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La defensa en contra del matrimonio falsificado
 

EL matrimonio está sufriendo un ataque en California. EL miembro de la Asamblea Paul Koretz acaba de introducir el Proyecto de Ley AB 1338, que podría reconocer a las uniones homosexuales su carácter equivalente respecto del matrimonio. AB 1338, que será votada en la Asamblea de California hacia finales de Enero, afirma que «cualquier reglamento o disposición legal en California que haga referencia al matrimonio, o al estado matrimonial o la relación marital se aplicará del mismo modo a las uniones civiles». Los siguientes argumentos ayudan a demostrar porqué las relaciones homosexuales no son y no deben ser consideradas equivalentes a matrimonio:

  • EL matrimonio no está abierto a interpretaciones humanas.

EL matrimonio es una institución anterior a la existencia de todos los pueblos y de todas las leyes humanas. Es parte del orden creado, una institución ordenada por Dios que no está sujeta a redefiniciones por el poder legislativo humano. La relación marital es reflejo de realidades tan fundamentales como la naturaleza humana o la anatomía fundamental.

  • LA verdadera naturaleza del matrimonio es reconocida en el mundo entero.

En 1999, una encuesta llevada a cabo por Wirthlin Worldwide para el Segundo Congreso de la Familia, demostró el apoyo universal que tiene el reconocimiento del matrimonio como una institución entre un hombre y una mujer. El 84% de los encuestados en todo el mundo sostenían este idea del matrimonio; el 86% creen que los niños deben crecer en un hogar en el que exista un padre y una madre. En California, la definición clásica – hombre y mujer- del matrimonio, fue reafirmada por el 61% de los votantes en el año 2000. AB 1338 se enfrenta a la opinión que el pueblo afirmó en dichas votaciones.

  • Si se intenta redefinir el matrimonio, resultará que de esa nueva interpretación el matrimonio podrá llegar a ser NADA.

SI se deja de reconocer al matrimonio como la unión de un hombre y una mujer, se acabará con los principios orientadores que distinguen el matrimonio de cualquier otra relación. Si los activistas pro- derechos de los homosexuales consiguen hacerse camino, el matrimonio se convertirá en una cuestión de derechos sexuales y las interpretaciones al respecto serán siempre de tipo subjetivista e individualista. LA poligamia, las relaciones incestuosas e incluso las relaciones no sexuales se encuentran entre las muchas posibilidades; prohibir éste tipo de realidades sería infringir los derechos personales.

  • EL matrimonio falso devalúa a la familia

El reconocimiento de «  el matrimonio gay » deshecha la contribución más peculiar y necesaria que aportan los cónyuges como padre y madre ( masculino y femenino) para el bienestar de los hijos. Ningún niño debe ser voluntariamente privado de éstos beneficios por razones o intereses políticos. Debido a que « el matrimonio gay » afecta a la familia y a los niños la cuestión acerca de su legitimidad no es un asunto de naturaleza privada entre dos adultos que deciden libremente. Las relaciones paterno filiales afectan de manera decisiva las vidas de los niños. Las parejas casadas heterosexuales son más fieles a sus compromisos matrimoniales. Por el contrario, los homosexuales al actuar como padres—especialmente los de sexo masculino— son incapaces de proporcionar a los niños un buen ejemplo del compromiso y de la seguridad que el matrimonio ofrece.

  • Permitir al Estado la redefinición del matrimonio les permite ganar un poder mayor sobre la familia.

El matrimonio y la familia son la cuna de la libertad y su devaluación corrompe las libertades. G. K. Chesterton escribe: el ideal por el cual la familia permanece es la libertad...Es esta la única institución que es al mismo tiempo necesaria y voluntaria. Es la única pieza de control sobre el estado que es capaz de renovarse a si misma con tanta perennidad como el estado mismo, y de una forma más natural que el Estado.

  • El reconocimiento gubernamental de el matrimonio gay supone una aprobación oficial del comportamiento homosexual.

