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Sermones

Pecadores en Manos de un Dios Airado

(Deuteronomio 32:35).

Famoso mensaje de Jonathan Edwars, predicado en 1741.

De todos los cultivos del cielo, sacaron a luz frutos amargos y venenosos; como en los dos versículos que preceden al texto. -La expresión que he escogido para mi texto, A su tiempo su pie resbalará, parece indicar las siguientes cosas con respecto al castigo y destrucción a que están expuestos estos impíos israelitas. 

Implica que estuvieron siempre expuestos a una rápida destrucción repentina. Como el que camina en lugares resbaladizos está expuesto en cada momento a caer, no puede predecir si al siguiente momento permanecerá de pie o caerá; y cuando cae, cae de sopetón sin advertencia, lo cual está también expresado en el Sal. 73:18-19. "Ciertamente los has puesto en deslizaderos; en asolamientos los harás caer. ¡Cómo han sido asolados de repente!"

Otra cosa implicada es, que están expuestos a caer por ellos mismos, sin ser arrojados a tierra por la mano de otro; como aquel que camina en suelo resbaladizo no necesita otra cosa que su propio peso para caer al suelo.

La razón por la que no han caído todavía, ni caen ahora, es solamente porque el tiempo señalado por Dios no ha llegado. Porque se dice que cuando ese esperado tiempo, o momento señalado llegue, sus pies resbalarán. Luego se dejarán caer, de la manera en que están inclinados a ello por su propio peso. Dios no los sostendrá ya más en estos lugares resbaladizos, sino que los dejará ir; y luego, en ese mismo instante caerán en destrucción; como aquel que se encuentra en suelos inclinados y resbaladizos, o en el orilla de un abismo, que no puede mantenerse firme por sí solo; cuando se deja sin apoyo inmediatamente cae y se pierde.

La observación de estas palabras en las que voy a insistir ahora es ésta: "No hay otra cosa que mantenga a los hombres impíos fuera del infierno en todo momento que el mero agrado de Dios." Por el mero agrado de Dios quiero expresar su placer soberano, su voluntad arbitraria, no restringida por ninguna obligación, ni impedida por ninguna dificultad, ni ninguna otra cosa; como si la pura voluntad de Dios no tuviera ni un momento, en el menor grado, o en ningún otro aspecto, ningún lugar en la preservación de los impíos. La verdad de esta observación aparece al considerar lo siguiente:

Dios no desea en ningún instante hacer muestra de su poder arrojando a los impíos en el infierno. Las manos de los hombres no pueden ser fuertes cuando Dios se levanta; el más fuerte no tiene poder para resistirle, ni puede librarse de sus manos. El no sólo es capaz de arrojar a los impíos al infierno, sino que puede hacerlo fácilmente. Algunas veces un príncipe terrenal se encuentra con la dificultad de sujetar a un rebelde que ha encontrado medios para fortificarse a sí mismo, y se ha hecho fuerte por el número de sus seguidores. Pero no es así con Dios. No hay Fortaleza que sea defensa contra el poder de Dios.

Aunque mano se una con mano, y una vasta multitud de los enemigos de Dios se combinen y asocien, son fácilmente quebrados en pedazos. Son como grandes montones de paja ligera ante el torbellino; o grandes cantidades de rastrojo seco ante llamas devoradoras. Encontramos fácil pisotear y aplastar un gusano que vemos arrastrarse en la tierra; también es fácil para nosotros cortar o chamuscar un hilo delgado que agarre cualquier cosa; y así es fácil para Dios, cuando le place, arrojar a sus enemigos al infierno. ¿Qué somos nosotros para que permanezcamos de pie frente a Él, ante cuya reprensión la tierra tiembla, y las rocas son arrojadas?

Ellos merecen ser arrojados al infierno; de manera que si la justicia divina se encuentra en el camino, no hay objeción eficaz contra el uso del poder de Dios para destruirlos. Antes, por el contrario, la justicia clama fuertemente por un castigo infinito de sus pecados. La justicia divina dice del árbol que da a luz las uvas de Sodoma, "córtalo, ¿para qué inutiliza también la tierra?" (Luc. 13:7). La espada de la justicia divina está en cada momento blandeada sobre sus cabezas, y no es otra cosa que la misericordia arbitraria y la pura voluntad de Dios que la detiene.

Ellos ya están bajo una sentencia de condenación al infierno. No sólo merecen justamente ser arrojados allí, sino que la sentencia de la ley de Dios, esa regla eterna e inmutable de justicia que Dios ha fijado entre El y la humanidad, ha ido en su contra, y permanece en su contra; de manera que ya están dispuestos para el infierno. "El que no cree, ya ha sido condenado" (Juan 3:18). De modo que cada inconverso pertenece propiamente al infierno; ese es su lugar; de allí es él. "Vosotros sois de abajo" (Juan 8:23), y allí estáis atados; es el lugar que la justicia, la palabra de Dios, y la sentencia de su ley inmutable les han asignado.

Ellos ahora son los objetos de ese mismo enojo e ira de Dios que es expresada en los tormentos del infierno. Y la razón por la que no bajan al infierno en cualquier momento, no es porque Dios, en cuyo poder están, no está entonces muy enojado con ellos, como lo está con muchas criaturas miserables que ahora están siendo atormentadas en el infierno, y allí sienten y experimentan el furor de su ira. Si, Dios está más enojado con otros tantos que ahora están en la tierra; sí, sin duda lo está con muchos que están ahora en esta congregación, con quienes está airado con más facilidad que con muchos de los que se encuentran ahora en las llamas del infierno. Pero no es porque Dios se haya olvidado de su impiedad ni se resienta por ello la razón por la que no desata su mano y los corta. Dios no es en conjunto como uno de ellos, para ellos su condenación no se duerme; el abismo está preparado, el fuego ya está listo, el horno esta caliente, listo para recibirlos; las llamas se inflaman y arden. La espada resplandeciente está afilada y se sostiene sobre ellos, y el abismo ha abierto su boca bajo ellos.

El diablo esta listo para caer sobre ellos y asirlos para sí; momento que Dios permitirá. Ellos le pertenecen; él tiene sus almas en su posesión y bajo su dominio. La Escritura los representa como sus buenas dádivas (Luc.11:13). Los demonios los vigilan; siempre están a su diestra por ellos; permanecen esperando por ellos como leones hambrientos y codiciosos que ven su presa y esperan tenerla, pero por el momento se retienen. Si Dios retirara su mano, por la cual ellos son restringidos, volarían sobre sus pobres almas. La serpiente antigua los mira con asombro; el infierno abre su amplia boca para recibirlos; y si Dios lo permitiera serían apresuradamente tragados y se perderían.

En las almas de los impíos reinan principios infernales que están actualmente encendidos y llameando en el infierno de fuego si no fuera por las restricciones de Dios. En la naturaleza de cada hombre carnal está colocado un fundamento para los tormentos del infierno. Hay esos principios corrompidos reinando y en plena posesión de ellos, que son la semilla del infierno de fuego. Estos principios son activos y poderosos, excesivos y violentos en su naturaleza, y si no fuera por la mano restringida de Dios pronto estallarían y se inflamarían de la misma manera que lo harían las corrupciones y enemistad en los corazones de las almas condenadas, y engendrarían los mismos tormentos que crean en ellos.

Las almas de los impíos son comparadas en la Escritura al mar en tempestad (Isa. 57:20). Por el momento, Dios restringe su impiedad por medio de su gran poder, de la misma manera en que hace con las coléricas ondas del mar turbulento, diciendo, "hasta aquí llegarás y no pasarás;" pero si Dios retirara ese poder restringido, rápidamente se llevaría todo por delante. El pecado es la ruina y la miseria del alma; es destructiva en su naturaleza; y si Dios lo dejara sin restricción no faltaría nada para hacer al alma algo perfectamente miserable. La corrupción del corazón del hombre es inmoderada e ilimitada en su furia; y mientras el impío vive aquí es como un fuego contenido por las restricciones de Dios, que si fuera dejado en libertad atacaría con fuego el curso de la naturaleza; y ya que el corazón es ahora un montón de pecado, de no ser restringido, inmediatamente convertiría el alma en un horno ardiente, o en un horno de fuego y azufre.

No es seguridad para los impíos el que en ningún momento haya medios visibles de la muerte a la mano. No es seguridad para un hombre natural el que está ahora en salud ni el que no vea ninguna manera en la que pueda ahora partir inmediatamente de este mundo por algún accidente, ni el que no haya ningún peligro visible en ningún aspecto en sus circunstancias. La experiencia múltiple y continua del mundo en todas las edades muestra que no hay evidencia de que un hombre no está al borde de la eternidad, y de que el próximo paso no sea en otro mundo. Lo invisible, el olvido de modos y medios por los que las personas salen súbitamente del mundo son innumerables e inconcebibles.

