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Chistes
de parejas
Un día por la mañana, un hombre
decide ir a buscar caracoles, tras convencer finalmente a su esposa
prometiéndole que no llegará tarde.
Cuando está en
camino, se encuentra a un viejo amigo que le invita a tomar unas copas y
recordar viejos buenos tiempos. Con la distracción, el tipo se olvida de
ir a buscar caracoles, y se pasa todo el día tomando con sus amigotes.
Cuando se acuerda, ya por la madrugada del día siguiente, se pone
nervioso por la preocupación y la bronca que le echará su mujer.
Entonces, va a una tienda y compra un bote de caracoles y se va para
casa. Cuando llega a la puerta de su casa, esparce los caracoles por el
suelo, toca al timbre y cuando abre su esposa, el hombre ordena a los
caracoles:“Vengan, amigos caracoles, ya llegamos a casita”.
Le pregunta una mujer a su marido:
Si un león me atacara a mí y a mi madre, ¿a quién salvarías primero?
Pues, al león.
Tres hombres estaban en un bar y uno dice:
Mi esposa fue a ver la película Los 7 Enanitos, y tuvimos siete hijos.
Otro hombre dice:
Mi esposa fue a ver Los 3 Chanchitos, y tuvimos tres hijos.
Un hombre le dice al otro:
Para, para, ¿Por qué te vas?
Y él contesta:
Es que mi esposa fue a ver Los 101 Dalmatas.
Un tipo fue detenido por un oficial de caminos
cuando conducía hacia su casa en compañía de su esposa.
¿Cuál es el problema oficial?
¡Manejaba a 120 en una zona de 80!
¡No señor! ¡Yo iba a 85!
¡No es cierto Luis, ibas a 110!
El tipo le echa una mirada de advertencia a su mujer.
¡También lo voy a multar por traer una de las luces descompuesta!
¿Luz? ¿Cuál? ¡No sabía de ella!
¡No te hagas Luis, esa luz está descompuesta desde hace semanas!
Esta vez le echa una mirada equivalente a 17 cachetadas.
¡También lo multaré por no usar el cinturón de seguridad!
¡Pero si me lo quité en el momento que me detuvo!
¡Pero si tú nunca lo utilizas!, le dice la esposa.
Esta vez Luis no soporta y le da un buen grito a su mujer.
¿Señora, su esposo le habla así normalmente?
¡No!, solamente cuando ha tomado.
Después de una pelea el marido le dijo a la mujer:
"Sabes, fui un estúpido cuando me casé contigo".
Ella le contestó: "Si querido, pero yo estaba enamorada y no lo noté"
Una mujer puso un aviso clasificado que decía: "Busco marido". Al
día siguiente recibió cientos de cartas que decían: "¡Te puedes quedar
con el mío!"
Papá, ¿es verdad que en muchos países de África un
hombre no conoce a su mujer hasta que se casa?"
"Eso sucede en todos lados, hijo".
El matrimonio estaba conversando: Mi amor, ¿crees
en el amor a primera vista? ¡Claro! Si te hubiera mirado dos veces no me
habría casado
El marido le pregunta a su mujer:
Querida, ¿cuando me muera vas a llorar mucho?
Claro, sabes que lloro por cualquier tontería....
Auxilio, socorro, amor que llamen a los bomberooos...
¡se quema nuestra casaaaaa! Shhhh!... silencio mi amor, no hagas ruido
que vas a despertar a tu madre.
Papá, ¿Por qué te casaste con mamá?
Tú tampoco puedes entenderlo, ¿verdad?
Un hombre le hace una encuesta a una señora:
¿Cuántos hijos tiene?
Tengo 10, contesta la señora.
¿Cómo se llaman?
Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo,
Bernardo,
Bernardo, y Bernardo.
¿Todos se llaman Bernardo?, pregunta el hombre asombrado.
Sí.
¿Y qué hace cuando están jugando en el patio y quiere que entren a la
casa?
Grito: ¡Bernardo!, y todos entran.
¿Y cuando tienen que comer?
Digo: ¡Bernardo! y todos vienen a la mesa.
¿Y cuando quiere hablar con uno en particular?
¡Ah, eso es diferente! ¡Lo llamo por su apellido!
Una esposa se levantó en medio de la noche y no
vio a su esposo en la cama. Ella se levantó y fue a buscarlo alrededor
de la casa. De repente lo escuchó en el sótano llorando. Cuando ella
bajó al sótano le preguntó:
¿Mi amor, por qué estas llorando?
Y él le dice:
Te acuerdas 20 años atrás, cuando tu padre me amenazó que si no me
casaba contigo yo iría a prisión.
Ella le dice:
Sí, ¿Por qué?
Luego él le contesta:
Porque, ésta noche ya yo hubiera salido de la cárcel.
Una pareja de esposos discutía airadamente en la
calle:
¡Te voy a demostrar que no vales nada!