Tanto si son llamadas uniones civiles, parejas domesticas uniones del mismo sexo o matrimonio gay el reconocimiento público de tales relaciones supone un apoyo oficial del comportamiento homosexual. Este es el fin último de la lucha a favor del reconocimiento legal de las parejas homosexuales. Si el gobierno reconoce oficialmente "el matrimonio gay" o sitúa a las relaciones homosexuales en el mismo lugar que las heterosexuales, la aceptación del comportamiento homosexual se vería reforzada por la política oficial.

Si las experiencias de los "Boy Scouts" y de la "Salvation Army" son indicativas de algo lo serian de la intolerancia de los individuos y las asociaciones que no aprueban el comportamiento homosexual.

Todas las parcelas de la vida, particularmente los lugares de trabajo y colegios e incluso las iglesias y los hogares quedarían afectados de un modo significativo.

  • Más que promocionar el bien común el reconocimiento gubernamental del matrimonio gay hace legítimo el físico y emocionalmente enfermo comportamiento homosexual.

Las relaciones homosexuales no son ni estables ni saludables de una manera inherente.

La violencia doméstica es de un modo incuestionable mucho más frecuente en parejas homosexuales que en el matrimonio. Un estudio de "The Journal of Social Service Research" puso de manifiesto que más del 50 % de las lesbianas declararon que habían sufrido abusos por una pareja femenina.

Otro estudio demostró que "los casos de violencia doméstica entre homosexuales hombres es casi el doble en número que entre la población heterosexual"

La promiscuidad es un problema serio en los círculos homosexuales. Mientras que las lesbianas son, por regla general, solo ligeramente más promiscuas que sus iguales heterosexuales, los hombres homosexuales generalmente tienen cientos de parejas sexuales durante el transcurso de su vida.

Con la promiscuidad viene la transmisión de enfermedades por contacto sexual. Los hombres homosexuales sufren una variedad de enfermedades por transmisión sexual en una proporción muy por encima de la población general.

  • Para muchos activistas, la campaña a favor de las uniones homosexuales no ataca al matrimonio sino simplemente a los valores tradicionales.

Muchos defensores del matrimonio gay son contrarios al concepto mismo de matrimonio; y lo que es más plantean una indiferencia hacia la monogamia y la moral tradicional; el objetivo de estos activistas es destruir toda la moralidad tradicional mediante la afirmación y ante el reconocimiento del comportamiento homosexual y de los "derechos homosexuales".

Michel Angelo Signorile, un escritor y activista homosexual, dice que el objetivo es "luchar por el matrimonio homosexual y sus beneficios y después, una vez conseguidos, redefinir la institución del matrimonio completamente... para desbancar un mito y cambiar radicalmente una institución arcaica.

  • Los Homosexuales tienen los mismos derechos constitucionales que el resto de los americanos.

Los homosexuales tienen ya los mismos derechos que todos los americanos, estos derechos han sido concedidos sin preferencia o distinción alguna de grupos específicos. Las leyes sobre derechos civiles fueron aprobadas en los años 60 cuando los americanos reconocieron que ha los ciudadanos negros les estaba siendo sistemáticamente negados sus derechos a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. Pero los homosexuales no están siendo segregados o negados en sus derechos a la educación al transporte público o al libre comercio. El comportamiento sexual no cumple los requisitos necesarios, y por lo tanto no debería ser considerado como una categoría especial de protección en las leyes sobre derechos civiles.

El matrimonio es la relación más importante para la estructuración de la sociedad. Es el fundamento de la familia y la fuerza de toda una civilización. Ninguna cultura ha sobrevivido sin un acuerdo fundamental sobre la importancia del matrimonio y la familia. Falsificar el matrimonio para incluir a las parejas homosexuales no supone simplemente una contradicción en los términos, sino que conduciría inevitablemente al fin del matrimonio como ideal moral y como la institución que define toda la moralidad sexual. El matrimonio debe ser protegido y preservado por todos aquellos que aprecian el significado de la institución y del orden moral creado sobre el que este país y aquel otro son construidos.

