|
[1]
[2] [3]
[4] [5] [6]
[7] [8]

Apuntes de
Sermones
Carlos H. Spurgeon
APRESURANDO A LOT
«Y, al rayar el alba, los ángeles daban
prisa a Lot» (Gén. 19:15).
¿Eran estos personajes ángeles o apariencias
visibles de las personas divinas? No importa, eran mensajeros de
salvación enviados por el Todopoderoso Invisible, y nos enseñan
cómo tenemos que tratar a los hombres para moverles y
bendecirles. Imaginaos a los dos ángeles detrás del grupo
familiar empujándolos, con sus dos brazos, por las espaldas para
sacar a Lot, su esposa y sus dos hijas del gran peligro que
ellos conocían estaban por llegar.
I. LOS JUSTOS NECESITAN SER EMPUJADOS
¿En qué cosas? En
lo que se refiere a obediencia a su Señor. En sacarles del mundo
(vers. 26). En buscar el bien de sus familias (vers. 12).
¿Por qué? La carne
es débil. Lot era un anciano demasiado inclinado a las cosas
mundanas. Sodoma tiene una influencia indolente.
¿Por qué
medios?
Recordándoles sus obligaciones y oportunidades. Llevándoles a
considerar el correr del tiempo y la brevedad de la vida.
Advirtiéndoles de su segura ruina.
II. LOS PECADORES NECESITAN SER APRESURADOS.
1. Los pecadores son muy lentos y propios a
demorarse.
Se hallan establecidos en la Sodoma del
pecado.
No creen nuestras advertencias (vers. 14).
Se entretienen en el gran engaño de Satanás
para su ruina.
2. Es nuestro deber
apresurarles.
Debemos ser nosotros insistentes como lo
fueron los ángeles.
Debemos ser pacientes y repetir nuestros
ruegos.
Debemos ser resueltos y apretarles de todas
formas.
3. Tenemos
muchos argumentos para
hacerles apresurar.
Su inminente peligro si se entretienen.
El pecado de demorarse cuando Dios ordena
apresurarse.
La suprema necesidad de inmediata decisión.
Cuando cierto joven hizo pública profesión de
fe, su padre, muy resentido, le dio este consejo: «Jaime,
deberías primeramente establecerte en un buen negocio y entonces
entrar en asuntos de religión.» «Padre -dijo el muchacho-,
Jesucristo me da un consejo totalmente diferente. El dice:
"BUSCAD PRIMERAMENTE EL REINO DE DIOS".
«Hermano --dijo cierto hombre moribundo---,
¿por qué no fuiste más insistente con respecto a mi alma?»
«Querido Jaime -replicó el hermano-, yo le he hablado diversas
veces.» «Sí -fue la respuesta-. No tengo que reprocharte esto.
Pero siempre que me hablabas ¡era con tanta cautela! Yo quisiera
que me hubieses cogido por el cuello y me hubieses hecho poner
de rodillas, pues yo he sido tan descuidado que necesitaba esto
para no despertar de mi sueño en el infierno.»
***
PODER CON DIOS
«No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel
[príncipe de Dios]: porque has luchado con Dios y con los
hombres y has vencido» (Gén.
32:28).
Después que Jacob había prevalecido con Dios
no tenía razón alguna para temer a Esaú. Y era el poder de un
solo individuo, puesto en juego en una ocasión de gran apuro.
¡Cuánto más poder puede encontrarse cuando dos o tres personas
se juntan para orar!
I. LO QUE NO ES ESTE PODER.
·
No puede ser mágico. Algunos parecen tener
ilusión de que las oraciones son una especie de ritos mágicos,
pero esto es una tontería (Mat. M).
·
No puede ser meritorio.
·
No puede ser propio. Tiene que ser dado por
el Señor.
II. DE DÓNDE PROCEDE ESTE PODER.
1.
Viene
de la misma naturaleza del Señor. Su bondad y ternura son
movidos a la vista de nuestra tristeza y debilidad. Un soldado
que iba a matar a un niño, detuvo su arma cuando el pequeño
clamó: «¡No me mates; soy tan pequeño!»
2.
Viene
de la promesa de Dios. Por su pacto del Evangelio y por su
Palabra, el Señor se sujeta a los que saben corno apelar a su
verdad y fidelidad.
3.
Procede de las relaciones de la gracia. Con toda seguridad, un
padre escuchará a sus propios hijos.
4.
Procede de actos anteriores del Señor. Su elección es un poder
en sí mismo, ya que es un Dios inmutable.
III. CÓMO PUEDE SER EJERCIDO.
1.
Debe
haber un profundo sentimiento de debilidad (2ª Corintios 12:
10).
