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Griego
Bíblico
Abba
abba
(ajbba`) es una palabra aramea,
que se halla en Mc 14.36; Ro 8.15 y Gl 4.6. En la Gemara
(comentario rabínico sobre la Misná, la enseñanza tradicional
de los judíos) se afirma que los esclavos tenían prohibido
dirigirse al padre de familia con este título. Se aproxima a
un nombre personal, en contraste a «padre», vocablo con el que
siempre se halla unido en el NT. Esto es probablemente debido
al hecho de que al haber llegado «abba»
a convertirse en la práctica en un nombre propio, personal,
los judíos de habla helénica añadieron la palabra griega pater, padre, del
lenguaje que usaban comúnmente.
Abba es la palabra formada por los labios de los
niños de pecho, e implica una confianza total; «padre» expresa
un entendimiento inteligente de la relación. Las dos palabras
juntas expresan el amor y la confianza inteligente del hijo.
Abismo
abussos
(a[busso"), sin fondo (de a negación, y bussos, profundidad;
similar a bathus,
profundo; que se usa en castellano como prefijo para términos
técnicos, como batógrafo, apartado para registrar
profundidades). Describe una profundidad insondable, el mundo
inferior, las regiones infernales, el abismo del Seol. En Ro
10.7, citando a Dt 30.13, el abismo (la morada de los muertos
perdidos) toma el lugar del mar, debiéndose el cambio en la
cita a los hechos de la muerte y de la resurrección del
Señor). Es una referencia a las regiones inferiores como
morada de demonios, de donde pueden ser soltados (Ap
11.7;17.8); se halla en siete pasajes de Apocalipsis
(9.1,2,11; 11.7; 17.8; 20.1,3). En los Evangelios aparece en Lc 8.31.
Abolir
katargeo
(katargevw), lit.: desactivar (kata,
abajo; argos,
inactivo). Se traduce «abolir» en Ef 2.15 y «quito» en 2 Ti
1.10; como «abolido» en 2 Co 3.13 en la rv así como en la rvr,
en tanto que la rvr77 vierte: «aquello que era pasajero». En
esta y otras palabras similares no se implica pérdida de ser,
sino pérdida de bienandanza.
La higuera estéril
estaba ocupando la tierra, haciéndola inútil para el propósito
de su existencia (Lc 13.7); la incredulidad de los judíos no
podría «hacer vana» la fidelidad de Dios (Ro 3.13); la
predicación del Evangelio no podría deshacer los preceptos
morales de la Ley (3.31); la Ley no podría anular la promesa
(4.14; Gl 3.17); el efecto de la identificación del creyente
con Cristo en su muerte es el de hacer inactivo a su cuerpo
con respecto al pecado (Ro 6.6); la muerte del primer marido
de la mujer la libra de la ley del marido, esto es, vacía su
posición como esposa a los ojos de la ley (7.2); en este
sentido el creyente ha sido liberado de la ley (7.6); Dios ha
elegido lo que no es «para deshacer lo que es», esto es, para
hacerlo inútil para todos los propósitos prácticos (1 Co
1.28); los príncipes de este mundo perecen, esto es, la
sabiduría de ellos se hace ineficaz (2.6); el uso para el cual
existe el estómago humano acaba con la muerte del hombre
(6.13); el conocimiento, las profecías, y aquello que era en
parte tenía que «acabar» (13.8,10), esto es, quedarían fuera
de efecto después de cumplirse su uso temporal; cuando el
apóstol se hizo hombre dejó las formas de la niñez (v. 11);
Dios quitará, o abolirá, todo imperio y poder, esto es, los
volverá inactivos (15.24); el último enemigo que será abolido,
o deshecho, es la muerte (v. 26); la gloria que brillaba en el
rostro de Moisés «había de perecer» (2 Co 3.7), siendo
especialmente significativa la transitoriedad de su carácter;
así en los vv. 11,13; el velo sobre el corazón de Israel es
«quitado» por Cristo (v. 14); el efecto esencial de la
predicación de la cruz quedaría inoperante debido a la
predicación de que los creyentes debían circuncidarse (5.11);
por la muerte de Cristo, la barrera entre judío y gentil es
anulada como tal (Ef 2.15); el hombre de pecado es reducido a
la inactividad por la manifestación de la Parusía del Señor
con su pueblo (2 Ts 2.8); Cristo ha desactivado la muerte para
el creyente (2 Ti 1.10), siendo que la muerte viene a ser el
medio para llegar a una vida más gloriosa con Cristo; el
diablo ha de ser reducido a la inactividad mediante la muerte
de Cristo (Heb 2.14).
Aborrecer, Aborrecedor, Aborrecible
A. Verbos
1.
miseo (misevw),
odiar, aborrecer. Se usa especialmente: (a) de sentimientos
maliciosos e injustificables hacia otros, sea que sean contra
inocentes como si se trata de una animosidad mutua (p.ej., Mt
10.22; 24.10; Lc 6.22,27; 19.14; Jn 3.20), de aborrecer la
luz, metafóricamente (7.7; 15.18, 19,23-25; Tit 3.3; 1 Jn
2.9,11; 3.13,15; 4.20; Ap 18.2, donde «aborrecible» es
traducción del participio perfecto en voz pasiva del verbo, lit.: «odiado», o «habiendo sido odiado»); (b) de un
sentimiento legítimo de aversión hacia lo que es malo;
aplicado a malas acciones (Ro 7.15); a la maldad (Heb 1.9); a
«la ropa (figuradamente) contaminada por su carne» (Jud 23); a
«las obras de los nicolaítas» (Ap 2.6; y en el v. 15, en
algunos mss.; véase rvr); (c) de la preferencia relativa de
una cosa por encima de otra, mediante la expresión de
menosprecio a, o aversión a, las demandas de una persona o
cosa en relación a los de otra persona (Mt 6.24; Lc 16.13), en
cuanto a la imposibilidad de servir a dos «señores»; en cuanto
a las demandas de los padres en relación a las de Cristo (Lc
14.26); en relación al menosprecio de la propia vida en
relación a las demandas de Cristo (Jn 12.25); negativamente,
de la propia carne, esto es, de lo perteneciente a uno propio,
y por ende de la esposa de un hombre como una con Él (Ef
5.29).
Nota :
en 1 Jn 3.15, al que aborrece a su hermano se le llama
homicida; porque el pecado consiste en la disposición interna,
de la que el acto es tan solo la expresión exterior.
2.
apostugeo (ajpostugevw)
denota estremecerse [apo,
de (en forma partitiva) utilizado aquí intensivamente; stugeo, odiar]; de
ahí, aborrecer (Ro 12.9).
B. Nombres
1.
afilagathos (ajfilavgaqo"),
no amante de lo bueno (a,
negación; fileo, amar; agathos, bueno). Se
usa en 2 Ti 3.3: «aborrecedores de lo bueno» (rvr y rv).
2.
theostuges (qeostughv"),
(de theos, Dios, y stugeo). Se usa en Ro
1.30 como «aborrecedores de Dios» tanto en la rv como en la rvr, rvr77 y vm. Hay versiones, como la Versión Revisada
Inglesa, que traducen «aborrecibles a Dios», y aunque la
primera traducción está apropiada para las palabras que
siguen, «injuriosos», «soberbios», «altivos», parece que es la
segunda traducción la que da el verdadero sentido. Lightfoot
cita de la epístola de Clemente de Roma en confirmación de
ello, «aquellos que practican estas cosas son aborrecibles
para Dios».
C. Adjetivo
stugetos
(stughtov"), odioso, aborrecible
(de stugeo, odiar, no
utilizado en el NT). Se usa en Tit 3.3.
Aceite
elaion
(e[laion), aceite de oliva. Se
menciona más de 200 veces en la Biblia. Se conocían diferentes
clases en Palestina. El aceite «puro» (rvr) o «batido» (vm),
mencionado en Éx 27.20; 29.40; Lv 24.2; Nm 28.5 y ahora
conocido como aceite virgen, extraído por presión, sin
aplicación de calor, recibe el nombre de «como oro» en Zc
4.12. Había también de tipos inferiores. En el NT se mencionan
sus usos para (a) lámparas, en las que el aceite es símbolo
del Espíritu Santo (Mt 25.3,4,8); (b) como agente medicinal,
para tratamiento (Lc 10.34); (c) para unción en las fiestas (Lc
7.46); (d) en ocasiones festivas (Heb 1.9), donde la
referencia es probablemente a la consagración de los reyes;
(e) como acompañamiento al poder milagroso (Mc 6.13), o de la
oración de fe (Stg 5.14). Para su uso general en el comercio,
Véase Lc 16.6; Ap 6.6; 18.13.
Acusador
1.
diabolos (diavbolo"),
acusador. Se usa 34 veces como título de Satanás, «el diablo»
(la palabra castellana se deriva de la griega); una vez de
Judas (Jn 6.70), que, en su oposición a Dios, jugó el papel
del diablo. Aparte de Jn 6.70, nunca se habla de hombres como
diablos. Se debe siempre distinguir de daimon, demonio. Se
halla tres veces, 1 Ti 3.11; 2 Ti 3.3; Tit 2.3, de falsos
acusadores, calumniadores.
Adoptar, Adopción
juiothesia
(uiJoqesiva), (de
juios, hijo, y
thesis, colocación);
relacionado con tithemi,
colocar. Significa el lugar y la condición de un hijo dado a
alguien a quien no le pertenece de forma natural. Esta palabra
la utiliza únicamente el apóstol Pablo.