El señor hace señas a un taxista que se detiene frente a ellos.
¿Cuánto me cobra hasta el aeropuerto?
Hasta allá, son $70.00
¿Y con mi mujer?
¡Lo mismo!
El hombre viendo a la mujer, cínicamente le dice:
Ya ves, no vales nada.
La CIA tenía una vacante para un
asesino. Estas posiciones altamente clasificadas son duras de llenar, y
hay muchas pruebas y verificación de referencias implicadas antes de que
usted pueda incluso ser considerado para la posición. Después de evaluar
a algunos aspirantes a través de las verificaciones, entrenamientos y
pruebas, las opciones se redujeron a 2 hombres y una mujer para la única
posición disponible. Llegó el día de la prueba final para definir quién
conseguiría el trabajo. Los agentes que administraban la prueba llevaron
a uno de los hombres a una puerta grande del metal y le dieron un arma.
Debemos confirmar que usted seguirá nuestras instrucciones no importa
bajo qué circunstancias, le explicaron. Dentro de este sitio, usted
encontrará a su esposa sentada en una silla, tome esta arma y mátele. El
hombre con una mirada de asombro le dijo:
Usted no puede estar hablando en serio, yo nunca podría matar a mi
propia esposa.
Bien, dijo un agente, entonces usted definitivamente no es la persona
adecuada para este trabajo. Así que trajeron al segundo hombre a la
misma puerta, le entregan el arma y le explican los mismos parámetros de
la prueba. El segundo hombre miró algo sobresaltado, pero sin embargo,
tomó el arma y entró el cuarto. Todo estuvo en silencio por cerca de 5
minutos, entonces la puerta se abrió. El hombre salió del cuarto con
lágrimas en sus ojos y dijo:
Intenté matarla, pero simplemente no pude halar el gatillo. Supongo que
no soy el hombre adecuado para el trabajo.
Los agentes contestaron:
No, usted no tiene lo que se necesita para esto. Tome a su esposa y vaya
a casa. Ahora sólo les quedaba la mujer. La conducen a la misma puerta y
le dan la misma arma.
Como prueba final, debemos estar seguros que usted seguirá las
instrucciones sin importar las circunstancias. Dentro encontrará a su
marido sentado en una silla. Tome este arma y mátele.
La mujer tomó el arma y abrió la puerta. Antes incluso de que la puerta
se cerrara completamente, los agentes oyeron a la mujer descargar el
arma completamente, uno por uno cada tiro disponible en el proveedor.
Entonces el mismo infierno se apoderó de aquel cuarto. Se oyeron gritos,
desgarramientos, golpeteo en las paredes. Esto continuó por varios
minutos y finalmente todo quedó en silencio. La puerta se abrió
lentamente, y allí estaba parada la mujer. Se limpió el sudor de la
frente y dijo:
¡No me dijeron que el arma estaba cargada con salvas! ¡Así que tuve que
matarlo a golpes con la silla!
Era una viejita a punto de
encender la estufa para preparar la cena de su marido, cuando por una
fuga de gas, explota la casa y salen volando el par de viejos, y en la
ambulancia van los dos heridos, pero la viejita lleva tremenda sonrisa
en la cara. Su esposo preocupado de que estuviera en shock le pregunta:
¿Qué te pasa? ¿Por qué sonríes?
Ay viejo, es que es la primera vez en años que salimos juntos a algún
lado.
Una señora le dice al esposo:
Los nuevos vecinos son tan amorosos, él la besa, la acaricia, le hace
arrumacos, ¿Por qué tú no haces lo mismo?
Le responde el esposo:
¡Pues, porque yo casi no conozco a esa señora!
La esposa con el esposo:
Mijo, anoche soñé que el domingo, en mi cumpleaños, me regalabas un
anillo de diamantes, ¿Qué significado tendrá ese sueño?
¡Tranquila, mija, que el domingo lo sabrás!
El domingo en la mañana el señor le entrega a la señora un paquete
envuelto en papel regalo, la dama muy emocionada lo abre y encuentra un
libro: "El significado de los sueños".
Mientras desayunan, le dice la mujer al marido en
tono de reclamo:
¿Sabes?, anoche, cuando dormías, me estabas insultando.
¿Y quién te ha dicho que dormía?
Dos amigos conversando sobre sus esposas, uno
dice:
En mi casa siempre yo grito más fuerte que mi mujer. Cuando ella me
grita: ¡Ven a cocinar!, yo le grito: ¡Estoy planchando! ¡Y después voy a
lavar la ropa!
Hace años, me casé con una viuda
que tenía una hija, de la cual se enamoró mi padre y la hizo su esposa.
