[1] [2] [3] [4] [5] [6] [7] [8] [9]

Sermones

LA BENDICIÓN

(Gén. 27)

En la época del patriarcado bíblico, la costumbre de bendecir a los seres queridos era de gran importancia.  En el hogar de Isaac, se nos presenta a alguien que perdió la bendición familiar. Este hombre, es Esaú. Se nos presenta confundido, arrepentido, y buscando la bendición perdida. Su clamor era: "Bendíceme también a mí, padre mío". En los tiempos bíblicos, una vez que un padre había expresado verbalmente su bendición, ésta era irrevocable. En respuesta a sus desgarradores sollozos, su padre le dio cierta clase de bendición que no eran las palabras de aceptación y valorización que Esaú había anhelado oír. Este tema se vuelve igualmente relevante para nuestros tiempos. Ese mismo gemido doloroso y ese mismo anhelo insatisfecho se hacen eco hoy en día en muchas personas que buscan la bendición familiar, hombres y mujeres cuyos padres, por alguna razón, no les han bendecido con palabras de amor y aceptación.

En consecuencia, la siguiente pregunta se impone:

¿Cómo podemos  bendecir a nuestra familia?

Hay cinco elementos básicos para la bendición familiar:

            1- El Contacto físico significativo

            2- La expresión verbal

            3- Expresar una profunda valoración

            4- La descripción de un futuro especial

            5- El compromiso activo.

I. CONTACTO FÍSICO  SIGNIFICATIVO

* En los hogares del Antiguo Testamento, el contacto físico era un elemento esencial al otorgar la Bendición....  Esto sucedió con Isaac cuando quiso bendecir  a su hijo  (Génesis 27:26)  Isaac dijo, "Acércate ahora, y bésame, hijo mío"

Verdad Bíblica: En las escrituras cada vez que se impartía una Bendición, el contacto físico proporcionaba una atmósfera de cariño a las palabras que se decían. El beso, el abrazo o la imposición de manos eran todos parte de la Bendición.

* El contacto físico tiene muchos efectos beneficiosos, el acto de tocar es la llave para comunicar: cariño, aceptación personal, afirmación, muchas veces sanidad física.

* Para Isaac, así como para cualquier persona que desee ver florecer y desarrollarse la Bendición en un hijo, en un cónyuge o en un amigo, el contacto físico  es parte integral de la bendición.

Ilustración: Leía en una revista de unos ancianos en un orfanato en Rusia... de cómo a los que los visitaban sus seres queridos y los colmaban de abrazos y besos vivían más tiempo que, aquellos que no recibían dichas muestras de cariño.

II. LA EXPRESIÓN VERBAL

* Actualmente en muchos hogares, las palabras de amor y aceptación casi nunca se escuchan. Los padres de estos hogares comparten el trágico error de que solamente la presencia corporal, comunica la Bendición.... Nada podría estar más lejos de la verdad.... La Bendición se debe expresar también en palabras.  (decir cuanto les amamos)

* Abraham expresó verbalmente la Bendición, Isaac también expresó verbalmente su bendición a su hijo Jacob (Gén. 27:23-29, 28:1-4). Jacob del mismo modo bendijo a  sus doce hijos y a dos de sus nietos (Gén. 48:8, y Cap. 49).

* Para ver que la bendición florezca y crezca en la vida de nuestros hijos, esposo, esposa y amigos: Debemos  entonces verbalizar nuestro mensaje.

III. EXPRESAR UNA PROFUNDA VALORIZACIÓN

*El contacto entre el que bendice  y el que es bendecido, y la expresión verbal, son los dos primeros elementos de "La Bendición" y nos llevan a las palabras  mismas de dicha bendición, aquellas que expresan una profunda valorización.

* Valorar algo significa darle honor en realidad este es el significado del verbo "bendecir". En el idioma hebreo literalmente la palabra "bendecir" es doblar rodillas. Esta palabra se usaba para mostrar reverencia, temor reverente hacia una persona importante.

* No bendecimos, cuando les ponemos apodos a nuestros hijos o cuando nos dirigimos a ellos con palabras  negativas.

IV. LA DESCRIPCIÓN DE  UN FUTURO ESPECIAL

* El cuarto elemento de "La Bendición" es la manera en la que se describe  un futuro especial para la persona a quien se está bendiciendo, por ejemplo Isaac  le dice a su hijo Jacob: "Dios te dé del rocío del cielo y de las grosuras de la tierra, sírvante pueblos y naciones se inclinen a ti" (Gén. 27:28-29).

* Hasta  el día de hoy los hogares judíos se destacan por la descripción de un futuro especial para sus hijos.

Verdad Importante: como padres podemos  ayudar y alentar a nuestros hijos a  establecer  metas  significativas. También convencerles de que los dones y rasgos de carácter que poseen son atributos que Dios puede bendecir  y usar en el futuro.

 V. El COMPROMISO ACTIVO.

* El último elemento de "La Bendición" se refiere a "La Responsabilidad", que  va unida a un compromiso activo de desear impartir "La Bendición".

* Reiteradas  veces Dios habló directamente a los patriarcas a través del ángel del Señor, confirmando su compromiso activo para con su descendencia.

* Los padres de hoy necesitan descansar en el Señor para obtener la fuerza y el poder que confirme la bendición de sus hijos. También tenemos la Palabra  de Dios en Las Escrituras como una guía, más el Poder del Espíritu Santo que mora en nosotros. Con lo cual podemos saber cómo y cuándo bendecir a nuestros seres queridos.

* Debemos estar comprometidos en esto, pues de lo contrario, ellos perderán todo el bien que nuestro buen Dios es capaz de dar cuando bendecimos a nuestra familia. 

Combatiendo la Amargura

(Heb. 12:15)

Había un pastor con grandes cualidades y entrega al ministerio. De repente le nació una fuerte aspiración por pastorear una Iglesia muy codiciada por otros pastores. Aquella iglesia era grande, de gente adinerada. etc.... Al no alcanzar su deseo,  quiso hacer muchas otras cosas, pero fracasó en ellas también...el resultado fue un ministerio errático...y desapareció... la razón la amargura fue entrando a su vida ... porque no supo combatirla a tiempo.

* La Biblia nos habla de gente que permitieron a la amargura crecer en sus corazones: a) Saúl tuvo celos amargos contra David....b) Judas Iscariote, amargado por su afán nacionalista y su codicia financiera, traicionó al maestro..    pudiera citar muchos otros casos donde la amargura llevó al fracaso a las vidas y a los ministerios de sus víctimas.....

* PERO QUISIERA VER LA OTRA CARA DE LA MONEDA.... donde no se le dio cabida alguna. a) José, el que llegó a ser señor de Egipto, fue mal querido, maltratado, vendido y humillado por sus hermanos...  nadie puede decir que de alguna manera  la Amargura no haya querido entrar en su vida...  pero el la combatió a través del Perdón b) David, vivió la traición de sus dos hijos.... Absalón y Adonías.. el abuso sexual de sus mujeres  y muchas cosas más.... Con todo es a David a quien se le conoce como el dulce cantor de Israel. c) Marcos el escritor del segundo evangelio, fue rechazado por Pablo, aquello podía dar lugar a la amargura y terminar con su Ministerio... pero ayudado por Bernabé se sobrepone.... d) Pablo mismo, sufrió tanto que todos esos sufrimientos eran para crear en él amarguras profundas... no obstante, se nos dice que terminó su carrera y ministerio con gozo...

* Dios nos exhorta y nos dice: “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados”

*La amargura brota por EL RESENTIMIENTO (sentimiento repetido)

* La amargura es algo que todos en cierto grado hemos experimentado, pero en la gracia y auxilio de Dios podemos impedir que eche raíces en nuestro corazón...

¿Cómo viene la amargura?

*La amargura tiene muchas procedencias y múltiples efectos. Hay hermanos en quienes la amargura se ha establecido porque han perdido seres queridos... o sus bienes... otros por haber sido víctimas de las maledicencias o sea chismes... hay también hermanos que han sucumbido ante la amargura, por ser engañados, los enviaron de misioneros y no los ayudaron...  otros porque han sido quitados de un privilegio en la Iglesia...  otros porque les han divido la iglesia... la amargura también se ha anidado en algunos que han ido a predicar en campañas y no les han dado, ni siquiera para pagar sus viáticos. Las amarguras a veces son causadas también: Por economías decadentes.....abusos físicos en los hogares...Color de raza ¿Porque nací negro? porque me quedé de baja estatura (“Chaparro”), discriminación... o por cuestiones religiosas... los curas católicos se llenaban de amargura y quemaban casas en México para el tiempo de los llamados “cristeros”... otros dicen los pentecostales se llevan a la gente.... un pastor se quejaba y decía yo trabajé..tanto y viene otro a este lugar... y ahora se están yendo con él....etc. etc.

* Es una infección que corrompe.

