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Israel
COSTUMBRES MATRIMONIALES EN ISRAEL
LA POLIGAMIA EN LOS TIEMPOS DEL ANTIGUO TESTAMENTO
La ley mosaica permitía la poligamia entre el pueblo hebreo. Las
esposas tenían cierta protección contra abusos, y había varios
reglamentos en atención a esos matrimonios. Había entre los
israelitas una tendencia muy marcada hacia la monogamia. Sin duda
la razón principal para esto era que la costumbre de tener más de
una esposa era muy costosa para la mayoría del pueblo.
La ley prohibía la multiplicidad de esposas en los reyes de Israel
(Deut. 17:17). La causa de la muchas dificultades en las vidas de
David y Salomón fue por seguir el ejemplo de los reyes paganos de
sus tiempos de tomar muchas esposas, y especialmente esposas
paganas, en lugar de obedecer la ley de Dios.
La influencia del Antiguo Testamento en favor de la monogamia, se
ve de dos maneras. Primero, se pintaban cuadros de hogares
desgraciados por causa de haber más de una esposa en
él. Difícilmente entre las esposas rivales, como en el caso de Lea
y Raquel (Gen. 30) y también Ana y Penina (1 Sam. 1:1-6) arguye
fuertemente en favor de la monogamia. Segundo, la monogamia entre
religiosos y de ciertos caracteres sobresalientes nos dan el eje
recto para el pueblo en general. Hombres como Adán, Noé, José,
Moisés y Job, tuvieron sólo una esposa. También el sumo sacerdote
(Lev. 21:14) y los profetas fueron, hasta donde sabemos,
monógamos.
DIVORCIO EN LOS TIEMPOS DEL ANTIGUO TESTAMENTO
Por centurias ha sido posible para un marido en tierras árabes
divorciarse de su esposa, solamente por la palabra hablada. La
esposa así divorciada tiene derecho a todos sus vestidos, y el
marido no puede quitarle nada de lo que ella lleve puesta sobre su
persona. Por esta razón, las monedas, su cofia, sus anillos y
collares vienen a ser una riqueza importante en la hora de gran
necesidad de la divorciada. Esta es una razón por la que hay tanto
interés en el adorno personal de la novia en los países
orientales. Estas costumbres de divorcio sin duda prevalecían en
las tierras gentilicias en tiempos del Antiguo Testamento. Fue por
esta razón que la ley de Moisés limitaba el poder del marido para
divorciarse de su esposa, pues debía darle una Acta de Divorcio
escrita (Deut. 24:1). La costumbre judía del divorcio es superior
a la arábica.
Es importante recordar que el pecado de adulterio no tenía nada
que ver con el asunto del divorcio bajo la ley judía. Ese pecado
era castigado con la muerte (Lev. 20:10, Deut. 22:22), por
apedreamiento, Si un esposo encontraba algo indecente en su
esposa, podía darle una carta escrita de divorcio, lo que hacía
posible que se casara con otro hombre (Deut. 24:2). Un hombre
culpado de infidelidad era considerado como un criminal sólo
cuando había invadido los derechos de otro hombre. A una mujer no
se le permitía divorciarse de su marido. El profeta Malaquías
enseña que Dios aborrece el divorcio y condena severamente a un
hombre cualquiera que obró traicioneramente con la mujer de su
pacto (Mal. 2:14.16). Tal fue la actitud del pueblo hebreo en el
asunto del divorcio. El Señor Jesús quitó todas las causas del
divorcio bajo la ley, e hizo la infidelidad la única causa para el
divorcio bajo la dispensación cristiana (Mat. 5:31, 32).
ESCOGER LA ESPOSA ES PRERROGATIVA DE LOS PADRES
Es bien sabido que en el Oriente, los padres de un joven
seleccionan la novia para él. Esta costumbre se remonta hasta los
tiempos del Antiguo Testamento. Cuando Esaú se casó contra los
deseos de sus padres, les causó una gran amargura de espíritu
(Gén. 26:34, 35).
Razones para este privilegio paternal.
¿Por qué los padres han insistido en el derecho de seleccionar las
novias para sus hijos? Porque la novia tenía que venir a ser un
miembro del clan del novio, y por eso toda la familia estaba
interesada en saber si ella convendría o no. Hay evidencia de que
al menos el hijo o la hija debían ser consultados. A Rebeca se le
preguntó si deseaba ir para ser la esposa de Isaac (Gén. 24:58).
Pero los padres sentían que ellos tenían derecho para hacer la
elección.
Amor después del matrimonio.
Los orientales ven el amor entre marido y esposa casi de la misma
manera que los occidentales ven el amor entre hermano y hermana.
Está indicado que el padre debe amar a cada uno porque Dios los
escogió el uno para el otro. Los orientales dirán que el marido y
la esposa se aman porque Dios por medio de los padres los
seleccionó el uno para el otro. En otras palabras, la idea común
oriental es que el amor viene después del matrimonio. Cuando Isaac
y Rebeca se unieron en matrimonio, nunca se habían visto antes. Y
el Libro Sagrado nos dice que Isaac la introdujo en "la tienda
de su madre Sara, y tomó a Rebeca por mujer; y amóla" (Gén.
24:67).
Amor antes del matrimonio.
Aun cuando es cierto que la mayor parte de las parejas orientales
no tienen oportunidad para amarse antes del matrimonio, la Biblia
da algunos ejemplos de esa clase de amor, que vale la pena
tomarlos en cuenta. El caso de Jacob y Raquel es la ilustración
más notable de ello. Este fue amor a primera vista (Gén.
29:10-18). El Génesis describe su amor por ella con estas
memorables palabras: "Así sirvió Jacob por Raquel siete años: y
pareciéronle como pocos días, porque la amaba" (Gén. 29:20).
Otro ejemplo de amor antes del matrimonio es el de Sansón que amó
a Timnah una mujer de las hijas de los filisteos" (Jue.