Los hombres inconversos caminan sobre el abismo del infierno en una cubierta podrida, y hay innumerables lugares tan débiles en esta cubierta que no pueden soportar su peso; lugares que además no se ven a simple vista. Las flechas de la muerte vuelan a mediodía sin ser vistas; la vista más aguda no las puede discernir. Dios tiene tantas maneras diferentes e inescrutables de tomar al impío fuera del mundo y enviarlo al infierno, que no hay nada que haga parecer que Dios tuviera necesidad de estar a expensas de un milagro, o salirse fuera del curso de su providencia, para destruir al impío en cualquier instante. Todos los medios por los que los impíos parten del mundo están de tal manera en las manos de Dios, y tan universal y absolutamente sujetos a su poder y determinación, que no depende sino de la pura voluntad de Dios el que los pecadores vayan en cualquier momento al infierno, el que los medios nunca sean usados o estén involucrados en el caso.

La prudencia y el cuidado de los hombres naturales para preservar sus propias vidas, o el cuidado de otros para preservarlos a ellos, no les brinda seguridad en ningún momento. De esto dan testimonio la providencia divina y la experiencia universal. Hay la clara evidencia de que la propia sabiduría de los hombres no es seguridad para ellos cuando están frente a la muerte; si fuera de otra manera veríamos alguna diferencia entre los hombres sabios y políticos y los demás con respecto a su propensión a una muerte temprana e inesperada; pero ¿cómo es esto en los hechos? "También morirá el sabio como el necio" (Ecl.2:16).

Todas las luchas y maquinaciones que los hombres impíos usan para escapar del infierno, mientras continúan rechazando a Cristo, permaneciendo así como impíos, no les libra del infierno en ningún momento. Casi todo hombre natural que oye del infierno se adula a sí mismo de que escapará; depende de sí mismo para su seguridad; se elogia a si mismo en lo que ha hecho, en lo que está haciendo, o en lo que intenta hacer. Cada quien dispone cosas en su mente sobre cómo evitará la condenación, y se engaña a si mismo planeando su propio bien, y pensando que sus esquemas no fallarán. Ellos oyen sin embargo que son pocos los que se salvan, y que la mayor parte de los hombres que han muerto hasta ahora han ido al infierno; pero cada quien se imagina que planea mejores cosas para su escape que lo que otros han hecho. El no pretende ir a ese lugar de tormento; dice dentro de si que intenta tomar un cuidado efectivo, y ordenar las cosas de tal manera que no falle.

Pero los hijos insensatos de los hombres se engañan miserablemente a Si mismos en sus propios esquemas, y en confianza de su propia fuerza y sabiduría; no confían en más que una mera sombra. La mayoría de esos que hasta ahora han vivido bajo los mismos medios de gracia y han muerto, han ido indudablemente al infierno; la razón no es que ellos no eran tan sabios como los que ahora están vivos; no fue porque no planearon cosas que les aseguraran su escape. Si pudiéramos hablar con ellos, y preguntarles, a uno por uno, si ellos esperaban cuando estaban vivos y cuando oían hablar acerca del infierno que serían objetos de esa miseria, indudablemente escucharíamos uno por uno contestar: "No, yo nunca pretendí venir aquí; había dispuesto las cosas de otra manera en mi mente; pensé haber planeado el bien para mi; proyecté un buen modelo. Intenté tomar un cuidado eficaz; pero vino sobre mí inesperadamente. No lo esperaba en ese momento y de esa manera; vino como un ladrón. La muerte me burló. La ira de Dios fue demasiado rápida para mi. 0h mi maldita insensatez! Me estaba engañando y agradando con sueños vanos acerca de lo que yo haría en el más allá; y cuando me encontraba diciendo, 'paz y seguridad, 'vino sobre mi destrucción repentina."

Dios en ningún momento se ha puesto bajo ninguna obligación por alguna promesa que haya dado, de mantener al hombre natural fuera del infierno. Ciertamente Dios no ha dado promesas acerca de la vida eterna o de alguna liberación o preservación de la muerte eterna, sino aquellas que están contenidas en el pacto de gracia, las promesas son sí y Amén. Pero seguramente aquellos que no son hijos del pacto, que no creen en ninguna de las promesas, no tienen interés en las promesas del pacto de gracia, y no tienen interés en el Mediador del pacto.

De manera que, aunque alguno haya tenido imaginaciones y pretensiones acerca de promesas hechas a hombres naturales que buscan con sinceridad, es claro y manifiesto que no importa los dolores que un hombre natural sufra en la religión, ni las oraciones que haga, hasta que no crea en Cristo, Dios no está de ninguna manera bajo la obligación de librarlo en ningún momento de la destrucción eterna. De manera que así es que los hombres naturales son regresados por la mano de Dios sobre el abismo del infierno; han merecido el fiero abismo, y ya están sentenciados a él; Dios ha sido terriblemente provocado, su ira es tan grande hacia ellos como la de aquellos que están actualmente sufriendo las ejecuciones de la furia de su ira en el infierno, y no han hecho nada en lo más mínimo para apaciguar o disminuir ese enojo, ni está Dios atado en lo más mínimo a ninguna promesa de perdonarlos en ningún momento.

El diablo está esperando por ellos, el infierno está abierto de par en par para ellos, las llamas se reúnen y centellean a su alrededor, los atraparán y tragarán; el fuego contenido en sus corazones está luchando para estallar; y ellos no tienen ningún interés en ningún mediador; no hay medios al alcance que les puedan servir de seguridad. En resumen, no tienen refugio, nada de que aferrarse; todo lo que los preserva en todo instante es la pura voluntad y la paciencia no obligada de un Dios encolerizado.

APLICACIÓN

Este terrible tema puede ser útil para hacer despertar algunas personas inconversas en esta congregación. Esto que has oído es el caso de cada uno de ustedes que se encuentra fuera de Cristo. Ese mundo de miseria, ese lago de azufre ardiente se extiende debajo de ti. Allí está el espantoso abismo de las llamas ardientes de la ira de Dios; allí está la ancha boca del infierno abierta de par en par; y no tienes nada sobre que permanecer en pie, ni nada de donde agarrarte; no hay nada entre ti y el infierno sino sólo el aire; es tan sólo el poder y el puro placer de Dios el que te soporta.

Posiblemente no eres sensible a esto; te ves fuera del infierno, pero no ves la mano de Dios en ello; pero contempla otras cosas, como el buen estado de tu constitución corporal, el cuidado de tu propia vida, y los medios que usas para tu preservación. Pero verdaderamente estas cosas son nada; si Dios retirara su mano, ellas no te beneficiarían más en cuanto a evitar tu caída, que lo que hace el delgado hilo al sujetar una persona que se suspende en él.

Tu impiedad te hace como si fueras tan pesado como el plomo, y te dirigirá hacia abajo con gran peso y presión directo al infierno; y si Dios te dejara caer, inmediatamente te sumergirías y rápidamente descenderías dentro del golfo sin fondo; y tu constitución saludable, y tu propio cuidado y prudencia, y tu mejor plan, y toda tu justicia, no tendrían más influencia para sujetarte y librarte del infierno, que lo que una tela de araña puede hacer para frenar una roca al caer.

De no ser por el soberano agrado de Dios, la tierra no te sostendría un instante porque eres una carga para ella. La creación gime contigo; la criatura está hecha sujeta a la esclavitud de tu corrupción, no para ayudarte voluntariamente a servir al pecado y a Satanás; la tierra no produce su incremento voluntariamente para satisfacer tus pasiones; ni es voluntariamente un escenario sobre el que tus impiedades actúen; el aire no te sirve voluntariamente para mantener la llama de vida de tus órganos vitales, mientras pasas tu vida al servicio de los enemigos de Dios. Las criaturas de Dios son buenas, y fueron hechas para que el hombre sirviera a Dios con ellas, y para que no sirvieran voluntariamente a ningún otro propósito, y para que gimieran cuando fueran usadas para propósitos tan directamente contrarios a su naturaleza y fin. El mundo te vomitaría de no ser por la mano soberana de Aquel que lo tiene sujetado en esperanza.