La amargura establecida en el corazón, es una infección como el tétano o la gangrena, que avanza tomando nuevas áreas, corrompiéndolas... Los afectados se resienten con el Señor.... se desaniman.... renuncian y dejan ministerios...hay quienes en esta condición se vuelven, gente que todo lo critica... llegan a la falsa idea de que todo es igual... que no vale la pena sacrificarse, que los siervos de Dios son unos aquí, unos allá... unos vividores... que el evangelio no da resultado que... todos son hipócritas....falsos...,etc. Y siguen en esa actitud de esparcir su amargura y contaminar a otros.....porque esto es como una enfermedad contagiosa.... En casos extremos algunos que han salido de la iglesia y se han vuelto al pecado... llegan hasta el suicidio.

* De modo que todos podemos ser atacados por la amargura, y que en más de una ocasión ha tocado a las puertas del corazón... todos en algún momento hemos sentido deseos de vengarnos de alguien... de arreglar algunas situaciones a golpes.... nuestras características son diferentes... y reaccionamos también de diferentes modos...  Unos Aguantan poco...otros más... unos dejan pasar las cosas... otros por pequeñas cosas se encienden en iras incontrolables....

* Hay algunos principios que yo quisiera compartir... y que podrán darnos victoria a todos si los ejercitamos....

1- Creo que debemos proponernos una meta ministerial... y servir a Cristo con gozo.... servir con tristeza, dolor o con sentimientos llenos de amargura no sirven a nadie....es que dice La Biblia  que el corazón alegre constituye buen remedio, hermosea el rostro y tiene banquete continuo (Pr. 17;22, 15:13)

¿qué es difícil gozar cuando nos arrebatan algo? Por supuesto, pero el secreto del gozo no está en nosotros sino en el Espíritu Santo que lo produce.        

2- Debemos estar prestos a reaccionar ... debemos actuar a tiempo sobre la amargura... todos percibimos cuando una semilla de esas cae en nuestro corazón...alguien que nos empieza a caer mal con sólo pensar en él....etc. Estos ataques deben ser identificados no ante un psicólogo... sino ante la Palabra de Dios, así vencieron otros...  Ser perdonadores... El Perdón es una medicina que el Señor recomendó que usáramos cuando alguien nos hubiera ofendido...

3- Reconocer que estamos frente a Dios.... el vela nuestros pasos... muchos se resienten con el Señor por las circunstancias adversas..... nuestro pensamiento debe ser que Dios no nos hace daño, porque su voluntad para nuestras vidas es  BUENA...AGRADABLE Y PERFECTA.... Si andamos en obediencia cualquier cosa que venga a la vida por dura e incomprensible que parezca sabemos que no está fuera de su voluntad... es decir, que  él lo ha permitido.... y aunque no lo entienda hoy...mañana lo entenderé, o si no algún día...

4. Examinarnos internamente.... con la lupa del Espíritu Santo en la Palabra de Dios... quizás encontremos que nuestros fracasos amargos son producidos por MOTIVACIONES PECAMINOSAS, tales como ambiciones....de poder...de fama de autoexaltación...de sexo, de dinero...de revancha, etc.  La obra ministerial hoy en día ha llegado al punto de que muchos pastores quieren vivir como los grandes ejecutivos de empresas mundanas... y las congregaciones no están viendo un ejemplo de sacrificio y entrega. Sí, a veces los fracasos, vienen precedidos del orgullo y la altivez de espíritu.

5. Enfrentar los problemas y arreglarlos bien... no dejemos ningún conflicto sin resolver... si ha de ser necesario pedir perdón hacerlo... debemos entender que detrás de todo esto existe un enemigo... es un campo de batalla.

La amargura entonces, puede hacernos mucho daño si la dejamos desarrollarse en nosotros. Debemos combatirla, porque si es posible  enfrentarla y vencerla, con el apoyo y ayuda de Dios. Amén.

Cómo evitar un deslizamiento espiritual

Heb 2:1-4

Los ataques del enemigo son inevitables por lo que se hace imperioso reforzar nuestras defensas en las áreas donde es más probable que nos ataque..... Nuestra vida espiritual depende de las decisiones que tomamos en nuestro diario vivir.....nuestro enemigo es muy audaz .... el nos observa cuidadosamente... buscando descubrir cuales son nuestras áreas más débiles.... es ahí donde sin duda nos ha de atacar....su objetivo es  destruir para que no seamos lo que Dios quiere que seamos....  alabanza de su nombre... y testigos de su amor, poder,  gracia y misericordia....

Como lo que está en juego es nuestra vida espiritual.... yo quiero compartir con vosotros... algunas formas de defensa que yo encontré en la Palabra... las cuales de ser aplicadas....sin duda nos traerán ...triunfos en Dios, y no permitirán que nos deslicemos.

Primeramente vivir:

1. UNA VIDA DE ARREPENTIMIENTO

 * Una de las primeras señales de madurez: Es la habilidad de identificar y admitir las malas conductas.

* Y será la conciencia de la presencia de Dios lo que nos hará más conscientes de nuestra necesidad de arrepentimiento. Mientras más cerca caminamos a la luz, más claro se verán nuestros defectos.... entre más cerca estés de la presencia de Dios, mayor será la conciencia del mal interior. El pasaje clásico de esta verdad es sin duda el de Isa. 6:5 "Entonces dije: --¡Ay de mí, pues soy muerto! Porque siendo un hombre de labios impuros y habitando en medio de un pueblo de labios impuros, mis ojos han visto al Rey, a Jehovah de los Ejércitos".

 * La verdadera madurez espiritual en Dios... no es que nos creamos más perfectos día con día..... pues mientras estemos en este cuerpo afectado por el pecado... siempre hemos de cometer errores.... 

* La verdadera madurez es.... que aceptemos que por dentro y por fuera.... todavía hay imperfección en nosotros...y que por ende... hay en nosotros algunas actitudes y comportamientos que ofenden a nuestro Dios....   con amor Juan escribe ....  "Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis. Y si alguno peca, abogado tenemos delante del Padre, a Jesucristo el justo". (1 Juan 2:1). ... Juan dice que es preferible no pecar... pero si esto pasa - y Juan asume que esto puede suceder.... (es decir fallar ante nuestro Dios) Juan dice que hay acceso  a perdón ante Dios... a través de la persona de Jesús.... Pero note que  El no va a abogar por los pecados que nosotros no nombremos al arrepentirnos.... en 1 Jn 1:9 se nos dice:  "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad".

* Quien muestra una actitud así... es verdaderamente humilde. La humildad no es solamente una experiencia inmediata al reconocer nuestras malas conductas; .....ella es un estilo de vida. Es una actitud del espíritu que reconoce el pecado y trata de limpiarlo,..... ya que éste es capaz de surgir en cualquier forma a través de nuestro mundo intelectual, nuestras palabras, o nuestras acciones. Por lo tanto, debemos estar preparados para nombrarlo, reconocerlo y repudiarlo. Sin excusa alguna....

*Fue el entendimiento de este principio lo que hizo de Juan Bunyan, el gran hombre de Dios que llegó a ser. En su autobiografía espiritual el describe un modelo de vida de arrepentimiento con estos comentarios: «Hoy encuentro estas abominaciones en mi corazón: 1) inclinación hacia la incredulidad; 2) frecuentemente me olvido del amor y de la misericordia que Cristo nos mostró; 3) poca concentración y frialdad en mis oraciones; 4) me encuentro dispuesto a murmurar porque no tengo más dinero, 5) no puedo llevar a cabo todas las cosas que Dios me encomendó ya que mis corrupciones me lo impiden; cuando hago el bien, el mal está presente conmigo»,

* Aunque algunos de nosotros mostremos incomodidad ante esta sincera introspección, Bunyan entendió que si no buscamos y nombramos nuestras impurezas mientras son pequeñas y manejables, podemos dar por hecho que una o dos de ellas crecerán desmesuradamente y, en un momento de debilidad, se convertirán en motivo para llevarnos a la quiebra total y al derrumbe interior.

Necesitamos también:

2. CULTIVAR RELACIONES CLAVE

* Si queremos evitar un desliz espiritual. Necesitaremos proponernos la meta de cultivar relaciones personales de amistad y amor cristiano que sean sinceras en Cristo.

* Nuestro modo de vida en el mundo moderno nos ha robado tiempo, y muchos no tenemos relaciones personales que nos provean equilibrio, sostén y mantenimiento preventivo mutuo.

* La mayoría de nosotros vivimos mucho tiempo separados de nuestras familias extendidas, y nos movemos a tal paso que casi nadie a nuestro alrededor nos conoce completamente. ........ Las personas en nuestra iglesia ven una faceta de nosotros; nuestras familias, otra; nuestros compañeros de trabajo, otra. Acerca de esto, Pablo escribió a la iglesia de Roma.... "El amor sea sin fingimiento, aborreciendo lo malo y siguiendo lo bueno: amándoos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros; no siendo perezosos en lo que requiere diligencia; siendo ardientes en espíritu, sirviendo al Señor; gozosos en la esperanza, pacientes en la tribulación, constantes en la oración; compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad”. (Romanos 12:9-13).

