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La defensa en contra del matrimonio falsificado
EL
matrimonio está sufriendo un ataque en California. EL miembro
de la Asamblea Paul Koretz acaba de introducir el Proyecto de
Ley AB 1338, que podría reconocer a las uniones homosexuales
su carácter equivalente respecto del matrimonio. AB 1338, que
será votada en la Asamblea de California hacia finales de
Enero, afirma que «cualquier reglamento o disposición legal
en California que haga referencia al matrimonio, o al estado
matrimonial o la relación marital se aplicará del mismo modo a
las uniones civiles». Los siguientes argumentos ayudan a
demostrar porqué las relaciones homosexuales no son y no deben
ser consideradas equivalentes a matrimonio:
-
EL matrimonio no está abierto a interpretaciones humanas.
EL matrimonio es una institución anterior a la existencia de
todos los pueblos y de todas las leyes humanas. Es parte del
orden creado, una institución ordenada por Dios que no está
sujeta a redefiniciones por el poder legislativo humano. La
relación marital es reflejo de realidades tan fundamentales
como la naturaleza humana o la anatomía fundamental.
-
LA verdadera naturaleza del matrimonio es reconocida en el
mundo entero.
En 1999, una encuesta llevada a cabo por Wirthlin Worldwide
para el Segundo Congreso de la Familia, demostró el apoyo
universal que tiene el reconocimiento del matrimonio como una
institución entre un hombre y una mujer. El 84% de los
encuestados en todo el mundo sostenían este idea del
matrimonio; el 86% creen que los niños deben crecer en un
hogar en el que exista un padre y una madre. En California, la
definición clásica – hombre y mujer- del matrimonio, fue
reafirmada por el 61% de los votantes en el año 2000. AB 1338
se enfrenta a la opinión que el pueblo afirmó en dichas
votaciones.
-
Si se intenta redefinir el matrimonio, resultará que de esa
nueva interpretación el matrimonio podrá llegar a ser NADA.
SI se deja de reconocer al matrimonio como la unión de un
hombre y una mujer, se acabará con los principios orientadores
que distinguen el matrimonio de cualquier otra relación. Si
los activistas pro- derechos de los homosexuales consiguen
hacerse camino, el matrimonio se convertirá en una cuestión de
derechos sexuales y las interpretaciones al respecto serán
siempre de tipo subjetivista e individualista. LA poligamia,
las relaciones incestuosas e incluso las relaciones no
sexuales se encuentran entre las muchas posibilidades;
prohibir éste tipo de realidades sería infringir los derechos
personales.
-
EL matrimonio falso devalúa a la familia
El reconocimiento de « el matrimonio gay » deshecha la
contribución más peculiar y necesaria que aportan los cónyuges
como padre y madre ( masculino y femenino) para el bienestar
de los hijos. Ningún niño debe ser voluntariamente privado de
éstos beneficios por razones o intereses políticos. Debido a
que « el matrimonio gay » afecta a la familia y a los niños la
cuestión acerca
de su legitimidad no es un asunto de naturaleza privada entre
dos adultos que deciden libremente. Las relaciones paterno
filiales afectan de manera decisiva las vidas de los niños.
Las parejas casadas heterosexuales son más fieles a sus
compromisos matrimoniales. Por el contrario, los homosexuales
al actuar como padres—especialmente los de sexo masculino— son
incapaces de proporcionar a los niños un buen ejemplo del
compromiso y de la seguridad que el matrimonio ofrece.
-
Permitir al Estado la redefinición del matrimonio les
permite ganar un poder mayor sobre la familia.
El matrimonio y la familia son la cuna de la libertad y su
devaluación corrompe las libertades. G. K. Chesterton escribe:
el ideal por el cual la familia permanece es la libertad...Es
esta la única institución que es al mismo tiempo necesaria y
voluntaria. Es la única pieza de control sobre el estado que
es capaz de renovarse a si misma con tanta perennidad como el
estado mismo, y de una forma más natural que el Estado.
