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Hebreo Bíblico
Juntos
Adverbio
yajad
(dj'y"), «juntos; parecido; a la
misma vez; todos juntos». Yajad
se encuentra unas 46 veces durante todos los períodos del hebreo
bíblico.
Como adverbio, el vocablo
enfatiza la pluralidad en medio de la unidad. En algunos contextos
lo que se quiere destacar es la comunidad en acción. Goliat
desafió a los israelitas diciendo: «Hoy yo he desafiado el campo
de Israel; dadme un hombre que pelee conmigo» (1 S 17.10). A veces
el énfasis está sobre un lugar compartido: «Y sucedió que los que
quedaron se dispersaron de tal manera que no quedaron dos de ellos
juntos» (1 S 11.11 rva). El término puede significar estar en un
mismo lugar al mismo tiempo: «Los entregó en mano de los
gabaonitas, y ellos los ahorcaron en el monte delante de Jehová; y
murieron los siete juntos» (2 S 21.9). En otros pasajes
yajad quiere decir «al
mismo tiempo»: «¡Ah, si pudiera pesarse mi aflicción, si mis males
se pusieran en la balanza juntos!» (Job 6.2 bj).
En muchos contextos
poéticos yajad es casi un
sinónimo de kullam, «del
todo, completamente». Yajad
sin embargo es más enfático, significando «todos a la misma vez,
todos juntos». En Dt 33.5 (primera cita con adverbio) el vocablo
se usa en forma enfática queriendo decir «todos juntos» o «todos
ellos juntos»: «Él era rey en Jesurún, cuando se reunieron los
jefes del pueblo, juntamente
con las tribus de Israel» (lba). Compárece: «Por cierto, vanidad
son los hijos de los hombres, mentira los hijos de varón;
pesándolos a todos igualmente en la balanza; serán menos que nada»
(Sal 62.9). En contextos como este,
yajad subraya la totalidad de un determinado grupo (cf.
Sal 33.15).
Yajad
a veces enfatiza que ciertas cosas son «iguales» (parecidas) o que
lo mismo va a acontecer a todos ellos: «El torpe y el necio
perecen de igual manera» (Sal 49.10 lba).
yajdaw
(wD;j]y"), «asimismo; igualmente;
también; a la misma vez; todos juntos». Esta segunda modalidad
adverbial, yajdaw, se
encuentra unas 92 veces. También denota comunidad en acción (Dt
25.11), lugar (Gn 13.6: primer caso de esta modalidad) y tiempo
compartidos (Sal 4.8). En otros casos este también es sinónimo de
kullam, «del todo,
completamente». En Is 10.8 yajdaw
quiere decir «todos iguales» o «igualmente»: «Mis príncipes ¿no
son todos [igualmente] reyes?» (Is 10.8). En Éx 19.8 el término
denota «a la misma vez» y «todos juntos»: «Todo el pueblo
respondió a una». El sentido de «igualmente» o «también» se
encuentra en Dt 12.22 (rv): «Lo mismo que se come el corzo y el
ciervo, así las comerás; el inmundo y el limpio comerán
también de ellas».
Verbo
Yajad
significa «estar unidos, encontrarse». Este verbo se encuentra en
la Biblia 4 veces y tiene cognados en arameo, ugarítico, arábigo,
etiópico y acádico. Tenemos un ejemplo en Gn 49.6 (lba): «En su
consejo no entre mi alma, a su asamblea no se
una mi gloria».
Nombre
yajéÆd
(dyjiy:), «ser; único; solitario».
El vocablo aparece 12 veces como un nombre o un adjetivo.
YajéÆd tiene cognados en
ugarítico, arameo y siríaco. El término puede significar «mi ser,
mi alma»: «Libra mi alma [nepesh]
de la espada; libra mi única vida
[yajéÆd] de las garras de
los perros» (Sal 22.20 rva; cf. Sal 35.17).
A veces el término quiere
decir «único»: «Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas»
(Gn 22.2: primer caso en la Biblia). En dos pasajes este vocablo
quiere decir «solo» o «solitario»: «Mírame y ten misericordia de
mí, porque estoy solitario y afligido» (Sal 25.16 rva; cf. Sal
68.6).