* Esto es lo que supuestamente debe hacer el compañerismo cristiano. Es por esto mismo que Pablo escribe que “El amor tiene paciencia y es bondadoso. El amor no es celoso. El amor no es ostentoso, ni se hace arrogante. No es indecoroso, ni busca lo suyo propio. No se irrita, ni lleva cuentas del mal. No se goza de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta (o protege... como traducen otras versiones)”. (1 Corintios 13:4-7).

Esto Sugiere que estamos llamados a estar cerca los unos de los otros de la misma manera en que un compañero de escuadrón se encuentra cerca de su compañero cuando pilotean sus aviones de combate en una batalla aérea. Estoy encomendado a protegerte; tú estás encomendado  a protegerme a mí. Somos responsables de cuidar los intereses espirituales y desarrollo de nuestros hermanos y hermanas en la fe, y ellos están llamados a hacer lo mismo por nosotros....

* Y, ¿cómo se hace esto? A través del aliento y la afirmación. La amistad que nos motiva a crecer hacia una semejanza de Cristo es probablemente una de las cosas más valiosas de la vida.

* Con algunas amistades sé que he fallado al no hacer preguntas difíciles cuando veía señales de algún problema. Gracias a Dios, también puedo pensar en algunas amistades en donde tomé valor y me arriesgué a perder un amigo, pero hice observaciones que tocaron el corazón y provocaron cambios en la conducta. Frecuentemente pienso en la declaración que hizo Jesús a Simón Pedro: «Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para            zarandearos como a trigo» (Luc. 22.3l). Era una advertencia de un amigo que Simón no escuchó.

3. RECHAZAR EL APLAUSO QUE CORRESPONDE SOLO A CRISTO

* Si algo puede llegar a hacer estragos en nuestra vida espiritual es el volverse adicto a los aplausos de las personas. Todos podemos ser culpables de ayudar a otros a caer en las garras del enemigo, cuando ofrecemos alabanzas que le pertenecen sólo a Dios...

* Esto no quiere decir que no debemos expresar aprecio cuando alguien nos ha servido bien... Pablo habla...de como de Timoteo daban buen testimonio... Pero la gloria, la honra y la alabanza son de Dios ... Sal 29:1-2 "Dad a Jehovah, oh hijos de los fuertes; dad a Jehovah la gloria y el poder. Dad a Jehovah la gloria debida a su nombre. Adorad a Jehovah en la hermosura de la santidad".... Apoc. 5:11-12  "Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono y de los seres vivientes y de los ancianos. El número de ellos era  millares de millares. Y decían a gran voz: "Digno es el Cordero, que fue inmolado, de recibir el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza."

4. TOMA TIEMPO PARA ESPARCIMIENTO

* A lo mejor esta «forma de defensa» la deben ejercer más las personas que están en el liderazgo, pero estoy convencido de que todos necesitamos momentos de esparcimiento....

* La cristiandad moderna con frecuencia es considerada como una manera «muy seria» de ver al mundo. Parece como si el trabajo nunca se acabara, algunos catalogan las cosas de la creación como malas..... y nos quieren prohibir ver el mar... y otros lugares en los cuales podemos encontrar esparcimieto, diversión y relajación.

* La diversión es el «relax» de la mente y las emociones. Es una distracción que nos aleja de las presiones, de necesidades intensas con las que probablemente nos enfrentamos todos los días en la iglesia y el mundo.

* Me sería muy difícil darles un ejemplo de diversión en el Nuevo Testamento ..... Los autores bíblicos no escribieron para informamos acerca de las vidas privadas de los apóstoles y por eso probablemente no nos enteramos  que de vez en cuando se detenían en algún lugar para tomar una bebida refrescante o que disfrutaban momentos de buen humor.  ¿Sin duda  Pablo tenía momentos de buen humor .... o que Bernabé ocasionalmente disfrutaba de una tarde bajo la sombra de un árbol meditando o pescando?... Con el paso que siguen los viajes modernos, casi hemos exterminado esos momentos relajantes de nuestros horarios y muchas veces nos sentimos culpables si alguien nos sugiere que nos tomemos tiempo para relajarnos y divertimos.

* El líder presionado y trabajador probablemente pasa semanas sin tomarse tiempo para divertirse, lo cual podría reestablecer su cuerpo y su mente, e introducir nuevamente la risa y la sensación positiva en su vida. ...Con frecuencia admiramos a las personas que parecen que han sacado la diversión y el esparcimiento de sus vidas y nos sorprendemos al darnos cuenta de que se agotaron o que sucumbieron a distintas tentaciones.

* Necesitamos asegurarnos de que no estamos yendo de acuerdo con un sistema que ha causado que estas personas nunca puedan relajarse y encontrar descanso de las presiones diarias de la vida....

5. NO AFERRARNOS  A LAS COSAS

* No tenemos que estudiar muy profundamente el Nuevo Testamento para darnos cuenta que LOS CRISTIANOS no estaban tan aferrados a sus cosas: sus posesiones materiales, sus empleos, su seguridad y, finalmente, su vida temporal. Ellos como consideraron que todas esas cosas  eran préstamos, las cuales podrían ser retomadas en cualquier momento...

* Esto de no aferrase a las cosas, vamos a decirlo, no es fácil.... Nos podemos percatar de esto, cuando Simón Pedro le dice a Jesús: «He aquí nosotros hemos dejado nuestras posesiones y te hemos seguido» (Luc. 18.28). ...Varios comentarios similares nos sugieren que los discípulos, al principio, esperaban una recompensa lucrativa de una manera u otra por su lealtad a Cristo, pero la riqueza iba a ser otorgada en formas que ellos no esperaban.

* San Pablo puso a un lado su prestigiosa posición en el Sanedrín cuando se convirtió a Cristo. Luego pasó el resto de su vida empezando iglesias en Asia Menor y Europa. Aparentemente murió sin dinero y probablemente tenía razones suficientes para preguntarse si sus labores dejarían algo permanente... Seguimos a un Salvador que durante su ministerio público fue poco más que pobre. No tenía un hogar ni mudas de ropa, no contaba con ingresos fijos ni inversiones. Nuestra fe tiene poco que decir acerca de las cosas; sencillamente nos reta a no aferrarnos a las cosas y a estar dispuestos a partir o perderlas, sin aviso previo.... Este pensamiento parece ir en contra de gran parte del mundo cristiano actual y puede ser una razón clave acerca del por qué las personas tienen su mundo personal derrumbado.

*El pecado florece cuando las personas se aferran demasiado a sus cosas para competir con otros. El pecado también florece cuando las personas se obsesionan tanto con la adquisición de cosas materiales que su enfoque cambia de objetivos, de fe a metas de cosas. Al cambiar este enfoque, las personas se exponen a que surjan cientos de males. Recuerdan a un hombre de nombre Giezi 2 Rey 5:20-27

6- DISCIPLINA ESPIRITUAL CONSTANTE

* Algunas personas lo han llamado «tiempo a solas con Dios». Otros, «devocionales»; y aun otros, «alabanza personal». Mi término favorito es «disciplina espiritual», porque eso es precisamente lo que es. Estoy convencido de que la disciplina espiritual le es al espíritu interno lo que el ejercicio físico le es al cuerpo.

*Si queremos pagar el precio de la prevención, eso representará un tiempo cada día para fortalecer nuestra vida en Cristo.... «Disciplina espiritual» significa cultivar el estudio de las Escrituras, la intercesión, la meditación y las lecturas sobre temas espirituales. Esto puede ser fácil para algunas personas, pero muy difícil para otras.... Al hacer esto, estamos poniendo a un lado los ruidos públicos que nos desgarran el alma. y en su lugar estamos pidiendo “ruidos” divinos, ese «susurro reconfortante» para restaurar nuestro equilibrio y nuestra orientación espiritual. Necesitamos reafirmar cada día nuestro valor celestial, de manera que no busquemos valor en otras fuentes.

Por lo antes visto, creo que, un hombre o una mujer que no toma un tiempo determinado cada día para ver hacia dentro en su vida y nutrirse de la mano de Dios a través de las Escrituras, el ministerio del Espíritu Santo, el compañerismo sano... así como también el apartarse de vez en cuando, para buscar esparcimiento y relajación.... está arriesgándose grandemente...  "Por lo tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos"...   Muchos  siempre toman el tiempo suficiente para atender situaciones  temporeras....  pero lamentablemente la vida espiritual queda relegada a un último lugar.....al reflexionar en todo esto, yo mismo me vi obligado a mirar dentro de mí... para poder buscar la fortaleza necesaria en Dios y apuntalar aquellas áreas deficientes en  mi vida espiritual. Quiera Dios, que tú también lo hagas. Para evitar así, cualquier deslizamiento espiritual....¡Bendiciones!

 El Famoso DISCURSO DEL OBISPO STROSSMAYER (1815-1905)

pronunciado en el Primer Concilio Vaticano (año 1870)

INTRODUCCIÓN

La Iglesia Católica Romana no aprecia el discurso que el obispo Strossmayer pronunció en el Primer Concilio Vaticano en 1870, cuando la infalibilidad papal se promulgó como dogma oficial. En realidad, hay autoridades católicas romanas y algunos apologistas que niegan su autenticidad. ¿Por qué? Porque socava la primacía de Pedro como la Roca del fundamento del papado.