En Ro 8.15 se dice de
los creyentes que han recibido «el Espíritu de adopción», esto
es, el Espíritu Santo, quien, dado como las primicias de todo
lo que tiene que ser de ellos, produce en ellos la conciencia
de la filiación y la actitud que corresponde a hijos. En Gl
4.5 se dice de los que han recibido «la adopción de hijos»;
esto es, que se les ha otorgado la filiación en distinción a
una relación meramente consiguiente al nacimiento. Aquí se
presentan dos contrastes: (1) entre la filiación del creyente
y la filiación eterna de Cristo, y (2) entre la libertad de
que disfruta el creyente y la esclavitud, sea la procedente de
la condición natural de los gentiles, o la de Israel bajo la
Ley. En Ef 1.5 se dice que han sido ordenados de antemano a la
«adopción de hijos» mediante Jesucristo. Aquí hay dos términos
en griego que se tienen que distinguir, y que la traducción
castellana no distingue, y es el de «niños» y el de «hijos».
Los creyentes son engendrados como «niños» por el Espíritu
Santo mediante la fe. En el caso de la adopción, se usa el
término «hijo», que involucra la dignidad de la relación de
los creyentes como hijos; no es la entrada en la familia
mediante el nacimiento espiritual, sino el ser situado en la
posición de hijos. En Ro 8.23 se expone la adopción del
creyente como todavía futura, ya que allí incluye también la
redención del cuerpo, cuando los vivos serán transformados y
cuando los que han dormido se levantarán. En Ro 9.4 se habla
de la adopción como perteneciendo a Israel, de acuerdo con la
afirmación en Éx 4.12, «Israel es mi hijo» (cf. Os 11.1).
Israel fue traído a una relación especial con Dios, a una
relación colectiva, que no disfrutaban otras naciones (Dt.
14.1; Jer 31.9, etc).
Adorar,
Adorador
A. Verbos
1.
eusebeo (eujsebevw),
actuar piadosamente hacia. Se traduce «adoráis» en Hch 17.23.
2.
proskuneo (proskunevw),
hacer reverencia, dar obediencia a (de
pros, hacia, y
kuneo, besar). Es la
palabra que con más frecuencia se traduce adorar. Se usa de un
acto de homenaje o de reverencia: (a) a Dios (p.ej., Mt 4.10;
Jn 4.21-24; 1 Co 14.25; Ap 4.10; 5.14; 7.11; 11.16; 19.10(b) y
22.9); (b) a Cristo (p.ej., Mt 2.2,8,11; 8.2; 9.18; 14.33;
15.25; 20.20; 28.9,17; Jn 9.38; Heb 1.6, en una cita de la lxx
de Dt 32.43, refiriéndose a la Segunda Venida de Cristo); (c)
a un hombre (Mt 18.26); (d) al dragón, por parte de los
hombres (Ap 13.4); (e) a la bestia, su instrumento humano (Ap
13.15; 14.11; 16.12); (g) a demonios (Ap 9.20); (h) a ídolos (Hch
7.43).
Nota :
En cuanto a Mt 18.26, se menciona de la siguiente manera en la
«Lista de lecturas y de traducciones preferidas por el Comité
Estadounidense» (véase la Versión Revisada Inglesa, Classes of Passages,
IV): «a la palabra «adorar»» en Mt 2.2, etc., añadir la nota
marginal «la palabra griega denota un acto de reverencia,
tanto si se hace al hombre (véase cap. 18.26) o a Dios (véase cap. 4.10)»». La nota de Jn 9.38 en la Versión Standard
Estadounidense (ASV) en relación con esto es de lo más falso,
implicando que Cristo era una criatura. J. N. Darby traduce
este verbo en su New Translation
como «hacer homenaje»
3.
sebo (sevbw),
reverenciar, acentuando el sentimiento de maravilla o de
devoción. Se usa de adorar: (a) a Dios (Mt 15.9; Mc 7.7; Hch
16.14; 18.7,13); (b) a una diosa (Hch 19.27).
4.
sebazomai (sebavzomai),
similar al Nº 3, honrar religiosamente. Se usa en Ro 1.25 (rvr),
«honrando» (rvr77) y «adorando» (vm).
5.
latreuo (latreuvw),
servicio, dar servicio u homenaje religioso. Se traduce como
adorar en Flp 3.3 en la vm.
Nota :
La adoración a Dios no se define en ningún pasaje de las
Escrituras. Una consideración de los verbos anteriores muestra
que no queda limitada a la alabanza; ampliamente puede
considerarse como el reconocimiento directo de Dios, de su
naturaleza, atributos, caminos, y demandas, ya bien por el
derramamiento del corazón en alabanza y acción de gracias, o
bien mediante actos ejecutados en el curso de tal
reconocimiento.
B. Nombre
proskunetes
(proskunhthv"), similar a A, Nº
2, aparece en Jn 4.23.
Adornar, Adorno
A. Verbos
1.
kosmeo (kosmevw),
principalmente arreglar, poner en orden. (En castellano,
cosmético). Se usa de amueblar una habitación (Mt 12.4; Lc
11.25), y de arreglar, o disponer, las lámparas (Mt 25.7). De
ahí, adornar, ornamentar, como adornar los monumentos
funerarios (Mt 23.29); edificios (Lc 21.5; Ap 21.19); la
propia persona (1 Ti 2.9; 1 P 3.5; Ap 21.2); metafóricamente,
de adornar una doctrina (Tit 2.10).
2.
crusoo (crusovw), lit. dorar con oro (crusos,
oro). Se usa en Ap 17.4; 18.6.
B. Nombres
1.
kosmos (kovsmo"),
disposición u orden armónicos, y por ende, adorno, decoración;
de ello vino a denotar el mundo, al universo, como aquello que
ha sido divinamente dispuesto. El significado de «adorno» solo
aparece en 1 P 3.3 (rv y vm); «atavío» (rvr y rvr77). En todos
los otros pasajes en que aparece esta palabra (186) se traduce
como «mundo».
2.
perithesis (perivqesi")
se traduce en 1 P 3.3, como «adornos» (rvr); «atavío» (rv); y
«traer joyas» (vm).
Adulterar, Adúltero/a, Adulterio, Adulterado
A. Verbos
1.
doloo (dolovw),
corromper. Se usa en 2 Co 4.2, «adulterando (la Palabra de
Dios)», en el sentido de «manejar engañosamente, o con engaño
(dolos)»; su
significado se aproxima al de adulterar (cf.
kapeleuo, en 2.17).
2.
moicao (moicavw),
usado en la voz media en el NT. Se dice de hombres (Mt 5.32;
19.9; Mc 10.11); y de mujeres (Mc 10.12).
3.
moiqueuo (moiceuvw)
se usa en Mt 5.27, 28, 32 (en el v. 32 algunos textos tienen
el Nº 2); 19.18; Mc 10.19; Lc 16.18; 18.20; Jn 8.4; Ro 2.22;
13.9; Stg 2.11. En Ap 2.22, metafóricamente, de aquellos que
son arrastrados a la idolatría por la seducción de una Jezabel.
B. Nombres
1.
moicos (moicov")
denota a uno que tiene relación ilegítima con la esposa de
otro (Lc 18.11; 1 Co 6.9; Heb 13.4). En cuanto a Stg 4.4,
véase a continuación.
2.
moicalis (moicaliv"),
adúltera. Se usa: (a) en el sentido natural (2 P 2.14; Ro
7.3); (b) en el sentido espiritual (Stg 4.4; aquí la rvr,
rvr77 y vm eliminan correctamente la palabra «adúlteros». Fue
añadida por un copista). Así como en Israel el quebrantamiento
de su relación con Dios por su idolatría se describía como
adulterio o prostitución (p.ej., Ez 16.15, etc.; 23.43), así
los creyentes que cultivan la amistad con el mundo,
quebrantando de esta manera su unión espiritual con Cristo,
son adúlteros espirituales, habiendo sido espiritualmente
unidos a Él como esposa a su marido (Ro 7.4). Se utiliza en
modo adjetivo para describir al pueblo judío al apartar sus
afectos de Dios (Mt 12.39; 16.4; Mc 8.38). En 2 P 2.14, la
traducción literal es «llenos de una adúltera».
3.
moiqueia (moiceiva),
adulterio. Se halla en Mt 15.19; Mc 7.21; Jn 8.3, Gl 5.19.
Notas:
(1) El verbo moicao,
se traduce como «adulterio» en Mt 5.32, 19.9, Mc 10.11,12,
como parte de la cláusula verbal con que se traduce el verbo, lit. «adulterar», cometer adulterio.
(2) El verbo
moiqueuo, «adulterar»,
«cometer adulterio», aparece en la segunda forma en dos
pasajes (Mt 5.27; Stg 2.11, dos veces).
C. Adjetivo
adolos
(a[dolo"), sincero, puro. Se
traduce «no adulterada» en 1 P 2.2 (rvr), «sin engaño» (rv);
«pura» (vm).
Advenimiento
parousia
(parousiva), lit.: presencia (para,
con, y ousia, un ser;
de eimi, ser). Denota
tanto una llegada como una consiguiente presencia con. Por
ejemplo, en una carta sobre papiro una dama habla de la
necesidad de su parousia
en cierto lugar a fin de atender algunos asuntos relacionados
con su propiedad allí. Pablo habla de su
parousia en Filipos (Flp
2.12; en contraste a su apousia,
su ausencia). Otras
palabras denotan la llegada (véanse
eisodos y eleusis,
encima). Parousia se
usa para describir la presencia de Cristo con sus discípulos
en el monte de la transfiguración (2 P 1.16). Cuando se usa
del retorno de Cristo, en el arrebatamiento de la Iglesia,
significa no meramente su llegada momentánea por sus santos,
sino su presencia con ellos desde aquel momento hasta su
revelación y manifestación al mundo. En algunos pasajes la
palabra da prominencia al inicio de aquel período,
implicándose el curso del período (2 P 3.4). En otros, es el
curso del período lo que es prominente (Mt 24.3,37; 1 Ts 3.13;
1 Jn 2.28); en otros la conclusión del período (Mt 24.27; 2 Ts
2.8).
