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Págs.
       

COMO ESCOGER TU
PAREJA
(Segunda parte)
4. NOVIAZGO Y COMUNICACIÓN
Había una vez una pareja en la cual la señora
era siempre la que hablaba y el señor el que permanecía callado.
Una mañana ella comenzó a hablar y hablar pensando que su esposo
la estaba escuchando. Hasta que al llegar al mediodía, ella se
enteró de que horas antes su marido había sufrido un ataque, que
lo dejó incapacitado para hablar o moverse. De hecho vemos que
esta no es forma de comunicarse y que deben aprender a hacerlo.
Ambas personas deben de poner de su parte e intercambiar
opiniones.
¿Mantienes tú buena comunicación con tu novia
o novio? "¡Por supuesto!"" responderán muchas parejas,
"conversamos sobre toda clase de cosas".
Discúlpanos por ahondar un poco más, pero no
estamos hablando de conversar. Lo que preguntamos es si puedes
hablar libremente sobre asuntos importantes, sobre los sueños y
temores más íntimos de tu corazón. ¿Puedes discutir diferentes
puntos de vista y llegar a un acuerdo? Estas son las señales de
una buena comunicación. ¿Las muestran ustedes como pareja? Si no
es así, estás haciendo mal uso de su noviazgo.
Durante ese período, una pareja debería estar
redactando un contrato no escrito respecto a su futuro cuando
vivan juntos. Este contrato debe ser el resultado de horas de
compartir y debatir temas como los siguientes:
-
El pasado, contándose los sucesos que han hecho de ellos las
personas que son. ¿Se conocen el uno al otro
superficialmente o a fondo?
-
Sus motivos para contraer matrimonio. ¿Esas razones son
compatibles o contradictorias?
-
La familia política. ¿Cuál será tu actitud hacia los padres,
hermanos, etc?
-
Sus metas respecto a educación y vocación. ¿Cómo las
alcanzarán?
-
El hogar. ¿Dónde van a vivir? ¿Qué clase de vivienda
tendrán?
-
Dinero y pertenencias. ¿Quién aportará dinero? ¿Quién lo va
a administrar?
-
¿Cómo van a decidir qué comprar y qué no comprar?
-
Los hijos. ¿Cuántas quieren? ¿Cómo los van a criar y a
educar?
-
El sexo. ¿Comprenden los aspectos físicos, emocionales y
espirituales de la unión sexual?
-
Su posición respecto al adulterio y al divorcio. ¿Qué harán
para evitarlo?
-
Amistades. ¿Tienen amigos comunes, o cada uno tiene los
suyos por separado? ¿Quién tendrá prioridad, la pareja o los
amigos?
-
El uso de drogas, alcohol o la inclinación a otros vicios,
como por ejemplo el juego. ¿Cómo mantendrán una vida sana
sin necesidad de vicios?
-
Religión. ¿Cuáles son sus creencias y qué efecto tendrán
sobre su futuro?.
Este es un campo muy amplio para cubrir.
Aunque no fuera por otra razón, el noviazgo debería durar por lo
menos un año, para que la pareja tenga tiempo para discutir
todos estos puntos. Si llegan a un acuerdo respecto a ellos, su
futura unión se construirá sobre los firmes cimientos de una
franca comunicación. Además, sabrán ellos compartir o
intercambiar sus ideas, sueños, y sentimientos por el resto de
sus vidas.
También les recomendamos hablar con personas
maduras a quienes respeten, en busca de sus consejos. Las
opiniones de personas que han experimentado diversas etapas de
la vida sirven muy bien para evaluar lo que se está haciendo y
pensando hacer. Y el consejero más sabio a quien tú puedes
consultar es Dios, quien nos creó hombre y mujer. Los consejos
divinos están expresados en la Biblia. Por ejemplo:
-
Respecto a la belleza física las Sagradas
Escrituras dicen, "Una mujer bella indiscreta es como un
anillo de oro en el hocico de un cerdo. El encanto es
engañoso y la belleza fugaz; pero una mujer que teme a Dios
debe ser elogiada).
-
Sobre el amor dice, "Es mejor un plato de
verduras donde hay amor, que un lomo a la parrilla con
odio".
-
Y sobre el sexo la Biblia aconseja con
toda franqueza, "Regocíjate en tu mujer. Que sus senos
siempre te satisfagan. que siempre te sientas cautivado por
su amor".
Los jóvenes enamorados deben recurrir a la
palabra de Dios para orientación y consejo. El propósito de este
folleto es darte tal consejo. El resultado será una unión basada
no en conjeturas y sueños, sino en la sabiduría verdad de Dios.
La verdad jamás pasa de moda.
5. COMO TENER UNA PELEA CON SU PAREJA
Toda pareja debería saber como pelear. Es
más, una pareja no debería pensar en casarse si no ha aprendido
el fino arte de pelear.
Esto no es tan ridículo como suena, porque
muchos psicólogos concuerdan con lo que estamos diciendo. Por
ejemplo, dos enamorados inseparables conversaban con un
consejero matrimonial. Cuando éste les preguntó cómo hacían las
pases después de una disputa, ellos contestaron indignados,
"¡Pero no, Señor, nosotros nunca peleamos! Estamos perfectamente
de acuerdo en todo. Nosotros nunca tendremos una discusión
porque estamos enamorados"
Con estas palabras los dos, con los ojos
brillándoles, se tomaron las manos y esperaron que el consejero
se maravillara ante la madurez de su amor. Pero su sorpresa fue
grande cuando el consejero les dijo: "Ustedes dos están viviendo
con la cabeza en las nubes". La vida matrimonial estará llena de
enfrentamientos y discusiones. Y les aconsejo que dejen de
engañarse a sí mismos y que vayan y tengan unas cuantas peleas.