Para los católicos romanos que cuestionan la genuinidad del siguiente mensaje por el Católico Romano Strossmayer, hay una seria necesidad de considerar la información que ofrecemos:

Se trata del texto del discurso de Jossip Strossmayer en el Concilio Vaticano I (1870) contra la postura ultramontana que finalmente impuso el dogma de la infalibilidad papal, según una versión italiana del mismo publicada en Florencia en la época. La genuinidad de este discurso ha sido rechazada por instancias vaticanas. Sin embargo, permanece el hecho documentado de la oposición de Strossmayer, lo mismo que la de Döllinger y otros católicos, a la novedad que constituía el dogma de la infalibilidad papal, oposición basada de todas formas en argumentos como los expuestos en este contestado discurso. Aunque, y como se detalla en la revista The Bible Treasury de octubre de 1872, pág. 160, «Se debe decir que el Obispo Strossmayer escribió recientemente a la publicación Français [1872] repudiando el discurso en el Concilio Vaticano [I] contra la infalibilidad papal que se le atribuía en muchas publicaciones inglesas así como extranjeras», hay otros factores a observar aquí. Por ejemplo:

La Enciclopedia Católica (propiedad literaria 1913, tomo XIV, p. 316) da un relato del Obispo Jossip Strossmayer (1815-1905) en el Primer Concilio Vaticano en 1870, del cual citamos: «En el Concilio Vaticano él era uno de los más notables oponentes de la infalibilidad papal, y se distinguió a sí mismo como un orador. El papa alabó »el latín extraordinariamente bueno», de Strossmayer. Un discurso en el cual él defendía el Protestantismo causó una gran sensación... Después del concilio Strossmayer mantuvo su oposición por más tiempo que los otros obispos y mantuvo una conexión con Johann J. Ignaz von Döllinger, el más grande historiador católico romano en Alemania. Sus libros imponían respeto universal.» Esto fue «hasta octubre de 1871. Entonces [Strossmayer] le notificó a von Döllinger y a Reinkens que él intentaba ceder "al menos exteriormente".»

Esto justifica las sospechas expresadas por el editor de The Bible Treasury en la misma nota, en la que añade: «Él [Strossmayer] declara que nunca dijo nada menospreciativo de la Sede Romana. Si no se conociera la casuística de la religión mundana, esto parecería decisivo en contra de que este discurso hubiera sido pronunciado por él. Pero es probable que, si fue pronunciado, puede haber sido interpolado por otros de modo que dé pie a poder negar su genuinidad una vez se dio aprobación al dogma y se desvaneció la fuerza de la oposición. Es dificil creer que el obispo Strossmayer no dijera nada en este sentido ante el rumor general.»

Von Döllinger y otros nunca cedieron, y rompieron con Roma, en el cisma de los llamados "Viejos Católicos". Por otra parte, los razonamientos expuestos en el discurso de Strossmayer son válidos tanto desde la historia como desde la doctrina bíblica, y lo presentamos tanto por su evidente interés histórico como doctrinal, ofreciendo como ofrece amplias pruebas de la falta de base para el papado y sus falsas pretensiones.

Corresponde a la Iglesia Católica Romana probar que Strossmayer no habló en el Primer Concilio Vaticano y que no habló contra la infalibilidad del papa. Sin embargo, la historia es explícita, tanto por su propia enciclopedia, que es perfectamente clara y explícita en dicho asunto, como por testimonios coetáneos. Por otra parte, sería deseable que la Iglesia de Roma diera a luz todos los documentos de ese controvertido Concilio.

SEDIN - Servicio Evangélico de Documentación e Información

Apartado 126

17244 CASSÀ DE LA SELVA (Girona) ESPAÑA

PRÓLOGO
 

El día 18 de julio de 1870 fue el día en que el papa Pío IX reivindicó públicamente la Infalibilidad para sí mismo—un atributo del mismo Dios. El largo tiempo durante el que se estuvo debatiendo el dogma de la infalibilidad dio amplia oportunidad al Papa, y a sus amigos los Jesuitas para proyectar hacer un milagro en el momento en que el Papa lo promulgara. Su plan consistía en colocar varios espejos en el tejado del Salón del Concilio, y colocarlos de tal manera que esos espejos pudieran ser accionados a voluntad, para derramar sobre la cabeza del Papa un brillantísimo reflejo de los rayos del sol, al tiempo que las cabezas y caras del gentío estarían a la sombra de aquel gran edificio.

Este proyecto, en circunstancias ordinarias, hubiera dado buen resultado, porque en el mes de julio el cielo de Roma está despejado, sin nada de nubes, y los rayos del sol están a la disposición de cualquiera que quiera dirigirlos por medio de espejos. Estando todo arreglado, hicieron a la gente saber que se esperaba ver un milagro en el día en que el Papa se declarara infalible.

El siguiente párrafo lo tomamos del boletín del muy conocido periódico inglés, The Times, de Londres, fecha del 25 de julio de 1870:

«Los cortesanos del Papa le prometían la ayuda del cielo en aquel día propicio. El Salón del Concilio estaba arreglado de tal manera, que en el mismo día y hora del triunfo, cuando los padres de la asamblea estuvieran metidos en la sombra del vasto edificio, brillase de repente un rayo de gloria celestial sobre el trono papal...

»Pero, desgraciadamente, esta gloria no había de aparecer, como lo prueba el desenlace, y la inauguración del nuevo rey quedó destinada a ser señalada con truenos y aguas como en el tiempo de la siega del trigo en los días de Samuel, en lugar de tener las sonrisas del cielo.»

El corresponsal de The Times que, como ya se sabe, fue Lord Acton, católico inteligente, y catedrático en la universidad de Cambridge escribiendo desde Roma con fecha del 19 de julio, el día después de la promulgación del dogma, dice así:

»Comenzaré con la fiesta. Hubo truenos y relámpagos toda la noche, y a la mañana amaneció lloviendo; en lugar de tener el hermoso cielo de Roma, el brillante y ardiente sol, tuvimos lo que se puede llamar la tempestad de la estación. Los negocios del día comenzaron con la lectura del dogma, y el gentío en la puerta del 'Baldacchino' fue inmenso. Consistía, mayormente, de sacerdotes, monjes, hermanas de la caridad y estudiantes de varias escuelas, y por esta razón hubo grande apretura en el Salón, todos esperando ver el prometido milagro. La lectura del dogma fue seguido por la revista de los padres, y se oía plácet tras plácet, aunque no muy seguido.

»La tempestad que se cernía toda la mañana estalló ahora con terrible violencia, e hizo a muchos creer que era una demostración de la ira Divina; hasta un oficial de la 'Guardia Palatina' dijo: 'sin duda muchos lo interpretarán así'. Y de esta manera, cada 'plácet' de los padres luchaba con la tempestad: los truenos estallaban arriba y los rayos penetraban por las ventanas y las bóvedas, dividiendo así la atención de la muchedumbre. ¡Plácet! gritaba Su Eminencia, o Su Gracia, y el estruendo de los truenos seguía como respuesta, y los relámpagos jugaban alrededor del 'Baldacchino' y en todas partes de la Iglesia y Concilio, como para anunciar la contestación. Y así continuó a lo largo de casi hora y media; durante ese tiempo siguió la revista; y una escena más imponente jamás he visto. ... La tempestad llegó a lo más fuerte de su furor cuando llevaron el resultado de la decisión al Papa; las tinieblas eran tan densas que fue necesario colocar un inmenso cirio a su lado para poderse leer las palabras que le investían de poderes Divinos, y mientras el Papa leía, brillaban incesantemente los relámpagos y los truenos retumbaban».

DISCURSO DEL OBISPO STROSSMAYER SOBRE LA INFALIBILIDAD PAPAL
Pronunciado en el mismo Concilio Ecuménico que la promulgó

»Venerables padres y hermanos: No sin temor, pero con una conciencia libre y tranquila, ante Dios que vive y me ve, tomo la palabra en esta augusta Asamblea. Desde que me hallo sentado aquí entre vosotros, he seguido con atención los discursos que se han pronunciado, ansioso de que un rayo de luz descendiendo de arriba ilumine mi inteligencia y me permitiese votar respecto a los cánones de este santo Concilio Ecuménico con perfecto conocimiento de causa.

ESTUDIO DEL ANTIGUO Y NUEVO TESTAMENTO

»Compenetrado del sentimiento de responsabilidad por el cual Dios me pedirá cuentas, me he dedicado a estudiar con escrupulosa atención los escritos del Antiguo y Nuevo Testamentos, y les he pedido a estos venerables monumentos de la verdad que me permitiesen saber si el Santo Pontífice que aquí preside es ciertamente el sucesor de San Pedro, Vicario de Jesucristo e infalible doctor de la Iglesia.

»Para resolver esta grave cuestión, me he visto obligado a prescindir del estado actual de las cosas, y a transportar mi mente, con la antorcha del Evangelio en las manos, a los tiempos en que no existían ni el ultramontanismo ni el galicanismo, y en los cuales la Iglesia tenía por doctores a San Pablo, San Pedro, San Juan y Santiago, doctores a quienes nadie puede negar la autoridad divina sin poner en duda lo que la Santa Biblia, que tengo delante, nos enseña, y que el Concilio de Trento proclamó como Regla de fe y de moral.