Las negras nubes de la ira de Dios están ahora flotando directamente sobre sus cabezas, llenas de terribles tormentas y truenos; y de no ser por la mano restrictiva de Dios hubieran reventado inmediatamente sobre ti. El placer soberano de Dios, por el presente, detiene su viento agitado; de otro modo vendría con furia, y tu destrucción llegaría como torbellino. Serías como la paja menuda en el suelo después de ser trillada en el verano.

La ira de Dios es como el agua contenida en una gran presa, que crece más y más con la lluvia y que mientras más agua contenga más rápido y poderoso será su curso cuando sean rotas.

Es verdad que el juicio contra tus obras perversas no ha sido ejecutado todavía; los diluvios de la venganza de Dios han sido retenidos; pero tu culpa entretanto está constantemente aumentando, y está cada día atesorando más ira; las aguas están aumentando constantemente, y creciendo más y más poderosas; y no hay nada fuera del puro agrado de Dios que refrene las aguas, las cuales no quieren ser detenidas, y presionan duramente para ir hacia adelante. Si Dios tan sólo retirara su mano de la compuerta, se abriría inmediatamente, y los fieros diluvios del furor e ira de Dios empujarían con furia inconcebible, y vendría sobre ti con poder omnipotente; y si tú fueras diez mil veces mayor que lo que eres, sí, diez mil veces mayor que la fuerza del más corpulento y robusto diablo en el infierno, no serías nada para resistirla o soportarla.

El arco de la ira de Dios está encorvado, la flecha lista en la cuerda, y la justicia dirige la flecha a tu corazón, y tensa el arco, y no es otra cosa que el mero placer de Dios, y el que un Dios airado que sin ninguna promesa y obligación del todo, retiene la flecha de embriagarse con tu sangre. Así todos los que de ustedes nunca han pasado por un gran cambio de corazón, por el gran poder del Espíritu de Dios sobre sus almas; todos los que de ustedes nunca han nacido de nuevo, ni han sido hechos nuevas criaturas, ni han sido levantados de la muerte en el pecado a un nuevo estado, ni han experimentado la luz y la vida, están en las manos de un Dios airado.

Aunque hayan reformado sus vidas en muchas cosas, y hayan tenido afecciones religiosas, y hayan podido mantener cierta forma de religión con sus familiares y cercanos, y aún en la casa de Dios, no es otra cosa que Su mera paciencia que los preserva de ser consumidos por la destrucción eterna. No importa cuán poco convencidos estén ahora de la verdad que oyen, a su tiempo estarán plenamente convencidos de ella. Aquellos que han partido estando en las mismas circunstancias en que están ustedes, ven que así fue con ellos; porque la destrucción vino bruscamente sobre la mayoría de ellos; cuando no la esperaban, y mientras estaban diciendo, paz y seguridad. Ahora ven, que esas cosas en las que dependían para la paz y la seguridad, no eran más que un hilo delgado y una sombra vacía.

El Dios que te sostiene sobre el abismo del infierno, ha sido terriblemente provocado más que uno que sostenga una araña, o cualquier insecto asqueroso sobre el fuego, te aborrece. Su ira hacia ti se enciende como fuego; te ve como digno, pero no para otra cosa que para ser echado en el fuego; es tan puro de ojos que no puede mantenerte a su vista; eres diez mil veces más abominable a sus ojos que lo que la serpiente venenosa más odiada es a los nuestros. Le has ofendido infinitamente más que lo que un rebelde obstinado ofende a su príncipe; y sin embargo, no es otra cosa que su mano la que te sostiene de caer en el fuego en cualquier momento. No debe ser atribuido a nadie más el que no hayas ido al infierno la última noche; el que hayas sufrido otra vez el despertar en este mundo, después de haber cerrado los ojos para dormir. Y no hay otra razón del porqué no has caído en el infierno desde que te levantaste en la mañana, que el hecho de que la mano de Dios te ha sostenido. No hay otra razón que dar del porqué no has ido al infierno, desde que te sentaste aquí en la casa de Dios, provocando sus ojos puros por tu modo pecaminoso e impío de atender a su solemne adoración.

Si, no hay otra cosa que dar como razón de por qué no caes en el infierno en este preciso momento. Oh, pecador, considera el terrible peligro en que estás. Es sobre un horno de ira, un abismo amplio y sin fondo, lleno del fuego de la ira, en el que estás soportado por la mano de Dios, cuya ira ha sido provocada e inflamada tanto contra ti, como contra muchos de los ya condenados en el infierno. Cuelgas de un hilo delgado, con las llamas de la ira divina destellando alrededor, y listas en todo momento para chamuscarlo y quemarlo en dos; y no tienes interés ni por un instante en ningún Mediador, ni en nada en qué aferrarte para salvarte a ti mismo, ni para librarte de las llamas de la ira. Ni siquiera hay algo en ti, nada de lo que hayas hecho ni puedas hacer, para inducir a Dios a perdonarte. Por eso te pido que consideres los siguientes puntos de modo más particular:

Mira de quien es la ira. Es la ira de un Dios infinito. Si fuera solamente la ira de un hombre, aunque fuera la del príncipe más poderoso, sería comparativamente pequeña para ser considerada. La ira de reyes es mucho más terrible, especialmente la de monarcas absolutos, que tienen las posesiones y las vidas de sus súbditos enteramente en su poder para disponer de ellas a su mera voluntad. "Como rugido de cachorro de león es el terror del rey; el que te enfurece peca contra sí mismo" (Prov.20:2).

El súbdito que se enfurece mucho contra un príncipe arbitrario, está expuesto a sufrir los tormentos más extremos que el arte humano puede inventar o que el poder humano puede infligir. Pero las más grandes potestades terrenales, en su mayor majestad y fuerza, cuando están vestidos de sus más grandes terrores, no son mas que gusanos débiles y despreciables de la tierra en comparación al Gran y Todopoderoso Creador y Rey del cielo y de la tierra. Es en realidad poco lo que ellos pueden hacer en el momento en que ellos están más enfurecidos, y cuando han ejercido el extremo de su furia. Todos los reyes de la tierra son como langostas ante Dios; son nada y menos que nada; tanto su amor como su odio son reducidos en poco. La ira del gran Rey de reyes es tanto más terrible que la de ellos, como lo es su majestad. "Mas os digo, amigos míos: No temáis a los que matan el cuerpo, y después nada más pueden hacer. Pero os enseñaré a quién debéis temer: Temed a aquel que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en el infierno; sí, os digo, a éste temed" (Luc. 12:4,5).

Es a la furia de su ira a la que estás expuesto. A menudo leemos de la furia de Dios; como en Isa. 59:18. "Como para retribuir con ira a sus enemigos, y dar el pago a sus adversarios." Así también Isa. 66:15. "Porque he aquí que Jehová vendrá con fuego, y sus carros como torbellino, para descargar su ira con furor, y su represión con llama de fuego." Y en muchos otros lugares. También Ap. 19:15; allí leemos de "el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso." Las palabras son en extremo terribles. Si solamente se hubiera dicho, "la ira de Dios," los términos implicarían algo infinitamente terrible; pero es "el furor y la ira de Dios."

¡La furia de Dios! ¡el furor de Jehová! ¡Oh, cuán terrible debe ser eso! ¿Quién puede pronunciar o concebir lo que estas expresiones implican en sí mismas? Pero además, "el furor y la ira del Dios Todopoderoso." Como si hubiera una gran manifestación de su poder omnipotente en lo que el furor de su ira realiza; como si la omnipotencia estuviera encolerizada y ejercida de tal manera que los hombres no pueden ejercer su fuerza en contra del furor de su ira. ¡Oh! entonces, ¡cuál será la consecuencia! ¡Qué será de aquellos pobres gusanos que la sufrirán! ¿Quién tendrá manos fuertes para esto? ¿Qué corazón la podrá resistir? ¡A qué terrible, indecible, inconcebible profundidad de miseria está sumergida la pobre criatura que esté sujeta a esto! Considera esto, tú que estás aquí presente, y aún permaneces en un estado no regenerado. Que Dios ejecutará el furor de su enojo, implica, que El infligirá su ira sin piedad.

Cuando Dios observe la extremidad inefable de tu caso, y vea tu tormento estar tan vastamente desproporcionado a tu fuerza, y vea cómo tu pobre alma es molida, y se hunde como si estuviera en tinieblas infinitas; no tendrá compasión de ti, no contenderá las ejecuciones de su ira, y ni siquiera aligerará su mano no habrá moderación ni misericordia, no apaciguará su viento agitado; no tendrá cuidado de tu bienestar, ni será en ningún sentido cuidadoso, a menos que sufras mucho más en cualquier otra manera, que lo que sufrirías con lo que la justicia estricta requiere. Nada será retenido por el hecho de que sea demasiado fuerte de sobrellevar. "Pues también yo procederé con furor; no perdonará mi ojo, ni tendré misericordia; y gritarán a mis oídos con gran voz, y no los oiré (Ez. 8:18).

