(Gén. 27)
En la época del patriarcado
bíblico, la costumbre de bendecir a los seres queridos era de gran
importancia. En el hogar de Isaac, se nos presenta a alguien que
perdió la bendición familiar. Este hombre, es Esaú. Se nos
presenta confundido, arrepentido, y buscando la bendición perdida.
Su clamor era: "Bendíceme también a mí, padre mío". En los
tiempos bíblicos, una vez que un padre había expresado verbalmente
su bendición, ésta era irrevocable. En respuesta a sus
desgarradores sollozos, su padre le dio cierta clase de bendición
que no eran las palabras de aceptación y valorización que Esaú
había anhelado oír. Este tema se vuelve igualmente relevante para
nuestros tiempos. Ese mismo gemido doloroso y ese mismo anhelo
insatisfecho se hacen eco hoy en día en muchas personas que buscan
la bendición familiar, hombres y mujeres cuyos padres, por alguna
razón, no les han bendecido con palabras de amor y aceptación.
En consecuencia, la siguiente
pregunta se impone:
¿Cómo podemos bendecir a
nuestra familia?
Hay cinco elementos básicos
para la bendición familiar:
1- El Contacto
físico significativo
2- La expresión
verbal
3- Expresar una
profunda valoración
4- La descripción
de un futuro especial
5- El compromiso
activo.
I. CONTACTO FÍSICO
SIGNIFICATIVO
* En los hogares del Antiguo
Testamento, el contacto físico era un elemento esencial al otorgar
la Bendición.... Esto sucedió con Isaac cuando quiso bendecir a
su hijo (Génesis 27:26) Isaac dijo, "Acércate ahora, y bésame,
hijo mío"
Verdad Bíblica: En las
escrituras cada vez que se impartía una Bendición, el contacto
físico proporcionaba una atmósfera de cariño a las palabras que se
decían. El beso, el abrazo o la imposición de manos eran todos
parte de la Bendición.
* El contacto físico tiene
muchos efectos beneficiosos, el acto de tocar es la llave para
comunicar: cariño, aceptación personal, afirmación, muchas veces
sanidad física.
* Para Isaac, así como para
cualquier persona que desee ver florecer y desarrollarse la
Bendición en un hijo, en un cónyuge o en un amigo, el contacto
físico es parte integral de la bendición.
Ilustración: Leía en una
revista de unos ancianos en un orfanato en Rusia... de cómo a los
que los visitaban sus seres queridos y los colmaban de abrazos y
besos vivían más tiempo que, aquellos que no recibían dichas
muestras de cariño.
II. LA EXPRESIÓN VERBAL
* Actualmente en muchos
hogares, las palabras de amor y aceptación casi nunca se escuchan.
Los padres de estos hogares comparten el trágico error de que
solamente la presencia corporal, comunica la Bendición.... Nada
podría estar más lejos de la verdad.... La Bendición se debe
expresar también en palabras. (decir cuanto les amamos)
* Abraham expresó verbalmente
la Bendición, Isaac también expresó verbalmente su bendición a su
hijo Jacob (Gén. 27:23-29, 28:1-4). Jacob del mismo modo bendijo
a sus doce hijos y a dos de sus nietos (Gén. 48:8, y Cap. 49).
* Para ver que la bendición
florezca y crezca en la vida de nuestros hijos, esposo, esposa y
amigos: Debemos entonces verbalizar nuestro mensaje.
III. EXPRESAR UNA PROFUNDA
VALORIZACIÓN
*El contacto entre el que
bendice y el que es bendecido, y la expresión verbal, son los dos
primeros elementos de "La Bendición" y nos llevan a las palabras
mismas de dicha bendición, aquellas que expresan una profunda
valorización.
* Valorar algo significa
darle honor en realidad este es el significado del verbo
"bendecir". En el idioma hebreo literalmente la palabra "bendecir"
es doblar rodillas. Esta palabra se usaba para mostrar reverencia,
temor reverente hacia una persona importante.
* No bendecimos, cuando les
ponemos apodos a nuestros hijos o cuando nos dirigimos a ellos con
palabras negativas.
IV. LA DESCRIPCIÓN DE UN
FUTURO ESPECIAL
* El cuarto elemento de "La
Bendición" es la manera en la que se describe un futuro especial
para la persona a quien se está bendiciendo, por ejemplo Isaac le
dice a su hijo Jacob: "Dios te dé del rocío del cielo y de las
grosuras de la tierra, sírvante pueblos y naciones se inclinen a
ti" (Gén. 27:28-29).
* Hasta el día de hoy los
hogares judíos se destacan por la descripción de un futuro
especial para sus hijos.
Verdad Importante: como
padres podemos ayudar y alentar a nuestros hijos a establecer
metas significativas. También convencerles de que los dones y
rasgos de carácter que poseen son atributos que Dios puede
bendecir y usar en el futuro.
V. El COMPROMISO ACTIVO.
* El último elemento de "La
Bendición" se refiere a "La Responsabilidad", que va unida a un
compromiso activo de desear impartir "La Bendición".
* Reiteradas veces Dios
habló directamente a los patriarcas a través del ángel del Señor,
confirmando su compromiso activo para con su descendencia.
* Los padres de hoy necesitan
descansar en el Señor para obtener la fuerza y el poder que
confirme la bendición de sus hijos. También tenemos la Palabra de
Dios en Las Escrituras como una guía, más el Poder del Espíritu
Santo que mora en nosotros. Con lo cual podemos saber cómo y
cuándo bendecir a nuestros seres queridos.
* Debemos estar comprometidos
en esto, pues de lo contrario, ellos perderán todo el bien que
nuestro buen Dios es capaz de dar cuando bendecimos a nuestra
familia.
Combatiendo la
Amargura
(Heb. 12:15)
Había un pastor con grandes
cualidades y entrega al ministerio. De repente le nació una fuerte
aspiración por pastorear una Iglesia muy codiciada por otros
pastores. Aquella iglesia era grande, de gente adinerada. etc....
Al no alcanzar su deseo, quiso hacer muchas otras cosas, pero
fracasó en ellas también...el resultado fue un ministerio
errático...y desapareció... la razón la amargura fue entrando a su
vida ... porque no supo combatirla a tiempo.
* La Biblia nos habla de
gente que permitieron a la amargura crecer en sus corazones: a)
Saúl tuvo celos amargos contra David....b) Judas Iscariote,
amargado por su afán nacionalista y su codicia financiera,
traicionó al maestro.. pudiera citar muchos otros casos donde
la amargura llevó al fracaso a las vidas y a los ministerios de
sus víctimas.....
* PERO QUISIERA VER LA OTRA
CARA DE LA MONEDA.... donde no se le dio cabida alguna. a) José,
el que llegó a ser señor de Egipto, fue mal querido, maltratado,
vendido y humillado por sus hermanos... nadie puede decir que de
alguna manera la Amargura no haya querido entrar en su vida...
pero el la combatió a través del Perdón b) David, vivió la
traición de sus dos hijos.... Absalón y Adonías.. el abuso sexual
de sus mujeres y muchas cosas más.... Con todo es a David a quien
se le conoce como el dulce cantor de Israel. c) Marcos el escritor
del segundo evangelio, fue rechazado por Pablo, aquello podía dar
lugar a la amargura y terminar con su Ministerio... pero ayudado
por Bernabé se sobrepone.... d) Pablo mismo, sufrió tanto que
todos esos sufrimientos eran para crear en él amarguras
profundas... no obstante, se nos dice que terminó su carrera y
ministerio con gozo...
* Dios nos exhorta y nos
dice: “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de
Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella
muchos sean contaminados”
*La amargura brota por EL
RESENTIMIENTO (sentimiento repetido)
* La amargura es algo que
todos en cierto grado hemos experimentado, pero en la gracia y
auxilio de Dios podemos impedir que eche raíces en nuestro
corazón...
¿Cómo viene la amargura?
*La amargura tiene muchas
procedencias y múltiples efectos. Hay hermanos en quienes la
amargura se ha establecido porque han perdido seres queridos... o
sus bienes... otros por haber sido víctimas de las maledicencias o
sea chismes... hay también hermanos que han sucumbido ante la
amargura, por ser engañados, los enviaron de misioneros y no los
ayudaron... otros porque han sido quitados de un privilegio en la
Iglesia... otros porque les han divido la iglesia... la amargura
también se ha anidado en algunos que han ido a predicar en
campañas y no les han dado, ni siquiera para pagar sus viáticos.
Las amarguras a veces son causadas también: Por economías
decadentes.....abusos físicos en los hogares...Color de raza
¿Porque nací negro? porque me quedé de baja estatura (“Chaparro”),
discriminación... o por cuestiones religiosas... los curas
católicos se llenaban de amargura y quemaban casas en México para
el tiempo de los llamados “cristeros”... otros dicen los
pentecostales se llevan a la gente.... un pastor se quejaba y
decía yo trabajé..tanto y viene otro a este lugar... y ahora se
están yendo con él....etc. etc.
* Es una infección que
corrompe.
