|
Págs.
       

COMO ESCOGER TU
PAREJA
(Cuarta parte)
9. LA NECESIDAD DE CONSEJO
Muchas parejas jóvenes se han dejado
influenciar excesivamente por canciones y novelas románticas.
Estos jóvenes piensan que encontrar la persona apropiada,
enamorarse, casarse y vivir por siempre felices es cosa
relativamente fácil. Total, las estrellas de sus películas
favoritas lo hacen en menos de dos horas. Pero tales historias
de amor fabricadas están limitadas por el tiempo. No pueden
mostrar todas las conversaciones que deben sostener y los
descubrimientos que necesitan hacer uno del otro. La realidad es
que casarse es una ardua tarea y permanecer casado es aún más
difícil ¡pero vale la pena!
El matrimonio es un desafío demasiado
importante como para ser dejado en manos inexpertas.
Desgraciadamente, toda persona joven considerando la posibilidad
de casarse, es inexperta. No tomes tú esta observación como una
crítica, porque todos en el mundo son inexpertos frente a las
nuevas situaciones y responsabilidades de su época. El anciano
nunca antes tuvo 70 años; es inexperto en ser viejo. El padre
con hijos adolescentes no enfrentó esta situación nunca antes;
también es inexperto. Como ves, todos estamos ingresando
constantemente a nuevas etapas en nuestras vidas. Cada una de
ellas es nueva. Para cada una podríamos buscar el consejo de
aquellos que ya han pasado por eso. Por lo tanto, lo mejor es
que busques orientación en buenos consejeros, personas que
parezcan haber actuado con sabiduría en el pasado. Habla con las
parejas casadas que conozcas, compartiendo sus preocupaciones,
problemas e interrogantes- Aprenderás solamente tanto como
preguntes, así que no tengas miedo de hablar.
10. EL ASPECTO ESPIRITUAL DE LA PAREJA
¿Existe entre tú y tu pareja la armonía y la
unanimidad en cuanto a lo espiritual y la vida religiosa? Las
creencias religiosas sirven como una brújula en la vida. Si la
pareja tiene brújulas con agujas señalando en diferentes
direcciones, ocurrirán conflictos y hasta la separación.
Algunos pueden responder de esta manera,
"bueno estamos de acuerdo sobre la religión porque no nos
importa a ninguno de los dos". Al parecer, sí, están de acuerdo,
pero no tener creencias espirituales es como navegar en el mar
sin brújula. Al comienzo del viaje, mientras hace sol y el mar
está tranquilo, no les hace falta la brújula. Pero al llegar las
tempestades de la vida diaria, se encontrarán en un mar de
confusiones. No llegarán al puerto seguro sin la dirección de
Dios, que es el autor del amor.
A lo largo de este folleto se ha insistido
que una pareja funcionará mejor si tanto el hombre como la mujer
creen en Jesucristo como su Señor y Salvador y sí, con la ayuda
del Espíritu Santo, ellos ponen su fe en práctica. En esta
última sección se explica como tú puedes acercarte a Dios, para
que puedas conocerlo y amarlo verdaderamente, y valerte de Su
fortaleza para enfrentar los muchos retos del matrimonio.
Se puede explicar en esta forma: La Biblia es
una historia de amor, la más grande historia de amor que haya
sucedió jamás. Pues verás, Dios "te amo" y a toda la gente de
esta tierra. ¡El quiere "unirse" con todos nosotros!
Desgraciadamente, muchas veces estamos tan
ocupados en nuestros propios intereses, como para tomar en
cuenta Su amor. El desea reconciliarnos con Su persona para que
nos alejemos de nuestro pecado y egoísmo. Cualquier cosa que
antepongamos a Dios se convierte en nuestro Dios y,
generalmente, el primer lugar en nuestras vidas lo ocupamos con
nosotros mismo. Es por eso que Dios describe Su amor por Su
pueblo como el que existe entre un fiel esposo (Dios) y su
engañosa, esposa (nosotros). Todos los otros intereses que
anteponemos a Dios son como amantes que nos alejan del único que
nos ama más que nadie.
¿Y cómo reacciona Dios ante nuestra
infidelidad? ¿Con la violencia y venganza de un amante
traicionado? ¡No! El decidió más bien seguir amándonos y
recuperar nuestro amor a través de Su divino Hijo Jesucristo.
Jesús vino a conquistar la humanidad. Vino para arrancarnos de
todos los otros amores falsos y vacíos. El lo hizo para hacemos
sentir completos al conocer íntimamente a nuestro Creador.
La gente rechazó a Jesús y lo condenó a la
agonía de la muerte en la cruz. Pero Jesús, siendo Dios, nos ama
tanto, que estaba deseoso de sufrir nuestro rechazo y tomar
sobre Sí Mismo nuestra ira y nuestra culpa. Sobre la cruz
Jesucristo experimentó todo el castigo que merecíamos por
nuestro adulterio espiritual y nuestro rechazo de Dios.
La Biblia enseña esto con las siguientes
palabras: "Esposos, amen a sus esposas como Cristo amó a la
iglesia (que somos tú y yo) y dio Su vida por ella. Esto lo hizo
para consagrarla, purificándola por medio de la palabra y del
agua del bautismo para presentarla a Sí Mismo como una iglesia
gloriosa, sin mancha, sin arruga, ni nada parecido, sino
consagrada y perfecta".
El amor anhela lo que puede llegar a ser la
persona amada. A menudo escuchamos comentarios como éste, "no sé
qué ha visto ella en él", o "¿Por qué se siente tan atraído por
ella? ¿Qué le ve?". Estos comentarios indican que el amor
romántico es una especie de visión. La persona enamorada puede
ver más allá de lo ordinario en una persona, puede ver también
lo extraordinario.