Ahora Dios está presto a tener piedad de ti; este es un día de misericordia; puedes gritar ahora con el aliento de obtener misericordia. Pero cuando el día de misericordia pase, tus gritos y chillidos de lamento y dolor serán en vano; estarás enteramente perdido y alejado de Dios, como para que nadie se interese en tu bienestar. Dios no tendrá otra cosa que hacer contigo que ponerte a sufrir miseria; no continuarás en existencia para otro fin que no sea ese; porque serás un vaso de ira preparado para destrucción; y no habrá otro uso para este vaso, que ser llenado a plenitud de ira. Dios estará tan lejos de tener piedad de ti cuando grites, que se dice que solamente "reirá y se burlará" (Prov. 1:25,26ss).

Cuán terribles son esas palabras, las cuales proceden del gran Dios, "los pisé con mi ira, y los hollé con mi furor; y su sangre salpicó mis vestidos, y manché todas mis ropas" (Isa. 63:3). Es quizás imposible concebir otras palabras que expresen con más claridad la idea de desprecio, odio, y furia de indignación. Si clamas a Dios para que tenga piedad de ti, El estará tan lejos de hacer tal cosa en tu doloroso caso, o de mostrarte ningún cuidado o favor, que, en lugar de ello, te hollará bajo sus pies. Y aunque sabrá que no podrás sobrellevar el peso de la omnipotencia sobre ti, no tendrá consideración, sino que te aplastará bajo sus pies sin misericordia; hará volar tu sangre al molerte, y salpicará sobre sus vestidos, de tal manera que manchará todas sus ropas. No sólo te odiará, sino que te tendrá bajo el desprecio más extremo; no habrá otro lugar más adecuado para ti que el estar bajo sus pies, ser pisoteado como el fango de las calles.

la miseria a la que estás expuesto es aquella que Dios infligirá con el fin de mostrarte lo que la ira de Jehová es. Dios ha tenido en su corazón el mostrar a los ángeles y a los hombres cuán excelente es su amor, y también cuan terrible es su ira. Algunas veces los reyes terrenales tienen en mente mostrar cuán terrible es su ira, por los castigos extremos que ejecutan en contra de aquellos que le provocan. Nabucodonosor, ese monarca poderoso y orgulloso del imperio caldeo, estuvo presto a mostrar su ira cuando se encolerizó contra Sadrac, Mesac y Abednego; y de esa manera dio orden de que el fiero horno ardiente fuera calentado siete veces más de como estaba. Sin duda, fue levantado al grado más extremo de furor que el arte humano podía levantar.

Pero el gran Dios está también presto a mostrar su ira, y magnificar su terrible majestad y omnipotencia, en los sufrimientos extremos de sus enemigos. "¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción?" (Rom. 9:22). Y viendo que éste es su diseño, aquello que El ha determinado, mostrar cuán terrible es la ira, la furia y el furor de Jehová cuando no es refrenada, El lo llevará a cabo. Sucederá ante un testigo algo que será espantoso.

Cuando el gran Dios airado se haya levantado y ejecutado su terrible venganza sobre el pobre pecador, y cuando el miserable esté sufriendo el peso y el poder infinito de su indignación, entonces Dios llamará al universo completo para que contemple esa terrible majestad y omnipotencia que será vista en ella. "Y los pueblos serán como cal quemada; como espinos cortados serán quemados con fuego. Oíd, los que estáis lejos, lo que he hecho; y vosotros los que estáis cerca, conoced mi poder. Los pecadores se asombraron en Sión, espanto sobrecogió a los hipócritas" (Isa. 33:12-14). Así será con aquellos de ustedes que están en un estado de no conversión, si continúan en él.

El poder infinito, la majestad y lo terrible del Dios omnipotente será magnificado sobre ti, en la inefable fuerza de tus tormentos. Serás atormentado en la presencia de los santos ángeles, y en la del Cordero; y cuando te encuentres en ese estado de sufrimiento, los habitantes gloriosos del cielo irán y verán el terrible espectáculo, para que puedan ver lo que es la ira y el furor del Todopoderoso; y cuando lo hayan visto, caerán y adorarán ese gran poder y majestad. "Y de mes en mes, y de día de reposo, en día de reposo, vendrán todos a adorar delante de mí, dijo Jehová. Y saldrán, y verán los cadáveres de los hombres que se rebelaron contra mí; porque su gusano nunca morirá, ni su fuego se apagará, y serán abominables a todo hombre" (Isa. 66:23-24).

Es una ira eterna. Sería terrible sufrir este furor y esta ira del Dios Todopoderoso por un momento; pero debes sufrirla por toda la eternidad. No habrá fin para esta aguda y horrible miseria. Cuando mires hacia delante, mirarás una duración infinita ante ti, la cual tragará tus pensamientos, y sorprenderá tu alma; y estarás absolutamente desesperado de no tener liberación, de no tener fin, de no mitigar, de no tener reposo del todo. Conocerás ciertamente que deberás consumirte luchando contra esta venganza todopoderosa y ausente de misericordia durante largas edades, millones de millones de edades. Y cuando así lo hayas hecho, cuando esas tantas edades hayan pasado sobre ti de esa manera, conocerás que eso es sólo un punto de lo que queda. De manera que tu castigo será verdaderamente infinito. ¡0h, quién puede expresar cuál es el estado del alma en tales circunstancias!. Todo lo que podamos decir acerca de ello solamente da una representación muy débil; es inexpresable e inconcebible, porque "¿quién conoce el poder de la ira de Dios?"

¡Cuán terrible es el estado de esos que diariamente y a cada hora están en peligro de esta gran ira y miseria infinita! Pero ese es el lúgubre caso de cada alma en esta congregación que todavía no ha nacido de nuevo, no importa cuán moralistas, estrictos, sobrios y religiosos puedan ser. ¡Oh, si tan sólo consideraras esto, ya seas joven o viejo! Hay razón para pensar, que hay muchos ahora en esta congregación oyendo este discurso, que eventualmente serán sujetos de esta miseria por toda la eternidad. No sabemos quiénes son, ni en qué asientos están, ni qué pensamientos tienen ahora.

Puede que ahora están cómodos, y oigan todas estas cosas sin mucha turbación, y están ahora engañándose a sí mismos de que ellos no son esas personas, prometiéndose también que escaparán. Si conociéramos a una persona, sólo de una en esta congregación, que fuera sujeto de esta miseria, ¡qué terrible sería pensar en ello! Si supiéramos quién es, ¡qué vista más terrible sería el mirar a tal persona! ¡Cómo surgiría un grito de lamento amargo por él de parte del resto de la congregación! Pero ¡ay! en lugar de uno, ¡cuántos de ustedes recordarán este discurso en el infierno! Sería un milagro si algunos de los que están ahora presentes no se encontraran en el infierno dentro de poco tiempo, o antes de que este año termine. Y no seria un milagro si algunas personas, de las que ahora están aquí sentadas en algunos asientos de esta casa de reunión, en salud, quietos y seguros, se encuentren allí antes de mañana en la mañana.

Aquellos de ustedes que continúen en un estado natural, que piensen que serán librados del infierno más tiempo, ¡estarán allí en poco tiempo! su condenación no se tarda; vendrá velozmente, y, con toda probabilidad, muy prontamente, sobre muchos de ustedes. Ustedes tienen razón al admirarse de que no están ya en el infierno. Es dudoso el caso de algunos que ustedes han visto y conocido, que nunca merecieron el infierno más que ustedes, y que una vez parecían igualmente estar vivos como ustedes.

Su caso ha perdido toda esperanza; ahora están gritando en extrema miseria y perfecta desesperación; pero ustedes están aquí en la tierra de los vivientes, en la casa de Dios, y tienen una oportunidad de obtener salvación. ¡Qué no darían esas pobres, condenadas y desesperanzadas almas por un día de oportunidad como el que ahora disfrutas! Y ahora tienes una oportunidad extraordinaria, un día en el que Cristo tiene ampliamente abierta la puerta de la misericordia, permanece allí llamando, y gritando con alta voz a los pobres pecadores; un día en el que muchos están uniéndose a El, y apresurándose a entrar en el reino de Dios.