14:2), y Michal, la hija de Saúl, que amó a David, y después llegó
a ser su esposa (1 Sam. 18:20).
LLEVANDO AL CABO LAS NEGOCIACIONES PARA OBTENER LA ESPOSA
Las costumbres árabes en ciertas regiones de las tierras cuando
inician las negociaciones para asegurar la novia para su hijo,
ilustra en muchos respectos las prácticas bíblicas. Si un joven
tiene los medios suficientes para proveer una dote matrimonial,
entonces sus padres escogen la joven y se da principio a las
negociaciones. El padre llama a un hombre que actúa como agente
para él y su hijo. El agente es llamado "el amigo del esposo"
por Juan el Bautista (Jn. 3:29). Este hombre está
perfectamente informado respeto de la dote que el joven puede
pagar por su novia. Entonces junto con el padre del joven o algún
otro hombre pariente, o de ambos, va al hogar de la novia. El
padre anuncia que su agente hablará de parte de ellos, y luego el
padre de la novia designará otro agente represente. Antes de
empezar las negociaciones, se ofrece a los visitantes una taza de
café, pero ellos rehúsan tomarlo hasta que su misión esté
terminada. Así el siervo de Abraham cuando se le ofreció alimento
por los padres de Rebeca, dijo: "No comeré hasta que haya dicho
mi mensaje" (Gén. 24:33). Cuando los dos agentes se
encuentran, y las negociaciones dan principio en serio, deben
consentir en la mano de la joven y deben ponerse de acuerdo sobre
la cantidad de la dote que debe el joven pagar por la novia.
Cuando ha habido acuerdo en esto, los agentes se levantan y
cambian congratulaciones. Entonces se trae el café, y todos beben
de él como un sello del convenio en que han entrado.
LA DOTE MATRIMONIAL
Razón de la dote para la familia de la novia.
En el Oriente, cuando los padres de la novia dan a su hija en
matrimonio, están ciertamente disminuyendo la eficiencia de la
familia. A menudo las hijas solteras atienden el ganado de sus
padres (Ex. 2:16), o trabajan en el campo, o prestan su ayuda de
otra maneras. Así, sobre el matrimonio, se pensará de una joven
que está aumentando la eficiencia de la familia de su esposo y
disminuyendo la de sus padres. De allí que un joven que espera
tomar posesión de la hija debe estar en condiciones de ofrecer
alguna compensación adecuada. Tal compensación sería la dote del
matrimonio. No siempre se requería que la dote se pagase al
contado; podía pagarse con servicios. Como Jacob no pudo pagar de
contado, dijo: "Te serviré siete años por Raquel" (Gén.
29:18). El rey Saúl requería la vida de cien filisteos como dote
para que David asegurara a Michal como su esposa (1 Sam.
15:25).
Razón de la dote para la novia.
Era una costumbre establecida que al menos algo del precio de la
dote sería dado a la novia. Esto era además de cualquiera otra
dádiva personal de los padres a la novia. Lea y Raquel se quejaron
acerca de la mezquindad de su padre Labán. Acerca de ello dijeron:
"El nos vendió; y aun se ha comido del todo nuestro
precio" (Gen. 31:15). Labán disfrutó del beneficio de los
catorce años de trabajo de Jacob, sin hacer la debida compensación
al menos por parte de ello como una dádiva para Lea y Raquel.
Como una esposa divorciada en el Oriente tiene derecho a su
guardarropa, es por esta razón que mucho de la dote personal
consiste de monedas, su cofia, o joyas de su persona. Esto viene a
ser una riqueza para ella en caso de que su matrimonio termine en
fracaso. Es por esto que la dote es muy importante para la novia y
se pone sobre esto tal énfasis en las negociaciones que precede al
matrimonio para sacar la mayor ventaja. La mujer que tenía dracmas
y perdió una, se acongojó de tal manera por la pérdida pues que la
dracma era sin duda parte de la dote de su matrimonio. (Luc. 15:8,
9).
Dote especial del padre de la novia.
Es una costumbre que padres que están en posibilidades de hacerlo
den a sus hijas dote especial en su matrimonio. Cuando Rebeca dejó
la casa de su padre para ser la novia de Isaac, su padre le dio
una dama de compañía y algunas otras damiselas para que la
atendieran (Gén. 61). Y Caleb dio a su hija por dote un campo con
manantiales de agua (Jue. 1:15). Tal era algunas veces la
costumbre en los tiempos antiguos.
LOS DESPOSORIOS
Diferencia entre una promesa y los desposorios.
Una promesa de matrimonio entre los judíos de los tiempos bíblicos
podía ser acuerdo sin compromiso formal. Podría haber varios
compromisos de esta clase que se quebrantaban. Eran los
desposorios que los unían, más bien que una sencilla promesa. La
promesa podía hacerse a un lado, pero el contrato de esponsales
era considerado final.
Los desposorios como un pacto.
Entre los antiguos hebreos los desposorios constituían un pacto
hablado. Ezequiel representa a Dios como casándose con Jerusalén,
y las siguientes palabras son las que él usa: "...Y te
di juramento, y entré en concierto contigo, dice el Señor Jehová.
Y fuiste mía" (Ezeq. 16:8). Después del exilio de Israel los
desposorios incluían un documento escrito y firmado de matrimonio.
LA CEREMONIA DE DESPOSORIOS
Los desposorios se celebraban de la siguiente manera: Las familias
del novio y de la novia se reunían con algunas otras que servían
de testigos. El joven daba a la joven ya un anillo de oro o algún
otro artículo de valor, o simplemente un documento en que le
prometía casarse con ella. Entonces él le decía: "Veis por este
anillo (o esta señal) que tú estás reservada para mí, de acuerdo
con la ley de Moisés y de Israel".
