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Israel

EDUCACIÓN DE LA JUVENTUD

Un estudio sobre la educación en las tierras bíblicas desde antes y después de los tiempos bíblicos se situará en las maneras y costumbres del pueblo, y arrojará luz sobre ciertos pasajes bíblicos.

LAS ESCUELAS DE UR, CUANDO ABRAHAM ERA NIÑO

La expedición arqueológica presidida por Sir Charles Leonard Woolley llevada al cabo en Ur de los Caldeos, que duró de 1922 a 1934, ha probado que existieron escuelas en la ciudad en que Abraham pasó su juventud. Se descubrieron ladrillos de arcilla que indican algunas de las materias que se enseñaban en esas escuelas. Los alumnos escribían sus lecciones en ladrillos, y lecciones de vocabulario al dictado. En aritmética, tenían la tablas de multiplicar y dividir, y alumnos más avanzados sabían raíz cuadrada y raíz cúbica, con lecciones de geometría práctica. Las lecciones de gramática incluían ejemplos de conjugación de verbos. Estas revelaciones juntas a otros descubrimientos en Ur, nos dan idea de que Abraham venía de una ciudad muy civilizada. Sin duda que él asistió a alguna de estas escuelas.

Es cierto que Abraham y Sara estaban familiarizados con leyes de Hamurabí, habiéndoles sido ensañado este código de babilónicas en su juventud. La explicación a la acción de Sara al dar su criada Agar como una esposa secundaria (Gen. 16), fue porque la ley de Hamurabí consentía que se hiciese. Una acción parecida se repitió en las relaciones de la familia de Jacob (Gen. 30). Pero después que la ley de Moisés entró en vigor, desapareció esta costumbre en Israel.

ESCUELAS DE EGIPTO CUANDO MOISÉS ERA JOVEN

Esteban nos da el relato de que "Fue enseñado Moisés en sabiduría de los egipcios" (Hech. 7:22). Nos ha venido de la tierra del Nilo una rica información para hacernos saber lo valioso que la educación de este legislador en Egipto.

La tradición nos dice que Moisés concurrió a la escuela del templo del Sol en Heliópolis. Fue allí sin duda donde aprendió a leer y a escribir. Hay indicaciones que recibía lecciones de aritmética, usando la anotación de la escala decimal. Debe haber estudiado suficiente geometría que le permitió estar familiarizado con la agrimensura, el arte de medir la tierra, y sus conocimientos de matemáticas le llevaron a la trigonometría. Los egipcios también estudiaban la astronomía, así como la arquitectura. También tenían algunos conocimientos de la ciencia médica y dental, y conocían la anatomía y la química, teniendo también conocimientos de los metales, porque tenían minas de oro, y de cobre, y estaban familiarizados con el uso del hierro y la manufactura del bronce. La música también la consideraban como una materia importante en las escuelas egipcias. Moisés debe haber tenido una cultura amplia, y de acuerdo con las normas del Egipto antiguo, que eran de alto calibre.

LA EDUCACIÓN BAJO LA LEY DE MOISÉS

La obligación de educar a la juventud había sido delegada por la ley mosaica a los padres hebreos. El hogar debía ser la escuela y los padres eran los maestros. El Reglamento dice así:

"Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón: y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa y, andando por el camino, al acostarte y cuando te levantes: y has de atarlas por señal en tu mano, y estarán por frontales entre tus ojos y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus portadas" Deut. 6:6-9).

Las fiestas de la Ley tales como la Pascua estaban diseñadas en tal forma que los jóvenes no tenían más que hacer esta pregunta: "¿Qué es este rito vuestro?" (Ex. 12:26), dando así a los padres una oportunidad para explicarles su verdadero significado.

El tabernáculo, y más tarde el templo, debían ser lecciones objetivas de la verdad divina. Cada séptimo año, en la fiesta de los tabernáculos, el sacerdote leía la Ley al pueblo. De esa manera también lo sacerdotes y los levitas eran maestros en la tierra. Luego se levantó un orden de profetas, principiando con Moisés y continuando a través de una larga e ilustre línea, quienes fueron sin duda valiosos maestros de la juventud en la tierra. Fueron desarrolladas por ellos escuelas especiales para el entrenamiento de los jóvenes profetas, como luego lo veremos.

LAS ESCUELAS DE PROFETAS

Por causa de la declinación moral del sacerdocio bajo Elí y sus malvados hijos, Samuel tuvo la inspiración de formar una escuela de profetas, donde los jóvenes, mayormente los levitas, se entrenaban para enseñar la ley de Dios al pueblo. Había una de esas escuelas en la ciudad de Ramá presidida por Samuel, y a la cual huyó David estando allí por algún tiempo cuando Saúl le buscaba para matarlo (1 Sam. 19:18-21). Parece que había otra escuela en Gilgal donde Samuel menciona "una compañía de profetas" (1 Sam. 10:5, 10), en los días de Elías y Eliseo, se hacía referencia a "los de los profetas" (1 Reyes 20:35), que vivían juntos en Gilgal, Bethel y Jericó (2 Reyes 2:1, 3, 5; 4:38). Cerca de cien profetas comieron con Eliseo en Gilgal (2 Reyes 4:38-44). Puede haber existido tantos como esos en Jericó, porque se hace mención de "cincuenta varones de los hijos de los profetas" (2 Reyes, 2:7), que fueron buscar el cuerpo de Elías. Sin duda estas escuelas eran para la enseñanza y estudio de la ley y la historia de Israel, cultivando también la música y poesía sagradas.

LAS ESCUELAS DE LAS SINAGOGAS CUANDO JESÚS ERA UN NIÑO

Cuando Jesús hubo crecido hasta convertirse en un joven, sin duda que concurría a la escuela de la sinagoga, en la villa de Nazareth). El niño judío era enviado a esta escuela cuando estaba entre el quinto y el sexto año de su vida. Los alumnos cada uno estaban de pie juntamente con el maestro, o se sentaban en el piso en un semicírculo, dando frente al maestro. Cuando los niños tenían diez de edad, la Biblia era su único texto. De los diez a los quince años la ley tradicional era la materia más importante, y un estudio de teología como se enseñaba en el Talmud era aplicado a aquellos mayores de quince años de edad. El estudio de la Biblia principiaba el libro de Levítico, y se continuaba con otros pasajes del Pentateuco, luego seguían con los Profetas, y finalmente las demás Escrituras Debido a la notable familiaridad de Jesús con las Santas Escrituras, podemos estar justamente ciertos de que su hogar de Nazareth tenía una copia completa del Libro Sagrado. Sin duda él amaba meditar sobre sus páginas en su casa después de haber recibido sus enseñanzas en la escuela. 

LA ESCUELA RABÍNICA EN LOS TIEMPOS DE PABLO

En tiempos de Pablo había dos escuelas rivales de teología rabínica, la escuela de Hilel a la que Pablo asistía en Jerusalén, y la escuela de Shamai. La primer escuela era la más liberal, como nosotros pudiéramos pensar en la actualidad, y ponía un énfasis tremendo sobre las tradiciones orales de los judíos. Como un joven de 13 años de edad, Saulo de Tarso fue a Jerusalén para principiar su entrenamiento, bajo el gran maestro Gamaliel. Pablo se graduó en esta escuela y vino a ser el típico rabí fariseo. De su entrenamiento, él mismo decía: "Yo de cierto soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, mas criado en esta ciudad a los pies de Gamaliel, enseñado conforme a la verdad de la ley de la patria, celoso de Dios, como todos vosotros sois hoy" (Hech. 22:3).

El entrenamiento de Jesús cuando era joven había sido bajo la otra escuela, donde había menos conflicto sobre la tradición, y más sobre las enseñanzas espirituales de la Ley y los Profetas. En los días antes de su conversión, como Saulo había resentido lo que Jesús dijo de los fariseos, "¿Por qué también vosotros traspasáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición" (Mat. 15:3, 6).

LAS ESCUELAS ROMANAS EN EL PRIMER SIGLO

Hoy se sabe que hubo veinte escuelas de gramática en Roma cuando el apóstol Pablo hizo su primera visita a la ciudad. A señoritas lo mismo que a jóvenes se les permitía ir a la escuela, pero hay evidencia que más jóvenes que señoritas aprovechaban este privilegio.