 

Matrimonio: la unión más provechosa

 


¿Da lo mismo el matrimonio que la mera cohabitación? ¿No hay diferencia entre crecer en una familia monoparental o ser criado por los dos padres?

Muchas veces se presentan estas situaciones como meros estilos de vida alternativos, que la sociedad debe tratar por igual. Pero un buen número de investigaciones han puesto de relieve los beneficios que el matrimonio aporta a las familias y a la sociedad, lo que justifica que sea tratado como una opción social preferente.

En Estados Unidos, un grupo de investigadores sociales ha sintetizado en la publicación Why Marriage Matters  las conclusiones de decenas de estudios sociológicos sobre este tema.

Resumimos algunas.

La cohabitación no es el equivalente funcional del matrimonio. En conjunto, los miembros de parejas de hecho en Estados Unidos se asemejan más a las personas solteras que a las casadas, por lo que respecta a salud física, bienestar emocional, salud mental, patrimonio e ingresos.

Algo similar se observa en los hijos de estas parejas: por su situación se parecen más a los hijos de familias monoparentales (o de padres que han vuelto a casarse después de un divorcio) que a los de padres casados y no divorciados.

Mayor seguridad económica

El matrimonio es una especie de seguro contra la pobreza de madres e hijos. Las investigaciones han mostrado de forma sistemática que tanto el divorcio como el tener hijos fuera del matrimonio hace que madres e hijos queden más desprotegidos económicamente.

La influencia de la estructura familiar sobre la situación económica es considerable, aun después de descontar los efectos de otros factores, como la raza o los antecedentes familiares.

Los cambios en la estructura familiar son una causa importante de que las personas caigan en la pobreza (si bien el descenso de los ingresos del cabeza de familia es la primera de todas). Lo que más hace subir la tasa de pobreza infantil es el aumento de familias monoparentales.

Cuando los padres no se casan o el matrimonio se rompe, es más probable que los hijos sufran pobreza grave y persistente. La mayoría de los hijos extramatrimoniales pasan al menos un año en situación de pobreza extrema (ingresos familiares por debajo de la mitad del mínimo oficial).

El divorcio, además del nacimiento de hijos fuera del matrimonio, tiene parte en ello: entre una quinta y una tercera parte de las mujeres que se divorcian caen en la pobreza tras la ruptura.
Por término medio, los matrimonios crean más riqueza que las parejas de hecho o las familias monoparentales, en todos los tramos de renta.

No es solo porque los matrimonios pueden contar con dos fuentes de ingresos; también se debe a algunas de las razones que hacen a los consorcios, en general, económicamente más eficientes: economías de escala, especialización, intercambio...

Asimismo parece influir que el matrimonio fomenta la salud y la productividad, así como la acumulación de riqueza (por ejemplo, comprar una casa).

Además, los casados reciben más ayudas económicas de los padres que las parejas de hecho; las madres solteras no reciben casi nunca ayuda económica de los parientes del padre.

Notas y drogas

El divorcio o la cohabitación sin vínculo de los padres tiene una repercusión negativa, importante y duradera sobre el rendimiento académico de los hijos.

Los hijos de padres divorciados o no casados obtienen peores calificaciones, y presentan mayor probabilidad de repetir curso y de no terminar la enseñanza secundaria. Estos efectos se dan con independencia de la raza o los antecedentes familiares.

Los hijos de divorciados alcanzan un nivel de instrucción también inferior al de los hijos de viudos o viudas. En general, los hijos de padres casados de nuevo tras un divorcio no obtienen mejores resultados que los de madre soltera.

Existe una relación entre matrimonio y tasas bajas de consumo de alcohol y drogas, tanto en adultos como en adolescentes. Los casados, hombres o mujeres, presentan tasas menores de consumo y abuso de alcohol que los solteros. Lo confirman varios estudios que han seguido la trayectoria de los sujetos durante años: los jóvenes que se casan tienden a reducir el consumo de alcohol y drogas.

