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Tenga sus monedas bien guardadas
Por Russell Wild
febrero/marzo 2005
Ahorrar dinero es difícil, y algunos dicen que es más difícil
aún para los hispanos. “Los hispanos se inclinan más a gozar de
la vida y planifican menos la jubilación— dice Norbert Oses, (Certified
Financial Planner, CFP) y Consultor Financiero Colegiado (Chartered
Financial Consultant, ChFC), que nació en Cuba y vive en
Atlanta—. Fuimos educados en la creencia de que nuestros hijos
se iban a encargar de nosotros en la vejez” —afirma el ex
presidente de la Cámara de Comercio Hispana de Georgia—. Sin
embargo, la sociedad está cambiando, y ahorrar para la
jubilación se ha tornado en una necesidad ineludible”.
Crear una cartera de jubilación generosa requiere de varios
pasos: Primero—tal vez obvio, pero muchas veces dejado de
lado—hay que ahorrar y ahorrar. Una cartera de jubilación no
aparece por arte de magia; debe alimentársela. En segundo
término, es necesario que invierta sabiamente. Eso significa
diversificar —no colocar todos sus huevos en la misma canasta—
para que sus ahorros de toda la vida no terminen desapareciendo.
Tercero —y téngalo siempre presente— debe aprovechar al máximo
los planes de jubilación, tales como el 401(k), Keogh y las
cuentas individuales de jubilación (IRA).
“Piense en esos instrumentos de jubilación como si fueran
contenedores —explica Mario Yngerto, CFP, ChFC, asesor
financiero en Dallas, quien atiende a muchos hispanos, un buen
número de los cuales comparte su ascendencia cubana—. El
crecimiento de su nido financiero dependerá no sólo de cuánto
dinero ponga, sino también de las inversiones que escoja; en
otras palabras: en qué ‘contenedores’ coloque esas inversiones”.
Yngerto describe los “contenedores” como planes básicos de
jubilación, tales como el 401(k) de las empresas, las IRAs o,
para el caso de los trabajadores independientes, las SEP-IRAs,
SIMPLE IRAs o Keoghs. Todos éstos son instrumentos para diferir
impuestos; esto es: los impuestos se pagan sobre las utilidades
y las ganancias, por lo general, después de los 59 años de edad,
momento en que se empieza a recibir rentas de esas cuentas.
Luego, están las cuentas Roth IRA y los planes universitarios
529. Estos instrumentos están libres de impuesto, en tanto y en
cuanto usted cumpla con ciertas normas. (Consulte con su
contador). Cualquier monto que se deposite en esos dos
instrumentos puede duplicarse, triplicarse o cuadruplicarse, y
no se le deberá ni un centavo al Servicio de Impuestos Internos
(IRS). Un tercer contenedor es una cuenta de corretaje o cuenta
de ahorros bancaria. A excepción de algunas inversiones, tales
como bonos municipales, todas las ganancias estarán sujetas a
impuestos.
¿Tiene importancia qué contenedor elige? Muchísima. Suponga que
usted pertenece a un grupo familiar de clase media, sujeto a una
tasa marginal del 30 por ciento (impuesto federal y del estado).
A continuación, suponga que cuenta con 30 mil dólares sobre los
que ya pagó impuestos y que quiere invertirlos—digamos, en un
fondo de bonos corporativos que paga el 5 por ciento—y coloca
estos 30 mil dólares a 15 años. Si mantiene esta inversión en su
cuenta de corretaje y cada año paga impuesto sobre los
intereses, a los 15 años contará con 50.260 dólares, lo que no
está nada mal. Pero si coloca los mismos 30 mil dólares en su
cuenta Roth IRA, donde no paga impuestos anuales ni al finalizar
los 15 años, contará con 62.368 dólares, esto es, 12.108 dólares
adicionales.
Lamentablemente, el monto de dinero que se puede depositar en
cuentas de jubilación está sujeto a límites. En las cuentas de
jubilación de uso más común, que son las IRAs y las Roth IRAs,
el aporte anual máximo que puede hacer, si usted tiene más de 50
años, es de 3.500 dólares en el 2004 y 4.500 dólares en el 2005.
Otros planes de jubilación, tales como el 401(k) o el Keogh,
tienen límites más altos, pero siempre están sujetos a límites.