La referencia de Pablo al "ayo" (Gál. 3:24) de estas escuelas romanas, fue primeramente mal entendida por muchos, hasta que los escritos papiros arrojaron luz sobre su significado. El individuo llamado en nuestra traducción "ayo" realmente no era el jefe o maestro: más bien un esclavo fiel cuya obligación era llevar y a los hijos de su jefe a la escuela y cuidar de que no les sucediera algún mal. Pablo comparaba a Cristo con el maestro real, y la ley era semejante el esclavo cuya obligación era llevar al alumno al maestro.

HOSPEDAR COMPAÑEROS-CREYENTES EN LOS TIEMPOS DEL NUEVO TESTAMENTO

En los días de los apóstoles, se daba mucha importancia a la obligación de hospedar a los compañeros-creyentes que llegaban a su pueblo. En los tiempos de la persecución, tal hospitalidad era de gran valor. Lucas alude a un tiempo de persecución así: "los que fueron esparcidos, iban por todas partes anunciando la palabra" (Hech. 8:4). ¡Qué bienvenido sería un hogar cristiano de refugio a quien tuviese que huir de su hogar por el testimonio de Cristo! El apóstol Pablo se hospedó en el hogar de Aquila y Priscila, mientras llevaba a cabo su trabajo misionero en Corinto (18:1-3). Una de las calificaciones de un buen ministro, la dio en las palabras "dado a la hospitalidad" (1 Tim. 3:2). Y a los legos les expresó la importancia de estar "siguiendo la hospitalidad" (Rom. 12:13). Pedro decía a los santos "hospedaos los unos otros sin murmuraciones" (1 Ped. 4:9). La palabra traducida hospitalidad" aquí quiere decir "amigables con los extranjeros". Pedro no pensaba en que los creyentes hospedaran a sus amigos cristianos, sino más bien de hospedar a los cristianos-viajeros que necesitaban alimento y techo. La hospitalidad entre los primeros cristianos movió a la camaradería cristiana, y así fortaleció el crecimiento del evangelio. Debe haber ejercido una gran influencia entre la juventud que se levantaba en los hogares donde se practicaba.

ASAMBLEAS CRISTIANAS EN EL HOGAR

Los primeros lugares en que se reunían los cristianos para adorar, era el hogar. Las primeras excavaciones en que se encontró una iglesia por los arqueólogos, donde se ha establecido una fecha, es un cuarto dentro de una casa que fue apartado para la adoración y fue amueblado como capilla. Data del siglo tercero D. C., es difícil para los cristianos del siglo XX reconocer que la mayoría, si no todas las primeras iglesias, se reunían en los hogares. El Dr. A.T. Robertson hace una lista de algunos de esos lugares de reunión:

"La iglesia de Jerusalén se reunía en casa de María (Hech. 12:12), la de Filipo en la casa de Lidia (Hech. 16:40). En Efeso, en la casa de Aquila y Priscilia (1 Cor. 16:19), y más tarde en Roma (Rom. 16:5); y de la misma manera había una iglesia que aparentemente se reunía en la casa de Filemón en Colosas (FiL 2). Seguramente estos hogares recibieron una bendición especial por este servicio".

VESTIDOS Y ORNAMENTOS

Los estilos de vestidos en las tierras occidentales sufren cambios constantemente. Por el contrario, en los países orientales, la manera de vestir actual es casi la misma de hace siglos. Hay un punto de vista prevaleciente en las tierras bíblicas, y es que está moralmente equivocado el cambiar cualquiera cosa antigua. Así el vestido predominante en Palestina en los tiempos modernos (excepto el de los judíos que han regresado a su tierra de varios países del globo) es tal como era en las épocas en que se escribió la Biblia.

LA ROPA INTERIOR— —TÚNICA O CAMISA

La túnica (impropiamente traducido "saco") era una camisa que se usaba junto al cuerpo. Se hacia de piel, tela de pelo, lana, lino, y en tiempos modernos usualmente de algodón. La forma más sencilla era sin mangas, y llegaba hasta la rodilla y algunas veces al tobillo. La gente "bien" la usaba con mangas y hasta el tobillo, tanto las mujeres como los hombres las usaban (véase Cant. 5:3), aun cuando sin duda había una diferencia de estilo y modelo en lo que ambos usaban. Entre las clases pobres, la túnica era la única prenda de vestir usada en verano. Las personas de más alta clase usan solamente la túnica en el interior de su casa, pero no la usaban sin llevar una vestidura encima cuando estaban fuera de casa, o cuando recibían alguna persona. El término "desnudo" en la Biblia, se usaba cuando el hombre vestía sólo la túnica (cf. Isa. 20:2-4; 1:8; Jn. 21:7). De la persona que iba vestida de esa manera escasa, se decía que iba "desnuda".

Por regla general los judíos en tiempo de Cristo al menos tenían un cambio de indumentaria. Un hombre era considerado pobre si tenía sólo un vestido. Juan el Bautista decía a los que le escuchaba "el que tiene dos túnicas, dé al que no tiene" (Luc. 3:11). Y Jesús envió a los Doce en misión evangelística y sanadora, les dijo que no llevaran dos ropas de vestir (Mat. 10:10).

La túnica que Jacob dio a José (Gen. 37:3) fue, según la Septuaginta y la Vulgata, según la traducción en español una "ropa de diversos colores". Pero la expresión hebrea usada aquí es la misma que se usa para el vestido que usó Tamar, la hija del rey David, traducida en griego y latín como "un vestido con mangas" (Vea 2 Sam. 13:18). Por esta razón muchos de los eruditos bíblicos creen que la ropa de Jesús era una túnica larga con mangas: Las clases trabajadoras por lo regular usaban túnicas cortas, mientras que la aristocracia usaba túnicas largas con mangas también largas, era una distinción para José el usar la túnica de los aristócratas, sin embargo, algunos se inclinan a pensar que era un manto que usaba sobre la túnica.

El vestido de Jesús sobre el que los soldados echaron suertes, una túnica sin costura (Jn. 19:23). Siempre se ha hecho referencia a él como un manto, pero esto no es correcto porque no era su vestido exterior, sino su ropa interior. Desgraciadamente las tradiciones han sido responsables de esta idea errónea.

LA TÚNICA EXTERIOR

En los tiempos bíblicos había una túnica más suelta y más larga, que algunas veces se usaba, pero no por la gente común. La Escritura indica su uso por los reyes (1 Sam. 24:4), por los profetas (1 Sam. 28:14), por los nobles (Job 1:20), y algunas veces por los jóvenes (1 Sam. 2:19). Algunos eruditos bíblicos piensan que era un tercer vestido, es decir, aparte de la túnica acostumbrada y la capa exterior. Pero otros han pensado de esto como de un manto especial que se usaba sobre la túnica, y ésta puede haber tomado el lugar de la capa.

EL CINTO

Si la túnica no se sujetaba con un cinto, podía estorbar, no permitiendo andar libremente, así es que siempre se usa un cinto cuando se sale del hogar para hacer cualquier jornada (véase 2 Reyes 4:29; Hech. 12:8). Hubo antes y hay actualmente dos clases de cintos. Uno era la variedad común, hecho de cuero, por lo regular de quince centímetros de ancho y equipado con broches. Esta era la clase de cinto usada por Elías (2 Reyes 1: 8), y por Juan el Bautista (Mat. 3:4). El otro es de una clase más costosa. Es de lino (véase Jeremías 13:1), aunque algunas veces era de seda o de material bordado. Es generalmente de ancho, como de una mano. El cinto sirve como una faltriquera donde se guarda dinero (2 Sam.18:11) y otras cosas que se necesitan (Marc. 6:8). El cinto se usaba para afianzar la espada de la persona a su cuerpo (1 5am. 25:13). Por eso el cinto era una parte muy necesaria en el vestuario del hombre.

En las Escrituras con frecuencia se hace un uso simbólico del cinto. Cuando Jesús dijo a sus discípulos: "Estén ceñidos vuestros lomos" (Luc. 12:35), es como si hubiese dicho: "Sed como hombres que tienen una gran carrera que hacer, recoged vuestras ropas, asegurándolas con el cinto; para que nada os impida vuestros pasos".

En lenguaje bíblico "estar ceñidos" quiere decir: estar listos a la acción" (cf. Sal. 18:39). El profeta Isaías habla de que será la justicia cinto de los lomos del Mesías cuando él gobierne el mundo (Isa. 11:5). Y Pablo describe la verdad como cinto del cristiano en su lucha con Satán (Ef. 6:14).