También los hijos de padres casados presentan tasas más bajas de consumo de drogas, con independencia de los antecedentes familiares.

La proporción de adolescentes que han probado la marihuana se duplica entre los que viven en familias monoparentales o recompuestas, y se triplica en el caso de los que viven sólo con el padre. Los adolescentes cuyos padres permanecen casados son los menos inclinados a fumar o beber.

Los datos obtenidos por la Encuesta Nacional de Hogares sobre Consumo de Drogas muestran que –con independencia de la edad, la raza, el sexo y los ingresos familiares– la probabilidad de consumir drogas, alcohol o tabaco es claramente inferior para los adolescentes que viven con padre y madre naturales.

Matrimonio y buena salud

Los hijos de divorciados presentan tasas más elevadas de trastornos psicológicos y enfermedades mentales. Por lo común, el divorcio somete a los hijos a un golpe emocional considerable e incrementa el riesgo de enfermedad mental importante.

Dichos peligros para la salud mental no se desvanecen poco después del divorcio. Al contrario, los hijos de padres divorciados siguen, en su vida adulta, expuestos a mayor riesgo de depresiones y otras enfermedades mentales: en parte, porque no llegan tan lejos en los estudios y porque presentan mayor probabilidad de divorciarse, de tener problemas conyugales y de sufrir dificultades económicas.

Parece que los efectos psicológicos del divorcio varían según la intensidad del conflicto entre los cónyuges. Cuando el conflicto matrimonial es fuerte y prolongado, el divorcio supone un alivio psicológico para los hijos.

No obstante, es necesario investigar más, pues parece que la mayoría de los divorcios tienen lugar en matrimonios con conflictos de baja intensidad.

Las madres casadas presentan menores índices de depresión que las madres solteras o las que cohabitan. Un estudio realizado entre 2.300 adultos residentes en zonas urbanas concluyó que, para los padres de niños en edad preescolar, el riesgo de depresión era bastante mayor en las madres solteras que en las casadas.

El matrimonio reduce el riesgo de depresión incluso en las madres menores de veinte años. En una muestra nacional de mujeres de 18-19 años con un hijo, el 41% de las solteras de raza blanca presentaban síntomas de depresión, frente al 28% de las madres casadas de raza blanca con la misma edad.

Malos tratos

Las mujeres jóvenes deben saber que el matrimonio no es una buena estrategia para reformar a hombres violentos. Pero un amplio repertorio de investigaciones muestra que convivir con un hombre al margen del matrimonio va asociado a un riesgo mayor de sufrir malos tratos.

Un análisis de datos recopilados por la Encuesta Nacional de Familias y Hogares (2001) concluye que la probabilidad de que las discusiones acaben en violencia es tres veces mayor en las parejas de hecho (13%) que en los matrimonios (4%).

La tasa de violencia doméstica también varía según la raza, la edad y la educación; pero sigue siendo mayor en las parejas de hecho aun después de descontar la influencia de esos factores.

Un especialista resume así los resultados de las investigaciones: “Con independencia de la metodología, los estudios llegan a conclusiones similares: en las uniones de hecho se da más violencia que en los matrimonios”.

La selección influye poderosamente. Es menos probable que una mujer se case con un hombre violento, y es más probable que una mujer casada con un hombre violento se divorcie de él.

No obstante, los expertos sugieren que también influye que los hombres casados están más integrados en la comunidad, así como la mayor dedicación mutua de los esposos.

También un niño que vive con la madre soltera, el padrastro o el compañero de la madre tiene más posibilidades de ser víctima de malos tratos. Como concluyen Martin Daly y Margo Wilson, “vivir con un padrastro o una madrastra ha resultado ser el factor más frecuente en los casos de malos tratos graves”.

Según un estudio, entre los niños en edad preescolar, la probabilidad de ser víctima de abusos deshonestos es cuarenta veces mayor para los que viven con un padrastro o madrastra que para los que viven con sus dos progenitores naturales.

