otras faltas había de estar descontento y ser ambicioso. El contentamiento es una cualidad moral, del mismo modo que es también, a veces, una gracia espiritual.

2. Sin embargo, esto tiene su lado malo.

·         Tiende a fomentar cierto desprecio por las riquezas espirituales.

·         Puede ser una señal de que la tal persona tiene su parte en esta vida.

II. AQUÍ VEMOS A UN HOMBRE PIADOSO QUE TIENE BASTANTE.

1.      Es una lástima que esto no sea cierto con todos los cristianos.

Algunos parecen muy ansiosos por las cosas del mundo, aunque profesan estar separados de él.

2.      Es magnífico tener bastante. El contentamiento sobrepasa a todas las riquezas.

3.      Es agradable tener algo que dar a los pobres; y éste debería ser el objetivo de nuestras labores (Ef 4:28).

4.      Pero lo mejor de todo es tener todas las cosas. En la versión española leemos que Jacob dijo: «Yo tengo todas las cosas.» «Todo es vuestro» (1ª Cor. 3:22).

Una creyente que estaba desayunando con un mendrugo de pan y un vaso de agua exclamó: «¡Qué importa! Tengo todo esto y también a Cristo.»

Un predicador puritano, al dar gracias sobre un plato de patatas y un arenque, dijo: «Señor, te doy gracias que has puesto en operación el mar y la tierra para alimentar a uno de tus hijos.» - Máximas para meditación.

¿No está contenta la abeja con el polen de la flor, o el buey que pace en las montañas?... El descontento roba al hombre la facultad de gozar lo que posee. Una gota o dos de vinagre amargan todo un vaso de vino.

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JOSÉ ABRE LOS GRANEROS

«Entonces José abrió todo granero donde había... » (Gén. 41:56).

Observad la bondad de la Providencia al levantar a José para salvar del hambre a la casa de Israel, y aun a todas las gentes de Egipto y alrededores, y comparadlo con la grandeza de la gracia soberana que levantó a Jesús para salvar a su pueblo y ser salvación de Dios hasta los fines de la tierra.

José había llenado de antemano los vastos graneros, y nuestro texto nos muestra cómo usó sus depósitos: «José abrió todos los graneros.» ¡Cuánto más ha sido hecho por Jesús! ¡Y qué privilegio es ser participantes de su gracia!

1. JOSÉ ABRIÓ LOS GRANEROS POR AUTORIDAD REAL.

1. Al rey de Egipto sólo se podía ir por medio de José (vers. 55). Así es con Jesús (Juan 14:6).

2. El rey ordenó que todos obedeciesen a José (vers. 56) (Juan 5:23).

3. En todo el país nadie podía abrir los graneros excepto José (Juan 3:35). 

II. JOSÉ ERA LA PERSONA APTA PARA ABRIR LOS GRANEROS.

1. El fue el que inventó aquel recurso de los grandes graneros, y era la persona señalada pira controlarlos (versículos 33 a 36 y 38; compárense con Heb. 1: 1-3).

2. El lo hizo todo en gran escala (vers. 49).

3. El tenía sabiduría para distribuir bien aquella bendición. Fácilmente puede encontrarse la comparación. Es nuestro Señor Jesucristo el Señor de la casa; escogido entre diez mil, que ha provisto para el hambre de nuestras almas (Col. 1:19 y Juan 1:16). 

III. JOSÉ ABRIO LOS GRANEROS, EFECTIVAMENTE.

1. Para este propósito los había llenado. La gracia de Dios es para ser usada.

2. Abrió los depósitos en el tiempo oportuno (vers. 55-56).

3. Los mantuvo abiertos mientras duró el hambre. Nunca fueron cerrados mientras hubiera cerca un necesitado que lo requiriera. 

IV. JOSÉ ABRIÓ LOS GRANEROS A TODOS LOS QUE VENÍAN.

1. Mucha gente vino desde lejos en busca de alimentos (vers. 57).

2. Nadie fue despedido vacío.

·         Sin embargo, José vendía el alimento; mientras que Jesús da sin dinero ni precio. ¿No acudiréis a El para obtener el pan celestial?

William Bridge dice: «Hay suficiencia en Jesús para satisfacer a todos nosotros. Si dos, seis o veinte personas sedientas fueran a beber de una botella, mientras el uno bebe el otro tendría ansiosa envidia, pensando que quizá no habría suficiente para él; pero si un centenar de sedientos va a un río, mientras uno bebe el otro no siente ninguna envidia ni ansia, porque hay suficiente para todos.»

«Todas las gracias espirituales que enriquecen a la Iglesia son por Jesucristo. El apóstol Pablo nos presenta algunas de las mejores: Ef. 1:3. Nuestra elección por El (vers. 4). Nuestra adopción es también por El (vers. 5). Nuestra redención y remisión de pecados son por El. Todas las generosas transacciones entre Dios y su pueblo son por medio de Cristo. Dios nos ama a través de Cristo. Escucha nuestras plegarias hechas en el nombre de Jesús; perdona todos nuestros pecados mediante Crísto.»