La amargura establecida en el
corazón, es una infección como el tétano o la gangrena, que avanza
tomando nuevas áreas, corrompiéndolas... Los afectados se
resienten con el Señor.... se desaniman.... renuncian y dejan
ministerios...hay quienes en esta condición se vuelven, gente que
todo lo critica... llegan a la falsa idea de que todo es igual...
que no vale la pena sacrificarse, que los siervos de Dios son unos
aquí, unos allá... unos vividores... que el evangelio no da
resultado que... todos son hipócritas....falsos...,etc. Y siguen
en esa actitud de esparcir su amargura y contaminar a
otros.....porque esto es como una enfermedad contagiosa.... En
casos extremos algunos que han salido de la iglesia y se han
vuelto al pecado... llegan hasta el suicidio.
* De modo que todos podemos
ser atacados por la amargura, y que en más de una ocasión ha
tocado a las puertas del corazón... todos en algún momento hemos
sentido deseos de vengarnos de alguien... de arreglar algunas
situaciones a golpes.... nuestras características son
diferentes... y reaccionamos también de diferentes modos... Unos
Aguantan poco...otros más... unos dejan pasar las cosas... otros
por pequeñas cosas se encienden en iras incontrolables....
* Hay algunos principios que
yo quisiera compartir... y que podrán darnos victoria a todos si
los ejercitamos....
1- Creo que debemos
proponernos una meta ministerial... y servir a Cristo con gozo....
servir con tristeza, dolor o con sentimientos llenos de amargura
no sirven a nadie....es que dice La Biblia que el corazón alegre
constituye buen remedio, hermosea el rostro y tiene banquete
continuo (Pr. 17;22, 15:13)
¿qué es difícil gozar cuando
nos arrebatan algo? Por supuesto, pero el secreto del gozo no está
en nosotros sino en el Espíritu Santo que lo produce.
2- Debemos estar prestos a
reaccionar ... debemos actuar a tiempo sobre la amargura... todos
percibimos cuando una semilla de esas cae en nuestro
corazón...alguien que nos empieza a caer mal con sólo pensar en
él....etc. Estos ataques deben ser identificados no ante un
psicólogo... sino ante la Palabra de Dios, así vencieron otros...
Ser perdonadores... El Perdón es una medicina que el Señor
recomendó que usáramos cuando alguien nos hubiera ofendido...
3- Reconocer que estamos
frente a Dios.... el vela nuestros pasos... muchos se resienten
con el Señor por las circunstancias adversas..... nuestro
pensamiento debe ser que Dios no nos hace daño, porque su voluntad
para nuestras vidas es BUENA...AGRADABLE Y PERFECTA.... Si
andamos en obediencia cualquier cosa que venga a la vida por dura
e incomprensible que parezca sabemos que no está fuera de su
voluntad... es decir, que él lo ha permitido.... y aunque no lo
entienda hoy...mañana lo entenderé, o si no algún día...
4. Examinarnos
internamente.... con la lupa del Espíritu Santo en la Palabra de
Dios... quizás encontremos que nuestros fracasos amargos son
producidos por MOTIVACIONES PECAMINOSAS, tales como
ambiciones....de poder...de fama de autoexaltación...de sexo, de
dinero...de revancha, etc. La obra ministerial hoy en día ha
llegado al punto de que muchos pastores quieren vivir como los
grandes ejecutivos de empresas mundanas... y las congregaciones no
están viendo un ejemplo de sacrificio y entrega. Sí, a veces los
fracasos, vienen precedidos del orgullo y la altivez de espíritu.
5. Enfrentar los problemas y
arreglarlos bien... no dejemos ningún conflicto sin resolver... si
ha de ser necesario pedir perdón hacerlo... debemos entender que
detrás de todo esto existe un enemigo... es un campo de batalla.
La amargura entonces, puede
hacernos mucho daño si la dejamos desarrollarse en nosotros.
Debemos combatirla, porque si es posible enfrentarla y vencerla,
con el apoyo y ayuda de Dios. Amén.
Cómo evitar
un deslizamiento espiritual
Heb 2:1-4
Los ataques del enemigo son
inevitables por lo que se hace imperioso reforzar nuestras
defensas en las áreas donde es más probable que nos ataque.....
Nuestra vida espiritual depende de las decisiones que tomamos en
nuestro diario vivir.....nuestro enemigo es muy audaz .... el nos
observa cuidadosamente... buscando descubrir cuales son nuestras
áreas más débiles.... es ahí donde sin duda nos ha de atacar....su
objetivo es destruir para que no seamos lo que Dios quiere que
seamos.... alabanza de su nombre... y testigos de su amor,
poder, gracia y misericordia....
Como lo que está en juego es
nuestra vida espiritual.... yo quiero compartir con vosotros...
algunas formas de defensa que yo encontré en la Palabra... las
cuales de ser aplicadas....sin duda nos traerán ...triunfos en
Dios, y no permitirán que nos deslicemos.
Primeramente vivir:
1. UNA VIDA DE
ARREPENTIMIENTO
* Una de las primeras
señales de madurez: Es la habilidad de identificar y admitir las
malas conductas.
* Y será la conciencia de la
presencia de Dios lo que nos hará más conscientes de nuestra
necesidad de arrepentimiento. Mientras más cerca caminamos a la
luz, más claro se verán nuestros defectos.... entre más cerca
estés de la presencia de Dios, mayor será la conciencia del mal
interior. El pasaje clásico de esta verdad es sin duda el de Isa.
6:5 "Entonces dije: --¡Ay de mí, pues soy muerto! Porque siendo
un hombre de labios impuros y habitando en medio de un pueblo de
labios impuros, mis ojos han visto al Rey, a Jehovah de los
Ejércitos".
* La verdadera madurez
espiritual en Dios... no es que nos creamos más perfectos día con
día..... pues mientras estemos en este cuerpo afectado por el
pecado... siempre hemos de cometer errores....
* La verdadera madurez es....
que aceptemos que por dentro y por fuera.... todavía hay
imperfección en nosotros...y que por ende... hay en nosotros
algunas actitudes y comportamientos que ofenden a nuestro
Dios.... con amor Juan escribe .... "Hijitos míos, estas
cosas os escribo para que no pequéis. Y si alguno peca, abogado
tenemos delante del Padre, a Jesucristo el justo". (1 Juan
2:1). ... Juan dice que es preferible no pecar... pero si esto
pasa - y Juan asume que esto puede suceder.... (es decir fallar
ante nuestro Dios) Juan dice que hay acceso a perdón ante Dios...
a través de la persona de Jesús.... Pero note que El no va a
abogar por los pecados que nosotros no nombremos al
arrepentirnos.... en 1 Jn 1:9 se nos dice: "Si confesamos
nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros
pecados y limpiarnos de toda maldad".
* Quien muestra una actitud
así... es verdaderamente humilde. La humildad no es solamente una
experiencia inmediata al reconocer nuestras malas conductas;
.....ella es un estilo de vida. Es una actitud del espíritu que
reconoce el pecado y trata de limpiarlo,..... ya que éste es capaz
de surgir en cualquier forma a través de nuestro mundo
intelectual, nuestras palabras, o nuestras acciones. Por lo tanto,
debemos estar preparados para nombrarlo, reconocerlo y repudiarlo.
Sin excusa alguna....
*Fue el entendimiento de este
principio lo que hizo de Juan Bunyan, el gran hombre de Dios que
llegó a ser. En su autobiografía espiritual el describe un modelo
de vida de arrepentimiento con estos comentarios: «Hoy encuentro
estas abominaciones en mi corazón: 1) inclinación hacia la
incredulidad; 2) frecuentemente me olvido del amor y de la
misericordia que Cristo nos mostró; 3) poca concentración y
frialdad en mis oraciones; 4) me encuentro dispuesto a murmurar
porque no tengo más dinero, 5) no puedo llevar a cabo todas las
cosas que Dios me encomendó ya que mis corrupciones me lo impiden;
cuando hago el bien, el mal está presente conmigo»,
* Aunque algunos de nosotros
mostremos incomodidad ante esta sincera introspección, Bunyan
entendió que si no buscamos y nombramos nuestras impurezas
mientras son pequeñas y manejables, podemos dar por hecho que una
o dos de ellas crecerán desmesuradamente y, en un momento de
debilidad, se convertirán en motivo para llevarnos a la quiebra
total y al derrumbe interior.
Necesitamos también:
2. CULTIVAR RELACIONES CLAVE
* Si queremos evitar un
desliz espiritual. Necesitaremos proponernos la meta de cultivar
relaciones personales de amistad y amor cristiano que sean
sinceras en Cristo.
* Nuestro modo de vida en el
mundo moderno nos ha robado tiempo, y muchos no tenemos relaciones
personales que nos provean equilibrio, sostén y mantenimiento
preventivo mutuo.
* La mayoría de nosotros
vivimos mucho tiempo separados de nuestras familias extendidas, y
nos movemos a tal paso que casi nadie a nuestro alrededor nos
conoce completamente. ........ Las personas en nuestra iglesia ven
una faceta de nosotros; nuestras familias, otra; nuestros
compañeros de trabajo, otra. Acerca de esto, Pablo escribió a la
iglesia de Roma....
"El amor sea sin fingimiento,
aborreciendo lo malo y siguiendo lo bueno: amándoos los unos a los
otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los
unos a los otros; no siendo perezosos en lo que requiere
diligencia; siendo ardientes en espíritu, sirviendo al Señor;
gozosos en la esperanza, pacientes en la tribulación, constantes
en la oración; compartiendo para las necesidades de los santos;
practicando la hospitalidad”.
(Romanos 12:9-13).
