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Sinceridad en la alabanza

Una noche, un hombre soñó que estaba en el templo. En su sueño se le apareció el organista tocando el órgano, pero no oía ninguna de sus notas. El coro y la congregación empezaron a cantar, pero tampoco se escucharon las voces. Entonces el ministro empezó a orar pero las palabras no salían de sus labios. El hombre le preguntó al ángel la razón por la cual no se escuchaba nada. Éste le contestó: -No se escucha nada porque no hay nada que escuchar. Esta gente únicamente alaba de labios. Sus corazones no están alabando, por eso las voces no llegan a Dios. Pero escucha ahora. El hombre escuchó entonces la voz de un niño, clara y transparente, mientras el ministro oraba y la gente se unía en su oración. Se escuchaba sólo la voz del niño, porque sólo él alababa a Dios en su corazón. Jesús se quejaba de "los que de labios le honraban, pero cuyos corazones estaban bien lejos de Él" Lo mismo puede suceder con la alabanza.

 

Una lección de amor y cuidado

Los pasajeros de un bus se quedaron mirando con simpatía como una atractiva mujer de manera cuidadosa hacía su entrada al autobús. Luego de pagar el boleto, de manera cuidadosa comenzó a buscar con sus manos el asiento libre que el chofer del autobús le había dicho que estaba libre. Luego de sentarse ella colocó su cartera y su bastón blanco en su regazo.
Hacía un año que Carolina, de 34 años de edad, había quedado ciega por un mal diagnóstico médico sumiéndola en un mundo de oscuridad, cólera y frustración. La una vez mujer independiente ahora se encontraba totalmente desvalida. ¿Cómo pudo pasarme esto a mí? A pesar de sus lágrimas ella entendió que nunca más podría volver a ver.

-Después de un tiempo ella sintió que estaba lista para volver a trabajar. Pero, ¿cómo llegaría ella hasta su lugar de trabajo?
Marcos, su amante esposo quien era miembro de la Fuerza Aérea se ofreció a llevarla todos los días a pesar de que su trabajo estaba localizado en la orilla opuesta de la ciudad. Después de algunos días él se dio cuenta de que esto no iba a funcionar. Así que le sugirió que ella debía volver a utilizar el bus para ir y regresar de su trabajo.
El se ofreció para durante dos semanas ser su acompañante mientras ella lograba acostumbrarse y conocer la ruta desde la perspectiva de alguien ciego.
Al inicio ella se negó pero poco a poco entendió que así era mejor. Y cada mañana y tarde ataviado con su uniforme militar Marcos la acompañaba en el viaje. El le enseñó cómo confiar en sus otros sentidos, especialmente el oído y que le permitieran saber dónde se encontraba y cómo adaptarse a su nuevo ambiente. Además la ayudó a ganarse la bondad de los conductores de tal manera que les guardaran un asiento cada día. Finalmente Carolina decidió que ella estaba lista para intentar el viaje por sí misma sin la ayuda de su amante esposo.
Llegó el lunes, y Carolina se despidió con un fuerte abrazo de su esposo ya que era la primera vez que cada uno iría a su trabajo por su propia cuenta.
Lunes, martes, miércoles, jueves… cada día de esa semana ella lo había hecho por sí misma y se sentía nuevamente como alguien independiente. El viernes por la mañana cuando ella estaba pagando la tarifa del autobús el conductor dijo:
-”Yo envidio a ese muchacho”.

Carolina no estaba segura de si el conductor le estaba hablando a ella. ¿Quién envidiaría a una pobre mujer ciega que como único mérito solo tenía el haberse animado a sobrevivir ese último año?

-¿Por qué dice usted que me envidia? Llena de curiosidad le preguntó al conductor.

-“Debe sentirse muy bien el ser cuidado y protegido como está usted, le contestó el conductor.” Carolina no entendiendo lo que el conductor le decía le preguntó:

-¿Qué quiere decir usted?

-“Bueno, contestó el conductor, todas las mañanas durante la última semana un señor bien parecido y vestido con uniforme militar ha estado de pie en la esquina donde debe usted descender del autobús. El se asegura de que usted cruce la calle sin ningún riesgo y la mira hasta que usted entra por la puerta del edificio de su oficina. Entonces el le envía un beso por el aire, la saluda y se retira. Usted es una señora afortunada”.

De la misma manera, Dios tiene sus ojos puestos en nosotros. A pesar de que no podemos ver su cara, El siempre está a nuestro lado.
 

