|
Págs.
       

COMO ESCOGER TU
PAREJA
(Primera
parte)
INTRODUCCIÓN
El joven experimenta una difícil etapa en su
desarrollo personal. Además de grandes aspiraciones de hacer
algo de su vida y grandes deseos de superarse, tiene el
complicado reto de ordenar sus ideas, valores, y emociones. Y
para completar, el joven tiene una dulce voz interior que lo
llama a relacionarse con el sexo opuesto. Esto lo inspira, y a
la vez es capaz de confundirlo.
Aunque casi todos los jóvenes sueñan con
casarse algún día, no quieren equivocarse al elegir su pareja y
verse atrapados en un matrimonio desdichado. Les asusta verse
envueltos en el divorcio, adulterio o infelicidad que ven a
diario a su alrededor. La búsqueda de un buen compañero o
compañera parece demasiado peligrosa y llena de obstáculos.
¡Qué feliz es la juventud; pero qué
angustioso es enfrentarse a las duras penas de la vida! ¡Qué
fácil es soñar y construir "castillos en el aire"; pero cuán
complejas son las realidades de la vida! Más a pesar de nuestra
ansiedad y aprehensiones, Dios nos promete: "Ama al Señor con
ternura y El cumplirá tus deseos más profundos".
Esta promesa de Dios se aplica a la búsqueda
de una pareja para sus vidas.
El propósito de este folleto es ayudarles a
que sepan como llevar a cabo su selección y como establecer la
base para una vida en pareja feliz, de manera que los dos sean
el medio para cumplir los deseos uno del otro.
1. ¿POR QUÉ QUIERES VIVIR EN PAREJA?.
María y Jaime estaban ya hablando de
matrimonio. Pero después de salir juntos durante medio año,
María se hizo esta reflexión: "Ahora me doy cuenta de que
nuestra relación no es la que debe haber en una pareja de
novios. Se parece más a una relación entre madre e hijo.
Aparentemente, Jaime es tan inmaduro que no puede vivir sin la
figura de la madre, y yo he confundido con amor mi instinto
maternal".
Cuando María llegó a esta conclusión, dejó a
Jaime. La decisión fue difícil. Le dolió a ella y Jaime se
sintió muy herido. Pero María hizo bien. Cuando una relación
está basada en la inmadurez, no podrá soportar los temblores con
que la vida sacude a menudo al matrimonio. Por ende, es muy
importante evaluar cuidadosamente el porqué te quieres casar y
no tomar esta decisión ligeramente.
Algunas personas se casan simplemente porque
eso es lo que la gente dice: "Ya tienes 18 años. Tu obligación
social es casarte antes de cumplir los 21". Es por presiones de
este tipo que muchas parejas se lanzan al matrimonio sin haber
considerado cuidadosamente las implicaciones de esta decisión
para el futuro.
Muchos padres presionan a sus hijos a casarse
con cierta clase de persona. Aún esto a veces trae trágicas
consecuencias entre los esposos años más tarde.
Hay también quienes se casan para evitar la
soledad o para obtener seguridad económica. No es que en sí,
estas razones no sean buenas. Pero si uno se casa con la primera
persona que le salga al paso, sólo para conseguir estos
beneficios, es posible que a la larga surja la decepción.
Aún más, hay otros que desean el matrimonio
simplemente porque están hartos de sus padres y quieren librarse
de ellos. Pero quienes ven el matrimonio tan sólo como una
puerta de escape, con frecuencia tienen que enfrentar más tarde
el más grande desastre llamado: el divorcio.
Estas son algunas de las grandes ilusiones
del matrimonio que han segado a muchas parejas. Se dejan llevar
por motivos aparentemente nobles, pero en el fondo son semillas
de fracaso. Mientras tanto, Dios desea que todo matrimonio tenga
el fundamento según Su diseño y no de simple caprichos humanos.
Así, que el Creador aconseja respecto al matrimonio: "Por eso el
hombre deja a su padre y a su madre para unirse a su esposa, y
los dos llegan a ser como una sola persona".
Estas palabras implican tres cosas:
Primero, un hombre y una mujer dejan a sus
padres para formar un nuevo hogar. La relación entre ellos debe
ser cultivada y protegida más que cualquier otra, incluyendo la
relación con los padres. Todos los demás, llámese trabajo,
amistades debe ocupar un segundo lugar en su vida juntos como
esposos.
Segundo, marido y mujer deben estar unidos.
Esto implica una relación duradera basada en el respeto mutuo y
la determinación de mantenerse uno junto al otro. A pesar de las
dificultades que tengan que enfrentar y quienes traten de
separarlos, la meta es de constantemente fortalecer esa unión.
Por último, Dios dice que "los dos llegan a
ser como una sola persona". En parte, esto se refiere a la
unidad sexual íntima entre marido y mujer, pero implica mucho
más que eso. A través de la fusión sin reservas de sus
corazones, sus fines y sus cuerpos, un hombre y una mujer se
transforman en un nuevo ser.