El nombre
yajéÆd aparece una sola
vez con la acepción de «unidad». David dijo a los benjamitas: «Si
venís a mí en paz para ayudarme, mi corazón se unirá con vosotros»
(1 Cr 12.17 lba). El uso de este término como nombre es insólito.
Jurar
shaba
([b'v'), «jurar; juramentar». Este
es un término común a través de la historia de la lengua hebrea.
El hecho de que aparezca más de 180 veces en la Biblia hebrea es
testimonio de su importancia en las Escrituras.
Shaba se encuentra por
primera vez en la Biblia en Gn 21.23–24 (lba), donde Abimelec
ruega a Abraham: «Júrame aquí por Dios que no obrarás falsamente
conmigo, ni con mi descendencia … Y Abraham dijo: Yo lo juro».
A menudo «jurar o
juramentar» indica la afirmación decidida de una promesa. De esta
manera, Josué instruye a sus espías sobre Rahab en Jericó: «Entrad
en la casa de la mujer prostituta, y sacad de allí a ella y todo
lo que sea suyo, como se lo habéis jurado» (Jos 6.22). David y
Jonatán afirmaron la fuerza de su amor el uno hacia el otro
mediante un juramento (1 S 20.17). La lealtad a Dios se afirma
mediante un juramento (Is 19.18). Sofonías condena a los
sacerdotes idólatras «que se postran y juran por Jehová, y al
mismo tiempo juran por Moloc» (Sof. 1.5 rva). Cuando hace y
mantiene sus promesas a los hombres, Dios a menudo «jura» por sí
mismo: «Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has
hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo; de cierto
te bendeciré» (Gn 22.16–17; cf. Is 45.23; Jer 22.5). Dios también
«jura» por su santidad (Am 4.2).
La raíz hebrea de «jurar»
y de «siete» es la misma. Puesto que siete en hebreo es el «número
de la perfección», algunos conjeturan que «jurar» es, de alguna
manera, «septuplicarse», o sea, atarse a sí mismo con siete cosas.
Tal vez encontramos un paralelo de este uso del «siete» en las
acciones de Sansón cuando se dejó amarrar con siete cuerdas
frescas de arco (Jue 16.7 rva) y que le ataran siete mechones de
su cabeza (Jue 16.13 rva). No obstante, la relación entre «jurar»
y «siete» aún no es muy clara.
Justicia, Justificación
Verbo
tsadaq
(qd'x;), «ser recto, tener razón,
ser justificado, ser justo». Este verbo, que aparece menos de 40
veces en el hebreo bíblico, se deriva del sustantivo
tsedeq. No hay mejor lugar
para entender el problema del sufrimiento de los justos que en
Job, donde el término se encuentra 17 veces. Aparte del libro de
Job, tsadaq es poco
frecuente en los demás libros. La primera vez que lo hallamos es
en Gn 38.26 (rva), aquí Judá admite que Tamar es «justa» en sus
demandas: «Más justa es ella que yo, porque no se la he dado a mi
hijo Sela».
El significado básico de
tsadaq es «ser recto» o «justo».
Es un término jurídico que involucra todo el proceso de justicia.
Dios «es justo» en todas su relaciones, y comparado con Él ningún
ser humano es «justo»: «¿Será el hombre más justo que Dios?» (Job
4.17). En un sentido derivado, una causa puede considerarse «justa»
cuando todos los hechos indican que el acusado va a ser exonerado
de todos los cargos. Isaías desafió a las naciones a presentar
testigos que pudieran comprobar que su causa era justa: «Que se
presenten sus testigos, y que se justifiquen; que escuchen, y
digan: Es verdad» (Is 43.9 rva). Job se preocupó por su causa y la
defendió delante de sus amigos: «Aunque fuese yo justo, no
respondería; antes habría de rogar a mi juez» (Job 9.15 rva).
Tsadaq también puede
denotar el resultado del veredicto, cuando al justo se declara «justo»
y jurídicamente exonerado de todos los cargos. Job creyó que el
Señor finalmente le vindicaría en contra de sus opositores (Job
13.18).