»He abierto, pues, estas sagradas páginas, y ¿me atreveré a decirlo? nada he encontrado que respalde próxima ni remotamente, la opinión de los ultramontanos. Aun es mayor mi sorpresa por no encontrar en los tiempos apostólicos nada que haya sido motivo de cuestión sobre un papa sucesor de San Pedro y Vicario de Jesucristo, como tampoco sobre Mahoma, que no existía aún.

»Vos, monseñor Maning, diréis que estoy blasfemando; Vos, Monseñor Fie, diréis que estoy loco. ¡No, Monseñores, no blasfemo ni estoy loco! Habiendo leído todo el Nuevo Testamento, declaro ante Dios, con mi mano elevada al gran crucifijo, que ningún vestigio he podido encontrar del papado tal como existe ahora.

»No me rehuséis vuestra atención, mis venerables hermanos, ni con vuestros murmullos e interrupciones justifiquéis a los que dicen, como el padre Jacinto, que este Concilio no es libre, porque nuestros votos han sido de antemano impuestos. Si esto fuese cierto, esta augusta Asamblea, hacia la cual están dirigidas las miradas de todo el mundo, caería en el más profundo y vergonzoso descrédito. Si deseamos que sea grande, debemos ser libres Agradezco a su Excelencia monseñor Dupanloup el signo de aprobación que hace con la cabeza. Esto me alienta, y prosigo.

JESÚS NO DIO LA SUPREMACÍA A PEDRO

»Leyendo, pues, los santos libros con toda la atención de que el Señor me ha hecho capaz, no encuentro un solo capítulo o un versículo en el cual Jesús otorgue a San Pedro la jefatura de los apóstoles, sus colaboradores.

»Si Simón, el hijo de Jonás, hubiese sido lo que hoy día creemos que es su santidad Pío IX, es extraño que Él [Jesús] no les hubiera dicho: "Cuando haya ascendido a mi Padre, debéis todos obedecer a Simón Pedro, así como ahora me obedecéis a mí. Lo establezco como mi vicario en la tierra." No solamente calla Cristo sobre este particular, sino que piensa tan poco en dar una cabeza a la Iglesia, que cuando promete tronos a sus doce apóstoles para juzgar a las doce tribus de Israel (Mateo 19:28) les promete doce, uno para cada uno, sin decir que entre dichos tronos uno sería más elevado y—pertenecería a Pedro. Indudablemente, si tal hubiese sido su intención, lo indicaría. La lógica nos conduce a la conclusión de que Cristo no quiso elevar a Pedro a la cabeza del colegio apostólico.

»Cuando Cristo envió a los apóstoles a conquistar el mundo, a todos igualmente dio la promesa del Espíritu Santo. Permitidme repetirlo: si él hubiera querido constituir a Pedro como su vicario, le hubiera dado el mando supremo sobre su ejército espiritual.

»Cristo,—así lo dice la Santa Escritura— prohibió a Pedro y a sus colegas reinar o ejercer señorío o tener potestad sobre los fieles, como lo hacen los reyes de los gentiles (Lucas 22:25, 26). Si San Pedro hubiera sido elegido papa, Jesús no hubiera hablado así, porque según nuestra tradición el papado tiene en sus manos dos espadas, símbolos del poder espiritual y del temporal.

»Hay una cosa que me ha sorprendido muchísimo. Agitándola en mi mente, me he dicho: Si Pedro hubiera sido elegido papa, ¿se permitirían sus colegas enviarle con San Juan a Samaria para anunciar el Evangelio del Hijo de Dios? ¿Qué os parecería, venerables hermanos, si nos permitiésemos ahora mismo enviar a su santidad Pío IX y a su eminencia monseñor Plantier al Patriarca de Constantinopla para persuadirle a que pusiese fin al cisma de Oriente?

»Mas he aquí otro hecho mayor de importancia. Un concilio ecuménico se reúne en Jerusalén para decidir cuestiones que dividían a los fieles. ¿Quién debiera convocar este concilio, si San Pedro era papa? San Pedro. Bueno. nada de esto ocurrió. El apóstol asistió al Concilio como lo hicieron los demás, y sin embargo él no fue el que resumió las cosas sino Santiago. Y cuando los decretos fueron promulgados, fue en el nombre de los apóstoles, los ancianos y los hermanos (Hechos 15).

»¿Es esta la práctica de nuestra Iglesia? Cuánto más examino ¡oh venerables hermanos! tanto más me convenzo de que en las Sagradas Escrituras el hijo de Jonás no parecía ser el primero.

PABLO Y LOS APÓSTOLES GUARDARON SILENCIO CON RESPECTO AL PAPADO

»Ahora bien: mientras nosotros enseñamos que la Iglesia está edificada sobre San Pedro, el apóstol San Pablo (de cuya autoridad no existen dudas), dice en su Epístola a los Efesios 2:20, que está edificada sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo. Y el mismo apóstol creía tan poco en la supremacía de San Pedro, que abiertamente culpa a los que dicen, somos de Pablo, somos de Apolos (1 Corintios 1:12), y a los que dicen, somos de Pedro. Si este último apóstol hubiera sido el vicario de Cristo, San Pablo se hubiera guardado bien de censurar con tanta violencia a los que pertenecían a su propio colega.

»El mismo apóstol Pablo, al enumerar los oficios de la Iglesia, menciona apóstoles, profetas, evangelistas, doctores y pastores... ¿Debemos creer, mis venerables hermanos, que San Pablo, el gran apóstol de los gentiles, se olvidó del primero de estos oficios, el papado, si el papado fuera de institución divina? Ese olvido me parece tan imposible, como el que un historiador de este concilio no hiciere mención de su Santidad Pío IX. [Varias voces: "¡Silencio, hereje, silencio!"]

»Calmaos, venerables hermanos, que todavía no he concluido. Si me impedís que prosiga, os mostráis al mundo dispuestos a la prevaricación, cerrando la boca al menor miembro de esta Asamblea.

»Continúo. El apóstol Pablo no hace mención de la primacía de Pedro en ninguna de sus epístolas a las diferentes Iglesias, . Si esta primacía hubiera existido; si, en una palabra, la Iglesia hubiera tenido una cabeza suprema dentro de sí, infalible en enseñanza, ¿podría el gran apóstol de los gentiles olvidarse de mencionarla? ¡Que digo! Más probable es que hubiera escrito una larga epístola sobre esta importante materia. Entonces, cuando se erigió el edificio de la doctrina ¿podría olvidarse, como lo hace, de la fundación, o sea de la clave del arco? Ahora bien, a menos que mantengáis que la iglesia de los apóstoles fue herética (lo cual ninguno de nosotros desearíamos ni nos atreveríamos a decirlo), estamos obligados a confesar que la Iglesia nunca fue más bella, más pura, ni más santa que en los tiempos en que no hubo papa. ... [Gritos: ¡No es verdad, no es verdad.] No diga monseñor di Laval, no; alguno de vosotros, mis venerables hermanos, se atreve a pensar que la Iglesia que hoy tiene un papa por cabeza, es más firme en la fe, más pura en la moral que la Iglesia apostólica, dígalo abiertamente ante el universo, puesto que este recinto es un centro desde el cual nuestras palabras vuelan de polo a polo.

»Prosigo. Ni en los escritos de San Pablo, ni de San Juan, ni de Santiago, descubro traza alguna o germen de poder papal.

»San Lucas, el historiador de los trabajos misioneros de los apóstoles, guarda silencio sobre este importantísimo punto. Y el silencio de estos hombres santos, cuyos escritos forman parte del canon de las divinamente inspiradas Escrituras, nos parece tan difícil o imposible, si Pedro fuese papa, y tan inexcusable, como si Thiers, escribiendo la historia de Napoleón Bonaparte, omitiese el título de emperador.

»Veo delante de mí un miembro de la Asamblea, que dice señalándome con el dedo: "¡Ahí está un obispo cismático, que se ha introducido entre nosotros con falsa bandera!". No, no, mis venerables hermanos; no he entrado en esta augusta Asamblea como ladrón, por la ventana, sino por la puerta, como vosotros; mi título de obispo me dio derecho a ello, así como mi conciencia cristiana me obliga a hablar y decir lo que creo sea la verdad.

»Lo que más me ha sorprendido, y se puede demostrar, es el silencio del mismo San Pedro. Si el apóstol fuese lo que proclamáis que fue, es decir, Vicario de Jesucristo en la tierra, él, seguramente lo hubiera sabido. Y si lo hubiera sabido, ¿cómo es que ni una sola vez actuó como papa? Podría haberlo hecho el día de Pentecostés, cuando predicó su primer sermón, y no lo hizo: como tampoco lo hace en las dos epístolas que dirige a la Iglesia. ¿Podéis concebir tal papa, mis venerables hermanos, si Pedro era papa?