-
El reconocimiento gubernamental de el matrimonio gay supone
una aprobación oficial del comportamiento homosexual.
Tanto si son llamadas uniones civiles, parejas domesticas
uniones del mismo sexo o matrimonio gay el reconocimiento
público de tales relaciones supone un apoyo oficial del
comportamiento homosexual. Este es el fin último de la lucha a
favor del reconocimiento legal de las parejas homosexuales. Si
el gobierno reconoce oficialmente "el matrimonio gay" o sitúa
a las relaciones homosexuales en el mismo lugar que las
heterosexuales, la aceptación del comportamiento homosexual se
vería reforzada por la política oficial.
Si las experiencias de los "Boy Scouts" y de la "Salvation
Army" son indicativas de algo lo serian de la intolerancia de
los individuos y las asociaciones que no aprueban el
comportamiento homosexual.
Todas las parcelas de la vida, particularmente los lugares de
trabajo y colegios e incluso las iglesias y los hogares
quedarían afectados de un modo significativo.
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Más que promocionar el bien común el reconocimiento
gubernamental del matrimonio gay hace legítimo el físico y
emocionalmente enfermo comportamiento homosexual.
Las relaciones homosexuales no son ni estables ni saludables
de una manera inherente.
La violencia doméstica es de un modo incuestionable mucho más
frecuente en parejas homosexuales que en el matrimonio. Un
estudio de "The Journal of Social Service Research" puso de
manifiesto que más del 50 % de las lesbianas declararon que
habían sufrido abusos por una pareja femenina.
Otro estudio demostró que "los casos de violencia doméstica
entre homosexuales hombres es casi el doble en número que
entre la población heterosexual"
La promiscuidad es un problema serio en los círculos
homosexuales. Mientras que las lesbianas son, por regla
general, solo ligeramente más promiscuas que sus iguales
heterosexuales, los hombres homosexuales generalmente tienen
cientos de parejas sexuales durante el transcurso de su vida.
Con la promiscuidad viene la transmisión de enfermedades por
contacto sexual. Los hombres homosexuales sufren una variedad
de enfermedades por transmisión sexual en una proporción muy
por encima de la población general.
-
Para muchos activistas, la campaña a favor de las uniones
homosexuales no ataca al matrimonio sino simplemente a los
valores tradicionales.
Muchos defensores del matrimonio gay son contrarios al
concepto mismo de matrimonio; y lo que es más plantean una
indiferencia hacia la monogamia y la moral tradicional; el
objetivo de estos activistas es destruir toda la moralidad
tradicional mediante la afirmación y ante el reconocimiento
del comportamiento homosexual y de los "derechos
homosexuales".
Michel Angelo Signorile, un escritor y activista homosexual,
dice que el objetivo es "luchar por el matrimonio homosexual y
sus beneficios y después, una vez conseguidos, redefinir la
institución del matrimonio completamente... para desbancar un
mito y cambiar radicalmente una institución arcaica.
-
Los Homosexuales tienen los mismos derechos constitucionales
que el resto de los americanos.
Los homosexuales tienen ya los mismos derechos que todos los
americanos, estos derechos han sido concedidos sin preferencia
o distinción alguna de grupos específicos. Las leyes sobre
derechos civiles fueron aprobadas en los años 60 cuando los
americanos reconocieron que ha los ciudadanos negros les
estaba siendo sistemáticamente negados sus derechos a la vida,
la libertad y la búsqueda de la felicidad. Pero los
homosexuales no están siendo segregados o negados en sus
derechos a la educación al transporte público o al libre
comercio. El comportamiento sexual no cumple los requisitos
necesarios, y por lo tanto no debería ser considerado como una
categoría especial de protección en las leyes sobre derechos
civiles.