Muchos vienen diariamente del este, oeste, norte y sur; muchos que estuvieron últimamente en la misma condición miserable en que están ustedes, y que ahora están en un estado de alegría, con sus corazones llenos de amor por aquel que los amó y los lavó de sus pecados con su propia sangre, y se gozan en la esperanza de la gloria de Dios. ¡Cuán terrible será ser echado a un lado en aquel día! ¡Ver a tantos festejando, mientras te estás consumiendo y pereciendo! !Ver a tantos regocijándose y cantando con gozo del corazón, mientras tienes motivo para lamentarte con pena interior, y clamar a gritos con vejación del espíritu! ¿Cómo pueden descansar aun un momento en tal condición? ¿No son sus almas tan preciosas como las almas de la gente de Suffield (un pueblo de las inmediaciones) que están yendo a Cristo día tras día? No hay muchos de ustedes aquí que han vivido un largo tiempo en el mundo, y hasta este día no han nacido de nuevo? y son así extranjeros de la nación de Israel, y no han hecho otra cosa desde su existencia que atesorar ira en contra del día de la ira?

Oh, señores, su caso, en una manera especial, es peligroso en extremo. Su culpa y dureza de corazón es extremadamente grande. No ven ustedes cómo generalmente las personas de su edad son pasados por alto y dejados en el notable presente y maravillosa dispensación de la misericordia de Dios? Tienen necesidad de considerarse a ustedes mismos, y despertar por completo del sueño. No pueden llevar la carga del furor y la ira del Dios infinito. Y ustedes, hombres y mujeres jóvenes, negarán esta preciosa época que ahora disfrutan, cuando tantos otros de su edad están renunciando a todas las vanidades juveniles, y yendo a Cristo? Tienen ahora una oportunidad extraordinaria; pero si la rechazan, les pasará como a esas personas que gastaron todos los días preciosos de su juventud en el pecado, y ahora han pasado a un estado de ceguera y endurecimiento.

Y ustedes, hijos, que están sin convertir, no saben que van al infierno, a sobrellevar la terrible ira de ese Dios, que ahora está enojado contigo cada día y noche? Estarán ustedes contentos de ser hijos del diablo, cuando tantos otros niños en la tierra están convertidos, y han venido a ser los hijos santos y alegres del Rey de reyes? Que cada uno que esté sin Cristo, y colgando sobre el abismo del infierno, ya sea anciano o anciana, de mediana edad, joven o niños, oigan ahora los fuertes llamados de la palabra y la providencia de Dios. Este año aceptable del Señor, un día de tanto favor para algunos, será sin lugar a dudas un día de notable venganza para otros. Los corazones de los hombres se endurecerían, y su culpa se incrementaría aprisa en un día como éste, si niegan salud a sus almas.

Nunca hubo tanto peligro para estas personas de ser entregadas a la dureza de corazón y ceguera de mente. Dios ahora parece estar reuniendo apresuradamente a sus escogidos de todas partes de la tierra; y probablemente la mayor parte de los adultos que se salvarán, serán traídos dentro de poco tiempo, y será como el gran repartimiento del Espíritu sobre los judíos en los días de los apóstoles. Los elegidos obtendrán la salvación, y el resto será cegado. Si éste fuera tu caso, maldecirás este día eternamente, y maldecirás el día en que naciste al ver el tiempo de repartimiento del Espíritu, y desearás haber muerto y haberte ido al infierno antes de haberlo contemplado. Ahora, indudablemente, como lo fue en los días de Juan el Bautista, el hacha está colocada de una manera extraordinaria a la raíz de los árboles, para que todo árbol que no dé buen fruto, sea cortado, y arrojado al fuego. Por tanto, que todo aquel que esté sin Cristo, despierte ahora y huya de la ira por venir. La ira del Dios Todopoderoso se cierne ahora sobre una gran parte de esta congregación. Que cada uno huya de Sodoma: "Dense prisa y escapen por sus vidas; no miren tras sí, escapen al monte, no sea que perezcan."

La Tentación de José

Gén. 39

Se puede decir que, la tentación es algo permitido por la Voluntad de Dios... y de la manera en que nos enfrentamos a ella y respondemos, dependerá el éxito o el fracaso en la vida.

Debemos señalar que, la Tentación es algo que enfrentan todos. Hay tentaciones sexuales, la tentación de mentir, robar, despreciar a otros, ser orgullosos, ganar algo por medios incorrectos, y muchas cosas más. Como cristianos debemos enfrentarnos a la tentación hasta el día de nuestra muerte. La cuestión es, si yo tendré victoria sobre la tentación.

La presencia y dirección de Dios en la vida del joven José, es un claro ejemplo que, si enfrentamos la tentación en la guianza de Dios, sin duda alguna, siempre la venceremos.

La promesa de Dios, dada hace casi 2,000 años aún tiene vigencia:

"No les ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no permitirá que seamos tentados más allá de lo que podamos resistir, sino que proveerá también juntamente con la tentación la salida" (1 Corintios 10:13)

Analicemos la tentación del Joven José

La tentación, consistía en el acoso constante de una mala mujer. Esta mujer tenía ciertas características:

1. Era codiciosa, (v.7).

* "puso sus ojos en José".

* Aunque la codicia empieza en el corazón, vez tras vez en la Biblia el Señor enfatiza la importancia de la mirada. Para muchos la codicia se inicia precisamente allí. La tentación tiene su origen en nuestro ser interior, pero lo primero que se advierte es algo que llama la atención a nuestros ojos

2. Era Desvergonzada, (v.7).

* Dijo a José: "Duerme conmigo" fue una proposición directa y descarada ignorando todos los buenos principios.

3. Era Persistente, (v.10).

* Día tras día acosaba a José con sus demandas.

* La tentación de todos los días, planeada por el enemigo es quizás la más peligrosa y difícil de enfrentar....

4. Era una mujer astuta, (v.11).

* Buscaba los momentos mas apropiados para sus coqueteos, los cuales eran normales en esta mujer.

* Sin duda las mentiras e hipocresía eran parte de su forma de vida, y no era la primera vez que trataba de engañar a su marido.

NOTA. Las relaciones mundanas como las fiestas y reuniones sociales, comienzan con cosas que para ellos son normales, como: abrazos, unos besos, caricias, y entonces se encienden las pasiones sexuales, y caen dominados por la tentación siendo derrotados.

Las defensas de José ante la Tentación

José se protegió de la tentación de varias maneras, y la Biblia nos revela, cuáles fueron. (Gn. 39:8,9,12).

1. "El no quiso" (Versículo 8).

* En esencia José estaba diciendo: "Mi espíritu hace que rechace esa proposición". En el Nuevo Testamento se nos recuerda: "Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí" (Gálatas 2:20).

* La Resolución: Cuando nos enfrentamos a estas tentaciones, como José, debemos llevar todo a los pies de la cruz, diciendo: "Señor Jesús, aquí te presento este problema. Sería hipócrita y necio si lo negara. Estoy siendo tentado, pero quiero arreglar este asunto en mí, Señor quiero rechazar tanto mental como físicamente todo lo relacionado con jueguitos sexuales, y hasta el coqueteo a distancia. Y por eso vengo a Ti para pedirte que me Ayudes....

2. "Su carácter fue leal e íntegro" (versículos 8-9).

* José no podía soportar la idea de traicionar a su amo. ¿Por qué? ... Porque en su corazón era puro. y no deseaba traicionar a su amo, ni quebrantar la confianza que él había depositado en él.

3. "Usó Sentido común" (v. 9).

* En tercer lugar José dice a la mujer: "No me perteneces. Eres su mujer, no la mía" Ella pertenecía a otro y por consiguiente era ajena para José.

Verdad Importante: En el caso del joven soltero, el Señor tiene una persona para cada uno, y ésa será la que te pertenezca a tí, y tú le pertenecerás a ella (aclaro dentro del matrimonio) José dijo: tú perteneces a otro hombre. De manera que este razonamiento de José todavía es válido para toda persona soltera que quiera agradar a Dios.

4. "Tuvo buenos sentimientos" (v. 9).

* José dijo: "¿Cómo podría yo hacerle una maldad tan grande como ésta?" Las relaciones sexuales fuera del matrimonio son una maldad, es decir pecado. Si piensas que tales relaciones no tienen consecuencias. Considera los efectos que están teniendo en el mundo. La mayoría de la gente en los países pobres son producto de relaciones fuera del matrimonio. Sin la base de un hogar, donde hubieran podido ser instruidos.

5. "Tuvo temor a Dios" (v. 9).