»Resulta, pues, que si queréis mantener que fue papa, la consecuencia natural es que él no lo sabía. Ahora pregunto a todo el que quiera pensar y reflexionar: ¿Son posibles estas dos suposiciones? Digo pues, que mientras los apóstoles vivieron, la Iglesia nunca creyó que había papa. Puesto que para mantener lo contrario sería preciso entregar las Sagradas Escrituras a las llamas, o ignorarlas por completo.

PEDRO EN ROMA, UNA «RIDÍCULA LEYENDA»

»Mas oigo decir por todos lados: "pues qué ¿no estuvo San Pedro en Roma? ¿No fue crucificado con la cabeza para abajo? ¿No se conocen los lugares donde enseñó, y los altares donde dijo misa en esta ciudad eterna?" Que San Pedro haya estado en Roma, reposa, mis venerables hermanos, sólo sobre la tradición; pero suponiendo que hubiese sido obispo en Roma, ¿cómo podéis probar su episcopado por su presencia? Scaligero, uno de los hombres más eruditos, no vaciló en decir que el episcopado de San Pedro y su residencia en Roma deben clasificarse entre las leyendas ridículas. [Repetidos gritos: ¡Tapadle la boca; hacedle descender de esa cátedra!].

»Venerables hermanos: estoy pronto a callarme; mas ¿no será mejor, en una asamblea como la nuestra, probar todas las cosas como manda el apóstol, y creer sólo lo que es bueno? Porque mis venerables amigos, tenemos un dictador ante el cual todos debemos postrarnos y callar, hasta su santidad Pío IX, e inclinar la cabeza: ese dictador es la Historia, la cual no es una leyenda que se puede amoldar al modo que el alfarero modela su barro, sino como un diamante que esculpe en el cristal palabras indelebles. Hasta ahora me he apoyado sólo en ella, y no encuentro vestigio alguno del papado en los tiempos apostólicos; la falta es suya y no la mía. ¿Queréis quizás colocarme en la posición de un acusado de mentira? Hacedlo si podéis. Oigo de la derecha estas palabras: "Tú eres Pedro, y sobre esta Roca edificaré mi iglesia." (Mateo 16:18). Contestaré a esa objeción luego, mis venerables hermanos, antes de hacerlo deseo presentaros el resultado de mis investigaciones históricas.

NO EXISTIÓ PAPA EN LOS PRIMEROS CUATRO SIGLOS

»No hallando ningún vestigio del papado en los tiempos apostólicos, me dije a mí mismo: "Quizás hallaré en los anales de la Iglesia lo que ando buscando." Bien, lo diré abiertamente: busqué al papa en los cuatro primeros siglos, y no he podido dar con él.

»Espero que ninguno de vosotros dudará de la gran autoridad del santo obispo de Hipona, el grande y bendito San Agustín. Este piadoso doctor, honor y gloria de la Iglesia Católica, fue secretario en el Concilio de Milevi. En los decretos de esta venerable Asamblea se hallan estas significativas palabras: "Todo el que apelase a los de la otra parte del mar, no será admitido a la comunión por ninguno en África." Los obispos de África reconocían tan poco al obispo de Roma que castigaban con excomunión a los que recurriesen a su arbitraje.

»Estos mismos obispos en el sexto Concilio de Cartago, celebrado bajo Aurelio, obispo de dicha ciudad, escribieron a Celestino, obispo de Roma, amonestándole que no recibiese apelaciones de los obispos, sacerdotes o clérigos de África, que no enviase más legados o comisionados, y que no introdujese el orgullo humano en la Iglesia.

»Que el patriarca de Roma había, desde los primeros tiempos, tratado de arrogarse toda autoridad, es un hecho evidente, como es otro hecho igualmente evidente que no poseía la supremacía que los ultramontanos le atribuyen.

»Si la hubiera poseído, ¿hubieran osado los obispos de África, San Agustín, primero entre ellos, prohibir las apelaciones a los decretos de su supremo tribunal? Y reconozco, sin embargo, que el patriarca de Roma ocupaba el primer puesto. Una de las leyes de Justiniano dice: "Mandamos, conforme a la definición de los cuatro Concilios, que el santo papa de la antigua Roma sea el primero de los obispos, y su alteza el arzobispo de Constantinopla, que es la nueva Roma sea el segundo." Inclínate, pues a la soberanía del papa, me diréis.

»No corráis tan presurosos a esa conclusión, mis venerables hermanos, pues la ley de Justiniano lleva escrita al frente: "Del orden de las sedes patriarcales." Precedencia es una cosa y poder de Jurisdicción es otra. Por ejemplo: suponiendo que en Florencia se reuniese una Asamblea de todos los obispos del reino, la precedencia se daría naturalmente al primado de Florencia como entre los orientales se concedería al patriarca de Constantinopla y en Inglaterra al arzobispo de Canterbury; pero ni el primero, ni el segundo, ni el tercero podrían deducir de la asignada posición una jurisdicción sobre sus colegas.

»La importancia de los obispos de Roma procedía, no de su poder divino, sino de la importancia de la ciudad donde está su sede. Monseñor Darboy no es superior en dignidad al arzobispo de Aviñón, y, no obstante, París le da una consideración que no gozaría si en vez de tener su palacio en las orillas del Sena, se hallase sobre el Ródano. Esto es verdadero en las jerarquías religiosas, como lo es también en materias civiles y políticas. El prefecto de Roma no es más que un prefecto como el de Pisa; pero civil y políticamente, es de mayor importancia.

»He dicho ya que desde los primeros siglos, el patriarca de Roma aspiraba al gobierno universal de la Iglesia, y desgraciadamente casi lo alcanzó; pero no consiguió, por cierto, sus pretensiones, pues el emperador Teodosio II hizo una ley estableciendo que el patriarca de Constantinopla tuviera la misma autoridad que el de Roma (leg. cod. de sacr., etc.).

»Los padres del Concilio de Calcedonia colocan a los obispos de la antigua y nueva Roma en la misma categoría en todas las cosas, incluso las eclesiásticas (Canon 28). El sexto Concilio de Cartago prohibió a todos los obispos que se arrogasen el título de pontífice de los obispos u obispos soberanos.

»En cuanto al título de Obispo universal que los papas se arrogaron más tarde, Gregorio I, creyendo que sus sucesores nunca pensarían en adornarse con él, escribió estas palabras: "Ninguno de mis predecesores ha consentido en llevar ese título profano, porque cuando un patriarca se arroga el nombre de universal, el carácter de patriarca sufre descrédito. Lejos esté de los cristianos, pues, el deseo de darse un título que cause descrédito a sus hermanos."

»San Gregorio dirigió estas palabras a su colega de Constantinopla, que pretendía hacerse primado de la Iglesia: "No se le importe del título de universal que Juan ha tomado ilegalmente, y ningunos de los patriarcas se arroguen ese nombre profano, porque, ¿cuántas desgracias no deberíamos esperar, si entre los sacerdotes se suscitasen tales ambiciones? Alcanzarían lo que se tiene predicho de ellos: 'El es rey de los hijos del orgullo'.". El papa Pelagio II (lett. 13), llama a Juan, obispo de Constantinopla, que aspiraba al sumo pontificado, "impío y profano".

»Estas autoridades, y podría citar cien más y de igual valor: ¿no prueban con una claridad semejante al resplandor del sol al mediodía, que los primeros obispos de Roma no fueron reconocidos como obispos universales y cabezas de las Iglesias, sino hasta tiempos muy posteriores? Y por otra parte, ¿quién no sabe que desde el año 325, en que se celebró el primer Concilio Ecuménico de Nicea, hasta 580, el año del segundo Concilio Ecuménico de Constantinopla, que de entre más de 1109 obispos que asistieron a los primeros seis concilios generales, no se hallaron presentes más que 19 obispos del Occidente?

»¿Quién ignora que los concilios fueron convocados por los Emperadores, sin siquiera informar de ello al obispo de Roma, y frecuentemente hasta en oposición a los deseos de éste? ¿Y que Osio, obispo de Córdoba, presidió en el primer Concilio de Nicea y redactó sus cánones? El mismo Osio presidió después el Concilio de Sárdica, y excluyó a los legados de Julio, obispo de Roma.

«TÚ ERES PEDRO»

»No haré más citas, mis venerables hermanos, y paso a hablar del gran argumento a que se refirió anteriormente alguno de vosotros para establecer el primado del obispo de Roma por "la roca ( petra)". Si esto fuera verdad, la disputa quedaría terminada; pero nuestros antecesores (y ciertamente debieron saber algo) no opinan sobre esto como nosotros.

»San Cirilo, en su cuarto libro de la Trinidad, dice: "Creo que por la roca debéis entender la fe inamovible de los apóstoles". San Hilario, obispo de Poitiers, en su segundo libro sobre la Trinidad, dice: "La roca ( petra) es la bendita y sola roca de la fe confesada por la boca de San Pedro". Y en el sexto libro de la Trinidad, dice: "Es esta la roca la confesión de la fe sobre la que está edificada la Iglesia". "Dios", dice San Jerónimo en el sexto libro sobre San Mateo, "ha fundado su Iglesia sobre esta roca de la que el apóstol Pedro fue apellidado". De conformidad con él, Crisóstomo dice en su homilía 53 sobre San Mateo: "Sobre esta roca edificaré mi iglesia", es decir, sobre la fe de la confesión. Ahora bien ¿cuál fue la confesión del apóstol? Hela aquí: "Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo".