También se usa esta
palabra del Inicuo, del hombre de pecado, de su acceso al
poder y de sus actos en el mundo durante su
parousia (2 Ts 2.9).
Además de Flp 2.12 (véase más arriba), se usa de la misma
manera del apóstol, o de sus compañeros (1 Co 16.17; 2 Co
7.6,7; 10.10; Flp 1.26); y del día de Dios (2 P 3.12).
Adversario
A. Nombre
antidikos
(ajntidikov"), en primer lugar,
oponente en un pleito (Mt 5.25, dos veces; Lc 12.58; 18.3). Se
usa también para denotar a un adversario o a un enemigo, sin
referencia a asuntos legales, y es posible que este sea el
sentido en 1 P 5.8, cuando se usa del diablo. Algunos
consideran que la palabra se usa en este pasaje en sentido
legal, ya que el diablo acusa a los hombres delante de Dios.
B. Verbo
antikeimai
(ajntikeivmai), significa, lit.:
yacer opuesto a, estar situado contra. Además de su sentido
legal significa resistir; el gerundio del verbo con el
artículo, que equivale a un nombre, significa un adversario (p.ej.,
Lc 13.17; 21.25; 1 Co 16.9; Flp 1.28; 1 Ti 5.14). Esta
construcción se usa del hombre de pecado (2 Ts 2.4), y se
traduce «el cual se opone», donde, adoptando la forma nominal,
se pudiera traducir como «el oponente y el que se exalta en
contra» En Gl 5.17 se usa del antagonismo entre el Espíritu
Santo y la carne en el creyente; en 1 Ti 1.10, de cualquier
cosa, además de personas, que se oponga a la doctrina de
Cristo. En estos dos pasajes la palabra se traduce «se
oponen», o «que se oponen». En la lxx se usa de Satanás (Zac
3.1), y de hombres (Job 13.24; Is 66.6).
C. Adjetivos
1.
enantios (ejnantivo"),
situado en contra (en,
en, antios, en
contra). Se usa principalmente de un lugar (Mc 15.39); de un
viento contrario (Mt 14.24; Mc 6.48; Hch 27.4);
metafóricamente, opuesto como adversario, antagonista (Hch
26.9; 1 Ts 2.15; Tit 2.8; Hch 28.17, «contra»).
2.
jupenantios (upenantios)
(uJpevnantivo"), contrario,
opuesto. Es una forma intensiva de
enantios (véase Nº 1). La fuerza intensiva le
viene por la preposición jupo.
Se traduce «contrario a» en Col 2.14, de decretos; en Heb
10.27, «adversarios». En cada pasaje se sugiere una forma más
violenta de oposición que en el caso de enantios.
Agonizar, Agonía
A. Verbo
eco
(e[cw) se usa en la frase
escatos eco, lit.:
tener extremadamente; esto es, estar en extremidad, in extremis, en las
últimas, estar al borde de la muerte, y se usa en Mc 5.23 con
el sentido de «agonizar».
Nota :
escatos se usa en Mc
5.23 en el sentido de último, de estar en las «últimas»,
traducido agonizando.
B. Nombre
agonia
(ajgwniva), en castellano,
agonía, se utilizaba entre los griegos como una alternativa a
agon, lugar de
reunión; después se utilizó de los concursos o juegos que
tenían lugar ahí, y de ello a denotar una emoción intensa.
Llegó a utilizarse con mucha mayor frecuencia en cuanto a esto
último, para denotar una extrema tensión emocional y angustia.
Así es como se utiliza en Lc 22.44, de la agonía del Señor en Getsemaní.
Agua
1.
udor (u{dwr),
de donde proviene el prefijo castellano
hidro-. Se usa: (a)
del elemento líquido natural, con frecuencia en los
Evangelios; en el plural especialmente en el Apocalipsis; en
otros pasajes (p.ej., Heb 9.19; Stg 3.12); en 1 Jn 5.6 que
Cristo «vino mediante agua y sangre», puede ya referirse. (1)
a los elementos que fluyeron de su costado en la cruz después
de su muerte, o (2) en vista del orden de las palabras y de
las preposiciones aquí utilizadas, a su bautismo en el Jordán
y a su muerte en la cruz. En cuanto a (1), el agua sería el
símbolo de la purificación moral y práctica efectuada por la
eliminación de las impurezas al dar oído a la Palabra de Dios
en el corazón, en la vida, y en los hábitos; cf. Lv 14, en
cuanto a la purificación del leproso. En cuanto a (2), Jesús
el Hijo de Dios vino en su misión por, o mediante, el agua y
la sangre, esto es, en su bautismo, cuando Él entró
públicamente en su misión y fue declarado ser el Hijo de Dios
por el testimonio del Padre, y en la cruz, cuando Él dio
término a su testimonio públicamente. La afirmación del
apóstol contradice así la doctrina de los gnósticos de que el Logos divino se unió
con el Hombre Jesús en su bautismo, y que lo dejó en Getsemaní.
Al contrario, aquel que fue bautizado y aquel que fue
crucificado fue el Hijo de Dios totalmente en su Deidad y
humanidad combinadas.
La palabra agua se
usa simbólicamente en Jn 3.5, ya (1) de la Palabra de Dios,
como en 1 P 1.23 (cf. el uso simbólico en Ef 5.26), o, a la
vista de la preposición ek,
fuera de, (2) de la verdad que expresa el bautismo, siendo
este la expresión, no el medio, el símbolo, y no la causa, de
la identificación del creyente con Cristo en su muerte,
sepultura, y resurrección. Así que el nuevo nacimiento es, en
un sentido, el dejar a un lado todo lo que el creyente era en
cuanto a la carne, porque es evidente que tiene que haber un
nuevo principio por entero. Los hay que consideran a
kai, «y», en Jn 3.5,
como epexegético, «aún», en cuyo caso el agua sería emblema
del Espíritu, como en Jn 7.38 (cf. 4.10,14), pero no en 1 Jn
5.8, donde se hace distinción entre el Espíritu y el agua. «El
agua de vida» (Ap 21.6 y 22.1,17), es emblemática de la
preservación perpetua de la vida espiritual. En Ap 17.1 las
aguas son un símbolo de naciones, pueblos, etc.
2.
dithalassos (diqavlasso")
significa principalmente dividido entre dos mares (dis,
dos veces, y thalassa,
mar); después, dividir el mar, como lo puede hacer un arrecife
o una proyección rocosa hacia dentro del mar (Hch 27.41, «un
lugar de dos aguas»).
3.
ombros (o[mbro")
denota una fuerte lluvia tormentosa (Lc 12.54).
4.
anudros (ajnuvdro"),
sin agua (a, negación;
n, partícula eufónica;
udor, agua) se traduce
«seco» en Mt 12.43; Lc 11.24; y «sin agua» en 2 P 2.17 y Jud
12.
Aguijón
1.
kentron (kevntron),
de kenteo, pinchar. El
término denota: (a) aguijón (Ap 9.10); metafóricamente, del
pecado como el aguijón de la muerte (1 Co 15.55,56); (b) en
Hch 26.14, y en el tr también en 9.5, se dice de las llamadas
y de las preocupaciones que Pablo había sentido y resistido
antes de su conversión.
2.
skolops (skovloy)
denotaba originalmente cualquier cosa aguzada, p.ej., una
estaca; en vernáculo griego, una espina (y así se usa en la lxx en Nm 33.55; Ez 28.24; Os 2.6); del «aguijón en la carne»
del apóstol (2 Co 12.7). Su manera de hablar indica que se
trataba de algo físico, doloroso, humillante. Se trataba
también del efecto de un antagonismo satánico permitido por
Dios. Los verbos traducidos «y para que … no me exaltase
desmedidamente» y «que me abofetee» se hallan en tiempo
presente, significando una acción recurrente, y un ataque
constantemente repetido. Lightfoot lo interpreta como «una
estaca ensartada en la carne», y Ramsay concuerda con ello. La
mayor parte de los comentaristas se adhieren a la traducción
«espina». Fields dice que «no hay duda de que la utilización
alejandrina de skolops
para espina es lo que aquí se significa, y que se tiene que
rechazar el significado ordinario de «estaca»». Lo que se
resalta es no el tamaño metafórico, sino la agudeza del
sufrimiento y de sus efectos. Los intentos de relacionar esto
con las circunstancias de Hch 14.19 y Gl 4.13 son
especulativos.
Aguja
1.
rafis (rJavfi"),
(de rapto, coser).
Aparece en Mt 19.24; Mc 10.25.
2.
belone (belovnh),
similar a belos,
dardo. Denota un pincho aguzado, y, por ende, una aguja (Lc
18.25; algunos mss. tienen el Nº 1).
Nota :
La idea de aplicar el «ojo de una aguja» a portillos parece
ser moderna; no hay rastros de ella en la antigüedad. El
objeto del Señor en esta afirmación es el de expresar la
imposibilidad humana y no hay necesidad de tratar de suavizar
la dificultad haciendo que la aguja signifique otra cosa que
el instrumento normal que se expresa con esta palabra. Mackie
señala (Hastings< Bible
Dictionary) que se hace a veces el intento de
explicar las palabras como una referencia a la pequeña puerta,
o portillo, de poco más de dos pies cuadrados, en la gran y
pesada puerta de una ciudad amurallada. Esto desfigura la
figura sin alterar materialmente el significado, y no se
justifica ni en base del lenguaje ni de las tradiciones de
Palestina.