El matrimonio es la relación más importante para la
estructuración de la sociedad. Es el fundamento de la familia
y la fuerza de toda una civilización. Ninguna cultura ha
sobrevivido sin un acuerdo fundamental sobre la importancia
del matrimonio y la familia. Falsificar el matrimonio para
incluir a las parejas homosexuales no supone simplemente una
contradicción en los términos, sino que conduciría
inevitablemente al fin del matrimonio como ideal moral y como
la institución que define toda la moralidad sexual. El
matrimonio debe ser protegido y preservado por todos aquellos
que aprecian el significado de la institución y del orden
moral creado sobre el que este país y aquel otro son construidos.
Matrimonio: la unión
más provechosa
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¿Da lo mismo el matrimonio que la mera cohabitación? ¿No hay
diferencia entre crecer en una familia monoparental o ser
criado por los dos padres?
Muchas veces se presentan estas situaciones como meros estilos
de vida alternativos, que la sociedad debe tratar por igual.
Pero un buen número de investigaciones han puesto de relieve
los beneficios que el matrimonio aporta a las familias y a la
sociedad, lo que justifica que sea tratado como una opción
social preferente.
En Estados Unidos, un grupo de investigadores sociales ha
sintetizado en la publicación Why Marriage Matters las
conclusiones de decenas de estudios sociológicos sobre este
tema.
Resumimos algunas.
La cohabitación no es el equivalente funcional del matrimonio.
En conjunto, los miembros de parejas de hecho en Estados
Unidos se asemejan más a las personas solteras que a las
casadas, por lo que respecta a salud física, bienestar
emocional, salud mental, patrimonio e ingresos.
Algo similar se observa en los hijos de estas parejas: por su
situación se parecen más a los hijos de familias
monoparentales (o de padres que han vuelto a casarse después
de un divorcio) que a los de padres casados y no divorciados.
Mayor seguridad económica
El matrimonio es una especie de seguro contra la pobreza de
madres e hijos. Las investigaciones han mostrado de forma
sistemática que tanto el divorcio como el tener hijos fuera
del matrimonio hace que madres e hijos queden más
desprotegidos económicamente.
La influencia de la estructura familiar sobre la situación
económica es considerable, aun después de descontar los
efectos de otros factores, como la raza o los antecedentes
familiares.
Los cambios en la estructura familiar son una causa importante
de que las personas caigan en la pobreza (si bien el descenso
de los ingresos del cabeza de familia es la primera de todas).
Lo que más hace subir la tasa de pobreza infantil es el
aumento de familias monoparentales.
Cuando los padres no se casan o el matrimonio se rompe, es más
probable que los hijos sufran pobreza grave y persistente. La
mayoría de los hijos extramatrimoniales pasan al menos un año
en situación de pobreza extrema (ingresos familiares por
debajo de la mitad del mínimo oficial).
El divorcio, además del nacimiento de hijos fuera del
matrimonio, tiene parte en ello: entre una quinta y una
tercera parte de las mujeres que se divorcian caen en la
pobreza tras la ruptura.
Por término medio, los matrimonios crean más riqueza que las
parejas de hecho o las familias monoparentales, en todos los
tramos de renta.
No es solo porque los matrimonios pueden contar con dos
fuentes de ingresos; también se debe a algunas de las razones
que hacen a los consorcios, en general, económicamente más
eficientes: economías de escala, especialización,
intercambio...
Asimismo parece influir que el matrimonio fomenta la salud y
la productividad, así como la acumulación de riqueza (por
ejemplo, comprar una casa).
Además, los casados reciben más ayudas económicas de los
padres que las parejas de hecho; las madres solteras no
reciben casi nunca ayuda económica de los parientes del padre.
Notas y drogas
El divorcio o la cohabitación sin vínculo de los padres tiene
una repercusión negativa, importante y duradera sobre el
rendimiento académico de los hijos.
Los hijos de padres divorciados o no casados obtienen peores
calificaciones, y presentan mayor probabilidad de repetir
curso y de no terminar la enseñanza secundaria. Estos efectos
se dan con independencia de la raza o los antecedentes
familiares.
Los hijos de divorciados alcanzan un nivel de instrucción
también inferior al de los hijos de viudos o viudas. En
general, los hijos de padres casados de nuevo tras un divorcio
no obtienen mejores resultados que los de madre soltera.