En su modalidad causativa,
el significado del verbo destaca con aun mayor claridad el sentido
de un pronunciamiento jurídico de inocencia: «Cuando haya pleito
entre algunos y acudan al tribunal para que los juzguen,
absolverán [tsadaq] al
justo [tsaddéÆq] y
condenarán al culpable» (Dt 25.1 rva). Los israelitas tenían la
responsabilidad de mantener la «rectitud» o «justicia» en todas
las esferas de la vida. Cuando el sistema jurídico fracasó debido
a la corrupción, los malvados fueron falsamente «justificados» y a
los pobres se les robó la justicia con cargos inventados. Un grupo
numeroso se adhirió a Absalón cuando prometió justicia a los
propietarios de tierras (2 S 15.4). Sin embargo, Dios aseguró a
Israel que se haría justicia al fin: «No pervertirás el derecho
del necesitado en su pleito. Te alejarás de las palabras de
mentira, y no condenarás a morir al inocente y al justo; porque yo
no justificaré al culpable» (Éx 23.6–7 rva). Las personas justas
seguían el ejemplo divino. El salmista exhorta a su pueblo a
cambiar su sistema jurídico: «Defended al pobre y al huérfano;
haced justicia al afligido y al menesteroso» (Sal 82.3).
La esperanza final de Job
reposaba en la declaración divina de «justificación». El Antiguo
Testamento concuerda con esta esperanza. Cuando la injusticia
prevalece, es Dios el que «justifica».
La Septuaginta traduce el
verbo por dikaiao («hacer
justicia; justamente; vindicar»). La traducción más frecuente en
las versiones en castellano es «justificar». Otras versiones lo
traducen «dar razón» (bj), «absolver» (nbe, bpd, sbp), «declarar
justo» (bla); «declarar inocente» (bvp).
Nombre
tsedeq
(qd,x,);
tsedaqah (hp;d;x]),
«justicia, rectitud». Estos nombres provienen de una raíz semítica
que se encuentra, con una connotación jurídica, en hebreo, fenicio
y arameo. En fenicio y en arameo antiguo implica el sentido de la
«lealtad» o «pleitesía» de un rey o sacerdote al servicio de su
propio dios. En estas lenguas alguna modalidad de la raíz se
combina con otros términos o nombres, de reyes especialmente, con
los apelativos de divinidades. Está, por ejemplo, el nombre
veterotestamentario de Melquisedec («rey de justicia»). Una
expresión más limitada de esta raíz («veracidad» en las
declaraciones) se halla en arábigo, lengua semítica septentrional.
En hebreo rabínico tsedaqah
quiere decir «limosnas» u «obras de caridad».
Los 157 casos del término
tsedaqah se
encuentran a través de todo el Antiguo Testamento (excepto Éx, Lv,
2 R, Ec, Lm, Hab, y Sof). Tsedeq,
que aparece 119 veces, se encuentra mayormente en la literatura
poética. El primer uso de tsedeq
es: «No harás injusticia en el juicio. No favorecerás al pobre, ni
tratarás con deferencia al poderoso. Juzgarás a tu prójimo con
justicia» (Lv 19.15 rva). El primer caso de
tsedaqah es:
«[Abraham] creyó a Jehová, y le fue contado por justicia» (Gn 15.6
rva).
Ha sido difícil para los
expertos traducir estos dos vocablos prácticamente sinónimos. Las
versiones más antiguas basaron sus traducciones en el término
diakaiosune («rectitud»)
en la Septuaginta (versión en griego) y sobre el término en la
Vulgata (en latín), iustitia («justicia»). En estas
traducciones se transfieren, en sentido absoluto, las relaciones
jurídicas propias de seres humanos al Dios Legislador, el cual es
perfecto en «justicia» y «rectitud».
Los exégetas han
derramado mucha tinta en sus intentos de interpretar
contextualmente los términos tsedeq
y tsedaqah. Las
conclusiones de los investigadores apuntan en dos direcciones. Por
un lado, las relaciones entre personas y entre un ser humano y su
Dios, habiendo fidelidad entre ellos, pueden describirse como
tsedeq o
tsedaqah. Según
esta traducción, son términos relacionales. En la propuesta de
Jacob a Labán, el vocablo tsedaqah
indica la calidad de la relación que había entre ellos. La rv
ofrece la siguiente traducción de tsedaqah:
«Así responderá por mí mi justicia
mañana, cuando me viniere mi salario delante de ti» (Gn 30.33).
