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Desnutrición: las consecuencias de una mala
alimentación
La desnutrición se
produce cuando existe un bajo ingreso calórico frente a
necesidades energéticas aumentadas del organismo. Este
desequilibrio puede ser causado por muchas enfermedades y no
es sólo consecuencia de una escasa ingesta de alimentos por
bajos recursos económicos.
Una de las principales causas de desnutrición es la
internación hospitalaria prolongada, que conduce también a una
recuperación lenta del paciente y mayores gastos económicos por
parte del sistema sanitario.
Se pueden distinguir tres causas importantes de
desnutrición:
*Necesidades
energéticas aumentadas.
*Ayuno
prolongado
*Pérdida
de los nutrientes ingeridos.
Existen ciertas enfermedades que precisan de un
ingreso mayor de calorías para que se pueda realizar correctamente
la síntesis proteica. El gasto de energía en estas patologías
aumenta especialmente en los períodos agudos de la enfermedad.
¿Cuáles son estas enfermedades?
La cirrosis hepática, insuficiencia cardíaca ,
enfermedad
pulmonar
obstructiva crónica
, politraumatismos y sepsis. El ayuno prolongado
también es una causa importante de desnutrición. Generalmente se
produce en pacientes con dificultades para tragar, mala dentición,
en la anorexia nerviosa
y fundamentalmente en enfermos hospitalizados
durante largos períodos que sólo reciben como aporte energético un
suero, o bien (un aspecto que no se considera pero es muy
importante) la comida poco sabrosa que se le brinda a la persona
que se encuentra internada y no le genera un gran estímulo o
sensación de placer para alimentarse.
Los pacientes oncológicos también pueden presentar
un cuadro de anorexia por la propia enfermedad o bien como
consecuencia de la medicación que reciben. Los vómitos son
frecuentes en estos enfermos, llevando a largos períodos de ayuno
con escaso ingreso de energía lo que desencadena con el tiempo
cuadros importantes de desnutrición que prolongan el proceso de
curación.
Largos períodos de una inadecuada ingesta
repercuten en el intestino, especialmente en el intestino delgado
donde se produce una atrofia de las vellosidades dificultando aún
más la absorción de los alimentos.
En ciertos casos, una persona puede alimentarse
adecuadamente, pero los nutrientes no son absorbidos
correctamente. Un déficit en la secreción de las enzimas
pancreáticas que participan enfermedades inflamatorias
intestinales
n el proceso digestivo interfiere con el ingreso en
el intestino de los nutrientes ingeridos. Lo mismo sucede en las .
El síndrome del intestino corto, producto de
una cirugía que debió extirpar parte de los intestinos, conduce
rápidamente a un cuadro de desnutrición si no se encara una plan
alimentario adecuado precozmente.
¿Cuántas formas de desnutrición existen?
Se reconocen 2 formas de desnutrición. El
marasmo, producto de un ingreso deficiente de todos los
nutrientes; y el Kwashiorkor, consecuencia de una ingesta
inadecuada de proteínas y excesivo consumo de hidratos de carbono.
Este último se encuentra más ligado a la pobreza que debe
reemplazar alimentos ricos en proteínas por otros de menor costo
como los hidratos o grasas.
En el marasmo el paciente se encuentra francamente
adelgazado y la síntesis de sus proteínas es deficiente. Se pierde
masa grasa y muscular.
En el Kwashiorkor la característica es el abdomen
prominente que presenta el enfermo; no se encuentra un gran
adelgazamiento, conservándose el tejido graso.
¿Qué consecuencias presenta la desnutrición?
La repercusión se produce especialmente en el
sistema inmune, existiendo una gran propensión a las infecciones.
En aquellos enfermos que fueron sometidos a una cirugía es
habitual que las heridas no cicatricen correctamente. El deterioro
intelectual también es importante, especialmente si la
desnutrición se presenta en las etapas tempranas de la vida.
Existen algunos parámetros que permiten determinar
si una persona se encuentra desnutrida: el descenso rápido de peso
en corto tiempo, el dosaje de niveles bajos de albúmina en sangre,
la presencia de anemia
y un recuento de linfocitos disminuido permiten
alertar sobre la presencia de una mala alimentación.
Es importante prevenir este cuadro, especialmente
en los pacientes hospitalizados ya que un rápido diagnóstico e
intervención, evitará complicaciones a veces ajenas a la
enfermedad que originó la internación y a prolongadas estadías
hospitalarias.