Diferencia entre los desposorios y
el matrimonio mismo. Los desposorios no eran lo mismo que
el matrimonio. Por lo menos pasaba un año entre uno y otro. Estos
dos eventos no deben confundirse. La ley dice: "¿Y quien se ha
desposado con mujer y no la ha tomado?" (Deut. 20:7). Estos
dos eventos se diferencian: desposar a una esposa, y tomarla, es
decir, en matrimonio efectivo. Era durante este período de un año,
entre el desposorio y el matrimonio, que María se halló haber
concebido un hijo por el Espíritu Santo (Mat. 1:18).
LOS VESTIDOS DEL NOVIO Y DE LA NOVIA
Cuando llegaba la noche en que debían principiar las festividades
del matrimonio, y era tiempo de ir por la novia, el novio se
vestía de rey, tanto como posible. Si era lo suficientemente rico
para afrontar la situación, llevaba una corona de oro. De otra
manera sería una guirnalda de flores, recién cortadas. Sus
vestidos eran perfumados con incienso y mirra, su cinto era de
seda de brillantes colores, sus sandalias cuidadosamente adornadas
con listones, y en esto daba la impresión de "paños volantes" de
capas sueltas con gracioso donaire peculiar de las tierras del
Oriente. Por el momento el campesino parece un príncipe entre sus
compañeros, todos le pagan la deferencia debida a su exaltado
rango. Esta preparación del novio para su matrimonio ha sido
aptamente descrita en la profecía de Isaías, "Porque me vistió
de vestidos de salud, rodeóme de manto de justicia, como a novio
me atavió, y como a novia compuesta de sus joyas" (Isa.
61:10).
El adorno de la novia era un asunto muy costoso y primoroso. Se
concedía mucho tiempo para la preparación de su persona, ponía
todo el esfuerzo para hacer su rostro brillante y lustroso un
lustre parecido al mármol. Las palabras de David como que aluden a
esto: "que nuestras hijas sean como las esquinas labradas a la
manera de las de un palacio" (Sal. 144:12). Las guedejas
oscuras de su cabello estaban siempre adornadas con perlas. Era
ataviada con todas las piedras preciosas y las joyas la familia
había heredado de sus generaciones pasadas. Las que eran muy
pobres para afrontar todo esto, pedían prestado a sus amigas lo
que necesitaban.
Las festividades matrimoniales y especialmente el vestido de
novia, siempre serían recordados por ella. El profeta Jeremías
hace una referencia a este pensamiento. "¿Olvídase la virgen de
su atavío y la desposada de sus sartales?" (Jer. 2:32). El
apóstol Juan vio a la nueva Jerusalén "dispuesta como una novia
ataviada para su ritual" (Apoc. 21:2).
EL NOVIO VA A TRAER A LA NOVIA
Algunas veces los parientes de la novia la llevan a la casa de
novio donde va a estar su nuevo hogar. Pero más frecuentemente
como fue el caso de las diez vírgenes en la parábola de Cristo, el
novio mismo fue en persona a traerla a su hogar para que se
efectuaran las festividades matrimoniales allí. Antes de dejar la
casa que antes fue su hogar, ella recibe las bendiciones de sus
padres y parientes. Así los parientes de Rebeca la enviaron con
una bendición típica oriental de matrimonio. "Nuestra hermana
eres; seas en millares de millares, y tu generación posea la
puerta de sus enemigos" (Gén. 24:60). La novia deja la casa de
su padre adornada y perfumada y con una corona en su cabeza. La
descripción que en la Escritura hace Ezequiel de la novia, es muy
apropiada, "Y te atavié con ornamentos, puse ajorcas en
tus brazos, y collar a tu cuello; y puse joyas sobre tus narices,
y zarcillos en tus orejas, y diadema de hermosura en tu cabeza"
(Ezeq. 16:11, 12).
LA PROCESIÓN MATRIMONIAL
El novio sale con la novia de la casa de su padres, y le sigue una
gran procesión por todo el camino hasta su casa. Las calles de las
ciudades asiáticas son oscuras, y es necesario que cualquiera que
se aventura por ellas en la noche, lleve una lámpara o antorcha
(cf. Sal. 119:105). A los convidados que no fueron a la casa de la
novia, se les permite unirse a la comitiva por el camino, y van
con todo el grupo a la fiesta del matrimonio. Sin lámpara o
antorcha no pueden unirse a la procesión, o entrar a la casa del
novio.
Las diez vírgenes esperaron la procesión a que llegara al punto en
que ellas esperaban, y las cinco prudentes pudieron unirse porque
ellas tenían reserva de aceite para sus lámparas. Pero las
vírgenes insensatas no tenían reserva de aceite y así, no estando
preparadas, no pudieron entrar a las bodas (Mat. 25:1-13).
Las lámparas que llevaban estas vírgenes han sido descritas por el
Dr. Edersheim de la manera siguiente:
"Las lámparas consistían en un receptáculo redondo para poner
resina o el aceite para la mecha. Esta se colocaba en una taza, o
en platillo hondo... que estaba afianzada por el cabo aguzado a un
madera, con el cual era llevada en alto".
Al ir de la casa de la novia a la del novio, ella dejaba su
cabello suelto flotando, y su cara estaba cubierta con un velo.
Algunos de sus propios parientes le precedían en la procesión, y
regaban mazorcas de maíz tostado para los niños a lo largo del
camino. Había demostraciones de alegría en todo el trayecto hasta
su destino. Parte de la procesión eran hombres que tocaban
tambores y otros instrumentos musicales, y danzaban por todo el
trayecto. Uno de los castigos profetizados por Jeremías para los
judíos, por causa de su pecado, era el quitarles las alegrías del
matrimonio. "Y haré cesar de Judá, y de las calles de
Jerusalén, voz de gozo y voz de alegría voz de esposo y voz de
esposa" (Jer. 7:34).
EL ARRIBO A LA CASA DEL NOVIO
EL momento más importante de todas las festividades matrimoniales,
es aquel en que la novia entra en su nuevo hogar. Y como el novio
y la novia generalmente usan coronas, el salmista debe haber
captado este momento importante en el matrimonio del rey: "Con
vestidos bordados será llevada al rey; vírgenes en pos de
ella: sus compañeras serán traídas a ti. Serán traídas con alegría
y gozo: entrarán en el palacio del rey" (Sal. 45:14, 15).