EL MANTO O LA CAPA

El vestido exterior que los aldeanos palestinos usan, es una larga que serviría a los occidentales de abrigo. Se fabrica de pelo de cabra y algunas veces de algodón. Es de color café oscuro de diferentes tonos y con tiras blancuzcas perpendiculares, como abrigo contra el viento y la lluvia, y como cobertor por las noches. Es un cuadro más o menos común el ver a un hombre andando en un día caluroso, llevando su pesada capa. Y si se le pregunta por qué la lleva, su contestación será, "Lo que resguarda del frío, resguarda también del calor".

Fue este vestido o capa exterior la que usó Elías para abrir aguas del río Jordán cruzándolo en seco con Eliseo. Luego, al ser transportado al cielo, su capa vino a ser propiedad de Eliseo (2 Reyes 2:8-13). Los tres jóvenes hebreos que fueron arrojados al horno ardiendo, estaban ataviados con sus mantos, así como de sus capas y otro vestido (Dan. 3:21).

La ley de Moisés contenía un mandamiento explícito acerca de este vestido exterior. Dice la Ley:

"Si tomares una prenda de vestido de tu prójimo, a la puesta del sol se la volverás: porque sólo aquello es su cubierta, es aquel el vestido para cubrir sus carnes, en el que ha de dormir: y que cuando él a mí clamare, yo entonces le oiré, porque soy misericordioso" (Ex. 22:26, 27).

La necesidad de este mandamiento se entiende fácilmente porque como se sabe el manto se usaba por la noche. El acostarse por la noche es un asunto muy sencillo para los beduinos y labriegos. Esteras, alfombras o colchones se usan para acostarse, pero el huésped no provee nada. Cada persona provee lo propio que consiste en su manto. Estando su tejido muy apretado, es caliente, y si la persona duerme fuera en el campo, su abrigo lo resguarda aun de la lluvia

Es por causa de este vestido exterior, que es el abrigo del hombre por la noche, por lo que esta ley no permite a nadie tomarlo como prenda o garantía, porque ello le priva de conservarse en calor mientras duerme. Tal vestido, si se tomaba, tenía que ser devuelto antes de meterse el sol.

El conocimiento de esta ley y su propósito ayuda a entender algunas de las aseveraciones de Cristo. En una ocasión dijo: "y al te quitare la capa, ni aun la túnica le niegues" (Luc. 6:29). Esta orden fácilmente se entiende porque el vestido exterior sería el que con más facilidad fuera tomado por un ladrón. Pero en otra ocasión también dijo: "Y al que quisiere ponerte a pleito y tomarte tu ropa déjale también la capa" (Mat. 5:40). Un juzgado judío no consentiría que un vestido exterior le fuese quitado a manera de juicio por causa de la ley de Moisés a que se ha hecho referencia. Sin embargo, puede dictarse una sentencia sobre una ropa interior, en tales casos Jesús recomendaba ir "la segunda milla" dando también el vestido exterior.

Debido al tamaño del manto, éste servía para llevar varias cosas en él. El seno siempre se usaba para llevar granos o fruta. Jesús dijo: "Dad, y se os dará; medida buena, remecida, y rebosando darán en vuestro seno: porque con la medida con que midiereis, será vuelto a medir" (Luc. 6:38). Ruth pudo poner seis medidas de cebada en su manto (Ruth 3:15). Así es que el vestido de encima servía para muchas cosas útiles.

TURBANTE

Mucha atención al cuidado de su cabello prestaban los judíos en tiempos bíblicos. A las jóvenes les encantaba llevarlo grande y encrespado (Cant. 5:11), y se enorgullecían de tenerlo grueso y abundante (2 Sam. 14:25, 26). Los hombres de edad mediana y los sacerdotes ocasionalmente se cortaban el pelo, pero muy poco. La calvicie era rara y se sospechaba que cuando la había, era propicia a la lepra. Por eso cuando los muchachos dijeron a Eliseo "¡Calvo ¡Calvo, sube!" (2 Reyes 2:23), usaban una maldición extrema, que el profeta siendo joven, posiblemente no estaba calvo. Los hombres no se cortaban la barba, sino que se la dejaban crecer bastante (2 Sam. 10:4, 5). La barba se la ungían con aceite con frecuencia.

Los judíos siempre usaban un turbante en público, porque en ciertas estaciones del año es peligroso en Palestina exponer la cabeza a los ardientes rayos del sol. Este turbante era hecho de material grueso y se pasaba varias veces en derredor de la cabeza. Eran algo parecidos a nuestros pañuelos y eran hechos de lino. Recientemente se fabrican de algodón. El patriarca Job y el profeta Isaías mencionan el uso de turbantes como tocado (Job 29:14; Isa. 3:23).

En lugar de turbante, los árabes de Palestina actualmente usan un velo en la cabeza que llaman kaffieh, el cual cuelga sobre parte de su vestido.

SANDALIAS

Los zapatos usados por la mayoría en tiempos del Nuevo Testamento eran sin duda lo que nosotros llamaríamos sandalias. Estas consistían de una suela de madera o de cuero, que se aseguraban a los pies con correas de cuero. Algunas personas usaban algo que se asemejaba a los zapatos occidentales. Con ellos el pie estaba completamente cubierto, o sólo los pulgares quedaban de fuera. Tales zapatos se consideraban como una voluptuosidad, porque las referencias bíblicas al calzado indican el uso universal de las sandalias.

En el Antiguo Testamento con frecuencia se hace mención de las sandalias. El profeta Amós dijo: "porque vendieron por dinero al justo, y al pobre por un par de zapatos" (Amós 2:6). Abraham habló de las correas de las sandalias (Gen. 14:23). Las referencias del Nuevo Testamento a las sandalias son muchas. El ángel dijo a Pedro "Cíñete y átate tus sandalias" (Hech. 12:8). Y Juan el Bautista se refiere a la agujeta o correa de las sandalias del Mesías (Marc. 1:7).

DIFERENCIA ENTRE EL VESTIDO DE LA MUJER Y DEL HOMBRE

La ley de Moisés prohibía al hombre usar vestido de mujer, y la mujer usar el vestido del hombre (Deut. 22:5). Entre los árabes beduinos de Palestina hay un gran cuidado en que cualquier no imite la manera de vestir del otro. Un día un viajero descubrió a un hombre que se había puesto un vestido de mujer para hacer un trabajo pesado. Había sido alquilado para ser guía, pero tenía mucho cuidado de que ninguno de sus paisanos lo viera con traje mujer, y se escabullía tan pronto como podía para ponerse las ropas de hombre.

La diferencia entre el vestido del hombre y el de la mujer se debe notar cuidadosamente. El vestido de la mujer se diferenciaba más del detalle que en clase. Debemos suponer que en cada caso sus vestidos eran un poco más bien acabados. Sin duda que las túnicas eran más largas, capas más largas, que la generalidad. Y si así lo hacían, puede decirse que tenía todo el derecho para ello, porque ellas sólo hacían sus propios vestidos, sino también los de sus señores.

El velo era la característica distintiva del vestido de la mujer. Todas las mujeres, con excepción de las criadas y mujeres de baja condición de vida, usaban el velo. Las mujeres, por lo general nunca se lo quitaban, a menos que estuvieran en presencia de los sirvientes y en muy raras ocasiones. Esta costumbre ha prevalecido entre los orientales hasta la época moderna. Cuando viajan, las mujeres echan hacia atrás el velo sobre la parte trasera de la cabeza, pero si ven que se aproxima un hombre, lo vuelven a su posición original. Así Rebeca, cuando vio que Isaac se aproximaba a su camello en la caravana, se cubrió la cara con el velo (Gen. 24:64, 65). Cuando la mujer está en su casa, no habla a un huésped sin antes ponerse el velo y en la presencia de doncellas. No entran en la cámara del huésped; más bien, permanecen de pie a la puerta, haciendo saber al sirviente lo que desean (véase 2 Reyes 4:12, 13). Es conveniente recordar que las prostitutas no usan velo. Hoy, como en tiempos antiguos, tanto las vírgenes como las mujeres casadas pueden verse llevando el velo en las tierras bíblicas. Las costumbres antiguas no se observan estrictamente por algunas mujeres musulmanas, porque actualmente van sin velo.