Existe una relación entre matrimonio y tasas bajas de consumo
de alcohol y drogas, tanto en adultos como en adolescentes.
Los casados, hombres o mujeres, presentan tasas menores de
consumo y abuso de alcohol que los solteros. Lo confirman
varios estudios que han seguido la trayectoria de los sujetos
durante años: los jóvenes que se casan tienden a reducir el
consumo de alcohol y drogas.
También los hijos de padres casados presentan tasas más bajas
de consumo de drogas, con independencia de los antecedentes
familiares.
La proporción de adolescentes que han probado la marihuana se
duplica entre los que viven en familias monoparentales o
recompuestas, y se triplica en el caso de los que viven sólo
con el padre. Los adolescentes cuyos padres permanecen casados
son los menos inclinados a fumar o beber.
Los datos obtenidos por la Encuesta Nacional de Hogares sobre
Consumo de Drogas muestran que –con independencia de la edad,
la raza, el sexo y los ingresos familiares– la probabilidad de
consumir drogas, alcohol o tabaco es claramente inferior para
los adolescentes que viven con padre y madre naturales.
Matrimonio y buena salud
Los hijos de divorciados presentan tasas más elevadas de
trastornos psicológicos y enfermedades mentales. Por lo común,
el divorcio somete a los hijos a un golpe emocional
considerable e incrementa el riesgo de enfermedad mental
importante.
Dichos peligros para la salud mental no se desvanecen poco
después del divorcio. Al contrario, los hijos de padres
divorciados siguen, en su vida adulta, expuestos a mayor
riesgo de depresiones y otras enfermedades mentales: en parte,
porque no llegan tan lejos en los estudios y porque presentan
mayor probabilidad de divorciarse, de tener problemas
conyugales y de sufrir dificultades económicas.
Parece que los efectos psicológicos del divorcio varían según
la intensidad del conflicto entre los cónyuges. Cuando el
conflicto matrimonial es fuerte y prolongado, el divorcio
supone un alivio psicológico para los hijos.
No obstante, es necesario investigar más, pues parece que la
mayoría de los divorcios tienen lugar en matrimonios con
conflictos de baja intensidad.
Las madres casadas presentan menores índices de depresión que
las madres solteras o las que cohabitan. Un estudio realizado
entre 2.300 adultos residentes en zonas urbanas concluyó que,
para los padres de niños en edad preescolar, el riesgo de
depresión era bastante mayor en las madres solteras que en las
casadas.
El matrimonio reduce el riesgo de depresión incluso en las
madres menores de veinte años. En una muestra nacional de
mujeres de 18-19 años con un hijo, el 41% de las solteras de
raza blanca presentaban síntomas de depresión, frente al 28%
de las madres casadas de raza blanca con la misma edad.
Malos tratos
Las mujeres jóvenes deben saber que el matrimonio no es una
buena estrategia para reformar a hombres violentos. Pero un
amplio repertorio de investigaciones muestra que convivir con
un hombre al margen del matrimonio va asociado a un riesgo
mayor de sufrir malos tratos.
Un análisis de datos recopilados por la Encuesta Nacional de
Familias y Hogares (2001) concluye que la probabilidad de que
las discusiones acaben en violencia es tres veces mayor en las
parejas de hecho (13%) que en los matrimonios (4%).
La tasa de violencia doméstica también varía según la raza, la
edad y la educación; pero sigue siendo mayor en las parejas de
hecho aun después de descontar la influencia de esos factores.
Un especialista resume así los resultados de las
investigaciones: “Con independencia de la metodología, los
estudios llegan a conclusiones similares: en las uniones de
hecho se da más violencia que en los matrimonios”.
La selección influye poderosamente. Es menos probable que una
mujer se case con un hombre violento, y es más probable que
una mujer casada con un hombre violento se divorcie de él.
No obstante, los expertos sugieren que también influye que los
hombres casados están más integrados en la comunidad, así como
la mayor dedicación mutua de los esposos.