Después de haber llegado a la casa del novio, algunas de las
mujeres más ancianas toman la tarea de arreglarle el cabello a
la novia. Sus guedejas flotantes quedaron escondidas bajo el
grueso velo. Desde este momento en adelante, la costumbre dicta
que su cara no sea revelada en público. Se le conduce a su lugar
bajo el dosel, que está localizado o sea en el interior de la casa
o si el tiempo lo permite, al aire libre. Su lugar esta al lado de
su esposo, donde ambos escucharán nuevas bendiciones dadas por uno
de los parientes, o por alguna persona importante que esté
presente. En las bodas de Caná de Galilea, Jesús fue el invitado
más prominente que estuvo presente, y sin duda que a El se le
pidió que pronunciara la bendición sobre los recién casados.
(Jn.
2:1.11).
LA FIESTA MATRIMONIAL
A
cada invitado que asiste a una fiesta de bodas se le exige usar
vestido de bodas (Mat. 22:12). El banquete de bodas es presidido
por el maestresala (Jn. 2:8, 9). Es su obligación tener cuidado de
los preparativos, y durante la fiesta, él anda en derredor y entre
invitados, para ver qué les hace falta. El da orden a los
sirvientes para que lleven al cabo todos los detalles necesarios.
La expresión "hijos de la cámara nupcial" (Mat. 9:15),
usada por Jesús (véase texto griego) simplemente quería decir los
invitados al matrimonio. El maestresala de la fiesta daba gracias
en la comida y pronunciaba la bendición en los momentos señalados.
También bendecía el vino. Era costumbre decir enigmas en tales
fiestas como lo hizo Sansón en su casamiento (Jue. 14:12-18).
Durante la comida prevalecía jovialidad, y se esperaba que los
invitados exaltaran a la novia.
No había ceremonia religiosa en la fiesta. En lugar de ella se dan
las bendiciones de los parientes y amigos. La bendición de agentes
de los arreglos de la boda de Ruth y Booz es un buen eje pío de lo
que debe incluirse en tal bendición (Ruth 4:11). Esto corresponde
a los buenos deseos de los invitados a los matrimonios
occidentales. Después que terminaba la fiesta del matrimonio, el
esposo era escoltado por sus amigos al apartamento a donde su
esposa había sido conducida previamente. Las festividades
matrimoniales con parientes y amigos duraban toda una semana (cf.
Jue. 14:17), pero el número completo de días de lo que se llamaba
días del matrimonio" eran treinta.
POSICIÓN
DE LOS PADRES EN EL HOGAR
POSICIÓN DEL PADRE
Significado oriental unido a la palabra "Padre".
La idea oriental de la familia es un pequeño reino en sí mismo,
sobre el que el padre es el jefe supremo. Cada compañía de
viajeros, cada tribu, cada comunidad, cada familia, debe tener "un
padre" como cabeza del grupo. Se dice que un hombre es "el padre"
de lo que el inventa. Jubal "fue padre de todos los que manejan
arpa y órgano". Jabal fue el "padre" de todos los que habitan
en tiendas y crían ganado. (Gén. 4:20, 21). Porque él era el
preservador y protector, José dijo que Dios lo hizo
"padre de Faraón" (Gén. 45:8). La mente oriental no puede concebir
que ningún grupo o cuadrilla deje de tener alguien que sea el
"padre" de ellos.
Supremacía del padre bajo el sistema patriarcal.
Bajo la administración patriarcal el mando del padre es supremo.
La autoridad del padre se extiende a su mujer, sus hijos, sus
nietas, sus siervos y a toda la familia, y si él es el jefe, su
autoridad se extiende a la tribu. Muchos de los árabes beduinos de
este tiempo no tienen otro gobierno más que el patriarcal. Cuando
Abraham, Isaac y Jacob vivían en tiendas en la Tierra Prometida,
se gobernaban por el mismo sistema. Y cuando la ley de
Moisés fue dada a Israel, la autoridad de los padres y
específicamente la del padre, aún se reconocía. Uno de Diez
Mandamientos es "honra a tu padre y a tu madre". (Ex. 12).
En muchos casos el padre era la corte suprema de apelación asuntos
domésticos.
Sucesión de Autoridad.
En la mayoría de los casos la gran autoridad que el padre tenía,
la pasaba a su hijo mayor, quien tomaba el puesto de jefe a la
muerte de su padre. Así Isaac vino a ser jefe de la familia de su
padre a la muerte de éste. El y Rebeca habían vivido en la familia
bajo la autoridad de su padre; pero la sucesión de la autoridad
pasó a él como hijo. Ismael, que era el de la sierva, no recibió
herencia (Gén. 25). En algunos casos el padre delegaba la sucesión
de autoridad en otro que no fuera el mayor, como cuando Isaac la
delegó en Jacob en lugar de Esaú. (Gén. 27).
Reverencia de los niños para el padre.
La reverencia de los niños para sus padres, y especialmente para
el padre, está casi universal nivel en el Oriente, aún en la
actualidad. Entre los árabes, muy raramente se oye decir que un
hijo sea desobligado. Es costumbre que él salude a su padre por la
mañana, besándole la mano y luego continua de pie delante de él en
actitud de humildad, listo para recibir sus órdenes o esperando el
permiso para retirarse. Enseguida el padre recibe al hijo en su
seno.
La obediencia a los padres se requería en la ley mosaica, un hijo
rebelde y desobediente podía ser castigado hasta con la muerte.
(Deut. 21:18-21). El Apóstol Pablo reiteró el mandamiento de los
hijos deben obedecer a sus padres (Efe.. 6:1; Col. 3:20).
LA POSICIÓN DE LA MADRE
La posición de la esposa en relación con el esposo.