¿Sabemos lo suficiente acerca de la hepatitis?
La
hepatitis A puede llegar a convertirse en una enfermedad
seria, y todos los años afecta a muchas personas en todo el
mundo. Quizás nadie piense que unas vacaciones familiares o un
viaje de negocios podrían representar riesgos a la salud, o quizás nunca se haya enterado de que
todos los años hay epidemias de hepatitis A en muchas
comunidades. Quizás usted nunca haya oído de una epidemia de
hepatitis A transmitida por los alimentos. Es importante
conocer la realidad sobre la hepatitis A para poder
protegerse.
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¿Quién corre riesgo de contraer hepatitis A?
Los turistas, el personal militar y toda persona
que trabaje o estudie fuera del país en regiones donde la
hepatitis A es frecuente.
Los Centros de Control y Prevención de las
Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention - CDC) y
la Organización Mundial para la Salud (OMS) recomiendan la
vacunación a las personas que viajan a las regiones de alto
riesgo, incluso África, Asia (excepto el Japón), la cuenca del
Mediterráneo, Europa oriental, el Medio Oriente, América Central,
algunas zonas de América del Sur, México y algunas islas del
Caribe.
Viajar “en primera” no asegura protección.
Según la OMS, en la mayoría de los casos, la
hepatitis A afecta a personas que se hospedan en hoteles de clase
media o alta.
Cualquier persona que viva en una comunidad que
experimenta una epidemia de hepatitis A.
En muchos países hay todos los años epidemias que
afectan a comunidades enteras. Estas epidemias pueden durar varios
años y abarcar a cientos o aún miles de casos.
Si bien menos comunes, también pueden haber
epidemias de hepatitis A debidas a transmisión por los alimentos.
Algunas veces las guarderías infantiles son causa
de epidemias de hepatitis A, pero más frecuentemente la presencia
de la enfermedad en las guarderías refleja la presencia de la
hepatitis A en la comunidad.
¿Qué es la hepatitis A?
Es una enfermedad viral, muy contagiosa, que ataca
el hígado.
En los Estados Unidos , por ejemplo, todos los años
se infectan con hepatitis A alrededor de 134.000 personas.
Es la más común de las enfermedades que afectan a
los viajeros y que pueden prevenirse por medio de la vacunación.
¿Cómo se contagia la hepatitis A?
Se propaga de persona a persona por contaminación
fecal seguida de contacto de mano a boca. Esto puede pasar
simplemente cuando una persona se olvida de lavarse las manos
después de haber cambiado un pañal o de ir al baño, y luego
prepara una comida o se lleva las manos a la boca.
También
por
intermedio de alimentos y agua contaminados.
¿Qué pasa cuando alguien contrae hepatitis A?
Los síntomas usuales son: fiebre, cansancio, dolor
de estómago, ictericia (color amarillo de la piel y del blanco del
ojo) y orina de color oscuro.
Los pacientes pueden experimentar todos, algunos o
ninguno de estos síntomas.
Los adultos tienden a sentirse enfermos y a veces
necesitan ser hospitalizados.
Los niños menores pueden no enfermarse, pero aun
así pueden infectar a sus familiares y a las personas con quienes
entran en contacto.
En los Estados Unidos, los casos graves de
hepatitis A causan 100 muertes por año.
¿Cuánto duran los síntomas?
Por lo general, aproximadamente un mes. En el 20%
de los casos, el paciente comienza a sentirse mejor, pero se
enferma nuevamente.
Los síntomas pueden persistir, en forma
intermitente, hasta 6 meses.
¿Cómo se previene el contagio?
Vacunándose y haciendo vacunar a sus hijos de 2
años de edad o más.
Las vacunas contra la hepatitis A son seguras y
eficaces.
En los estudios clínicos, los efectos secundarios
más comunes fueron el dolor de cabeza y dolor en el brazo donde se
aplicó la inyección. La mayoría de los efectos secundarios se
consideraron leves y no duraron más de 24 horas. Como es el caso
con cualquier vacuna, a medida que se extiende su empleo podrían
aparecer efectos secundarios infrecuentes no observados en los
estudios clínicos.
La mayoría de los pacientes adquieren inmunidad al
día 15 luego de la vacunación. La protección se puede prolongar
por medio de una dosis de refuerzo.
Hable con su médico hoy mismo para averiguar si
usted debería vacunarse contra la hepatitis A.