2.
Debe haber fe sencilla en la bondad del Señor (Juan 14:12).
«La fe domina el mundo y el infierno,
Conquista a la muerte y el temor;
Y lo que es todavía más extraño:
Vence en el Cielo, mediante la oración.»
3.
Debe
haber pronta obediencia a su voluntad (Juan 9:31).
4.
Un
derramamiento del corazón entero (Oseas 12A).
IV. PARA QUIÉN PUEDE SER UTILIZADO ESTE
PODER.
1. En favor de nosotros mismos.
·
Para nuestra propia liberación de pruebas
especiales.
·
Para nuestra futura fortaleza y crecimiento,
cuando, corno Jacob, somos llamados a enfrentarnos con
tribulaciones sucesivas.
2. En favor de otros.
·
Las mujeres y los niños de Jacob fueron
preservados y el corazón de Esaú ablandado.
·
Véanse otros ejemplos de Abraham, Job,
Moisés, Samuel, Pablo, etc., en que se ejerció este poder para
bien de otras personas.
·
¡Cuán terrible es no tener poder con Dios
sino luchar contra El con nuestro débil brazo!
Aunque Jacob era un simple peregrino cansado,
prácticamente un gusano que podía ser fácilmente aplastado y
pisoteado (Is. 41:14), sin embargo, por medio de la oración es
tan poderoso que vence al mismo Dios Omnipotente. - Thomas
Brooks.
Cuán a menudo he visto a un niño pequeño
rodear el cuello de su padre con sus brazos y ganar con besos,
ruegos y lágrimas lo que le había sido rehusado. ¿Quién no se ha
sentido movido a compasión por su importunidad cuando un animal
mudo nos ha mirado con ojos suplicantes pidiéndonos comida? ¿Es
Dios menos compasivo que nosotros? - Dr. Guthrie.
Esta es la llave que nos ha abierto las
puertas cerradas del cielo una y otra vez. Ha vencido poderosos
ejércitos y descubierto secretos que la misma agudeza del diablo
no había podido descubrir. Ha desbaratado complots en su mismo
origen y hecho que los artefactos de crueldad preparados contra
los santos destruyan a sus propios inventores, siendo atados con
las mismas cadenas que habían preparado para otros. Al toque de
la oración se han abierto puertas de prisiones, la tumba ha dado
sus muertos y el leviathan no ha podido digerir su presa,
antes la ha tenido que vomitar. - W. Gurnall.
***
TENGO BASTANTE
«Y dijo Esaú: Suficiente tengo yo... Jacob
dijo: Todo lo que hay aquí es mío...»
(Gén. 33:9,
11).
Es raro y agradable encontrar a alguien que
declara tener bastante, pues la gran mayoría están anhelando
más. Aquí tenemos a dos personas que estaban contentas; dos
hermanos de posición muy diferente, Pero ambos dicen «tengo
bastante>. ¿Dónde encontraremos hermanos como ellos?
I. TENEMOS AQUÍ A UN HOMBRE PROFANO QUE TENÍA
BASTANTE.
1. No porque Esaú tenía otras faltas había de
estar descontento y ser ambicioso. El contentamiento es una
cualidad moral, del mismo modo que es también, a veces, una
gracia espiritual.
2. Sin embargo, esto tiene su lado malo.
·
Tiende a fomentar cierto desprecio por las
riquezas espirituales.
·
Puede ser una señal de que la tal persona
tiene su parte en esta vida.
II. AQUÍ
VEMOS A UN HOMBRE PIADOSO QUE TIENE BASTANTE.
1.
Es
una lástima que esto no sea cierto con todos los cristianos.
Algunos parecen muy ansiosos por las cosas
del mundo, aunque profesan estar separados de él.
2.
Es
magnífico tener bastante. El contentamiento sobrepasa a todas
las riquezas.
3.
Es
agradable tener algo que dar a los pobres; y éste debería ser el
objetivo de nuestras labores (Ef 4:28).
4.
Pero
lo mejor de todo es tener todas las cosas. En la versión
española leemos que Jacob dijo: «Yo tengo todas las cosas.»
«Todo es vuestro» (1ª Cor. 3:22).
Una creyente que estaba desayunando con un
mendrugo de pan y un vaso de agua exclamó: «¡Qué importa! Tengo
todo esto y también a Cristo.»
Un predicador puritano, al dar gracias sobre
un plato de patatas y un arenque, dijo: «Señor, te doy gracias
que has puesto en operación el mar y la tierra para alimentar a
uno de tus hijos.» - Máximas para meditación.