La mujer tiene una posición subordinada a la del esposo, al menos
en las labores hogareñas, sino en naturaleza. La mujer hebrea
antigua no gozaba de una libertad ilimitada como las mujeres
modernas de Occidente la tienen. En el Oriente el intercambio
social entre los sexos está marcado con un grado de reserva no
conocida en ninguna parte. El Dr. Thompson dice, "Las mujeres
orientales nunca son estimadas o tratadas como iguales a los
hombres". Nunca comen con ellos, sino que al esposo y los hermanos
se les sirve primero, y la esposa, la madre y hermanas esperan
para tomar lo que queda. En un paseo la mujer nunca va del brazo
de los hombres, sino que sigue a una respetuosa distancia; la
mujer es, por regla, estrechamente vigilada y observada con celo;
cuando sale, va con velo de la cabeza a los pies.
Esta actitud hacia las mujeres puede ilustrarse en la Biblia.
Notad cómo a las esposas de Jacob cuando viajaban se les daba
lugares aparte y no con él (Gén. 32). No se dice que la madre del
hijo pródigo estuviera presente en la fiesta que el padre ofreció
a su hijo (Luc. 15:11.32). Esto está de acuerdo con la costumbre
oriental. Pero a pesar de estas cosas, debe entenderse que el
Antiguo Testamento no califica a la mujer como mera esclava del
marido. Ella tiene gran influencia para bien o para mal sobre su
marido. Y él muestra gran respeto para ella en la mayoría de los
casos. Sara fue tratada por Abraham como una reina, y en asuntos
de familia ella gobernaba de muchas maneras. Abraham le dijo
acerca de Agar, la madre de Ismael, "He ahí tu sierva en tu
mano, haz con ella lo que bien te pareciere" (Gén. 16:6). El
tributo a una esposa madre hebrea en el libro de los Proverbios
indica que ella era una persona de gran influencia sobre su
marido: "El corazón de su marido está en ella confiado"
(Prov. 31:11). "Abrió su boca con sabiduría" (Prov. 31:26).
"Sus hijos llamáronla bienaventurada; y su marido
también la alaba" (Prov. 31:28).
Posición de la madre en relación con los hijos.
Los niños de Oriente muestran casi el mismo respeto hacia su madre
que hacia su Padre. Se cree que la madre tiene derecho a ser
honrada y tener la autoridad de Dios. En realidad, al padre y a la
madre se les mira como teniendo la representación de Dios en
asuntos de autoridad. Se les considera en esta posición a pesar de
lo malo que cumplen sus obligaciones. Los niños hebreos tienen por
lo general un gran respeto para sus madres, aun cuando lleguen a
ser adultos. Esto puede ilustrarse por la gran influencia que
ejercían por las reinas madres sobre los reyes de Judá e Israel (1
Reyes 2:19; 2 Reyes 11:24:12; etc.).
Posición superior de la mujer judía respecto a las mujeres
paganas.
La degradación de las mujeres del Oriente es asunto de
conocimiento común. En muchos casos ella es muy semejante a una
moza, esclava, o pasatiempo de los hombres, más que la compañera
del hombre como lo es en el Occidente. Esta situación ha existido
por siglos. Pero la posición de la mujer hebrea era siempre muy
superior a la de las mujeres paganas, mucho antes de que la
cristiandad tuviera su origen entre ellas. Acerca de esta
superioridad en relación a los árabes, el Dr. Thompson testifica:
"La posición de las mujeres entre los hebreos, era más alta entre
los árabes, y el carácter de la mujer hebrea debe haber sido,
realmente, tal como podría demandar respeto y sostener esta alta
posición. Los árabes no pueden mostrar una lista de mujeres
piadosas, ilustres como la que adorna la historia de los hebreos.
Ninguna madre beduina enseñó, o pudo enseñar tal «profecía» como
el rey Lemuel aprendió de la suya; ni podría el cuadro de la mujer
virtuosa que se nos da en el último capítulo de Proverbios, ser
copiado por un árabe. Que él así conceptuara el carácter de una
mujer árabe, sería una imposibilidad moral".
NACIMIENTO
Y CUIDADO DE NIÑOS
DESEO DE LAS MUJERES JUDÍAS PARA TENER NIÑOS
Había entre las esposas judías el anhelo universal y alegría en la
esperanza de tener hijos. El anhelo se expresaba en las palabras
de Raquel a Jacob, "Dame hijos, o si no, me muero" (Gen.
30:1). El Señor había dicho originalmente a Adán y Eva,
"Fructificad y multiplicad" (Gen. 1:28). Y la promesa a
Abrahán era, "Y haré tu simiente como el polvo de la tierra"
(Gen. 13:16). La ley de Dios enseñaba que los niños eran una
señal de la bendición de Dios: "Bendito el fruto de tu vientre"
(Deut. 28:4). El salmista nos pinta a un hombre bendecido por
Dios, al decir: "Tu mujer será como parra que lleva fruto a los
lados de tu casa" (Sal. 128:3). La esterilidad en el
matrimonio se consideraba como una visitación divina de maldición.
La esterilidad de Ana fue "porque Jehová había cerrado su
matriz" (1 Sam. 1:6). El tener un hijo después de mucho tiempo
de esterilidad, como en el caso de Elizabeth, quiere decir que el
Señor había quitado su afrenta entre los hombres (Luc. 1:25).
PREFERENCIA POR HIJOS VARONES
Entre los árabes de Palestina hay siempre un deseo de parte los
dos padres para que el recién nacido sea un niño mejor que niña.
Una bendición al separarse con frecuencia usada por los árabes es:
Que las bendiciones de Alá sean sobre ti, Que tu sombra nunca se
empequeñezca, Que todos tus hijos sean niños y no niñas.
Los niños son siempre más deseados porque existe la tendencia a
aumentar en tamaño, riqueza e importancia el grupo familiar o
clan. Cuando crecen y se casan, traen con ellos a sus esposas al
hogar y los niños de tales uniones se perpetúan en la casa del
padre, los hombres aumentan la casa, de las mujeres se piensa que
las menguan. Cuando se casan, van a vivir a la casa del esposo.