También un niño que vive con la madre soltera, el padrastro o
el compañero de la madre tiene más posibilidades de ser
víctima de malos tratos. Como concluyen Martin Daly y Margo
Wilson, “vivir con un padrastro o una madrastra ha resultado
ser el factor más frecuente en los casos de malos tratos
graves”.
Según un estudio, entre los niños en edad preescolar, la
probabilidad de ser víctima de abusos deshonestos es cuarenta
veces mayor para los que viven con un padrastro o madrastra
que para los que viven con sus dos progenitores naturales.
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Para los que tememos
envejecer
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El
primer día en la universidad nuestro profesor se presentó
y nos pidió que procuráramos llegar a conocer a alguien a
quien no conociéramos todavía... |
Me puse de pie y miré a mi alrededor, cuando
una mano me tocó suavemente el hombro. Me di la vuelta y me
encontré con una viejita arrugada cuya sonrisa le alumbraba
todo su ser.
''Hola, buen mozo. Me llamo Rose. Tengo ochenta
y siete años. ¿Te puedo dar un abrazo?'' Me reí y le contesté
con entusiasmo: ¡Claro que puede! Ella me dio un abrazo muy
fuerte. ''Por qué está usted en la universidad a una edad tan
temprana, tan inocente?'', le pregunté. Riéndose contestó:
''Estoy aquí para encontrar un marido rico, casarme, tener
unos dos hijos, y luego jubilarme y viajar.''
''Se lo digo en serio'', le dije. Quería saber qué le había
motivado a ella a afrontar ese desafío a su edad.
''Siempre soñé con ¡tener una educación universitaria y ahora
la voy a tener!'', me dijo.
Después de clases caminamos al edificio de la asociación de
estudiantes y compartimos un batido de chocolate. Nos hicimos
amigos enseguida. Todos los días durante los tres meses
siguientes salíamos juntos de la clase y hablábamos sin parar.
Me fascinaba escuchar a esta "máquina del tiempo".
Ella compartía su sabiduría y experiencia conmigo. Durante ese
año, Rose se hizo muy popular en la universidad; hacía
amistades a donde iba. Le encantaba vestirse bien y se
deleitaba con la atención que recibía de los demás
estudiantes. Se lo estaba pasando de maravilla.
Al terminar el semestre le invitamos a Rose a hablar en
nuestro banquete de fútbol.
No olvidaré nunca lo que ella nos enseñó en esa oportunidad.
Luego de ser presentada, subió al podio. Cuando comenzó a
pronunciar el discurso que había preparado de antemano, se le
cayeron al suelo las tarjetas donde tenía los apuntes.
Frustrada y un poco avergonzada se inclinó sobre el micrófono
y dijo simplemente, ''No voy a poder volver a poner mi
discurso en orden, así que permítanme simplemente decirles lo
que sé.''
Mientras nos reíamos, ella se aclaró la garganta y comenzó:
''No dejamos de jugar porque estamos viejos; nos ponemos
viejos porque dejamos de jugar.
Hay sólo cuatro secretos para mantenerse joven, ser feliz y
triunfar.''
''Tenemos que reír y encontrar el buen humor todos los días.''
''Tenemos que tener un ideal. Cuando perdemos de vista nuestro
ideal, comenzamos a morir. Hay tantas personas caminando por
ahí que están muertas y ni siquiera lo saben!''
''Hay una gran diferencia entre ponerse viejo y madurar. Si
ustedes tienen diecinueve años y se quedan en la cama un año
entero sin hacer nada productivo se convertirán en personas de
veinte años.
Si yo tengo ochenta y siete años y me quedo en la cama por un
año sin hacer nada tendré ochenta y ocho años.
Todos podemos envejecer. No se requiere talento ni habilidad
para ello. Lo importante es que maduremos encontrando siempre
la oportunidad en el cambio.''
''No me arrepiento de nada. Los viejos generalmente no nos
arrepentimos de lo que hicimos sino de lo que no hicimos.
Los únicos que temen la muerte son los que tienen
remordimientos.''
