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La
Naturaleza
de la
Familia
En la
famosa novela de Camilo José Cela, Pascual Duarte habla de su familia: -
La verdad es que la vida en mi familia poco tenía de placentera, pero
como no nos es dado escoger, sino que ya - y aún de nacer - estamos
destinados unos a un lado y otros a otro, procuraba conformarme con lo
que había tocado, que era la única manera de no desesperar. ¡Cuántas
personas están haciendo lo mismo! La vida en familia es tan desagradable
que intentan conformarse o escaparse del campo de batalla por medio del
alcoholismo, las drogas, las aventuras, o simplemente huyendo del hogar.
Unos se deleitan en enfrentamientos domésticos constantes mientras que
otros se esconden en su burbuja particular del trabajo o de la
televisión. La vida de Pascual Duarte pone de manifiesto la convicción
que prevalece entre los psicólogos de que la falta de amor y seguridad
en los primeros años de la vida es una de las causas de enfermedades
mentales y consecuentes aberraciones sociales. Los criminólogos están
tan convencidos de la influencia de este rechazo emocional en el hogar
que han llegado a la conclusión que la única manera eficaz de controlar
el crimen es a través del hogar. Según un artículo en EL PAÍS escrito
por Enrique Gil Calvo, la creciente influencia de la familia y de
nuestra identificación con ella por pertenencia es tal que "hoy sólo
podemos recurrir a la familia como explicación y causa de nuestra
infelicidad: la sospecha de su naturaleza inherentemente patológica se
acrecienta." Con esta problemática patente en mente veamos...
EL
PLAN DE DIOS PARA LA FAMILIA
El
origen de la familia
Los
primeros capítulos de Génesis nos hablan del origen de la familia (Gn.
1:26-31;
2:18-25).
1.
"varón y hembra" (1:27) La familia tiene su base en la naturaleza
del hombre y de la mujer creados por Dios. Son la obra suprema de la
creación divina. Dios creó al hombre - varón y hembra. Esto implica una
unión de naturaleza y esencia. Pablo nos escribe acerca de una verdad
paralela en Gá. 3:28 y dice que en Cristo "no hay varón ni mujer" sino
que todos somos uno. Así que somos uno en la creación y uno en Cristo.
Esta unidad en la creación y en Cristo tiene importancia en las
relaciones interpersonales familiares entre esposos y entre padres e
hijos.
2.
"la imagen de Dios" (1:27) "La imagen" tiene una naturaleza
espiritual. Dios es persona, y el hombre y la mujer creados por Dios son
personas. Una persona puede pensar, sentir, y decidir. Una persona es
consciente de sí misma, de los que le rodean, y del bien y del mal.
Puede ejercer responsabilidad moral. La relación interpersonal y,
también, la intrapersonal, son aspectos esenciales del hombre y
provienen de Dios. El ser humano, al igual que su creador, necesita
relacionarse. El varón y la hembra son creados con la necesidad y la
capacidad de relacionarse en sus dimensiones espirituales, sociales, y
matrimoniales. Como nota complementaria, en Ro. 8:29, vemos que el ser
humano como imagen de Dios encuentra su restauración en la unión con
Cristo como imagen. Ser hechos conforme a la imagen de Cristo quiere
decir que los que han sido hechos a imagen de Cristo llevan la imagen de
Dios en el sentido verdadero y original de Gn. 1:27. En 2 Co. 3:18 y
Col. 3:10, Pablo recalca el mismo mensaje.
3.
"ayuda idónea" (Gn. 2:18 - "Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el
hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él."). La escritura relata
cómo Adán puso nombres a todos los animales vivientes, pero no encontró
entre ellos esa "ayuda idónea" que Dios había propuesto (vv. 19,20).
Pero, cuando Dios trajo al hombre la mujer que había hecho, el hombre no
vaciló, sino afirmó, "Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi
carne... (v.23). Dios había dicho: "no es bueno" (v. 18). En otras
palabras, el plan no estaba completo; faltaba algo. Tanto el hombre como
la mujer están incompletos el uno sin el otro. Estar solo, no es bueno.
La palabra "ayudador" contiene la idea de una ayuda desde arriba (He.
13:6 - "El Señor es mi ayudador") La otra palabra, "idónea", quiere
decir un complemento adecuado, no inferior. Si el mismo Dios es nuestro
ayudador, ¿no es un concepto altamente digno que la mujer tenga un papel
semejante? Estos versículos indican que el varón y hembra serán socios
en la gran tarea de llevar a cabo la voluntad de Dios en la tierra.
4.
"Dejar a los padres" (Gn. 2:24) - Este versículo contiene algunos de
los conceptos principales acerca del matrimonio cristiano. El versículo
empieza con "por tanto," o, en otras palabras, "por esta causa", que no
significa la idea de procrear, sino corregir la condición de soledad. La
razón o el propósito primordial del matrimonio es el compañerismo, no la
procreación. El "dejar" significa romper. El significado de "dejar a los
padres" es que la relación matrimonial ha de reemplazar todas las demás
relaciones, convirtiéndose ésta en la más importante (y ha de ser así
para el resto de la vida). En las relaciones humanas, ésta es exclusiva
y suprema. "Se unirá" implica "pegarse a." Alguien ha dicho que es como
cristaliza la cerámica en unión con el barro, cuando se han sometido a
la temperatura adecuada.
5.
"una sola carne" (Gn. 2:24) "volved a juntaros en uno" (1 Co. 7:5).
Esta expresión incluye más que el acto sexual. El acto sexual en el
matrimonio es la manifestación física de una unión mucho más amplia. Dos
personas se unen en una sin perder su personalidad - sin dejar su
individualidad. Esto no ocurre de manera ligera - y no ocurre al
realizar el primer acto matrimonial. El ideal divino para el matrimonio
es un hombre y una mujer unidos para toda la vida, siendo una sola
carne.
Los
propósitos de Dios para la familia
1.
Compañerismo (Gn. 2:18,22). El acto de crear a la mujer para que el
hombre no estuviera solo fue una expresión directa y positiva de la
voluntad de Dios. Entonces, podemos decir, que el compañerismo es la
intención primordial. Vivimos en familias porque nos necesitamos los
unos a los otros. La necesidad más grande que tenemos es de ser amados.
Este aspecto del matrimonio recibe mucho énfasis en el Nuevo Testamento
(2 Co. 6:14; 1 P. 3: 1-12).
2.
Procreación y formación de los niños (Gn. 1:28) En un sentido real,
el varón y la mujer colaboran con Dios en la continuación de la
creación. Pero, ¿es la procreación solamente un acto físico, o implica
otras responsabilidades? (Reflexiona sobre Pr. 22.6; 2 Ti. 3:14-15).
Sabemos que la ley mosaica enfatizó la responsabilidad de los padres en
enseñar a sus hijos las verdades espirituales (Dt. 4:9;6:7). Se tratará
más este tema en la lección sobre los hijos.
3.
Realización sexual, una expresión de amor (1 Co. 7:3-5) La capacidad
sexual humana supera con creces lo que es necesario para poblar el
mundo. El matrimonio provee una asociación continua entre un hombre y
una mujer, en la cual el impulso sexual se ve sublimado para servir las
necesidades humanas y no llegar a dañar la personalidad ni la sociedad.
Desde el principio, el sexo fue considerado, también, como un guardián
para los esposos en contra del adulterio y la fornicación. Es decir, se
vio como remedio en contra del pecado. (1 Co. 7:8-9)
4.
Edificación mutua (1 P. 3:1-7) Es importante que los miembros de la
familia se inspiren unos a otros a ser mejores, superarse, recobrar los
ánimos, perdonarse mutuamente, y un sinfín de cosas. El hogar es la
primera escuela a la cual asiste el niño, y la que deja unas huellas
duraderas, para bien o para mal. Los mismos esposos van cambiando sobre
los años. El propósito de Dios es que sea para bien, y no para mal.
Los
fundamentos de la familia
La
familia, como la encontramos en la Biblia, siempre está basada en el
matrimonio entre una mujer y un hombre. La Biblia enseña que el
matrimonio es una unión divina, natural, exclusiva, permanente, y
espiritual.
1.
Unión divina. Gn. 2:22 nos dice que Dios mismo hizo el primer
casamiento (fue el primer casamentero, se puede decir). El matrimonio
fue idea suya. Como institución, tiene la bendición de Dios.
2.
Unión natural. Dios escogió una unión sexual entre un varón y una
hembra como el método para la propagación de la raza humana. Pudiera
haber escogido cualquier otro método, como la división celular, por
ejemplo, pero decidió que fuese a través del sexo. Además, hizo al
hombre de tal manera que la unión sexual fuese cara a cara, con la
posibilidad de acariciarse, distinguiéndose así de otros seres creados
por Dios que no pueden experimentar esto durante la unión. Los cuerpos
del hombre y de la mujer están maravillosamente preparados en todos sus
aspectos para la unión sexual. El deseo o el impulso para unirse
sexualmente al otro también es algo que forma parte de la naturaleza del
ser humano. Cuando Gn. 2:25 dice que "estaban ambos desnudos, Adán y su
mujer, y no se avergonzaban", entendemos que fue así porque la entrega
física del uno al otro fue un acto natural, planeado por Dios.
3.
Unión exclusiva. Esta unión entre dos personas que Dios planeó para
que fuera exclusiva no admite a terceros sin dejar unas huellas dañinas.
El mundo secular está dándose cuenta estos días de los peligros de una
vida promiscua. La epidemia de enfermedades sexuales, especialmente el
SIDA, ha causado una evaluación nueva del amor libre. Un artículo sobre
las enfermedades venéreas en una revista de noticias, Newsweek, terminó
con esta conclusión: "La mejor protección contra las enfermedades
sexuales puede ser el uso de nuevo de la defensa antigua: la monogamia."
En la
misma conclusión a la cual llegó el autor de Proverbios hace siglos. En
el capítulo 5, versículos 15-20, habla de la necesidad de ser fiel a la
esposa. Este consejo es aún más interesante debido a la vida de Salomón.
1 R. 11:3 ("y tuvo setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas;
y sus mujeres desviaron su corazón") revela el trágico resultado de su
participación en la poligamia, y la Biblia nos habla luego de la
multiplicación de esta tragedia en la vida del pueblo hebreo. En los
consejos que dio en Proverbios, intentó evitar el mismo problema con sus
tristes consecuencias en las vidas de los demás. Vemos, entonces, que la
monogamia se funda en la creación, y es la única relación entre hombre y
mujer que da la estabilidad que las familias, las culturas, y hasta las
naciones necesitan. Provee la mejor base para la igualdad de la mujer.
La poligamia considera a la mujer solamente como objeto de placer para
el hombre, mientras la monogamia reconoce su valor como persona. El
mismo acto sexual es una imagen del matrimonio monógamo - la fusión de
dos cuerpos en uno. Es uno de los elementos que refuerza el desarrollo
de los esposos como personas íntegras y matrimonio íntegro.
4.
Unión permanente. Cualquiera que haya tenido sus dedos pegados con
Superglú sabe lo difícil que es separarlos. El matrimonio entre hombre y
mujer ha de ser un pegamento aún más fuerte, una fusión tan completa de
cuerpos y de personalidades que no se pueda romper. Así fue
originalmente, y así enseñaban Jesucristo y la iglesia primitiva.
a. La
norma puesta por Jesús (Mt. 19:4-6). Resulta difícil creerlo, pero el
divorcio en el tiempo de Jesús fue aún más común y mucho más fácil de lo
que es hoy en día.
Aún a
riesgo de provocar la ira de muchos de sus oyentes, Jesús les recordó la
intención de Dios en el mismo momento de la creación en la que el
matrimonio era una unión permanente.
b. La
enseñanza de la iglesia primitiva (1 Co. 7:10-11) Pablo deja bien claro
en estos versículos que el mandato sobre la permanecía del matrimonio
viene de Dios. Un hombre no debe abandonar a su esposa ni la mujer a su
marido. La permanencia del matrimonio es lo que hace posible el
cumplimiento mutuo de la pareja por medio del compañerismo. Necesitan
fiarse el uno del otro, y esta confianza se logra solamente si hay
seguridad en el matrimonio.
La
permanencia provee tiempo para el crecimiento en comprensión mutua. A
veces, esta comprensión tan esencial para el matrimonio se logra por un
proceso bastante lento, y requiere paciencia. La comprensión sexual,
también, puede requerir años. Por estas razones y muchas más, el fruto
más dulce del matrimonio, si es un matrimonio como debe ser, viene
después de los años. El matrimonio - y, como extensión, la vida en
familia - es algo que debe ir hacia arriba, mejorándose cada año.
5.