Aun cuando la costumbre era que las mujeres usaran un velo que cubriera completamente la cabeza, cuando estaban en público, esta costumbre no se guardaba estrictamente entre las mujeres hebreas. Se les daba más libertad que la que se permitía a las mujeres árabes.

Los egipcios vieron el rostro de Sara (Gen. 12:14). Cuando estaba orando Ana, Elí "vio moverse su boca" (1 Sam. 1:12). Cuando una mujer se bajaba el velo, estaba estrictamente prohibido a cualquier persona levantárselo, pero ella estaba en libertad para hacerlo si así lo deseaba. Jesús dijo: "Cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón" (Mat. 5) La Escritura indica que las mujeres algunas veces exponían su rostro a la vista. Las solteras eran siempre más idóneas para cubrirse con el velo que las mujeres casadas.

La cofia de las bethlehemitas tiene bastante interés y nos da sobre las costumbres bíblicas. Constaba de dos partes. Primero había lo que podía llamarse una cachucha alta en cuyo frente cosían hileras de moneda de oro o de plata. Tenía que ser una honrosa circunstancia la que le hiciera compartir con alguien sus monedas. Si ella perdía una de ellas, quería decir que se atraería a mal por la pérdida, y se consideraba como una gran vergüenza, pues, la mujer de quien Jesús nos habla en Lucas 15:8, 10, sólo había perdido una dracma que podía usarse para adquirir algunos artículos, sino que había perdido una parte de lo que su ornamento y que era también su dote. Se hacían reflexiones sobre su carácter. Segundo, estaba el velo que era una pieza grande quizá dos metros y como de uno y fracción de ancho. Se ponía sobre la cachucha de una manera que cubriera toda la cofia, con excepción de las monedas. La mayor parte de estos velos se fabricaba de lino grueso blanco. Algunos son bordados, mientras que están completamente cubiertos con trabajo de aguja.

ORNAMENTOS

Como regla general, los judíos no favorecían la extravagancia en el vestido, y había pocos adornos en ellos. Algunos hombres llevaban un anillo en su mano derecha, o suspendido del cuello con un cordón o cadena. En aquel tiempo ésta era una sortija con sello, y servia como la firma de la persona de su dueño, y por lo tanto no era usado como ornamento. (Para ejemplos de anillos en la Escritura, véase Gen. 38.18, Cant. 8.6, Luc. 15:22, etc.).

Entre las mujeres había más deseo de adornarse que en los hombres. Pedro y Pablo condenaron el encrespamiento exagerado del cabello en la mujer (1 Ped. 3:3; 1 Tim. 2:9), y el uso de ornamentos posiblemente entraba en la costumbre. Los aretes en su tiempo eran usados por la familia de Jacob (Gen. 35:4). Los zarcillos de oro de las mujeres israelitas contribuyeron para que Aarón hiciese el becerro de oro (Ex. 32:2). Estos zarcillos como se usan ahora en el Oriente tienen como principales patrones los que son en forma de bolas, pendientes largos, formas semicirculares o discos. En nombre de su amo, el siervo de Abraham llevaba dos brazaletes listos para regalarle a Rebeca (Gen. 24:22). En años recientes éstos se hacían de oro, plata o vidrio de color. En el tercer capitulo de la profecía de Isaías, hace una lista de muchos de los ornamentos femeninos. A collares y pendientes se hacia alusión en Isaías 3:19. Ahora toman la forma de bolas, cuadros, o cilindros huecos. Las tobilleras que ahora tienen campanas y discos adheridos, también se mencionan en este capítulo (Isa. 3:19). Actualmente son usados por las mujeres de los beduinos. Los joyeles de las narices que usan estas mujeres forman parte de la lista que hace Isaías de los ornamentos femeninos (Isa. 3:21). Los amuletos se usaban en tiempos de Isaías (Isa. 3:20), y aún se usan en el Oriente como un hechizo para proteger a la persona de varias clases de males.

VESTIDOS ESPECIALES DE LOS FARISEOS

Los fariseos en su vestido religioso, usaban dos artículos de vestido, los que usaban otros judíos y lo enfatizaron de una manera especial que llegó a ser su vestido distintivo. Uno de estos era la filacteria. Consistía en una pequeña caja de metal, o tiras de pergamino que se aseguraban en las manos o en la frente por medio de ellas. Esta contenía pasajes de la Escritura que se referían a la Pascua y a la redención del primogénito de Egipto. Esta costumbre basaba en ciertas prevenciones (Ex.13:9, 16). Los judíos aún ponen en sus brazos y en sus frentes.

El otro rasgo característico especial del vestido de los fariseos eran las franjas azules puestas en las esquinas del manto, como mandaba la ley mosaica (Núm. 15:37, 38; Deut. 22:12). Los judíos usaban sus filacterias anchas, y franjas largas (Mat. 23:5). Fue por el uso orgulloso  de estas cosas sin una apreciación de su valor, que Jesús los condenó severamente.

EL VESTIDO DE CRISTO

¿Cómo se vestía el Señor Jesucristo? Los artistas famosos han hecho un retrato famoso de El para nosotros, no siempre nos han dado una idea exacta. Un escritor del siglo pasado ha tratado de describir su vestido. Merece un cuidadoso estudio.

"El debe haber usado siempre sobre su cabeza el turbante, el tocado nacional usado tanto por ricos como por pobres... El turbante que El usaba era blanco probablemente, asegurado bajo su mentón por un cordón y por los lados caía sobre los hombros y sobre su túnica, su turbante llevaba su cabello largo, y su barba sin rasurar. Su túnica el vestido interior, era de una pieza y sin costura; por lo mismo era de algún valor, y probablemente le había sido obsequiada por alguna de las mujeres que le "ministraban de sustancias". Sobre ésta llevaba el manto suelto y flotando. Este manto no era blanco, pero se ha dicho que emblanqueció durante la transfiguración. No era rojo, porque era el color militar; probablemente era azul, porque el azul era entonces común; o bien, pudo haber sido simplemente blanco con rayas cafés. En cualquier caso, Jesús tenía en las cuatro esquinas de su manto, las franjas... El usó sandalias en sus pies, como lo sabemos por Juan el Bautista; y cuando viajaba de un lugar a otro, sin duda llevaba un cinto en derredor de su cintura, llevando un bastón en su mano"

LA MUERTE EN LAS TIERRAS BÍBLICAS

La actitud de la gente en Oriente hacia la muerte, y su conformidad en tales casos, es tan sorprendentemente distinta a la actitud y comportamiento de los occidentales, que los estudiantes bíblicos harán bien en estudiar tales costumbres.

 EL LAMENTO DE LA MUERTE

Tan pronto como la muerte se ha manifestado en el Oriente, un lamento se oye que anuncia a todo el vecindario lo que ha acontecido. Esto es una señal para que los parientes principien a demostrar su tristeza. A este lamento de muerte se refiere la Biblia en conexión con los primogénitos de Egipto, "Y levantóse aquella noche Faraón, él y todos sus siervos, y todos los egipcios y había un gran clamor en Egipto, porque no había casa en que no hubiese muerto" (Ex. 12:30).

Tal lamento de muerte oído en el desierto oriental ha sido descrito como "un chillido agudo que penetra las orejas". Este grito de espanto es seguido por prolongados lamentos. Cuando éste es oído por toda la gente sabe que ha ocurrido una muerte.

LAMENTACIÓN

Desde que se oye el lamento de muerte, hasta que se realiza el entierro, los parientes y amigos continúan en sus lamentación. El profeta Miqueas compara esto al grito de las bestias montaraces o a los pájaros: "Haré gemido como de chacales, y lamento como de avestruces" (Miq. 1:8). Tales lamentaciones había en la casa de Jairo, cuando Jesús entró a ella; "Y vino a casa del príncipe de la sinagoga, y vio el alboroto, los que lloraban y gemían mucho" (Marc. 5:38).

En conexión con las lamentaciones, pueden ser usadas cien exclamaciones de tristeza. David lamentó en la ocasión de la muerte de Absalón: "¡Quién me diera que muriera yo en lugar de ti, Absalón, hijo mío, hijo mío!" (2 Sam. 18:33). Algunas palabras se repiten una y otra vez. Las explicaciones concernientes al profeta desobediente quien murió, fueron: "¡hermano mío!" Y al llorar la muerte de un rey, se usaban las palabras "¡Ay Señor!" y "¡Ay grandeza!" (Jer. 22:18).