Cáncer de mama: un fantasma femenino
El
cáncer de mama es la principal causa de muerte en las mujeres
de 35 a 54 años de edad. Actualmente una de cada diez mujeres
puede desarrollar un cáncer de mama. El riesgo de padecer la
enfermedad aumenta con la edad; se incrementa entre los 25 a
30 años, estabilizándose en una meseta entre los 45 y 55 años
para luego aumentar nuevamente. Es más frecuente en las
mujeres de clase social alta que en las mujeres de sectores
carenciados. |
Afecta predominantemente a las de raza blanca y a
las que no han tenido hijos.
Aumentan el riesgo de padecer cáncer de mama:
·
momento tardío del primer parto,
·
menarca (primera menstruación) temprana
·
menopausia tardía (más allá de los 55 años)
Todos estos factores favorecen una exposición
prolongada del tejido mamario a los estrógenos (una de las
hormonas sexuales femeninas). Podríamos mencionar otras variables
que están directamente relacionadas con el incremento del riesgo
de padecer esta enfermedad: consumo de alcohol, tabaquismo,
antecedentes de cáncer de mama en familiar directo: madre, abuela,
tías y hermanas. El uso de anticonceptivos orales no aumenta el
riesgo.
La búsqueda del cáncer de mama es el único método
efectivo para reducir la mortalidad por esta enfermedad. La
evaluación mamaria comienza con el interrogatorio. El examen
cuidadoso de las mamas es esencial para un diagnóstico correcto y
un tratamiento adecuado. Además de la evaluación clínica existen
métodos complementarios de diagnóstico que son de suma utilidad
para la detección precoz del cáncer de mama. Se recomienda el
examen radiológico (mamografía) basal entre los 35 y 40 años;
bianual entre los 40 y 49 y anualmente a partir de los 50 años.
Un capítulo aparte merece el autoexamen mamario.
Una paciente instruida adecuadamente que practica el autoexamen de
mama de manera correcta, puede mejorar el pronóstico de esta
patología al detectar masas mamarias de un tamaño mucho más
pequeño de los que habitualmente motivan la consulta ginecológica.
El autoexamen se debe realizar en forma mensual con un análisis
sistemático de la mama y la axila, tanto visualmente como por
palpación. El momento más adecuado para la evaluación es el
postmenstruo inmediato.
Así, podemos en líneas generales sistematizar una
metodología de estudio en una paciente sin riesgo para cáncer de
mama:
·
Control semiológico cada 8 meses a un año.
·
Autoexamen mensual.
·
Estudio radiológico y/o ecográfico.
Evaluación de cualquier patología de la mama
(nódulo, secreción por pezón) a través de los exámenes
complementarios que el profesional considere necesarios para
descartar o confirmar el diagnóstico de malignidad.
Tomar conciencia del diagnóstico precoz de la
enfermedad es por ahora el tratamiento más efectivo y el que nos
da el mejor pronóstico.
Tabaquismo: primera causa prevenible de
muerte en países desarrollados.
Fumar
incide en muchas de las patologías que afectan a los pulmones,
el corazón y el riego sanguíneo. Un 85 % de los casos de
cáncer de pulmón se debe a su consumo. Lejos de una mera
costumbre o un hábito social, fumar supone para el cuerpo
humano un grave perjuicio que, a medio y corto plazo, deriva
en su deterioro general. Esta dependencia que, en algunos
casos, resulta casi imposible de abandonar, es la primera
causa prevenible de muerte prematura en los países
desarrollados |
Según la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Toráxica (SEPAR)
el tabaco es la primera causa de enfermedad y muerte en España.
Los expertos en tabaquismo señalan que el consumo habitual de esta
droga recorta la vida en una medida de 10 años y es el responsable
de la muerte de más de 100 españoles diarios, es decir, unas
45.000 personas al año.
El principal tóxico del tabaco es la nicotina. Los cigarrillos
contienen entre un 1% y un 3% de esta sustancia. En los puros el
porcentaje se eleva desde un 3% a un 6%. En cada inhalación se
consumen alrededor de 0,12 miligramos de nicotina, aunque gran
parte de ésta se pierde con el humo de la propia quema. Pocos
saben, no obstante, que si aspiraran de una sola vez 50 miligramos
la dosis resultaría mortal.