 

Los ayudantes de Dios


En cierta ocasión una hombre le dio a Dios todo su corazón y su vida a Su servicio. Dios escuchó y le dio la oportunidad. Le puso en una iglesia. Su trabajo era buscar las almas. El hombre esperó las instrucciones de Dios. Esperó y esperó ...
Hasta que Dios le dijo que le iba a mandar la ayuda que necesitaba para predicar el evangelio.
Al día siguiente llega un inválido en su silla de ruedas. El hombre le recibe, y luego le pregunta a Dios:

"¿Es una broma verdad?, el inválido no hará mucho.

Dios le contesta solamente:

"Espera porque todavía no han llegado todos lo que te han de ayudar."

Al día siguiente llega un hombre cojo, con una pata de palo, que al caminar hace hoyos con su pata de palo. El hombre le recibió, y no dijo nada.

"Esperaré", dijo, "a que llegue el evangelista o predicador"

Al día siguiente llegó un hombre encorvado, tan encorvado que sus manos llegaban casi al suelo. El hombre lo recibió, y siguió esperando. Pero no llegó nadie más.
Enojado le reclama a Dios:

"¿Qué pasó Señor?, me dijiste que me enviarías gente para ayudarme, y solo ha llegado un inválido, un cojo y un hombre encorvado. ¿Con estos indigentes quieres que predique el evangelio?. Mira, solo son lastres, desecho de la sociedad.

Dios contestó:

"Esos que tú llamas desechos son los que te ayudarán. El hombre de la silla de ruedas hará los surcos con las ruedas de su silla. El hombre de la pata de palo hará los hoyos, y el hombre encorvado arrojará la semilla sin que le cueste trabajo. Tu trabajo consistirá en cuidar las plantas, que por cierto tú no sembrarás."

Entonces, el hombre pidió perdón por dejarse llevar por lo que sus ojos veían, y le pidió a Dios que le cambie la mirada.

 

El halcón que no sabía volar
 

El rey recibió como obsequio dos pichones de halcón y los entregó a un criado para que los entrenara.
Pasados unos meses, el instructor comunicó al rey que uno de los halcones estaba perfectamente educado, pero que al otro no sabía lo que le sucedía: no se había movido de la rama desde el día de su llegada a palacio, a tal punto que había que llevarle el alimento hasta allí.
El rey mandó llamar curanderos y sanadores de todo tipo, pero nadie pudo hacer volar al ave. Encargó entonces la misión a miembros de la corte, pero nada sucedió.
Por la ventana de sus habitaciones, el monarca podía ver que el pájaro continuaba inmóvil. Publicó por fin un anuncio entre sus súbditos, diciendo que aquel que hiciera volar al ave, recibiría una recompensa. A la mañana siguiente, el rey vio al halcón volando ágilmente en los jardines.
Traedme al autor de ese milagro, dijo. Enseguida le presentaron a un campesino.
¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo hiciste? ¿Eres mago, acaso?
Entre feliz e intimidado, el hombrecito solo explicó: No fue difícil, su Alteza: sólo corté la rama. El pájaro se dio cuenta que tenía alas y se largó a volar"

 

El Cerdito del Señor


En una ocasión, un cazador salió a buscar el alimento para el día. Pasó todo el día y llegando la noche no había podido cazar nada. Fue entonces que poniéndose de rodillas pidió a Dios que le proveyera el alimento para su familia. Prometió que de todo lo que El le diera, la mitad sería para ofrendarlo.

No pasaron veinte minutos y la trampa que puso atrapó dos cerditos. El cazador, muy contento comenzó a correr para la casa diciendo "uno para mí y otro para El Señor"

De repente tropieza y uno de los cerdos se le escapa, entonces el cazador exclama con gran voz: "Se fue el cerdito del Señor!"

El agricultor


En cierta ocasión, un reportero le preguntó a un agricultor si podía divulgar el secreto de su maíz, que ganaba el concurso al mejor producto año tras año. El agricultor confesó que se debía a que compartía su semilla con los vecinos.
- "¿Por qué comparte su mejor semilla de maíz con sus vecinos, si usted también entra al mismo concurso año tras año?" preguntó el reportero.
- "Verá usted, señor," dijo el agricultor.
- "El viento lleva el polen del maíz maduro, de un sembradío a otro. Si mis vecinos cultivaran un maíz de calidad inferior, la polinización cruzada degradaría constantemente la calidad del mío. Si voy a sembrar buen maíz, debo ayudar a que mi vecino también lo haga".

Parece que este agricultor había comprendido la diferencia entre competir y colaborar

 

Martín Lutero y la lista del diablo

Se cuenta la historia de que una noche Satanás se acercó a Martín Lutero y le enseñó una lista larga de todos sus pecados: la avaricia, el orgullo, la lujuria, y muchos más.