Es conveniente que consulte con su contador porque las fórmulas
de cálculo son un tanto complicadas.
Dadas estas limitaciones, ¿qué inversiones deberían tener la
máxima prioridad para colocarse en sus cuentas de jubilación y
cuáles sería mejor dejar afuera?
Tome en cuenta estos principios:
#1:
Cualquier inversión que genere ingresos imponibles elevados
debería colocarse en una cuenta de jubilación; contrariamente,
cualquier inversión que genere ingresos imponibles muy bajos, o
que no los genere, no debería colocarse allí. “Definitivamente,
los bonos municipales, que generan ingresos libres de impuestos,
no deben depositarse en su IRA” —afirma Yngerto. Tampoco
aquellos instrumentos que tienen alguna ventaja impositiva,
tales como rentas vitalicias o fondos mutuales con manejo de
impuestos.
#2:
Por
lo general, las inversiones de ”ingreso fijo”, tales como CDs y
bonos (que no sean municipales), rinden más al estar colocadas
en una cuenta de jubilación, en comparación con acciones o
fondos mutuales de acciones. Volvamos al ejemplo anterior: 30
mil dólares al 5 por ciento, a 15 años. Los bonos y CDs tienen
muy buenos rendimientos debido a que sus ganancias provienen
solamente de intereses, y éstos están sujetos a su tasa
ordinaria de impuesto a la renta. Sin embargo, las utilidades
provenientes de acciones, ya sean dividendos o ganancias de
capital de largo plazo, desde la aprobación de las nuevas leyes
sobre impuestos, en 2003, por lo general están sujetas a una
tasa mucho más baja, entre el 5 y el 10 por ciento, dependiendo
del nivel de ingreso.
#3:
Mantenga sus fondos para emergencias fuera de su IRA. “Cualquier
dinero que usted pueda llegar a necesitar para emergencias
debería ser mantenido fuera de sus cuentas de jubilación” —dice
Rebecca Preston, CFP, asesora financiera de Providence, Rhode
Island y afiliada a la Alianza de Asesores de Cambridge (Alliance
of Cambridge Advisors), una organización a nivel nacional.
Preston, que residió en el Perú, señala que retirar dinero de
una cuenta de jubilación puede prestarse a confusión, pues
estaría sujeto a multas, si se lo hiciese antes de cumplir 59
años, y a impuestos.
Tenga en cuenta otros factores cuando vaya a decidir dónde
colocar sus inversiones, en especial, si son de las variedades
más inusuales. Por ejemplo, los fideicomisos de inversiones en
bienes inmuebles (real estate investment trusts, REIT) es mejor
colocarlos en cuentas de jubilación. Los dividendos que generan
estos fideicomisos, a diferencia de los dividendos de acciones,
por lo general están sujetos a la tasa ordinaria de impuesto.
Por otra parte, los fondos mutuales conformados principalmente
por acciones del extranjero es, tal vez, mejor colocarlos en
cuentas imponibles. El gobierno de Estados Unidos reembolsa los
impuestos pagados a gobiernos extranjeros, sólo en caso de que
los fondos estén colocados en cuentas imponibles.
Antes de que decida dónde invertir, tenga en cuenta las reglas
básicas siguientes:
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Colocaciones que, por lo general, rinden más en cuentas
de jubilación |
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Bonos
corporativos |
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Bonos descontables (Zero-coupon bonds) |
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Bonos de alto rendimiento (High-yield junk bonds) |
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Bonos del tesoro ajustados por inflación |
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Acciones a comercializar con frecuencia |
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Fideicomisos de inversiones en bienes inmuebles (REIT) |
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Fondos mutuales con altas tasas de rotación |
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Colocaciones que, por lo general, rinden más en cuentas
imponibles |
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Fondos de reserva para emergencias |
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Bonos
municipales |
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Rentas vitalicias libres de impuestos |
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Fondos mutuales con manejo de impuestos |
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Fondos indexados o de intercambio comercial |
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Acciones individuales que piensa mantener por muchos
años |
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Fondos de acciones del extranjero |
Una advertencia final:
Las leyes sobre impuestos cambian todo el tiempo. Por ejemplo,
las bajas tasas actuales sobre ganancias de capital y
dividendos, a no ser que el Congreso intervenga, volverán en el
2009 a los niveles previos al 2003. Debido a estos constantes
cambios, usted debe revisar su cartera de inversiones con un
profesional cada año o cada dos años, para asegurarse de que sus
inversiones se encuentren en los contenedores correctos y que
las nuevas inversiones que piensa realizar sean las adecuadas.