«Por Cristo nos justifica; mediante Cristo nos santifica; por Cristo nos mantiene; por Cristo nos perfecciona. Todas sus relaciones con nosotros son a través de Jesucristo. Todo lo que tenemos es de Cristo; todo lo que esperamos depende de El. El es el eje de oro sobre el cual gira todo el proceso de nuestra salvación.» - Ralph Robinson.

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DEMASIADO PEQUEÑA PARA UN CORDERO

«... tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia. Mas si la familia fuere tan pequeña que no baste para comer el cordero, entonces él y su vecino inmediato a su casa tomarán uno según el número de las personas; conforme al comer de cada hombre, haréis la cuenta del cordero» (Ex. 12:3, 4).

El cordero tenía que ser comido, comido enteramente, comido por todos y comido rápidamente. El Señor Jesús ha de ser recibido en el alma como alimento espiritual, ha de ser recibido todo El por cada uno de su pueblo y hay que hacerlo sin demora.

I. EL TEXTO NOS RECUERDA UN PRIVILEGIO PRINCIPAL.

1.      Cada hombre de Israel comía la Pascua por sí mismo.

·         «Cada hombre según su comer.» Así nosotros nos alimentamos de Cristo cada cual según su apetito, capacidad y habilidad para hacerlo.

2.      Este privilegio tenía que ser compartido por toda la familia.

·         «Un cordero por familia.»

·         Que nadie menosprecie este hecho. Que nadie se contente sin tener su propia salvación y la de toda su casa. Tenemos ambas cosas en el famoso texto de Hech. 16:31.

II. EL TEXTO MENCIONA UNA POSIBILIDAD Y LA SOLUCIONA.

Podía haber falta de personas para comer el cordero, pero no falta de comida para alimentarlas. La última cosa que tuvo que ser suplida en la parábola de las bodas fueron los convidados. Los bueyes y corderos habían sido matados y todo estaba listo para la fiesta desde mucho antes «que se procuraran los huéspedes».

1.      En nuestro caso todas las familias son demasiado pequeñas para la persona de Jesús, el Cordero de Dios.

2.      Una sola familia es poco para rendirle toda la alabanza, adoración, servicio y amor que se merece.

3.      Una familia es demasiado poco para hacer todo el trabajo de proclamar el mensaje del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Mantener el testimonio de la verdad, visitar a los miembros de la Iglesia y ganar el mundo para El. Por consiguiente, llamemos a las familias vecinas de nuestra casa. Si nuestro vecino no viene cuando es invitado, no somos responsables: pero si perece porque no le hemos invitado, seremos culpables de su sangre. «Si tú no le hablares.... su sangre yo la demandaré de tu mano» (Ez. 33:8).

III. TODO EL TEMA NOS SUGIERE PENSAMIENTOS SOBRE LA COMUNIÓN EN EL EVANGELIO.

1.      Es bueno para los individuos y para las familias salir del egoísmo y buscar el bien para un círculo más amplio.

2.      Es una bendición cuando el centro de nuestras relaciones sociales es «el Cordero».

3.      Innumerables; bendiciones fluyen ya a nosotros de nuestra amistad y unión con Jesucristo. La comunión de la iglesia ha sido fructífera en esta dirección.

Un muchachito preguntó a su madre cuál de los personajes de El peregrino le gustaba más. Ella replicó: «Cristiano, por supuesto, es el héroe de toda la historia.> Pero su hijo replicó: «No, madre, a mí me gusta más Cristiana, pues cuando Cristiano se fue en peregrinación a la ciudad celestial se fue solo, mientras que Cristiana tomó sus niños con ella.>

Un hombre iba a su trabajo una mañana, cuando le fue dicho que el río había roto las compuertas del dique y estaba derramándose el agua por el valle, sembrando muerte y destrucción doquiera que llegaba. Su informante se lo dijo por casualidad al encontrarle en el camino, pero el valiente obrero corrió inmediatamente atrás hacia la parte baja del valle gritando: «Si esto es verdad, alguien tiene que hacerlo saber.» Por este aviso oportuno salvó las vidas de muchas gentes.

***

ORACIÓN INOPORTUNA

«... ¿Por qué clamas a Mí? ...» (Ex. 14:15).

Puede venir un tiempo cuando esta pregunta tiene que ser respondida, y éste fue el caso de Moisés. Hay un tiempo cuando el clamor deberá dar lugar a la acción. Cuando ésta es escuchada y el mar Rojo se divide, seria vergonzosa desobediencia permanecer temblando y orando.

I. A VECES LA RESPUESTA SERÁ POCO SATISFACTORIA.

1.      Porque yo estoy orando por costumbre. Algunos han practicado la hipocresía repitiendo formas de oración que aprendieron en su infancia.

2.      Porque es parte de mi religión. Muchos oran como un danzarín del África o un faquir de la India que se deja secar la mano; pero no saben nada de la realidad espiritual de la oración (Mat. 6:7).