Quizás esto le suene a usted un tanto
absurdo, pero muchas parejas, al seguir el consejo de Dios, han
descubierto que esto es verdad. Dios ha formado, de los dos, una
unidad que nunca antes existió. Ellos no pensarían en el
divorcio porque saben que no podrían abandonar su relación con
dos personas, sino como dos mitades. Han probado la dulzura que
Dios quiso que tuviera el amor marital, así que, en comparación,
los frutos robados de la infidelidad sabrían amargos.
¿Quieres tú casarte algún día? si es así,
hazte esta pregunta, ¿Por qué?
Es fácil cuando se está enamorado dejarse
llevar más por el estado sublime que producen estos
sentimientos, en vez de aprender a conocerse y a comprenderse a
fin de construir una relación que permita una sólida formación
de la pareja. Es muy importante que estés consciente de la
fragilidad y de los peligros de las razones engañosas para
llegar al matrimonio y que tomes muy seriamente las razones del
Creador, ya que El instituyó el matrimonio para que tú y tu
pareja se sientan satisfechos y realizados.
2. COSTUMBRES SOCIALES.
Toda sociedad o comunidad tiene costumbres
propias respecto al noviazgo y al compromiso matrimonial. Estas
costumbres son a menudo lógicas y acertadas que nos garantizan
maneras efectivas de elegir una buena pareja. Pero algunas veces
estas costumbres ya no son efectivas y hay que buscar nuevas
estrategias de conocer al sexo opuesto. Las siguientes
interrogantes le ayudarán a evaluar sus costumbres y considerar
cuáles son las que tú pondrás en práctica, para facilitarte tu
búsqueda de un compañero o compañera.
A. La forma de relacionarse y llegar a
conocer a personas del sexo opuesto.
En algunos lugares se requiere la presencia
de una persona mayor cuando un muchacho visita a una muchacha.
En algunos países, el joven le ofrece una serenata a la
muchacha, esperando que el objeto de su afecto aparezca en la
ventana.
• ¿Cuáles son las costumbres de salir juntos
en el lugar en que yo vivo?
• ¿Me permiten conocer al sexo opuesto de una
manera sana, divertida y positiva?
• ¿Cuál es la mejor forma de cultivar una
relación con alguien y de llegar a conocer bien a esa persona?
B. La edad para casarse.
En algunos lugares la gente se casa bastante
joven. En otros, en cambio, llegan al matrimonio más bien tarde.
Hay estadísticas que afirman que cuando los novios son menores
de 20 años, hay mayor incidencia de divorcio y separación que
cuando los novios son personas más maduras.
• ¿A qué edad se casa normalmente la gente en
tu comunidad?.
• ¿A qué edad debo casarme yo? ¿Por qué?
• ¿Sería prudente casarme antes de terminar
mis estudios?
• ¿Sería prudente casarme sin trabajo?
• Sin importar mi edad, ¿Cómo sabré que tengo
la madurez suficiente para hacer frente a las responsabilidades
del matrimonio?
C. Conocimiento de la personas del sexo
opuesto.
Algunos son picaflores, saliendo juntos con
muchísimas personas del sexo opuesto antes del matrimonio. En
casos excepcionales una sola es suficiente. Ambos extremos, por
experiencia, no son recomendables. Un término medio es lo mejor.
A conocer a varias personas del sexo opuesto, uno estará mejor
preparado antes de comprometerse.
• ¿Cuál es la costumbre en mi región?
• ¿Me beneficiaré saliendo con una o varias
personas antes del matrimonio? ¿Por qué?
• ¿Me beneficiará el tener más de una
relación de amistad antes de casarme? ¿Por qué?
D. La duración del noviazgo.
Hay quienes se casan después de una relación
corta, aunque todavía no se conozcan muy bien. Y todos sabemos
de casos raros en que una pareja arrastró su noviazgo por
incontables años. En general, es conveniente que la pareja
prolongue el noviazgo por lo menos un año, y preferible por dos,
para que lleguen a conocerse bien antes de decir ¡sí¡.
• ¿Por cuánto tiempo debo conocer a una
persona antes de casarme con ella?
• ¿Cuáles cosas debo saber de ella antes de
comprometerme?
3. ¿QUÉ ES EL AMOR?.
Usamos la palabra "amor" cada día, pero
¿comprendemos lo que significa?
Una actriz que se había divorciado seis
veces, se disculpó por sus fracasos matrimoniales diciendo, "Uno
se enamora, pero uno también deja de amar. Cuando uno deja de
amar, es mejor cambiar de pareja y quedar como amigos antes de
permanecer juntos y llegar a sentir odio uno por el otro".
La actriz aseguraba que uno se enamora
simplemente por accidente, y también por accidente se deja de
amar. Muchos de los temas románticos de revistas, novelas,
películas y televisión hacen eco a esta misma definición del
amor: es simplemente un sentimiento incontrolable. Por lo tanto
a uno no se le puede responsabilizar por comportarse irracional
o irresponsablemente en la búsqueda de ese sentimiento.