* José exclamó: ... "Y pecaría contra Dios" y dice la Biblia que el temor a Dios es el principio de la sabiduría (Proverbios 1:7) En su mente y corazón José tenía las cosas claras y estaba convencido que todo aquello era pecado, él sabía que podía herir a otra persona, pero sobre todo era un pecado contra Dios.

6. "Fue práctico en su obrar" (v. 12).

* Cuando se dio cuenta que aquella mujer haría cualquier cosa para atraparlo estuvo listo para huir. La Biblia nos advierte: "Huye también de las pasiones juveniles..." (2 Timoteo 2:22).

* Hay ciertas cosas de las que debemos huir, hay lugares que debemos evitar, hay personas de las cuales debemos huir, si tú sabes que cierta persona que no es conveniente para Ti. Y es una persona que te incita a la tentación, mi consejo: mantente alejado de ella o de él.

Conclusión: José dio unos pasos para vencer la tentación que yo considero sabios. Nosotros somos llamados también a considerar estos principios, para enfrentar la tentación y rechazarla con determinación. Debemos apoyarnos en Cristo, de quien viene toda fortaleza. Porque es sólo entonces, que obtendremos una completa victoria sobre los enemigos y tentaciones que nos acechan a diario en este caminar cristiano.

Alcanzando a otros jóvenes

(1 Timoteo 4:12)

¿Cómo puede el joven impactar a sus compañeros de escuela, de tal manera que ellos puedan ver a Dios en usted? Estoy consciente que a mucho joven no le resulta sencillo presentar el evangelio a otro joven... Conozco a algunos que no tienen este problema... pero una gran mayoría si lo experimentan. Algunos han hablado a otros, porque se han visto obligados, pocas veces lo han hecho como una expresión natural de un hijo de Dios.

No deseo criticarlos, ni juzgarlos de débiles en la fe, sino, más bien compartir unas sugerencias prácticas.... que impactarán sin lugar a dudas, a todo aquel que tenga contacto contigo...

1.Adorar a Dios con las actitudes.

a) La actitud conque haces las cosas, puede convertirse en un acto de adoración: Ya sea que el joven esté estudiando, jugando, conversando, trabajando o haciendo algún deporte.... la manera como nos comportamos en estas actividades....pueden ser un acto de adoración.... que hablará de lo que hemos sido hechos en Cristo....

b) Esto requiere que el joven, haga las cosas con simpatía y de buena gana...porque en ello glorificará a Dios... es como un trabajo que desempeñamos, debemos hacerlo no tanto para agradar al patrón... Sino, por nuestra naturaleza de hijos de Dios...y porque en todo lo que hacemos debemos agradar a Dios

c) Cuando se haga de esta manera, aunque no hable, su forma de vida hará que otros comiencen a ver el mensaje viviente... a través de sus actitudes.

2.Busca hablar con los que nunca haz hablado.

a) Los niños tienen gran capacidad para iniciar una relación con otro niño desconocido. Es así, como al poco rato de conocerse juegan como si toda la vida hubieran vivido juntos...

b) Es triste reconocer que en la medida que crecemos, perdemos aquello de comunicarnos con soltura con otros....

c) La evangelización de adolescentes basada en la amistad llega a producir resultados verdaderos y auténticos...

d) Recordemos que muchas veces las personas estan pasando situaciones difíciles... y usted como Joven cristiano puede ser usado por Dios para aliviar los problemas que pueda estar teniendo... drogas, aborto, pandillas, etc.

3. Evita los grupos cerrados.

a) Los adolescentes tienden a reunirse siempre con las mismas personas... así se forman pequeños grupos inseparables... a veces posesivos

b) Otros jóvenes nuevos encuentran difícil integrarse a estos grupos

c) La situación se agrava cuando son grupos cristianos los que actúan de esta manera...pues con ello, muestran indiferencia a evangelizar a otros...

4.Escuchar a tus amigos en sus problemas.

a) No reírnos de los problemas de ellos. Por el contrario, escuchar atentamente... quizás para tí no sea algo importante, pero para él lo es...

b) Los adolescentes gustan de hablar cuestiones íntimas con sus mejores amigos... cosas que a veces ni a sus padres confían....

c) El compartir sus cosas como que descarga un peso en ellos y se sienten mejor.... dice un viejo refrán....

* Una alegría compartida es doble alegría.... y una pena compartida es una media pena...

d) El joven cristiano debe y puede ayudar a otros jóvenes cuando estos se hallan en momentos difíciles.... si ellos no pueden hacerlo, deben recomendar el caso a gente seria, honesta y madura.... Al Líder juvenil, Pastor o anciano, etc.

Ilustración: En una escuela: Una joven embarazada... fue aconsejada que abortara... Quien le daba este consejo era otra joven inexperta... Pero un día la joven embarazada, decidió hablar con una joven cristiana.... Esta cristiana, no sabía como aconsejar a su amiga. Pero hizo algo muy sabio. Ella llevó a su amiguita ante la enfermera de la escuela. Esta enfermera era cristiana.... y pudo abogar por la vida de la criatura no nacida.

5.Viva una vida gozosa en la presencia del Espíritu Santo

a) El gozo cristiano es consecuencia de la presencia del Espíritu Santo. Proyectamos lo que el Espíritu ya ha manifestado dentro de nosotros... En Hechos 13:52 leemos: "Y los discípulos estaban llenos de gozo y del Espíritu Santo" Las iglesias donde el Espiritu Santo se mueve, son congregaciones gozosas ...

b) La presencia del Espíritu Santo, no debe confundirse con un emocionalismo descontrolado, no es autosugestión mental... No es el efecto del ritmo y los gritos del hombre que está en el púlpito. Sobre todo El quiere reflejar el carácter de Cristo en Nosotros. Este carácter, es el que se nos dice en Gál. 5:22-23.

c) El salmista David, en su histórica confesión y arrepentimiento, registrada en el Sal. 51, declaró..... "vuélveme el gozo de tu salvación y espíritu noble me sustente"

La salvación inunda al creyente de ese gozo espiritual... y podemos hablar a otros y reflejar en nosotros esa vida de Dios....

Conclusión: Los sicólogos nunca podrán llegar a la vida de nuestros amigos como lo puede hacer nuestro Dios en la persona del Espíritu Santo.... Y El quiere usarte a tí como un instrumento, como un puente... El sólo aguarda a que tu digas ¡Heme aquí, envíame a mí!.

El Joven Rico

(Marcos 10:17-27)

Vamos a reflexionar este día en un triste evento en la vida de un joven que tuvo la más grande oportunidad de su vida, y que sin embargo, la perdió... de un joven que pudo haber llegado a ser alguien poderosamente usado por Dios, pero que fue un cobarde... de un joven que pudo haber brillado para el tiempo y la eternidad, pero que se perdió en las sombras de su noche espiritual.

Y lo más triste es que, ésta es también la historia de muchos jóvenes. Pero quiera el Señor que no sea la de ninguno de ustedes aquí presentes hoy. Analicemos entonces esta historia y aprendamos de ella las lecciones provechosas para una gran determinación en nuestra vida espiritual.

1. Llegó a Jesús en el tiempo correcto. (v. 17)

* Era un joven. La edad de la juventud es muy hermosa. Es la época de las ilusiones, de los ideales intrépidos, de las empresas fantásticas. Porque se cuenta con fuerza y vigor. (Eclesiastés 12:1) A Jesús el hombre puede venir en cualquier edad y en cualquier época de su vida, pero indudablemente que es mejor venir a él con todo el vigor de la juventud, que llegar con todos los achaques de la vejez.

2. Llegó en una actitud correcta. (v. 17)

* Humillado y necesitado. El relato dice: "Vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él". Esto indica que el joven reconocía que Jesús merecía reverencia.

* Mostró interés y urgencia. Corremos cuando estamos apurados por algo.

3. Vino a la persona correcta: Jesús. (v. 17)

* Es importante saber a quien acudir con nuestros problemas. Equivocarse en este punto puede resultar peligroso. El joven vino a Jesús y sin duda era la persona correcta. Los fariseos no le hubieran podido contestar su pregunta.

Verdad Importante: La cosa de mayor urgencia para el hombre debiera ser el venir al Señor, porque en ello está en juego el destino eterno del alma. Lamentablemente son muchos los que prefieren las cosas pasajeras de esta vida. La Biblia nos dice: "Hay caminos que al hombre le parecen rectos, pero su fin es camino de muerte" (Proverbios 16:25).

4. El diálogo entre Jesús y el joven. (v. 17-21)

* El joven habló de religión y se consideró que todo estaba bien con él. Pero Cristo va más allá de la religión.