»Ambrosio, el santo arzobispo de Milán (sobre el segundo capítulo de la epístola a los Efesios), San Basilio de Seleucia y los padres del Concilio de Calcedonia, enseñan precisamente la misma doctrina. Entre los doctores de la antigüedad cristiana, San Agustín ocupa uno de los primeros lugares por su sabiduría y su santidad. Oíd pues, lo que escribe sobre su segundo tratado de la primera epístola de San Juan: "¿Qué significan estas palabras: Edificaré mi Iglesia sobre la Roca? Sobre esta fe, sobre eso que me dices, Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo". En su tratado [124] sobre San Juan, encontramos esta muy significativa frase: "Sobre esta roca que tú has confesado, edificaré mi Iglesia, puesto que Cristo mismo era roca". El gran obispo no creía tampoco que la Iglesia fuese edificada sobre San Pedro, que dijo a su grey en el sermón 13: "Tú eres Pedro y sobre esta roca, ( petra) que tú has confesado, sobre esta roca, que tú has reconocido diciendo: Tú eres el Cristo el Hijo del Dios viviente, edificaré mi Iglesia; sobre mí mismo, que soy el Hijo de Dios, la edificaré sobre mí y no a mí sobre ti". Lo que San Agustín pensaba sobre este célebre pasaje, era la opinión de toda la Cristiandad en sus días.

»Por consiguiente, resumo y establezco: primero, que Jesús dio a sus apóstoles el mismo poder que le otorgó a San Pedro; segundo, que los apóstoles nunca reconocieron en San Pedro al vicario de Jesucristo y al infalible doctor de la iglesia; tercero, que el mismo Pedro nunca pensó ser papa, y nunca actuó como si fuera papa; cuarto, que los concilios de los cuatro primeros siglos, cuando reconocían la alta posición que el obispo de Roma ocupaba en la Iglesia por motivo de estar en Roma, tan sólo le otorgaban una preeminencia honorífica, nunca poder y jurisdicción; que los santos padres en el famoso pasaje, "Tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia", nunca entendieron que la iglesia estaba edificada sobre Pedro ( Super Petrum), sino sobre la roca ( Super Petram), es decir, sobre la confesión de fe del apóstol.

»Concluyo victoriosamente, conforme a la historia, la razón, la lógica, el buen sentido y la conciencia cristiana, que Jesucristo no confirió supremacía alguna a San Pedro, y que los obispos de Roma no se constituyeron soberanos de la Iglesia sino confiscando uno por uno todos los derechos del episcopado. [Voces: ¡Silencio insolente protestante, silencio!]

»¡No soy un protestante insolente! ¡No, y mil veces no! La historia no es católica, ni anglicana, ni calvinista, ni luterana, ni arminiana, ni griega, ni cismática, ni ultramontanista. Es lo que es: es decir, algo más poderoso que todas las confesiones de fe, de los cánones de los Concilios ecuménicos. ¡Escribid contra ella, si osáis hacerlo! Mas no podréis destruirla, como tampoco sacando un ladrillo del Coliseo lo podríais derribar. Si he dicho algo que la historia pruebe ser falso, enseñádmelo con la historia, y sin titubear un momento presentaré mis más respetuosas disculpas. Mas tened paciencia y veréis que todavía no he dicho todo lo que quiero y puedo. Si la pira fúnebre me aguardase en la plaza de San Pedro, no callaría, porque me veo obligado a proseguir.

»Monseñor Dupanloup, en sus renombradas observaciones sobre este Concilio Vaticano, ha dicho, y con razón, que si declaramos la infalibilidad de Pío IX, que entonces, necesariamente y desde la lógica natural, estaremos obligados a sostener que todos sus predecesores eran también infalibles.

ERRORES Y CONTRADICCIONES PAPALES

»Bien, venerables hermanos, aquí la historia levanta su voz para asegurarnos que algunos papas han cometido errores. Vosotros podréis protestar en contra de ella, o bien negarlo como os plazca, pero yo lo probaré. El Papa Víctor (192) primero aprobó el montanismo y más tarde lo condenó. Marcelino (296-303) fue un idólatra. Entró en el templo de Vesta y ofreció incienso a la diosa. Vosotros podréis decir que ese fue un momento de debilidad; pero yo les respondo, un vicario de Jesucristo debe morir antes de convertirse en un apóstata. Liberio (358) consintió en la condena de Atanasio e hizo profesión de arrianismo, para que le levantasen su exilio y fuese reinstalado en su sede. Honorio (625) se adhirió al monotelismo. El padre Gratry ha demostrado esto de forma concluyente. Gregorio I (590-604) llamó Anticristo a todo aquél que tome el nombre de obispo universal y por el contrario, Bonifacio III (607-608) hizo que el emperador parricida Focas le confiriera ese título para él mismo. Pascual II (1099-1118) y Eugenio III (1145-1153) autorizaron el duelo. Julio II (1509) y Pío IV (1560) lo prohibieron. Eugenio IV (1431-1439), con la aprobación del Concilio de Basilea, restituyeron el cáliz a la iglesia de Bohemia; Pío II (1458) revocó esa concesión. Adriano II (867-872) declaró la validez de la ceremonia civil del matrimonio; Pío VII (1800-1823) la condenó. Sixto V (1585-1590) publicó una edición de la Biblia y por medio de una bula recomendó que fuera leída. Pío VII condenó a los que la leyeran. Clemente XIV (1769-1774) abolió la orden de los Jesuitas, permitida por Pablo III, y Pío VII la restableció.

»Pero, ¿por qué examinar esas pruebas tan remotas? Nuestro santo padre aquí presente, ¿no ha dado en su bula los reglamentos para este concilio, que en caso de ocurrir su muerte mientras se encuentre presidiendo sean revocadas todas las ordenanzas que hayan sido expedidas y que contraríen a las que él impone; aun cuando ellas procedan como decisiones hechas por su predecesores? Y ciertamente, si Pío IX ha hablado ex cátedra, esto no es, desde las profundidades de su sepulcro, que él impone su voluntad sobre la soberanía de la iglesia. Yo no acabaría nunca, mis venerables hermanos, si yo fuera a poner ante vuestros ojos las contradicciones de los papas en sus enseñanzas. Si entonces vosotros proclamáis la infalibilidad del actual papa, vosotros debéis probar lo que es imposible—que los papas nunca se contradijeron entre sí—o tendréis que declarar que el Espíritu Santo os ha revelado a vosotros que la infalibilidad del papado solamente data desde 1870. ¿Tenéis suficiente valor para hacer eso?

»Tal vez la gente podrá ser indiferente y pase por alto los asuntos teológicos que no puedan entender, y otros que no les parezcan de importancia; pero, aunque sean indiferentes a los principios, no lo son ante los hechos. No os engañéis a vosotros mismos. Si vosotros decretáis el dogma de la infalibilidad papal, seremos más vulnerables, y los Protestantes, nuestros adversarios, aprovecharán la situación con más coraje ahora que tienen la historia de su lado, mientras nosotros tenemos sólo nuestra propia negación contra ellos. ¿Qué les diremos entonces, cuando muestren todos los hechos de los obispos de Roma desde los días de Lucas hasta su santidad Pío IX? ¡Ah! Si todos hubieran sido como Pío IX el triunfo sería nuestro; pero, lamentablemente, eso no es así. [Gritos de "¡Silencio!, ¡Silencio!; ¡Ya basta!, ¡Ya basta!"]

»¡No gritéis, monseñores! Temer a la historia es aceptar que hemos sido conquistados por ella. Además, aunque vosotros hicierais pasar sobre ella todas las aguas del río Tiber, no podríais cancelar una sola de sus páginas. Dejadme hablar, y yo seré tan breve como sea posible en este asunto de gran importancia. El papa Vigilio (538) obtuvo el papado comprándolo de Belisario, lugarteniente del emperador Justiniano. Aunque admitamos que quebrantó su promesa y nunca pagó lo prometido. ¿Es ésta una manera canónica de colocarse la tiara? El Segundo Concilio de Calcedonia lo había condenado formalmente; en uno de sus cánones leemos que ¡el obispo que obtenga el papado a cambio de dinero, lo perderá y será degradado! El Papa Eugenio III (IV en el original) (1145) imitó a Vigilio, y San Bernardo, la brillante luminaria de su época, reprobó la acción del papa diciéndole: ¿Podéis vos presentarme en esta gran ciudad de Roma a cualquier persona que os reciba como papa, que no haya recibido oro o plata por eso?