* Esto es lo que
supuestamente debe hacer el compañerismo cristiano. Es por esto
mismo que Pablo escribe que
“El amor tiene paciencia y es
bondadoso. El amor no es celoso. El amor no es ostentoso, ni se
hace arrogante. No es indecoroso, ni busca lo suyo propio. No se
irrita, ni lleva cuentas del mal. No se goza de la injusticia,
sino que se regocija con la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree,
todo lo espera, todo lo soporta (o protege... como traducen otras
versiones)”. (1
Corintios 13:4-7).
Esto Sugiere que estamos
llamados a estar cerca los unos de los otros de la misma manera en
que un compañero de escuadrón se encuentra cerca de su compañero
cuando pilotean sus aviones de combate en una batalla aérea. Estoy
encomendado a protegerte; tú estás encomendado a protegerme a mí.
Somos responsables de cuidar los intereses espirituales y
desarrollo de nuestros hermanos y hermanas en la fe, y ellos están
llamados a hacer lo mismo por nosotros....
* Y, ¿cómo se hace esto? A
través del aliento y la afirmación. La amistad que nos motiva a
crecer hacia una semejanza de Cristo es probablemente una de las
cosas más valiosas de la vida.
* Con algunas amistades sé
que he fallado al no hacer preguntas difíciles cuando veía señales
de algún problema. Gracias a Dios, también puedo pensar en algunas
amistades en donde tomé valor y me arriesgué a perder un amigo,
pero hice observaciones que tocaron el corazón y provocaron
cambios en la conducta. Frecuentemente pienso en la declaración
que hizo Jesús a Simón Pedro: «Simón, Simón, he aquí Satanás os ha
pedido para zarandearos como a trigo» (Luc. 22.3l). Era
una advertencia de un amigo que Simón no escuchó.
3. RECHAZAR EL APLAUSO QUE
CORRESPONDE SOLO A CRISTO
* Si algo puede llegar a
hacer estragos en nuestra vida espiritual es el volverse adicto a
los aplausos de las personas. Todos podemos ser culpables de
ayudar a otros a caer en las garras del enemigo, cuando ofrecemos
alabanzas que le pertenecen sólo a Dios...
* Esto no quiere decir que no
debemos expresar aprecio cuando alguien nos ha servido bien...
Pablo habla...de como de Timoteo daban buen testimonio... Pero la
gloria, la honra y la alabanza son de Dios ... Sal 29:1-2
"Dad a Jehovah, oh hijos
de los fuertes; dad a Jehovah la gloria y el poder. Dad a Jehovah
la gloria debida a su nombre. Adorad a Jehovah en la hermosura de
la santidad"....
Apoc. 5:11-12 "Y
miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono y de los
seres vivientes y de los ancianos. El número de ellos era
millares de millares. Y decían a gran voz: "Digno es el Cordero,
que fue inmolado, de recibir el poder, las riquezas, la sabiduría,
la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza."
4. TOMA TIEMPO PARA
ESPARCIMIENTO
* A lo mejor esta «forma de
defensa» la deben ejercer más las personas que están en el
liderazgo, pero estoy convencido de que todos necesitamos momentos
de esparcimiento....
* La cristiandad moderna con
frecuencia es considerada como una manera «muy seria» de ver al
mundo. Parece como si el trabajo nunca se acabara, algunos
catalogan las cosas de la creación como malas..... y nos quieren
prohibir ver el mar... y otros lugares en los cuales podemos
encontrar esparcimieto, diversión y relajación.
* La diversión es el «relax»
de la mente y las emociones. Es una distracción que nos aleja de
las presiones, de necesidades intensas con las que probablemente
nos enfrentamos todos los días en la iglesia y el mundo.
* Me sería muy difícil darles
un ejemplo de diversión en el Nuevo Testamento ..... Los autores
bíblicos no escribieron para informamos acerca de las vidas
privadas de los apóstoles y por eso probablemente no nos
enteramos que de vez en cuando se detenían en algún lugar para
tomar una bebida refrescante o que disfrutaban momentos de buen
humor. ¿Sin duda Pablo tenía momentos de buen humor .... o que
Bernabé ocasionalmente disfrutaba de una tarde bajo la sombra de
un árbol meditando o pescando?... Con el paso que siguen los
viajes modernos, casi hemos exterminado esos momentos relajantes
de nuestros horarios y muchas veces nos sentimos culpables si
alguien nos sugiere que nos tomemos tiempo para relajarnos y
divertimos.
* El líder presionado y
trabajador probablemente pasa semanas sin tomarse tiempo para
divertirse, lo cual podría reestablecer su cuerpo y su mente, e
introducir nuevamente la risa y la sensación positiva en su vida.
...Con frecuencia admiramos a las personas que parecen que han
sacado la diversión y el esparcimiento de sus vidas y nos
sorprendemos al darnos cuenta de que se agotaron o que sucumbieron
a distintas tentaciones.
* Necesitamos asegurarnos de
que no estamos yendo de acuerdo con un sistema que ha causado que
estas personas nunca puedan relajarse y encontrar descanso de las
presiones diarias de la vida....
5. NO AFERRARNOS A LAS COSAS
* No tenemos que estudiar muy
profundamente el Nuevo Testamento para darnos cuenta que LOS
CRISTIANOS no estaban tan aferrados a sus cosas: sus posesiones
materiales, sus empleos, su seguridad y, finalmente, su vida
temporal. Ellos como consideraron que todas esas cosas eran
préstamos, las cuales podrían ser retomadas en cualquier
momento...
* Esto de no aferrase a las
cosas, vamos a decirlo, no es fácil.... Nos podemos percatar de
esto, cuando Simón Pedro le dice a Jesús: «He aquí nosotros hemos
dejado nuestras posesiones y te hemos seguido» (Luc. 18.28).
...Varios comentarios similares nos sugieren que los discípulos,
al principio, esperaban una recompensa lucrativa de una manera u
otra por su lealtad a Cristo, pero la riqueza iba a ser otorgada
en formas que ellos no esperaban.
* San Pablo puso a un lado su
prestigiosa posición en el Sanedrín cuando se convirtió a Cristo.
Luego pasó el resto de su vida empezando iglesias en Asia Menor y
Europa. Aparentemente murió sin dinero y probablemente tenía
razones suficientes para preguntarse si sus labores dejarían algo
permanente... Seguimos a un Salvador que durante su ministerio
público fue poco más que pobre. No tenía un hogar ni mudas de
ropa, no contaba con ingresos fijos ni inversiones. Nuestra fe
tiene poco que decir acerca de las cosas; sencillamente nos reta a
no aferrarnos a las cosas y a estar dispuestos a partir o
perderlas, sin aviso previo.... Este pensamiento parece ir en
contra de gran parte del mundo cristiano actual y puede ser una
razón clave acerca del por qué las personas tienen su mundo
personal derrumbado.
*El pecado florece cuando las
personas se aferran demasiado a sus cosas para competir con otros.
El pecado también florece cuando las personas se obsesionan tanto
con la adquisición de cosas materiales que su enfoque cambia de
objetivos, de fe a metas de cosas. Al cambiar este enfoque, las
personas se exponen a que surjan cientos de males. Recuerdan a un
hombre de nombre Giezi 2 Rey 5:20-27
6- DISCIPLINA ESPIRITUAL
CONSTANTE
* Algunas personas lo han
llamado «tiempo a solas con Dios». Otros, «devocionales»; y aun
otros, «alabanza personal». Mi término favorito es «disciplina
espiritual», porque eso es precisamente lo que es. Estoy
convencido de que la disciplina espiritual le es al espíritu
interno lo que el ejercicio físico le es al cuerpo.
*Si queremos pagar el precio
de la prevención, eso representará un tiempo cada día para
fortalecer nuestra vida en Cristo.... «Disciplina espiritual»
significa cultivar el estudio de las Escrituras, la intercesión,
la meditación y las lecturas sobre temas espirituales. Esto puede
ser fácil para algunas personas, pero muy difícil para otras....
Al hacer esto, estamos poniendo a un lado los ruidos públicos que
nos desgarran el alma. y en su lugar estamos pidiendo “ruidos”
divinos, ese «susurro reconfortante» para restaurar nuestro
equilibrio y nuestra orientación espiritual. Necesitamos reafirmar
cada día nuestro valor celestial, de manera que no busquemos valor
en otras fuentes.
Por lo
antes visto, creo que, un hombre o una mujer que no toma un tiempo
determinado cada día para ver hacia dentro en su vida y nutrirse
de la mano de Dios a través de las Escrituras, el ministerio del
Espíritu Santo, el compañerismo sano... así como también el
apartarse de vez en cuando, para buscar esparcimiento y
relajación.... está arriesgándose grandemente...
"Por lo tanto, es necesario
que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no
sea que nos deslicemos"...
Muchos siempre toman el tiempo suficiente para atender
situaciones temporeras.... pero lamentablemente la vida
espiritual queda relegada a un último lugar.....al reflexionar en
todo esto, yo mismo me vi obligado a mirar dentro de mí... para
poder buscar la fortaleza necesaria en Dios y apuntalar aquellas
áreas deficientes en mi vida espiritual. Quiera Dios, que tú
también lo hagas. Para evitar así, cualquier deslizamiento
espiritual....¡Bendiciones!
