Cuando el cielo esté gris, acuérdate cuando lo viste profundamente
azul.
Cuando sientas frío, piensa en un sol radiante que ya te ha
calentado.
Cuando sufras una derrota, acuérdate de tus triunfos y de tus
logros.
Cuando necesites amor, revive tus experiencias de afecto y ternura.
Acuérdate de lo que has vivido y de lo que has dado con alegría.
Recuerda los regalos que te han hecho, los besos que te han dado,
los paisajes que has disfrutado y las risas que de ti han emanado.
Si esto has tenido lo podrás volver a tener y lo que has logrado, lo
podrás volver a ganar.
Alégrate por lo bueno que tienes y por lo de los demás; desecha los
recuerdos tristes y dolorosos, no te lastimes más.
Piensa en lo bueno, en lo amable, en lo bello y en la verdad.
Recorre tu vida y detente en donde haya bellos recuerdos y emociones
sanas y vívelas otra vez.
Visualiza aquel atardecer que te emocionó.
Revive esa caricia espontánea que se te dio.
Disfruta nuevamente de la paz que ya has conocido, piensa y vive el
bien.
Allá en tu mente están guardadas todas las imágenes
Y solo tú decides cuáles has de volver a mirar...
Ángeles del Callejón
Diana, una joven estudiante de la universidad, estaba en casa por el
verano. Fue a visitar algunos amigos en la noche y por quedarse
platicando se le hizo muy tarde, mas de lo que había planeado y tuvo
que caminar sola a su casa. No tenia miedo porque vivía en una
cuidad pequeña y estaba a solo unas cuantas cuadras del lugar.
Mientras caminaba a su casa, oro a Dios que la mantuviera salva de
cualquier mal o peligro.
Cuando llegó al callejón que le servia como atajo para llegar mas
pronto a su casa decidió tomarlo, sin embargo cuando iba a la mitad,
notó a un hombre parado al final del callejón y se veía como que
estaba esperando por ella. Diana se puso nerviosa y empezó a orar a
Dios por protección. Al instante un sentimiento de tranquilidad y
seguridad la envolvió, sintió como si alguien estuviera caminando
con ella; llegó al final del callejón y caminó justo enfrente del
hombre y llegó bien a su casa.
Al siguiente día, leyó en el periódico que una joven había sido
violada en aquel mismo callejón unos 20 minutos después de que ella
pasara por allí. Sintiéndose muy mal por esa tragedia y pensando que
pudo haberle pasado a ella, comenzó a llorar dando Gracias a Dios
por haberla cuidado y le rogó que ayudará a la otra joven, que la
acogiera en su reino.
Decidió ir a la estación de policía, pensó que podría reconocer al
hombre y les dijo su historia.
El policía le pregunto si estaría dispuesta a identificar al hombre
que vio la noche anterior en el callejón, ella accedió y sin dudar
reconoció al hombre en cuestión. Cuando el hombre supo que había
sido identificado, se rindió y confesó.
El policía agradeció a Diana por su valentía y le pregunto si había
algo que pudieran hacer por ella, y ella le pidió que le preguntaran
al hombre porque no la ataco a ella cuando paso por el mismo
callejón. Cuando el policía le pregunto al hombre el contesto:
"Porque ella no estaba sola, había dos hombres altos caminando uno a
cada lado de ella
Antes que Ellos Crezcan
Hay un período en que los padres quedan huérfanos de sus hijos.
Es que, los niños crecen independientes de nosotros, como árboles
murmurantes y pájaros imprudentes.
Crecen sin pedir permiso a la vida.
Crecen con una estridencia alegre y, a veces, con alardeada
arrogancia.
Pero no crecen todos los días, de igual manera, crecen de repente.
Un día se sientan cerca te ti en la terraza y te dicen una frase con
tal naturalidad que sientes que no puedes más ponerle pañales a
aquella "criatura".
¿Dónde fue que anduvo creciendo aquella insignificancia que no lo
percibiste?
¿Dónde quedaron la placita de jugar en la arena, las fiestecitas de
cumpleaños con payasos, los juguetes preferidos?...
El niño crece en un ritual de obediencia orgánica y desobediencia
civil.