Para los que tememos envejecer

 

El primer día en la universidad nuestro profesor se presentó y nos pidió que procuráramos llegar a conocer a alguien a quien no conociéramos todavía...

Me puse de pie y miré a mi alrededor, cuando una mano me tocó suavemente el hombro. Me di la vuelta y me encontré con una viejita arrugada cuya sonrisa le alumbraba todo su ser. ''Hola, buen mozo. Me llamo Rose. Tengo ochenta y siete años. ¿Te puedo dar un abrazo?'' Me reí y le contesté con entusiasmo: ¡Claro que puede! Ella me dio un abrazo muy fuerte. ''Por qué está usted en la universidad a una edad tan temprana, tan inocente?'', le pregunté. Riéndose contestó:
''Estoy aquí para encontrar un marido rico, casarme, tener unos dos hijos, y luego jubilarme y viajar.''
''Se lo digo en serio'', le dije. Quería saber qué le había motivado a ella a afrontar ese desafío a su edad.
''Siempre soñé con ¡tener una educación universitaria y ahora la voy a tener!'', me dijo.
Después de clases caminamos al edificio de la asociación de estudiantes y compartimos un batido de chocolate. Nos hicimos amigos enseguida. Todos los días durante los tres meses siguientes salíamos juntos de la clase y hablábamos sin parar. Me fascinaba escuchar a esta "máquina del tiempo".
Ella compartía su sabiduría y experiencia conmigo. Durante ese año, Rose se hizo muy popular en la universidad; hacía amistades a donde iba. Le encantaba vestirse bien y se deleitaba con la atención que recibía de los demás estudiantes. Se lo estaba pasando de maravilla.
Al terminar el semestre le invitamos a Rose a hablar en nuestro banquete de fútbol.
No olvidaré nunca lo que ella nos enseñó en esa oportunidad. Luego de ser presentada, subió al podio. Cuando comenzó a pronunciar el discurso que había preparado de antemano, se le cayeron al suelo las tarjetas donde tenía los apuntes. Frustrada y un poco avergonzada se inclinó sobre el micrófono y dijo simplemente, ''No voy a poder volver a poner mi discurso en orden, así que permítanme simplemente decirles lo que sé.''
Mientras nos reíamos, ella se aclaró la garganta y comenzó:
''No dejamos de jugar porque estamos viejos; nos ponemos viejos porque dejamos de jugar.
Hay sólo cuatro secretos para mantenerse joven, ser feliz y triunfar.''
''Tenemos que reír y encontrar el buen humor todos los días.''
''Tenemos que tener un ideal. Cuando perdemos de vista nuestro ideal, comenzamos a morir. Hay tantas personas caminando por ahí que están muertas y ni siquiera lo saben!''
''Hay una gran diferencia entre ponerse viejo y madurar. Si ustedes tienen diecinueve años y se quedan en la cama un año entero sin hacer nada productivo se convertirán en personas de veinte años.
Si yo tengo ochenta y siete años y me quedo en la cama por un año sin hacer nada tendré ochenta y ocho años.
Todos podemos envejecer. No se requiere talento ni habilidad para ello. Lo importante es que maduremos encontrando siempre la oportunidad en el cambio.''
''No me arrepiento de nada. Los viejos generalmente no nos arrepentimos de lo que hicimos sino de lo que no hicimos.
Los únicos que temen la muerte son los que tienen remordimientos.''
Terminó su discurso cantando. Nos pidió que estudiáramos la letra de la canción y la pusiéramos en práctica en nuestra vida diaria.
Rose terminó sus estudios. Una semana después de la graduación, Rose murió tranquilamente mientras dormía. Más de dos mil estudiantes universitarios asistieron a las honras fúnebres para rendir tributo a la maravillosa mujer que les enseñó con su ejemplo que nunca es demasiado tarde para llegar a ser todo lo que se puede ser.