Unión espiritual (Ef. 5:1-2) Este es el aspecto más olvidado de la
vida familiar y matrimonial. Incluso, es la base de muchos problemas
sexuales, porque a veces lo físico no satisface si hay un desacuerdo o
un vacío espiritual. Si el amor no es nada más que una emoción, no puede
consolidar una familia. Para que sea lo suficientemente profundo y
crezca y no disminuya, el amor necesita una base firme en la unión
espiritual. Muchos no tienen ni idea de lo que es esta base. Reflexiona
sobre tu propia vida y matrimonio.
EL
MATRIMONIO: El NÚCLEO DE LA FAMILIA
"En
la cámara nupcial cada pareja introduce a cuestas su pasado y su
futuro." Estas palabras de Antonio Gala en la revista semanal de El País
nos dan una idea bastante clara del problema en lograr una comprensión
completa entre los esposos.
Dos
personas se unen en matrimonio. Hasta ese momento, han vivido vidas
distintas, cada uno con su propio pasado. Al casarse, todo el contenido
de dos vidas separadas con sus particulares valores, creencias,
caracteres, influencias paternas, etc., confluye. Es una integración
dinámica de dos pasados separados en un futuro compartido. La unión de
estas dos vidas produce un resultado especial. Igual que las especias
producen un sabor particular según su combinación, así influyen sobre el
futuro de los recién casados "las especias" (a veces con sabores
desconocidos hasta ese momento) que cada uno trae al matrimonio.
Las
diferencias entre los dos harán que no tarden mucho en darse cuenta de
que la unión de dos en uno no es siempre tan fácil como pensaban. Las
desilusiones empezarán a desinflar el globo de sus sueños románticos. La
euforia de la luna de miel termina y el período de la guerra fría o
abierta o de la adaptación mutua empieza. Se ha dicho que como va el
hogar, va la nación. Y es cierto que como va el matrimonio, va el hogar.
El matrimonio es el núcleo de la familia, y la comprensión entre la
pareja es esencial si la familia va a llegar a ser lo que Dios tenía en
mente en el principio. Para poder adaptarse el uno al otro, los esposos
necesitan reconocer algunas diferencias entre los hombres y mujeres.
DIFERENCIAS ENTRE HOMBRES Y MUJERES
En
una encuesta sobre el matrimonio que se hizo hace unos años en Madrid,
estaba la frase, "La meta mayor del matrimonio es el compañerismo." Sin
excepción, todos los hombres contestaron negativamente, mientras las
mujeres dijeron que sí. Es una muestra clara de los distintos puntos de
vista que existen muchas veces entre los hombres y las mujeres. Son
reflejo de algunas diferencias básicas que llamamos la feminidad y la
masculinidad.
Diferencias biológicas
El
doctor Paul Popenoe, fundador del Instituto Americano de Relaciones
Familiares en
Los
Ángeles, nombra algunas diferencias físicas importantes:
1.
Los hombres y las mujeres difieren en cada célula de su cuerpo. Esta
diferencia en la combinación cromosómica es la causa básica del
desarrollo masculino o femenino.
2.
La mujer tiene una mayor vitalidad constitucional, quizás debida a
esta diferencia en los cromosomas. (Más varones nacen muertos o mueren
poco después del nacimiento. Las mujeres tienen un promedio de vida más
largo que los hombres).
3.
Los sexos difieren en su metabolismo; un hombre en reposo consume
más energía que una mujer en la misma circunstancia. (Esto explica que
la mujer tienda a engordar más fácilmente aunque coma menos.)
4.
Difieren en la estructura del esqueleto; la mujer tiene la cabeza
más pequeña, la frente más ancha, el mentón menos saliente, las piernas
más cortas y el cuerpo más largo.
5.
La mujer tiene mayor el estómago, los riñones, el hígado y el apéndice,
y más pequeños los pulmones.
6.
La mujer tiene varias funciones importantes de las cuales carece el
hombre: la menstruación, el embarazo y la lactancia. Todas ellas
influyen en su conducta y sus sentimientos. Tiene más hormonas
diferentes que el hombre.
7.
La sangre de la mujer contiene más agua (20% menos eritrocitos –
células rojas -). Como son éstos los que proporcionan oxígeno a las
células del cuerpo, se cansa más fácilmente, y está más predispuesta a
desmayarse. Cuando aumentaron la jornada de trabajo de 10 a 12 horas en
la fábricas de la Gran Bretaña durante la Segunda Guerra Mundial, los
accidentes en las mujeres aumentaron un 150%. Los de los hombres no
cambiaron prácticamente.
8.
En fuerza física el hombre está por encima de la mujer en un 50%.
9.
El corazón de la mujer late con más rapidez (80 contra 72 del
hombre); la tensión de la sangre es algo inferior a la del hombre (a los
20 años, 105-140 sobre 62-88 para los hombres y 100-130 sobre 60-85 para
las mujeres) y varía con mayor frecuencia; la mujer tiene menos
tendencia a tener la tensión alta, por lo menos hasta la menopausia.
10.
La capacidad vital, o inhalación de aire, es inferior en la mujer en
la proporción 7:10.
11.
La mujer resiste mejor las temperaturas altas que el hombre; su
metabolismo disminuye menos.
12.
La laringe suele ser más pequeña en la mujer y las cuerdas
vocales más cortas, dando como resultado un tono más agudo en la voz.
13.
La mujer tiene la pelvis más ancha que el hombre para poder llevar a
cabo el proceso de gestación.
14.
Según estudios realizados últimamente, una mujer nota los efectos del
alcohol antes que un hombre. Esto se debe a su metabolismo más bajo
que perjudica la ingestión de alcohol en el estómago.
Diferencias psíquicas o emocionales
La
sede de las emociones en el cerebro, el hipotálamo, tiene conexiones
distintas en el hombre y en la mujer. Por ejemplo, en el caso de un
trauma emocional el hipotálamo manda mensajes que pueden alterar o
interrumpir el ciclo menstrual de la mujer. Las hormonas femeninas
afectan a algo más que a la menstruación. Una alta proporción de las
mujeres que se suicidan lo hacen durante la menstruación. Un estudio de
las mujeres encarceladas revela que el 62% de ellas cometieron crímenes
violentos durante la menstruación o inmediatamente antes de ella. Estas
aberraciones se deben a los cambios en la hormonas. La mujer suele estar
más nerviosa inmediatamente antes de la menstruación y más cariñosa en
el momento de la ovulación, ya que es cuando el nivel de estrógeno está
más alto.
La
mujer tiende a interiorizar los hechos y el hombre a exteriorizarlos. En
otras palabras, la mujer suele ser subjetiva y el hombre objetivo. Esta
diferencia cambia cuando se trata de la masculinidad del hombre. Suele
ser un punto muy vulnerable porque se trata de su autoconcepto.
Diferencias en el deseo sexual
Los
hombres son estimulados visualmente mientras que las mujeres responden
más al tacto. Por lo tanto, un hombre recibe más estímulo con luz en la
habitación y la mujer, que depende más de las caricias que de la visión,
muchas veces prefiere la obscuridad. El hombre puede recibir el estímulo
sexual de una fotografía o de una mujer bella desconocida; las mujeres
suelen interesarse en un individuo en particular. Esta diferencia se
debe a que los hombres ven el sexo más como un fenómeno físico, mientras
que para la mujer, es una experiencia profundamente emocional. La mujer
tiende a usar el sexo como una manera de obtener seguridad, y esto la
hace buscar la permanencia en una relación sexual.
El
interés sexual es mucho más constante en el hombre que en la mujer. El
interés de la mujer es cíclico, según los niveles de sus hormonas
sexuales. Está más alto en el momento de la ovulación, siendo esto una
defensa de la naturaleza para la preservación de la raza.
MODELOS DE RELACIONES MATRIMONIALES
A
pesar de ciertas diferencias, unas obvias y otras no tanto, el hombre y
la mujer tienen muchas necesidades en común. Los dos desean el amor y
expresiones de cariño y aprecio. Los dos necesitan sentir el éxito, ya
sea en el trabajo o el hogar. Tienen que sentirse competentes, valiosos.
Esta autoestimación depende, casi siempre, de la opinión del otro
cónyuge y de su manera de tratarse entre sí.
Modelo tradicional
Una
persona, el marido o la esposa, toma las decisiones de la familia.
Normalmente en una familia de este tipo, los cónyuges desempeñan los
roles tradicionales: el hombre trabaja fuera y la mujer se dedica a la
casa y a los hijos.
Modelos anárquicos
1.
Individualista. Este tipo de familia, nadie manda. Cada persona toma
sus propias decisiones sin consultar a los demás. Muchas veces, un
miembro de la familia no sabe nada de lo que los otros miembros están
haciendo. Viven bajo el mismo techo, pero allí acaba todo. Es un tipo de
familia que va en aumento con la televisión y el vídeo, dos inventos que
limitan la conversación en el hogar.
2.
Enredado. Cada miembro intenta controlar a los otros y los critica.
No hay un buen espíritu de amor y confianza entre ellos. Todos están
cogidos en la misma red, pero no a gusto.
Modelo democrático
Es
una familia que practica el compañerismo con todos trabajando juntos.
Toman las decisiones entre todos. Cada uno confía en la virtud y el
juicio del otro.
Modelo bíblico - Ef. 5:21-33
Un
hombre que estaba teniendo problemas con su esposa parecía encontrar la
causa de estos cuando dijo: "No podíamos hablar con papá; él no quería o
no podía hacer nada a lo que mamá se opusiera. Pienso que si papá
hubiera tomado su lugar como cabeza del hogar, si solamente hubiera sido
un verdadero hombre, sus hijos habríamos aprendido cómo ser esposos y
padres, y pienso que aún habría sido mejor para mamá."
Esta
solución de ocupar el hombre su "lugar como cabeza del hogar" parece
fácil, pero, al contrario, es un punto de confusión para muchos. Los
papeles tradicionales de los cónyuges van desapareciendo, y en su lugar
queda mucha incertidumbre. Si la esposa trabaja fuera y llega a casa más
tarde que su marido, ¿quién preparará la cena? ¿La mujer tiene toda la
responsabilidad sobre los hijos, o debe el padre hacer su parte? ¿Cuál
es la responsabilidad del hombre como cabeza del hogar? ¿Nada más que
ganar el pan? o ¿Es el rey de la casa?
Para
entender mejor la enseñanza bíblica, vamos a estudiar Ef. 5:21-24. Pablo
dice claramente que "el marido es cabeza de la mujer" y que "las casadas
estén sujetas a sus propios maridos". Muchos hombres piensan que estos
versículos le dan todo derecho sobre su esposa hasta el punto de
corregirla a base de golpes si ella no lo obedece o si hace algo que él
no aprueba. De hecho, en España en 1989 hubo 16.500 denuncias por malos
tratos y hasta 85 mujeres asesinadas por sus maridos. Seguramente, esta
no es la sumisión que Dios quiere. La clave para entender el mandato del
v. 22 se encuentra en el v.23: " así como Cristo es cabeza de la
iglesia." La iglesia intenta seguir a Cristo por el amor que tiene El.
Se deduce, entonces, que la mujer tendrá el deseo de someterse a su
marido por la misma razón. El amor que ella siente hacia él hará que
ella intente agradarle en todo. El resultado es una sumisión voluntaria,
no forzada; basada en amor, no en un mandato ni en el temor. Ella le
querrá complacer porque así vivirá felizmente.
Al
nombrar al hombre "cabeza de la mujer", Dios le hace responsable del
amor en el matrimonio (v.25). El marido toma la iniciativa en mostrar
amor hacia su esposa y ella le ama a él como resultado natural. El amor
del marido hacia su esposa es otro símbolo del amor de Dios, el cual nos
amó primeramente a nosotros. El mismo amor crea una respuesta de amor.
En
seguida, Pablo dice que este amor ha de basarse en el amor que Cristo
mostró a la iglesia:
1.
Amó a la iglesia de una manera realista. El amor de Cristo no era un
sentimiento emocional y romántico. Aceptó a la iglesia tal como era y
es; era un amor basado en la realidad y no en las ilusiones. Ro. 5:8
-"Siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros".
2.
Amó a la iglesia hasta sacrificarse por ella. 1 Jn. 3:16 -"En esto
hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros." El
verdadero amor es darse uno mismo. Muchos maridos se equivocan al
intentar complacer a sus esposas con regalos y cosas en vez de darse a
sí mismos. Podemos entender mejor el significado de la palabra
"sacrificio" si miramos el sentido original de la palabra latina:
"sacra" = santo; "ficio" = hacer. Los dos cónyuges deben estar
dispuestos a "sacrificarse" para el bien del otro.
3.
Amó a la iglesia con propósito. El propósito de Cristo (v.27) es una
iglesia santa y sin mancha; esta perfección es el resultado del
crecimiento. Cristo busca nutrir a la iglesia para que tenga una vida
sana y santa. San Agustín enfatizó que la naturaleza del amor es el
deseo del amante de ser uno con la amada. El propio ministerio de Cristo
se une y se hace a través del cuerpo (la iglesia). Esta unión profunda -
en pensamientos, en expresión, en deseos y propósitos de vida - es la
meta del matrimonio.