Ahora estás allí, en la puerta de la discoteca, esperando que
él/ella no sólo crezca, sino aparezca.
Allí están muchos padres al volante, esperando que salgan zumbando
sobre patines y cabellos largos y sueltos.
Allá están nuestros hijos, entre hamburguesas y gaseosas en las
esquinas, con uniforme de su generación, e incómodas mochilas de
moda en los hombros.
Allí estamos, con los cabellos casi blanquecinos. Esos son los hijos
que conseguimos generar y amar a pesar de los golpes de los vientos,
de las cosechas, de las noticias y de la dictadura de las horas.
Ellos crecieron medio amaestrados, observando nuestros errores y
aciertos. Principalmente con los errores que esperamos que no
repitan.
Hay un período en que los padres vamos quedando un poco huérfanos de
los propios hijos... ya no los buscaremos más en las puertas de las
discotecas y en las fiestas.
Pasó el tiempo del piano, el ballet, el inglés, la natación y el
karate...
Salieron del asiento de atrás y pasaron al volante de sus propias
vidas.
Deberíamos haber ido más junto a su cama al anochecer, para oír su
alma respirando conversaciones y confidencias entre las sábanas de
la infancia, y a los adolescentes cubrecamas de aquellas piezas
llenas de calcomanías, posters, agendas coloridas y discos
ensordecedores. No los llevamos suficientemente al cine, a los
juegos, no les dimos suficientes hamburguesas y bebidas, no les
compramos todos los helados y ropas que nos hubiera gustado
comprarles.
Ellos crecieron, sin que agotásemos con ellos todo nuestro afecto..
Al principio fueron al campo o fueron a la playa entre discusiones,
galletitas, congestionamiento, Navidades, pascuas, piscinas y
amigos.
Sí, había peleas dentro del auto, la pelea por la ventana , los
pedidos de chicles y reclamos sin fin.
Después llegó el tiempo en que viajar con los padres comenzó a ser
un esfuerzo, un sufrimiento, pues era imposible dejar el grupo de
amigos y primeros enamorados.
Los padres quedaban exiliados de los hijos.
"Tenían la soledad que siempre desearon", pero de repente, morían de
nostalgia de aquellas pestes".
Llega el momento en que sólo nos resta quedar mirando desde lejos,
torciendo y rezando mucho (en ese tiempo, si nos habíamos olvidado,
recordamos cómo rezar) para que escojan bien en la búsqueda de la
felicidad, y que la conquisten del modo más completo posible. El
secreto es esperar...
En cualquier momento nos pueden dar nietos.
El nieto es la hora del cariño ocioso y picardía no ejercida en los
propios hijos, y que no puede morir con nosotros.
Por eso, los abuelos son tan desmesurados y distribuyen tan
incontrolable cariño.
Los nietos son la última oportunidad de reeditar nuestro afecto.
...Así es. Aprendemos a ser hijos después que somos padres, sólo
aprendemos a ser padres después que somos abuelos... en fin...sólo
aprendemos a vivir después que ya no tenemos más vida.
Los hijos crecen demasiado rápido o ¿nosotros vamos demasiado rápido
por la vida...?
Nos pasa que un día los contemplamos y nos asombramos de la estatura
de nuestros hijos...o los escuchamos hablar sin parar...y allí el
recuerdo nos emociona...
Recordamos el primer día que los cobijamos en nuestros brazos, los
primeros pasos, la primera palabra que dijeron así de improviso, la
carita de sorpresa cuando se abrió la puerta del colegio el primer
día de clase...Tratamos de darles lo mejor, pero tal vez no nos
dimos cuenta que ellos necesitaban algo más...
Entonces nos damos cuenta que lo que dimos no fue suficiente y los
vemos partir llenos de emoción... No esperemos ese momento, el
momento es ahora...el mimo, la caricia, el abrazo, el beso, el
dialogo...nos necesitan, a pesar de que en algunos momentos creemos
que no porque hay una etapa en que nos ven como seres anticuados o
desactualizados:
Somos importantes para ellos, la calidad de lo que les damos es lo
importante... nuestro tiempo, nuestra protección, nuestra compañía,
nuestro consejo...
Nuestro amor. Por eso es necesario hacer algunas cosas
adicionales...
Antes que ellos crezcan...