Alabanza, Alabar
A. Nombres
1.
ainos (ai\no"),
principalmente relato, narración, vino a denotar alabanza; en
el NT es solo alabanza a Dios (Mt 21.16; Lc 18.43).
2.
ainesis (ai[nesi"),
alabanza (similar al Nº 1). Se halla en Heb 13.15, donde se
representa metafóricamente como una ofrenda sacrificial.
3.
epainos (e[paino"),
forma fortalecida del Nº 1 (epi,
sobre). Denota aprobación, recomendación, alabanza. Se usa:
(a) de aquellos por causa de los cuales, y por razón de los
cuales, como herencia de Dios, se debe adscribir alabanza a
Dios, en razón de su gloria (la exhibición de su carácter y de
sus obras; Ef 1.12); en el v. 14, de toda la compañía, la
Iglesia, considerada como la «posesión (de Dios)»; en el v. 6,
con particular referencia a la gloria de su gracia hacia
ellos; en Flp 1.11, como resultado de «los frutos de justicia»
manifestados en ellos mediante el poder de Cristo; (b) de la
alabanza dada por Dios, sobre el que es judío espiritualmente
(Judá = alabanza; Ro 2.29); otorgada a los creyentes ante el
Tribunal de Cristo (1 Co 4.5, donde el artículo determinado
indica que la alabanza estará en exacta proporción con las
acciones de cada persona); como resultado de las pruebas
actuales, «cuando sea manifestado Jesucristo» (1 P 1.7); (c)
de todo aquello que sea digno de alabanza (Flp 4.8); (d) de la
aprobación por parte de las iglesias de aquellos que laboran
fielmente en el ministerio del evangelio (2 Co 8.18); (e) de
la aprobación de los bienhechores por parte de los gobernantes
humanos (Ro 13.3; 1 P 2.14).
4.
eulogia (eujlogiva),
similar al verbo eulogeo,
lit.: hablar bien de. Se traduce variadamente como alabanza,
bendición, lisonja, etc. Se traduce como alabanza en Ap
5.12,13 (rvr), en tanto que la vha y la vm vierten
«bendición».
B. Verbos
1.
aineo (aijnevw),
hablar en alabanza de, alabar (relacionado con A, Nº 1). Se
usa siempre de la alabanza a Dios: (a) por los ángeles (Lc
2.13); (b) por los hombres (Lc 2.20; 19.37; 24.53; Hch 2.47;
3.8,9; Ro 15.11, en algunos textos se da el Nº 2; Ap 19.5).
2.
epaineo (ejpainevw),
relacionado con A, Nº 2, se traduce «alabar» en Lc 16.8; 1 Co
11.2,17, 22 (dos veces).
3.
exomologeo (ejxomologevw)
se traduce «alabar» (Mt 11.25) y como «te alabo» (Lc 10.21).
4.
doxazo (doxavzw)
significa primariamente «suponer» (de
doxa, opinión); y en
el NT magnificar, exaltar, alabar (relacionado con
doxa, gloria). Se usa
especialmente de glorificar a Dios, esto es de adscribirle
honor a Él, reconociéndole en cuanto a su ser, sus atributos y
obras, esto es, su gloria. Se traduce como «alabar» en Mt 6.2.
5.
megaluno (megaluvnw),
engrandecer (megas).
Se traduce «alabar» en Hch 5.13, «el pueblo los alababa
grandemente».
6.
sunistemi (sunivsthmi),
o sunistano, lit.:
poner junto. Denota presentar una persona a otra, presentarla
como digna, y se traduce «alabar» en 2 Co 10.12,18 (dos
veces).
7.
umneo (uJmnevw)
se traduce alabar solo en Heb 2.12, siendo su significado
«cantar himnos», apareciendo con esta traducción en Mt 26.30;
Mc 14.26; Hch 16.25.
8.
psallo (yavllw),
primariamente, puntear o rasgar (la cuerda de un arco), y por
ende, tocar (un instrumento de cuerdas con los dedos). En la lxx, cantar salmos, denota, en el NT, cantar un himno, cantar
alabanzas. En Stg 5.13, «cante alabanzas»
Aleluya
alelouia
(aJllhlouiav) significa «alabad a
Jehová». Aparece como doxología corta en los Salmos,
generalmente al principio (p.ej., 111,112), al final (p.ej.,
104,105), o en ambos lugares (p.ej., 106,135, donde también
aparece en el v. 3; 146-150). En el NT se halla en Ap
19.1,3,4,6, como tema del cántico de la gran multitud en el
Cielo.
Alma
psuque
(yuchv) denota el aliento, el
aliento de la vida, y luego el alma, en sus varios
significados. Los usos del NT «pueden ser analizados
aproximadamente de la siguiente manera: (a) la vida natural
del cuerpo (Mt 2.20; Lc 12.22; Hch 20.10; Ap 8.9; 12.11; cf.
Lv 17.11; 2 S 14.7; Est 8.11); (b) la parte inmaterial,
invisible, del hombre (Mt 10.28; Hch 10.27; cf. 1 R 17.21);
(c) el hombre desencarnado (Ap 6.9), o «desnudos» o
«desnudado» (2 Co 5.3,4); (d) el asiento de la personalidad (Lc
9.24, explicado como = «sí mismo», v. 25; Heb 6.19; 10.39; cf.
Is 53.10 con 1 Ti 2.6; (e) el asiento del elemento sensible en
el hombre, aquello mediante lo que percibe, refleja, siente,
desea (Mt 11.29; Lc 1.46; 2.35; Hch 14.2,22; cf. Sal 84.2;
139.14; Is 26.9); (f) el asiento de la voluntad y del
propósito (Mt 22.37; Hch 4.32; Ef 6.6; Flp 1.27; Heb 12.3; cf.
Nm 21.4; Dt 11.13); (g) el asiento de los apetitos (Ap 18.14;
cf. Sal 107.9; Pr 6.30; Is 5.14, «deseo»; 29.8); (h) personas,
individuos (Hch 2.41,43; Ro 2.9; Stg 5.20; 1 P 3.20; 2 P 2.14;
cf. Gn 12.5; 14.21, «personas»; Lv 4.2, «cualquiera»; Ez
27.13); de cuerpos muertos (Nm 6.6, lit.: «el alma muerta»); y
de animales (Lv 24.18, lit.: «alma por alma»); (i) el
equivalente a los pronombres personales, utilizado para
énfasis y efecto; 1ª persona (Jn 10.24, «nosotros»; Heb 10.38;
cf. Gn 12.13; Nm 23.10; Jue 16.30; Sal 120.2, «me»); 2ª
persona (2 Co 12.15; Heb 13.17; Stg 1.21; 1 P 1.9; 2.25; cf.
Lv 17.11; 26.15; 1 S 1.26); 3ª persona (1 P 4.19; 2 P 2.8; cf.
Éx 30.12; Job 32.2, en hebreo, «alma»); (j) una criatura
animada, humana o no (1 Co 15.45; Ap 16.3; cf. Gn 1.24; 2.7,
19); (k) «el hombre interior», el asiento de la nueva vida (Lc
21.19; cf. Mt 10.39; 1 P 2.11; 3 Jn 2).
El lenguaje de Heb
4.12 sugiere la extrema dificultad de distinguir entre el alma
y el espíritu, similares en su naturaleza y en sus
actividades. Generalmente hablando, el espíritu es el elemento
más elevado. El espíritu puede ser reconocido como el
principio vital dado al hombre por Dios, y el alma como la
vida resultante constituida en el individuo, siendo el cuerpo
el organismo material animado por el alma y el espíritu.
El cuerpo y el alma
son los constituyentes del hombre, según Mt 6.25; 10.28; Lc
12.20; Hch 20.10; cuerpo y espíritu según Lc 8.55; 1 Co 5.3;
7.34; Stg 2.26. En Mt 26.38 se asocian las emociones con el
alma, en Jn 13.21 con el espíritu; cf. también Sal 42.11 con 1
R 21.5. En el Sal 35.9 el alma se goza en Dios, en Lc 1.47 el
espíritu.
Evidentemente,
entonces, las relaciones se pueden resumir de la siguiente
manera, «Soma, el
cuerpo, y pneuma, el
espíritu, pueden separarse,
pneuma y psuque, alma, solo pueden distinguirse» (Cremer)»
(de Notes on Thessalonians, por Hogg y Vine, pp.
205-207).
Altar
1.
thusiasterion (qusiasthvrion),
probablemente el neutro del adjetivo
thusiasterios; y se deriva de
thusiazo, sacrificar.
Por ello, denota un altar para el sacrificio de víctimas,
aunque se usaba este nombre también del altar de incienso (p.ej.,
Lc 1.11). En el NT esta palabra se reserva para el altar del
Dios verdadero (Mt 5.23,24; 23.18-20,35; Lc 11.51; 1 Co 9.13;
10.18), en contraste a bomos,
Nº 2, abajo. En la lxx,
thusiasterion se usa principalmente, aunque no
siempre, del altar divinamente señalado; se usa también para
altares de ídolos (p.ej., Jue 2.2; 6.25; 2 R 16.10).