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Tiempo con amor
 

No me des siempre todo lo que pida, a veces yo sólo pido para ver cuánto puedo obtener. No me des siempre órdenes, si a veces me pidieras las cosas lo haría con gusto. Cumple siempre tus promesas, si me prometes un premio o un castigo, dámelo. Sólo te pido que tengas tiempo para mí.

Regálales tiempo

En ocasiones como padres de familia confundimos el amor, con la provisión. Sí, la provisión es parte del amor pero no lo es todo; requerimos también dedicar tiempo a nuestros hijos. 

Un hijo no va a aumentar su autoestima a través de lo que el padre pensó o sintió por él, si no a través de lo que el padre expresó hacia él, con el  contacto físico, los abrazos, los  besos, las  palabras de cariño, de ese tiempo de juego y de detalles que son de gran importancia. 

En ocasiones los hijos no se sienten amados por los padres porque no se consideran realmente importantes para ellos, porque les han dado algunos bienes materiales a lo largo de su vida, pero nunca han pasado tiempo con los hijos. Jamás los escuchan, han sido muy buenos para decirles lo que no deberían hacer, pero jamás se han tomado el tiempo, para escuchar lo que los hijos pensaban.

No han sabido tampoco dedicarles el tiempo para jugar, compartir o platicar. Yo estoy seguro que esos padres realmente aman a sus hijos, el problema es que no lo saben expresar.

La cantidad también cuenta

Cuántas veces usted y yo nos hemos encontrado realizando actividades que no nos gustan, para poder proveer a nuestra familia bienes que son necesarios; trabajamos en tiempo de vacaciones, cumplimos horas extras, etc. Yo no he conocido a nadie que diga: "Estoy muy emocionado porque voy a trabajar horas extras".

Es tiempo que trabajamos por amor a nuestra familia, quizás y para ellos es el fruto de nuestro trabajo.

Es correcto afirmar que el amor es una decisión. Se dice que lo importante del amor, no es la cantidad sino la calidad de tiempo, pero esto realmente es una mentira, un engaño, una justificación de los tiempos modernos para dedicar más tiempo a producir que a expresar el amor que los nuestros necesitan: Por eso, no nos conformemos con calidad, todos requerimos calidad y cantidad.

Yo le puedo decir a mi hijo: "Te voy a ver por poco tiempo, pero cuando te vea te voy a llevar a un sitio excelente".

La realidad es que su corazón, su alma, su autoestima no requiere de un lugar excelente; requiere de la presencia de un padre o una madre constantemente, con calidad, pero también con cantidad. 

Imagine que usted va a un restaurante de lujo y lleva una invitada a la cual desea impresionar, llama al mesero y le dice: "quiero que traigas el corte de carne de mayor calidad que tienes, porque estoy festejando".

Al tiempo regresa el mesero con el platillo en sus manos y le pone enfrente un plato con un filete de carne del tamaño de una moneda.

¿Que pensaría usted? Seguramente hará el reclamo: "Óyeme, estamos pagando bastante dinero por este filete y tú lo traes pequeñísimo"; él le puede responder: "Señor, usted me pidió calidad y le estoy presentando la mejor calidad, en ninguna parte del mundo encontrará un filete de mejor calidad". ¿Se conformaría usted con la pura calidad o además de la calidad exigiría cantidad? 

Así debemos ser con nuestros seres queridos: ellos requieren calidad, pero en cantidad, recuerde el amor debemos traducirlo en hechos, en tiempo, en detalles, en escuchar, en contacto físico, en expresar lo que sentimos y lo que creemos de esas personas, en especial si son nuestros hijos.

 

Enséñale a tu hijo a dar y a recibir

En un honesto deseo por ofrecerle a los hijos las mejores oportunidades y experiencias para que estén mejor preparados, vivan más felices y tengan más éxito, los padres hoy en día hacemos hasta lo inimaginable por ofrecerles todo lo que deseen. Sin embargo lo que conseguimos es hacerles daño en lugar de ayudarlos.

¿Autoestima o "egoestima"?