4.
Amó a la iglesia activamente, por voluntad propia. El amor no es
solamente una emoción - es un acto voluntario de la persona. Si uno
determina amar a otro, con la ayuda de Dios será posible. Es importante
recordar esto cuando la emoción no sea tan fuerte o cuando los dos se
enfaden. Si hay voluntad de amar, crecerá también el sentimiento de
amor.
Una
historia moderna relata la experiencia de un hombre que reconoció su
error al elegir esposa un mes después de casarse. Tomó la decisión de
guardar el secreto en su corazón. Determinó no desilusionar a su esposa,
sino hacerla creer que era de verdad la reina de su corazón. Mientras
estaba esforzándose en protegerla de su secreto, se dio cuenta de que
estaba enamorándose de verdad. Fue un amor mucho más puro y fuerte que
el que hubiera surgido del sentimiento o de la atracción física.
5.
Amó a la iglesia totalmente, sin reservas y sin condiciones. El
versículo 28 nos recuerda que el amor hacia nosotros mismos es la mejor
ilustración que podemos entender. Un hombre no puede olvidar a su esposa
sin olvidarse de su propio cuerpo, pues la Biblia enseña que los dos son
uno. Todo lo bueno que hace a su esposa, se lo hace a sí mismo por la
misma razón. Estos versículos de Ef. 5 no subrayan la autoridad del
marido sobre la esposa, sino la responsabilidad del marido de sentir un
amor desinteresado por su esposa. El marido da a la esposa la libertad
de someterse en amor.
Pablo
dio consejos matrimoniales sin tener experiencia propia, pero Pedro
llevaba años casado cuando escribió las palabras de 1 P. 3:7 -"Vosotros,
maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer
como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida,
para que vuestras oraciones no tengan estorbo". Vemos en este versículo
que la vida espiritual del hombre tiene estorbo si las relaciones con su
esposa no son buenas.
El
versículo siguiente (v.8) dice que los dos - marido y esposa - deben ser
de "un mismo sentir". En otras palabras, deben ser "uno" en todo. En
resumen, se puede decir que el modelo bíblico para el matrimonio ofrece
oportunidades y obligaciones:
a.
Oportunidad mutua-recíproca: actitud de siervo, obligaciones
mutuas-recíprocas: actitud de siervo. (Mt. 19:1-12; Mr. 10:1-12; Gn.
2:18-24) Entre las responsabilidades mutuas se encuentra la de dejar a
todos los demás, para ser una sola carne (Ef. 5:31). Deben darse
satisfacción sexual mutua (1 Co. 7:3-5) y permanecer fieles (1 Co.
7:10-11).
b.
Oportunidad del esposo: dirigir con amor y actitud de sacrificio
(Ef. 5:25-33; Col. 3:18; 1 P. 3:7). El esposo tiene la responsabilidad
de dirigir, no el derecho. Jesús mostró un gran liderazgo en Jn. 13
cuando lavó los pies a los discípulos. Cristo murió en la cruz. ¿Se ha
de sacrificar así el esposo por su esposa? Ser cabeza no es ser
dictador. Otras responsabilidades del marido incluyen la paciencia y la
comprensión para con su esposa (Col. 3:19), dándole honor (1 P. 3:7) y
apoyo (1 Ti. 5:8).
c.
Oportunidad de la esposa: servir de apoyo al esposo por voluntad propia
(Ef.
5: 21-24; 1 P. 3:1-6). La esposa tiene la misma relación con su esposo
que la iglesia tiene con Cristo. Es una relación de libertad y sumisión
gozosa.
EL
MATRIMONIO: UNA SOLA CARNE
El
psicólogo Eric Fromn define los distintos tipos de amor así: "Amor
fraternal es el amor entre iguales; el amor maternal es el amor por los
desamparados... (El amor erótico) es el anhelo de la fusión completa,
con otra persona. Por su naturaleza, es un amor exclusivo y no
universal." Como la fusión exclusiva del amor con el deseo sexual, eros
es una parte íntegra del matrimonio. Así, lo planeó Dios. Gn. 1:31 no
dice que Dios evaluó el resultado de su creación y encontró que todo
"era bueno en gran manera". Dentro de este mundo estaba el sexo como
plan de Dios. Varón y hembra los había creado. Entonces, vemos que el
sexo en sí es obra de Dios, una obra que El encontró y encuentra buena
si los hombres la usan según sus planes y dentro de los límites que El
estableció. Gn. 2:25 dice que Adán y Eva no tenían vergüenza de
encontrarse desnudos. El sexo existía en el mundo perfecto del huerto de
Edén. Entonces, no puede ser ni la causa ni el resultado de la caída en
el pecado del hombre, como muchos creen. En He. 13:4 leemos: "Honroso
sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla."
LOS PROPÓSITOS DE LA UNIÓN FÍSICA
Procreación - Gn. 1:28
Por
medio del sexo, el hombre y la mujer pueden ser colaboradores con Dios
en la creación de otro ser. Mal. 2:15 nos recuerda que Dios unió a una
mujer y un hombre porque deseaba hijos que le siguieran. Pero, ¿es éste
el único propósito? ¿Qué pasa si alguno de los dos cónyuges es incapaz
de tener hijos? ¿El sexo en el matrimonio debe cesar cuando la mujer
haya pasado la edad de fertilidad? La Biblia dice que Sara había pasado
esta edad (Gn. 18:11). Si ella y Abraham no hubieran seguido con sus
relaciones sexuales, no habría nacido Isaac, el prometido de Dios.
La
idea de que la única razón aceptable para el sexo es la procreación está
basada en el concepto del sexo como un mal necesario para la
continuación de la raza. Este concepto no viene en la Biblia, ni en el
pensamiento secular de los judíos. Es una idea que proviene de la
filosofía griega que consideraba todo lo material como malo y lo
inmaterial como bueno. El cuerpo es material, y, por lo tanto, todo lo
que pertenece al cuerpo es malo. Esta idea ya estaba presente cuando
Pablo escribió su primera carta a la iglesia de Corintio, y escribió el
capitulo 7 para corregir esta equivocación. Esta enseñanza de Pablo se
repite en 1 Ti. 4:1-5.
Satisfacer una necesidad física - Gn. 2:24
Podemos ver en la propia experiencia del hombre la equivocación en
relacionar el acto sexual solamente con el deseo detener hijos. Se casan
dos personas porque se aman y porque hay un deseo dentro de los dos de
unirse completamente - una atracción sexual. Si quieren o no tener
hijos, el deseo de unión está presente. La misma naturaleza del hombre
niega la enseñanza falsa de la maldad del sexo y proclama que Dios nos
hizo criaturas sexuales, con deseos sexuales como una parte básica de
nuestro ser.
Compañerismo - Gn. 2:18
La
unión sexual es una manera de expresar y sostener el amor entre la
pareja. El amor necesita un idioma para su expresión adecuada, y esta
comunicación íntima se puede lograr en el sexo. En muchos sitios de la
Biblia, podemos leer la palabra "conocer" en relación al acto sexual.
Era un concepto básico de los judíos que la unión sexual fuese una
manera de conocer profundamente a otra persona. (Gn. 4:1; Mt. 1:25)
Placer - Pr. 5:18-19; Cnt. 7:10
El
escritor de Proverbios aconseja: "Alégrate con la mujer de tu juventud,"
y dice que el hombre debe "recrearse" en su amor (5:18-19). El acto
sexual consigue, si produce satisfacción, un relajamiento de la tensión.
Si no se logra esta satisfacción, entonces el resultado es un aumento
del nerviosismo. El Dr. José María Blasco Endeiza, en un libro sobre las
enfermedades cardíacas, escribió: "La satisfacción perfecta sólo puede
satisfacerse a través del amor, ya que exige la fusión total de los
cuerpos física, psíquica y emocionalmente".
Todo
el Cantar de los Cantares habla de la satisfacción y el placer que se
obtienen del amor consumado. Este libro de poesía enseña la dignidad y
la belleza del amor sexual dentro del matrimonio a la vez que advierte
que la relación sexual correcta entre los esposos exige su mutua
consideración. La exaltación del amor sexual entre los esposos es tal
que los rabies judíos ven en El Cantar de los Cantares una alegoría de
la relación entre Dios y el pueblo de Israel, mientras muchos cristianos
lo interpretan como una canción simbólica de la relación entre Dios y la
iglesia.
OBLIGACIÓN MATRIMONIAL - 1 Co. 7:1-5
Parece que algunos miembros de la iglesia de Corinto querían ser muy
espirituales, y habían decidido dejar la vida matrimonial como muestra.
Esta actitud fue adoptada por la Iglesia Católica más tarde con la
exaltación de la virginidad y el celibato. Si aceptamos que Dios hizo el
sexo como un don, algo bueno, no podemos aceptar que es necesario
dejarlo para seguir a Cristo. Esta es la enseñanza de Pablo a los
corintios. Aún dice más, es una obligación del matrimonio. Pero, ¡ojo!,
es una obligación mutua. Pablo pone a la mujer y al hombre en el mismo
plano en cuanto a sus derechos sexuales dentro del matrimonio - una idea
completamente revolucionaria en sus días. Esta igualdad da libertad
tanto a la mujer como al hombre para iniciar la unión sexual, y está
basada en un amor y un respeto recíproco. Porque se aman, existe el
deseo de dar placer al otro de satisfacer los deseos del otro. El
aspecto sexual está en la lista de deberes cristianos que se encuentra
en He. 13 (v.4).
La
Salud de la sociedad - 1 Co. 7:5
Una
buena relación sexual dentro del matrimonio ayuda a evitar las
aberraciones sexuales en la sociedad. 1 Co. 6:9-10 enumera algunos de
los usos equivocados del sexo.
Incompatibilidad sexual
Desgraciadamente, son muchos los matrimonios que nunca experimentan la
felicidad conyugal que la unión sexual promete. Sufren una desilusión
tan grande que el mismo compromiso matrimonial se rompe o se mantiene
por un hilo. Pueden haber varias razones:
1.
Falta de comprensión de los factores físicos y psíquicos ;
2.
Sentido de culpabilidad - A veces, las relaciones sexuales
mantenidas antes del matrimonio causan remordimiento, incluso
transcurridos varios años;
3.
Miedo - Puede ser miedo de no ser amado, miedo de no poder
satisfacer al otro, o miedo del acto sexual en sí, basado en las
prohibiciones de la juventud o en una enseñanza o una actitud equivocada
de la iglesia. Otro miedo muy real en la mujer es el miedo a quedarse
embarazada;
4.
Cansancio - A veces el agotamiento físico hace que el cuerpo reclama
el sueño más que el sexo;
5.
Preocupaciones - Pueden ser del trabajo, de los niños, de un sinfín
de cosas. A veces son tan grandes que el deseo sexual disminuye,
especialmente si llega hasta el punto de deprimir a la persona;
6.
Infidelidad - Si una persona pierde interés en el sexo
repentinamente, puede ser que esté recibiendo este tipo de satisfacción
de otro sitio;
7.
Hostilidad - Muchos no expresan la hostilidad que sienten hacia su
cónyuge, pero la manifiestan en la repugnancia que siente hacia sus
pretensiones sexuales;
8.
Falta de sitio privado o tiempo a solas - Esto es especialmente
importante para la mujer. Los niños, por pequeños que sean, no deben
dormir en el dormitorio de los padres. Cada dormitorio matrimonial debe
tener una buena puerta que se pueda cerrar con llave;
9.
Uso del sexo como arma - Algunos lo usan para provocar una riña o
para castigar al otro. Otros lo usan como chantaje para recibir lo que
quieren;
10.
Obesidad - Muchas veces causa una reducción del deseo sexual;
11.
Alcohol - Shakespeare dijo de la bebida alcohólica: "Provoca el
deseo, pero quita la actuación." El alcohol en cantidades excesivas es
una causa de impotencia;
12.
Impotencia masculina - Puede ser el resultado de cualquiera de
las causas anteriores, pero en la mayoría de los casos es debido a la
convicción que tiene el hombre de que ha perdido su capacidad. Suele
ocurrir cuando un hombre pierde su trabajo o cuando ocurre cualquier
otra cosa que da como resultado una depresión o un bajón de su
autoestima;
13.
Frialdad femenina - Hay que incluir en este grupo a las mujeres
que nunca, o en raras ocasiones, experimentan un orgasmo. Las causas más
comunes son:
a. No
dan importancia al sexo. Muchas de estas mujeres encuentran su razón de
ser en sus hijos, y el marido queda a un lado.;
b.
