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Conocer el
camino hacia la fertilidad femenina
Causas
y tratamientos de la infertilidad.
Con la capacidad de
diagnosticar casi todos los casos de infertilidad y solucionar la gran
mayoría de ellos, la medicina cuenta actualmente con técnicas y equipos
modernos, pero el tratamiento, el resultado final de un embarazo, aún se
basa en probabilidades, sea a través de la acción de los remedios o por
la implantación de los embriones en el útero.
Una vez detectado el
problema, aún existe el estrés, la ansiedad, la expectativa y, muchas
veces, la decepción. Un verdadero desgaste para la pareja que, la
mayoría de las veces, espera ansiosamente el embarazo. La única manera
de minimizar el desgaste emocional es informarse sobre cada etapa del
tratamiento y las reales posibilidades de éxito.
Existen
varias causas de infertilidad femenina. Generalmente, las principales
causas en la mujer son: las alteraciones de la ovulación, como la
ausencia de menstruación o ciclo irregular; endometriosis – enfermedad
que se caracteriza por la fijación del tejido que reviste el interior
del útero en otras partes del cuerpo, además de sangrados durante el
período menstrual. También la existencia de adherencias o cicatrices en
las trompas y en los ovarios (causadas por endometriosis, enfermedades
de transmisión sexual o abortos, por ejemplo).
Otro factor
muy común es la obstrucción de las trompas causada por una cirugía –
ligadura, enfermedades de transmisión sexual o malformación del órgano.
Además, puede haber otros problemas con relación a los factores
inmunológicos – anticuerpos contra el esperma o contra el propio ovario
– que perjudican el desarrollo de los folículos, al igual que las
enfermedades inflamatorias pélvicas, de transmisión sexual como la
gonorrea, sífilis, etc.
Factores
psicológicos
A veces no
se tienen en cuenta las causas psicológicas de la infertilidad. Según
especialistas en el tema, aproximadamente el 5% de los casos no se
encuadra en ninguna de las causas físicas del problema. O sea, la
dificultad de embarazo puede estar relacionada con el aspecto emocional
y debe ser tratada con un analista. Como la maternidad es una exigencia
social: el hijo es una satisfacción que se da a los otros. Es una
exigencia para convertirse en una mujer normal impuesta por nuestra
relación con la sociedad.
La
infertilidad psicológica en la mujer puede provenir de conflictos
familiares, de la rivalidad o de problemas no resueltos con los padres,
conflictos, el miedo al cuerpo y la hipocondría – la obsesión con la
propia salud. Normalmente, los trastornos psicológicos pueden llevar a
la falta de ovulación en la mujer y a la menor producción de
espermatozoides en el hombre, además del miedo de generar un hijo
anormal.
Recursos
Básicamente
existen cuatro métodos de fertilización asistida – su aplicación depende
el tipo de problema de cada pareja. Los precios cambian según el caso,
en dependencia de la medicación aplicada, del tiempo y del modo en que
los pacientes responden a las drogas, de los tratamientos paralelos y de
otros factores.
La
inseminación artificial es el método más simple de fertilización
asistida. El primer paso es detectar, por ecografía, el momento de la
ovulación (natural o inducida por hormonas). Inmediatamente después el
esperma es recolectado por masturbación y los espermatozoides móviles y
con forma normal son seleccionados e introducidos en la trompa por medio
de un catéter.
Otro método
es el ICSI – inyección intracitoplasmática de esperma. En esa técnica,
el ovario es estimulado por hormonas y se retiran los óvulos. El esperma
es recolectado por masturbación y son elegidos los espermatozoides más
saludables. Cada óvulo recibe solamente un espermatozoide, inyectado con
una aguja muy fina. Cuando se han formado los embriones, son colocados
en el útero.
Otra opción
es la transferencia intrafalopiana de gametos – GIFT. Por ese método, se
retira el óvulo después de la estimulación con hormonas, y el
espermatozoide es recolectado por masturbación. Se coloca a ambos en el
interior de la trompa – y allí ocurrirá la fecundación, imitando a la
naturaleza. Este método requiere una pequeña cirugía – una laparoscopia
para observar la colocación del óvulo en la trompa. En la fertilización
in vitro, los óvulos son recolectados después de la ovulación estimulada
por drogas. En el laboratorio, el óvulo y los espermatozoides se colocan
juntos, para que ocurra la fertilización. Después de la formación del
embrión, éste es colocado en el útero.