2.
bomos (bwmov"),
propiamente un lugar alto, denota siempre un altar pagano o un
altar levantado sin orden divino. En el NT solo se halla en Hch 17.23, y es la única mención de los tales. En la lxx se
usa tan solo en tres ocasiones, pero solo en los libros
apócrifos, del altar divino. En Jos 22, los traductores de la lxx observaron cuidadosamente la distinción, utilizando bomos para el altar
que las dos tribus y media erigieron (vv. 10, 11,16, 19,
23,26, 34), sin que hubiera existido una disposición divina
para el tal; en los vv. 19, 28, 29, donde se menciona el altar
ordenado por Dios, se usa el término
thusiasterion.
Amar,
Amor
A. Verbos
1.
agapao (ajgapavw)
y el correspondiente nombre agape
constituyen «la palabra característica del cristianismo, y ya
que el Espíritu de la revelación la ha usado para expresar
ideas previamente desconocidas, la investigación de las formas
en que se utiliza, tanto en la literatura helénica como en la lxx, arroja más bien poca luz sobre su significado distintivo
en el NT. Cf., sin embargo, Lv 19.18; Dt 6.5.
Agape
y agapao se usan en el
NT: (a) para describir la actitud de Dios hacia su Hijo (Jn
17.26); hacia la raza humana, en general (Jn 3.16; Ro 5.8); y
hacia aquellos que creen en el Señor Jesucristo, en particular
(Jn 14.21); (b) para expresar su voluntad a sus hijos con
respecto a la actitud que tienen que mostrarse mutuamente (Jn
13.34), y hacia todos los hombres (1 Ts 3.12; 1 Co 16.14; 2 P
1.7); (c) para expresar la naturaleza esencial de Dios (1 Jn
4.8).
El amor solo puede
conocerse a base de las acciones que provoca. El amor de Dios
se ve en la dádiva de su Hijo (1 Jn 4.9, 10). Pero es evidente
que no se trata de un amor basado en la complacencia, ni
afecto, esto es, no fue causado por ninguna excelencia en sus
objetos (Ro 5.8). Se trató de un ejercicio de la voluntad
divina en una elección deliberada, hecha sin otra causa que
aquella que proviene de la naturaleza del mismo Dios (cf. Dt
7.7, 8).
El amor tuvo su
perfecta expresión entre los hombres en el Señor Jesucristo (1 Co 5.14; Ef 2.4; 3.19; 5.2); el amor cristiano es el fruto de
su Espíritu en el cristiano (Gl 5.22).
El amor cristiano
tiene a Dios como su principal objeto, y se expresa ante todo
en una implícita obediencia a sus mandamientos (Jn 14.15,
21,23; 15.10; 1 Jn 2.5; 5.3; 2 Jn 6). La propia voluntad, esto
es, complacer los propios deseos, es la negación del amor
debido a Dios.
El amor cristiano,
sea que se ejercite hacia los hermanos, o hacia hombres en
general, no es un impulso que provenga de los sentimientos, no
siempre concuerda con la general inclinación de los
sentimientos, ni se derrama solo sobre aquellos con los que se
descubre una cierta afinidad. El amor busca el bien de todos (Ro
15.2), y no busca el mal de nadie (13.8-10); el amor busca la
oportunidad de hacer el bien a «todos, y mayormente a los de
la familia de la fe» (Gl 6.10). Véanse además 1 Co 13 y Col
3.12-14. (De Notes on Thessalonians por Hogg y Vine, p.
105.)
Con respecto a
agapao cuando se usa
de Dios, expresa el profundo y constante amor e interés de un
ser perfecto hacia objetos totalmente indignos de este amor,
produciendo y promoviendo en ellos un amor reverente hacia el
dador, y un amor práctico hacia aquellos que participan del
mismo, y un deseo de ayudar a otros a que busquen al dador.
2.
fileo (filevw)
se debe distinguir de agapao
en que fileo denota
más bien un afecto entrañable. Las dos palabras se usan del
amor del Padre hacia el Hijo (Jn 3.35, Nº 1; y 5.20, Nº 2);
hacia el creyente (14.21, Nº 1; y 16.27, Nº 2); ambos, del
amor de Cristo hacia un cierto discípulo (13.23, Nº 1; y 20.2,
Nº 2). Pero permanece la distinción entre los dos verbos, y
nunca se usan indiscriminadamente en el mismo pasaje; si cada
uno de ellos se usa con referencia a los mismos objetos, como
se acaba de mencionar, cada palabra retiene su carácter
esencial y distintivo.
Fileo nunca se usa en
ningún mandato a que los hombres amen a Dios; se lo usa, sin
embargo, como advertencia en 1 Co 16.22; en lugar de ello se
usa agapao (p.ej., Mt
22.37; Lc 10.27; Ro 8.28; 1 Co 8.3; 1 P 1.8; 1 Jn 4.21). La
distinción entre los dos verbos aparece de una manera
conspicua en la narración de Jn 21.15-17. El mismo contexto
indica que agapao
sugiere en las dos primeras preguntas el amor que es capaz de
valorar y estimar (cf. Ap 12.11). Este es un amor desprendido,
dispuesto a servir. El uso de
fileo en las respuestas de Pedro y en la última
pregunta del Señor comporta el pensamiento de valorar al
objeto por encima de cualquier otra cosa, de manifestar un
afecto caracterizado por la constancia, motivado por la más
alta veneración.
Además, amar (fileo)
la vida, a base de un deseo indebido de preservarla, con
olvido del verdadero propósito de vivir, se encuentra con la
reprobación del Señor (Jn 12.25). Al contrario, amar la vida (agapao)
tal como se usa en 1 P 3.10, significa considerar el verdadero
motivo de vivir. Aquí, la palabra
fileo sería totalmente inapropiada.
Notas:
El verbo epipotheo,
desear, se traduce «os amo» en la rv y rvr en Flp 1.8 («tengo
deseos», vha; «ardiente afecto», vm). Véanse
ANHELAR, DESEAR. (2)
Filadelfos aparece en
1 P 3.8, traducido como «amándoos fraternalmente». (3)
Filandros aparece en Tit 2.4 «amar a sus maridos», lit.: ser amantes de sus
maridos. (4) Filoteknos,
«amar a sus hijos», lit.: amantes de hijos, aparece solamente
en Tit 2.4.
B. Nombres
1.
agape (ajgavph),
cuyo significado ya ha quedado señalado en relación con A, Nº
1, se traduce siempre como «amor» en la rvr, excepto en Jud
12, donde se halla en plural, y se vierte como «agapes».
En cambio, en la rv se traduce en varios pasajes como
«caridad» (p.ej., Ro 13.10; 1 Co 8.1, 13.1,14.1; Flm 5; Ap
2.19). En Jud 19, la rv traduce «convites». Véase agape, y
Nota (2) abajo.
Notas:
(1) En las dos afirmaciones en 1 Jn 4.8 y 16, «Dios es amor»,
se usan ambas para dar mandamiento a que los creyentes
ejerciten el amor. En tanto que el primer pasaje introduce una
declaración del modo en que el amor de Dios se ha manifestado
(vv. 9, 10), el segundo introduce una afirmación de la
identificación de los creyentes con Dios en carácter, y el
resultado después en el tribunal de Cristo (v. 17);
identificación esta representada idealmente en la frase «como
Él es, así somos nosotros en este mundo».
(2) Con respecto a su
utilización en plural en Jud 12, y en algunos manuscritos en 2
P 2.13, se puede señalar lo siguiente. Estos «convites» (rv) o
«ágapes» surgieron a partir de las comidas en común de las
iglesias primitivas (cf. 1 Co 11.21). Pueden haber tenido su
origen en las comidas privadas de las familias judías, con la
adición de la observancia de la Cena del Señor. Había, sin
embargo, comidas en común similares entre las fraternidades
paganas. El mal que tuvo que tratarse en Corinto (1 Co 5) se
vio agudizado por la presencia de personas inmorales, que
degradaban las fiestas en banquetes desenfrenados, tal como se
menciona en 2 P y en Jud. En tiempos posteriores, el ágape fue
separado de la Cena del Señor.
2.
filanthropia (filanqrwpiva)
denota, lit.: amor por el hombre
(fileo, amar, querer, y
anthropos, hombre); de ahí, bondad (Hch 28.2);
en Tit 3.4: «su amor para con los hombres». Cf. el adverbio filanthropos,
humanamente, bondadosamente.
Amén
amen
(ajmhvn) es transliteración desde
el hebreo al griego y al castellano. «Sus significados pueden
verse en pasajes tales como Dt 7.9: «Dios fiel amen»; Is 49.7:
«Porque fiel es el Santo de Israel»; 65.16: «el Dios de
verdad». Y si Dios es fiel sus testimonios y preceptos son
«fieles amen» (Sal
19.7; 11.7), como también lo son sus advertencias (Os 5.9), y
sus promesas (Is 33.16; 55.3). «Amén» se usa también de
hombres (p.ej., Pr 25.13).
Hay casos en los que
el pueblo usaba esta palabra para expresar su asentimiento a
una ley y la buena disposición de ellos de someterse a la pena
que conllevaba el que esta fuera quebrantada (Dt 27.15, cf.
Neh 5.13). Se utiliza también para expresar aquí esencia en la
oración de otro (1 R 1.36), donde se define como «Diga Dios
también esto; o en la acción de gracias por parte de otro (1 Cr 16.36), tanto por parte de un individuo (Jer 11.5), como
por parte de la congregación (Sal 106.48).
Así «amén», cuando es
pronunciado por Dios, equivale a así es y así será, y cuando
es dicho por hombres, «así sea».
Una vez en el NT,
«Amén» es el título de Cristo (Ap 3.14), debido a que es a
través de Él que se establecen los propósitos de Dios (2 Co
1.20).