Aunque... Gracias a Dios
"Aunque me tapo los oídos con la almohada y gruño de rabia cuando
suena el despertador... gracias a Dios que puedo oír. Hay muchos que
son sordos.
"Aunque cierro los ojos cuando, al despertar, el sol se mete en mi
habitación... gracias a Dios que puedo ver. Hay muchos ciegos.
"Aunque me pesa levantarme y pararme de la cama... gracias a Dios
que tengo fuerzas para hacerlo. Hay muchos postrados que no pueden.
"Aunque peleo cuando no encuentro mis cosas en su lugar porque los
niños hicieron un desorden... gracias a Dios que tengo familia. Hay
muchos solitarios.
"Aunque la comida no era de la que me gustaba mas... gracias a Dios
que tengo alimentos. Hay muchos con hambre.
"Aunque mi trabajo es difícil a veces... gracias a Dios que tengo
ocupación.
Hay muchos desempleados.
"Aunque no estoy conforme con la vida, peleo conmigo mismo y tengo
muchos motivos para quejarme... gracias a Dios por la vida y por su
paciencia al amarme a pesar de ser tan malagradecido".
Demos gracias a Dios por todo lo que hagamos, pensemos, veamos,
escuchemos.
Amar a la Vida
Un profesor fue invitado a dar una conferencia en una base militar,
y en el aeropuerto lo recibió un soldado llamado Ralph.
Mientras se encaminaban a recoger el equipaje, Ralph se separó del
visitante en tres ocasiones: primero para ayudar a una anciana con
su maleta; luego para cargar a dos pequeños a fin de que pudieran
ver a Santa Claus, y después para orientar a una persona. Cada vez
regresaba con una sonrisa en el rostro.
"¿Dónde aprendió a comportarse así?", le preguntó el profesor. "En
la guerra", contestó Ralph. Entonces le contó su experiencia en
Vietnam. Allá su misión había sido limpiar campos minados. Durante
ese tiempo había visto cómo varios amigos suyos, uno tras otro,
encontraban una muerte prematura.
"Me acostumbré a vivir paso a paso" -explicó. "Nunca sabía si el
siguiente iba a ser el último; por eso tenía que sacar el mayor
provecho posible del momento que transcurría entre alzar un pie y
volver a apoyarlo en el suelo. Me parecía que cada paso era toda una
vida".
Nadie puede saber lo que habrá de suceder mañana. Qué triste sería
el mundo si lo supiéramos. Toda la emoción de vivir se perdería,
nuestra vida sería como una película que ya vimos. Ninguna sorpresa,
ninguna emoción. Pienso que lo que se requiere es ver la vida como
lo que es: una gran aventura. Al final, no
importará quién ha
acumulado más riqueza ni quién ha llegado más lejos. Lo único que
importará es quién lo disfrutó más. Eso es, creo yo, lo que se
pondrá en la balanza a la hora de hacer el recuento final.
Amigos
Hace tiempo al estar en mi casa, siendo como las 11:00 de la noche,
recibí la llamada telefónica de un muy buen amigo mío. Me dio mucho
gusto su llamada y lo primero que me preguntó fue: ¿cómo estas? Y
sin saber porqué le contesté: "solísimo".
¿Quieres que platiquemos? Le respondí que sí y me dijo: ¿quieres que
vaya a tu casa? Y respondí que sí. Colgó el teléfono y en menos de
quince minutos él ya estaba tocando a mi puerta.
Yo empecé y hablé por horas y horas, de todo, de mi trabajo, de mi
familia, de mi novia, de mis deudas, y él atento siempre ,me
escuchó. Se nos hizo de día, yo estaba totalmente cansado
mentalmente, me había hecho mucho bien su compañía y sobre todo que
me escuchara y que me apoyara y me hiciera ver mis errores, me
sentía muy a gusto y cuando él notó que yo ya me encontraba mejor, me
dijo: bueno, pues me retiro tengo que ir a trabajar.
Yo me sorprendí y le dije: pero porque no me habías dicho que tenias
que ir a trabajar, mira la hora que es, no dormiste nada, te quite
tu tiempo toda la noche. El sonrió y me dijo: no hay problema para
eso estamos los amigos. Yo me sentía cada vez más feliz y orgulloso
de tener un amigo así.