Al igual que cuando se le pone demasiada agua a una planta en lugar de nutrirse se pudre, los excesos lejos de beneficiar están perjudicando la formación de los hijos.

Y en esta forma, contrario a lo deseado, no estamos promoviendo en ellos una buena autoestima sino cultivándoles una gran "egoestima". Lo que se les está fortaleciendo es el narcisismo, convirtiéndolos en personas indolentes, que piensan ante todo en sí mismos y anteponen su beneficio individual sobre todo lo demás.

Es decir, los desmedidos esfuerzos por procurar enriquecer su autoestima están perjudicando el cultivo de su buen corazón e impidiendo que desarrollen las fortalezas que les permitirán crecer como personas útiles y virtuosas.

¿Qué es la autoestima?

La autoestima es un concepto que a menudo se ha malentendido y sobreutilizado. Una autoestima positiva y bien estructurada es aquella que demuestra quién se siente capaz y valioso.

No sólo como producto de saberse amado y valorado, sino ante todo como fruto de la satisfacción de percibirse como un ser productivo y capaz de contribuir positivamente al bienestar del mundo que lo rodea.

De tal manera que cuando nos dedicamos a darles mucho y a exigirle poco a los hijos, no los convencemos de que son valiosos, sino de que no tienen nada que aportar. Y en esta forma los privamos de las recompensas de sentirse a gusto consigo mismos y satisfechos por sus contribuciones

La semilla que dará frutos

Los seres humanos estamos llamados a dar y a contribuir, tanto como las plantas a florecer y a dar frutos. Así, la autovaloración resultante de saberse capaz de colaborar activamente con el bienestar de los demás es la semilla de una autoestima que promete grandes frutos.

Entre más se les impulse a que aporten y sirvan, inicialmente en su hogar y posteriormente a su comunidad y a los demás, mayores serán las posibilidades de que se formen un buen concepto de sí mismos y lleven una vida plena y satisfactoria.

Está visto que las personas más realizadas no son las que tienen más sino las que dan más. Recordemos que la verdadera felicidad, que tanto deseamos para los hijos, dependerá, ante todo, del bienestar que siembren, de las buenas obras que cultiven y de las satisfacciones que logren cosechar.

                    "egoestima"

                   "autoestima"

  • Sólo colabora cuando se le obliga a hacerlo o cuando puede obtener algún beneficio.
  • Le gusta colaborar y lo hace con agrado sin esperar algo a cambio.
  • Culpa a los demás o a las circunstancias de sus fallas o errores.
  • Es capaz de reconocer sus errores y admitir que se equivoca.
  • Actúa para lucirse o motivado por los beneficios que pueda obtener.
  • Actúa en forma desinteresada y antepone el bien común al individual. 
  • Cree que su valor personal depende de las opiniones de los demás.
  • Sabe que su valor personal depende de sus cualidades individuales.
  • Sólo ayuda a quienes le conviene y por algún interés.
  • Está dispuesto a ayudar a los demás sin interés en lo que puedan ellos darle.
  • Es desmotivado y constantemente pide algo más.
  • Es entusiasta y goza con todo.
  • Está más concentrado en lo que le falta que en lo mucho que tiene.
  • Es agradecido y cuida lo que tiene.


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Familia

                     Sección 5

  En esta sección te presentamos las siguientes notas: 

  La defensa en contra...
  Matrimonio: La unión...
  Para los que tememos...
  Tiempo con amor
  Enséñale a tu hijo a dar...

                     Nota

En nuestros días la familia enfrenta una gran crisis. Cada año más de un millón de divorcios toman lugar en Estados Unidos y en otros países alrededor del mundo.

Por cada hogar derrumbado, hay muchos más en un lamentable estado de cuarteadura. Aun cuando la institución del hogar no ha muerto y nunca morirá, está enferma, seriamente enferma.

Hoy más que nunca debemos volver a los principios y absolutos de la palabra de Dios. Estos principios pueden todavía ser un fundamento sólido para edificar hogares estables y felices.

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