Por otro lado, versiones más recientes, como rvr, bvp, rva, nrv,
lba y versiones católicas, optan por una traducción más relacional,
«honradez». No obstante, la preponderancia de este énfasis, «rectitud»
o «justicia» en sentido abstracto o jurídico de una relación, no
deja de estar presente en el Antiguo Testamento. El
locus clãsicus es Gn 15.6:
«Creyó a Jehová, y le fue contado por justicia».
Lamentablemente, en una
discusion sobre la dinamica (relacional) versus el sentido
estático (abstracto) del vocablo,uno de los dos gana en las
traducciones, a pesar de que ambos elementos están presentes en
los vocablos hebreos. Los Salmos y los profetas en particular se
refieren a «rectitud» o «justicia» como un estado o una condición
(sentido abstracto): «Escuchadme, vosotros que seguís la justicia,
los que buscáis al Señor. Mirad la roca de donde fuisteis tallados,
y la cantera de donde fuisteis excavados» (Is 51.1 lba). Y también:
«Mi justicia está cercana; la salvación ya se ha iniciado, y mis
brazos juzgarán a los pueblos. En mí esperarán las costas, y en
mis brazos pondrán su esperanza» (Is 51.5). La nbe ilustra esta
tensión entre el sentido estático y dinámico al traducir
tsedeq: «En un momento
haré llegar mi victoria [en lugar de
tsedeq] amanecerá como el día mi salvación, mi brazo
gobernará los pueblos: me están aguardando las islas, ponen su
esperanza en mi brazo» (Is 51.5). O sea que en cualquier discusión
sobre los dos términos siguientes, sus significados se encuentran
entre lo dinámico y lo estático.
Tsedeq
y tsedaqah son
términos jurídicos que se refieren a la justicia en relación con
un código legal (la Ley; Dt 16.20), el proceso jurídico (Jer
22.3), la justicia del rey como juez (1 R 10.9); Sal 119.121; Pr
8.15), así como la fuente de la justicia, Dios mismo: «Júzgame
conforme a tu justicia, Jehová Dios mío; y no se
alegren de mí … Y mi
lengua hablará de tu justicia, y de tu alabanza todo el día» (Sal
35.24, 28).
El término «justicia» o «rectitud»
también incorpora todo lo que Dios espera de su pueblo. Los verbos
asociados con «justicia» ilustran lo concreto que es este concepto,
por ejemplo, juzgar, tratar, sacrificar y hablar rectamente.
También la justicia se aprende, se enseña y se persigue. Sobre la
base de una relación especial con Dios, los santos en el Antiguo
Testamento le piden tratos justos: «Oh Dios, da tus juicios al rey,
y tu justicia al hijo del rey» (Sal 72.1).
La Septuaginta ofrece las
siguientes traducciones: dikaios
(«los que son rectos, justos, conforme a las leyes de Dios») y
dikalosume («justicia,
rectitud»); y eleemosune
(«título de propiedad; limosnas; obras de caridad»).
Adjetivo
tsaddéÆq
(qyDix'), «recto; justo». La
modalidad adjetiva aparece 206 veces en hebreo bíblico. En antiguo
arameo el término denota la «lealtad» de un rey o sumo sacerdote a
su deidad personal, que se manifiesta a menudo en ofrendas. En
fenicio, de manera similar, el nombre y el adjetivo tienen que ver
con la relación de un monarca con sus dioses. En Éx 9.27 el
vocablo se usa en relación a Dios: «He pecado esta vez. Jehovah es
el justo; yo y mi pueblo somos los culpables» (rva).
TsaddéÆq se usa para
referirse a una nación en Gn 20.4 (rva): «Dijo: Señor, ¿acaso has
de matar a la gente inocente?»
Juventud
na>ar
(r['n"), «juventud; muchacho; joven».
El vocablo se encuentra en ugarítico y se cree que el término
egipcio na-arma («criados
armados») puede también tener relación con el uso semítico
occidental. La raíz con el significado de «juventud» se encuentra
solamente en forma de nombre. En hebreo aparece tanto en el género
femenino (na>arah,
«una joven») como en masculino (p. ej. Gn 24.14).
Na>ar
se encuentra 235 veces en el Antiguo Testamento hebreo,
particularmente en el Pentateuco y en los libros históricos. El
primer caso es Gn 14.23–24: «Nada tomaré … excepto solamente lo
que comieron los jóvenes».