Los
especialistas de todo el mundo permanentemente promueven y desarrollan
estudios y nuevas técnicas que dan esperanzas a las mujeres que ya
realizaron varios tratamientos de fertilización sin éxito. Para algunas
de ellas, el problema puede deberse a la calidad de los óvulos, que
pierden la capacidad de fecundación con el tiempo.
La primera
técnica: el óvulo tiene 10% de su citoplasma – especie de gel encontrado
en el interior de las células – reemplazado por el citoplasma de un
óvulo más joven, de otra mujer – por lo que tendría mayores
posibilidades de fertilización.
La segunda
técnica, la transferencia nuclear, es semejante a la clonación de la
oveja Dolly – ya ha dado resultados en laboratorio con reptiles, pero
está siendo perfeccionada para mamíferos. La idea es tomar el núcleo –
donde se encuentra el código genético – de un óvulo cansado e
introducirlo en un óvulo joven cuyo núcleo también ha sido sacado.
Orientación
Las mujeres
generalmente van al ginecólogo por primera vez en la adolescencia y, a
partir de ese momento, hacen visitas periódicas al médico – cualquier
problema puede ser diagnosticado y tratado de manera precoz. Pero los
hombres sólo visitan al urólogo cuando tienen algún problema. Si las
visitas al médico fuese uno de los hábitos masculinos, algunos exámenes
podrían diagnosticar, incluso en la adolescencia, posibles causas de
infertilidad, como falta del canal que conduce el esperma, o secuelas
dejadas por una enfermedad infantil, como las paperas. De esta manera,
las parejas comenzarían una vida nueva sabiendo realmente si tendrían o
no problemas de fertilidad.
Otro alerta
importante para la pareja se refiere a las clínicas de reproducción
asistida, que la mayoría de las veces contrasta con un escenario poco
difundido, reflejo de la falta de una política de salud pública para el
área de infertilidad en la mayoría de los países.
Las parejas
también deben estar alertas ante promesas exageradas de éxito. Los
índices de las técnicas de fertilización alcanzan resultados que pueden
variar del 5% al 40%, además, es necesario que los interesados conozcan
los riesgos involucrados en este tipo de tratamiento. Por lo tanto, es
fundamental buscar profesionales y servicios médicos competentes.
Fuente:lasalud.
Cigarrillos durante la gestación: un hábito
nada recomendable

De acuerdo a los
especialistas, el tabaquismo atenta de diversas formas contra la mujer
embarazada y su hijo en gestación. Y lo mismo ocurre en la mujer que
intenta quedar embarazada. En esta nota usted recibirá información
acerca de los distintos peligros que presenta el cigarrillo durante el
embarazo, los últimos estudios que fundamentan la necesaria precaución y
los tratamientos a los que es posible recurrir para abandonar el hábito
de fumar.
"El tabaco promueve gran parte de las enfermedades
no transmisibles: la enfermedad cardiovascular, y más específicamente la
enfermedad coronaria, el accidente cerebrovascular, distintos tipos de
cáncer,
principalmente los de pulmón, laringe, esófago, vejiga, útero-, la
enfermedad pulmonar obstructiva respiratoria (EPOC) y el enfisema
pulmonar; pero en la mujer que fuma, a todos estos peligros, hay que
agregar los riesgos que el tabaquismo implica para el embarazo e incluso
para la concepción de un niño", afirma el doctor Fernando Verra,
neumonólogo, diplomado en tabaquismo en la Universidad de París,
Francia, y médico de planta de la División Neumonología del Hospital de
Clínicas de Buenos Aires, Argentina.
Pero el cigarrillo es un
problema aún antes de que la mujer quede embarazada. "En la mujer, el
cigarrillo trae varios problemas relacionados con la concepción.
Principalmente, porque la nicotina es una sustancia química que funciona
como un potente espermicida, por lo que muchas jóvenes que fuman en gran
cantidad no pueden quedar embarazadas -explica el licenciado Leonardo
Daino, antropólogo, educador para la salud y psicólogo, director de la
Campaña Antitabaco de la Liga Argentina de Lucha Contra el Tabaco (LALCEC)-.
Sucede que el sulfato de nicotina es una sustancia muy tóxica, que
incluso es usado en algunos lugares como plaguicida".
"Por otro
lado, el cigarrillo en la embarazada favorece numerosos inconvenientes
de distinta gravedad, como el desprendimiento temprano de la placenta,
la muerte prematura del feto, el parto prematuro, el bajo peso del
neonato y la muerte súbita del lactante", agrega el licenciado Daino.