Terminó su discurso cantando. Nos pidió que estudiáramos la
letra de la canción y la pusiéramos en práctica en nuestra
vida diaria.
Rose terminó sus estudios. Una semana después de la
graduación, Rose murió tranquilamente mientras dormía. Más de
dos mil estudiantes universitarios asistieron a las honras
fúnebres para rendir tributo a la maravillosa mujer que les
enseñó con su ejemplo que nunca es demasiado tarde para llegar
a ser todo lo que se puede ser.
Si lees esto, compártelo con tus amigos
y familiares... ¡ellos lo disfrutarán!
Tiempo con amor

No me des siempre todo lo que pida, a veces yo sólo pido para
ver cuánto puedo obtener. No me des siempre órdenes, si a
veces me pidieras las cosas lo haría con gusto. Cumple siempre
tus promesas, si me prometes un premio o un castigo, dámelo.
Sólo te pido que tengas tiempo para mí.
Regálales tiempo
En ocasiones como padres de familia confundimos el amor, con
la provisión. Sí, la provisión es parte del amor pero no lo es
todo; requerimos también dedicar tiempo a nuestros hijos.
Un hijo no va a aumentar su autoestima a través de lo que el
padre pensó o sintió por él, si no a través de lo que el padre
expresó hacia él, con el contacto físico, los abrazos, los
besos, las palabras de cariño, de ese tiempo de juego y de
detalles que son de gran importancia.
En ocasiones los hijos no se sienten amados por los padres
porque no se consideran realmente importantes para ellos,
porque les han dado algunos bienes materiales a lo largo de su
vida, pero nunca han pasado tiempo con los hijos. Jamás los
escuchan, han sido muy buenos para decirles lo que no deberían
hacer, pero jamás se han tomado el tiempo, para escuchar lo
que los hijos pensaban.
No han sabido tampoco dedicarles el tiempo para jugar,
compartir o platicar. Yo estoy seguro que esos padres
realmente aman a sus hijos, el problema es que no lo saben
expresar.
La cantidad también cuenta
Cuántas veces usted y yo nos hemos encontrado realizando
actividades que no nos gustan, para poder proveer a nuestra
familia bienes que son necesarios; trabajamos en tiempo de
vacaciones, cumplimos horas extras, etc. Yo no he conocido a
nadie que diga: "Estoy muy emocionado porque voy a trabajar
horas extras".
Es tiempo que trabajamos por amor a nuestra familia, quizás y
para ellos es el fruto de nuestro trabajo.
Es correcto afirmar que el amor es una decisión. Se dice que
lo importante del amor, no es la cantidad sino la calidad de
tiempo, pero esto realmente es una mentira, un engaño, una
justificación de los tiempos modernos para dedicar más tiempo
a producir que a expresar el amor que los nuestros necesitan:
Por eso, no nos conformemos con calidad, todos requerimos
calidad y cantidad.
Yo le puedo decir a mi hijo: "Te voy a ver por poco tiempo,
pero cuando te vea te voy a llevar a un sitio excelente".
La realidad es que su corazón, su alma, su autoestima no
requiere de un lugar excelente; requiere de la presencia de un
padre o una madre constantemente, con calidad, pero también
con cantidad.
Imagine que usted va a un restaurante de lujo y lleva una
invitada a la cual desea impresionar, llama al mesero y le
dice: "quiero que traigas el corte de carne de mayor calidad
que tienes, porque estoy festejando".
Al tiempo regresa el mesero con el platillo en sus manos y le
pone enfrente un plato con un filete de carne del tamaño de
una moneda.
¿Que pensaría usted? Seguramente hará el reclamo: "Óyeme,
estamos pagando bastante dinero por este filete y tú lo traes
pequeñísimo"; él le puede responder: "Señor, usted me pidió
calidad y le estoy presentando la mejor calidad, en ninguna
parte del mundo encontrará un filete de mejor calidad". ¿Se
conformaría usted con la pura calidad o además de la calidad
exigiría cantidad?