El significado básico de
na>ar es «joven» en
contraposición a un hombre adulto. A veces puede significar un
niño pequeño: «Ciertamente, antes que el niño sepa desechar lo
malo y escoger lo bueno, la tierra de los dos reyes a quienes
tienes miedo será abandonada» (Is 7.16 rva). Por lo general,
na>ar denota un «joven» de
edad casadera, aunque soltero. Hay que tener en mente la
contraposición de «juventud» y vejez si queremos entender lo que
alegaba Jeremías cuando dijo que era solo un «joven». No estaba
argumentando que era apenas un muchacho, sino más bien que no
tenía la experiencia de un hombre mayor cuando dijo: «¡Ah! ¡ah,
Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño» (Jer 1.6).
Absalón fue considerado
un na>ar a pesar de tener
edad suficiente para encabezar tropas en una rebelión contra
David: «Y el rey mandó a Joab, a Abisai y a Itai, diciendo: Tratad
benignamente al joven Absalón, por consideración a mí» (2 S 18.5
rva).
Un significado derivado
de na>ar es «siervo».
Jonatán usó un «siervo» como escudero: «Aconteció cierto día que
Jonatán hijo de Saúl dijo a su escudero: Ven, pasemos hasta el
destacamento de los filisteos que está al otro lado» (1 S 14.1 rva).
El na>ar («siervo»)
trataba a su patrón como «señor»: «Cuando estaban cerca de Jebús,
el día había declinado mucho. Entonces el criado dijo a su señor:
Ven, por favor, vayamos a esta ciudad de los jebuseos y pasemos la
noche en ella» (Jue 19.11 rva). Los reyes y otros oficiales tenían
«sirvientes» cuyo título era na>ar.
Tal vez sería mejor, en este contexto, traducir el término como «cortesanos»
que aconsejaban al rey, como en el caso del rey Asuero: «Entonces
los cortesanos [«jóvenes» rv] al servicio del rey, dijeron:
Búsquense para el rey jóvenes vírgenes y de buen parecer» (Est 2.2
lba). Cuando se comisiona a un na>ar
a llevar mensajes, es un «mensajero». Esto nos permite deducir que
«sirviente» en relación al vocablo na>ar
no denota un «esclavo» que realizaba tareas domésticas o serviles.
Un na>ar portaba
documentos importantes, estaba entrenado en el arte de guerra y
podía ser consejero del rey.
Otro nombre,
no>ar, significa «joven».
Aparece solo 4 veces en la Biblia, una de ellas es Sal 88.15 (lba):
«He estado afligido y a punto de morir desde mi juventud; sufro
tus terrores, estoy abatido» (cf. 36.14).
La Septuaginta ofrece las
siguientes traducciones: paidarion
(«rapazuelo; muchacho, niño, joven esclavo»);
neos («novato»);
neaniskos («mozo; joven;
sirviente»); paidion («bebé;
menor de edad; niño»); pais
(«niño; criatura») y neanias
(«joven»).
Juzgar
Verbo
shapat
(fp'v;), «juzgar, liberar, gobernar».
Este verbo también aparece en ugarítico, fenicio, arábigo, acádico
y en hebreo posbíblico. Están constatados alrededor de 125 casos
del verbo durante todos los períodos del hebreo bíblico.
En muchos contextos esta
raíz tiene un sentido jurídico.
Shapat se refiere a la actividad de una persona que
actúa como intermediaria entre dos partes que están en conflicto.
El mediador (actuando simultáneamente como juez y jurado) escucha
los argumentos de los litigantes para llegar a un veredicto justo
y determinar las acciones que deben tomarse. Así Sarai le dijo a
Abram: «Mi agravio recaiga sobre ti. Yo puse a mi sierva en tu
seno; y ella, viéndose encinta, me mira con desprecio. Jehová
juzgue entre tú y yo» (Gn 16.5: primer caso del vocablo). Sarai
había entregado Agar a Abram en lugar suyo. Este acto estaba de
acuerdo con la antigua ley de Nuzi, que al parecerAbram conocía y
practicaba. Según esta ley, el derecho sobre el niño le
correspondía a Sarai, lo cual significaba que Agar «hizo todo el
trabajo»sin recibir privilegio alguno. Como resultado de tal
situación, Agar atormentaba a Sarai. Por ser cabeza de la familia
tribal le correspondía a Abram mantener el orden, pero no lo hizo.