El
Famoso DISCURSO DEL OBISPO STROSSMAYER
(1815-1905)
pronunciado en el Primer
Concilio Vaticano (año 1870)
INTRODUCCIÓN
La Iglesia Católica Romana no
aprecia el discurso que el obispo Strossmayer pronunció en el
Primer Concilio Vaticano en 1870, cuando la infalibilidad papal se
promulgó como dogma oficial. En realidad, hay autoridades
católicas romanas y algunos apologistas que niegan su
autenticidad. ¿Por qué? Porque socava la primacía de Pedro como la
Roca del fundamento del papado.
Para los católicos romanos
que cuestionan la genuinidad del siguiente mensaje por el Católico
Romano Strossmayer, hay una seria necesidad de considerar la
información que ofrecemos:
Se trata del texto del
discurso de Jossip Strossmayer en el Concilio Vaticano I (1870)
contra la postura ultramontana que finalmente impuso el dogma de
la infalibilidad papal, según una versión italiana del mismo
publicada en Florencia en la época. La genuinidad de este discurso
ha sido rechazada por instancias vaticanas. Sin embargo, permanece
el hecho documentado de la oposición de Strossmayer, lo mismo que
la de Döllinger y otros católicos, a la novedad que constituía el
dogma de la infalibilidad papal, oposición basada de todas formas
en argumentos como los expuestos en este contestado discurso.
Aunque, y como se detalla en la revista The Bible Treasury de
octubre de 1872, pág. 160, «Se debe decir que el Obispo
Strossmayer escribió recientemente a la publicación Français
[1872] repudiando el discurso en el Concilio Vaticano [I] contra
la infalibilidad papal que se le atribuía en muchas publicaciones
inglesas así como extranjeras», hay otros factores a observar
aquí. Por ejemplo:
La Enciclopedia Católica
(propiedad literaria 1913, tomo XIV, p. 316) da un relato del
Obispo Jossip Strossmayer (1815-1905) en el Primer Concilio
Vaticano en 1870, del cual citamos: «En el Concilio Vaticano él
era uno de los más notables oponentes de la infalibilidad papal, y
se distinguió a sí mismo como un orador. El papa alabó »el latín
extraordinariamente bueno», de Strossmayer. Un discurso en el cual
él defendía el Protestantismo causó una gran sensación... Después
del concilio Strossmayer mantuvo su oposición por más tiempo que
los otros obispos y mantuvo una conexión con Johann J. Ignaz von
Döllinger, el más grande historiador católico romano en Alemania.
Sus libros imponían respeto universal.» Esto fue «hasta octubre de
1871. Entonces [Strossmayer] le notificó a von Döllinger y a
Reinkens que él intentaba ceder "al menos exteriormente".»
Esto justifica las sospechas
expresadas por el editor de The Bible Treasury en la misma nota,
en la que añade: «Él [Strossmayer] declara que nunca dijo nada
menospreciativo de la Sede Romana. Si no se conociera la
casuística de la religión mundana, esto parecería decisivo en
contra de que este discurso hubiera sido pronunciado por él. Pero
es probable que, si fue pronunciado, puede haber sido interpolado
por otros de modo que dé pie a poder negar su genuinidad una vez
se dio aprobación al dogma y se desvaneció la fuerza de la
oposición. Es dificil creer que el obispo Strossmayer no dijera
nada en este sentido ante el rumor general.»
Von Döllinger y otros nunca
cedieron, y rompieron con Roma, en el cisma de los llamados
"Viejos Católicos". Por otra parte, los razonamientos expuestos en
el discurso de Strossmayer son válidos tanto desde la historia
como desde la doctrina bíblica, y lo presentamos tanto por su
evidente interés histórico como doctrinal, ofreciendo como ofrece
amplias pruebas de la falta de base para el papado y sus falsas
pretensiones.
Corresponde a la Iglesia
Católica Romana probar que Strossmayer no habló en el Primer
Concilio Vaticano y que no habló contra la infalibilidad del papa.
Sin embargo, la historia es explícita, tanto por su propia
enciclopedia, que es perfectamente clara y explícita en dicho
asunto, como por testimonios coetáneos. Por otra parte, sería
deseable que la Iglesia de Roma diera a luz todos los documentos
de ese controvertido Concilio.
SEDIN - Servicio Evangélico
de Documentación e Información
Apartado 126
17244 CASSÀ DE LA SELVA
(Girona) ESPAÑA
PRÓLOGO
El día 18 de julio de 1870
fue el día en que el papa Pío IX reivindicó públicamente la
Infalibilidad para sí mismo—un atributo del mismo Dios. El largo
tiempo durante el que se estuvo debatiendo el dogma de la
infalibilidad dio amplia oportunidad al Papa, y a sus amigos los
Jesuitas para proyectar hacer un milagro en el momento en que el
Papa lo promulgara. Su plan consistía en colocar varios espejos en
el tejado del Salón del Concilio, y colocarlos de tal manera que
esos espejos pudieran ser accionados a voluntad, para derramar
sobre la cabeza del Papa un brillantísimo reflejo de los rayos del
sol, al tiempo que las cabezas y caras del gentío estarían a la
sombra de aquel gran edificio.
Este proyecto, en
circunstancias ordinarias, hubiera dado buen resultado, porque en
el mes de julio el cielo de Roma está despejado, sin nada de
nubes, y los rayos del sol están a la disposición de cualquiera
que quiera dirigirlos por medio de espejos. Estando todo
arreglado, hicieron a la gente saber que se esperaba ver un
milagro en el día en que el Papa se declarara infalible.
El siguiente párrafo lo
tomamos del boletín del muy conocido periódico inglés, The Times,
de Londres, fecha del 25 de julio de 1870:
«Los cortesanos del Papa le
prometían la ayuda del cielo en aquel día propicio. El Salón del
Concilio estaba arreglado de tal manera, que en el mismo día y
hora del triunfo, cuando los padres de la asamblea estuvieran
metidos en la sombra del vasto edificio, brillase de repente un
rayo de gloria celestial sobre el trono papal...
»Pero, desgraciadamente, esta
gloria no había de aparecer, como lo prueba el desenlace, y la
inauguración del nuevo rey quedó destinada a ser señalada con
truenos y aguas como en el tiempo de la siega del trigo en los
días de Samuel, en lugar de tener las sonrisas del cielo.»
El corresponsal de The Times
que, como ya se sabe, fue Lord Acton, católico inteligente, y
catedrático en la universidad de Cambridge escribiendo desde Roma
con fecha del 19 de julio, el día después de la promulgación del
dogma, dice así:
»Comenzaré con la fiesta.
Hubo truenos y relámpagos toda la noche, y a la mañana amaneció
lloviendo; en lugar de tener el hermoso cielo de Roma, el
brillante y ardiente sol, tuvimos lo que se puede llamar la
tempestad de la estación. Los negocios del día comenzaron con la
lectura del dogma, y el gentío en la puerta del 'Baldacchino' fue
inmenso. Consistía, mayormente, de sacerdotes, monjes, hermanas de
la caridad y estudiantes de varias escuelas, y por esta razón hubo
grande apretura en el Salón, todos esperando ver el prometido
milagro. La lectura del dogma fue seguido por la revista de los
padres, y se oía plácet tras plácet, aunque no muy seguido.
»La tempestad que se cernía
toda la mañana estalló ahora con terrible violencia, e hizo a
muchos creer que era una demostración de la ira Divina; hasta un
oficial de la 'Guardia Palatina' dijo: 'sin duda muchos lo
interpretarán así'. Y de esta manera, cada 'plácet' de los padres
luchaba con la tempestad: los truenos estallaban arriba y los
rayos penetraban por las ventanas y las bóvedas, dividiendo así la
atención de la muchedumbre. ¡Plácet! gritaba Su Eminencia, o Su
Gracia, y el estruendo de los truenos seguía como respuesta, y los
relámpagos jugaban alrededor del 'Baldacchino' y en todas partes
de la Iglesia y Concilio, como para anunciar la contestación. Y
así continuó a lo largo de casi hora y media; durante ese tiempo
siguió la revista; y una escena más imponente jamás he visto. ...
La tempestad llegó a lo más fuerte de su furor cuando llevaron el
resultado de la decisión al Papa; las tinieblas eran tan densas
que fue necesario colocar un inmenso cirio a su lado para poderse
leer las palabras que le investían de poderes Divinos, y mientras
el Papa leía, brillaban incesantemente los relámpagos y los
truenos retumbaban».
DISCURSO DEL OBISPO
STROSSMAYER SOBRE LA INFALIBILIDAD PAPAL
Pronunciado en el mismo Concilio Ecuménico que la promulgó
»Venerables padres y
hermanos: No sin temor, pero con una conciencia libre y tranquila,
ante Dios que vive y me ve, tomo la palabra en esta augusta
Asamblea. Desde que me hallo sentado aquí entre vosotros, he
seguido con atención los discursos que se han pronunciado, ansioso
de que un rayo de luz descendiendo de arriba ilumine mi
inteligencia y me permitiese votar respecto a los cánones de este
santo Concilio Ecuménico con perfecto conocimiento de causa.
ESTUDIO DEL ANTIGUO Y NUEVO
TESTAMENTO
»Compenetrado del sentimiento
de responsabilidad por el cual Dios me pedirá cuentas, me he
dedicado a estudiar con escrupulosa atención los escritos del
Antiguo y Nuevo Testamentos, y les he pedido a estos venerables
monumentos de la verdad que me permitiesen saber si el Santo
Pontífice que aquí preside es ciertamente el sucesor de San Pedro,
Vicario de Jesucristo e infalible doctor de la Iglesia.