* Le faltaba algo. Este joven tenía riquezas, pero le faltaba amor; tenía religión, pero le faltaba una vida de relación con Dios, tenía moral pero le faltaba gozo. Este joven era un adorador del "becerro de oro" tenía un ídolo y los ídolos matan... con razón él mismo sabía que no tenía vida eterna. (v. 17)

5. La reacción del joven. (v. 22)

* Al escuchar las palabras de Cristo, se fue triste. El amor al dinero fue más poderoso. El joven hizo una mala elección . No se dio cuenta que al dejar las cosas temporales y pasajeras de esta vida por seguir a Cristo, habría de recibir tesoros más valiosos y más permanentes. Hay tesoros escondidos en Dios para todo aquel que le busque de todo corazón y que quiera escuchar su voz.

Conclusión: Es triste ver que este joven se fue, y se fue cada vez más lejos del Señor, y se perdió en las sombras de su tristeza, de su equivocación y de su codicia.

Todos en algún momento de nuestra vida, venimos al encuentro con Cristo. Y ese encuentro puede significar nuestra salvación o nuestra perdición; depende de nuestra decisión: O nos acercamos con fe y amor a él, o nos alejamos de él en incredulidad e ignorancia.

¿Qué harás? No sigas el ejemplo del joven rico... ¿Qué te falta a ti, joven? ¿Qué te falta a ti, señorita? Eso que a ti te falta, y sin lo cual no eres completo ni eres feliz, el Señor Jesús te lo puede dar. Cristo vio grandes posibilidades en aquel joven. Dice la Biblia que "Jesús mirándole, le amó" Y él ama a todos los jóvenes, con ternura, con sinceridad. Pon tu juventud en manos del Señor, para que no vivas las experiencias de aquel joven insensato.

 La Batalla de la Cruz

(2 Cor. 1:17'18)

El odio de los religiosos del tiempo de Cristo llevo a Cristo a la cruz...siendo aquella ejecución  el crimen judicial más infame que jamás se haya cometido en la historia de la humanidad.... pero detrás  de todo aquello..estaba la obra más grande de Dios por amor al mundo.... ya que ahí en la cruz se llevó a cabo  la redención de nuestras  almas....

La cruz es el hecho más trascendental de la historia de la salvación: Se puede decir que la cruz es la victoria, mientras que la resurrección es el triunfo, ......En la resurrección, pues, se manifestó públicamente la victoria del Crucificado, aunque la victoria en sí había sido ganada cuando el vencedor exclamó: «¡Consumado es!» (Jn. 19:30).

La cruz es la evidencia suprema del amor de Dios.

* En la cruz el Señor de toda vida entregó a la muerte a su amado, a su unigénito Hijo, al Mediador y Heredero de la creación (Col. 1:16; Heb. 1:2, 3).

* El Cristo que muere en la cruz es el Señor de todo, en honor de quien los astros siguen su curso por el espacio, y al otro extremo de la creación, en cuya honra los insectos revolotean en un rayo de sol (Heb. 2:10). "Porque  convenía a Dios--por causa de quien y por medio de quien todas las cosas existen-- perfeccionar al Autor de la salvación de ellos, por medio de los padecimientos, para conducir a muchos hijos a la gloria".

* Verdaderamente, en este gran acontecimiento, «Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros» Así escribió  Pablo en (Rom. 5:8).

La cruz es la mayor prueba de la justicia de Dios.

* En la cruz el juez de toda la tierra, «como manifestación de su justicia», no perdonó a su propio Hijo. La Biblia dice que: "Como demostración de su justicia, Dios le ha puesto a él como expiación por la fe en su sangre, a causa del perdón de los pecados pasados” (Ro. 3:25) En la paciencia de Dios, su santidad aparentemente estaba en tela de juicio por «haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados». En vista de ello, solamente la muerte expiatoria del Redentor, como acto justificativo de Dios frente a la pasada historia de la humanidad, pudo mostrar la justicia irrefutable del Juez supremo de los hombres.

* En el transcurso de los siglos, pese a mucho juicios individuales y parciales, Dios no había castigado jamás el pecado del mundo con un juicio final... pero en Cristo lo va a hacer...leamos (Hech. 17:30-31).  “Por eso, aunque antes Dios pasó por alto los tiempos de la ignorancia, en este tiempo manda a todos los hombres, en todos los lugares, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el que ha de juzgar al mundo con justicia por medio del Hombre a quien ha designado, dando fe de ello a todos, al resucitarle de entre los muertos”.

La cruz aumenta maravillosamente las riquezas de Dios.

* Los redimidos en el cielo cantan: «Tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra» (Ap. 5:9, 10).

* El cántico expresa maravillosamente el hecho de que los salvos, en su conjunto, son la posesión de Dios, un pueblo adquirido, que es de su propiedad exclusiva (1 Pe. 2:9) “Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido, para que anunciéis las virtudes de aquel que os ha llamado de las tinieblas a su luz admirable”.

* Claro está, que no queremos decir que esta riqueza adquirida por medio de la cruz signifique un incremento de la gloria esencial de Dios, porque es infinito en todo. Sin embargo, las Escrituras afirman que, al redimir a la Iglesia, Dios ha ganado un instrumento eficaz para la revelación de su gloria;  (Efesios 3:10, 11) “Todo esto es para que ahora sea dada a conocer, por medio de la iglesia, la multiforme sabiduría de Dios a los principados y las autoridades en los lugares celestiales, conforme al propósito eterno que realizó en Cristo Jesús, nuestro Señor”.

* Ante tal pensamiento, ¡que se eleve nuestro espíritu por encima del polvo de nuestra jornada de hoy, hermanos! ....... Por medio nuestro los principados de los lugares celestiales han aprendido hoy algo de la rica diversidad de la sabiduría de nuestro Dios. ........¡Que nuestro corazón vuele, pues, por encima de las estrellas para morar al abrigo del trono de Dios el Omnipotente, quien se digna ser nuestro Padre por medio de su Hijo!

La cruz en grado supremo deleita el corazón de Dios.

* Debiéramos pensar siempre en primer término en lo que es la cruz para Dios mismo, teniendo en cuenta el simbolismo del holocausto del primer capítulo de Levítico que era «ofrenda encendida, olor suave a Jehová».

* Fue preciso, ante todo, que Dios quedara satisfecho por medio del gran acto de obediencia de su Hijo, y por eso Pablo, recogiendo el lenguaje del libro de  Levítico, nos declara que Cristo «se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante» (Ef. 5:2).

La cruz es la base de una manifestación especial del amor de Dios para con Su Hijo.

* El amor que une al Padre con el Hijo en el seno de la Deidad ha de ser necesariamente perfecto en su eternidad, pero tal fue el agrado del Padre ante la entrega voluntaria del Hijo, que ésta produjo una manifestación especial de amor y de aprobación: «Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida para volverla a tomar» (Jn. 10:17).

Para Cristo personalmente la cruz es el camino a la diestra  del trono como El Dios-Hombre triunfador.

* Al iniciar su misión redentora en el mundo el Hijo exclamó: «¡Heme aquí para que haga, oh Dios, tu voluntad!», y la entera sumisión a la voluntad divina le hizo ser «obediente hasta la muerte y muerte de cruz» (Heb. 10:7, Filp. 2:8-11 ).

* En vista de que el Hijo, igual al Padre en esencia y gloria, se sometiera a la voluntad divina, es evidente que todo otro ser tendrá que rendirse ante la autoridad del trono celestial.

*La posición esencial del Hijo es «en el seno del Padre» (Jn. 1:18) Habiendo aceptado la misión de redimir al hombre caído y en cumplimiento de ella se encarnó, llegando a ser el «Hijo  del hombre»: el campeón de la humanidad que libra la batalla contra Satanás.

* En la cruz ganó la victoria, derrotando al enemigo por el hecho de anular el pecado y derrotar a la muerte. (Col 2:14-15) "El anuló el acta que había contra nosotros, que por sus decretos nos era contraria, y la ha quitado de en medio al clavarla en su cruz. También despojó a los principados y autoridades, y los exhibió como espectáculo público, habiendo triunfado sobre ellos en la cruz”.

* Así pudo ascender a la diestra de la Majestad en las alturas (lugar de todo poder ejecutivo) con un nombre y señorío que nadie ostenta. (Heb. 12:2) "Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe; quien por el gozo que tenía por delante sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios".  Y (1 Ped. 3:22) "Ahora él, habiendo ascendido al cielo, está a la diestra de Dios; y los ángeles, las autoridades y los poderes están sujetos a él.