¿No está contenta la abeja con el polen de la
flor, o el buey que pace en las montañas?... El descontento roba
al hombre la facultad de gozar lo que posee. Una gota o dos de
vinagre amargan todo un vaso de vino.
***
JOSÉ ABRE LOS
GRANEROS
«Entonces José abrió todo granero donde
había... » (Gén. 41:56).
Observad la bondad de la Providencia al
levantar a José para salvar del hambre a la casa de Israel, y
aun a todas las gentes de Egipto y alrededores, y comparadlo con
la grandeza de la gracia soberana que levantó a Jesús para
salvar a su pueblo y ser salvación de Dios hasta los fines de la
tierra.
José había llenado de antemano los vastos
graneros, y nuestro texto nos muestra cómo usó sus depósitos:
«José abrió todos los graneros.» ¡Cuánto más ha sido hecho por
Jesús! ¡Y qué privilegio es ser participantes de su gracia!
1. JOSÉ ABRIÓ LOS GRANEROS POR AUTORIDAD
REAL.
1. Al rey de Egipto sólo se podía ir por
medio de José (vers. 55). Así es con Jesús (Juan 14:6).
2. El rey ordenó que todos obedeciesen a José
(vers. 56) (Juan 5:23).
3. En todo el país nadie podía abrir los
graneros excepto José (Juan 3:35).
II. JOSÉ ERA LA PERSONA APTA PARA ABRIR LOS
GRANEROS.
1. El fue el que inventó aquel recurso de los
grandes graneros, y era la persona señalada pira controlarlos
(versículos 33 a 36 y 38; compárense con Heb. 1: 1-3).
2. El lo hizo todo en gran escala (vers. 49).
3. El tenía sabiduría para distribuir bien
aquella bendición. Fácilmente puede encontrarse la comparación.
Es nuestro Señor Jesucristo el Señor de la casa; escogido entre
diez mil, que ha provisto para el hambre de nuestras almas (Col.
1:19 y Juan 1:16).
III. JOSÉ ABRIO LOS GRANEROS, EFECTIVAMENTE.
1. Para este propósito los había llenado. La
gracia de Dios es para ser usada.
2. Abrió los depósitos en el tiempo oportuno
(vers. 55-56).
3. Los mantuvo abiertos mientras duró el
hambre. Nunca fueron cerrados mientras hubiera cerca un
necesitado que lo requiriera.
IV. JOSÉ ABRIÓ LOS GRANEROS A TODOS LOS QUE
VENÍAN.
1. Mucha gente vino desde lejos en busca de
alimentos (vers. 57).
2. Nadie fue despedido vacío.
·
Sin embargo, José vendía el alimento;
mientras que Jesús da sin dinero ni precio. ¿No acudiréis a El
para obtener el pan celestial?
William Bridge dice: «Hay suficiencia en
Jesús para satisfacer a todos nosotros. Si dos, seis o veinte
personas sedientas fueran a beber de una botella, mientras el
uno bebe el otro tendría ansiosa envidia, pensando que quizá no
habría suficiente para él; pero si un centenar de sedientos va a
un río, mientras uno bebe el otro no siente ninguna envidia ni
ansia, porque hay suficiente para todos.»
«Todas las gracias espirituales que
enriquecen a la Iglesia son por Jesucristo. El apóstol Pablo nos
presenta algunas de las mejores: Ef. 1:3. Nuestra elección por
El (vers. 4). Nuestra adopción es también por El (vers. 5).
Nuestra redención y remisión de pecados son por El. Todas las
generosas transacciones entre Dios y su pueblo son por medio de
Cristo. Dios nos ama a través de Cristo. Escucha nuestras
plegarias hechas en el nombre de Jesús; perdona todos nuestros
pecados mediante Crísto.»
«Por Cristo nos justifica; mediante Cristo
nos santifica; por Cristo nos mantiene; por Cristo nos
perfecciona. Todas sus relaciones con nosotros son a través de
Jesucristo. Todo lo que tenemos es de Cristo; todo lo que
esperamos depende de El. El es el eje de oro sobre el cual gira
todo el proceso de nuestra salvación.» - Ralph Robinson.
***
DEMASIADO PEQUEÑA
PARA UN CORDERO
«... tómese cada uno un cordero según las
familias de los padres, un cordero por familia. Mas si la
familia fuere tan pequeña que no baste para comer el cordero,
entonces él y su vecino inmediato a su casa tomarán uno según el
número de las personas; conforme al comer de cada hombre, haréis
la cuenta del cordero» (Ex. 12:3,
4).