Una moralidad falsa. Puede ser el problema de mujeres religiosas que
tienen una idea equivocada de las enseñanzas bíblicas. Se puede corregir
con una buena educación cristiana en este aspecto de la vida.;
c.
Falta de estímulo por parte del marido. Otra vez, una información
correcta puede resolver el problema. Conviene que los maridos tomen a
pecho las palabras de Pablo en Col. 3:19.
Con
frecuencia, una mujer no deja sus inhibiciones sexuales en el altar el
día de su boda. Su mente sigue diciéndole "no" cuando hay que decir
"sí". 1 Co. 7:4 dice que el cuerpo de la mujer pertenece al marido y
viceversa. Lo que antes era prohibido, ahora pasa a ser permitido.
PLANIFICACIÓN FAMILIAR
El
famoso teólogo alemán, Emil Brunner, encuentra la base bíblica para la
planificación familiar en Gn. 1:28: "Decir que la procreación es un
propósito de la relación sexual no implica que no puede haber un control
responsable de la concepción. El hombre ha sido encargado por Dios para
que tenga dominio sobre la creación. El uso de anticonceptivos es un
medio por el cual el hombre ejerce este dominio y control sobre la
naturaleza. El control responsable de la concepción que hace posible una
provisión más adecuada tanto económica como psicológica para los hijos
que trae aparejada una calidad cada vez mayor a la relación de la
pareja, no es solamente permitida; es un deber."
Entre
las distintas razones para la planificación familiar, la explosión
demográfica es tan conocida que no hay que entrar en detalles. Basta
decir que el problema del control de la natalidad es un problema
moderno, de este siglo. En el pasado, la mortalidad infantil era tan
alta y el promedio de vida tan bajo que la población del mundo tenía un
control natural. Con los avances médicos de este siglo, todo el panorama
ha cambiado. Un buen método para evitar el embarazo es muy importante
para quitar el miedo de la mujer, permitiendo que disfrute más de la
unión sexual. Esto ayuda a la pareja a tener una relación más completa.
La
abstinencia, 100% seguro como método anticonceptivo, no se recomienda
por varias razones. Cuando se bloquea la expresión sexual a los hombres,
experimentan una acumulada presión fisiológica que requiere ser
descargada. El resultado puede encontrar expresión en la agresividad, en
un aumento de tensión, en la irritabilidad, o en otras reacciones
similares.
Pablo
aconseja en contra de la abstinencia prolongada dentro del matrimonio (1
Co. 7:5).
Existen varios métodos anticonceptivos naturales y de intervención. Una
pareja puede escoger su método preferido después de informarse bien y
consultar con un médico que puede explicar las opciones.
Se ha
dicho que un matrimonio que no practica un método de planificación
familiar en realidad planea tener una familia numerosa. Los métodos
modernos de la contracepción son formas de interferir en la naturaleza,
pero también lo es la medicina, las vacunas, el uso de jabón, un corte
de pelo, etc. Dios dio el hombre la capacidad de pensar, planear, y
tomar decisiones morales - de sojuzgar la tierra. De todas las criaturas
de Dios, el hombre es la única que tiene la opción de decidir
personalmente en cuanto la reproducción.
Dwight Harvey Small dice: "Sería difícil creer que la concepción es un
acto de la providencia divina cuando por el todo el resto de la
experiencia humana la ley de causa y efecto gobierna... Todos los deseos
e impulsos de la vida humana están sujetos al control de la voluntad. No
podemos ignorar el hecho que todo el control de la natalidad es en
última instancia una forma de autocontrol.
HACIA UNA INTIMIDAD CRECIENTE - Pr. 31:11
La
importancia de la intimidad es reconocida por los sexólogos más famosos
de nuestro tiempo, Masters y Johnson. El tratamiento que ofrecen a
parejas con problemas sexuales no está limitado a la parte física,
aunque empieza allí. Los terapeutas consideran que están trabajando más
con la relación de la pareja que con dos individuos y prestan mucha
atención al compañerismo y a la comunicación entre los cónyuges. Masters
y Johnson consideran el acto sexual como el último eslabón en la
comunicación. Se pueden corregir los problemas sexuales si se logra una
intimidad que da expresión a los sentimientos de amor y consideración
entre la pareja. El sexo en su plenitud es parte de una experiencia
amorosa total.
La
experiencia del matrimonio se puede comparar a la salvación espiritual.
Las personas reciben la salvación instantáneamente al creer en
Jesucristo como su Salvador, pero pasan el resto de sus vidas creciendo
espiritualmente para llegar a ser lo que Dios quiere que sean. De igual
manera, el hombre y su esposa llegan a ser una carne en el momento de
consumar el matrimonio. Después, pasan el resto de su vida juntos
creciendo en el cumplimiento de su relación carnal.
Las
relaciones sexuales entre el marido y la esposa deben ser una expresión
de amor y estar motivadas por el amor. Puede parecer innecesario
mencionarlo, pero si vemos el sexo solamente como la satisfacción de un
deseo carnal, resulta ser egoísta y no debe ser así. En el plan de Dios,
es una expresión sublime de amor (Ef. 5:28-29). Para que así sea, hay
que hacer un esfuerzo dentro del matrimonio para conseguir mayor
intimidad. Hay que correr el riesgo de abrirse el uno al otro, de
compartir los sueños sin miedo a hacer el ridículo. Hay que aprender a
estar emocionalmente unidos a nuestra pareja. No es solamente oír, sino
escuchar atentamente, prestándole atención.
Hay
que desarrollar un alto grado de interés mutuo. Es desear ver al otro
feliz y edificado. En otras palabras, es poner en práctica el amor
cristiano descrito en 1 Co. 13. La intimidad deseada requiere una
atmósfera de confianza basada en un compromiso de fidelidad y
continuidad. No puede crecer bajo amenazas de divorcio o separación.
Solamente el compromiso de una unión permanente dará la base segura para
desarrollar la relación íntima entre la pareja. Queda eliminada
cualquier expresión del impulso sexual fuera del matrimonio. El
adulterio está prohibido por mandato de Dios (Ex. 20:14). Jesús no
solamente respaldó esta prohibición, sino que la amplió para incluir el
deseo (Mt. 5:27-28).
El
sexo no es un fin en sí mismo, sino forma parte de todas las relaciones
matrimoniales. Todos los manuales que existen en el mundo sobre la vida
sexual juntos no resolverán los problemas sexuales si el marido y la
esposa no están en el proceso de llegar a ser emocional y
espiritualmente uno (Mr. 10:8).
La
mayoría de los problemas matrimoniales no son causados por dificultades
sexuales. Al contrario, la mayoría de los problemas sexuales son
causados por dificultades matrimoniales. Si podemos identificar esos
problemas e intentar resolverlos prestando más atención al crecimiento
de la intimidad en todas las áreas del matrimonio, casi siempre los
problemas sexuales encontrarán su solución.
Aunque la unión sexual dentro del matrimonio es normal y natural y forma
parte del plan de Dios para la continuidad de la raza, es posible que el
matrimonio, y por consiguiente la unión sexual, no formen parte del plan
de Dios para algunas personal. Jesús hizo referencia a esta realidad en
los versículos 11-12 de Mt. 19. Son muchos los que han optado por
quedarse solteros. El apóstol Pablo estaba muy satisfecho con su estado
civil y lo recomendó a otros (1 Co. 7:7-9), aunque reconoció, a la vez,
que la mayoría prefieren casarse. A los que, por varias razones, no se
casan, Dios ofrece una gracia especial para vivir una vida de
continencia y serenidad (Tit. 2:11-13; 1 Ts. 4:3).
PADRES E HIJOS
La
Biblia nos enseña que la boda marca el comienzo de una relación nueva
entre padres e hijos. Gn. 2:24 dice, como si fuera en reconocimiento de
una costumbre bien establecida, que el hombre deje a sus padres para
tomar a una mujer por esposa. Desde aquel momento, la esposa ha de ser
su mayor responsabilidad. Esta enseñanza se repite en Ef. 5:31.
DEPENDENCIA/INDEPENDENCIA
Desgraciadamente, los matrimonios no llegan a poner en práctica muchas
veces el ideal bíblico. Una ceremonia corta en la iglesia o el juzgado
no es suficiente para que puedan hacer el gran cambio de dependencia
paterna a la independencia adulta. Con frecuencia, los padres no quieren
darles esta independencia y siguen manteniendo algún tipo de control
sobre sus vidas. Se mantiene la dependencia de varias maneras:
económica, física, emocionalmente.
Vamos
a examinar más de cerca cada uno de estos tipos:
Dependencia económica
Si un
matrimonio empieza aceptando ayuda financiera de los padres, pueden
llegar a depender de esta ayuda en vez de independizarse económicamente.
No aceptarán sus responsabilidades como adultos. Deben recordar que la
felicidad final tiene más importancia que la comodidad inmediata. Uno de
los ajustes que los recién casados tienen que hacer normalmente es el de
vivir con un presupuesto más reducido que el de sus padres. Esto es
normal. Un hombre que está empezando la vida no suele ganar tanto como
un hombre que tiene muchos años de experiencia. Tampoco van a tener
todos los muebles que tienen sus padres, ni todas las cosas extras como
el televisor, el vídeo, el microondas, etc., que los padres han comprado
a través de los años. Una pareja que intenta empezar su vida matrimonial
con todo lo que tienen sus padres empieza con problemas y con deudas.
Dependencia física
"El
que se casa, casa quiere." Este refrán se basa en un deseo natural de
los recién casados. La pareja necesita tiempo para establecer las bases
de su vida matrimonial, y este tiempo se consigue mejor en su propio
espacio, por humilde que sea. Es cierto que la familia patriarcal fue la
regla general en al cultura de las tierras bíblicas. Las mujeres al
casarse vivían con los padres del novio en un a casa o tienda muy cerca
de ellos. En su cultura, fue una necesidad económica, como en muchos
casos modernos. No siempre se logra el ideal, pero si un matrimonio
tiene que vivir con los padres está aplazando la independencia deseada
y, también, añadiendo tensiones a su propia relación.
Dependencia emocional
La
dependencia emocional suele ser lo más difícil de reconocer y remediar.
Es una indicación de la inmadurez de los padres, que no quieren dejar a
su hijo/a marcharse, o de los hijos o hijas que no quieren romper el
cordón umbilical. La esposa o marido que no quiere asumir las
responsabilidades de una persona adulta se queda en la época de la
adolescencia y sigue dependiendo de los padres emocionalmente. También,
hay otro tipo de dependencia emocional, pero se trata de una
transferencia de emociones. Sin saberlo, transferimos ciertos
sentimientos y emociones que teníamos hacia nuestros padres o nuestro
cónyuge. Por ejemplo, si una esposa pide a su marido que saque la
basura, él puede reaccionar negativamente porque en su subconsciencia
está reaccionando como si fuera un mandato de su madre. Piensa, muchas
veces sin saberlo, que su esposa intenta manipularlo como su madres
hacía.
Triángulos destructivos
Cualquiera de estos tipos de dependencia puede resultar en un triángulo
destructivo entre padres, marido, y esposa. El triángulo puede tener
variedad en sus componentes, pero siempre es un triángulo de rivalidad.
1.
Hijo y madre - esposa. Una mujer no recibirá la seguridad que quiere
de su marido si él es un "hijo de mamá." Un hombre de este tipo suele
buscar los mimos de la esposa y deja muchas de las responsabilidades del
hogar en las manos de ella. Quiere una madre, y va metiendo a su mujer
en este papel. Otro problema que surge es la comparación que hace entre
su esposa y su madre, siendo siempre mejor su madre.
2.
Hija y madre - marido. La niña nunca deja a su madre. Le cuenta a
ella todo lo que le pasa, incluso los conflictos matrimoniales. La madre
dice a su hija como manejar su casa, sus hijos, su marido. Muchas
mujeres que siguen dependiendo de sus madres son mujeres frígidas,
porque temen una relación madura entre hombre y mujer. El aliado que
tienen en sus madres las protege del dominio masculino. La mujer no
llega a aceptar las responsabilidades de su matrimonio. Sigue siendo una
niña bajo el cuidado de su madre.
3.
Hija y padre - marido. Muchas veces, las mujeres tienen conceptos
idealizados de sus padres - lo que convierte a su padre en un rival de
su marido. Más de un joven marido ha creído, justificadamente, que su
esposa hubiera preferido casarse con su papá. Si el marido asume el
papel de su padre, la esposa seguirá siendo niña y no sabrá expresarse
como mujer. Muchas veces, se nota esta falta en la vida sexual.
4.
Hijo y padre - esposa. Hay padres que siguen intentando controlar a
su hijo en todos los aspectos de su vida. Otro problema que se ve en
este triángulo es un hijo que sigue el ejemplo malo de su padre como
marido y padre. Este suele ser el caso de los maridos que maltratan a
sus esposas. Es un triángulo que existe en el subconsciente, y la esposa
sale perdiendo.