Lo acompañé a la puerta de mi casa... y cuando él caminaba hacia su
automóvil le grité desde lejos: oye amigo, y a todo esto, ¿porqué
llamaste anoche tan tarde?. El regresó y me dijo en voz baja… es que
te quería dar una noticia...y le pregunté: ¿qué pasó? Y me
dijo...fui al doctor y me dice que mis días están contados, tengo un
tumor cerebral, no se puede operar, y solo me queda esperar... yo me
quedé mudo...él me sonrió y me dijo: que tengas un buen día amigo...
se dio la vuelta y se fue...
Pasó un buen rato para cuando asimilé la situación y me pregunté una
y otra vez, porque cuando él me preguntó ¿cómo estás? me olvidé de
él y sólo hablé de mi. Cómo tuvo la fuerza de sonreírme, de darme
ánimos, de decirme todo lo que me dijo, estando él en esa
situación?...esto es increíble.. desde entonces mi vida ha cambiado,
suelo ser más crítico con mis problemas y suelo disfrutar más de las
cosas buenas de la vida, ahora aprovecho mas el tiempo con la gente
que quiero.. por ejemplo él... todavía vive y procuro disfrutar más
el tiempo que convivimos y platicamos, sigo disfrutando de sus
chistes, de su locura, de su seriedad, de su sabiduría, de su
temple, de mi amigo...
"No hay amor más grande que dar la vida por los amigos". Cristo
Amor de Madre
Un artículo en National Geographic varios años atrás mostraban una
foto impactante de el verdadero amor materno.
Después de un incendio forestal en el Parque Nacional de
Yellowstone, los guardabosques iniciaron una larga jornada montaña
arriba para valorar los daños del incendio.
Un guardabosque encontró un pájaro literalmente petrificado en
cenizas, posado cual estatua en la base de un árbol. Un poco
asombrado por el espeluznante espectáculo, dio unos golpecitos al
pajarillo con una vara. Cuando lo hizo tres diminutos polluelos se
escabulleron bajo las alas de su madre ya muerta.
La amorosa madre, en su afán de impedir el desastre, había llevado a
sus hijos a la base del árbol y los había acurrucado bajo sus alas,
instintivamente conociendo que el humo tóxico ascendería.
Ella podía haber volado para encontrar su seguridad, pero se había
negado a abandonar a sus bebes. Cuando las llamas llegaron y
quemaron su pequeño cuerpo ella permaneció firme. Porque había
decidido morir para que aquellos que estaban bajo sus alas pudiesen
vivir.
Amor Verdadero
Moses Mendelssohn, abuelo del conocido compositor alemán, distaba de
ser guapo. Además de una estatura algo baja, tenia una grotesca
joroba. Un día visitó a un mercader de Hamburgo que tenia una
hermosa hija llamada Frumtje. Moses se enamoró perdidamente de ella,
pero ella le repelía su apariencia deforme. Cuando llegó el momento
de despedirse, Moses hizo acopio de su valor y subió las escaleras
hasta donde estaba el cuarto de aquella hermosa joven, para tener la
última oportunidad de hablar con ella. Era tan hermosa, pero a Moses
le entristecía profundamente su negativa a mirarlo. Después de
varios intentos de conversar con ella, le preguntó tímidamente:
-¿Crees que los matrimonios se crean en el cielo?, - Si- respondió
ella, todavía mirando al suelo - Y tú ?...
- Si, lo creo - contestó -. Verás. En el cielo, cada vez que un niño
nace, el Señor anuncia con que niña se va a casar. Cuando yo nací,
me fue señalada mi futura esposa. Entonces el Señor añadió: "Pero tu
esposa será jorobada". Justo en ese momento exclamé: "Oh, Señor, una
mujer jorobada sería una tragedia, dame a mi la joroba y permite que
ella sea hermosa".. Entonces Frumtje levantó la mirada para
contemplar los ojos de Moses y un hondo recuerdo la conmovió. Alargó
su mano y se la dio a Moses, tiempo después, ella se convirtió en su
esposa.
Es necesario, reflexionar un poco en todo esto. Muchas veces, los
prejuicios que tenemos al estar o convivir con personas distintas a
nosotros, nos impiden entender y vivir el amor. Hoy, haz la
diferencia y verás.