La actitud entre los árabes de los tiempos actuales, fue siempre
la actitud del pueblo hebreo del Antiguo Testamento. Excepto los
judíos cristianos, había una razón que añadir por qué cada mujer
hebrea que esperaba, deseaba tener un niño. Ella siempre esperaba
que su hijo fuera el Mesías. La promesa mesiánica de la Biblia,
sin duda estaba siempre en los labios de las mujeres hebreas.
"No será quitado el cetro de Judá, y el legislador de entre sus
pies, hasta que venga Shiloh" (Gén. 49:10). "Saldrá
estrella de Jacob y levantaráse cetro de Israel." (Núm.
24:17). Esto conservaba la esperanza de la venida del Mesías, y
era causa de que las madres judías desearan un niño en cada
alumbramiento, y que quizá ella pudiera ser la madre de Shiloh.
CUIDADO DEL INFANTE
Por años los Orientales de las tierras bíblicas han cuidado los
niños tal como cuando Jesús nació. En vez de permitir al niño el
libre uso de sus extremidades, se enreda de manos y pies con
bandas de pañales, y así lo convierten en un bulto desvalido
semejante a una momia. Al nacer, al niño se le baña y se frota con
sal; con sus piernas juntas y sus brazos a los lados, es envuelto
apretadamente con bandas de lino o de algodón de diez a doce
centímetros de ancho, y de cuatro a cinco metros de largo. La
venda también se pasa bajo su barba y sobre su frente.
El profeta Ezequiel indica que estas mismas costumbres al
nacimiento del niño se practicaban en su tiempo. "El día que
naciste ni fuiste lavada con aguas para atemperarte, ni salada con
sal, ni fuiste envuelta con fajas" (Ezeq. 16:4). Todos estamos
familiarizados con las palabras de Lucas, de cómo cuidaron al niño
Jesús: "Hallaréis al niño envuelto en pañales, echado en un
pesebre" (Luc. 2:12).
RITOS JUDÍOS Y OFRENDAS AL NACIMIENTO DEL NIÑO
Los niños judíos eran circuncidados a los ocho días de nacidos. El
que hacía la circuncisión decía las siguientes palabras: "Bendito
el Señor nuestro Dios, que nos ha santificado por sus preceptos, y
nos dio la circuncisión". Entonces el padre del niño pronunciaba
estas palabras: "Quien nos ha santificado por sus preceptos, y nos
permite introducir nuestro niño en el pacto de Abraham nuestro
padre". Porque se decía que Dios había cambiado los nombres de
Abraham y que le había dicho, "Este será mi pacto, que
guardaréis entre mí y vosotros y tu simiente después de ti"
(Gén. 17:10). Jesús fue circuncidado al octavo día de su
nacimiento, llamándosele "Jesús" en esa ocasión (Luc. 2:21).
Después del nacimiento, la madre judía pasaba un período de
purificación de siete días por un niño; y de catorce días si era
niña, Y aun después permanecía en casa treinta y tres días por un
niño, y seis días por una niña. Entonces ya podía ir al templo
para presentar las ofrendas por el nacimiento del niño. Si era
rica llevaba un cordero como ofrenda, pero si era pobre ofrendaba
dos pichones jóvenes o un par de tórtolas (Luc. 2:24).
ASIGNANDO AL NIÑO SU NOMBRE
A
los árabes les gusta componer los nombres que pondrán a sus hijos
con el nombre de Alá. Esta era una costumbre muy común entre los
hebreos de incluir el nombre de Dios como parte del nombre del
niño.
Se dan aquí algunos ejemplos, de nombres hebreos que van con su
significado:
Abdías, "Siervo de Jehová"
Abías, "Cuyo padre es Dios"
Azarías, "Ayudado por Jehová"
Daniel, "Dios es mi Juez"
Elías, "Mi Dios es Jehová"
Elcana, "A quien Dios creó"
Ezequiel, "Dios fortalecerá"
Ocozías, "Poseído por Jehová"
Otra costumbre era practicada por los judíos al poner nombre a sus
hijos. Después del nacimiento del primer hijo, los padres
conocidos como el padre de Fulanito, y la madre de Fulanito. Y
hijo añadía el primer nombre del padre como el suyo. Así habló de
Pedro en el idioma arameo, como "Simón Bar-Jonás" quiere decir
"Simón, hijo de Jonás" (Mat. 16:17). Los árabes dan tal nombre
ahora simplemente omiten la palabra "hijo" y él sería llamado
"Simón Jonás".
Los judíos en tiempo de Cristo tenían nombres dobles. Así se nota
en el caso de Tomás. El Evangelio de Juan, al referirse a él,
"Tomás, el que se dice el Dídimo" (Jn. 11:16). Ambos
nombres quieren decir "gemelos". El nombre de Tomás era arameo, y
el nombre Dídimo era griego. Cuando viajaban a países extranjeros,
los judíos con frecuencia asumían el nombre griego o latino, u
otro nombre que tuviera un significado similar al suyo propio.
Los nombres judíos dados a las niñas, con mucha frecuencia eran
tomados de diversos objetos hermosos de la naturaleza, o de
gracias de carácter agradable. Ejemplos bíblicos son Jemima
(paloma) Tabitha o Dorcas (gacela); Rhode (rosa); Raquel
(cordero); Salomé (paz); Débora (abeja); Esther (estrella). Noemí
dijo a las mujeres de Bethlehem, "No me llaméis Noemí, sino
llamadme Mara". Usando los significados de los nombres como
los encontramos en el margen de nuestra Biblia, se leerá
así: "No me llaméis Placentera, sino llamadme Amargura" Ruth
1:20).