»Para resolver esta grave
cuestión, me he visto obligado a prescindir del estado actual de
las cosas, y a transportar mi mente, con la antorcha del Evangelio
en las manos, a los tiempos en que no existían ni el
ultramontanismo ni el galicanismo, y en los cuales la Iglesia
tenía por doctores a San Pablo, San Pedro, San Juan y Santiago,
doctores a quienes nadie puede negar la autoridad divina sin poner
en duda lo que la Santa Biblia, que tengo delante, nos enseña, y
que el Concilio de Trento proclamó como Regla de fe y de moral.
»He abierto, pues, estas
sagradas páginas, y ¿me atreveré a decirlo? nada he encontrado que
respalde próxima ni remotamente, la opinión de los ultramontanos.
Aun es mayor mi sorpresa por no encontrar en los tiempos
apostólicos nada que haya sido motivo de cuestión sobre un papa
sucesor de San Pedro y Vicario de Jesucristo, como tampoco sobre
Mahoma, que no existía aún.
»Vos, monseñor Maning, diréis
que estoy blasfemando; Vos, Monseñor Fie, diréis que estoy loco.
¡No, Monseñores, no blasfemo ni estoy loco! Habiendo leído todo el
Nuevo Testamento, declaro ante Dios, con mi mano elevada al gran
crucifijo, que ningún vestigio he podido encontrar del papado tal
como existe ahora.
»No me rehuséis vuestra
atención, mis venerables hermanos, ni con vuestros murmullos e
interrupciones justifiquéis a los que dicen, como el padre
Jacinto, que este Concilio no es libre, porque nuestros votos han
sido de antemano impuestos. Si esto fuese cierto, esta augusta
Asamblea, hacia la cual están dirigidas las miradas de todo el
mundo, caería en el más profundo y vergonzoso descrédito. Si
deseamos que sea grande, debemos ser libres Agradezco a su
Excelencia monseñor Dupanloup el signo de aprobación que hace con
la cabeza. Esto me alienta, y prosigo.
JESÚS NO DIO LA SUPREMACÍA A
PEDRO
»Leyendo, pues, los santos
libros con toda la atención de que el Señor me ha hecho capaz, no
encuentro un solo capítulo o un versículo en el cual Jesús otorgue
a San Pedro la jefatura de los apóstoles, sus colaboradores.
»Si Simón, el hijo de Jonás,
hubiese sido lo que hoy día creemos que es su santidad Pío IX, es
extraño que Él [Jesús] no les hubiera dicho: "Cuando haya
ascendido a mi Padre, debéis todos obedecer a Simón Pedro, así
como ahora me obedecéis a mí. Lo establezco como mi vicario en la
tierra." No solamente calla Cristo sobre este particular, sino que
piensa tan poco en dar una cabeza a la Iglesia, que cuando promete
tronos a sus doce apóstoles para juzgar a las doce tribus de
Israel (Mateo 19:28) les promete doce, uno para cada uno, sin
decir que entre dichos tronos uno sería más elevado y—pertenecería
a Pedro. Indudablemente, si tal hubiese sido su intención, lo
indicaría. La lógica nos conduce a la conclusión de que Cristo no
quiso elevar a Pedro a la cabeza del colegio apostólico.
»Cuando Cristo envió a los
apóstoles a conquistar el mundo, a todos igualmente dio la promesa
del Espíritu Santo. Permitidme repetirlo: si él hubiera querido
constituir a Pedro como su vicario, le hubiera dado el mando
supremo sobre su ejército espiritual.
»Cristo,—así lo dice la Santa
Escritura— prohibió a Pedro y a sus colegas reinar o ejercer
señorío o tener potestad sobre los fieles, como lo hacen los reyes
de los gentiles (Lucas 22:25, 26). Si San Pedro hubiera sido
elegido papa, Jesús no hubiera hablado así, porque según nuestra
tradición el papado tiene en sus manos dos espadas, símbolos del
poder espiritual y del temporal.
»Hay una cosa que me ha
sorprendido muchísimo. Agitándola en mi mente, me he dicho: Si
Pedro hubiera sido elegido papa, ¿se permitirían sus colegas
enviarle con San Juan a Samaria para anunciar el Evangelio del
Hijo de Dios? ¿Qué os parecería, venerables hermanos, si nos
permitiésemos ahora mismo enviar a su santidad Pío IX y a su
eminencia monseñor Plantier al Patriarca de Constantinopla para
persuadirle a que pusiese fin al cisma de Oriente?
»Mas he aquí otro hecho mayor
de importancia. Un concilio ecuménico se reúne en Jerusalén para
decidir cuestiones que dividían a los fieles. ¿Quién debiera
convocar este concilio, si San Pedro era papa? San Pedro. Bueno.
nada de esto ocurrió. El apóstol asistió al Concilio como lo
hicieron los demás, y sin embargo él no fue el que resumió las
cosas sino Santiago. Y cuando los decretos fueron promulgados, fue
en el nombre de los apóstoles, los ancianos y los hermanos (Hechos
15).
»¿Es esta la práctica de
nuestra Iglesia? Cuánto más examino ¡oh venerables hermanos! tanto
más me convenzo de que en las Sagradas Escrituras el hijo de Jonás
no parecía ser el primero.
PABLO Y LOS APÓSTOLES
GUARDARON SILENCIO CON RESPECTO AL PAPADO
»Ahora bien: mientras
nosotros enseñamos que la Iglesia está edificada sobre San Pedro,
el apóstol San Pablo (de cuya autoridad no existen dudas), dice en
su Epístola a los Efesios 2:20, que está edificada sobre el
fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra
del ángulo Jesucristo mismo. Y el mismo apóstol creía tan poco en
la supremacía de San Pedro, que abiertamente culpa a los que
dicen, somos de Pablo, somos de Apolos (1 Corintios 1:12), y a los
que dicen, somos de Pedro. Si este último apóstol hubiera sido el
vicario de Cristo, San Pablo se hubiera guardado bien de censurar
con tanta violencia a los que pertenecían a su propio colega.
»El mismo apóstol Pablo, al
enumerar los oficios de la Iglesia, menciona apóstoles, profetas,
evangelistas, doctores y pastores... ¿Debemos creer, mis
venerables hermanos, que San Pablo, el gran apóstol de los
gentiles, se olvidó del primero de estos oficios, el papado, si el
papado fuera de institución divina? Ese olvido me parece tan
imposible, como el que un historiador de este concilio no hiciere
mención de su Santidad Pío IX. [Varias voces: "¡Silencio, hereje,
silencio!"]
»Calmaos, venerables
hermanos, que todavía no he concluido. Si me impedís que prosiga,
os mostráis al mundo dispuestos a la prevaricación, cerrando la
boca al menor miembro de esta Asamblea.
»Continúo. El apóstol Pablo
no hace mención de la primacía de Pedro en ninguna de sus
epístolas a las diferentes Iglesias, . Si esta primacía hubiera
existido; si, en una palabra, la Iglesia hubiera tenido una cabeza
suprema dentro de sí, infalible en enseñanza, ¿podría el gran
apóstol de los gentiles olvidarse de mencionarla? ¡Que digo! Más
probable es que hubiera escrito una larga epístola sobre esta
importante materia. Entonces, cuando se erigió el edificio de la
doctrina ¿podría olvidarse, como lo hace, de la fundación, o sea
de la clave del arco? Ahora bien, a menos que mantengáis que la
iglesia de los apóstoles fue herética (lo cual ninguno de nosotros
desearíamos ni nos atreveríamos a decirlo), estamos obligados a
confesar que la Iglesia nunca fue más bella, más pura, ni más
santa que en los tiempos en que no hubo papa. ... [Gritos: ¡No es
verdad, no es verdad.] No diga monseñor di Laval, no; alguno de
vosotros, mis venerables hermanos, se atreve a pensar que la
Iglesia que hoy tiene un papa por cabeza, es más firme en la fe,
más pura en la moral que la Iglesia apostólica, dígalo
abiertamente ante el universo, puesto que este recinto es un
centro desde el cual nuestras palabras vuelan de polo a polo.
»Prosigo. Ni en los escritos
de San Pablo, ni de San Juan, ni de Santiago, descubro traza
alguna o germen de poder papal.
»San Lucas, el historiador de
los trabajos misioneros de los apóstoles, guarda silencio sobre
este importantísimo punto. Y el silencio de estos hombres santos,
cuyos escritos forman parte del canon de las divinamente
inspiradas Escrituras, nos parece tan difícil o imposible, si
Pedro fuese papa, y tan inexcusable, como si Thiers, escribiendo
la historia de Napoleón Bonaparte, omitiese el título de
emperador.
»Veo delante de mí un miembro
de la Asamblea, que dice señalándome con el dedo: "¡Ahí está un
obispo cismático, que se ha introducido entre nosotros con falsa
bandera!". No, no, mis venerables hermanos; no he entrado en esta
augusta Asamblea como ladrón, por la ventana, sino por la puerta,
como vosotros; mi título de obispo me dio derecho a ello, así como
mi conciencia cristiana me obliga a hablar y decir lo que creo sea
la verdad.