* Desde ahí realiza una función gloriosa... la de interceder por nosotros....  (Rom. 8:34)  ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, es el que también resucitó; quien, además, está a la diestra de Dios, y quien también intercede por nosotros.   y (1 Juan 2:1) “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis. Y si alguno peca, abogado tenemos delante del Padre, a Jesucristo el justo”.

Por la cruz Cristo se posesionó de su iglesia redimida.

* Por haber pasado a través de la muerte, no se halla ya sólo como «el grano de trigo», sino acompañado de los suyos, gozándose en el fruto abundante de la cruz en victoriosa glorificación (Jn. 12:24) "De cierto, de cierto os digo que a menos que el grano de trigo caiga en la tierra y muera, queda sólo; pero si muere, lleva mucho fruto”.

* Sólo así pudo alcanzar el gozo que le fue propuesto y ser hecho perfecto como el autor y consumador de la fe; ......sólo así pudo ser el «primogénito entre muchos hermanos», la Cabeza de los innumerables miembros del Cuerpo, adquiriendo aquella Iglesia que es «su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo» (Heb. 2:10; 12:2; Ro. 8:29; Efe 1:22, 23).

* Ciertamente Cristo, como persona divina, no pudo ganar nada por medio de la cruz, ya que su gloria eterna era infinita. (Jn 17: 5) "Ahora pues, Padre, glorifícame tú en tu misma presencia, con la gloria que yo tenía en tu presencia antes que existiera el mundo”.

 * El hombre glorificado a la diestra del Padre no posee más divinidad ahora de la que era suya en la eternidad, antes de encarnarse. En cambio, como Redentor y el «postrer Adán», Cristo ha ganado una nueva exaltación, teniendo ya un nombre que es sobre todo nombre, en el cual se doblará «toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra» (Flp. 2:9, 10).

La cruz para nosotros personalmente, es la expresión más sublime de amor de Dios.

* Pablo se deleita en contemplar este amor revelado en la Cruz: El escribe en sus cartas «Del Hijo de Dios, el cual me amó, y se entregó a sí mismo por mí»... «Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella» (Gál. 2:20; Ef. 5:25).

* Cristo ha hecho que su muerte en la cruz sea la bendita fuente de nuestra vida (Jn. 4:9-10)  “Entonces la mujer samaritana le dijo: ¿Cómo es que tú, siendo judío, me pides de beber a mí, siendo yo una mujer samaritana? Porque los judíos no se tratan con los samaritanos. Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: "Dame de beber", tú le hubieras pedido a él, y él te habría dado agua viva”. (Juan 6: 67-68) "Entonces Jesús dijo a los doce: --¿Queréis acaso iros vosotros también? Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna”

El significado de la cruz para nosotros como individuos es también la base de nuestra justificación.

* Preciso era que nuestros pecados fueran cargados sobre el Fiador, que debió llevarlos como sustituto en lugar de otros, a fin de que éstos, habiendo muerto al pecado, viviesen luego a la justicia....(Isa. 53:6)  “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas; cada cual se apartó por su camino. Pero Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros”.Y (1 Ped. 2:24) “El mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero a fin de que nosotros, habiendo muerto para los pecados, vivamos para la justicia. Por sus heridas habéis sido sanados”.

* La naturaleza esencial del pecado es la rebeldía, que conduce indefectiblemente a la separación de la criatura del Creador como fuente de vida y, por consiguiente, resulta en la muerte del pecador. Obviamente, la expiación ha de corresponder a la naturaleza del pecado y, por lo tanto, el Redentor debió sufrir la sentencia de la muerte para poder efectuar la restauración de la vida. He aquí el significado de la declaración: «Sin derramamiento de sangre no se hace remisión» (Heb. 9:22).

*Por medio de su muerte..... nos quitó el miedo a la muerte...Solamente por medio de tal muerte pudo el Redentor anular el poder de quien tenía el imperio de la muerte, es a saber, el diablo (Heb. 2:14) “Por tanto, puesto que los hijos han participado de carne y sangre, de igual manera él participó también de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el dominio sobre la muerte (éste es el diablo)”

* Se desprende de todo ello que la muerte de Cristo es «la muerte de la muerte»,  ilustrándose el mismo hecho por la manera en que David mató a Goliat con la misma espada del gigante

* Para muchos, el mensaje de la cruz ciertamente, es piedra de tropiezo, roca de escándalo y señal que será contradicha, pero para los redimidos es un mensaje de salvación.... el fundamento inamovible de nuestra fe. La Biblia proclama con toda claridad esta verdad, que lo que Cristo hizo....  viene a ser como... una piedra que ...está puesta «para caída y levantamiento de muchos», o según la figura de Pablo en (2 Corintios 2:15, 16), es «olor de muerte para muerte» en el caso de algunos, pero «de vida para vida» tratándose de otros. Para los judíos es tropezadero y para los griegos locura, pero para los que se salvan.....es poder de Dios para salvación.

La cruz es la base de la santificación de los salvos.

* Cristo murió en la cruz con el fin de que fuésemos asociados con Él allí, lo que nos incluye en el significado de su muerte a los efectos morales de una vida santa. Nosotros somos «plantados juntamente» con el Crucificado, siendo vinculados orgánicamente a la «semejanza de su muerte» (Ro. 6:5).  Según otra figura, somos granos de trigo a semejanza de Cristo mismo, sabiendo que no llegamos a vivir espiritualmente sino a través de la muerte (Mt. 10:38)  “El que no toma su cruz y sigue en pos de mí no es digno de mí. El que halla su vida la perderá, y el que pierde su vida por mi causa la hallará”.

*Según Gálatas 2:20 hemos sido «crucificados con Cristo» y por eso: O el mundo alrededor está muerto por medio del Crucificado, pues por la cruz el mundo está crucificado a nosotros, y nosotros a Él (Gá. 6:14) O el mundo dentro de nosotros, es decir, nuestra carne, ha sido crucificada igualmente en la cruz, según la afirmación de Pablo: «sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue juntamente crucificado con él... a fin de que no sirvamos más al pecado» (Ro, 6:6, 11).

En la cruz Cristo alcanza un triunfo universal.

* La declaración del Señor en Juan 12:31 es de gran importancia y debiera leerse como en la Versión Hispanoamericana: «Ahora hay un juicio de este mundo; ahora será echado fuera el príncipe de este mundo».

* Cristo profirió estas palabras en la sombra de la cruz, cuando pronto había de consumarse el triunfo de Aquel que murió: el triunfo que había de despojar de sus armas a los principados de las tinieblas y destruir por la muerte al que tenía el imperio de la muerte. Fue en vista del «juicio de este mundo» y la derrota del «príncipe» que Cristo pudo dar su grito triunfal al expirar: «¡Consumado es!»

* En cuanto a la derrota de Satanás vemos: que La potencia para ella brota de la obra de la cruz (Jn. 12:31). Vemos también que su realización y manifestación necesitarán un proceso gradual por el que el «hombre más fuerte» atará al final «al fuerte» (Mt. 12:29).

* Su consumación será absoluta y final (Ap. 20:10). "Y el diablo que los engañaba fue lanzado al lago de fuego y azufre, donde también están la bestia y el falso profeta, y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.

* El Crucificado es también el rey Coronado, y para que su reino sea total y completo es necesario que sea echado fuera el príncipe usurpador de este mundo para que tome posesión de sus dominios el nuevo monarca legítimo.

* No debe extrañarnos, pues, que la tierra temblara cuando el Señor murió o que el sol rehusara dar su luz (Mt. 27:52; Luc. 23:44-45), porque en la cruz de Cristo, Dios manifestó su juicio, sobre  toda manifestación del pecado y sobre todo principado y señorío.....  

* Decimos que la victoria del crucificado es universal... porque alcanzará a redimir todas las cosas..... La creación... Las almas.... Los cuerpos....

* La cruz es la gloria del cielo. El hecho de la cruz será el tema de las alabanzas de los redimidos, y «en medio del trono» se verá un «Cordero como inmolado». Dice el Apocalipsis.

Cuán grande y sublime es entonces, lo que se libró y se alcanzó en la batalla de la cruz, ante todo esto, sólo puedo reflexionar junto con Pablo: “¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero? ¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado?  Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.


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Sermones

                      Sección 1

Pecadores ...
La tentación de José
Las defensas de...  
Alcanzando Jóvenes
El joven rico
La batalla de la cruz
 

                     Nota

En esta sección te presentamos mensajes predicados en nuestra iglesia. 

También estaremos incluyendo diversos mensajes de  grandes siervos de Dios.

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