No
dude ni un momento, redacte su
testamento
Por
Diane Harris
En los Estados Unidos sólo cuatro de cada diez adultos tiene un
testamento. A nadie le gusta pensar en… en fin, lo inevitable.
Sin embargo, para que se cumplan nuestros deseos y prevenir
conflicto entre miembros de la familia, es necesario planificar.
Ya que no podemos llevarnos nada puesto, lo gastamos todo o…
mejor planificamos.
Conozca las normas
Si es una persona casada, dueña de la mayor parte de sus bienes
en conjunto con su cónyuge y muere sin dejar testamento, los
bienes comunes pasarán directamente al cónyuge, a sus hijos, o a
quienes aparecen en los títulos de propiedad como sus
beneficiarios. Lo mismo aplica en el caso de póliza de seguro o
cuenta de jubilación. Pero, si usted no deja testamento, todos
los bienes serán distribuidos, según las leyes de jurisdicción.
Escoja a las personas indicadas
Si tiene hijos menores, necesita nombrar a alguien, de su
confianza, para que se haga cargo de criarlos. También debe
nombrar a un albacea para que ejecute su testamento, pague sus
deudas e impuestos pendientes y disponga de su patrimonio.
Decida quién se queda con qué
Para indicar beneficiarios de legados sencillos, tales como
aquellos que heredan su dinero, vivienda u otros activos
mayores, se requiere un testamento. Si desea agregar
condiciones, establezca un fideicomiso. A pesar que los mismos
son más complicados y caros de establecer que los testamentos
simples, ofrecen ventajas específicas, como permitir que sus
bienes pasen directamente a sus herederos, sin proceso judicial
(probate) mediante el cual un tribunal especializado legaliza un
testamento, supervisa la transferencia de los bienes y verifica
que se cancelen todas las deudas e impuestos pendientes. Además,
ciertos fideicomisos permiten reducir, o suprimir, el impuesto a
la herencia.
No se porte mal
Resista la tentación de utilizar su testamento como herramienta
para vengarse o castigar a alguien.
Ocúpese de los pormenores
Es probable que los herederos se peleen más por la porcelana
china que por dinero. Adjunte un memorando donde se determine
qué artículos son para quién. O tire todo por la ventana antes
de "marcharse"...
Recuerde
Actualice su testamento después de cada acontecimiento
importante, como un nuevo matrimonio o el nacimiento de un hijo.
Busque la ayuda necesaria
Si su patrimonio es valorizado en menos de un millón de dólares
para efectos del impuesto a la herencia, no tiene que
preocuparse del pago de impuestos ni necesita gran ayuda de un
abogado. Es probable que pueda preparar su propio testamento
utilizando un programa electrónico de asesoría legal.
No obstante, si quiere protegerse del impuesto a la herencia,
reducir la probabilidad de que le impugnen el testamento,
incluir instrucciones complicadas o inusuales, contrate a un
abogado especializado en planificación de patrimonio.
Asegúrese de hacerlo tal como manda la ley
Firme el documento final en presencia de, por lo menos, dos
testigos que no estén nombrados como herederos en su testamento.
Guarde el original en un lugar seguro como, por ejemplo, una
caja de seguridad o en la oficina de su abogado. Mantenga una
copia en casa y entregue copias a un par de personas de su
confianza, incluyendo al albacea, que además necesitará las
indicaciones necesarias para ubicar el documento original.
Plástico fantástico,
el crédito fácil que ahoga
Por Gary Belsky
La facilidad del crédito en los Estados Unidos es una tentación
muy seductora. En una economía menos dinámica y con poco dinero
en efectivo… si piensa usar “plástico” siga las siguientes
pautas para asegurarse de que los tiempos difíciles no se
conviertan en tiempos aún peores.
Una pequeña cantidad que llega lejos
Pagando 25 dólares adicionales sobre el mínimo adeudado cada
mes, su deuda será cancelada mucho antes y usted ahorrará un
montón de dinero en intereses.