El humo del tabaco contiene 4.000 sustancias tóxicas para la
salud, de las que destacan especialmente tres: la nicotina, que es
la droga que causa la adicción; el monóxido de carbono, gas
responsable de las enfermedades cardiovasculares asociadas al
consumo de tabaco; y el alquitrán, conjunto de hidrocarburos
presentes en el humo del cigarrillo e implicados en el origen de
cánceres asociados al hábito de fumar
En la década de los cincuenta, diversos estudios e investigaciones
médicas demostraron que el tabaco se puede relacionar directamente
con los distintos tipos de cáncer de pulmón, boca, garganta,
esófago, laringe y vejiga. Además también incide y aumenta las
probabilidades de padecer cáncer de riñón, de páncreas y de
estómago.
Campañas informativas
Actualmente, se suceden las campañas contra el consumo de esta
droga. Los gobiernos, sobre todo en países como Estados Unidos,
advierten constantemente sobre sus riesgos e, incluso, prohíben
los anuncios de las marcas de la industria tabacalera en las
vallas publicitarias y en los medios de comunicación.
En España los responsables del Ministerio de Sanidad y de la Salud
Pública han comenzado desde hace tiempo una lucha antitabaco
centrada en cinco puntos fundamentales: reducir el número de
adolescentes que empiezan a fumar, disminuir también el tanto por
ciento de la población que padece tabaquismo, aminorar en general
la inhalación de sustancias nocivas, proteger los derechos del los
no fumadores y crear un ambiente social negativo en contra del
tabaco.
Además y según estimaciones del Ministerio de Sanidad y Consumo,
más del 30% de las personas no fumadoras respiran el humo del
tabaco en sus centros de trabajo. De ahí que el entorno laboral
sea un entorno propicio para la prevención y el control del
tabaquismo. Es por ello, que muchas empresas españolas se han
embarcado en campañas informativas y de concienciación para que
sus empleados logren abandonar el tabaco.
Muchos son los que continúan hasta padecer bronquitis crónica o un
severo enfisema. Con los años, todo fumador acaba siendo
bronquítico. Los alvéolos pulmonares se distienden poco a poco a
medida que se repiten los ataques de tos. A la misma vez, los
bronquios inflamados entorpecen la entrada y salida de aire. Este
funcionamiento anormal hace que el enfisema amenace con su
aparición. Diez cigarrillos diarios, o cinco cigarrillos puros,
suponen una predisposición elevada a desarrollar un cáncer
pulmonar.
El director general para la Salud Pública, recuerda que “en los
últimos 50 años se ha demostrado que el tabaco origina alrededor
de 25 enfermedades o grupos de enfermedades con capacidad para
poner en peligro la vida de los consumidores habituales de tabaco
y también que muchas de estas enfermedades pueden ser evitadas,
retardadas o atenuadas si se deja de fumar”.
Encuesta de salud
Según los datos recogidos en la Encuesta de Salud de 1991, las
personas fumadoras eran un 49,8% (36,2% habituales y 13,6%
ocasionales). En los últimos 10 años se ha incrementado en casi el
12% la proporción de los no fumadores, pasando del 40,4% en 1991
al 52,2% en el 2001. Los exfumadores han aumentado, pasando del
9,7% del 91 al 11,8% en el 2001. Por otro lado, ha disminuido en
un 4,6% la población de fumadores ocasionales y en un 4,2% la de
fumadores habituales.
Sin embargo, mientras que los hombres han disminuido
significativamente sus tasas de consumo, mujeres lo han aumentado
ligeramente, sobre todo entre las más jóvenes. Por lo que se
refiere a la edad de inicio en el consumo de tabaco, el Director
General ha señalado que en estos diez años no se han producido
variaciones significativas, pasando de un valor medio de 17,87
años en 1991 a 17,35, en 2001.
En este sentido, recordar que el consumo de tabaco se relaciona
con más de 25 enfermedades y es el principal factor causal de,
aproximadamente, el 30% de todos los cánceres –pulmón, cavidad
oral, laringe, faringe, esófago, vejiga y riñones.
En cuanto a los beneficios del abandono del tabaco, se debe
destacar que un año después de haber abandonado el hábito
tabáquico, el riesgo de enfermedades coronarias se reduce un 50%,
y en 15 años, el riesgo relativo de fallecimiento por dichas
enfermedades para una persona exfumadora se aproxima al de una
persona no fumadora.
Entre 10 y 14 años después de haber abandonado el tabaco, el
riesgo de mortalidad por cáncer disminuye prácticamente hasta los
niveles de las personas que nunca han fumado.