En el acto, mi padre se convirtió en mi yerno, y mi hijastra, se
transformó en mi nuera y madrastra. Mi mujer tuvo un hijo, que fue
hermano de la mujer de mi padre; es decir, mi tío. La mujer de mi padre,
mi hijastra y madrastra, también fue madre de un muchacho, que resultó
ser, a la vez, mi hermanastro, hijo de mi madrastra, y mi nieto, el hijo
de la hija de mi mujer. Es más, mi mujer resultó abuela, por ser la
madre de la mujer de mi padre. De modo que no sólo soy el marido de mi
mujer; sino también su nieto, por ser hermanastro de un nieto suyo. Mi
mujer es mi abuela, y como el marido de la abuela de cualquier persona
es su abuelo, YO SOY MI ABUELO.
La señora con el esposo:
¿Qué harías si me muriese?
Te guardaría luto.
¿Durante mucho tiempo?
¡Muchísimo!
¿Por qué?
Porque te quiero y tu pérdida sería dolorosa para mí
¡Qué bonito! ¿Volverías a casarte?
No.
¿Por qué no? ¿No te gusta estar casado?
Sí me gusta...
¿Entonces, sí te volverías a casar?
Creo que después de haberte guardado luto durante el tiempo suficiente,
y mi vida volviese a tener sentido, sí.
¿Y dormirías con ella en nuestra cama?
Es de suponer, ¿no?
¿Reemplazarías mi foto por la de ella en la mesa de noche?
Pondría las dos fotos
¿Jugarías también al golf con ella?
Sí. Lo haría...
¿Y le darías mis palos?
No. ¡Ella es zurda...!
Cierto día un tipo va al doctor y le dice:
La otra noche llegue a mi casa, encontré a mi esposa con otro hombre, me
enfurecí y ella me dijo:
Ven, siéntate, anda tómate un café, vamos a platicar.
La siguiente noche, pasó lo mismo y ella me repitió:
Anda, anda, no seas enojón, tómate un cafecito y charlemos.
El doctor le contesta:
¿Y cuál es su problema?
Oiga doctor, ¿No me hará daño tanto café?
Llega un señor a su casa y le dice
a su mujer:
Mi amor, tengo un grave problema en la oficina.
Y su mujer le responde muy alentadoramente:
No te preocupes gordito, nunca digas tengo un problema, dí tenemos un
problema.
A lo que su marido le contesta:
Muy bien, entonces, nuestra secretaria va a tener un hijo nuestro...
Una pareja decide divorciarse y
sientan a sus tres hijos en la mesa para platicar sobre el tema.
Dice el padre, hijos, su madre y yo hemos decidido separarnos y les
hemos llamado para que entre todos tomemos una decisión respecto a cómo
viviremos. Iniciemos contigo Fernando, dime hijo, tú, ¿con quién te irás
a vivir?
Padre, mira yo ya lo he pensado bastante y, pues me voy con mamá.
Bueno hijo, ahora dime tu Gabriel, ¿con quién te vas a vivir?
Yo también ya lo he pensado bastante, y he decidido irme con mamá.
Bueno hijo, si así lo quieres, y tú Marina, ¿con quién vas a vivir?
Papi, yo quiero irme definitivamente con mamá.
Está bien, está bien, VAMONOS TODOS PUES CON MAMÁ.
En el paraíso se encontraban Adán y Eva. Adán
siempre salía a trabajar y llegaba tarde, todos los días era la misma
historia.
Como estoy solo, debo hacer todos los trabajos y me toma mucho tiempo,
decía Adán.
Eva comenzó a sospechar que andaba merodeando a otra mujer y le dijo:
Estás con otra y lo sé todo.
Adán riéndose a carcajadas le dijo:
Estas loca, tú eres la única mujer en toda la creación, y se fueron a
dormir.
A media noche Adán se despierta abruptamente al sentir que algo punzante
le pinchaba el pecho en varios lugares y ve a Eva sobre él y le
pregunta:
¿Qué haces?
Y ella le contesta:
¡Contándote las costillas!
Le dice una mujer a su marido:
Pepe, ¿me quieres?
¡Claro que sí María!
Y si me pegara un tiro, ¿lo sentirías?
¡Claro! ¿te crees que soy sordo?
Una pareja pasea por un parque, al cruzar un
puente:
Querido, si cayera al agua, ¿Me salvarías?
Y si digo "sí" ¿Saltarías, querida?
Un matrimonio visita al médico, tras examinar a la
mujer, el médico le dice al marido:
La verdad es que no me gusta el aspecto de su esposa.
Ni a mí, pero es que su padre es rico.
Una pareja de recién casados, en la noche de
bodas, dulcemente, ella dice:
Cariño, vamos a tener tres hijas.
Y tú, ¿Cómo lo sabes?
Porque están viviendo en casa de mi madre.
Estaba la madre gritando al niño:
Pero que bribón y que tonto eres, igualito a tu padre.
Y el marido que estaba en el salón escucha y dice:
¿Desde cuándo yo soy tonto y bribón?
Responde la madre:
Tú cállate que no estaba hablando de ti.

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