Las iglesias
primitivas cristianas siguieron el ejemplo de Israel
asociándose de manera audible con las oraciones y acciones de
gracias ofrecidas en nombre de ellos (1 Co 14.16), donde el
artículo «el» señala a una práctica común. Además, esta
costumbre se conforma a la pauta de las cosas en los cielos
(véase Ap 5.14, etc).
Los individuos
decían también «amén» para expresar su «así sea» en respuesta
al divino «así será» (Ap 22.20). Con frecuencia el que habla
añade «amén» a sus propias oraciones y doxologías, como sucede
en Ef 3.21, por ejemplo.
El Señor Jesús usaba
a menudo «amén», traducido de cierto, para introducir nuevas
revelaciones de la mente de Dios. En el Evangelio de Juan
siempre se repite, «amén, amén», pero no en ningún otro lugar.
Lucas no lo usa en absoluto, pero allí donde Mateo, 16.28, y Mc 9.1, tienen «amén», Lucas dice, «en verdad»; así, al variar
la traducción de lo que el Señor dijo, Lucas arroja luz sobre
su significado». (De Notes on Galatians, por Hogg y
Vine, pp. 26, 27.)
Amo
1.
despotes (despovth"),
uno que tiene «posesión absoluta y poder sin control alguno».
Se traduce «amos» en 1 Ti 6.1,2; Tit 2.9; 1 P 2.18. Se aplica
a Cristo (2 Ti 2.21; 2 P 2.1, rv y rvr, «Señor»; vm:
«soberano»; rvr77: «dueño»); en Jud 4, se dice de Cristo
«nuestro único soberano»; en Ap 6.10, dirigiéndose a Dios,
«Hasta cuando, Señor» (rvr) «soberano» (vm); se traduce
«Señor» en Lc 2.29; y «soberano Señor» en Hch 4.24.
2.
kurios (kuvrio"),
señor, alguien que ejerce poder. Se traduce «amos» en Lc
16.3,5, 8; Lc 19.33; Hch 16.16,19; Ef 6.5, 9; Col 3.22; Col
4.1, dos veces.
Anatema
anathema
(ajnavqema), transliteración del
griego. Se usa frecuentemente en la lxx, donde traduce el
vocablo hebreo querem,
o jerem, algo dedicado
a Dios, sea que sea: (a) para su servicio, como los
sacrificios (Lv 27.28; cf.
anathema, ofrenda votiva), o (b) para su
destrucción, como en el caso de un ídolo (Dt 7.26), o una
ciudad (Jos 6.17). Más tarde adquirió el sentido más general
del desfavor de Jehová (p.ej., Zac 14.11). Este es el
significado con que se usa en el NT. Se usa de: (a) la
sentencia pronunciada (Hch 23.14; lit.: «se maldijeron a sí
mismos con una maldición»); véase
anathematizo en ; (b) del objeto sobre el que se
arroja la maldición, «maldito». En los siguientes pasajes, la rvr mantiene el vocablo «anatema». Ro 9.3; 1 Co 12.3; 16.22;
Gl 1.8, 9. La rv tiene «apartado» en Ro 9.3, y mantiene
«anatema» en los otros cuatro pasajes. En Gl 1.8, 9, el
apóstol declara en los términos más enérgicos posibles que el
evangelio que él predicaba era el único y exclusivo camino de
la salvación, y que predicar otro equivalía a hacer nula la
muerte de Cristo.
Anciano
1.
gerousia (gerousiva),
consejo de ancianos (de geron,
hombre anciano, término este que pronto adquirió un
significado político entre los griegos, incorporándose la
noción de edad en la de dignidad). Se usa en Hch 5.21,
aparentemente para clarificar la palabra anterior sunedrion, «consejo»,
el sanedrín.
2.
presbutes (presbuvth"),
hombre anciano, es una forma más larga de
presbus, cuyo grado
comparativo es presbteros,
anciano; siendo ambos vocablos, así como el verbo
presbio, ser anciano,
ser un embajador, derivados de
proeisbano, estar muy adelantado. El nombre se
traduce como, «viejo» (Lc 1.18); y «ancianos» (Tit 2.2; Flm
9), donde se debe aceptar la traducción que se da en algunos
márgenes, «Pablo, embajador», siendo que el original, casi con
toda certeza, dice presbeutes,
y no presbutes,
embajador. Y así es como se describe a sí mismo en Ef 6.20.
Como señala Lightfoot, difícilmente hubiera hecho de su edad
una base para su petición a Filemón, que, si era padre de Arquipo, no puede haber sido mucho más joven que el mismo
Pablo.
3.
presbuterion (presbutevrion), asamblea de ancianos. Denota: (a) el consejo o senado
entre los judíos (Lc 22.66; Hch 22.5); (b) los ancianos u
obispos en una iglesia local (1 Ti 4.14)
4.
presbuteros (presbuvtero"),
adjetivo, grado comparativo de
presbus, anciano. Se usa: (a) de edad, de cuál sea
la más anciana de dos personas (Lc 15.25), o entre más (Jn
8.9, «el más viejo»); o de una persona entrada ya en años, con
experiencia (Hch 2.17); en Heb 11.2, los «ancianos» son los
patriarcas de Israel; igualmente en Mt 15.2; Mc 7.3,5. Se usa
el femenino del adjetivo de las mujeres ancianas en las
iglesias (1 Ti 5.2), no con respecto a la posición de ellas,
sino en cuanto a ser de mayor edad. (b) De rango o posiciones
de responsabilidad: (1) entre los gentiles, como en la lxx en
Gn 50.7; Nm 22.7; (2) en la nación judía, en primer lugar,
aquellos que eran las cabezas o líderes de las tribus y de las
familias, como en el caso de los setenta que ayudaban a Moisés
(Nm 11.16; Dt 27.1), y aquellos reunidos por Salomón; en
segundo lugar, miembros del sanedrín, que consistían de los
principales sacerdotes, ancianos, y escribas, conocedores de
la ley judía (p.ej., Mt 16.21; 26.47); en tercer lugar,
aquellos que dirigían los asuntos públicos en las varias
ciudades (Lc 7.3); (3) en las iglesias cristianas, aquellos
que, siendo suscitados y calificados para la obra por el
Espíritu Santo, eran designados para que asumieran el cuidado
espiritual de las iglesias, y para supervisarlas. A estos se
aplica el término de obispos,
episkopoi, o supervisores (véase Hch 20, v. 17 con
v. 28, y Tit 1.5 y 7), indicando el último término la
naturaleza de su actividad,
presbuteroi su madurez de experiencia espiritual.
La disposición divina que se ve en el NT era que se debía
señalar una pluralidad de ellos en cada iglesia (Hch 14.23;
20.17; Flp 1.1; 1 Ti 5.17; Tit 1.5). El deber de los ancianos
se describe por el verbo
episkopeo. Eran designados en base de la evidencia
que daban de cumplir las calificaciones que Dios había
dispuesto (Tit 1.6-9; cf. 1 Ti 3.1-7 y 1 P 5.2); (4) los
veinticuatro ancianos entronizados en el cielo alrededor del
trono de Dios (Ap 4.4,10; 5.5-14; 7.11,13; 11.16; 14.3; 19.4).
La cantidad de veinticuatro es representativa de condiciones
terrenales. La palabra «anciano» no se aplica en ningún lugar
a ángeles.
Ángel
1.
angelos (a[ggelo"),
mensajero (de angelo,
entregar un mensaje), ya sea enviado por Dios, por el hombre,
o por Satanás; se usa también de un guardián o representante
en Ap 1.20 (cf. Mt 18.10; Hch 12.15, donde se entiende mejor
como «fantasma»), pero más frecuentemente se refiere a un
orden de seres creados, superiores a los hombres (Heb 2.7; Sal
8.5), que pertenecen al cielo (Mt 24.36; Mc 12.25), y a Dios (Lc
12.8), y dedicados a su servicio (Sal 103.20). Los ángeles son
espíritus (Heb 1.14), esto es, no tienen cuerpos materiales
como los humanos, pero su forma es humana o pueden asumir la
forma humana cuando es necesario. Cf. Lc 24.4, con el v. 23,
Hch 10.3 con el v. 30).
«Son llamados
«santos» en Mc 8.38, y «elegidos» en 1 Ti 5.21, en contraste
con algunos de su número (Mt 25.41), que «pecaron» (2 P 2.4),
«abandonaron su propia morada» (Jud 6, oiketerion), palabra
esta que solo vuelve a aparecer, en el NT, en 2 Co 5.2. Los
ángeles siempre son mencionados en género masculino; la forma
femenina de la palabra no aparece» (de Notes on
Thessalonians, por Hogg y Vine, p. 229).
2.
isangelos (ijsavggelo"),
«igual a los ángeles». Se halla en Lc 20.36.
Anticristo
anticristos
(ajntivcristo") puede significar
tanto en contra de Cristo o en lugar de Cristo, o quizás,
combinando ambos significados, «uno que, asumiendo el papel de
Cristo, se opone a Cristo» (Westcott). La palabra se halla
solamente en las Epístolas de Juan: (a) de los muchos
anticristos que son precursores del mismo anticristo (1 Jn
2.18, 22; 2 Jn 7); (b) del poder del mal que ya opera en
espera del anticristo (1 Jn 4.3).
Lo que el apóstol
dice de él se asemeja tan estrechamente a la primera bestia de
Apocalipsis, y a lo que dice Pablo acerca del hombre de pecado
en 2 Ts 2. Parece que es la misma persona la que está a la
vista en estos pasajes, siendo distinta la segunda bestia en Ap 13, el falso profeta; porque esta última apoya a la primera
en sus pretensiones anticristianas.