OBLIGACIÓN DE LOS PADRES DE CRIAR BIEN A LOS HIJOS
Se entiende muy claramente en las Escrituras que la madre se
entendía con la mayor parte del entrenamiento y enseñanza de sus
hijos en sus primeros años. El libro de los Proverbios habla de
"Palabras del rey Lemuel; la profecía con que le enseñó su madre"
(Prov. 31:1). Y en lo que concierne a Timoteo; Pablo dice:
"Desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras" (2 Tim.
3:15). Antes, en esta epístola, Pablo se refiere a la fe de la
madre de Timoteo y de su abuela (2 Tim. 1:5). Entonces los jóvenes
eran enseñados por sus madres. Las hijas, sin duda quedaban bajo
el cuidado y guía de sus madres hasta que se casaban. Como los
jóvenes iban creciendo, entonces eran enseñados por sus padres,
aun cuando nunca salieran del entrenamiento de sus madres. En el
libro de los Proverbios frecuentemente encontramos referencias a
la instrucción de un padre a Su hijo "Guarda, Hijo
mío, el mandamiento de tu padre" (Prov. 6:20). Solamente en
las familias que disponían de algunos recursos la enseñanza se
confiaba a los tutores, por ser muchos los hijos (2 Reyes,
10:1.5). Las escuelas para la enseñanza de los judíos jóvenes no
las hubo en operación sino hasta una fecha mucho más tarde.
DESTETAMIENTO DE UN NIÑO
El destetamiento de un niño es un evento muy importante en la vida
doméstica del Oriente. En muchos lugares esto se celebra haciendo
una reunión festiva. Los amigos, festejan con una ceremonia
religiosa, y algunas veces la formal presentación del arroz al
niño.
Entre los árabes aldeanos de Palestina, a los niños se les
alimentaba por dos años, y algunas veces aun por cuatro o cinco
años. Se le dan algunos bocados deliciosos para ejercitar sus
encías y hacerle olvidar la leche materna (cf. Sal. 131:2).
Las antiguas madres hebreas también destetaban a sus niños
tardíamente. Una madre dijo a su hijo: "Hijo mío, ten piedad de mí
que te he llevado nueve meses en mi vientre y te amamanté tres
años y te sustenté hasta que has llegado a esta edad" (2 Macabeos
7:27). Es probable que a la edad de los tres años, o aun tarde,
cuando Ana destetó a Samuel y lo llevó al santuario de Dios para
presentarlo delante del Señor, llevando las ofrendas
reglamentarias (1 Sam. 1:23). El ejemplo escritural de la fiesta
de destetamiento fue la que se celebró para Isaac.
La Escritura nos dice: "Y creció el niño, y fue destetado;
Abraham hizo gran banquete el día que fue destetado Isaac" (Gn.21:8).
Debe haber sido una fiesta de gran regocijo y dedicación al Señor.
LA RELIGIÓN EN EL HOGAR
EL PADRE COMO SACERDOTE EN TIEMPOS PATRIARCALES
En los días de los primeros patriarcas, el padre era el sacerdote
de toda la familia, y este honor y responsabilidad de ejercer el
sacerdocio comúnmente pasaba al hijo mayor a la muerte del padre.
Esta práctica continuó hasta que la ley de Moisés transfirió su
derecho a la tribu de Leví de cuya tribu salieron los sacerdotes
para Israel como nación.
El Altar.
La religión en los hogares de aquellos antiguos tiempos se
centralizaba grandemente en torno a un altar sobre el cual los
animales sacrificados se ofrecían a Dios. Así cuando Abraham llegó
a la Tierra, levantó su tienda en la región de Bethel, la
Escritura nos dice que "edificó allí altar a Jehová, e invocó
el nombre de Jehová" (Gén. 12:8) - Se dice que más tarde él
mismo edificó un altar en Hebrón (Gén. 13 :18). Asimismo dice que
Jacob edificó un altar en Síchem (Gén. 33:18-20). Después, en
obediencia al mandato de Dios, fue a Bethel, y como su abuelo,
edificó un altar al Señor allí. Antes de hacer esto, dijo a su
familia "Levantémonos, y subamos a Bethel; y haré allí altar a
Dios que me respondió en el día de mi angustia, y ha sido conmigo
en el camino que he andado" (Gén. 35:3). El altar en la vida
del hogar en aquellos días antiguos ayudaba a producir el sentido
de pecado, una realización de la autoridad de Dios, y un
conocimiento de que el camino para acercarse a El era a través del
sacrificio. El altar era el precursor de la vida familiar de
oración en un hogar cristiano actual, que se basa en el perdón del
pecado a través de la sangre de Cristo, de quien el sacrificio de
los animales era símbolo.
El Terafín.
En la tierra de Babilonia de donde originalmente llegó Abraham,
había adoración familiar a sus dioses, y el hogar su altar con
figuras de arcilla de estos dioses, que se llamaban "terafin".
Estos dioses familiares servían como ángeles guardianes en el
hogar. A la muerte del padre, estos dioses del hogar, o terafín,
siempre dejados al hijo mayor, en el entendimiento que los demás
miembros de la familia tenían derecho de adorarlos.
Cuando Jacob dejó el hogar de Labán en Harán, nos dice el libro
del Génesis, "Raquel hurtó los ídolos (terafin) de su padre."
(Gen. 31:19). Labán estaba muy perturbado por este hurto,
siguió a Jacob con todo lo que éste llevaba y le dijo, "¿Por
que has hurtado mis dioses?" (Gen. 31:30). ¿Por qué Labán
tenía interés en descubrir el terafín perdido? Sir Charles Leonard
Woolley, quien tuvo a su cargo las excavaciones en Ur de los
Caldeos dice de un ladrillo de la región que revela una ley que
arrojaba sobre el robo de Raquel. El Dr. Woolley dice que en la
ley se afirma "La posesión de estos dioses del hogar confiere el
privilegio de primogenitura". Así Raquel debe haber hurtado el
derecho de su hermano cuando se llevó el terafín de su padre, y
buscaba por medio que Jacob fuera el heredero legal de la riqueza
de Labán. Esta forma antigua de idolatría estaba ligada vitalmente
a los asuntos familiares. Parecería que Raquel se trajo aquel
terafín hurtado cuando la familia estaba para movilizarse de
Sichem a Bethel, entonces Jacob dijo a su familia: "Quitad los
dioses ajenos que están entre vosotros, limpiaos y mudad vuestros
vestidos" (Gén. 35
La presencia de estas reliquias de antaño indicaban un esfuerzo
para combinar la superstición y los maleficios paganos de una
adoración idolátrica, con la adoración del Dios vivo y verdadero.