¡Que tengas un excelente día!
Ayúdame Señor, te lo Suplico
A entender a mis hijos, a escuchar pacientemente Y contestar sus
preguntas sin alterarme;
no
permitas que los interrumpa y menos que
los
contradiga sin razón.
Concédeme la gracia de ser siempre cortés para con ellos,
como
yo quiero que sean conmigo.
Dame el valor suficiente para confesarles mis faltas Y pedir perdón
cuando les haya hecho algún daño.
No permitas que hiera nunca con mis actos
sus
sentimientos o que me ría de sus errores Y los castigue
injustamente, avergonzándolos o
poniéndolos
en ridículo y, sobre todo, te pido Señor
que
nunca descargue en ellos mi ira, tan solo
para
satisfacer mi egoísmo; jamás permitas que los induzca a mentir o a
robar.
Hazme cada día más humilde y que deje de sermonearles
por cosas insignificantes.
Cuando salga de mis casillas, ayúdame Señor
a
contener mi lenguaje, pon siempre en mis labios La palabra justa
para cuando merezcan elogios.
Ayúdame a tratarlos de acuerdo a su edad, no permitas
Que les robe la oportunidad de cuidarse ellos mismos Y que piensen y
lleven a cabo sus propias decisiones.
Permíteme que pueda concederles todas las satisfacciones.
Que sean razonables, pero dame el valor suficiente para negarles
cualquier privilegio que pueda perjudicarles.
Permíteme que sea tan equitativo, tan justo y amigable
para
con ellos, que sientan auténticamente
estimación
por mí.
Concédeme Señor Todopoderoso,
que
sea siempre digno de que mis hijos
me
amen y me imiten en lo bueno.
Caleidoscopio
Existía un hombre que a causa de una guerra en la que había peleado
de joven, había perdido la vista. Este hombre, para poder subsistir
y continuar con su vida, desarrolló una gran habilidad y destreza
con sus manos, lo que le permitió destacarse como un estupendo
artesano; sin embargo, su trabajo no le permitía más que asegurarse
el mínimo sustento.
Cierta Navidad quiso obsequiarle algo a su hijo de cinco años, quien
nunca había conocido más juguetes que los trastos del taller de su
padre con los que fantaseaba reinos y aventuras. Su papá tuvo
entonces la idea de fabricarle, con sus propias manos un hermoso
calidoscopio como alguno que él supo poseer en su niñez. Por las
noches fue recolectando piedras de diversos tipos que trituraba en
decenas de partes, pedazos de espejos, vidrios, metales, ...
Al cabo de la cena de Noche Buena pudo, finalmente imaginar a partir
de la voz del pequeño, la sonrisa de su hijo al recibir el precioso
regalo. El niño no cabía en sí de la dicha y la emoción que aquella
increíble Navidad le había traído de las manos rugosas de su padre
ciego.
Durante los días y las noches siguientes el niño fue a todo sitio
portando el preciado regalo, y con él regresó a sus clases en la
escuela del pueblo. En el receso entre clase y clase, el niño
exhibió y compartió lleno de orgullo su juguete con sus compañeros
que se mostraban fascinados con aquella maravilla.
Uno de aquellos pequeños, tal vez el mayor del grupo, finalmente se
acercó al hijo del artesano y le preguntó con mucha intriga: "Oye,
que maravilloso calidoscopio te han regalado...¿dónde te lo
compraron?, no he visto jamás nada igual en el pueblo..."
Y el niño, orgulloso de poder revelar aquella verdad emocionante
desde su pequeño corazón, le contestó: "No, no me lo compraron en
ningún sitio... me lo hizo mi papá"
A lo que el otro pequeño replicó con cierto tono incrédulo: "¿Tu
padre?...imposible...¡si tu padre está ciego!"
Nuestro pequeño amigo se quedó mirando a su compañero, y al cabo de
una pausa de segundos, sonrió como solo un portador de verdades
absolutas puede hacerlo, y le contestó: "Sí ... mi papá esta ciego
... pero de los ojos...SOLAMENTE DE LOS OJOS..."
El amor solo se puede ver con el corazón ..."Lo esencial es
invisible a los ojos"