LOS PADRES: UNA RESPONSABILIDAD FIRME
Casi
inmediatamente después de la boda, los nuevos esposos se enfrentan con
la cuestión de cuáles son los deberes para con los padres frente a los
deberes para con el cónyuge. Aunque esta cuestión no venga al caso, en
un momento la tensión puede llegar a ser un punto de resentimiento que
se eche en cara de forma lógica o ilógica. Son pocos los que pueden
criticar a sus suegros ante su compañero sin arriesgarse a recibir a
cambio la crítica de sus padres. La disputa de degenerar en intercambios
de "tu madre" y "mi madres." Puede llegar a infestarse hasta el punto
que con cada visita, cada llamada, incluso con cada carta, vuelvan a
surgir los humos y hasta haya erupciones. La relación puede empeorarse
cuando los padres se convierten en abuelos. Esto tiene unas
implicaciones importantes en cuanto a las vacaciones y las ocasiones
especiales de la familia. ¿Hemos de amar a nuestros padres/suegros?
¿Cuáles son nuestras responsabilidades para con ellos? Vamos a mirar las
enseñanzas bíblicas.
Honra
Ex.
20:12 y Ef. 6:2 mandan a los hijos que honren a sus padres. Pr. 23:22
dice que esta honra ha de perdurar hasta la vejez, cuando las facultades
de los padres pueden degenerar. Rut extendió esta honra y respeto a su
suegro. Ex. 18 nos enseña que Moisés trató a su suegro con honra y
aceptó su consejo. Lea Dt. 27:16, Ex. 21:17, y Lv. 20:9. Todos estos
versículos advierten en contra de la tendencia de hablar mal de los
padres.
Cuidados materiales
1 Ti.
5:4 recuerda a los hijos de las viudas sus responsabilidades hacia
ellas. Jesús enseñó la misma responsabilidad en Mr. 7:10-13 cuando dijo
que los hombres que intentan esquivar su responsabilidad para con sus
padres por una falsa religiosidad obran mal. No debemos darles la
espalda en los momentos en que nos necesitan.
Cuidados emocionales
A
veces, los padres tienen más necesidades emocionales que materiales en
la vejez. Un hombre que ha sido activo toda la vida puede sentirse
olvidado e inútil durante los años de su jubilación. También, los hijos
deben reconocer que a veces los padres tienen problemas en adaptarse a
un hogar sin el hijo/a. Cuando todos los hijos se marchan el problema
suele aumentar. La madre, que ha dedicado toda su vida a sus hijos, se
encuentra sin trabajo, sin propósito. Como consecuencia, puede tener
sentimientos negativos hacia la mujer que "robó" a su hijo, quitándole
así su propósito en la vida.
El
hecho de haber nacido en una familia da a cada persona ciertas
responsabilidades como hijo. Estas cambian a lo largo de la vida y según
las circunstancias de cada uno, pero no desaparecen al casarse. La
relación padre/hijo simplemente entra en una fase nueva. Otra fase
distinta empezará cuando los hijos lleguen a ser padres. Del significado
del nacimiento de una tercera generación habla la Biblia en Pr. 17:6.
LOS HIJOS
Parece mentira, pero un acontecimiento tan singular como el nacimiento
del primogénito, con toda la alegría que conlleva, constituye una
amenaza para el matrimonio. En muchas parejas, provoca una verdadera
crisis en su relación. ¿Por qué? Porque otra persona se interpone entre
el marido y la mujer. El recién llegado puede provocar los celos de uno
de los dos, normalmente por parte del marido porque él ve al niño como
un rival en la atención y el afecto de la madre. Ya sea que el hombre
vea al nuevo niño como competición o no, lo cierto es que la casa nunca
volverá a ser como antes. El nacimiento del hijo significa un cambio en
la vida del hogar y en las relaciones entre los esposos. La solución de
este problema depende mucho de la actitud de los padres hacia el
intruso, y la Biblia nos enseña como debe ser.
Un
don
Varios versículos de la Biblia nos dicen que los hijos son dones que
Dios nos da. Gn. 33:5 y Sal. 127: 3-5 son algunas de las citas que nos
lo dicen con claridad. Si consideramos a nuestros hijos como dádivas de
Dios, cambiará nuestra conducta hacia ellos. Los trataremos con amor,
con respeto, y aceptaremos nuestra responsabilidad de cuidarlos y
educarlos. De todos los dones que nos da el Señor, los hijos son el
regalo más precioso y más digno de cultivar.
Una
responsabilidad
La
influencia más poderosa que los niños reciben durante sus primeros cinco
años de
vida
es la del hogar. Los niños de esta tierna edad aprenden principalmente
por imitación. En la gran mayoría de los casos, los hijos tratarán de
reproducir en sus propios hogares el modelo que recibieron de su padres.
El mejor regalo que un padre puede dar a su hijo para su futura
felicidad es que tenga una imagen de su padre como un hombre de
estabilidad y sensibilidad, una combinación equilibrada de autoridad y
amor. Es importante que el matrimonio sepa tratarse correctamente entre
sí porque esto afectará profundamente al trato y la comunicación entre
padres e hijos. La primera responsabilidad de los padres, entonces, es
proveer al niño de un hogar que sea un buen ejemplo del amor compartido
entre el padre y la madre. Una comunicación abierta entre todos los
miembros de la familia y unas relaciones basadas en la honestidad, el
perdón, y la aceptación son esenciales para la estabilidad que el niño
necesita.
La
responsabilidad de los padres en enseñar mediante su ejemplo es
asombrosa porque exige una vida genuina. "El hacer y el hablar han de
concordar."
Otras
responsabilidades de los padres hacia sus hijos son:
1.
Amor. Es posible que el amor de los padres hacia el niño haga más
daño que bien. Fue el caso de José, que sufrió los resultados tristes
del favoritismo paternal (Gn. 37:3; otro ejemplo tenemos en los gemelos
Esaú y Jacob, Gn. 25). Entonces, no podemos decir que los niños
necesiten sólo amor, sino un amor sabio, que muchas veces no es tan
fácil de dar como parece.
Pensamos que, si les damos todo lo que piden, estamos expresando nuestro
amor.
Pensamos que si creamos una dependencia total de nosotros, estamos
expresando amor.
Pensamos que si nos rendimos a los deseos de ellos, estamos expresando
amor - o si les regalamos un montón de "cositas", estamos expresando
amor. Nos equivocamos de muchas maneras. Si queremos aprender la forma
correcta de expresar nuestro amor a los hijos, debemos estudiar la
manera en que Dios muestra su amor hacia nosotros.
Dios
expresa su amor - en palabras (Jeremías 31:3; 1 Jn. 4:8) y acción (Jn.
3:16; Ro. 5:5 y 8). Toda la Biblia es una carta de amor y una historia
de actos de amor. Además, Dios espera que respondamos a su amor. Jesús
nos dice en Jn. 14:15 que sabe que lo amamos si guardamos sus
mandamientos. El espera ver vuestro amor en nuestras acciones.
2.
Disciplina. La disciplina es otra responsabilidad de los padres,
pero, ¡ojo! Es preciso que esté acompañada de amor - lo que Oseas llamó
"cuerdas de amor" (Oseas 11:4).
Dios
nos enseña por su palabra y por su ejemplo que la disciplina es una
parte necesaria e íntegra del amor paternal (Ap. 3:19).
3.
Enseñanza. Dt. 6:6-7 y Pr. 22:6 son algunos versículos que nos
recuerdan esta responsabilidad paternal. Además de la enseñanza que
recibe por osmosis en el hogar, el niño necesita instrucción formal, en
casa, en la escuela, y en la iglesia. En un hogar cristiano, la
instrucción bíblica es precisa si queremos impartir nuestra fe a
nuestros hijos.
4.
Proveer para sus necesidades físicas. 1 Ti. 5:8 enseña que el no
hacerlo es una negación de la misma fe que profesamos.
Hemos
visto que los padres tienen ciertas responsabilidades para con sus
hijos: 1) darles un ejemplo; 2) amor sabio; 3) disciplina; 4) enseñanza
- secular y espiritual; 5) proveer para sus necesidades físicas. Pero,
hay una cuestión a considerar en relación con estas responsabilidades.
¿Son para toda la vida, o solamente para unos años? ¿Siguen en pie
después de que los hijos se casan?.
Una
meta
En la
primera parte de esta lección, vimos que una dependencia paterna puede
causar muchos problemas a los hijos si la mantienen después de llegar a
la edad de adultos. Reconociendo que una dependencia prolongada no es
nada aconsejable, llegamos a otra responsabilidad de los padres hacia
sus hijos: prepararles para la independencia. La formación de un ser
adulto capaz de tomar sus propias decisiones es la meta de toda la
formación que los hijos reciben en el hogar.
Un
niño es un adulto en formación, y ha de ser respetado como tal. Los
padres cuidan de sus otras responsabilidades - el amor, la disciplina,
la enseñanza, y la provisión – teniendo en cuenta el tipo de adulto que
desean ver cuando su hijo sea mayor. Para lograr una independencia
feliz, es importante dar responsabilidades al hijo en la medida que es
capaz de asumirlas. Es una responsabilidad que aumenta con el
crecimiento del niño a través de los años. Hay que permitir que el hijo
aprenda a tomar sus iniciativas y decisiones dentro del marco propicio
que los padres ponen. Se va a equivocar muchas veces, pero aprenderá de
las mismas equivocaciones. No hay crecimiento sin errores. El salmista
lo reconoció (Sal. 25:7) y pidió perdón por los suyos. Los padres
tendrán muchas ocasiones de perdonar a sus hijos. En estos momentos,
conviene recordar el ejemplo de Jesús en Jn. 8:11 y su enseñanza en Lc.
17:3-4.
Hay
una fábula oriental que trata de la relación padre-hijo: Una golondrina
tenía tres pichones. La golondrina tenía que cruzar el mar y para ello
se puso uno de los pichones en la espalda. Cuando lo esta llevando, le
preguntó: "Cuando seas grande, ¿qué vas a hacer?" El pichón le contestó:
"Pues te voy a llevar a pasear y te daré comida." "Mala criatura" - dijo
la golondrina - y le tiró al agua y éste se ahogó. Llevando al segundo,
le preguntó lo mismo y el pichón le respondió: "Voy a hacer todo lo que
me pidas cuando sea grande." "Mala criatura" respondió la madre y le
dejó caer al mar. Al llevar al tercer pichón, le hizo la misma pregunta.
Éste
le respondió: "Voy a hacer lo que tú estás haciendo, cargar a mi propia
criatura, pues no puedo volar cargándote a ti."
Los
padres no tenemos hijos para que nos cuiden a nosotros en la vejez.
Criamos hijos para que ellos, cuando sean adultos, críen a sus propios
hijos. Es la responsabilidad de los padres educarlos con este fin y
ayudarlos a lograr la independencia propia de un adulto. Dios espera que
cada generación prepare a la siguiente (Joel 1:3).
LA
COMUNICACIÓN: CLAVE DE LAS RELACIONES
FAMILIARES
"En
el mismo cuarto - vivían en una boardilla - los dos guardaban silencio."
Con estas palabras, Carlos Edmundo de Ory empieza el relato triste ("El
paquete postal") de un matrimonio para quienes el silencio se había
convertido en un nudo entre ellos. Ocuparon el mismo cuarto, pero no
compartieron sus vidas. La comunicación entre ellos había cesado hacia
tiempo, y ahora reinaba el silencio en el ambiente cargado de malestar.
¿En
cuántos hogares se repite a diario esta misma escena? La mujer vive en
su mundo y se preocupa de sus cosas, mientras el hombre desarrolla su
vida aparte. Están juntos, pero separados por un abismo causado por la
falta de comunicación. Los consejeros matrimoniales dicen que la falta
de comunicación es la causa número uno de los problemas matrimoniales.
La
mayoría de las esposas se quejan de que sus maridos no las escuchan, que
no tienen interés en lo que dicen. Por otro lado, la queja clásica del
marido descarriado es que su esposa no le entiende. ¿Qué es la
comunicación? ¿Cómo podemos saber si la hemos logrado de verdad? La
comunicación es el intercambio de ideas entre dos personas; es el
proceso que permite a la gente conocerse y relacionarse; es compartir
información con otra persona de tal manera que ella entienda lo que uno
dice.
La
comunicación es algo más que hablar y escuchar, aunque son aspectos
esenciales de la comunicación. Para ser completa, tiene que incluir la
comprensión. Este encuentro de significados no es fácil de conseguir.
Para ver las dificultades en lograr una comunicación completa, sólo
tenemos que meditar esta frase: "Ya sé que entendiste lo que tú te
imaginas que quise decir, pero no estoy tan seguro de que entendieras lo
que realmente dije."