3.      Porque me siento más satisfecho después de haber practicado tal costumbre. Si solamente oráis para satisfacer vuestra mente acostumbrada a ello, ¿no será una burla al Dios vivo que quiere escuchar la voz del alma y de la conciencia, y no aumentaréis con ello vuestro pecado? (Is. 1:12, 15; Ez. 20:31).

 

II. A VECES LA ORACIÓN DEMOSTRARÁ IGNORANCIA.

1.      Cuando impide el verdadero arrepentimiento. En vez de quitar el pecado y sentir pena por él, algunas personas se quedan satisfechas con una oración de palabras. «Obedecer es mejor que los sacrificios.» Y mejor que las oraciones.

2.      Cuando es un estorbo para poner la fe en Jesús. El Evangelio no dice: «Ora y serás salvo»; sino: «Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo» (Mat. 7:21; Juan 6:47).

3.      Cuando suponemos que nos hace aceptos a Dios. Debemos venir a El como pecadores y no elevar nuestras oraciones como una muestra de nuestra justicia y piedad (Luc. 18:11-12).

III. A VECES LA RESPUESTA SERÁ TOTALMENTE CORRECTA.

  1. Porque debo orar. Estoy atribulado y debo orar o perecer. Los suspiros y clamores no son para ordenar a Dios, sino una irresistible expresión del corazón (Sal. 42:1; Rom. 8:26).
  2. Porque yo sé que seré escuchado y, por tanto, siento un fuerte deseo de acudir a Dios en súplica. «Porque El ha inclinado su oído a mí, por tanto le invocaré en todos mis días» (Sal. 116:2).

3.      Porque yo me deleito en ello; trae reposo a mi mente y esperanza a mi corazón. Es un dulce medio de comunión con mi Dios. «Para mí el acercarme a Dios es el bien» (Sal. 73:28).

  1. ¿Por qué debe haber quienes dependen de sus propias oraciones?

·         ¿En qué estado se hallan los que viven sin oración?

·         ¿Qué son aquellos que no pueden dar razón del por qué oran, sino que supersticiosamente repiten palabras que no salen del corazón?

Una inquiridora ansiosa a quien yo había explicado claramente el gran mandato del Evangelio: «Cree en el Señor Jesús», resistía constantemente mis esfuerzos para llevarla a Cristo. Por último exclamó: «¡Ore por mí, ore por mí!» Quedó muy sorprendida cuando le repliqué: «No lo haré de ninguna manera. Yo he orado por usted antes; pero si usted rehúsa creer la Palabra del Señor, no veo por qué debo orar por usted. El Señor le manda creer en Cristo, y si usted no lo hace, sino que persiste haciendo a Dios mentiroso, usted se perderá, y lo tendrá bien merecido.» Esto la trajo a razón. Me pidió que le explicara de nuevo el camino de la salvación, lo escuchó atentamente y, como un niño, su rostro se iluminó al exclamar: «¡Señor, yo puedo cree!, ¡yo creo, y soy salvada! Gracias por haber rehusado confortarme en la incredulidad.» Luego, añadió suavemente: «Y ahora, ¿no orará por mí?» Naturalmente que lo hice y nos regocijamos juntos de que podía ofrecer la oración de fe.

Durante un rápido deshielo de uno de los ríos de América un hombre quedó en una de las piezas de hielo que todavía no se había separado de la masa grande. Sin embargo, en su terror, no lo veía, sino que se arrodilló y empezó a orar a Dios en voz alta que lo librase.

Los espectadores que se hallaban a la orilla le gritaron a grandes voces: «Hombre, cese de orar y traspase la grieta, que se está abriendo. Venga a la orilla.» Así podríamos decir a algunos: «Cese de orar y crea en Jesús.» - El Cristiano, 1874.

En una ocasión cuando Bunyan estaba tratando de orar, el tentador le sugirió: «Que ni la misericordia de Dios ni la sangre de Cristo tenían que ver con él, ni podían ayudarle a causa de sus pecados, por lo tanto era en vano orar. Sin embargo, él se dijo dentro de sí: «Yo continuaré orando.» El tentador le dijo: «Tu pecado es imperdonable.» «Bien -replicó él-, yo oraré.» Así que empezó a orar de esta forma: «Señor, Satanás me dice que ni tu misericordia ni la sangre de Cristo son suficientes para salvar mi alma; Señor, ¿cómo te honraré más, si creo que tú no me echarás fuera, o creyendo lo que el tentador me dice? Señor, yo creo que tú no quieres ni puedes hacerlo, por tanto continuaré honrándote creyendo que puedes, si quieres.» Y mientras hablaba así, como si alguien me hubiese dado un golpe en la espalda, vino a trú mente la palabra de la Escritura: «¡Oh hombre, grande es tu fe!»


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Sermones

                     Sección 6

  Apresurando a Lot
  Poder con Dios
  Tengo bastante
 
José abre los graneros
  Demasiado pequeña para...
 
oración inoportuna

 

                     Nota

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