Mientras algunos de estos inconvenientes implican directamente la muerte
del bebé en gestación, otros atentan contra la calidad de vida futura
del mismo, pues el parto prematuro y el bajo peso al nacer comprometen
la salud del recién nacido.
Además,
explica Daino, está demostrado que el recién nacido de una madre
fumadora tiene mayor riesgo de padecer infecciones en los pulmones y en
los oídos, y otras enfermedades como el asma y la pulmonía.
Fuente: buenasalud
¿Se pueden
prevenir las várices?

Elena usa falda larga para ocultar sus
várices de la vista
ajena. Como ella, una de cada diez personas padece de dilataciones
varicosas. Aquí algunas sugerencias.
Más que un problema de salud - son
benignas - las várices incomodan por su antiestética apariencia. Hay
várices de diferentes grados: desde las muy finitas y fáciles de tratar,
hasta los grandes cordones que sobresalen en la piel sin misericordia.
Por lo general afectan al sexo femenino: una de cada diez mujeres la
padecen. Conversamos al respecto con el Dr. Julio Morón , cardiólogo de
la Clínica San Pablo, para conocer sus causas y qué se puede hacer al
respecto.
¿Qué son las varices?
Es
la denominación que se le da al aspecto dilatado de las venas de los
miembros inferiores (piernas). Para referirnos a ellas en medicina se
emplea un término más amplio: insuficiencia venosa de miembros
inferiores. La insuficiencia venosa, como la diabetes o la hipertensión,
es una enfermedad crónica: no tiene cura pero puede controlarse. Los
tratamientos disponibles cumplen con la finalidad de mejorar la calidad
de vida del paciente y el aspecto estético de las piernas, pero no curar
la enfermedad.
¿Por qué
se presentan?
Se desarrollan por una
inadecuada función de las propias venas. En una situación normal, las
venas de las extremidades inferiores bombean de regreso la sangre al
corazón a fin de que ésta no caiga por efecto de la gravedad. Por
diversos factores, no obstante, estas venas se ensanchan, dilatan o
debilitan, alterando el normal paso de la sangre y contribuyendo al
estancamiento de la corriente sanguínea dando lugar a que las venas
sobresalgan en la piel.
¿Qué
factores ocasionan la dilatación o el debilitamiento de las venas?
Primero hay que indicar
que la enfermedad, por lo general, aparece en la edad adulta. Es raro
ver várices en gente muy joven; en estos casos su presencia puede
obedecer a traumatismos o problemas congénitos.
Las
várices, aunque suene irónico, aparecen como resultado de una actividad
inevitable: estar de pie. Si no fuéramos bípedos (caminar sobre dos
pies) probablemente nadie las padecería. Pero en un ser bípedo como es
el hombre, la sangre que fluye de los pies al corazón debe recorrer más
de un metro de distancia en contra de la gravedad, lo que significa una
gran esfuerzo para las venas a largo plazo. Es de esperarse que después
de 20 o 40 años, las venas estructuralmente débiles, tiendan a dilatarse
dando paso a la insuficiencia venosa. Precisamente por la razón
señalada, las personas que por cuestiones laborales pasan la mayor parte
del día de pie, son más proclives a tenerlas.
Fuente:elcomercioper
Compañerismo, el mejor remedio contra el
estrés laboral
El
"compañerismo" en el entorno laboral, así como las relaciones y
aficiones personales satisfactorias fuera del mismo, son los principales
remedios contra el estrés.
El coordinador de este
encuentro científico, el psicólogo clínico del Hospital Juan Canalejo de
A Coruña Gonzalo Martínez Sande, explicó que los estudiosos del estrés
han llegado a la conclusión de que un "factor protector" ante el mismo
es el desarrollo de las "habilidades de comunicación con los compañeros"
de trabajo, es decir, lo que siempre se llamó "compañerismo" dentro de
la empresa.
Así, el "buen clima" en
el lugar de trabajo no sólo reduce las posibilidades de sufrir estrés,
sino que también, si se ha sufrido una situación particularmente
estresante, ayudan a una mejor recuperación.
Agrega
Martínez Sande que también es importante mantener y cuidar las
relaciones personales fuera del ámbito laboral. En este punto, apostilló
que no es deseable que todas las amistades o personas con las que el
trabajador se relaciona fuera de su horario laboral pertenezcan a la
misma profesión o ámbito profesional, porque en cierta forma, a través
de las conversaciones, se recuerdan o recrean los momentos tensos de la
actividad en el centro de trabajo.