Los profetas hebreos mencionan a los llorones profesionales, quienes se llamaban en la hora de tristeza para expresar el luto por los muertos. "Llamad plañideras que vengan;... dense prisa y levanten llanto sobre nosotros" (Jer. 9:17, 18). Otra referencia a "los que endechar supieren" (Amos 5:16).

La presencia de ese grupo de lamentadores alquilados para ocasión parece impropia en la mente occidental, pero ciertamente tales lamentadores profesionales prestan sus servicios a los orientales tales como los cantores religiosos no profesionales ayudarían en un servicio fúnebre occidental.

EXPRESIONES DE TRISTEZA Y CONSOLACIÓN

Siendo los orientales muy demostrativos y emocionales, es difícil para aquellos que no conocen sus costumbres apreciar su método de expresar la tristeza, y sus esfuerzos para ser consolados. En tiempos de aflicción y tristeza, se usan sacos de cilicio, y con frecuencia rompen sus vestidos para mostrar a la gente cuán profunda es su aflicción (2 Sam. 3:31). El golpearse el pecho es otra demostración de tristeza (Luc. 23:48). Las lágrimas fluyen libremente en tales ocasiones y se considera que son medios definidos para traer consuelo a los corazones entristecidos (Jn. 11:33).

PREPARACIÓN DEL CUERPO PARA SU ENTIERRO

En Siria prevalece la costumbre de envolver al muerto. Por lo regular se le cubre la cara con una servilleta, y entonces se envuelven las manos y los pies con lienzos de lino. Entonces se pone el cuerpo sobre el ataúd, con un palo en cada esquina, y así los hombres lo llevan a la fosa sobre sus hombros, para ser enterrado. La descripción de Lázaro, cuando Jesús lo llamó de la tumba, indica que la misma costumbre era practicada en aquellos días: "Y el que había estado muerto, salió, atadas las manos y los pies con vendas; y su rostro estaba envuelto en un sudario" (Jn. 11.44.). También sabemos que el cuerpo de Jesús fue así envuelto por José de Arimatea y Nicodemo: "Tomaron pues el cuerpo de Jesús, y envolviéronlo en lienzos con especias, como es costumbre de los judíos sepultar" (Jn. 19:40) - Las especias para embalsamar se usaban cuando estaban en condiciones de adquirirlas.

FUNERALES EN EL ORIENTE

El entierro sigue pronto a la muerte. El entierro de un muerto en Oriente se efectúa en seguida que acontece la muerte, usualmente el mismo día. Las gentes en esas regiones tienen la idea primitiva que el espíritu de la persona que muere, se queda cerca del cuerpo por tres días después que acontece la muerte. Los lamentadores piensan que el espíritu puede oír los lamentos de pena. Martha duda, pensó que no había esperanza de que reviviese el cuerpo de su hermano, porque hacía cuatro días que estaba en la tumba (11:39).

Entierros en cuevas, tumbas o fosas. Hay en la actualidad millares de tumbas excavadas en las rocas en la tierra de Palestina, recuerdan las décadas pasadas. Tales tumbas fueron excavadas por los ricos. No estando en condiciones de proporcionar tal tumba, los pobres entierran a sus muertos en fosas. Algunas de estas tumbas tenían muchas cámaras. Estas se cierran por un rodillo de piedra que baja en un plano inclinado frente a la boca del sepulcro. En las vecindades de la antigua Gadara (Luc. 8:27), existen muchas tumbas actualmente, cavadas en la roca, trayendo a la mente la experiencia de Jesús cuando se encontró a los endemoniados que vivían en sepulcros.

Con frecuencia los muertos eran enterrados en fosas cavadas en la tierra, y como en el caso de Débora, la dama de Rebeca, enterrada bajo un encino en Bethel (Gen. 35:8). Las cuevas naturales eran algunas veces usadas, como en el caso de la cueva de Macpela, donde Abraham, Isaac, Rebeca, Lea y Jacob fueron puestos. (Gen. 49:31); 50:13). Cuando tenían medios para procurárselo, las familias tenían su propio sepulcro. Gedeón fue sepultado en el sepulcro de Joás su padre (Jue. 8:32). Sólo los profetas y los reyes sepultados dentro de los límites de la ciudad, como Samuel, que fue sepultado en su casa en Ramá (1 Sam. 25:1), y David (1 Reyes 2:10). Un cementerio para la gente pobre estaba localizado fuera de Jerusalén (2 Reyes 23:6). Muchas de las villas tenían cementerios fuera de sus límites, como por ejemplo Naín, donde Jesús revivió al hijo de la viuda (Luc. 7:11-17). Aún existe allí un cementerio.

Costumbre de seguir el entierro. En los tiempos bíblicos era una costumbre para los tristes ayunar hasta el tiempo del entierro. Entonces, después del funeral, se les ofrecía pan y vino como un consuelo. Esta era llamada una fiesta de lamentos, que tenía como su propósito, el consuelo de los tristes. El profeta Jeremías se refiere a esta costumbre: "Ni por ellos partirán pan por luto, para consolarlos de sus muertos; ni les darán a beber vaso de consolaciones por su padre o por su madre" (Jer. 16:7). Tal fiesta de lamentación puso fin al período de la más profunda tristeza y rígido ayuno.

EXPRESIÓN BÍBLICA DEL LAMENTO ORIENTAL

El salmista, los profetas y los apóstoles a menudo hacían uso de la expresión que se refiere al lamento oriental. Algunas de éstas no se pueden apreciar por los occidentales, a menos que el carácter altamente emocional de los orientales se entienda, y también su afición por el lenguaje figurado. El salmista dice: "Ríos de agua descendieron de mis ojos, porque no guardaban tu ley" (Sal. 119:136). El profeta exclama: "¡Oh, si mi cabeza se tornase en aguas, y mis ojos fuentes de aguas, para que llore de día y noche por los muertos de la hija de mi pueblo!" (Jer. 9:1). Fue a los orientales a los que Pablo dijo: "Llorad con los que lloran" (Rom. 12:15). Será beneficioso para el estudiante de la Biblia leer la Palabra de Dios desde el punto de vista oriental.

MÚSICA VOCAL E INSTRUMENTAL

ORIGEN DE LOS INSTRUMENTOS MUSICALES

Tubal, el músico pionero. De él la Escritura dice: "Fue el padre de todos los que manejan arpa y órgano" (Gén. 4:21). Sin duda esto quiere decir que fue el inventor de estos instrumentos musicales, ya que no distaba muchas generaciones de Adán, podemos inferir que la música siempre ha jugado un papel importante en la historia de la humanidad.

Instrumentos musicales babilónicos precedieron a Abraham. Ya que Abraham pasó los primeros años de su vida en Ur de los Caldeos, es muy probable que algunos de los instrumentos musicales usados por los patriarcas tuvieron su origen en aquella tierra. Las excavaciones de Woolley en Ur sacaron a luz una de las sepulturas de las tumbas reales en la que encontraron cuatro arpas o liras. La hermosura artística de estos instrumentos músicos de oro y de mosaico, enfatiza el hecho de que el arte musical estaba a un alto nivel en aquellos tiempos antiguos. Un sello cilíndrico de una reina de la tierra natal de Abraham, quien reinó unos mil años antes de su tiempo, el hecho de que se usaban lo panderos en los banquetes y en asambleas religiosas. Labán, el suegro de Jacob, vivió en territorio babilónico, y cuando éste salió del lugar apresuradamente, Labán le dijo: "¿Por qué te escondiste para huir. . . para que yo te enviara con alegría y con cantares, con tamborín y vihuela?" (Gén. 31:27).

Los instrumentos músicos egipcios influenciaron a Moisés e Israel. Moisés recibió una completa enseñanza de mano de los egipcios, y la música era una parte importante de su educación. La música era grandemente enfatizada en los servicios religiosos egipcios. Ellos usaban los siguientes instrumentos: el arpa, la lira, flauta, el tamborín y los címbalos. Las danzas estaban estrechamente ligadas con el uso de instrumentos musicales. Algunos aspectos de las costumbres musicales de los egipcios deben haberse acompañado a los israelitas en su salida de Egipto hasta la tierra de Canaán.