Así debemos ser con nuestros seres queridos: ellos requieren
calidad, pero en cantidad, recuerde el amor debemos traducirlo
en hechos, en tiempo, en detalles, en escuchar, en contacto
físico, en expresar lo que sentimos y lo que creemos de esas
personas, en especial si son nuestros hijos.
Enséñale a tu hijo a dar y a recibir

En un honesto deseo por
ofrecerle a los hijos las mejores oportunidades y experiencias
para que estén mejor preparados, vivan más felices y tengan
más éxito, los padres hoy en día hacemos hasta lo inimaginable
por ofrecerles todo lo que deseen. Sin embargo lo que
conseguimos es hacerles daño en lugar de ayudarlos.
¿Autoestima o "egoestima"?
Al igual que cuando se le pone demasiada agua a una planta en
lugar de nutrirse se pudre, los excesos lejos de beneficiar
están perjudicando la formación de los hijos.
Y en esta forma, contrario a lo deseado, no estamos
promoviendo en ellos una buena autoestima sino cultivándoles
una gran "egoestima". Lo que se les está fortaleciendo es el
narcisismo, convirtiéndolos en personas indolentes, que
piensan ante todo en sí mismos y anteponen su beneficio
individual sobre todo lo demás.
Es decir, los desmedidos esfuerzos por procurar enriquecer su
autoestima están perjudicando el cultivo de su buen corazón e
impidiendo que desarrollen las fortalezas que les permitirán
crecer como personas útiles y virtuosas.
¿Qué es la autoestima?
La autoestima es un concepto que a menudo se ha malentendido y
sobreutilizado. Una autoestima positiva y bien estructurada es
aquella que demuestra quién se siente capaz y valioso.
No sólo como producto de saberse amado y valorado, sino ante
todo como fruto de la satisfacción de percibirse como un ser
productivo y capaz de contribuir positivamente al bienestar
del mundo que lo rodea.
De tal manera que cuando nos dedicamos a darles mucho y a
exigirle poco a los hijos, no los convencemos de que son
valiosos, sino de que no tienen nada que aportar. Y en esta
forma los privamos de las recompensas de sentirse a gusto
consigo mismos y satisfechos por sus contribuciones
La semilla que
dará frutos
Los seres humanos estamos llamados a dar y a contribuir, tanto
como las plantas a florecer y a dar frutos. Así, la
autovaloración resultante de saberse capaz de colaborar
activamente con el bienestar de los demás es la semilla de una
autoestima que promete grandes frutos.
Entre más se les impulse a que aporten y sirvan, inicialmente
en su hogar y posteriormente a su comunidad y a los demás,
mayores serán las posibilidades de que se formen un buen
concepto de sí mismos y lleven una vida plena y satisfactoria.
Está visto que las personas más realizadas no son las que
tienen más sino las que dan más. Recordemos que la verdadera
felicidad, que tanto deseamos para los hijos, dependerá, ante
todo, del bienestar que siembren, de las buenas obras que
cultiven y de las satisfacciones que logren cosechar.
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"egoestima" |
"autoestima" |
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Sólo colabora cuando se le obliga a hacerlo o cuando
puede obtener algún beneficio.
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Le gusta colaborar y lo hace con agrado sin esperar algo
a cambio.
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Culpa a los demás o a las circunstancias de sus fallas o
errores.
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Es capaz de reconocer sus errores y admitir que se
equivoca.
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Actúa para lucirse o motivado por los beneficios que
pueda obtener.
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Actúa en forma desinteresada y antepone el bien común al
individual.
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Cree que su valor personal depende de las opiniones de
los demás.
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Sabe que su valor personal depende de sus cualidades
individuales.
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Sólo ayuda a quienes le conviene y por algún interés.
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Está dispuesto a ayudar a los demás sin interés en lo
que puedan ellos darle.
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Es desmotivado y constantemente pide algo más.
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Es entusiasta y goza con todo.
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Está más concentrado en lo que le falta que en lo mucho
que tiene.
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Es agradecido y cuida lo que tiene.
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