Unidades de deshabituación
Las terapias que realizan algunas dependencias constan de
varias sesiones en las que se evalúa la posible presencia de
enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco, se sienta la
indicación del tratamiento farmacológico del síndrome de abstencia,
se informa de los riesgos para la salud que entraña el tabaco y se
asesora sobre las técnicas que pueden ayudar en esta adicción.
Cuando una persona que quiere dejar el tabaco acude a estas
consultas, lo primero que se hace es evaluar su motivación y su
grado de dependencia a la nicotina porque de ello dependerá que se
le someta a un tratamiento farmacológico o no.
El porcentaje de éxito de estas dependencias es de un 31% de
pacientes que logran deshabituarse.
El fumador pasivo
Quienes respiran el humo que desprenden los cigarrillos de las
personas que los rodean reciben el nombre de fumadores pasivos.
Resulta inevitable no inhalar éste cuando nos encontramos en un
habitáculo donde varias personas consumen tabaco o, simplemente,
al estar junto al fumador.
Este es un hecho muy grave. No sólo porque alguien sano, que no
posee el hábito del tabaquismo, recibe los efectos nocivos de una
sustancia ajena a él, sino, sobre todo, por que este humo que
respira sin quererlo, resultado de la quema del cigarrillo, es aún
más perjudicial que el que injiere el propio fumador. De hecho,
contiene aún un mayor porcentaje de nicotina, alquitrán y monóxido
de carbono. Los fumadores pasivos incrementan así el riesgo de
sufrir cáncer u otras patologías pulmonares y circulatorios
Síntomas de alerta
Falta de aliento:
fumar reduce la capacidad pulmonar y dificulta la respiración
durante el esfuerzo físico, con peligro de padecer una bronquitis
o un enfisema.
Indigestión:
la úlcera puede estar originada o agravarse por el tabaco. Sus
consecuencias más claras son dolores abdominales, acompañados de
vómitos y náuseas.
Sangre en la orina:
uno de los síntomas más preocupantes del cáncer de vejiga o de
riñón que se desarrolla, con mayor frecuencia, entre los grandes
fumadores.
Manchas en la boca:
de color rojo o blanco que, en ocasiones, son consecuencia de
ciertas alteraciones cancerígenas. Se debe acudir al médico o al
dentista.
Tos:
que en un fumador puede convertirse en persistente y, por lo
tanto, derivar en una bronquitis, un enfisema o un cáncer de
pulmón.
Dolores toráxicos:
el tabaquismo aumenta el porcentaje de enfermedades coronarias,
con fuertes dolores toráxicos durante el ejercicio físico, y
ataques de corazón.
Problemas circulatorios:
los calambres en las piernas mientras se camina alertan sobre una
circulación irregular. Si no se abandona el hábito de fumar se
pueden desarrollar hábitos mayores.
Así que, ha dejar el cigarro
mis amigos.
fuente: SEPAR
Bulimia,
Anorexia y otros desórdenes alimentarios

En los últimos años se ha instalado
un modelo social, en donde se relaciona el éxito con
cierta forma e imagen.
Todos sabemos la importancia
que la figura tiene en estos tiempos y cuanto influyen los
esquemas que se han ido estableciendo en la sociedad
actual. También de las complicaciones que trae aparejada
la obesidad.
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De lo que no estamos tan
informados es del riesgo que produce querer acercarse al otro
límite de la balanza. Donde determinadas medidas terminan
siendo el patrón de comparación de la mayoría de los jóvenes.
Este mensaje llega a través de
múltiples medios percibidos como autorizados, pero que están
distantes del concepto de salud.
En los últimos años el
incremento en el número de personas que padecen algún tipo de
desorden alimentario, determinó un importante avance en el
conocimiento de los mismos, tanto en su cuadro clínico como en
sus criterios diagnósticos.
Es importante tener en cuenta
que, si bien es cierto, la anorexia y la bulimia son las más
conocidas, impactantes y que tienen más prensa, no
necesariamente son las más frecuentes.
Existen otros cuadros
intermedios, más leves, pero de no menor compromiso, que
condicionan la vida social de la persona, donde podemos
encontrar con igual frecuencia el pensamiento puesto en la
comida y el cuerpo.
Aún antes de esto, es
importante reconocer conductas que pueden aproximarnos a la
patología, de la cual siempre es más complicado salir, aún
contando con un tratamiento adecuado y que de ser detectadas a
tiempo, mediante una acción preventiva, pueden ser puestas en
cuestión y aún evitarlas.

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