CELEBRACIÓN MUSICAL DE LA VICTORIA DEL MAR ROJO

Después del milagroso cruce por Israel del Mar Rojo, la victoria sobre los egipcios fue debidamente celebrada con música. "Y María la profetiza, hermana de Aarón, tomó un pandero en su mano y todas las mujeres salieron en pos de ella con panderos y danzas" (Éxodo 15:20). Hubo un canto, las palabras del cual nos ha conservado Moisés. Este se acompañó con danzas. Este pandero fue un aro de madera o bronce, cubierto con un cuero fuertemente estirado y pequeñas campanitas colgadas en derredor.

USO DE LAS TROMPETAS EN ISRAEL

Las trompetas como las usaban los hebreos eran de tres formas. La más primitiva se hacia de un cuerno de buey o de carnero. Otra era una trompeta metálica curva. Todavía otra posterior, era una trompeta recta, representación de la cual que se puede ver en el Arco de Tito. A Moisés le ordenó el Señor hacer trompetas de plata que se tocarían "para convocar la congregación, y para hacer mover el campo" (Núm. 10:2). También le dijo Dios: "Y cuando vinieras a la guerra en vuestra tierra contra el enemigo que os molestare, tocaréis alarma con las trompetas" (Núm. 10:9). El año cincuenta o el año de Jubileo era introducido con el día de la Propiciación, tocando trompetas (Lev. 25:8, 9). Las trompetas se usaron a través de la historia de Israel para reunir al pueblo en tiempos de guerra para que fueran a la batalla, y usualmente en tiempos de paz para que viniesen al santuario a la adoración divina.

OCASIONES ESPECIALES PARA EL USO DE LA MÚSICA

Entre los hebreos la música vocal e instrumental juntamente con la danza, eran muy usadas en la mayoría de las ocasiones de gran alegría. Así celebraban los triunfos en las batallas. De esta manera las mujeres de Israel celebraron la victoria del joven David y del ejército de Saúl sobre los filisteos. "Y aconteció que como volvían ellos, cuando David tornó de matar al Filisteo, salieron las mujeres de todas las ciudades de Israel cantando, y con danzas y con tamboriles, y con alegría y sonajas, a recibir al rey Saúl" (1 Sam. 18:6). En la coronación del niño-rey Joás, la música tenía un lugar prominente. "Todo el pueblo de la tierra hacía alegrías, y sonaban bocinas, y cantaban con instrumentos de música los que sabían alabar" (2 Cron. 23:13). La música era también parte importante en los agasajos y en los banquetes "arpas, vihuelas, tamboriles, y flautas, y vino". Así escribió Isaías acerca de las fiestas de su tiempo (Isa. 5:12).

EL USO POR LOS PROFETAS DE INSTRUMENTOS MUSICALES

Principiando con Samuel, los profetas de Israel hicieron mucho uso de la música e instrumentos musicales en conexión con sus profecías. Samuel dijo a Saúl: "Encontrarás una compañía de profetas que descienden del lugar alto, y delante de ellos salterio, y adufe, y flauta y arpa y ellos profetizando"(1 Sam. 10:5). La música ayudaba a crear la correcta atmósfera para los ejercicios de devoción espiritual. Concerniente al profeta Eliseo se dice: "Mas ahora traedme un tañedor. Y mientras el tañedor tocaba, la mano de Jehová fue sobre Eliseo" (2 Reyes 3:15).

CONTRIBUCIÓN DE DAVID A LA MÚSICA DE ISRAEL

David el joven músico. A través de los siglos los pastores de Palestina han tocado sus flautas rústicas de dos tubos, hechas de caña, en presencia de sus ganados. Los tonos de la música son menores, pero apelan a ambos, el pastor y las ovejas. Sin duda la experiencia musical de David principió con este instrumento, cuidaba el ganado de su familia. Pero además de tocar en su instrumento pastoril, el joven David alcanzó fama por su habilidad para tocar lo que nuestra versión bíblica llama "arpa". El instrumento no era lo suficientemente grande para asemejarse a lo que los occidentales llaman hoy una arpa. Sería más apropiado llamarla "lira". Tal instrumento es realmente una forma modificada del arpa y es manuable. La caja de sonido forma la base de ella. De un extremo de ésta, se levantan dos varillas curvadas o rectas conectadas arriba con un travesaño, y las cuerdas son estiradas hacia arriba desde la base al travesaño. Cuando a los siervos de Saúl se les ordenó buscar a alguien que fuera hábil para tocar este instrumento, uno de ellos dijo: "He aquí yo he visto a un hijo de Isaí de Bethlehen, que sabe tocar" (1 Sam. 16:18).

David el escritor y coleccionador de salmos. No sólo tocaba David un instrumento sino que también, bajo cualquier clase de situaciones, escribía hermosos salmos que ayudaron a formar el salterio de los hebreos, el libro de los Salmos. El tuvo desde su juventud muchas experiencias para escribir su inmortal Salmo del Pastor (Salmo 23). Escribió de sus experiencias cuando tuvo que huir de la mano del rey Saúl y esconderse en una cueva (Sal. 57), Y celebró su libertad cuando el Señor le libró de todos su enemigos al escribir el Salmo 18. Cuando se arrepintió de su gran pecado, dio al mundo su salmo penitencial (Salmo 51). Y así al escribir bajo la inspiración del Espíritu sus experiencias personales, hombres y mujeres a través de los siglos han sido bendecidos espiritualmente. Pero debe recordarse que estos salmos de David y de otros hebreos fueron originalmente canciones de Israel. Sin duda, muchos de los salmos que fueron escritos por David, fueron también por él coleccionados e insertados en las selecciones de los poemas musicales del rey y para usos del servicio divino.

David, inventor de ciertos instrumentos musicales. El cronista de los reyes hebreos de Israel dice de David: "Cuatro mil para alabar a Jehová, dijo David, con los instrumentos que he hecho para rendir alabanzas" (1 Crón. 23:5), y otra vez: "Y los Levitas estaban con los instrumentos de David" (2 Crón. 29:26). O el rey David mismo fue el inventor de estos instrumentos para la adoración, o al menos fue responsable de su invención, porque se nos dice que eran sus instrumentos.

David, organizador de la música hebrea para adoración. Parece que la liturgia hebrea por muchos años después de la vida de David fue lo que originalmente fue prescrita por él. Los servicios musicales ofrecidos por los levitas en la adoración del santuario, fueron organizados por David. A él se debía que se hubiesen escogido algunos para la tarea. "Con ellos Hernán y Jeduthún con trompetas y címbalos para tañer y con otros instrumentos de música de Dios" (1 Crón. 16:42). Se nos dice que Hemán tenía catorce hijos e hijas. "Y lodos éstos estaban bajo la dirección de su padre en la música en la casa de Jehová, con címbalos, salterios y arpas, el ministerio del templo de Dios, por disposición del rey acerca Asaph de Jeduthun, y de Hemán. Y el número de ellos con hermanos instruidos en música de Jehová, todos los aptos, fue doscientos ochenta y ocho" (1 Crón. 25:6, 7). Sin duda los músicos, cantores, cantaban salmos acompañados de varios instrumentos musicales, cuando el rey David se convirtió en el organizador director de la música sagrada hebrea, puede decirse que él hizo a la nación famosa por su música por los años que vendrían.

DISTINTIVO DE ALGUNOS INSTRUMENTOS MUSICALES DEL ANTIGUO TESTAMENTO

Ya se ha indicado que en el Antiguo Testamento la arpa "arpa" se traduce mejor, "lira". La palabra "órgano" debe entenderse por flauta, que más se parece a éste que a ningún otro instrumento. El "salterio" y la "viola" son instrumentos de cuerda, habiendo mucha incertidumbre acerca de su naturaleza exacta, entonces, como hoy, el címbalo consistía en dos planchas grandes y anchas y de forma circular y convexas, las que al pegarse una con la otra producía un sonido hueco como de campana. En nuestros días forman parte de toda banda militar. El "salterio" (Dan. 3:5) se traduce en la margen de la Versión Revisada americana como gaita.

ALGUNAS CANCIONES DE LA BIBLIA HEBREA

Además del libro de los Salmos, hay numerosos poemas hebreos que originalmente eran entonados como canciones, y ahora forman parte de la Biblia hebrea. Algunas ediciones de la Biblia las llevan arregladas en forma poética. El cántico entonado por Moisés y María en el Mar Rojo es una de tales canciones (Ex. 15). Cuando Dios proveyó agua para Israel en el desierto, cantaron la canción del pozo (Núm. 21:17, 18). Y Moisés dio sus advertencias e instrucciones finales a Israel en una canción que les enseñó (Deut. 32) El Canto de Débora (Jueces 5), se cantó para celebrar la victoria sobre los canaanitas. El Canto de Ana (1 Sam. 2) lo cantó como acción de gracias de una mujer por el nacimiento de su hijo Samuel. Y el Cantar de Cantares de Salomón era para celebrar al amor entre el Señor e Israel su novia. Y podrían agregarse otros autores más a esta lista.