Siguiendo este mismo modo de pensar, los
anunciadores aseguran que sus productos pueden hacer aflorar ese
inexplicable, misterioso sentimiento del amor. Miles de avisos
nos aconsejan que para volvernos adorables debemos vestir la
ropa adecuada, y usar la pasta de dientes adecuada, el perfume,
el champú o desodorante. Tales productos, nos dicen los
charlatanes, nos garantizan que posibles enamorados llamarán a
nuestra puerta o nos detendrán en la calle.
En contraste con toda esta propaganda
ilusoria con que se nos abruma con el sólo propósito de vender
productos, Dios explica el amor en una forma que es dramática y
refrescantemente diferente. El verdadero secreto de ser digno,
de ser amado y atractivo involucra aprender a dar amor en vez de
esforzarse por atraer el amor. Dios nos dice que el amor no es
sólo un sentimiento. Es principalmente una decisión, un
compromiso de servir a otra persona, en lo que sea su condición
o situación.
En la Biblia, San Pablo nos dio una
definición que nos enseña que el amor es algo que se demuestra
con hechos: "Tener amor es saber soportar; es ser bondadoso; es
no tener envidia, ni ser presumido, no orgulloso, ni grosero, ni
egoísta; es no enojarse ni guardar rencor; es no alegrarse de
las injusticias, sino de la verdad. Tener amor es sufrirlo todo,
creerlo todo, esperarlo todo y soportarlo todo".
En estas palabras, no encontramos un amor
anémico y cándido, sino un amor del más alto nivel de solidez y
madurez, El amor verdadero no es solamente un sentimiento, sino
una actitud de pensar y vivir para el bienestar de los demás.
Amigo lector, ¿podríamos hacerte la siguiente
pregunta? ¿Has llegado al nivel más maduro del amor? Es una
pregunta profunda ¿no?
Para ayudarte a pensar en ella, sugerimos lo
siguiente. Vamos a leer otra vez la definición bíblica del amor,
pero esta vez lo leeremos en primera persona. Así meditemos,
pues sobre la definición del amor y nuestra capacidad de amar
correctamente.
"Tengo amor, y por eso sé soportar; soy
bondadoso; no tengo envidia, no soy presumido, ni orgulloso, ni
grosero, ni egoísta; no me enojo, ni guardo rencor; no me alegro
de las injusticias, sino de la verdad. Tengo amor, y por esto lo
sufro todo, lo creo todo, lo espero todo y lo soporto todo."
Al oír esas palabras ¿cómo te sientes? ¿Es
una descripción precisa de tu amor?... Desafortunadamente, no.
No alcanzamos este amor tan virtuoso y noble.
Ante tal definición de amor, quizás nos
apresuremos a defender nuestra falta de amor diciendo, "Este
amor de la Biblia es poco realista. Es utópico. Amor de tal
naturaleza no existe en ninguna parte" Nos defendemos así, pero
de nada sirve, porque aunque tal amor no se encuentra en el
corazón humano por naturaleza, sí existe en el corazón de Dios.
Esta clase de amor está demostrada por Dios
Mismo en Su relación con la humanidad. Dios no vio nada en
nosotros que nos hiciera merecedores de Su amor y devoción. En
nuestra desobediencia, fuimos como una novia descarriada que
había dejado de ser fiel a su novio. Pero aún así, Dios escogió
amarnos. Este amor no era sólo un sentimiento, sino que se
demostró en actos de amor. Cristo vino a la tierra y sobre la
cruz del Calvario sufrió en lugar de nosotros, que somos seres
infieles y descarriados.
Ahora, todos aquellos que confían en el
Salvador para ser limpios de mancha y culpa son llamados la
esposa de Cristo. Esposa de Cristo se le llama a los creyentes
porque su relación con El es tan íntima y satisfactoria como la
que existe entre un ardiente esposo y su esposa.
Así como hay billetes falsos que engañan a
tantas personas, así también hay amores falsos que privan a las
parejas del pleno disfrute que puede proporcionar el verdadero
amor. Volviendo al ejemplo de nuestra actriz varias veces
divorciada, ella pudo haberse evitado muchos sufrimientos si
hubiera sabido que el amor no es un sentimiento pasajero. Es una
firme decisión, como la que hizo Jesucristo de ofrecerse El
Mismo, para dar su vida en rescate por muchos. El amor no se
logra esforzándonos para lucir atractivos. Se logra dándose
libre y abiertamente, como lo dio Cristo para hacernos Su
inmaculada Novia. Las parejas que han aprendido a practicar esta
clase de amor son testigos de que sí, el amor perdura, afronta
todas las tormentas y se hace Así fuerte y más gratificante con
el paso del los años.
Ir a la segunda parte

|