Esto explica por qué Sarai dice que es inocente de cualquier
maldad; no había hecho nada para merecer el hostigamiento de Agar;
Abram tiene la culpa por no mantener el orden en la familia
extendida. Su apelación se formula en los siguientes términos:
puesto que Abram (quien normalmente hubiera sido el juez sobre los
asuntos de la tribu) no ha cumplido con su deber, «Jehová juzgue»
[jurídicamente] quién tiene la razón entre nosotros. Abram
reconoció la legitimidad de la causa y le entregó a Agar para que
la pusiera en orden (Gn 16.6).
Shapat
también tiene que ver con cumplir una sentencia. Esta acepción se
encuentra en Gn 18.25 a la par de la idea de pronunciar un
veredicto; Abraham habla del «Juez [literalmente: «Aquel que juzga»]
de toda la tierra». En 1 S 3.13 el énfasis está únicamente sobre «sentenciar»:
«Y le mostraré que yo juzgaré su casa para siempre, por la
iniquidad que él sabe» (nrv).
En algunos casos el
verdadero significado de «juzgar» es «liberar» de injusticia y
opresión. David dice a Saúl: «Que Jehová sea el juez y juzgue
entre tú y yo. Que Él vea y contienda por mi causa, y me defienda
de tu mano» (1 S 24.15 rva). Este doble matiz («liberar», junto
con el sentido jurídico) se entiende al hablar de los jueces de
Israel (Jue 2.16): «Y Jehová levantó jueces que los librasen de
mano de los que los despojaban».
Shapat
puede indicar, además de un acto de liberación, el proceso por el
cual se mantienen la ley y el orden dentro de un grupo. La función
de los jueces de Israel también incluye esta idea: «Débora,
profetisa, mujer de Lapidot, juzgaba a Israel en aquel tiempo» (Jue
4.4 lba). Dicha actividad era jurídica e implicaba un cierto tipo
de gobierno sobre Israel. Por cierto, de «gobernar» se trata en Nm
25.5: «Entonces Moisés dijo a los jueces de Israel: Cada uno mate
a los hombres suyos que se han adherido al Baal de Peor» (cf. 1 S
8.1 rva).
El libertador militar
encabezaba un ejército de voluntarios (una milicia) que se
convocaba ante amenaza de peligro. Durante el período de Samuel
este procedimiento resultó inadecuado para Israel. El pueblo
quería un líder capaz de organizar y encabezar un ejército
permanente. Por tanto, pidieron a Samuel un rey semejante al de
otras naciones, alguien que fuera apto y preparado en guerra, y
cuyo sucesor (el hijo) fuera cuidadosamente entrenado tambien.
Este nuevo orden facilitaría la continuidad en el liderazgo.
Incluido en este concepto del rey como «juez», como con las otras
naciones, estaba la idea del rey como «gobernante»; para mantener
y entrenar un ejército permanente, el pueblo tendría que ser
organizado para los tributos y la conscripción. Estas son las
implicaciones que Samuel expone en 1 S 8.6–18.
Nombre
mishpat
(fP;v]mi), «juicio; derechos». Este
vocablo, que se encuentra unas 420 veces, también aparece en
ugarítico.
El término tiene dos
acepciones principales; la primera se relaciona con las funciones
de un juez: escuchar una causa y emitir un veredicto justo. Uno de
varios ejemplos de este uso está en Ec 12.14: «Porque Dios traerá
toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena
o sea mala».
Mishpat
puede referirse también a los «derechos» de alguna persona (Éx
23.6). Esta segunda acepción tiene varios matices: relación
equitativa entre realidad y expectativa (Gn 18.19: primera vez que
se usa el término); dictamen judicial (Dt 17.9); exposición de la
causa del acusado (Nm 27.5); y reglamento establecido (Éx 21.1).
El nombre
shepatéÆm se
refiere a «actos de justicia». Uno de los 16 casos de este vocablo
se encuentra en Nm 33.4: «Los egipcios estaban enterrando a todos
sus hijos mayores, pues el Señor los había hecho morir, con lo
cual había dictado sentencia contra sus dioses» (bvp).

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