NO HABÍA MÚSICA EN LA CAUTIVIDAD

Al predecir el juicio de los días del cautiverio de Israel por causa de sus pecados, el profeta dijo: "Cesó el regocijo de los panderos, acabóse el estruendo de los que se huelgan, paró la alegría del arpa" (Isa. 24:8). La música cesó casi totalmente entre los cautivos judíos en Babilonia. Los exiliados compusieron un salmo que decía: "Junta a los ríos de Babilonia, allí nos sentábamos, y aun llorábamos, acordándonos de Sión. Sobre los sauces en medio de ella colgamos nuestras arpas. Y los que allí nos habían llevado cautivos nos pedían que cantásemos, y los que nos habían desolado nos pedían alegría, diciendo: Cantadnos algunos de los himnos de Sión. ¿Cómo cantaremos canción a Jehová en tierra de extraños? Si me olvidare de ti, oh Jerusalén, mi diestra sea olvidada" (Sal. 137:1.5). Los cantores babilónicos habían oído la canción de Sión, por la que Jerusalén era notaria, y pedían a sus cautivos que cantaran para ellos. Pero el canto religioso judío estaba tan estrechamente conectado con el templo de Jerusalén que rehusaban cantar esas canciones en tierra extranjera. 

REFERENCIA A LA MÚSICA EN LA VIDA DE JESÚS

Hay cuatro referencias a la música en el ministerio de Jesús, la primera de ellas tiene que ver con la música usada al llorar la muerte de algún ser amado. Cuando Jesús entro al hogar del principal donde su hija estaba muerta, Mateo dice: "viendo los tañedores de flautas" Mat. 9:23). En oriente aún en nuestros días los lamentadores profesionales son llamados para que expresen la tristeza por la pérdida de alguna persona que murió. Y si la familia tenía recursos para hacerlo, como era el caso del principal también se contrataban a los tañedores de flautas para que expresaran el duelo a través de los instrumentos.

La segunda referencia es cuando Jesús habló a los niños que jugaban en la plaza. "Os tañimos con flautas y no bailasteis: os endechamos y no llorasteis" (Luc. 7:32). Había dos grupos de niños representados ahí. Uno tenia un caramillo o quizá una flauta de pastor, y tocaban en ella como se toca en una procesión nupcial de el camino a la fiesta. diciendo: "Juguemos a la casita." Pero el grupo rehúsa unirse al juego. Entonces el grupo principia a cantar y a lamentar como se hace en una procesión funeral, y sugiere; "Juguemos a un funeral" pero el otro grupo continúa obstinado negándose a cooperar.

La tercera referencia a la música está en la famosa historia de Cristo del Hijo Pródigo. Cuando el descarriado joven retornó al hogar, su padre lo celebró con un banquete. Y cuando el hermano mayor volvió del campo se dice que "oyó la sinfonía y las danzas" (Luc. 15:25). Era costumbre en los banquetes tener cantores y tañedores de instrumentos, especialmente tañedores de flautas con los danzantes.

La cuarta referencia es la que se encuentra en el final de la Ultima Cena. En el relato se lee: "Y como hubieron cantado el himno, salieron al monte de las Olivas" (Marc. 14:26). Es indudable que lo que Jesús y sus discípulos cantaron era del libro de los Salmos.

Era costumbre de los judíos cantar al terminar la comida de la Pascua, los salmos del 115 al 118. La manera de cantar era lo que nosotros llamaríamos un sonsonete y la música se tocaba en clave menor. Los judíos ortodoxos actualmente observan costumbres similares.

CANTOS Y MÚSICA DEL NUEVO TESTAMENTO

El Nuevo Testamento contiene un buen número de canciones, no todas consideradas como tales. Hay el Magníficat, o Canto de María, cantado con anticipación al nacimiento del Salvador (Luc. 1:46-55) Y el Benedictus o Canto de Zacarías: cantado después del nacimiento de Juan el Bautista (Luc. 1:68-79). FI Canto de los Ángeles cantado a los pastores de Belén la noche del nacimiento de Jesús (Luc. 2:14) El himno de la Iglesia Primitiva (1 Tim. 3:16). El libro del Apocalipsis escrito por Juan contiene algunas referencias a cantos y música. "Una canción nueva" cantada en los cielos en capítulo 5:9, 10; "La canción de Moisés" y "El Canto del Cordero" se encuentran en el capítulo 15:3, 4. La caída de Babilonia se describe gráficamente, y concerniente a ella Juan dice: "Y voz de tañedores de arpas, y de músicos, y de tañedores de flautas y de trompetas, no será más oída en ti" (Apoc. 18:22).

En su visión del cielo Juan oyó "una voz de tañedores de arpas que tañían con sus arpas; y cantaban como un cántico nuevo delante del Trono".

La palabra "arpa" que se usa aquí no es el equivalente de la palabra usada en el Antiguo Testamento, mas, correctamente traducida "lira", que era una especie de arpa portátil. Mas bien es ciertamente una arpa, la música de la cual es más dulce que la de los instrumentos más hermosos de la tierra.

COSTUMBRES ACERCA DE LA PROPIEDAD

MEDICIÓN Y REPARTIMIENTO DE LA TIERRA

Medición de la tierra. Ha sido costumbre aun en los tiempos modernos en Palestina en el norte y en la llanura de los Filisteos asignar la tierra periódicamente con propósitos agrícolas. La tierra así asignada es medida con cordel. El salmista indica que este mismo método se usó para medir la tierra de Canaán cuando fue asignado a las tribus de Israel. "Y echó a las gentes delante de ellos, y repartióles una herencia con cuerdas" (Sal. 78:55). El profeta Amós predijo que la tierra sería medida de manera semejante y asignada por el enemigo extranjero después de su captura. "Y tu tierra será partida por suertes" (Amós 7:17).

Distribución de la tierra. Cuando la tierra ha sido medida, la suerte determina qué sección cada hombre tendrá. Aquellos que desean cultivar la tierra se reúnen por lo regular en un lugar de trilla donde la persona encargada de las operaciones tiene un saco de piedrecillas. Se pone en cada piedrecilla una seña especial para indicar la porción de tierra que representa. Entonces las piedrecillas se ponen en otro saco, y se entregan a un niño, quien va sacando las piedrecillas una por una, y las entrega a cada uno de los hombres que desean cultivar la tierra. Cada hombre, al recibir su "suerte" dice: "Dios mantenga mi suerte". Esto recuerda al lector de la Biblia de las palabras del salmista "Tú sustentarás mi suerte" (Sal. 16:5). Cada uno descubre pronto si su sección vale la pena o no. David usó esto como una ilustración de la bondad de Dios para él cuando dijo: "Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos; y es hermosa la heredad que me ha tocado" (Sal. 16:6). Parecería entonces, que el método usado para repartir la tierra por ciertos árabes de nuestro tiempo es semejante a aquel usado por los judíos en los tiempos del Antiguo Testamento.

IMPORTANCIA DE LAS MOJONERAS

En las tierras bíblicas, cuando aquellos que siguen las costumbres antiguas desean probar la extensión de su propiedad. ya la tengan temporal o permanentemente, las mojoneras tienen un lugar importante. La línea limítrofe se marca con un surco doble, pero al final de cada surco se pone un montón de piedras que se les llama "las piedras del lindero". Si la lluvia tapa el surco, la mojonera aún queda allí para indicar la línea limítrofe. El remover una de estas mojoneras se considera un gran pecado. Algunas veces han tenido lugar pequeñas guerras por la remoción de alguna mojonera. La ley de Moisés contenía este precepto: "No reducirás el término de tu prójimo, el cual señalaron los antiguos en tu heredad" (Deut. 19:14).