También
recomiendan los expertos que el individuo asuma que "el trabajo no es el
centro de la vida", sino que es también importante para el
enriquecimiento personal mantener actividades que sean placenteras,
tales como una afición concreta o simplemente pasear y charlar con
amistades.
En un plano
más concreto, aconsejan asimismo que en los momentos de máxima tensión
en el entorno laboral se lleven a cabo unas sencillas técnicas
respiratorias que conllevan una rápida relajación, y que se pueden
consultar en cualquier gabinete psicológico.
Situación amenazante
El
coordinador y director del curso define el estrés como "una situación
que percibimos como amenazante, porque pensamos que rebasa nuestros
recursos
y pone en peligro nuestro bienestar, dado que perturba emocionalmente y
nos puede hacer perder el control, hasta el punto de deteriorar las
relaciones interpersonales".
El estrés,
precisa, "no es una enfermedad", aunque experimentarlo durante largo
tiempo, hasta convertirse en crónico, genera en el síndrome del
"quemado" o burnout, que sí está reconocido como una patología
profesional en varios países, entre los cuales no se encuentra aun
España, aunque ya se ha producido alguna sentencia judicial aislada que
lo contempla.
El burnout
se caracteriza por una "pérdida radical de la preocupación y de todo
sentimiento emocional hacia las personas con las que se trabaja, lo que
conduce a la persona a un aislamiento social y hasta una deshumanización
en el trato personal".
En la
aparición del estrés, explica Martínez Sande, concurren tres
circunstancias: la propia naturaleza del trabajo, en función de su
volumen, dificultad y tiempo para realizarlo; el clima laboral, en el
que entran en juego las relaciones con los compañeros y el grado de
competitividad que la actividad profesional exija; y las características
del individuo, lo que significa que unos pueden soportar sin grandes
problemas situaciones que a otros les afectan considerablemente.
Fuente: saludmanía
El embarazo
adolescente

Las características psicológicas y
emocionales de la adolescencia son un factor de primer orden en la
aparición del embarazo en estas edades.
Las
chicas jóvenes experimentan sentimientos de soledad, de poca confianza
en sí mismas que intentan suplir con las relaciones íntimas con el otro
sexo.
Existe una escasa o nula
comunicación con sus padres o con las hermanas mayores, sobre todo, en
lo que concierne al sexo. Esto les lleva a buscar y encontrar la opinión
y el consejo de otros jóvenes de su edad con su misma inexperiencia y
falta de correctos patrones de conducta.
Existe además un
desmedido afán por entrar en contacto con "nuevas experiencias".
Entre las
madres adolescentes existe un factor común a todas ellas: una mala
historia de rendimiento escolar. Existe un alto índice de abandono
precoz de los estudios, sobre todo entre las madres más jóvenes.
Además
parece ser que las jóvenes incluidas en programas de educación especial
tienen también más riesgo de tener un embarazo en su adolescencia.
Todas las
estadísticas realizadas demuestran que hay mayor número de embarazos en
adolescentes cuyas familias están separadas y también en familias con un
solo progenitor.
Hasta un
60% de las jóvenes madres pertenecen a familias cuyos padres están
separados; y un 40% no ha vivido nunca una situación familiar estable.
En el mismo
sentido, se comprueba que el embarazo precoz es más frecuente en jóvenes
cuyas madres son solteras o lo eran al concebir a su hija, o que, a su
vez, habían tenido hijos a una edad muy temprana.
Un riesgo
médico
El embarazo
y el parto de una mujer de edad inferior a los 20 años tienen un alto
riesgo puesto que se dan cita varios factores que aumentan la
probabilidad de complicaciones, entre ellos la propia edad de la mujer,
el bajo peso del niño y la prematuridad del alumbramiento.
El hecho de
ser el primer hijo es otro factor de riesgo. Siempre tiene mayor
probabilidad de padecer un sufrimiento fetal durante los últimos
períodos del embarazo y en el parto.
La
deficiente nutrición de la adolescente y las malas condiciones de reposo
y bienestar físico durante el embarazo, son también factores de riesgo.
También
suele darse una habitual ausencia de cuidados prenatales en las jóvenes
madres por la frecuente negación del embarazo por parte de la
adolescente.