El terafin apareció en distintas ocasiones en la historia postrera
de Israel.
EDUCACIÓN RELIGIOSA BAJO LA LEY
La ley de Moisés era muy diferente en los requerimientos que los
padres debían entrenar a sus hijos en el conocimiento de Dios y
sus leyes. Con relación a estas divinas enseñanzas dice: "Y
enseñarlas has a tus hijos, y a los hijos de tus hijos"(Deut.
4:9). Y en lo referente al cumplimiento de los mandamientos, un
escritor ha dicho: "La educación religiosa de la familia vino a
ser, como ha continuado siendo, una marca especial del judaísmo".
Vino a ser una obligación solemne de los padres hebreos enseñar a
sus hijos los mandamientos de la ley, y también explicarles el
significado real de las observancias religiosas. Sin duda ha sido
este énfasis en la educación religiosa en la familia lo que ha
contribuido grandemente a la permanencia del judío en la historia.
También es cierto que cualquier fracaso de los judíos para llenar
la misión dada por Dios en el mundo puede ser trazada en parte
cuando menos a su fracaso en el entrenamiento religioso de la
familia.
PEREGRINACIONES FAMILIARES AL SANTUARIO
Una parte muy importante en la vida de la familia hebrea era la
peregrinación que se hacía al santuario. "Tres veces en el año
será visto todo varón tuyo delante del Señor Jehová, Dios de
Israel" (Ex. 34:23). La familia entera podía ir, pero se
requería que todo miembro varón fuese en la peregrinación. Las
fiestas del Señor se celebraban en esas tres estaciones del año.
Los elementos de la acción de gracias eran muy enfatizados en la
mayoría de ellos. El Señor hizo una promesa especial a los que
iban en esas peregrinaciones a la casa de Dios. "Ninguno
codiciará tu tierra, cuando subieres para ser visto delante de
Jehová tu Dios" (Ex. 34:24), todos los hombres fuera de sus
hogares, era la promesa de Dios cuidar de esos hogares contra
cualquier ataque posible de algún enemigo, mientras la familia iba
en la peregrinación.
La familia de Elcana tenía el hábito de hacer tales
peregrinaciones. "Y subía aquel varón todos los años a
su ciudad, a adorar y sacrificar a Jehová de los ejércitos en
Silo" (1 Sam. 1:3), y en tales peregrinaciones fue que Ana oró
por el niño, y en el tiempo debido nació Samuel.
El ejemplo más famoso de una familia en peregrinación a Jerusalén,
es por supuesto la de José, María y Jesús. Lucas nos dice: "E
iban sus padres todos los años a Jerusalén en la fiesta de la
Pascua. Y cuando fue de doce años, subieron ellos a Jerusalén
conforme a la costumbre del día de la fiesta" (Luc. 2:41, 42).
Difícilmente podemos imaginar lo que aquel viaje a la Ciudad Santa
significaba para el niño Jesús. Solamente la jornada era
conmovedora para un niño, pero para él estar en la Casa de su
Padre era lo que más le emocionaba (Luc. 2:49).
Algunos lectores de la Biblia se han sentido perplejos porque
Lucas dice que José y María caminaron la jornada de un día antes
de descubrir que el niño Jesús no iba en la peregrinación con
ellos. Pero la costumbre actual siríaca de las peregrinaciones de
una familia religiosa arroja luz sobre lo acontecido. Lucas dice:
"buscaban entre los parientes y entre los conocidos" (Luc.
2:44) en esas peregrinaciones los parientes y conocidos viajaban
juntos en grandes grupos, y los niños del grupo se consideraban
completamente seguros mientras permanecían en el. En estos viajes
los padres a menudo caminan varias horas sin ver a sus hijos. Es
posible que Jesús estuviera con la caravana cuando ésta salió, y
después se separó de sus familiares volviendo a la ciudad al
Templo.
LA BIBLIA EN LOS HOGARES JUDÍOS EN TIEMPOS DE CRISTO
En los días cuando Jesús crecía como un niño en su hogar de
Nazareth, con cualquier parte de la Escritura hebrea que el joven
deba haber conocido, ellos crecían recitando una plegaria llamada
"El Shemá". Esta plegaria era en realidad el resumen de tres
pasajes del Pentateuco. Era repetida mañanas y tardes por los
hombres. El niño judío, cuando llegaba a la edad de los doce años,
ya debía repetir esta oración. Los tres pasajes que componían "El
Shemá" eran: Deut. 6:4-9; Deut. 11:13-21; y Números 15:37-41. Es
muy posible que Jesús después que retornó de la peregrinación a
Jerusalén pidiera prestado el manuscrito de la Sinagoga de
Nazareth (si es que en su hogar no tenían una copia de las
Escrituras) y estudiar en ésta especialmente los libros de Moisés
y los Profetas. En sus enseñanzas El siempre se refiere a estos
escritores y sentía especial inclinación por Isaías y Jeremías.
El uso muy extendido de "El Shemá" en los tiempos de Cristo vino a
ser una mera fórmula, con muy poco y ningún significado. Es
probable que esta oración llegase a ser tan vana como una oración
pagana. Sin duda Cristo protestó por el uso inmoderado de ello
cuando dijo: "y orando no seáis prolijos, como los
gentiles" (Mat. 6:7). La práctica de las filacterias, de la
cual los fariseos hicieron un uso muy grande, estaba basada en
algunas de las Escrituras en "El Shemá" y como ellos hacían mucho
uso de ellas Jesús las condenó.

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