COMPRA DE LA TIERRA

Traspaso de propiedades y registro de escrituras en los tiempos antiguos. El relato de Jeremías de su compra de un terreno nos da el procedimiento en tiempos del Antiguo Testamento. Esta es la manera como la describe:

"Y compré la heredad de Hanameel, hijo de mi tío, la cual estaba en Anatot, y le pesé el dinero; diecisiete siclos de plata. Y escribí la carta y la sellé, y la hice certificar con testigos, y pesé el dinero en balanza. Tomé luego la carta de venta, sellada según el derecho y costumbre, y la copia abierta. Y di la carta de venta a Baruc hijo de Nerías, hijo de Maasías, delante de Hanameel el hijo de mi tío, y delante de los testigos que habían suscrito la carta de venta, delante de todos los judíos que estaban en el patio de la cárcel" (Jer. 32:9-12).

Varías costumbres antiguas se indican aquí. El dinero no era en forma de monedas. La acuñación de monedas se vino usando hasta más tarde en los días del profeta. Más bien, se trató de plata la que fue pesada. La compra fue atestiguada por ciertos judíos que se "sentaban en la corte". Se hacían copias en duplicado de la escritura. Era sin duda, costumbre sellar una de las copias y depositar la otra en un lugar seguro, lo que quería decir que se enterraba en alguna parte de la tierra del comprador. La otra copia se quedaba abierta, sin sellar, y se ponía en un lugar público designado como registro de escrituras a la cual podían referirse si era necesario. De cualquier manera, en el caso de la compra de Jeremías, ambas copias de la escritura se preservaron en una vasija de barro, porque la ciudad de Jerusalén iba a ser destruida.

Inclusiones específicas en el traslado de la propiedad. Cuando se compra alguna propiedad en Oriente, especialmente de los árabes, es importante que se indique en detalle todo lo que se incluye en la compra. Si no se hiciere así el nuevo propietario descubrirá que no es dueño de todo lo que creía haber comprado. En Oriente, algunas veces sucede que un hombre es dueño de un pozo en el centro del campo que pertenece a otra persona. La razón para ello es que el hombre al hacer la compra no especificó que compraba también el pozo localizado en el campo. Cuando Abraham compró la cueva de macpela como cementerio para Sara, tuvo cuidado de aclarar lo que incluía la compra. La Escritura dice: "Y quedó... la heredad y la cueva que estaba en ella, y todos los árboles que había en la heredad, y todo su término en derredor, como propiedad de Abraham. (Gén. 23:17, 18).

TIEMPO DE LA COSECHA

En el Oriente, el tiempo de la cosecha es siempre un tiempo de grandes festividades. Para los judíos de los tiempos de la Biblia, era también un tiempo de gran alegría. El profeta dijo: "Alégrense delante de ti como se alegran en la siega" (Isa. 9:3). La ley estipulaba dos fiestas que eran también festivales de las cosecha 23:16). La primera de ellas se llamó en un tiempo "La Fiesta de la siega" Y más tarde llamada la Fiesta del Pentecostés. Esta fiesta se celebraba después de la cosecha del grano. Y era para dar gracias a Dios por la cosecha que se había recogido. Era tiempo de descansar del trabajo (Ex. 34:21). También eran tiempos de fiesta (Ex. 23:16). La segunda de estas fiestas era llamada de Recolección, y se celebraba después de recogidas las cosechas de grano, fruta, vino, aceite. Este también era el tiempo de dar gracias a Dios y alegría por las cosechas. Se le llamaba también Fiesta de los Tabernáculos (Lev. 23:39-43), porque la gente moraba en cabañas para recordar los días pasados en el desierto.

ENTIERRO Y DESCUBRIMIENTO DE VALORES

A través de toda su historia, Palestina ha sido una tierra donde los habitantes a menudo entierran sus tesoros. Los enemigos extranjeros muchas veces han entrado en la tierra para saquearla. En años más recientes muchas veces han irrumpido bandas de ladrones del desierto, y han robado a sus habitantes. Un sentido de inseguridad ha hecho que el pueblo del país busque un lugar para esconder sus posesiones de valor. De allí que muchos valores hayan sido enterrados en lugares secretos. Esto era hecho muy a menudo por los hombres antes de irse al campo de batalla, o antes de emprender una larga jornada. Si volvían salvos y sanos podían recuperar sus tesoros enterrados. Pero si morían en la guerra, o por cualesquiera otra razón no regresaban el lugar donde los valores estaban enterrados permanecía un secreto perdido. Por causa de esta situación, siempre ha habido una búsqueda de tesoros escondidos por ciertas personas que a ello se dedican en toda la Tierra Santa.

La Biblia contiene muchas referencias a esta búsqueda. Y así fue en los días de Job que dijo: "...y vida a los De ánimo en amargura... Que esperan la muerte, y ella no llega aunque la buscan más que tesoros" (Job 3:20, 21). Uno de los proverbios de Salomón contiene la misma comparación de la búsqueda de un tesoro: "Si clamares a la inteligencia, y a la prudencia dieres tu voz; si como a la plata la buscares, y la escudriñares como a tesoros; entonces entenderás el temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios" (Prov. 2:3-5). La referencia más famosa a esta costumbre es la parábola de Jesús: "El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en en el campo; el cual hallado, el hombre lo encubre, y. . . compra aquel campo" (Mat. 13:44). La consideración más importante en esta historia es que el tesoro escondido pertenece al dueño del terreno donde fue encontrado. De allí que el hombre de la parábola vendió todas sus posesiones para poder comprar el campo donde se encontró el tesoro, y así venir a ser propietario de éste que había encontrado.

REDIMIENDO HERENCIAS PERDIDAS

La ley del Antiguo Testamento proveía la manera por la cual una herencia que se había perdido, podía ser redimida a través de un go-el o pariente redentor. Sí un hombre por su pobreza se ve forzado a hipotecar su propiedad y luego le fuere imposible hacer el pago en la fecha del vencimiento de la hipoteca, entonces la persona que tiene la hipoteca puede retener la propiedad hasta el Año del jubileo (que viene cada cincuenta años). A ese tiempo vuelve automáticamente a su primer propietario. Pero antes de este tiempo, un pariente con derecho a redimir (el hombre más relacionado por la sangre) puede ir a las autoridades civiles mediante el pago, recobrar la tierra de su familiar. Si el pariente hubiese muerto sin heredero, entonces es obligación del que redime, casarse con la viuda, y levantar nombre a su hermano.

La historia de Ruth y Booz es un ejemplo bíblico de esta costumbre antigua. Booz redimió la propiedad del difunto Elimelec, esposo de Noemí, casándose con Ruth, la viuda de uno de los hijos de Elimelec. Había un pariente más cercano en relación con Booz, que podía redimir. Pero él no quiso redimir, dejando así el camino abierto para que Booz lo hiciera, pues él era el siguiente en línea para venir a ser el pariente que redimiera. Al completar la transacción por la cual la herencia fue redimida y Ruth venía a ser su esposa, se observó una interesante y vieja costumbre. El relato nos dice:

"Había ya desde hacía tiempo esta costumbre en Israel tocante a la redención y al contrato, que para la confirmación de cualquier negocio, el uno se quitaba el zapato y lo daba a su compañero; y esto servía de testimonio en Israel. Entonces el pariente dijo a Booz: Tómalo tú. Y se quitó el zapato". (Ruth 4:7, 8) Booz se quitó la sandalia y la dio al propietario de la hipoteca como evidencia de haber terminado su acto de redención. Esta costumbre también se observa en el traspaso de herencias.


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Israel

                      Sección 4

Educación de la juventud
La hospitalidad
Vestidos y adornos
La muerte
La música
La propiedad

                     Nota

El nombre Israel se deriva de la raíz hebrea sara, llevando el sentido verbal intransitivo de "luchar, forcejear, persistir, perseverar"

La Biblia describe a Israel en términos de historia más bien que de definición, y emplea la palabra con los siguientes significados: (1) Como el nombre dado divinamente al patriarca Jacob después de su lucha con el ser divino (Os. 12:4,5; Gén. 32:28; 35:10) "Ha luchado con Dios; príncipe de Dios". (2) Como el nombre aplicado colectivamente y nacionalmente a todas las doce tribus descendientes de Jacob-Israel (Ex. 3:9, 10, 11, 15, 16) (3) El nombre apropiado por el reino del norte que fuera formado por Jeroboam (1 R. 12:25-14:20) después de la separación bajo el hijo de Salomón, Roboam. (4) Figurativamente de los hijos de la promesa (Rom. 9:6-13; Gál. 6:16), el término se extiende para incluir a los creyentes gentiles en igualdad de privilegios. (Rom. 11:17-32).

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