Cuando hayan aprendido a discutir y a amistar, entonces están
listos para hacer frente a las realidades del matrimonio.
Toda pareja debe saber cómo discutir. Al
expresar en voz alta sus desacuerdos, aprenderán a llegar a una
solución de mutuo acuerdo de cualquiera que fuera el motivo de
la discusión. Es imposible vivir juntos sin reñir, pero es
posible y necesario que los dos aprendan a discutir limpiamente.
Cuando un boxeador pelea sucio, el árbitro y los jueces lo toman
en cuenta al momento de decidir el puntaje y ese contendor
perderá la pelea. Igualmente, hay diferentes reglas que una
pareja debe seguir al discutir, para que el perdedor no sea el
amor que se tienen. Ellas son:
-
Ten en cuenta que tú no estás peleando
con tu cónyuge. Más bien están tratando de resolver los dos
un problema. Ustedes no pueden lidiar con un problema
mientras están tan ocupados enfrentándose uno al otro. Por
lo tanto, no están permitidas las provocaciones ni la
crítica sarcástica.
-
No están permitidas las explosiones
emocionales. No grites. No recurras a las lágrimas. Esos
arranques no son más que intentos inmaduros de proteger tu
ego herido y no ayudan en nada a hacer frente al problema
causante de la discusión.
-
No es justo apelar al silencio. Rehusarse
a hablar no resuelve nada. Solamente aumenta la amargura y
la tensión. Por eso la Biblia aconseja, "Jamás se ponga el
sol sobre tu enojo" Dejen pronto el resentimiento porque
cuando uno está enojado le da ocasión al diablo".
-
Cuando quieras tocar un asunto delicado,
escoja un momento apropiado, cuando estén solos y en
condiciones de pensar claramente. Para muchos, el mejor
momento es la noche, cuando ambos están relajados.
-
Después de que usted haya dado su
opinión, déle a su pareja tiempo para pensar su respuesta.
Concédale diez minutos o una hora, para que pueda considerar
bien la posición suya respecto al problema y prepare su
respuesta.
-
Trate de discutir todo problema partiendo
desde este punto de vista "¿Qué podemos hacer para resolver
juntos este problema?".
-
Por último, evite las palabras que
lastiman; use palabras amables. Y no olvide nunca estas tres
llaves para la reconciliación: "Lo siento". "Perdóname". "Te
perdono". y "Te amo".
Estas son las reglas para una discusión
limpia. Síguelas cuando discutas con tu pareja. Cuando tú hagas
esto, tus diferencias contribuirán a fortalecer tu relación, no
a destruirla.
6. LA PAREJA IDEAL
Había una vez una joven que andaba en busca
de un compañero para su vida. Ella sabía exactamente lo que
quería; tenía en mente al hombre ideal. Después de todo, había
leído historias románticas y había ido a ver películas
románticas, y allí había visto algunos hombres devotos y
amantes, casi perfectos. Así que por años se dedicó a la caza
del esposo ideal. Ella tuvo varios novios, pero tarde, o
temprano aparecían sus faltas, y entonces los hacía a un lado,
disgustada, continuaba su búsqueda del hombre ideal. Esta mujer
se había engañado con los espejismos fabricados de las novelas y
las películas. Nunca encontró el esposo ideal porque no existe
tal persona.
Muchas personas buscan una pareja o van al
matrimonio con ilusiones idealistas. Aunque saben que no son
perfectos, esperan que su pareja sí pueda satisfacer todos sus
deseos y necesidades, tanto materiales como físicas.
Si tú tiendes a esperar demasiado de tu
pareja, éste es el consejo que te damos. Deja a tu pareja ser tu
pareja. Esto se consigue cuando aceptamos que nuestra pareja
tenga defectos y cometa errores.
Esto no quiere decir que alentemos tales
cosas, pero sí que las perdonemos, porque tampoco nosotros somos
perfectos y porque Dios nos perdona. La perfección no existe en
ninguna pareja ni en ninguna relación humana. Descartemos
nuestros tontos sueños y démonos cuenta que una relación, si
está basada en mutua compresión, aceptación y perdón, será
satisfactoria, aunque no perfecta.
La segunda parte de nuestro consejo es: Deja
a Dios ser Dios. Aunque tu búsqueda de perfección y realización
no pueda ser satisfecha por tu pareja, sí puede ser satisfecha
por Dios... ¿Por qué es que tanta gente espera demasiado de sus
compañeros? Es porque en verdad tienen muchas necesidades de
compañía; la necesidad de ser comprendidos y aceptados; de que
sus vidas tengan propósito y significado. Las personas que
carecen de estas cosas tienden a buscarlas en sus parejas, sin
darse cuenta que sólo Dios puede llenar estos deseos no sólo
hasta el borde sino hasta rebasar.
Había cierta vez un hombre que estaba
cometiendo este mismo error. Buscaba el ideal y durante años
pasó de una mujer a otra. Finalmente encontró el ideal, pero no
se trataba de otro ser humano. Era Dios. El descubrió al Dios
que promete vida abundante y eterna a todos los que confían en
Jesucristo para el perdón de sus pecados. Encontró al Dios que
promete, "Deléitate en el Señor y El satisfará los deseos de tu
corazón".
Este hombre resumió su experiencia diciendo,
"Dentro de toda persona existe un vacío que puede ser llenado
sólo por Dios". El vacío es llenado cuando por fe recibes a
Jesucristo como tu Salvador personal.
Deja a tu pareja ser tu pareja, y deja a Dios
ser Dios. Solamente El puede llenarte y, lo que es más, llenará
tu vida en pareja.
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