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Embarazo,
Proceso de fecundación
Mucho antes de que la mujer note
los primeros síntomas de su embarazo, comienza en su organismo un
proceso apasionante: el de dar vida a un nuevo ser.
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El inicio de una nueva vida parece un
acontecimiento mágico, casi sobrenatural. Realmente tiene
mucho de prodigioso; sin embargo, no es algo que ocurra por
azar. Los órganos sexuales masculino y femenino están
perfectamente preparados para llevar a cabo con éxito la tarea
de concebir y traer un hijo al mundo. Este nuevo ser es el
producto de la unión de dos células, una que procede de la
mujer (el óvulo); otra, del hombre (el espermatozoide).
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¿Qué es un
óvulo?
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Al llegar a la pubertad, el cuerpo de la niña
empieza a experimentar unos cambios, que se repiten cada 28
días. Estas transformaciones son causadas por el aumento de la
producción de dos hormonas FSH y LH, que llegan a los ovarios
a través de la sangre. Estas hormonas son importantes, pues
ayudan a que cada uno de los ovarios produzca,
alternativamente y cada mes, un óvulo u ovocito maduro, esto
es, fecundable. Esta célula es expulsada del ovario hacia la
trompa de Falopio (conducto que conecta el ovario con el
útero).
Este proceso se conoce como ovulación.
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El óvulo es transparente, esférico y mide una décima de milímetro;
casi es visible a simple vista. Consta de un núcleo, que contiene
la información genética femenina (23 cromosomas); un citoplasma,
que rodea al núcleo y sirve al óvulo de reserva para poder
sobrevivir hasta llegar al útero y ser fecundado; y una membrana
gelatinosa, la capa exterior que lo cubre y protege.
Una vez que abandona el ovario, el óvulo tiene una vida media de
12 a 24 horas. Aunque no tiene capacidad de movimiento por sí
solo, se desplaza gracias a impulsos musculares de la trompa de
Falopio y la ayuda de unos cilios vibrátiles (especie de pelillos)
que hay en la mucosa de este conducto.
¿Qué es un
espermatozoide?
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Cuando el varón alcanza la pubertad, sus
testículos empiezan a segregar testosterona, una hormona que
estimula la producción y maduración de los espermatozoides. En
el interior de los testículos, se produce también una pequeña
cantidad del líquido seminal (semen), que contiene sustancias
nutritivas para los espermatozoides. |
Una vez que éstos se han desarrollado (pueden tardar de dos a tres
semanas), son almacenados en un conducto anexo (epidídimo) a la
espera de ser expulsados. Los espermatozoides no están sujetos a
ningún ciclo, como les pasa a los óvulos. Los testículos los
«fabrican» continuamente (hasta varios millones al día).
Un espermatozoide maduro está formado por una cabeza, donde se
encuentra el núcleo, es decir, toda la información genética
masculina (23 cromosomas); y un flagelo, especie de cola, que le
sirve para desplazarse. Mide cinco centésimas de milímetro y
avanza de dos a tres milímetros por minuto.
El semen que expulsa el hombre al eyacular contiene
aproximadamente 200 millones de espermatozoides. Una vez
depositados en la vagina durante el coito, atraviesan el útero y
llegan a las trompas de Falopio en dos horas. Allí pueden
sobrevivir de dos a tres días (fuera de la mujer, sólo aguantarían
unas pocas horas). Cuando un espermatozoide logra alcanzar el
óvulo y penetrarlo, se produce la fecundación. De la unión de
ambos, nace la primera célula del futuro bebé (llamada cigoto o
huevo), que contiene una información genética propia y única.
El proceso es el siguiente: el espermatozoide consigue traspasar
la capa externa del óvulo y entra en él. Al hacerlo, pierde la
cola y su núcleo se agranda y fusiona con el de la célula
femenina. En este momento se unen los 23 cromosomas femeninos y
los 23 cromosomas masculinos necesarios para formar el nuevo ser.
Cada cromosoma de la célula paterna forma un par con su homólogo
materno. Desde ese momento, los caracteres genéticos del futuro
bebé están ya perfectamente definidos.
Es a partir de ahora cuando el huevo puede encaminarse hacia el
útero en busca de un lugar donde anidar. En el camino, el cigoto
sufre sucesivas divisiones celulares, hasta llegar a convertirse
en un conjunto celular complejo, llamado blastocisto, del que más
tarde saldrá el embrión.
Mientras tanto, el ovario ha producido progesterona, que, junto
con los estrógenos (segregados al principio del proceso), prepara
el endometrio (las paredes internas del útero) para acoger al
óvulo fecundado. La acción conjunta de estas dos hormonas hace que
el endometrio aumente su grosor, esté mejor irrigado y sea
enriquecido por sustancias nutritivas.
Cuando el óvulo fecundado se implanta finalmente (por regla
general, en la parte superior y central del útero), comienza un
nuevo proceso, tan fascinante y mágico como éste, que se
prolongará hasta que el embrión, después convertido en feto,
complete su desarrollo. Este proceso durará un promedio de 37 a 40
semanas, es decir, los nueve meses de embarazo.
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Genitales femeninos |
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Vagina.
Es un conducto muscular de aproximadamente 10 cm de
largo. En ella penetra el pene masculino durante el
coito y es donde éste deposita el semen que transporta
los espermatozoides. Es también el canal por donde
sale la sangre durante la menstruación y el que debe
atravesar el bebé para su nacimiento. |
Cérvix.
O cuello uterino. Está situado en la parte inferior del
útero y separa a éste de la vagina. El cérvix se mantiene
firmemente cerrado durante el embarazo; cuando llega el
momento del parto se dilata para permitir el nacimiento
del bebé.
Útero.
Es un órgano muscular hueco, revestido por una gruesa
mucosa denominada endometrio. En su interior se produce la
implantación del óvulo fecundado. El feto permanece allí
hasta finalizar el periodo de gestación.
Trompas de
Falopio.
Son una especie de canales situados en la parte superior
del útero ¿uno a cada lado¿, que unen a éste con los
ovarios. Los óvulos han de atravesar las trompas para
llegar al útero. La fecundación (unión del óvulo y el
espermatozoide) tiene lugar ahí.
Ovarios.
Son dos glándulas planas, que miden alrededor de 1,5 cm de
longitud. En su interior es donde se forman las células
sexuales femeninas, ovocitos u óvulos. Los ovarios,
además, producen las hormonas estrógeno y progesterona.
Genitales masculinos
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Testículos.
Son unos órganos de forma ovalada encargados de
producir las células sexuales masculinas (o
espermatozoides), la hormona testosterona, así como
una pequeña cantidad de líquido seminal. |
Pene.
Tiene dos funciones: permitir el paso de la orina y
eyacular el semen (que transporta los espermatozoides).
Uretra.
Conducto por el que son expulsados del cuerpo la orina y
el semen. Se extiende desde la vejiga hasta el extremo del
pene, y en su parte superior se comunica con los vasos
deferentes.
Próstata.
Se encuentra justo por debajo de la vejiga urinaria. En
ella se produce una tercera parte del líquido seminal.
Epidídimo.
Órgano situado en la parte posterior de cada uno de los
testículos y conectado a un vaso deferente. Aquí se
almacenan los espermatozoides, antes de tener lugar la
eyaculación.
Vesícula
seminal.
Es una glándula que produce la mayor parte del líquido
seminal, aportando unos fluidos que nutren a los
espermatozoides durante su almacenamiento.
Vasos deferentes.
Especie de canales que se encargan de transportar hasta la
uretra los espermatozoides que son expulsados por cada uno
de los testículos.
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