Los
especialistas en comunicación dicen que podemos comunicar hasta seis
mensajes al hablar con una persona: (1) lo que tú quieres decir; (2) lo
que tú dices realmente; (3) lo que tu interlocutor oye; (3) lo que tu
interlocutor dice sobre lo que tú dijiste y (6) lo que tú crees que tu
interlocutor dijo acerca de lo que dijiste tú.
Tantas interpretaciones del mensaje son posibles en parte debido a que
la comunicación viaja sobre dos carriles: el verbal - lo que decimos y
lo que oímos; y el no verbal - lo que percibimos por la vista, el
olfato, y el tacto. Las expresiones de la cara, los gestos y movimientos
del cuerpo - los portazos, por ejemplo - forman parte de la comunicación
no verbal. Incluso la postura y la posición del cuerpo son parte de esta
comunicación no verbal.
El
padre está sentado delante de la tele, viendo un partido de fútbol. Su
hijo pequeño empieza a hablarle de un problema, pero el padre no cambia
de posición. Responde al niño sin mirarle y sin quitar los ojos de la
pantalla. Dice al niño que lo está escuchando, pero su mensaje no verbal
contradice las palabras de su boca.
Además, filtramos lo que oímos a través de nuestros sentimientos, y esto
hace que, con frecuencia, no oímos lo que el otro realmente dijo.
Nuestra interpretación de lo que oímos puede ser muy distinta de lo que
la otra persona quiso decir. Siguiendo la ilustración del párrafo
anterior, el padre no quería decir que su hijo no tenía importancia para
él, pero es el mensaje que el niño recibió a través de la comunicación
no verbal pasado por el filtro sensible del niño.
En
realidad, el contenido o las palabras utilizadas comunican solamente el
7% del mensaje. El tono de voz del parlante contribuye el 38% y la
comunicación no verbal da el 55% del mensaje que el oyente recibe.
CLASES DE COMUNICACIÓN
Conversación estereotipada
¿Cómo
estás? ¿Cómo están los niños? Este es el nivel de los saludos.
Conversación de información
Hablar de otros, de los acontecimientos, de la tele, la vecina, de lo
que otros dicen, etc. Esta clase de conversación suele tener dos
niveles: el nivel de los intereses diferentes y el nivel de los
intereses comunes. Por ejemplo, dos madres que tienen hijos en el mismo
colegio conversan sobre el colegio (un interés común), pero la
comunicación no va más allá.
Hablar de mis ideas y juicios
Aquí
empieza la comunicación real. Si la persona nota que no se acepta lo que
dice, muchas veces dará marcha atrás. Una conversación de nivel social
puede llegar hasta aquí, o puede cubrir las dos primeras clases
solamente.
Hablar de los sentimientos y emociones
Se
expresa lo que se siente. Es una comunicación más íntima, que revela a
la otra persona lo que a uno le interesa.
Comunicación completa, sincera
Es la
conversación íntima, emocional y personal. Es compartir con otro quien
eres sin pretensiones. Se logra con pocas personas.
BARRERAS DE LA COMUNICACIÓN
Falta
de habilidad
Se
puede vencer con el estudio de las técnicas y con la práctica.
Normalmente, la habilidad que hace más falta cultivar es la de escuchar.
Stg. 3:1-8 advierte del peligro de hablar demasiado, mientras Stg. 1:19
menciona lo deseable que es estar dispuesto a oir.
Temor
Este
es el temor al rechazo, una autoprotección intuitiva. Una persona con
este problema no quiere correr el riesgo de ser herido. Resulta mucho
más fácil una retirada en solitario que el intento de comunicarse. Esta
retirada puede ser física o emocional.
Autoimagen pobre
La
falta de comunicación se debe a que piensan que sus ideas no valen la
pena o que no interesan a nadie.
Insensibilidad
Escuchar las palabras sin captar los sentimientos que hay detrás de
ellas es otra barrera a la comunicación. El oyente puede ser insensible
de varias maneras. Puede asumir el papel de juez y fijar la culpa y la
multa en seguida. Puede ser un "manitas" que pretende arreglarlo todo,
dando la solución en un abrir y cerrar de ojos. Puede imaginarse ser un
psicólogo e intentar explicar las razones e intenciones detrás de cada
palabra. Aunque tenga buenas intenciones, corta la comunicación en su
afán de dar la respuesta, sin tener en cuenta los sentimientos del otro.
Las
prisas de la vida
Según
un estudio, los matrimonios normalmente pasan solamente 26 minutos a la
semana hablando de cosas importantes, y muchos no llegan ni a eso. ¿En
qué consiste normalmente una conversación entre marido y mujer? la
comida, la tele, los deberes de los niños, la ropa, etc. Muchas veces,
no es por una falta de interés, sino de los quehaceres que se
interponen. Con la responsabilidad de la casa, la familia, y el trabajo,
pasan casi todo el tiempo juntos haciendo "cositas" sin dedicarse tiempo
el uno al otro. Como resultado, la comunicación sufre.
Diferentes intereses, educación, valores
Muchos no hablan porque no tienen nada en común. Esta falta de
comunicación entre matrimonios se hace más patente si hay mucha
diferencia entre el crecimiento intelectual o social de la mujer y el
hombre. Una mujer que se dedica totalmente al hogar necesita cultivar
otros intereses y mantenerse mentalmente estimulada. Ambos, hombre y
mujer, deben esforzarse en tener intereses comunes además de los hijos.
Fatiga
El
cansancio físico o mental hace difícil una comunicación clara. Es
preciso hacer planes para cambiar la rutina, dedicar tiempo al recreo
familiar y períodos de descanso, para superar esta barrera.
El
juego de las adivinanzas
"Si
me amara de verdad, sabría lo que pienso." Esta presunción no es justa,
porque no es tan fácil entender a otra persona, por querida que ésta
sea. Puede dar lugar a muchos malentendidos. Es mucho más segura la
comunicación abierta.
PRINCIPIOS PARA LA BUENA COMUNICACIÓN
Como
hemos visto, la verdadera comunicación tiene tres facetas: la palabra
hablada, la palabra escuchada, y la palabra comprendida. Para mejorarla,
hay que desarrollar las habilidades en estas tres áreas. La Biblia
contiene unas sugerencias prácticas para lograr un nivel más alto de
comunicación.
Hablar
1.
Habla después de pensar. Habla de una manera clara para que el
oyente pueda entenderte. Pr. 10:19.
2.
Di siempre la verdad. Una mentira suele resultar en otra para cubrir
la primera, soltando así una cadena de mentiras que destruye la
confianza. Ef. 4:25; Col. 3:9.
3.
Usa las palabras para animar y edificar, no para censurar o criticar.
Ef. 4:29; Ro. 14:13. Si alguien te ataca verbalmente, no respondas de la
misma manera. Ro. 12:17,21; Pr. 17:13.
4.
En momentos de ira, es mejor hablar en vez de estallar o callarse y
estar resentido. Ef. 4:26-27.
5.
Evita el machacar. Pr. 19:13.
6.
No domines la conversación. Stg. 1:19-20. Dos maneras de dominar la
conversación son: (1) controlar la dirección de la conversación y (2) no
dejar que el otro hable. Existen matrimonios en el que uno está siempre
terminando la frase del otro.
7.
Habla con sencillez, sin rodeos . Mt. 5:37.
8.
Habla personalmente. Si tu compartes tus sentimientos, él otro
estará más dispuesto a compartir los suyos. Requiere valor, pues te
arriesgas a ser rechazado hablando de esta manera.
9.
Evita las murmuraciones. Pr. 17:9. Es mucho más fácil tirar folletos
desde un avión que recogerlos luego. Pasa igual con las palabras que
salen de la boca.
Escuchar
1.
Está dispuesto a escuchar sin responder hasta que el interlocutor haya
cesado de hablar. Pr. 18:13.
2.
Presta atención al hablante. Más valen unos minutos de total
concentración que muchas horas distraídas.
3.
Escucha lo que te dicen. Presta atención no solamente a las
palabras, sino al lenguaje no verbal que revela los sentimientos - el
tono de voz, la expresión facial, la postura, los gestos. Presta
atención, también, al lenguaje de la conducta. Si un niño rehúsa comer,
¿es qué no tiene hambre? O, ¿está usando la negación de la comida como
un método para exigir la atención de la madre?
4.
Escucha activamente. Esto implica recibir, aceptar, y tratar de
comprender el mensaje. Implica la aceptación de la persona parlante.
5.
Mira a la persona que habla. Es una muestra de interés.
6.
Crea una atmósfera de aceptación.
7.
Recuerda que, como oyentes, tenemos que luchar en contra de dos
tendencias: (1) excluir lo que no queremos oír; (2) escuchar nuestra
interpretación de lo que oímos en vez de lo que la persona
realmente dice.
8.
Verifica en puntos cruciales lo que piensas que oyes. Los
significados del parlante y los significados del oyente deben coincidir
para lograr la comunicación verdadera. Se puede determinar si la está
logrando si pregunta acerca de lo que está oyendo. Otra técnica es
sencillamente la repetición de las palabras que el parlante acaba de
decir, reflejándose sobre ellas. Estos dos métodos dan una oportunidad
al parlante para confirmar o corregir lo que has entendido.
9.
Sé fiable. Si alguien te comparte una confidencia, guárdala como
tal. Pr. 11:13. Los padres necesitan tener un cuidado especial en cuánto
a los secretos que sus hijos comparten con ellos. Divulgar los secretos
de uno es una manera segura de terminar la comunicación con esa persona.
También, es preciso no echar en cara, en momentos de enfado, un secreto
que antes fue compartido en un momento de intimidad.
Comprender
Una
cosa es oír, y otra entender. Jesús hizo referencia a esta diferencia en
Mr. 7:14 y expresó su deseo de que la comprensión acompañe el escuchar.
Es una parte esencial de la comunicación, y la más difícil de lograr.
1.
Sé sensible a los sentimientos de otros. La comunicación depende más
de lo que se siente que de los hechos. Los sentimientos se revelan por
el tono de voz, la expresión de la cara, y los movimientos del cuerpo.
La interpretación de lo dicho importa más que lo dicho. Pr. 12:18 nos
recuerda que nuestras palabras pueden dañar o curar los sentimientos del
otro.
2.
Sé honrado. La verdad debe ser la norma en las relaciones humanas.
Claro, hay que expresar la verdad con discernimiento y con amor. Un
matrimonio basado en el engaño siempre será un matrimonio problemático.
3.
Valora a la otra persona. Sé respetuoso con su personalidad. No es
necesario decir "no me importa lo que estás diciendo" - la actitud misma
del oyente lo dice claramente. Se nota por la atención prestada o por la
falta de ella. Cada persona tiene valor y es digna de nuestro tiempo y
atención. Fue creada a la imagen de Dios. Gn. 1:26. Su valor es tal que
Dios mandó a su Hijo Unigénito para rescatarla. Jn. 3:16.
4.
Intenta identificarte con la otra persona. Haz un esfuerzo por ver
las cosas desde el punto de vista, de sentir lo que él siente.
CONCLUSIÓN
El
psiquiatra suizo, Dr. Pablo Tournier, dice que "es imposible enfatizar
demasiado la inmensa necesidad que los humanos tenemos de ser
escuchados, tomados en serio, y comprendidos." La comunicación debe
tener como meta no tanto la unanimidad como la armonía. Todos pueden
mejorar su capacidad de comunicarse con los demás si realmente lo
desean, pero requiere un compromiso personal.
Una
buena comunicación no resuelve todos los problemas de las familias. Los
diferentes miembros de una familia pueden comunicarse muy bien, y
todavía estar divididos por tener valores y metas distintas. Aunque no
sea una panacea milagrosa, es cierto que sin la comunicación abierta es
prácticamente imposible lograr la intimidad deseada. Abrirnos para
comunicarnos realmente con otros es arriesgado porque nos hace
vulnerables. No obstante, vale la pena aceptar el riesgo. Dios mismo se
atrevió a comunicarse con la humanidad. Le costó la muerte de su Hijo en
una cruz, y el rechazo de la mayoría de los hombres. Pero, todos los que
hemos aceptado su oferta de comunicación con El testificamos del gozo,
la libertad, y la paz que da. Él mantiene esta comunicación abierta
mediante el Espíritu Santo y la oración. Está dispuesto a ayudarnos a
lograr una vida mejor dentro de nuestras familias por medio de la
comunicación verdadera. La puerta está al alcance de nuestra mano; sólo
hay que tomar la decisión de abrirla por fe y entrar en comunión con El.
EL
CONFLICTO EN EL HOGAR
Hemos
visto que la comunicación consta de tres elementos: la palabra hablada,
la palabra escuchada, y la palabra comprendida. Si uno de estos
elementos falla, no hay verdadera comunicación. Si uno habla y el otro
escucha, pero no logran la comprensión, el resultado no es solamente un
fallo en las vías comunicativas sino que muchas veces produce un
conflicto.