Embarazos precoces
En los embarazos
adolescentes se presentan muy a menudo deficiencias en la nutrición de
las chicas, ya que se produce un aumento de las necesidades en esta edad
en la que aún está creciendo.
También es
un factor importante el hecho de que las adolescentes y las jóvenes se
alimenten en muchos casos un tanto arbitrariamente y no se ajustan a las
auténticas necesidades.
Presentan
con frecuencia déficits minerales y de vitaminas que afectarán no sólo a
la madre sino al hijo que lleva en su seno.
Las
infecciones durante el embarazo, y muy en especial la infección
urinaria, se presentan en un mayor número de gestantes adolescentes.
Asimismo
son más frecuentes a esta edad las infecciones de transmisión sexual,
favorecidas por las circunstancias en que se desenvuelven a menudo sus
relaciones, con alto riesgo de afectación del feto y consecuencias muy
graves para éste, más todavía que para la misma madre.
Otra
consecuencia en las adolescentes gestantes es la hemorragia durante el
tercer trimestre del embarazo debido al desprendimiento prematuro de la
placenta. El riesgo de parto prematuro y de muerte del feto dentro del
útero aumenta con ello considerablemente.
La causa
habría que buscarla en la inmadurez hormonal de la adolescente y en el
también incompleto desarrollo del útero a esas edades.
Partos
conflictivos
En este tipo de embarazos
hay una mayor frecuencia de partos prematuros y de bajo peso en los
niños al nacer.
Si bien hoy
día las técnicas de asistencia a niños se han desarrollado
extraordinariamente, sigue siendo indudable que el bajo peso es una de
las principales causas de mortalidad y de serias discapacidades en la
primera infancia.
Entre las
adolescentes que dan a luz, la presentación del niño "de nalgas" a la
hora del parto aparece en cifras elevadas. El nacimiento de esta forma,
como es sabido, lleva consigo un cierto aumento del riesgo de
sufrimiento por parte del niño.
Al no estar
en la adolescente completada la maduración del esqueleto de su pelvis
son frecuentes durante el parto las situaciones en las que la cabeza del
feto no es capaz de atravesar el canal óseo que le conducirá desde el
útero al exterior.
Así pues,
con frecuencia se hace imprescindible la práctica de una cesárea,
intervención que, en efecto, se efectúa más a menudo en adolescentes que
en mujeres maduras.
La
mortalidad en los nacimientos entre los hijos de madres menores de 17
años triplica la existente entre madres de 20 a 29 años.
También es
mucho más alto el índice de lesiones cerebrales en el niño como
consecuencia del traumatismo sufrido durante el parto o de haber nacido
en condiciones de prematuridad.
Para muchos
investigadores son más preocupantes los factores de índole psicológica,
social y educacional.
Según estos
autores, tales niños tienen, tarde o temprano, mayores problemas,
necesidad de ayuda especial, repetición de cursos escolares y
terminación de los estudios a mayor edad que los otros niños.
Son niños
con agresividad, rebeldía y poco control de sus impulsos. Las causas de
ello no se conocen aunque se han sugerido la falta de interacción
madre-hijo, la ausencia de la figura del padre o los problemas
socioeconómicos.
Una
nueva madre
Las
consecuencias postparto para la madre comienzan con un mayor índice de
mortalidad materna y siguen con importantes alteraciones en el
crecimiento, que puede incluso detenerse.
También las
carencias nutritivas influyen negativamente sobre ese crecimiento de la
muchacha adolescente.
Las
consecuencias de orden psicológico no son menos importantes para la
madre. En adolescentes embarazadas se descubren con frecuencia
sentimientos de autodestrucción, agresión hacia todo lo que represente
autoridad, falta de responsabilidad o súplicas desesperadas en busca de
atención y ayuda.
Las madres
muy jóvenes sufren retrasos en sus estudios y luego tienen mayores
problemas a la hora de encontrar puestos de trabajo o de integrarse en
los que tenían antes del embarazo.
Por si todo
lo anterior fuera poco, se ha señalado en múltiples trabajos que la
adolescente que ya tiene un hijo está en un gran riesgo de volver a
quedar embarazada durante el resto de su adolescencia.
En el plazo
de tres años hasta un 70% tienen un nuevo hijo en algunos de los grupos
estudiados en estos trabajos.
En España
las madres adolescentes entre 18 y 19 años lo eran de su segundo hijo en
casi un 15% de los casos.
Fuente:elcomercioperu

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