»Lo que más me ha
sorprendido, y se puede demostrar, es el silencio del mismo San
Pedro. Si el apóstol fuese lo que proclamáis que fue, es decir,
Vicario de Jesucristo en la tierra, él, seguramente lo hubiera
sabido. Y si lo hubiera sabido, ¿cómo es que ni una sola vez actuó
como papa? Podría haberlo hecho el día de Pentecostés, cuando
predicó su primer sermón, y no lo hizo: como tampoco lo hace en
las dos epístolas que dirige a la Iglesia. ¿Podéis concebir tal
papa, mis venerables hermanos, si Pedro era papa?
»Resulta, pues, que si
queréis mantener que fue papa, la consecuencia natural es que él
no lo sabía. Ahora pregunto a todo el que quiera pensar y
reflexionar: ¿Son posibles estas dos suposiciones? Digo pues, que
mientras los apóstoles vivieron, la Iglesia nunca creyó que había
papa. Puesto que para mantener lo contrario sería preciso entregar
las Sagradas Escrituras a las llamas, o ignorarlas por completo.
PEDRO EN ROMA, UNA «RIDÍCULA
LEYENDA»
»Mas oigo decir por todos
lados: "pues qué ¿no estuvo San Pedro en Roma? ¿No fue crucificado
con la cabeza para abajo? ¿No se conocen los lugares donde enseñó,
y los altares donde dijo misa en esta ciudad eterna?" Que San
Pedro haya estado en Roma, reposa, mis venerables hermanos, sólo
sobre la tradición; pero suponiendo que hubiese sido obispo en
Roma, ¿cómo podéis probar su episcopado por su presencia?
Scaligero, uno de los hombres más eruditos, no vaciló en decir que
el episcopado de San Pedro y su residencia en Roma deben
clasificarse entre las leyendas ridículas. [Repetidos gritos:
¡Tapadle la boca; hacedle descender de esa cátedra!].
»Venerables hermanos: estoy
pronto a callarme; mas ¿no será mejor, en una asamblea como la
nuestra, probar todas las cosas como manda el apóstol, y creer
sólo lo que es bueno? Porque mis venerables amigos, tenemos un
dictador ante el cual todos debemos postrarnos y callar, hasta su
santidad Pío IX, e inclinar la cabeza: ese dictador es la
Historia, la cual no es una leyenda que se puede amoldar al modo
que el alfarero modela su barro, sino como un diamante que esculpe
en el cristal palabras indelebles. Hasta ahora me he apoyado sólo
en ella, y no encuentro vestigio alguno del papado en los tiempos
apostólicos; la falta es suya y no la mía. ¿Queréis quizás
colocarme en la posición de un acusado de mentira? Hacedlo si
podéis. Oigo de la derecha estas palabras: "Tú eres Pedro, y sobre
esta Roca edificaré mi iglesia." (Mateo 16:18). Contestaré a esa
objeción luego, mis venerables hermanos, antes de hacerlo deseo
presentaros el resultado de mis investigaciones históricas.
NO EXISTIÓ PAPA EN LOS
PRIMEROS CUATRO SIGLOS
»No hallando ningún vestigio
del papado en los tiempos apostólicos, me dije a mí mismo: "Quizás
hallaré en los anales de la Iglesia lo que ando buscando." Bien,
lo diré abiertamente: busqué al papa en los cuatro primeros
siglos, y no he podido dar con él.
»Espero que ninguno de
vosotros dudará de la gran autoridad del santo obispo de Hipona,
el grande y bendito San Agustín. Este piadoso doctor, honor y
gloria de la Iglesia Católica, fue secretario en el Concilio de
Milevi. En los decretos de esta venerable Asamblea se hallan estas
significativas palabras: "Todo el que apelase a los de la otra
parte del mar, no será admitido a la comunión por ninguno en
África." Los obispos de África reconocían tan poco al obispo de
Roma que castigaban con excomunión a los que recurriesen a su
arbitraje.
»Estos mismos obispos en el
sexto Concilio de Cartago, celebrado bajo Aurelio, obispo de dicha
ciudad, escribieron a Celestino, obispo de Roma, amonestándole que
no recibiese apelaciones de los obispos, sacerdotes o clérigos de
África, que no enviase más legados o comisionados, y que no
introdujese el orgullo humano en la Iglesia.
»Que el patriarca de Roma
había, desde los primeros tiempos, tratado de arrogarse toda
autoridad, es un hecho evidente, como es otro hecho igualmente
evidente que no poseía la supremacía que los ultramontanos le
atribuyen.
»Si la hubiera poseído,
¿hubieran osado los obispos de África, San Agustín, primero entre
ellos, prohibir las apelaciones a los decretos de su supremo
tribunal? Y reconozco, sin embargo, que el patriarca de Roma
ocupaba el primer puesto. Una de las leyes de Justiniano dice:
"Mandamos, conforme a la definición de los cuatro Concilios, que
el santo papa de la antigua Roma sea el primero de los obispos, y
su alteza el arzobispo de Constantinopla, que es la nueva Roma sea
el segundo." Inclínate, pues a la soberanía del papa, me diréis.
»No corráis tan presurosos a
esa conclusión, mis venerables hermanos, pues la ley de Justiniano
lleva escrita al frente: "Del orden de las sedes patriarcales."
Precedencia es una cosa y poder de Jurisdicción es otra. Por
ejemplo: suponiendo que en Florencia se reuniese una Asamblea de
todos los obispos del reino, la precedencia se daría naturalmente
al primado de Florencia como entre los orientales se concedería al
patriarca de Constantinopla y en Inglaterra al arzobispo de
Canterbury; pero ni el primero, ni el segundo, ni el tercero
podrían deducir de la asignada posición una jurisdicción sobre sus
colegas.
»La importancia de los
obispos de Roma procedía, no de su poder divino, sino de la
importancia de la ciudad donde está su sede. Monseñor Darboy no es
superior en dignidad al arzobispo de Aviñón, y, no obstante, París
le da una consideración que no gozaría si en vez de tener su
palacio en las orillas del Sena, se hallase sobre el Ródano. Esto
es verdadero en las jerarquías religiosas, como lo es también en
materias civiles y políticas. El prefecto de Roma no es más que un
prefecto como el de Pisa; pero civil y políticamente, es de mayor
importancia.
»He dicho ya que desde los
primeros siglos, el patriarca de Roma aspiraba al gobierno
universal de la Iglesia, y desgraciadamente casi lo alcanzó; pero
no consiguió, por cierto, sus pretensiones, pues el emperador
Teodosio II hizo una ley estableciendo que el patriarca de
Constantinopla tuviera la misma autoridad que el de Roma (leg.
cod. de sacr., etc.).
»Los padres del Concilio de
Calcedonia colocan a los obispos de la antigua y nueva Roma en la
misma categoría en todas las cosas, incluso las eclesiásticas
(Canon 28). El sexto Concilio de Cartago prohibió a todos los
obispos que se arrogasen el título de pontífice de los obispos u
obispos soberanos.
»En cuanto al título de
Obispo universal que los papas se arrogaron más tarde, Gregorio I,
creyendo que sus sucesores nunca pensarían en adornarse con él,
escribió estas palabras: "Ninguno de mis predecesores ha
consentido en llevar ese título profano, porque cuando un
patriarca se arroga el nombre de universal, el carácter de
patriarca sufre descrédito. Lejos esté de los cristianos, pues, el
deseo de darse un título que cause descrédito a sus hermanos."
»San Gregorio dirigió estas
palabras a su colega de Constantinopla, que pretendía hacerse
primado de la Iglesia: "No se le importe del título de universal
que Juan ha tomado ilegalmente, y ningunos de los patriarcas se
arroguen ese nombre profano, porque, ¿cuántas desgracias no
deberíamos esperar, si entre los sacerdotes se suscitasen tales
ambiciones? Alcanzarían lo que se tiene predicho de ellos: 'El es
rey de los hijos del orgullo'.". El papa Pelagio II (lett. 13),
llama a Juan, obispo de Constantinopla, que aspiraba al sumo
pontificado, "impío y profano".
»Estas autoridades, y podría
citar cien más y de igual valor: ¿no prueban con una claridad
semejante al resplandor del sol al mediodía, que los primeros
obispos de Roma no fueron reconocidos como obispos universales y
cabezas de las Iglesias, sino hasta tiempos muy posteriores? Y por
otra parte, ¿quién no sabe que desde el año 325, en que se celebró
el primer Concilio Ecuménico de Nicea, hasta 580, el año del
segundo Concilio Ecuménico de Constantinopla, que de entre más de
1109 obispos que asistieron a los primeros seis concilios
generales, no se hallaron presentes más que 19 obispos del
Occidente?
»¿Quién ignora que los
concilios fueron convocados por los Emperadores, sin siquiera
informar de ello al obispo de Roma, y frecuentemente hasta en
oposición a los deseos de éste? ¿Y que Osio, obispo de Córdoba,
presidió en el primer Concilio de Nicea y redactó sus cánones? El
mismo Osio presidió después el Concilio de Sárdica, y excluyó a
los legados de Julio, obispo de Roma.
«TÚ ERES PEDRO»
»No haré más citas, mis
venerables hermanos, y paso a hablar del gran argumento a que se
refirió anteriormente alguno de vosotros para establecer el
primado del obispo de Roma por "la roca ( petra)". Si esto fuera
verdad, la disputa quedaría terminada; pero nuestros antecesores
(y ciertamente debieron saber algo) no opinan sobre esto como
nosotros.