El
conflicto puede ser explosivo o callado, pero básicamente, es el
desacuerdo. Está marcado por la tensión emocional que resulta de
necesidades o deseos incompatibles, o de una situación desgraciada que
no ofrece una salida fácil. Como el matrimonio es la unión de dos
individuos con sus opiniones y caracteres particulares, el conflicto
entre marido y esposa es inevitable. Si lo reconocemos como un hecho
natural de la vida, podemos empezar a comprenderlo.
CAUSAS DEL CONFLICTO
Al
casarse, una pareja tiene que adaptarse mutuamente en, por lo menos,
tres áreas: (1) la organización ambiental - donde viven, qué comen, el
horario, etc.; (2) diferentes valores, metas, y prioridades, (3)
diferentes personalidades.
Muchas veces, la misma característica que atraía antes de casarse se
convierte en una molestia una vez que tiene que vivir con ella todos los
días. Por ejemplo, la lozanía de la novia por las noches atraía mucho al
muchacho durante su noviazgo. Pero, después de casarse, él se dio cuenta
de que esta vivacidad se debía a que la novia tenía la costumbre de
quedarse dormida toda la mañana. Cuando él regresó a casa a mediodía
para comer y encontró que no había hecho absolutamente nada en toda la
mañana y que la casa estaba sin ordenar, empezó a ser causa de
conflicto.
Una
investigación de 1500 matrimonios reveló varias causas de conflicto
matrimonial que son dignas de ver. En realidad, es una lista de las de
los cónyuges.
Características de una esposa incompatible
Machacona, no cariñosa, egoísta, se interpone a los pasatiempos del
esposo, desarreglada, contradice al marido al disciplinar a los hijos,
presumida, critica al marido, descuida a los hijos, descuida a la casa.
Características de una marido insatisfactorio
Desconsiderado, mal administrador, mentiroso, no cariñoso, no
comunicativo, duro con los niños, sensible (se ofende fácilmente), falta
de interés en el hogar, falta de ambición, descortés.
Otras
causas
A
estas características, se puede añadir un sinfín de otras causas de
conflicto: los suegros, los hijos, las demandas del trabajo, las
responsabilidades del hogar. Una comparación negativa del cónyuge con
otro normalmente termina en un conflicto abierto. Si no se llega a eso,
puede producir un enfriamiento en las relaciones.
Las
ambiciones irreales, en nada ajustadas a las circunstancias del hogar,
pueden dar lugar al conflicto. Esto pasa cuando uno de los cónyuges, o
ambos, sueñan con tener lujos y comodidades, como si esto fuera lo más
importante de la vida. Nunca se satisfacen con lo que tienen, y hacen la
vida imposible a los otros miembros de la familia.
Otra
causa muy común es el "amor hostil". El amor y el odio son dos emociones
muy relacionadas. Hay momentos cuando sentimos hostilidad hacia la
persona amada, porque tiene a la vez características que nos atraen y
que nos repelen. El amor hostil se manifiesta más si amamos
ambiciosamente o egoístamente, es decir, si esperamos que el cónyuge
cambie para ser lo que queremos que sea, en vez de aceptarlo como es.
Hay que recordar que Dios nos ama tal cómo somos (Ro. 5:8), y quiere
darnos a nosotros esta misma clase de amor hacia los demás. El enojo es,
al fin y al cabo, una expresión de nuestro egoísmo dañado. Es una
demanda de atención a que reconozcan mi valor con el debido respeto, y
que me vean como digno de su amor y aprecio.
Cómo
el conflicto está tan íntimamente conectado al autoconcepto (la opinión
que uno tiene de sí mismo), cualquier daño - real o imaginado - al ego
puede poner en marcha una cadena de sentimientos que da como resultado
una ruptura de relaciones. El proceso va más o menos así: Siento una
frustración en mi relación con otro. En mi opinión, está rechazándome o
abusando de mí. Me siento ansioso. Para quitarme la ansiedad, me enojo.
La ira me da una sensación de poder, de estar en control, aunque lo que
ocurre con frecuencia es todo lo contrario.
MANERAS DE VER EL CONFLICTO
El
modo de reaccionar ante un problema determina en gran parte el concepto
que uno tiene del conflicto. En su libro ¿Diferencias personales?, David
Augsburger describe distintas maneras de ver el conflicto.
Algo
dado
"Somos incompatibles. No se puede arreglar, entonces es mejor tener poco
contacto." La persona que ve el conflicto de esta manera decide
retirarse de la relación. Los conflictos son irremediables, y la única
manera de evitarlos es la separación. Los dos pierden con la huida como
única solución. Es un escape, pero en realidad no resuelve nada. Al
sentirnos rechazados, rechazamos. Es una autoderrota.
Rebeca, la esposa de Isaac, llegó a la conclusión de que la separación
era la única manera de evitar el conflicto entre sus dos hijos, Esaú y
Jacob, y le aconsejó a Jacob que se marchara de casa (Gn. 27:43-45). Su
marcha no resolvió el problema; años más tarde, Jacob todavía temía lo
que su hermano le pudiera hacer (Gn. 32:7).
Algo
aplastante
El
conflicto significa el rechazo, el final de una relación, entonces es
mejor ceder para salvar la relación. Una persona que siempre cede puede
parecer generosa, sumisa, mientras por dentro se hace cada vez más
tensa. Esta es la actitud de las mujeres maltratadas por sus maridos,
que se callan para preservar el matrimonio.
Algo
inevitable
Este
es el problema de los perfeccionistas y justos que piensan que saben
toda la verdad y es inevitable chocar con los errores de los demás. Esta
persona siempre tiene la razón, y está convencida de que es su deber
corregir a otros. Al recibir un ataque, contraataca.
Una
diferencia mútua
Este
es el punto de vista de los mediadores (los diplomáticos) que buscan una
solución, una cooperación, un compromiso en el cual cada uno ceda algo.
Dos personas poseen la mitad de la verdad y están dispuestos a aceptar
esta mitad y ceder la otra - llegar a un acuerdo, un consenso. Cada uno
da su parte. El resultado puede ser dos semiverdades en vez de toda la
verdad.
Algo
natural y neutral
"Amo
lo suficiente como para enfrentar el problema." Una persona con este
punto de vista ha llegado a una madurez en sus relaciones, y es una
persona segura en su relación, su matrimonio. El conflicto no es una
amenaza a su amor, sino un problema que hay que resolver.
Uno
de los obstáculos principales a la resolución pacífica de los conflictos
es que tienen que ser resueltos por las dos partes. Como los
contrincantes casi nunca comparten el mismo concepto del conflicto, el
trámite se pone difícil. Sería de mucha ayuda considerar el punto de
vista que tú tienes de los conflictos en general y el punto de vista de
los otros miembros de tu familia.
LA
REPRESIÓN DEL CONFLICTO
A
veces, conviene evitar el conflicto. Si la esposa está muy nerviosa y a
punto de explotar, no es el mejor momento de mencionar un problema. Sin
embargo, no debemos confundir evitar el conflicto con eludirlo. Huir de
un conflicto puede originar mayores problemas más tarde.
Alan
Compton en su libro Armonía familiar da una lista de diez tipos de
personas que intentan eludir los conflictos:
1.
El deshonesto. Construye su vida sobre la decepción o sobre el
evitar compartir sus sentimientos verdaderos. Pretende convencerse de
que no existen problemas.
Esta
tendencia puede ser mayor entre matrimonios cristianos que piensen que
el hecho de creer que su matrimonio tiene la bendición de Dios es una
garantía contra todo conflicto.
Otros
no quieren admitir la desilusión.
2.
El que se acomoda. Esta persona siempre quiere agradar al otro, no
importa cuán enojada se sienta al hacerlo.
3.
El mártir. Uno que "sufre en silencio" sin intentar escapar del
sufrimiento porque recibe cierto placer con ello.
4.
El castigador. Esta persona usa el silencio como arma.
5.
El romántico. Intenta aceptar a la otra persona como es, sin
cuestionar ni desafiar.
6.
El resignado. Ha escogido su camino; tiene que aceptar las
consecuencias. Su lema es, "A lo hecho, pecho."
7.
El transferidor. En vez de enfrentarse con quien tiene el conflicto,
transfiere su hostilidad a otra persona o cosa. Por ejemplo, la mujer
está enfadada con su marido. En vez de gritarle a él, grita a los niños.
Los niños suelen sufrir mucho en un hogar donde uno de los padres
practica esta manera de eludir los conflictos matrimoniales. De igual
manera, muchas mujeres sufren los resultados del enojo que el marido
tiene contra su jefe, porque no lo puede expresar en el trabajo.
8.
El nulo. Esta persona evita los conflictos por no relacionarse
estrechamente con otros. Simplemente, no se mezcla con nadie.
9.
El culpable. Por reconocer que está equivocado, quiere evitar una
discusión.
10.
El que "guarda la paz" a cualquier precio. Procura evitar los
puntos conflictivos. Es menos penoso aceptar una situación mala en vez
de corregirla. Quizás, te has podido ver reflejado en esta lista. Muchos
cristianos tienen la tendencia de reprimir la ira y de pensar en los
conflictos como algo antagónico a la vida cristiana. El Sermón del Monte
nos dice que los pacificadores serán bienaventurados, y tomamos esta
declaración como un mandato.
La
represión de la ira y la evasión de los conflictos dan lugar a úlceras,
ansiedades, dolores de cabeza, y hasta depresiones. Dios nos dio las
emociones - hasta la ira nos dio. Lo que la Biblia enseña no es la
represión del enojo, sino su control. Hay mucha diferencia.
SUGERENCIAS PARA CONTROLAR EL CONFLICTO
Uno
de los problemas principales es que el conflicto tiene que ser resuelto
por las dos partes. Si una estuviese dispuesta a intentarlo, pero la otra
no, entonces no resultaría.
El
conflicto no tiene que ser algo destructivo - puede y debe ser
destructivo. La verdad es que la tensión forma parte de todas las
relaciones interpersonales sanas. Una relación sin cierta tensión es una
relación enferma o superficial. Jesús nos dice claramente en Jn. 16:33
que vamos a tener aflicciones - y ¿qué es el conflicto si no aflicción?
- pero debemos mantener la confianza y la fe en medio de ella.
Jesús
nos dio varias muestras de cómo resolver los conflictos de una manera
clara y positiva. Mr. 3:1-6 relata un momento de conflicto en la vida de
Jesús que provocó su enojo v.5, "mirándolos alrededor con enojo." Pero,
él sabía expresar su enojo de una manera controlada y hasta creativa.
Usó el momento para curar al hombre con la mano seca.
La
confrontación que tuvo Jesús con los escribas y los fariseos sobre la
mujer adúltera (Jn. 8:1-11) es otro ejemplo de cómo Jesús resolvió un
conflicto positivamente porque era capaz de responder con amor. Vemos
que Cristo es nuestro ejemplo hasta en el enfado, y que hay maneras
positivas de expresar nuestra ira.
Hay
básicamente dos maneras de transmitir un mensaje de enojo: (1)
aceptación de la otra persona, (2) acusación de ella.
Para
que la ira esté dirigida por el amor, es preciso que expresemos nuestro
enojo sobre la conducta de la persona, no sobre la persona. Es rechazar
la conducta, pero no a la persona.
Esta
es la primera regla para resolver los conflictos:
1.
Trata directamente con el hecho y no ataques a la persona. Hay que
seguir el ejemplo de Jesús, que siempre mostró que lo más importante son
las personas... no quien lleva la razón.
2.
Escoge el tiempo y el lugar apropiados para tratar los conflictos.
Si el marido está escuchando las noticias, no es un buen momento. Si la
mujer está preocupada con la comida, no es un buen momento. Muchas
veces, es preferible dejar pasar el enfado para poder hablar con calma.
El escritor de Proverbios da buenos consejos en el capítulo 15, v.1, y
en el capítulo 25, v. 15.
3.
Intenta ser honesto acerca de la causa del conflicto. La chispa
pudiera haber sido una tontería mientras que la causa real es mucho más
seria, un problema latente sin resolver. Es mejor ahorrar las energías
que discutir sobre pequeñeces.
4.
No te apartes del asunto. Si se saca a relucir otros problemas que
no están relacionados con el problema actual, la discusión puede
explotar. No es el momento de mencionar todos los fallos del otro.
Amenazas de separación o de divorcio no ayudan. Es más fácil encontrar
una solución si los dos la desean de verdad.
5.
No dejes que pase mucho tiempo antes de tratar lo que te irrita. No
es bueno acumular conflictos sin resolver. Esta práctica suele traer
resentimientos y amargura.
6.
Recuerda que es posible ganar la batalla y perder la guerra. Un
conflicto no está resuelto si deja a uno aplastado o humillado. Uno no
puede ganar y el otro perder en un conflicto matrimonial - los dos
ganan, o los dos pierden.