»Mis venerables hermanos, ¿podría uno que establezca un banco en las puertas del templo, haber sido inspirado por el Espíritu Santo? ¿Tendría derecho a enseñar infaliblemente a la iglesia? Vosotros conocéis la historia de Formoso demasiado bien para que yo pueda agregarle nada. Esteban XI ordenó la exhumación de sus restos, lo vistió con las ropas pontificias, le cercenó los dedos de la mano que usó para dar la bendición y luego arrojó sus restos al río Tiber declarándolo perjuro e ilegítimo. Esteban fue hecho prisionero por el pueblo, envenenado, y luego estrangulado. Ved vosotros como estos asuntos fueron reajustados; Romano, sucesor de Esteban, y después de él Juan X, rehabilitaron la memoria de Formoso.

»¡Pero vosotros me diréis que estas son fábulas y no historia! Vayan, Monseñores, a la biblioteca del Vaticano y lean Platina, el historiador del papado y los anales de Baronio (897). Estos son hechos que por el honor de la Santa Sede desearíamos que fuesen ignorados; pero cuando eso es para definir un dogma que puede provocar un gran cisma entre nosotros, ¿el amor que le tenemos a nuestra venerable Iglesia Católica Apostólica Romana debería imponernos silencio?

LOS PECADOS DEL PAPADO Y SUS EXCESOS

»Continúo. El erudito Cardenal Baronio, hablando de la corte papal, dijo (prestad atención, mis venerables hermanos, a estas palabras), ¿Qué parecería la Iglesia de Roma en esos días? ¡Cuánta infamia! ¡Solamente las todopoderosas cortesanas gobernando en Roma! Fueron ellas las que dieron, intercambiaron y tomaron obispados; y es horrible relatarlo, ellas tomaron amantes, los falsos papas y los pusieron sobre el trono de San Pedro! (Baronio, 912). Vosotros podríais responder: ¡Esos eran falsos papas, no los verdaderos! Que así sea; pero, en tal caso, si por 50 años la Santa Sede de Roma fue ocupada por antipapas, ¿cómo se reinicia otra vez la sucesión pontifical? Ha podido la iglesia, por lo menos por un siglo y medio, funcionar acéfala y encontrarse a sí misma sin cabeza?

»Veamos ahora: la mayoría de estos antipapas aparecen en el árbol genealógico del papado; y cuántos son los absurdos que Baronio describió; porque Genebrardo, el gran adulador de los papas, se había atrevido mencionar en sus crónicas (901): 'Este siglo es lamentable, puesto que por casi 150 años los papas han caído de todas las virtudes de sus predecesores, y se han vuelto apóstatas en vez de apóstoles. "Yo puedo entender cómo el ilustre Baronio pudo haberse sonrojado cuando él tuvo que narrar los hechos de estos obispos romanos. Al hablar de Juan XI (931), hijo natural del papa Sergio y de Marozia, Baronio escribió estas palabras en sus anales—¡La santa iglesia, que está en Roma, ha sido vilmente pisoteada por semejante monstruo!" Juan XII (956), elegido papa a la edad de 18 años por medio de la influencia de cortesanas, no fue ni una pizca mejor que su predecesor.

»Me apena, mis venerables hermanos, revolver tanta inmundicia. Guardo silencio respecto a Alejandro VI, padre y amante de Lucrecia; me alejo de Juan XXII (1319), que negó la inmortalidad del alma, y fue depuesto por el santo Concilio Ecuménico de Constanza. Algunos objetarán que dicho concilio sólo fue un concilio privado; que así sea. Pero si vosotros le rehusáis cualquier autoridad, como una consecuencia lógica tendréis que sostener que la designación de Martín V (1417) es ilegal. Entonces, ¿qué será de la sucesión papal? ¿Podéis vosotros encontrar la continuidad en ella?

»Yo no hablo de los cismas que han deshonrado a la iglesia. En esos lamentables días la Sede de Roma estaba ocupada por dos competidores, y a veces hasta tres. ¿Cuál de ellos era el verdadero papa? Resumiendo una vez más, otra vez digo, si vosotros decretáis la infalibilidad del presente obispo de Roma, deberéis también establecer la infalibilidad de todos los que le antecedieron, sin excluir a ninguno. Pero, ¿podéis vosotros hacer esto cuando la historia está allí estableciendo con una diáfana claridad comparada con la del sol, que los papas han errado en sus enseñanzas? ¿Podrían hacer eso y mantener papas que avaros, incestuosos, asesinos, simoníacos han sido vicarios de Jesucristo? ¡Oh, venerables hermanos! El mantener semejante enormidad sería traicionar a Jesucristo peor que Judas. Sería como echarle tierra en la cara. [Gritos: ¡Abajo del púlpito! ¡Pronto, ciérrenle la boca a ese hereje!]

VOLVAMOS A LAS DIVINAMENTE INSPIRADAS SAGRADAS ESCRITURAS

»¡Mis venerables hermanos! Vosotros gritáis; ¿no sería más digno pesar mis razones y mis pruebas en la balanza del santuario? Creedme, la historia no puede ser hecha otra vez; está allí, y permanecerá toda la eternidad para protestar enérgicamente contra el dogma de la infalibilidad papal. ¡Vosotros podréis proclamarlo unánimemente; pero un voto estará ausente, y es el mío!

»Monseñores, los verdaderos fieles tienen sus ojos sobre nosotros esperando de nosotros un remedio para las innumerables maldades que han deshonrado a la iglesia: ¿los engañaremos en sus esperanzas? ¿Qué no será nuestra responsabilidad ante Dios si dejamos pasar esta solemne ocasión, la cual Dios nos ha dado para sanar la fe verdadera? Aprovechémosla, mis hermanos. Armémonos de un santo valor; hagamos un violento y generoso esfuerzo; volvamos a las enseñanzas de los apóstoles, porque sin ellas nosotros tenemos solamente errores, obscuridad y falsas tradiciones. Avalemos en nosotros mismos nuestra razón y nuestra inteligencia para tomar a los apóstoles y profetas como nuestros infalibles maestros con referencia a la pregunta de preguntas, ¿qué debo hacer para ser salvo? Cuando hayamos decidido eso, habremos puesto el fundamento de nuestro dogmático sistema, firme e inamovible sobre la roca permanente e incorruptible, de las divinamente inspiradas Sagradas Escrituras. Llenos de confianza iremos enfrente al mundo y como el apóstol Pablo, en la presencia de los librepensadores, nosotros "no conoceremos a ningún otro sino a Jesucristo, y a éste crucificado". Seremos conquistadores por medio de la predicación de la "locura de la cruz". Así como Pablo conquistó a los educados hombres de Grecia y Roma, y la iglesia de Roma tendrá sus "gloriosos '89". [Gritos clamorosos, ¡Saquen a ese Protestante, al Calvinista, al traidor de la iglesia!].

»Vuestros gritos, Monseñores, no me atemorizan. Si mis palabras son ardientes, mi cabeza se mantiene fría. Y yo no soy ni de Lutero, ni de Calvino, ni de Pablo, ni de Apolos, sino de Cristo. [Renovados gritos: ¡Anatema, anatema, al apóstata!]

»¿Anatema? Monseñores, ¿anatema? Vosotros sabéis muy bien que esas no son protestas en mi contra, sino en contra de los santos apóstoles bajo cuya protección yo desearía que este concilio colocara la iglesia. ¡Ah! Si estando envueltos en sus mortajas ellos salieran de sus tumbas, ¿hablarían ellos un lenguaje diferente al mío? ¿Qué les diríais vosotros a ellos si mediante sus escritos os dijeran que el papado se ha desviado del evangelio del Hijo de Dios, que ellos han predicado y confirmado de una forma tan generosa por su sangre? ¿Os atreveríais decirles a ellos, nosotros preferimos las enseñanzas de nuestros propios papas, nuestro Bellarmino, nuestro Ignacio de Loyola, a los de vosotros? ¡No, no! ¡Mil veces no! A menos que vosotros hayáis cerrado vuestros oídos para no oír, cerrado vuestros ojos para no ver, entumecido vuestras mentes para no entender. ¡Ah! Si el que reina en lo Alto deseara castigarnos, haciendo que su mano caiga pesada sobre nosotros, así como hizo con Faraón, Él no necesitaría permitirle a los soldados de Garibaldi echarnos de la ciudad eterna. Solamente permitiría que vosotros hagáis de Pío IX un dios, así como hemos hecho una diosa de la bendita Virgen. ¡Deteneos, deteneos, venerables hermanos, en la pendiente odiosa y ridícula en la que vosotros os habéis colocado a vosotros mismos. Salvad a la iglesia del naufragio que le amenaza, pidiendo de las Sagradas Escrituras solamente la regla de fe que nosotros debemos creer y profesar. He dicho. ¡Que Dios me ayude!»


Google
Web Busca en nuestra página
 

 

Sermones

                      Sección 2

La bendición
Combatiendo la...
Como evitar un...
Famoso discurso ...

                     Nota

En esta sección te presentamos mensajes predicados en nuestra iglesia. 

También estaremos incluyendo diversos mensajes de  grandes siervos de Dios.

Mensajes en audio, en formato Mp3

::  Portada   ::      ::   Anterior   ::      ::   Subir    ::      ::   Siguiente    ::

Copyright © 2005 www.hermanosunidosencristo.org. All rights reserved. Un ministerio de la Iglesia Hermanos Unidos en Cristo de Burbank, CA. Estados Unidos