»San Cirilo, en su cuarto
libro de la Trinidad, dice: "Creo que por la roca debéis entender
la fe inamovible de los apóstoles". San Hilario, obispo de
Poitiers, en su segundo libro sobre la Trinidad, dice: "La roca (
petra) es la bendita y sola roca de la fe confesada por la boca de
San Pedro". Y en el sexto libro de la Trinidad, dice: "Es esta la
roca la confesión de la fe sobre la que está edificada la
Iglesia". "Dios", dice San Jerónimo en el sexto libro sobre San
Mateo, "ha fundado su Iglesia sobre esta roca de la que el apóstol
Pedro fue apellidado". De conformidad con él, Crisóstomo dice en
su homilía 53 sobre San Mateo: "Sobre esta roca edificaré mi
iglesia", es decir, sobre la fe de la confesión. Ahora bien ¿cuál
fue la confesión del apóstol? Hela aquí: "Tú eres el Cristo, el
Hijo del Dios vivo".
»Ambrosio, el santo arzobispo
de Milán (sobre el segundo capítulo de la epístola a los Efesios),
San Basilio de Seleucia y los padres del Concilio de Calcedonia,
enseñan precisamente la misma doctrina. Entre los doctores de la
antigüedad cristiana, San Agustín ocupa uno de los primeros
lugares por su sabiduría y su santidad. Oíd pues, lo que escribe
sobre su segundo tratado de la primera epístola de San Juan: "¿Qué
significan estas palabras: Edificaré mi Iglesia sobre la Roca?
Sobre esta fe, sobre eso que me dices, Tú eres el Cristo, el Hijo
del Dios vivo". En su tratado [124] sobre San Juan, encontramos
esta muy significativa frase: "Sobre esta roca que tú has
confesado, edificaré mi Iglesia, puesto que Cristo mismo era
roca". El gran obispo no creía tampoco que la Iglesia fuese
edificada sobre San Pedro, que dijo a su grey en el sermón 13: "Tú
eres Pedro y sobre esta roca, ( petra) que tú has confesado, sobre
esta roca, que tú has reconocido diciendo: Tú eres el Cristo el
Hijo del Dios viviente, edificaré mi Iglesia; sobre mí mismo, que
soy el Hijo de Dios, la edificaré sobre mí y no a mí sobre ti". Lo
que San Agustín pensaba sobre este célebre pasaje, era la opinión
de toda la Cristiandad en sus días.
»Por consiguiente, resumo y
establezco: primero, que Jesús dio a sus apóstoles el mismo poder
que le otorgó a San Pedro; segundo, que los apóstoles nunca
reconocieron en San Pedro al vicario de Jesucristo y al infalible
doctor de la iglesia; tercero, que el mismo Pedro nunca pensó ser
papa, y nunca actuó como si fuera papa; cuarto, que los concilios
de los cuatro primeros siglos, cuando reconocían la alta posición
que el obispo de Roma ocupaba en la Iglesia por motivo de estar en
Roma, tan sólo le otorgaban una preeminencia honorífica, nunca
poder y jurisdicción; que los santos padres en el famoso pasaje,
"Tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia", nunca
entendieron que la iglesia estaba edificada sobre Pedro ( Super
Petrum), sino sobre la roca ( Super Petram), es decir, sobre la
confesión de fe del apóstol.
»Concluyo victoriosamente,
conforme a la historia, la razón, la lógica, el buen sentido y la
conciencia cristiana, que Jesucristo no confirió supremacía alguna
a San Pedro, y que los obispos de Roma no se constituyeron
soberanos de la Iglesia sino confiscando uno por uno todos los
derechos del episcopado. [Voces: ¡Silencio insolente protestante,
silencio!]
»¡No soy un protestante
insolente! ¡No, y mil veces no! La historia no es católica, ni
anglicana, ni calvinista, ni luterana, ni arminiana, ni griega, ni
cismática, ni ultramontanista. Es lo que es: es decir, algo más
poderoso que todas las confesiones de fe, de los cánones de los
Concilios ecuménicos. ¡Escribid contra ella, si osáis hacerlo! Mas
no podréis destruirla, como tampoco sacando un ladrillo del
Coliseo lo podríais derribar. Si he dicho algo que la historia
pruebe ser falso, enseñádmelo con la historia, y sin titubear un
momento presentaré mis más respetuosas disculpas. Mas tened
paciencia y veréis que todavía no he dicho todo lo que quiero y
puedo. Si la pira fúnebre me aguardase en la plaza de San Pedro,
no callaría, porque me veo obligado a proseguir.
»Monseñor Dupanloup, en sus
renombradas observaciones sobre este Concilio Vaticano, ha dicho,
y con razón, que si declaramos la infalibilidad de Pío IX, que
entonces, necesariamente y desde la lógica natural, estaremos
obligados a sostener que todos sus predecesores eran también
infalibles.
ERRORES Y CONTRADICCIONES
PAPALES
»Bien, venerables hermanos,
aquí la historia levanta su voz para asegurarnos que algunos papas
han cometido errores. Vosotros podréis protestar en contra de
ella, o bien negarlo como os plazca, pero yo lo probaré. El Papa
Víctor (192) primero aprobó el montanismo y más tarde lo condenó.
Marcelino (296-303) fue un idólatra. Entró en el templo de Vesta y
ofreció incienso a la diosa. Vosotros podréis decir que ese fue un
momento de debilidad; pero yo les respondo, un vicario de
Jesucristo debe morir antes de convertirse en un apóstata. Liberio
(358) consintió en la condena de Atanasio e hizo profesión de
arrianismo, para que le levantasen su exilio y fuese reinstalado
en su sede. Honorio (625) se adhirió al monotelismo. El padre
Gratry ha demostrado esto de forma concluyente. Gregorio I
(590-604) llamó Anticristo a todo aquél que tome el nombre de
obispo universal y por el contrario, Bonifacio III (607-608) hizo
que el emperador parricida Focas le confiriera ese título para él
mismo. Pascual II (1099-1118) y Eugenio III (1145-1153)
autorizaron el duelo. Julio II (1509) y Pío IV (1560) lo
prohibieron. Eugenio IV (1431-1439), con la aprobación del
Concilio de Basilea, restituyeron el cáliz a la iglesia de
Bohemia; Pío II (1458) revocó esa concesión. Adriano II (867-872)
declaró la validez de la ceremonia civil del matrimonio; Pío VII
(1800-1823) la condenó. Sixto V (1585-1590) publicó una edición de
la Biblia y por medio de una bula recomendó que fuera leída. Pío
VII condenó a los que la leyeran. Clemente XIV (1769-1774) abolió
la orden de los Jesuitas, permitida por Pablo III, y Pío VII la
restableció.
»Pero, ¿por qué examinar esas
pruebas tan remotas? Nuestro santo padre aquí presente, ¿no ha
dado en su bula los reglamentos para este concilio, que en caso de
ocurrir su muerte mientras se encuentre presidiendo sean revocadas
todas las ordenanzas que hayan sido expedidas y que contraríen a
las que él impone; aun cuando ellas procedan como decisiones
hechas por su predecesores? Y ciertamente, si Pío IX ha hablado ex
cátedra, esto no es, desde las profundidades de su sepulcro, que
él impone su voluntad sobre la soberanía de la iglesia. Yo no
acabaría nunca, mis venerables hermanos, si yo fuera a poner ante
vuestros ojos las contradicciones de los papas en sus enseñanzas.
Si entonces vosotros proclamáis la infalibilidad del actual papa,
vosotros debéis probar lo que es imposible—que los papas nunca se
contradijeron entre sí—o tendréis que declarar que el Espíritu
Santo os ha revelado a vosotros que la infalibilidad del papado
solamente data desde 1870. ¿Tenéis suficiente valor para hacer
eso?
»Tal vez la gente podrá ser
indiferente y pase por alto los asuntos teológicos que no puedan
entender, y otros que no les parezcan de importancia; pero, aunque
sean indiferentes a los principios, no lo son ante los hechos. No
os engañéis a vosotros mismos. Si vosotros decretáis el dogma de
la infalibilidad papal, seremos más vulnerables, y los
Protestantes, nuestros adversarios, aprovecharán la situación con
más coraje ahora que tienen la historia de su lado, mientras
nosotros tenemos sólo nuestra propia negación contra ellos. ¿Qué
les diremos entonces, cuando muestren todos los hechos de los
obispos de Roma desde los días de Lucas hasta su santidad Pío IX?
¡Ah! Si todos hubieran sido como Pío IX el triunfo sería nuestro;
pero, lamentablemente, eso no es así. [Gritos de "¡Silencio!,
¡Silencio!; ¡Ya basta!, ¡Ya basta!"]
»¡No gritéis, monseñores!
Temer a la historia es aceptar que hemos sido conquistados por
ella. Además, aunque vosotros hicierais pasar sobre ella todas las
aguas del río Tiber, no podríais cancelar una sola de sus páginas.
Dejadme hablar, y yo seré tan breve como sea posible en este
asunto de gran importancia. El papa Vigilio (538) obtuvo el papado
comprándolo de Belisario, lugarteniente del emperador Justiniano.
Aunque admitamos que quebrantó su promesa y nunca pagó lo
prometido. ¿Es ésta una manera canónica de colocarse la tiara? El
Segundo Concilio de Calcedonia lo había condenado formalmente; en
uno de sus cánones leemos que ¡el obispo que obtenga el papado a
cambio de dinero, lo perderá y será degradado! El Papa Eugenio III
(IV en el original) (1145) imitó a Vigilio, y San Bernardo, la
brillante luminaria de su época, reprobó la acción del papa
diciéndole: ¿Podéis vos presentarme en esta gran ciudad de Roma a
cualquier persona que os reciba como papa, que no haya recibido
oro o plata por eso?
