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Págs.
                                                
                

Chistes varios
Gelatina
Una niña le pregunto a su madre:
- Mami, ¿hay gelatina?
- No, hija, sólo hay "y" griega e "i" latina.
¡Nada que decir!
Después de casarme con un ecuatoriano, me fui a vivir lejo de
mi país. Mi madre, que vivía en Europa, estaba ansiosa por
recibir noticias de sus dos nietas. Un día, cuál no sería su
sorpresa al recibir un mensaje electrónico de mi hija pequeña,
entonces de siete años, que decía:
"Querida abuela, solamente te escribo para decirte que no tengo
nada que decir. Te quiero mucho. Tu nieta".
Nueve años
La madre de Jaimito le pregunta a su hijo:
- ¿Por qué no quieres ir a la peluquería?
- Porque en la entrada dice: "Le quitamos 10 años de encima".
- ¿Y qué? - responde su madre.
- ¡Es que yo sólo tengo nueve!
Decaído
Un fin de semana, cuando mi primo tenía seis años, se quedó a
dormir en casa de mi familia y al llegar mi tía a recogerlo, le
preguntó cómo había amanecido.
- Decaído, mami - contestó el niño.
Mi tía, orgullosa porque había utilizado una palabra nueva, le
preguntó:
- ¿Por qué decaído, hijo?
- Es que me caí de la cama y por eso me desperté - contestó mi
sobrino.
Microondas
Somos afortunados de que nuestros nietos vivan cerca y nos
visiten a menudo. Cuando viene Morgan, mi nieta de siete años le
encanta mirarme mientras cocino.
- Abuela - me preguntó un día -, ¿dónde aprendiste a cocinar?
Le dije que me había enseñado mi madre, y que yo le había
enseñado a mi hija, y que algún día su madre le transmitiría los
conocimientos a ella.
Tras un breve silencio, la niña dijo:
- No creo que eso suceda. Mi madre mete todo en el microondas.
Examen de Historia
En una ocasión, cuando mi hija estaba en tercero de primaria,
tenía que estudiar para un examen de historia. Ella me dijo que
ya se lo sabía, pero yo tenía dudas, así que cogí el libro y le
hice una pregunta:
- ¿Por qué en la ciudad de Querétaro hay tantas iglesias?
La respuesta era: porque Querétaro fue la cuna de la
evangelización en aquella época, y de ahí partían los religiosos
hacia los municipios para evangelizar a los indígenas. Después
de un largo silencio, la niña contestó tímidamente:
- Porque en una sola iglesia no cabe tanta gente.
Ropa interior
Cuando mi hijo iba a preescolar, se fue de campamento con el
colegio y no paraba de preguntar a las profesoras cuándo iban a
jugar a la ropa interior. Una de ellas, intrigada, le preguntó
de qué se trataba. El niño contestó:
- En la hoja que le mandaron a mis padres decía: "Cinco juegos
de ropa interior".
Cabeza calva
Un hombre calvo se mira al espejo y le dice a su hijo:
—¿No es maravilloso?
—¿Qué, papá?
—¡A mi edad y sin canas!
Fotografía de fin de curso escolar
Todos los niños habían
salido en la fotografía de fin de curso escolar, y la profesora
estaba tratando de persuadirlos para que cada uno comprara una
copia de la fotografía del grupo:
—Imaginad, qué bonito será cuando seáis mayores y digáis: “Allí
está Catalina, es abogada”, “Ése es Miguel, ahora es médico”.
En ese momento se oyó una vocecita desde detrás del aula que
dijo:
—Y allí está la profesora...¡que ya se murió!
Palabras del vocabulario
A pesar de que las palabras del vocabulario que están
aprendiendo mis alumnos de segundo son parecidas, tienen
significados muy distintos, como ilustra esta frase que escribió
uno de los niños: “Cuando las personas se casan más de una vez
se llama poligamia. Pero cuando se casan sólo una vez se llama
monotonía”.
Par de aros
A mi hijo, entonces de seis años, una vez le llamó la atención
un joven que vestía de manera estrafalaria y llevaba un gran aro
en cada oreja. Al salir de la tienda donde lo vimos, el niño
comentó:
— ¿Os habéis fijado qué feo iba ese chico?
Mi mujer le contestó de inmediato:
— Sí, hijo, sobre todo por ese par de aros.
— Exactamente — asintió mi hijo —. Por eso, cuando yo sea mayor
sólo voy a llevar uno.
Siempre quise saberlo
P. ¿Puedes
nombrar tres días consecutivos sin usar las palabras miércoles,
viernes o domingo?
R. Por
supuesto: ¡ayer, hoy y mañana!
Algo personal
Hace poco, un amigo y yo estábamos en un bar, y él empezó a
quejarse en voz alta sobre su novia.
- Las mujeres siempre toman las cosas como algo personal - dijo.
Tres mujeres distintas que estaban sentadas cerca de nosotros,
giraron la cabeza de inmediato y exclamaron al unísono:
- ¡No es cierto!
Seguridad en los autobuses
En una ocasión, cuando era profesora auxiliar de un grupo de
tercero, vimos una película sobre seguridad en los autobuses.
Para saber si los niños habían entendido, una profesora les
preguntó:
- Cuando vamos todos en el autobús, ¿por qué se sienta la señora
Johnson delante, la señorita Martín en medio, y yo detrás?
Un niño levantó rápidamente la mano y exclamó:
- ¡Para equilibrar el autobús!
Carteles
Cuando se perdió nuestro perro, llenamos todo el barrio de
carteles con su foto, hasta que por fin apareció. Tiempo
después, mi hijo Javier, de 14 años, se fue a una fiesta, y como
tardaba en volver le llamé a su teléfono móvil, pero no
contestaba. Viendo mi angustia, mi hijo Pablo, de cinco años,
dijo:
- No te preocupes, mami, si mi hermano no aparece hacemos
carteles y los pegamos en el barrio.
Su ocurrencia me hizo reír, pero luego añadió:
- Carteles que digan "Se alquilla habitación".
Mi madre habla demasiado
Una vez, en la clínica donde trabajo, estaba hablando con un
compañero cuando pasó por allí una empleada que tenía fama de
hablar demasiado. No dejé pasar la oportunidad de comentarle a
mi colega lo molesta que me resultaba la presencia de esa mujer.
- Imagínate, pobre de mí - dijo.
- ¿Por qué? - le pregunté.
- Porque es mi madre - contestó sonriendo.

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