Nota :
El término pseudocristos,
falso Cristo, tiene que distinguirse del anterior; se halla en Mt 24.24 y Mc 13.22. El falso Cristo no niega la existencia de
Cristo, sino que se apoya en la esperanza de su aparición,
afirmando que él es el Cristo. El anticristo niega la
existencia del verdadero Dios.
Año
A. Nombres
1.
etos (e[to")
se usa: (a) para marcar un punto del tiempo en o a partir del
cual tienen lugar sucesos (p.ej., Lc 3.1; las fechas se
contaban frecuentemente a partir del comienzo del reinado de
un monarca); en Gl 3.17 se afirma que el tiempo en que se dio
la Ley fue 430 años después que se diera el pacto de la
promesa a Abraham; no hay una discrepancia verdadera entre
esto y Éx 12.40. El apóstol no está interesado en la duración
exacta del intervalo; y ciertamente que no fue menor de 430
años. Lo que verdaderamente cuenta en el argumento es que el
período fue considerable. Gl 1.18 y 2.1 marcan eventos en la
vida de Pablo. En cuanto al primero de estos pasajes, lo que
es importante es que pasaron tres años antes de que viera a
ninguno de los apóstoles. En 2.1, los 14 años puede que se
cuenten desde su conversión, o desde su visita a Pedro
mencionada en 1.18. Esto último parece lo más natural. Para
una consideración exhaustiva de este tema. (b) Para marcar un
espacio de tiempo (p.ej., Mt 9.20; Lc 12.19; 13.11; Jn 2.20;
Hch 7.6; Heb 3.17; Ap 20.2-7). En Hch 7.6 los 400 años no
marcan tan solo el tiempo que Israel estuvo en la esclavitud
de Egipto, sino que cuentan el tiempo en que peregrinaron o
fueron extranjeros allí. La rvr coloca una coma después de la
palabra «maltratarían», al igual que la rv y la rvr77, en
tanto que la vm no da solución de continuidad, uniendo los
malos tratos a los 400 años; la versión de Ginebra traduce Gn
15.13, «tu posteridad habitará una sierra extraña durante 400
años». (c) Para datar un suceso a partir de la propia fecha de
nacimiento (p.ej., Mc 5.42; Lc 2.42; 3.23; Jn 8.57; Hch 4.22;
1 Ti 5.9). (d) Para señalar eventos repetitivos (Lc 2.41, con kata, utilizado
distributivamente; 13.7). (e) De una cantidad innumerable (Heb
1.12).
2.
eniautos (ejniautov"),
originalmente un ciclo de tiempo. Se usa: (a) de un tiempo
particular marcado por un evento (p.ej., Lc 4.19; Jn 11.49,
51; 18.13; Gl 4.10; Ap 9.15); (b) para marcar un espacio de
tiempo (Hch 11.26; 18.11; Stg 4.13; 5.17); (c) de aquello que
tiene lugar cada año (Heb 9.7; con
kata, cf. (d) en Nº l; Heb 9.25; 10.1,3).
3.
dietia (dietiva)
denota un espacio de dos años (dos,
dos veces, y Nº l), (Hch 24.27; 28.30).
4.
trietia (trietiva)
denota un lapso de tres años (treis,
tres, y Nº l) (Hch 20.31).
B. Adjetivo
dietes
(diethv"), relacionado con A, Nº
3. Denota que se tienen dos años, de dos años de edad (Mt
2.16).
C. Adverbio
perusi
(pevrusi), el año pasado, hace un
año (de para, más
allá), se usa con apo,
de (partitivo) en 2 Co 8.10; 9.2.
Aparición
epifaneia
(ejpifavneia), en castellano,
epifanía; lit.: «resplandecimiento». Se usaba de la aparición
de un dios a los hombres, y de un enemigo a un ejército en el
campo. En el NT se usa: (a) de la venida del Salvador cuando
el Verbo se hizo carne (2 Ti 1.10); (b) de la venida del Señor
Jesús en el aire para el encuentro con sus santos (1 Ti 6.14;
2 Ti 4.1,8); (c) del resplandor de la gloria del Señor Jesús
«como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el
occidente» (Mt 24.27), inmediatamente posterior a la
revelación, apokalupsis,
de su parousia en el
aire con sus santos (2 Ts 2.8; Tit 2.13). (De Notes on Thessalonians por
Hogg y Vine, p. 263).
Nota :
El verbo faino se
traduce como «aparición» en Mt 2.7 en la rvr, y como «el
tiempo en que apareció» en la vm.
Apóstol
1.
apostolos (ajpovstolo")
es, lit.: uno enviado [apo,
de (partitivo); stello,
enviar]. «Este vocablo se usa del Señor Jesús para describir
su relación con Dios (Heb 3.1; véase Jn 17.3). Los doce
discípulos elegidos por el Señor para recibir una instrucción
especial fueron así designados (Lc 6.13; 9.10). Pablo, aun
cuando había visto al Señor Jesús (1 Co 9.1; 15.8), no había
acompañado a los Doce «todo el tiempo» de su ministerio
terreno, y por ello no podía tomar un lugar entre ellos, en
base de su carencia de las condiciones necesarias para ello (Hch
1.22). Pablo recibió una comisión directa, por parte del Señor
mismo, después de su ascensión, para llevar el evangelio a los
gentiles.
La palabra tiene
también una referencia más amplia. En Hch 14.4,14 se usa de
Bernabé además de acerca de Pablo; en Ro 16.7 de Andrónico y
de Junias. En 2 Co 8.23 se menciona a dos hermanos anónimos
como «mensajeros (esto es, apóstoles) de las iglesias»; en Flp
2.25 se menciona a Epafrodito como «vuestro mensajero». Se usa
en 1 Ts 2.6 de Pablo, Silas y Timoteo, para definir la
relación de ellos con Cristo» (De Notes on Thessalonians,
por Hogg y Vine, pp. 59, 60).
Nota :
Pseudoapostoloi (yeudapovstolo"), «falsos apóstoles», aparece en 2 Co 11.13.
Arcángel
arcangelos
(arcavggelo") «no se halla en el AT, y en el NT solo en 1 Ts 4.16 y Jud 9, donde se usa de
Miguel, que en Daniel recibe el nombre de «uno de los
principales príncipes», «vuestro príncipe», y «el gran
príncipe» (lxx, «el gran ángel»), Dn 10.13,21; 12.1. Cf.
también Ap 12.7. Las Escrituras no revelan si hay otros seres
de este exaltado rango en las huestes celestes, aunque la
designación, «uno de los principales príncipes» ciertamente
sugiere que este pueda ser el caso; cf. también Ro 8.38; Ef
1.21; Col 1.16, donde la palabra traducida «principados» es arce, el prefijo en
arcángel» (De Notes on Thessalonians, por Hogg y Vine,
p. 142). En 1 Ts 4.16 el significado parece ser que la voz del
Señor Jesús participará del carácter de un grito arcangélico.
Arma(S),
Armadura, Armar
A. Nombres
1.
joplon (o{plon),
originalmente cualquier herramienta o utensilio para preparar
una cosa, vino a utilizarse en plural de armas de guerra. Se
usa una vez en el NT de verdaderas armas (Jn 18.3); en los
otros pasajes se usa metafóricamente, de: (a) los miembros del
cuerpo como instrumentos de injusticia y como instrumentos de
justicia (Ro 6.13); (b) de las armas de la luz (Ro 13.12); de
las armas de justicia (2 Co 6.7); de las armas de guerra del
cristiano (2 Co 10.4).
2.
panoplia (panopliva),
de allí en castellano, panoplia; lit.: toda armadura, plena
armadura (pas, todo;
oplon, arma). Se usa:
(a) de una armadura literal (Lc 11.22); (b) de ayudas
espirituales provistas por Dios para vencer las tentaciones
del diablo (Ef 6.11, 13). Entre los griegos, la panoplia era
el equipo completo utilizado por la infantería pesada.
B. Verbos
1.
joplizo (oJplivzw),
armarse. Se usa en 1 P 4.1, en una exhortación a que nos
armemos con la misma mente que la de Cristo con respecto a sus
sufrimientos.
2.
kathoplizo (kaqoplivzw)
es una forma intensiva, proveer totalmente de armas (kata,
abajo, intensivo, oplon,
arma), (Lc 11.21, lit.: «un hombre fuerte totalmente armado»).
Arras
arrabon
(ajrjrJabwvn), originalmente
prenda en dinero depositado por el comprador, y que se perdía
si la compra no se efectuaba. Fue probablemente una palabra
fenicia, introducida en Grecia. En su uso general vino a
denotar una prenda del tipo que fuera. En el NT se usa solo de
aquello que Dios asegura a los creyentes. Se dice del Espíritu
Santo como la prenda divina de toda su futura bendición (2 Co
1.22; 5.5); en Ef 1.14, en particular de su herencia eterna.
En la lxx, Gn 38.17, 18, 20. En griego moderno, arrabona es el anillo
de compromiso.
Arrebatar
1.
arpazo (aJrpavzw),
arrebatar. Se dice del acto del Espíritu del Señor con
respecto a Felipe (Hch 8.39); de Pablo al ser llevado al
paraíso (2 Co 12.2,4); del arrebatamiento de los santos al
retorno del Señor (1 Ts 4.17); del arrebatamiento del niño
varón en la visión de Ap 12.5. Este verbo comunica que se
ejerce una fuerza de una manera súbita, como en Mt 11.12: «lo
arrebatan»; en 12.29: «saquear», algunos mss. tienen ahí diarpazo; en 13.19:
«arrebata»; para tomar por la fuerza, véase también su uso en Jn 6.15; 10.12,28, 29; Hch 23.10; en Jud 23: «arrebatándolos».