»Mis venerables hermanos,
¿podría uno que establezca un banco en las puertas del templo,
haber sido inspirado por el Espíritu Santo? ¿Tendría derecho a
enseñar infaliblemente a la iglesia? Vosotros conocéis la historia
de Formoso demasiado bien para que yo pueda agregarle nada.
Esteban XI ordenó la exhumación de sus restos, lo vistió con las
ropas pontificias, le cercenó los dedos de la mano que usó para
dar la bendición y luego arrojó sus restos al río Tiber
declarándolo perjuro e ilegítimo. Esteban fue hecho prisionero por
el pueblo, envenenado, y luego estrangulado. Ved vosotros como
estos asuntos fueron reajustados; Romano, sucesor de Esteban, y
después de él Juan X, rehabilitaron la memoria de Formoso.
»¡Pero vosotros me diréis que
estas son fábulas y no historia! Vayan, Monseñores, a la
biblioteca del Vaticano y lean Platina, el historiador del papado
y los anales de Baronio (897). Estos son hechos que por el honor
de la Santa Sede desearíamos que fuesen ignorados; pero cuando eso
es para definir un dogma que puede provocar un gran cisma entre
nosotros, ¿el amor que le tenemos a nuestra venerable Iglesia
Católica Apostólica Romana debería imponernos silencio?
LOS PECADOS DEL PAPADO Y SUS
EXCESOS
»Continúo. El erudito
Cardenal Baronio, hablando de la corte papal, dijo (prestad
atención, mis venerables hermanos, a estas palabras), ¿Qué
parecería la Iglesia de Roma en esos días? ¡Cuánta infamia!
¡Solamente las todopoderosas cortesanas gobernando en Roma! Fueron
ellas las que dieron, intercambiaron y tomaron obispados; y es
horrible relatarlo, ellas tomaron amantes, los falsos papas y los
pusieron sobre el trono de San Pedro! (Baronio, 912). Vosotros
podríais responder: ¡Esos eran falsos papas, no los verdaderos!
Que así sea; pero, en tal caso, si por 50 años la Santa Sede de
Roma fue ocupada por antipapas, ¿cómo se reinicia otra vez la
sucesión pontifical? Ha podido la iglesia, por lo menos por un
siglo y medio, funcionar acéfala y encontrarse a sí misma sin
cabeza?
»Veamos ahora: la mayoría de
estos antipapas aparecen en el árbol genealógico del papado; y
cuántos son los absurdos que Baronio describió; porque Genebrardo,
el gran adulador de los papas, se había atrevido mencionar en sus
crónicas (901): 'Este siglo es lamentable, puesto que por casi 150
años los papas han caído de todas las virtudes de sus
predecesores, y se han vuelto apóstatas en vez de apóstoles. "Yo
puedo entender cómo el ilustre Baronio pudo haberse sonrojado
cuando él tuvo que narrar los hechos de estos obispos romanos. Al
hablar de Juan XI (931), hijo natural del papa Sergio y de
Marozia, Baronio escribió estas palabras en sus anales—¡La santa
iglesia, que está en Roma, ha sido vilmente pisoteada por
semejante monstruo!" Juan XII (956), elegido papa a la edad de 18
años por medio de la influencia de cortesanas, no fue ni una pizca
mejor que su predecesor.
»Me apena, mis venerables
hermanos, revolver tanta inmundicia. Guardo silencio respecto a
Alejandro VI, padre y amante de Lucrecia; me alejo de Juan XXII
(1319), que negó la inmortalidad del alma, y fue depuesto por el
santo Concilio Ecuménico de Constanza. Algunos objetarán que dicho
concilio sólo fue un concilio privado; que así sea. Pero si
vosotros le rehusáis cualquier autoridad, como una consecuencia
lógica tendréis que sostener que la designación de Martín V (1417)
es ilegal. Entonces, ¿qué será de la sucesión papal? ¿Podéis
vosotros encontrar la continuidad en ella?
»Yo no hablo de los cismas
que han deshonrado a la iglesia. En esos lamentables días la Sede
de Roma estaba ocupada por dos competidores, y a veces hasta tres.
¿Cuál de ellos era el verdadero papa? Resumiendo una vez más, otra
vez digo, si vosotros decretáis la infalibilidad del presente
obispo de Roma, deberéis también establecer la infalibilidad de
todos los que le antecedieron, sin excluir a ninguno. Pero,
¿podéis vosotros hacer esto cuando la historia está allí
estableciendo con una diáfana claridad comparada con la del sol,
que los papas han errado en sus enseñanzas? ¿Podrían hacer eso y
mantener papas que avaros, incestuosos, asesinos, simoníacos han
sido vicarios de Jesucristo? ¡Oh, venerables hermanos! El mantener
semejante enormidad sería traicionar a Jesucristo peor que Judas.
Sería como echarle tierra en la cara. [Gritos: ¡Abajo del púlpito!
¡Pronto, ciérrenle la boca a ese hereje!]
VOLVAMOS A LAS DIVINAMENTE
INSPIRADAS SAGRADAS ESCRITURAS
»¡Mis venerables hermanos!
Vosotros gritáis; ¿no sería más digno pesar mis razones y mis
pruebas en la balanza del santuario? Creedme, la historia no puede
ser hecha otra vez; está allí, y permanecerá toda la eternidad
para protestar enérgicamente contra el dogma de la infalibilidad
papal. ¡Vosotros podréis proclamarlo unánimemente; pero un voto
estará ausente, y es el mío!
»Monseñores, los verdaderos
fieles tienen sus ojos sobre nosotros esperando de nosotros un
remedio para las innumerables maldades que han deshonrado a la
iglesia: ¿los engañaremos en sus esperanzas? ¿Qué no será nuestra
responsabilidad ante Dios si dejamos pasar esta solemne ocasión,
la cual Dios nos ha dado para sanar la fe verdadera?
Aprovechémosla, mis hermanos. Armémonos de un santo valor; hagamos
un violento y generoso esfuerzo; volvamos a las enseñanzas de los
apóstoles, porque sin ellas nosotros tenemos solamente errores,
obscuridad y falsas tradiciones. Avalemos en nosotros mismos
nuestra razón y nuestra inteligencia para tomar a los apóstoles y
profetas como nuestros infalibles maestros con referencia a la
pregunta de preguntas, ¿qué debo hacer para ser salvo? Cuando
hayamos decidido eso, habremos puesto el fundamento de nuestro
dogmático sistema, firme e inamovible sobre la roca permanente e
incorruptible, de las divinamente inspiradas Sagradas Escrituras.
Llenos de confianza iremos enfrente al mundo y como el apóstol
Pablo, en la presencia de los librepensadores, nosotros "no
conoceremos a ningún otro sino a Jesucristo, y a éste
crucificado". Seremos conquistadores por medio de la predicación
de la "locura de la cruz". Así como Pablo conquistó a los educados
hombres de Grecia y Roma, y la iglesia de Roma tendrá sus
"gloriosos '89". [Gritos clamorosos, ¡Saquen a ese Protestante, al
Calvinista, al traidor de la iglesia!].
»Vuestros gritos, Monseñores,
no me atemorizan. Si mis palabras son ardientes, mi cabeza se
mantiene fría. Y yo no soy ni de Lutero, ni de Calvino, ni de
Pablo, ni de Apolos, sino de Cristo. [Renovados gritos: ¡Anatema,
anatema, al apóstata!]
»¿Anatema? Monseñores,
¿anatema? Vosotros sabéis muy bien que esas no son protestas en mi
contra, sino en contra de los santos apóstoles bajo cuya
protección yo desearía que este concilio colocara la iglesia. ¡Ah!
Si estando envueltos en sus mortajas ellos salieran de sus tumbas,
¿hablarían ellos un lenguaje diferente al mío? ¿Qué les diríais
vosotros a ellos si mediante sus escritos os dijeran que el papado
se ha desviado del evangelio del Hijo de Dios, que ellos han
predicado y confirmado de una forma tan generosa por su sangre?
¿Os atreveríais decirles a ellos, nosotros preferimos las
enseñanzas de nuestros propios papas, nuestro Bellarmino, nuestro
Ignacio de Loyola, a los de vosotros? ¡No, no! ¡Mil veces no! A
menos que vosotros hayáis cerrado vuestros oídos para no oír,
cerrado vuestros ojos para no ver, entumecido vuestras mentes para
no entender. ¡Ah! Si el que reina en lo Alto deseara castigarnos,
haciendo que su mano caiga pesada sobre nosotros, así como hizo
con Faraón, Él no necesitaría permitirle a los soldados de
Garibaldi echarnos de la ciudad eterna. Solamente permitiría que
vosotros hagáis de Pío IX un dios, así como hemos hecho una diosa
de la bendita Virgen. ¡Deteneos, deteneos, venerables hermanos, en
la pendiente odiosa y ridícula en la que vosotros os habéis
colocado a vosotros mismos. Salvad a la iglesia del naufragio que
le amenaza, pidiendo de las Sagradas Escrituras solamente la regla
de fe que nosotros debemos creer y profesar. He dicho. ¡Que Dios
me ayude!»