Cancele primero las deudas con intereses altos
Analice sus deudas pendientes, comenzando con las que cobren
mayor interés y siguiendo con las de menor interés. Determine
qué deuda le está costando más (sin que los intereses sean
deducibles de impuestos), luego dedique la mayor cantidad de su
ingreso y sus ahorros que le sea posible, a cancelar esa
deuda en primer lugar.
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Determine qué deuda le está
costando más (sin que los intereses sean
deducibles de impuestos), luego dedique la mayor
cantidad de su ingreso y sus ahorros que le sea
posible, a cancelar esa deuda en primer lugar |
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Un error típico es mantener “ahorros para situaciones de
emergencia” cuando se tiene una deuda de alto costo. Una deuda
de 1,000 dólares en su tarjeta de crédito al 16 por ciento
cuesta 160 dólares al año, mientras que la misma cantidad
colocada en un fondo del mercado de dinero, gana apenas un 2.45
por ciento, es decir 25 dólares al año.
¿Y qué hacer si tiene una emergencia? Use alguna de sus tarjetas
de crédito que no tenga deudas. Estos son los casos en las que
se las debe usar.
Tenga en cuenta la posibilidad de consolidación
Aproveche las ofertas de tarjetas de crédito que le permiten
cancelar saldos de otras a tasas más bajas, asegurándose que la
nueva tasa no aumente luego de seis meses. O llame al emisor de
su tarjeta de crédito y hágale saber que cambiará de emisor a
menos que baje su tasa de interés. Si se niega a hacerlo, “pida
hablar con un supervisor”, comenta Kathleen McNally de la
Fundación Nacional para el asesoramiento crediticio (National
Foundation for Credit Counseling, NFCC). “A menudo, con sólo
hacer eso podrá obtener lo que desea. De lo contrario, siempre
tiene la posibilidad de cambiar a una tarjeta con menor tasa de
interés”. Averigüe sobre tarjetas con bajas tasas de interés en
sitios de la Internet como
www.bankrate.com
También puede reducir su tasa consolidando su deuda en un
préstamo con su vivienda como garantía (hipotecario). Si
consolida saldos de 10,000 dólares por los cuales paga 16 por
ciento en un préstamo hipotecario al 8 por ciento, ahorrará casi
2,400 dólares en pagos de intereses en cinco años. Y, sus
ahorros “una vez descontados los impuestos” serán mayores,
porque el interés pagado por préstamos hipotecarios es deducible
de impuestos.
Negocie con los prestamistas
Si tiene serios problemas con la deuda de su tarjeta de crédito,
llame al emisor y pida amablemente términos más favorables. Son
muchos los bancos que bajarán temporalmente los pagos mensuales
o eliminarán cargos por intereses si los convence de que tiene
intención de pagar. “La intención significa mucho para los
prestamistas”, dice McNally. “Si saben que usted tiene intención
de pagar, estarán más dispuestos a ayudarlo. “Es por eso que es
importante enviarles algo (cualquier cantidad) todos los meses.
Un cheque por 10 dólares puede tener mucho más valor que su
valor nominal”.
Solicite ayuda cuando realmente la necesita
Si un emisor no cambia su posición y usted no cuenta con otros
recursos, consulte a un servicio de asesoramiento del crédito
sin fines de lucro como, por ejemplo, la NFCC. Llame al
800-388-2227 o visite
el
sitio en la Internet
para averiguar sobre alguna de las 1,450 sucursales de la
organización en todo el país. O contacte a la Asociación del
comercio de agencias consultoras de crédito, sin fines de lucro
(The
Association of Independent Consumer Credit Counseling Agencies,
AICCCA) al 800-450-1794 para localizar a una asociación miembro.
Estas organizaciones sin fines de lucro han sido financiadas por
los emisores de tarjetas de crédito y por ello, tienen motivos
para ayudarle a encontrar alguna manera de cancelar sus deudas y
tienden mucho menos a sugerirle la quiebra como opción.
Por un promedio de 10 dólares mensuales, estos asesores de
crédito le ayudan a elaborar un presupuesto y a negociar con los
emisores de tarjetas de crédito (y otros prestamistas) para
reducir sus pagos mensuales.

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