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Págs.
                                                  
     

Chistes varios
A ver cuénteme su versión de los hechos -dice el juez.
- Verá, estaba yo en la cocina con el cuchillo de cortar jamón.
En esto que entra mi mujer, Tropieza, cae sobre el cuchillo y se
lo clava en el pecho.
- Ya -dice el juez- siga...
- Pues así, hasta siete veces.
¿Por qué los tiburones no atacan a los abogados?...
Por cortesía profesional.
¿Cuál es la diferencia entre un abogado y un vampiro?...
El vampiro te chupa la sangre sólo de noche.
¡Mamá, mamá! ¡En el colegio me dicen James Bond!
- Bueno, mañana iré a hablar con el Director.
- ¡No mamá, esta es mi misión
¡Doctor, doctor! Ayer no pude dormir nada.
- ¿Intentó contar ovejas, como le dije?"
- Sí, pero cuando llegué a 222.000.000 ya tenía que levantarme.
Murió un billete de cien pesos y fue al cielo - pero no
lo dejaron entrar. Tuvo que resignarse a estar en el infierno;
desde allá veía a los que entraban al cielo. ¡Vaya sorpresa
cuando vio que dos billetes viejos y rotos de dos pesos se
acercaron para entrar; les pusieron alfombra y los ángeles los
recibieron y entraron con gran celebración! El billete de cien
pesos se enfureció tanto que se fue a reclamarle a Pedro, quien
estaba a la puerta. Le dijo: ¿Por qué a mí no me dejaron
entrar, pero a los dos billetes viejos y rotos de dos pesos sí?
Pedro le respondió: Porque a usted nunca lo vimos en la iglesia,
pero ¡los billetes de dos pesos están todos los domingos!
Una maestra de escuela dominical estaba repasando con su
clase los buenos modales en la iglesia. ¿Qué debemos de hacer
cuando el pastor está orando? -preguntó.
Uno de sus alumnos respondió: Debemos de inclinar la cabeza y
cerrar los ojos.
¡Muy bien! respondió la maestra. ¿Y que debemos de traer
siempre a la iglesia?
Una niña inteligente respondió: Debemos siempre de traer la
Biblia, maestra.
¡Excelente! respondió la maestra. ¿Y por qué no debemos de
hacer ruido durante el sermón?
Un niño tímido alzó la mano. Cuando la maestra lo llamó, dijo:
Para no despertar a los que están dormidos, maestra.
Se realizó un gran partido de fútbol entre los insectos y
los mamíferos - el clásico del reino animal. Durante la primera
mitad del partido, los mamiferos iban metiendo gol tras gol,
mientras que los insectos se vieron completamente indefensos.
El entrenador de los insectos ya había perdido las esperanzas de
ganar el partido, pues iban perdiendo por 20 goles a cero. En
eso el entrenador notó una cara nueva en la banca. Era el
cienpiés, y en su desesperación, el entrenador lo metió al
juego. Resultó ser el jugador estrella del equipo. Andaba en
la defensa, andaba de delantero, metía gol tras gol mientras que
los mamíferos se veían incapaces de anotar más. Al final del
partido, cuando el árbitro dio el ultimo pitido, los insectos
habían ganado, 21 goles a 20. El equipo de los insectos no podía
contener su alegría, y todos los jugadores agarraron al cienpiés
para pasearlo por toda la cancha. El entrenador, sin embargo,
tenía una pregunta para su jugador estrella. ¿Dónde estabas
durante la primera mitad del juego? -le preguntó. El cienpiés
respondió: Lo ciento, señor entrenador. Me estaba poniendo los
zapatos.
¿Por qué no se puso a pescar Noe cuando estuvo en el
arca?
Porque solo tenía dos lombrices.
Cierto predicador tenía la costumbre de escribir todos
sus sermones en manuscrito, y luego colocarlos en el púlpito
para predicar el domingo. Algunos jóvenes de su congregación
decidieron hacerle una broma. Un domingo, quitaron el ultimo
papel del manuscrito que reposaba sobre el púlpito. Llegó el
momento del sermón, y el pastor estaba prendido. Llegó al final
de la penúltima hoja, que terminaba con la frase: Así que Adán
le dijo a Eva,... El predicador lo pronunció con emoción, y
luego dio vuelta la hoja - pero no había nada. Repitió la
frase, para ganar un poco de tiempo: Así que Adán le dijo a
Eva,... Y después, en una voz suave, pero que el sistema de
sonido llevó a cada rincón del santuario, Parece que falta una
hoja.
Un vampiro sale de una tienda de ropa a media-noche con los
colmillos rotos
y la boca sangrante diciendo:
–Estos fabricantes de maniquíes cada vez los hacen más reales.
Están los novios hablando por teléfono, muy acaramelados,
diciéndose cuánto
se quieren. El hombre decía:
–Amor, por ti contaría las gotas de agua del mar, por ti subiría
a un
volcán, bajaría la luna para ti sola, me subiría al árbol más
alto del mundo
a cortar la flor más hermosa, cruzaría el Amazonas para verte...
–¡Ay, mi amor! ¿Por qué no vienes a casa y me sigues diciendo
cosas bonitas?
–¿Estás loca?, ¿no ves que está lloviendo...?
María, ¡que felices éramos hace
15 años!
Pero si no nos conocíamos.
Por eso, María, por eso.
Estaba a punto de ser ejecutado
el reo cuando le preguntan:
¿Cuál es tu último deseo?
El reo contesta:
Ah sí, pues que si me pudiesen ahorcar por la cintura,
porque del cuello siento como que me ahogo.
Un novio con su novia están
sentados en la mesa cuando, se acerca la hora de brindar, el
novio dice:
Cariño, espera que voy a traer el vino.
Cuando el novio va hacia la bodega no encuentra nada,
espantado le dice a su sirvienta.
¡María, María! ¿Dónde están las botellas de vino?
Ya las tiré, señor.
¿Qué, cómo que las tiraste?
Pues si, es que ya estaban todas viejas, caducas desde 1964
Un día la esposa la pregunta a
su esposo: ¿Qué hiciste con el libro titulado “Como pasar de
los 100 años”?
Lo metí en la caja fuerte del banco, tenía miedo que lo
viera tu madre y lo leyera...
Estaba un borracho en una
esquina, cuando una mujer pasa caminando, el borracho la
observa y le dice:
¡Adiós fea!
La mujer indignada se da media vuelta y le dice:
¡Borracho!
El borracho con una sonrisa le dice:
Sí, pero a mí, mañana se me pasa.

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