El cordero tenía que ser comido, comido
enteramente, comido por todos y comido rápidamente. El Señor
Jesús ha de ser recibido en el alma como alimento espiritual, ha
de ser recibido todo El por cada uno de su pueblo y hay que
hacerlo sin demora.
I. EL TEXTO NOS RECUERDA UN PRIVILEGIO
PRINCIPAL.
1.
Cada
hombre de Israel comía la Pascua por sí mismo.
·
«Cada hombre según su comer.» Así nosotros
nos alimentamos de Cristo cada cual según su apetito, capacidad
y habilidad para hacerlo.
2.
Este privilegio tenía que ser compartido por toda la familia.
·
«Un cordero por familia.»
·
Que nadie menosprecie este hecho. Que nadie
se contente sin tener su propia salvación y la de toda su casa.
Tenemos ambas cosas en el famoso texto de Hech. 16:31.
II. EL TEXTO MENCIONA UNA POSIBILIDAD Y LA
SOLUCIONA.
Podía haber falta de personas para comer el
cordero, pero no falta de comida para alimentarlas. La última
cosa que tuvo que ser suplida en la parábola de las bodas fueron
los convidados. Los bueyes y corderos habían sido matados y todo
estaba listo para la fiesta desde mucho antes «que se procuraran
los huéspedes».
1.
En
nuestro caso todas las familias son demasiado pequeñas para la
persona de Jesús, el Cordero de Dios.
2.
Una
sola familia es poco para rendirle toda la alabanza, adoración,
servicio y amor que se merece.
3.
Una
familia es demasiado poco para hacer todo el trabajo de
proclamar el mensaje del Cordero de Dios que quita el pecado del
mundo. Mantener el testimonio de la verdad, visitar a los
miembros de la Iglesia y ganar el mundo para El. Por
consiguiente, llamemos a las familias vecinas de nuestra casa.
Si nuestro vecino no viene cuando es invitado, no somos
responsables: pero si perece porque no le hemos invitado,
seremos culpables de su sangre. «Si tú no le hablares.... su
sangre yo la demandaré de tu mano»
(Ez. 33:8).
III. TODO EL TEMA NOS SUGIERE PENSAMIENTOS
SOBRE LA COMUNIÓN EN EL EVANGELIO.
1.
Es
bueno para los individuos y para las familias salir del egoísmo
y buscar el bien para un círculo más amplio.
2.
Es
una bendición cuando el centro de nuestras relaciones
sociales es «el Cordero».
3.
Innumerables; bendiciones fluyen ya a nosotros de nuestra
amistad y unión con Jesucristo. La comunión de la iglesia ha
sido fructífera en esta dirección.
Un muchachito preguntó a su madre cuál de los
personajes de El peregrino le gustaba más. Ella replicó:
«Cristiano, por supuesto, es el héroe de toda la historia.> Pero
su hijo replicó: «No, madre, a mí me gusta más Cristiana, pues
cuando Cristiano se fue en peregrinación a la ciudad celestial
se fue solo, mientras que Cristiana tomó sus niños con ella.>
Un hombre iba a su trabajo una mañana, cuando
le fue dicho que el río había roto las compuertas del dique y
estaba derramándose el agua por el valle, sembrando muerte y
destrucción doquiera que llegaba. Su informante se lo dijo por
casualidad al encontrarle en el camino, pero el valiente obrero
corrió inmediatamente atrás hacia la parte baja del valle
gritando: «Si esto es verdad, alguien tiene que hacerlo saber.»
Por este aviso oportuno salvó las vidas de muchas gentes.
***
ORACIÓN INOPORTUNA
«... ¿Por qué clamas a Mí?
...» (Ex. 14:15).
Puede venir un tiempo cuando esta pregunta
tiene que ser respondida, y éste fue el caso de Moisés. Hay un
tiempo cuando el clamor deberá dar lugar a la acción. Cuando
ésta es escuchada y el mar Rojo se divide, seria vergonzosa
desobediencia permanecer temblando y orando.
I. A VECES LA RESPUESTA SERÁ POCO
SATISFACTORIA.
1.
Porque yo estoy orando por costumbre. Algunos han practicado la
hipocresía repitiendo formas de oración que aprendieron en su
infancia.
2.
Porque es parte de mi religión. Muchos oran como un danzarín del
África o un faquir de la India que se deja secar la mano; pero
no saben nada de la realidad espiritual de la oración (Mat.
6:7).
3.
Porque me siento más satisfecho después de haber practicado tal
costumbre. Si solamente oráis para satisfacer vuestra mente
acostumbrada a ello, ¿no será una burla al Dios vivo que quiere
escuchar la voz del alma y de la conciencia, y no aumentaréis
con ello vuestro pecado? (Is. 1:12, 15; Ez. 20:31).