2.
sunarpazo (sunarpavzw),
(sun, usado
intensivamente, y el Nº 1), apoderar(se), arrebatar, asir con
fuerza de. Lo usa solamente el evangelista Lucas, y se traduce
en Lc 8.29 como «se había apoderado», de posesión demoníaca;
en Hch 6.12, del acto de los ancianos y de los escribas de
prender a Esteban, que se traduce más apropiadamente como
«prendieron», lo mismo que 19.29 (en este último pasaje, la vm
traduce este vocablo por «prender». En 27.15, se usa de los
efectos del viento sobre una nave.
Arrepentir(Se), Arrepentimiento
A. Verbos
1.
metanoeo (metanoevw),
lit.: percibir posteriormente (meta,
después, implicando cambio; noeo,
percibir; nous, mente,
el asiento de la reflexión moral), en contraste a
pronoeo, percibir de
antemano. Significa, por ello, cambiar de opinión o el
propósito, y en el NT involucra siempre un cambio a mejor, una
enmienda, y siempre, excepto en Lc 17.3, 4, de arrepentimiento
del pecado. La palabra se halla en los Evangelios Sinópticos
(en Lucas, nueve veces), cinco veces en los Hechos, doce veces
en Apocalipsis, ocho en los mensajes a las iglesias (2.5, dos
veces, 16, 21, dos veces, «no quiere arrepentirse»; 3.3,19;
las únicas iglesias en este capítulo que no reciben
exhortación a este respecto son las de Esmirna y Filadelfia);
el único otro pasaje en que se halla es en 2 Co 12.21.
2.
metamelomai (metamevlomai),
(meta, como en el Nº
1, y melo, tener
cuidado de), se usa en la voz pasiva en sentido de voz media,
significando lamentar, arrepentirse en Mt 21.29,
«arrepentido»; en el v. 32. no «os arrepentisteis»; en 27.32:
«arrepentido»; en 2 Co 7.8, dos veces: «no me pesa»; (rv: «no
me arrepiento»); «lamenté» (rv: «arrepentí»); y en Heb 7.21,
el único pasaje del NT en que se usa (negativamente) de Dios.
B. Adjetivos
1.
ametanoetos (ajmetanovhto"),
lit.: sin cambio de mente o de opinión (a,
negativo, metanoeo,
cambiar de opinión o de parecer;
meta, significando cambio;
nous, mente). Se usa
en Ro 2.5, «no arrepentido». Moulton y Milligan muestran de
los escritos en los papiros que la palabra se usa también «en
un sentido pasivo, no afectado por un cambio de mente, como ametameletos en Ro
11.29»: «sin arrepentimiento».
2.
ametameletos (ajmetamevlhto"),
no arrepentido de, sin lamentarse (a,
negativo, y un adjetivo verbal de A, Nº 2). Significa «sin
cambio de propósito». Se dice. (a) de Dios con respecto a sus
dones y el llamamiento, «irrevocables» (rvr); «sin
arrepentimiento» (rv); (b) del hombre (2 Co 7.10,
«arrepentimiento». metanoia,
véase C) «de que no hay que arrepentirse»; la diferencia entre
metanoia y metamelomai, aquí
ilustrada, se expresa brevemente en el contraste entre
arrepentimiento y lamentación.
C. Nombre
metanoia
(metavnoia), pensamiento
posterior, cambio de parecer, arrepentimiento. Se corresponde
en significado a A, Nº 1, y se usa del arrepentimiento del
pecado o del mal, excepto en Heb 12.17, donde la palabra
«arrepentimiento» parece significar, no simplemente un cambio
de parecer de parte de Isaac, sino tal cambio que revertiría
los efectos de su anterior estado de mente. La primogenitura
de Esaú no podía ser devuelta, implicaba una pérdida
irrevocable.
Por lo que respecta
al arrepentimiento del pecado, (a) se expone la demanda de
parte de Dios sobre el hombre (p.ej., Mt 3.8; Lc 3.8; Hch
20.21; 26.20); (b) la misericordia de Dios en dar
arrepentimiento o llevando a hombres a Él se expone (p.ej., en
Hch 5.31; 11.18; Ro 2.4; 2 Ti 2.25). Los mss. más auténticos
omiten la palabra en Mt 9.13 y en Mc 2.17, tal como lo vierte
la vm.
Nota :
En el AT no es tan prominente el arrepentimiento con
referencia al pecado como aquel cambio de parecer o propósito,
por piedad hacia aquellos que han sido afectados por las
propias acciones, o en quienes los resultados de las acciones
no han cumplido sus esperanzas, un arrepentimiento atribuido
tanto a Dios como al hombre (p.ej., Gn 6.6; Éx 32.14; lo cual
no implica nada contrario a la inmutabilidad de Dios, sino que
el aspecto de su mente cambia hacia un objeto que ha cambiado
en sí mismo).
En el NT el tema
tiene principalmente referencia al arrepentimiento del pecado,
y este cambio de parecer involucra tanto un apartarse del
pecado como un acercarse a Dios. La parábola del hijo pródigo
es una notable ilustración de esto. Cristo empezó su
ministerio con un llamamiento al arrepentimiento (Mt 4.17),
pero el llamamiento es dirigido, no a la nación, como en el AT,
sino al individuo. En el Evangelio de Juan, de carácter
distinto a los Evangelios Sinópticos, mencionados arriba, no
se menciona el arrepentimiento, ni siquiera en relación con la
predicación de Juan el Bautista; en el Evangelio de Juan y en
la 1ª Epístola se acentúan los efectos, p.ej., en el nuevo
nacimiento, y, generalmente, en el volverse activamente del
pecado a Dios por el ejercicio de la fe (Jn 3.3; 9.38; 1 Jn
1.9), como en el NT en general.
Atormentar, Tormento
A. Verbos
1.
basanizo (basanivzw). Se traduce atormentar: (a) de
enfermedades (Mt 8.6); (b) de la suerte de los espíritus
malvados (Mc 5.7; Lc 8.28); (c) de los juicios retributivos
sobre la humanidad impenitente al final de esta era (Ap
9.5;11.10); (d) sobre aquellos que adoran a la Bestia y su
imagen y que reciben la marca de su nombre (Ap 14.10); (e) de
la condenación de Satanás y de sus agentes (20.10).
2.
daimonizomai (daimonivzomai)
significa estar poseído por un demonio, actuar bajo el control
de un demonio. Aquellos que estaban así afligidos expresaban
la mente y la conciencia del demonio o demonios poseyéndolos.
Se traduce como «atormentar» en los siguientes pasajes, Mt
15.22: «atormentada por un demonio»; Mc 5.15: «había sido
atormentado». Es un verbo que generalmente se traduce como
«endemoniado».
3.
ocleo (ojclevw),
perturbar, angustiar. Se usa en la voz pasiva, de ser
atormentado por espíritus malignos (Hch 5.16).
4.
enocleo (e[noclevw),
(de en, en; y
oclos, multitud,
gentío). Se usa en Heb 12.15 de una raíz de amargura; en Lc
6.18 (en los mss. de mayor aceptación; algunos tienen
ocleo), «habían sido
atormentados».
5.
Odunao (ojdunavw)
significa, en las voces media y pasiva, sufrir dolor, estar en
angustia, estar grandemente atormentado (similar a
odune, dolor,
angustia). Se traduce «con angustia» en Lc 2.48 (vm:
«angustiados»); «atormentado» en Lc 16.24,25; «doliéndose» en Hch 20.38.
6.
tumpanizo (tumpanivzw)
denota primariamente tocar un tambor
(tumpanon, timbal; en castellano, timpanal,
timpanitis, tímpano), de ahí, torturar por la aplicación de
golpes, matar a golpes (Heb 11.35: «atormentados»; rv:
«estirados»; vm: «muertos a palos»; la rvr77 sigue a la rvr).
B. Nombres
1.
basanismos (basanismov"),
relacionado con basanizo. Se usa de
juicios divinos en Ap 9.5; 14.11; 18.7, 10,15.
2.
basanos (bavsano"),
principalmente piedra de toque, empleada para ensayar metales,
y de ahí tormento. Se utiliza: (a) de enfermedades físicas (Mt
4.24); (b) de una condición de retribución en el Hades (Lc
16.23,28).
Ayo
paidagogos
(paidagwgov"), guía, guardián, o
instructor de muchachos, lit.: un conductor de niños (pais,
mozo, o niño; ago,
conducir), tutor. Se traduce como «ayos» en 1 Co 4.15; en este
pasaje se refiere más a pastores que a maestros; en Gl
3.24,25, «ayo», pero aquí está ausente el concepto de
instrucción. Se traduce como «ayo/s» en todos los pasajes en rv, rvr, rvr77, vm: «En esta palabra, y las que se relacionan
con ella, la idea que se comunica es la de instrucción,
disciplina; no la comunicación de conocimiento. El paidagogos no era el
instructor del niño; ejercitaba una supervisión general sobre
él, y era responsable de su bienestar moral y físico. Así
entendido, paidagogos
se usa de manera apropiada con «confinados» y «encerrados» (v.
23), en tanto que si se entendiera como equivalente a
«maestro» introduce una idea totalmente extraña al pasaje, y
arroja confusión sobre el argumento del apóstol» (de Notes
on Galatians, por Hogg y Vine, págs. 163,164).

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