Pero Martín Lutero le dijo: "Satanás . . .te quedaste corto. También debes apuntar este pecado y estos más," y le fue dando a Satanás unos pecados más para agregar a la lista. Finalmente, le dijo: "ahora pon una cosa más a pie de tu lista: "la sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado . . . I Juan 1:7".

Con esto, Satanás huyó y no le molestó más.

 

La carrera de trineos con perros

Cada año en Alaska, hay una carrera de trineos con perros de 1,000 millas donde el ganador sale con un premio de mucho dinero y prestigio. Lo que pocos saben es que esta carrera conmemora una carrera original para salvar vidas.

En Enero de 1926, en el pueblo de Nome, Alaska, Richard Stanley, un niño de seis años, mostró señales de difteria, una enfermedad que suele ser tan rápida que acaba en pocas horas con el enfermo. Un día después murió el niño y con el peligro de una erupción de esta enfermedad entre todos del pueblo, el Dr. Curtis Welcha empezó inmunizando a todos los niños y adultos con un suero antidiftérico experimental. Pero en poco tiempo se acabó su provisión, y el suero más cercano se encontraba la ciudad de Nenana, Alaska, una distancia de Nome de 1,000 millas y de desierto congelado.

Asombrosamente, un grupo de hombres ofrecieron voluntariamente hacer el viaje con sus trineos con perros. Operando en relevos, un trineo empezó desde Nome mientras el otro, cargando el suero, empezó desde Nenana. A pesar de la congelación parcial de sus dedos y orejas – a pesar de tu fatiga y agotamiento – estos hombres siguieron forzosamente por 144 horas en vientos de –50F grados hasta hacer llegar el suero antidiftérico a Nome.

Como resultado de este gran sacrificio, solo murió una persona más. El sacrificio de estos hombres inestimables había proporcionado el regalo de la vida a un pueblo entero.

 

¡Vuélvele a pegar Señor!

Había una Iglesia vieja que necesitaba una remodelación, entonces, durante el servicio, el pastor hizo una apasionada propuesta mirando directamente al hombre más rico del pueblo.

Al final del servicio, el hombre rico se paró y anunció, "Pastor, Voy a contribuir con mil dólares."

Entonces luego, un pedazo de yeso cayó del techo y le pegó en el hombro del hombre.

Rápidamente él hombre rico se paró de nuevo, gritando: "Pastor, Incrementaré mi donación a 5 mil dólares."

Antes de que se pudiera sentar, le cayó otro pedazo de yeso del techo otra vez, y otra vez él realmente gritó, "Pastor, voy a doblar mi segunda promesa."

Se sentó, y de nuevo una gran cantidad de yeso cayó sobre su cabeza.

Se paró una vez más y exclamó gritando, "Pastor, Le daré 20 mil dólares"

De pronto un diácono gritó: "¡Vuélvele a pegar, Señor! ¡Vuélvele a pegar!"

 

No hay acepción de personas

Cierto pastor dijo que en su congregación había un hombre muy rico; que si éste hubiera sido pobre él le habría hablado acerca de la salvación de su alma; pero que él como pastor creía que sería presuntuoso hablarle de eso a dicho rico.  Un día uno de los miembros le preguntó al hombre rico: --Señor X, ¿ha aceptado usted al Salvador? Este hombre, conmovido, y con lágrimas en los ojos, respondió: --Agradezco a usted que me haya hecho esta pregunta.  Durante mucho tiempo he estado muy preocupado por esto,  y siempre pensé que el ministro algún día me hablaría de este importante asunto. ¡Oh, cuánto he deseado que me hable de mi Salvador! Si me hubiera hablado, ¡yo podría haber tenido tranquilidad!.

Sigamos el ejemplo del Señor, quien a ricos y a pobres les anunció las buenas nuevas de salvación; imitemos al apóstol, quien dijo: “A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor.  Así que, en cuanto a mí, pronto estoy a anunciaros el evangelio...”


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Ilustraciones

                     Sección 22

  En esta sección te presentamos las siguientes ilustraciones:

  Una lección de amor y...
 
Los ayudantes de Dios
 
El halcón que no volaba
 
El cerdito del Señor
 
El agricultor
 
Lutero y el diablo
 
La carrera de trineos
 
¡Vuélvele a pegar Señor!
 
No hay acepción de...
 
Sinceridad en la alabanza

                     Nota

Estas ilustraciones te  invitarán  a la reflexión, y es posible que algunas te hagan emocionar hasta las lágrimas.

Si tienes alguna ilustración, envíala a través de nuestro correo electrónico. Prometemos publicarla y darte el crédito correspondiente. 

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