II. A VECES LA ORACIÓN DEMOSTRARÁ IGNORANCIA.
1.
Cuando impide el verdadero arrepentimiento. En vez de quitar el
pecado y sentir pena por él, algunas personas se quedan
satisfechas con una oración de palabras. «Obedecer es mejor que
los sacrificios.» Y mejor que las oraciones.
2.
Cuando es un estorbo para poner la fe en Jesús. El Evangelio no
dice: «Ora y serás salvo»; sino: «Cree en el Señor Jesucristo y
serás salvo» (Mat. 7:21; Juan 6:47).
3.
Cuando suponemos que nos hace aceptos a Dios. Debemos venir a El
como pecadores y no elevar nuestras oraciones como una muestra
de nuestra justicia y piedad (Luc. 18:11-12).
III. A VECES LA RESPUESTA SERÁ TOTALMENTE
CORRECTA.
-
Porque debo orar. Estoy atribulado y debo
orar o perecer. Los suspiros y clamores no son para ordenar
a Dios, sino una irresistible expresión del corazón (Sal.
42:1; Rom. 8:26).
-
Porque yo sé que seré escuchado y, por
tanto, siento un fuerte deseo de acudir a Dios en súplica.
«Porque El ha inclinado su oído a mí, por tanto le invocaré
en todos mis días» (Sal. 116:2).
3.
Porque yo me deleito en ello; trae reposo a mi mente y esperanza
a mi corazón. Es un dulce medio de comunión con mi Dios. «Para
mí el acercarme a Dios es el bien» (Sal. 73:28).
-
¿Por qué debe haber quienes dependen de
sus propias oraciones?
·
¿En qué estado se hallan los que viven sin
oración?
·
¿Qué son aquellos que no pueden dar razón del
por qué oran, sino que supersticiosamente repiten palabras que
no salen del corazón?
Una inquiridora ansiosa a quien yo había
explicado claramente el gran mandato del Evangelio: «Cree en el
Señor Jesús», resistía constantemente mis esfuerzos para
llevarla a Cristo. Por último exclamó: «¡Ore por mí, ore por
mí!» Quedó muy sorprendida cuando le repliqué: «No lo haré de
ninguna manera. Yo he orado por usted antes; pero si usted
rehúsa creer la Palabra del Señor, no veo por qué debo orar por
usted. El Señor le manda creer en Cristo, y si usted no lo hace,
sino que persiste haciendo a Dios mentiroso, usted se perderá, y
lo tendrá bien merecido.» Esto la trajo a razón. Me pidió que le
explicara de nuevo el camino de la salvación, lo escuchó
atentamente y, como un niño, su rostro se iluminó al exclamar:
«¡Señor, yo puedo cree!, ¡yo creo, y soy salvada! Gracias por
haber rehusado confortarme en la incredulidad.» Luego, añadió
suavemente: «Y ahora, ¿no orará por mí?» Naturalmente que lo
hice y nos regocijamos juntos de que podía ofrecer la oración de
fe.
Durante un rápido deshielo de uno de los ríos
de América un hombre quedó en una de las piezas de hielo que
todavía no se había separado de la masa grande. Sin embargo, en
su terror, no lo veía, sino que se arrodilló y empezó a orar a
Dios en voz alta que lo librase.
Los espectadores que se hallaban a la orilla
le gritaron a grandes voces: «Hombre, cese de orar y traspase la
grieta, que se está abriendo. Venga a la orilla.» Así podríamos
decir a algunos: «Cese de orar y crea en Jesús.» - El Cristiano,
1874.
En una ocasión cuando Bunyan estaba tratando
de orar, el tentador le sugirió: «Que ni la misericordia de Dios
ni la sangre de Cristo tenían que ver con él, ni podían ayudarle
a causa de sus pecados, por lo tanto era en vano orar. Sin
embargo, él se dijo dentro de sí: «Yo continuaré orando.» El
tentador le dijo: «Tu pecado es imperdonable.» «Bien -replicó
él-, yo oraré.» Así que empezó a orar de esta forma: «Señor,
Satanás me dice que ni tu misericordia ni la sangre de Cristo
son suficientes para salvar mi alma; Señor, ¿cómo te honraré
más, si creo que tú no me echarás fuera, o creyendo lo que el
tentador me dice? Señor, yo creo que tú no quieres ni puedes
hacerlo, por tanto continuaré honrándote creyendo que puedes, si
quieres.» Y mientras hablaba así, como si alguien me hubiese
dado un golpe en la espalda, vino a trú mente la palabra de la
Escritura: «¡Oh hombre, grande es tu fe!»

|