Dios nos ve en igual forma. El nos creó a Su
imagen, como El en nuestra capacidad para pensar, para
comunicarnos, amar, crear y soñar. Aunque hoy esta imagen de
Dios dentro de nosotros está empañada por nuestro pecado, Dios
ve nuestro infinito valor.
Cristo fue a la cruz por nosotros, porque vio
nuestro valor esencial, lo que podíamos llegar a ser al borrar
nuestro pecado y culpa. Jesús vio lo libre que podíamos ser una
vez que nos fuera perdonado el castigo por nuestra desobediencia
y adulterio espiritual. El soportó las agonías del infierno
porque ansiaba ver lo que llegaríamos a ser en el cielo:
Gloriosos, sin mancha, ni arruga, ni nada parecido, sino
consagrados y perfectos.
¡No existe amor más grande que éste! al
confiar en Cristo recibimos todas estas bendiciones. Aquellos
que creen están reconciliados con Dios y después que mueran
vivirán eternamente con El. Dios Padre se refiere a esta
existencia celestial como "la cena de bodas de Su Hijo". Tú
seguramente has asistido a una gran fiesta celebrando una boda.
Será aún más glorioso en el cielo lleno de música y risas, de
confianza en el futuro, excepto que en este caso el futuro es
para siempre.
Hoy, Dios te invita a ti a "unirte" con El, o
sea, a comprometer tu vida a El y recibir su eterno amor y
cuidado. Esto lo hacemos por medio de la fe, creyendo con todo
nuestro corazón que Dios nos ama y nos perdona, porque Cristo ha
sacrificado Su vida por nosotros. La fe es simplemente "amar a
Dios. Pero, ¿cómo "se ama" a Dios? Para amar a alguien uno debe
aprender a ser humilde. El amor nos enseña la humildad porque
comprendemos que estamos incompletos. Cuando nos enamoramos,
sentimos que hasta ese momento sólo había estado viviendo a
medias. Nos damos cuenta entonces de que no se puede conseguir
la felicidad solos, sino que necesitamos a otra persona. Nadie
puede enamorarse sin hacer frente a este hecho y aceptarlo con
humildad.
Esta misma humildad es la llave para amar a
Dios. Muchos quieren vivir sus vidas sin el amor y la dirección
de Su Creador, aunque sin El están viviendo solos y a medias.
Para amar a Dios debemos admitir humildemente que sin El somos
incompletos e insatisfechos. Para amar a Dios debemos admitir
con humildad Su amor y Su compasión, pues El perdona nuestros
pecados por la sangre de Cristo derramada por nosotros en la
cruz. Para amar a Dios debemos disfrutar humildemente de Su
fidelidad Su promesa de estar siempre a nuestro lado para
protegernos, animarnos y darnos poder en todo paso de la vida,
aún en el último paso, el de la muerte.
CONCLUSIÓN
Es posible que no hayas pensado mucho en Dios
antes de leer estas páginas. Quizás no te has dado cuenta que El
"te ama mucho".
Permíteme contarte una historia. Pablo y
Elena se conocían desde que tenían 5 años. Asistieron a las
mismas escuelas y fueron siempre los mejores amigos. Al pasar
los años compartieron muchas experiencias. Cuando eran
adolescentes, ambos se sintieron varias veces fuertemente
atraídos por otras personas y, por su estrecha amistad, a menudo
se pedían consejo mutuamente sobre cómo manejar sus respectivos
romances.
Entonces cuando tenían 19 años,
repentinamente estalló el relámpago. Pablo y Elena se
enamoraron. Fue como si finalmente se vieran por primera vez.
Pablo le dijo a Elena, "Nunca había visto este aspecto de ti,
hasta ahora." Y Elena estuvo de acuerdo, "después de todo el
tiempo que hemos pasado juntos, parece increíble que hayamos
demorado tanto en ver lo que significamos uno para el otro."
Quizás esta historia de la vida real ilustre
tu relación con Dios. Es posible que durante toda tu vida sabías
que El estaba ahí. Hasta es posible que lo hayas invocado en
momentos de necesidad. ¡Pero El ansía que tu relación con El sea
mucho más profunda! El "te ama tanto" que dio Su vida por
salvarte de la muerte y del castigo eterno que mereces.
¡Respóndele sin miedo y ama a Tu Salvador!
Acepta a Jesucristo como la persona que te ama y que dio Su vida
por ti. Tú puedes hacerlo ahora mismo con tan sólo hablarle con
el corazón sobre Tu amor por El. Si no puedes poner estas ideas
en palabras, quizás quieras decir lo siguiente: Querido Señor,
sé que en el pasado he estado descarriado. He pecado y no
merezco Tu amor. Pero Tú nunca has dejado de preocuparte por mí.
Gracias por enviar a Jesús para ser mi Salvador, para limpiarme
de pecado y hacerme puro y santo a Tus ojos. Hoy quiero estar
unido a Ti. Por fe recibo Tu amor y te pido que me ayudes a
serte fiel durante toda mi vida, hasta que te vea cara a cara,
en el cielo, en la cena de bodas de Tu hijo, Jesucristo.
Dios quiere ser la tercera persona en tu vida
de pareja. Normalmente, una tercera persona trata de separar
para sus propios intereses egoístas. Pero ¡no sucede lo mismo
con Dios! El une y fortalece en lugar de separar. El Creador
desea que toda pareja sea una relación de tres en la que ellos
reciben con alegría Su amor, Su perdón y Su sabiduría, para que
la vida juntos sea todo lo que era Su intención cuando creó el
hombre y la mujer.
A través de una vida como ésta, Dios
establece contigo una relación amorosa y eterna. Y al conocer a
Dios, tu vida en pareja podrá llegar a ser la alegría y
bendición más grande que tú puedas haber imaginado.

|