7.
El silencio no es una solución al problema. Puede incluso ser un
arma para controlar, frustrar, o manipular al otro. A veces, el silencio
parece ser el camino menos doloroso, pero normalmente está tapando
momentáneamente el problema, no resolviéndolo. Resurgirá otro día, más
fuerte aún. Si el marido, por ejemplo, usa este método, la esposa debe
mostrarse dispuesta a escucharle cuando quiera hablar, pero no debe
forzarle ni insistir.
8.
Olvida los errores del pasado. También, conviene olvidar las
palabras "nunca" y "siempre". Las generalizaciones suelen ser una forma
típica de exagerar.
9.
Cuando estés equivocado, admítelo; cuando tengas razón, cállate. Haz
tuyas las palabras de Pr. 28:13. El reconocimiento de un posible error
personal es una muestra de humildad, una de las características de la
vida nueva en Cristo. A veces, es necesario pedir perdón aunque no se
tenga la culpa. La tranquilidad y el amor son más importantes que una
victoria personal.
10.
Aprende a perdonar. El conflicto se hace más crónico por la
incapacidad de perdonar. A la vez, es necesario saber aceptar el perdón.
Si Dios, que es todo bondad, nos puede perdonar a nosotros, ¡cuántos más
debemos perdonarnos los unos a los otros! (Lee atentamente Hch. 10:43 y
Ef. 4:32).
Dios
espera que sus hijos sean pacificadores (Mt. 5:9). Para serlo, hay que
saber enfrentarse con amor, sin dañar, sin quitar nada del valor de la
otra persona. En una relación madura, los dos, hombre y mujer, sabrán
enfrentarse de verdad mientras que afirman su amor. Este tipo de
enfrentamiento hará que la vida matrimonial se enriquezca.
El
amor es dinámico; su naturaleza no permite que sea estático. Tiene que
aumentar o disminuye. Cada vez que uno niega la existencia de problemas
o teme arriesgar la intimidad para resolverlos antes de que se hagan más
grandes, va consiguiendo como resultado la muerte - poco a poco - de la
confianza y del amor. El aburrimiento en una relación vacía sería el
resultado. El amor vital puede transformar el conflicto en una fuerza
constructiva que dará una mayor comprensión y compenetración al
matrimonio.
El
Apóstol Pablo escribió sobre esta clase de amor en su primera carta a
los corintios, capítulo 13. Conviene meditar en sus palabras. Amor tan
puro es un don de Dios, un reflejo del amor que Dios tiene hacia
nosotros. Si todavía no has experimentado este amor en tu vida, ¿no
quieres aceptarlo ahora?.
LA
DISCIPLINA
El 20
de noviembre de 1959, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó
la llamada "Declaración de los Derechos del Niño". Los diez principios
del documento mencionan muchos derechos - de la educación, de la salud,
de juegos y recreaciones - pero, un punto que es notable por su ausencia
es el de la disciplina. ¿Se puede considerar la disciplina como un
derecho innato del niño, o es algo que viola sus derechos y libertades?
La respuesta dependerá del concepto que cada uno tenga de la disciplina.
Si por disciplina entendemos la instrucción en las responsabilidades
morales, llegaremos a la conclusión de que es una parte esencial en su
educación. Aún más, se puede decir que la disciplina es una parte
esencial del amor hacia ellos. Ap. 3:19 dice que Dios reprende y castiga
a los que ama, mientras Pr. 13:24 llega más lejos diciendo "El que
detiene el castigo, a su hijo aborrece; mas el que lo ama, desde
temprano lo corrige." Según la Biblia, la ausencia de disciplina
demuestra la falta de amor; la presencia del amor verdadero, del amor
que busca el bien del hijo como prioridad, implica disciplina.
LOS PROPÓSITOS
La
meta principal de la disciplina es lograr una persona madura -
responsable, con un propósito en la vida, y con un autoconcepto
saludable. La disciplina impuesta por los padres quiere lograr la
auto-disciplina en el hijo, el dominio propio. El mismo niño, a través
de los años, debe aprender a controlar su propia conducta y ejercer sus
libertad e independencia de una manera responsable. Una sociedad sin
disciplina - sin reglas de convivencia - es un caos. También lo es un
hogar donde cada miembro vive a su aire y hace lo que le da la gana
(Lección 2, "Modelo anárquico individualista"). Para vivir
armoniosamente en grupo - sea la familia, la escuela, la comunidad - es
necesario vivir con respeto hacia los demás. La disciplina ayuda a
desarrollar este respeto, y a aprender las consecuencias de infringir
los derechos de los demás.
Es
interesante notar que los términos "disciplina" y "discípulo" proceden
de la misma raíz romana que significa "instruir". Disciplinar es mucho
más que corregir; es todo lo que los padres dicen y hacen para moldear
el carácter del niño. La disciplina tiene dos facetas, cada una de ellas
importante: (1) nutrir, (2) restringir. En otras palabras, los padres
alientan la conducta deseada y corrigen las acciones no deseadas para
que el niño crezca moralmente. Es similar al cuidado que un jardinero da
a un rosal. Para que florezca, le pone abono y, a su debido tiempo, lo
poda.
La
sociedad espera que los individuos maduros controlen sus impulsos, y el
mejor sitio para aprender este dominio propio es el hogar. Los padres
tienen la responsabilidad de enseñar a sus hijos a vivir de una manera
aceptable. Esto es la disciplina.
LOS MÉTODOS
Cada
niño es un individuo distinto, y un método de disciplina que funciona de
maravilla en uno, no es necesariamente lo que va a dar los resultados
deseados en otro. Hay que elegir el método y aplicarlo de acuerdo con la
necesidad del niño según su sexo, su inteligencia, madurez, salud,
estabilidad emocional, y personalidad. El método en sí no tiene tanta
importancia como la reacción del niño a la disciplina. En este aspecto,
los padres son como los médicos: tienen que experimentar hasta que
encuentren la medicina adecuada.
De
nutrición
1.
Los premios. En vez de castigar la conducta mala, se puede
disciplinar premiando la conducta buena. Es reforzar lo que queremos
lograr. Este tipo de disciplina se puede empezar casi desde el momento
de nacer. Por ejemplo, si la madre coge al niño cada vez que llora, está
enseñándole a llorar para obtener lo que quiere. Si lo coge cuando está
contento, está enseñándole a sonreír para obtener lo que quiere. Los
niños suelen aprender esta regla rápidamente. La idea es muy sencilla -
premiar la conducta deseable y abstener de premiar la conducta
indeseable.
Vamos
a ver otra aplicación práctica... la cuestión de las comidas. Si el niño
no quiere comer lo que la mamá ha preparado, y ella va en busca de otra
comida más de su agrado, está enseñando a su hijo a ser un problema cada
vez que se sientan a la mesa. Si no quiere comer lo que está en su
plato, pero sabe que es la única comida que va a haber, si tiene hambre,
la comerá. Muchos niños dan problemas a la hora de comer porque los
padres los han enseñado a ser problemáticos. Han aprendido a través de
los años que pueden obtener la atención plena de la madre si rehúsan
comer. Otra vez, la idea es sencilla - premiar la conducta deseable y
abstenerse de premiar la conducta indeseable.
2.
El ejemplo. Los niños aprenden más por el ejemplo que por cualquier
otro método de enseñanza. Para criar hijos disciplinados, es
imprescindible que los padres practiquen la disciplina propia. Hay que
proveerles ejemplos dignos de ser imitados.
Es
importante, también, que los padres no intenten dar la impresión a los
niños de que son personas perfectas. A veces, será necesario pedirles a
los hijos perdón. Hay que ser honestos con ellos - buscar juntos la
voluntad de Dios e intentar juntos seguirle a El.
3.
El amor. Para ser eficaz, todo método de disciplina debe ser
respaldado con el amor de los padres. Es de suma importancia que el hijo
no se sienta rechazado, que la disciplina no llegue a ser una barrera
entre él y sus padres, ni entre el padre y la madre. Es triste, pero la
diferencia de opinión sobre cómo disciplinar a los hijos es una de las
principales causas de conflicto entre los cónyuges. El niño aprende a
una edad temprana cuál de sus padres es más flojo en este aspecto, y
aprende rápidamente a manejar esta diferencia a su favor. A los ojos de
un niño en un hogar con este tipo de división, uno de sus padres llega a
ser "el bueno" mientras que el otro queda con el apodo del "malo". Si el
papá tiene que disciplinar a uno de los hijos, no ayuda nada a la
convivencia familiar si este niño va corriendo a la mamá para buscar
apoyo y consuelo en sus brazos. El consuelo ha de venir de los mismos
brazos del papá - disciplina y corrección - pero acompañado con amor y
aceptación. Es muy importante. Es el ejemplo que nos da el Señor. He.
12:4-8 nos recuerda que "el Señor al que ama, disciplina" y que los que
reciben esta disciplina no son hijos verdaderos. Si los padres usan
cualquiera de los métodos de disciplina con amor, no serán culpables de
provocar a ira a sus hijos (Ef. 6:4). Tendrán en cuenta los sentimientos
de los hijos y los ayudarán a ver el por qué del castigo y lo que
quieren lograr. En otras palabras, la disciplina será en contra del
hecho, no de la persona.
De
corrección
Se
puede evitar la necesidad de estar siempre corrigiendo al niño si se
establecen unos límites bien definidos en el comportamiento que se
espera. En realidad, un niño que sabe sus límites goza de más libertad
de actuar dentro de ellos. Además de entenderlos, ha de saber que si
sobrepasa estos límites, tendrá que pagar las consecuencias.
El
castigo que impone como consecuencia de haber desobedecido puede tomar
varias formas.
1.
El castigo físico. Por este método se entiende cualquier tipo de
castigo corporal, desde un ligero golpecito en las manos hasta los
azotes más severos. Por lo tanto, se nota enseguida que puede ser un
método peligroso, que puede dañar al niño tanto emocional como
físicamente. Puede ser simplemente el resultado de un enfado paternal,
una manera de descargar sus frustraciones y enojos sobre los hijos. En
tal caso, la única cosa que enseña a los hijos es a golpear a alguien
cuando está furioso. Llevado a un extremo, el castigo corporal puede
provocar el miedo hacia los padres o el odio. Pero, este método de
castigo tiene también sus aspectos positivos. Puede ser la única manera
de controlar la conducta indeseable del niño. Por ejemplo, no se puede
razonar con un niño de meses que va gateando por la casa. Si queremos
que aprenda a no meter los dedos en los enchufes de la luz, se lo
enseñamos dándole un golpecito agudo en la mano cuando intenta ponerla
allí. Es un castigo físico, y el único que es capaz de entender en esta
etapa de su vida.
2.
Confinamiento. Este método enseña que la conducta indeseable traerá
el alejamiento de otros, o la soledad. Para gozar de la compañía de
otros, hay que practicar una conducta sociable y aceptable. Este tipo de
castigo ayuda mucho cuando hay varios niños pequeños y es difícil
controlar las acciones negativas entre ellos. Cuando piense que puede
comportarse bien, puede volver al grupo. Como el método anterior, este
método también puede tener sus aspectos negativos. Hay padres que
confinan a sus hijos en un armario, o en una habitación oscura. Sitios
así provocan el miedo a la oscuridad, y tal castigo en vez de corregir
la mala conducta solo sirve para aumentar el miedo. Si los padres mandan
al niño a la cama como un castigo con mucha frecuencia, el niño puede
llegar a ver el sueño como algo indeseable.
3.
Quitar privilegios. Este método enseña a los hijos que la conducta
indeseable les puede costar algo que realmente quieren. Duele tanto
perder un pasatiempo favorito que muchos niños, dándoles la oportunidad
de elegir, escogerían un castigo físico inmediato. Se pueden negar
privilegios tales como ver un programa de televisión, ir de paseo, jugar
con sus amigos una tarde - cualquier cosa que sea importante para ellos.
Por supuesto, esta acción tiene sus extremos, también. Si la restricción
por una infracción menor llega a varias semanas o al aislamiento total
de sus amigos, puede causar resentimiento. Hay padres que prohíben a sus
hijos asistir a los cultos o a las reuniones de jóvenes de la iglesia,
porque ven que es algo que a ellos les gusta. El peligro en este caso es
que le está quitando una influencia espiritual y moral. Como en todos
los casos que requieren un castigo, la pena debe de estar de acuerdo con
la infracción, la edad emocional del hijo, y con la meta que queremos
alcanzar.
4.
Amonestación. A veces, la mejor corrección es una buena charla entre
hijo y padre (o madre). Por supuesto, la conversación tiene que estar al
nivel del hijo, y con calma. Una discusión acalorada no lleva a la
comprensión. Igual que en los otros métodos de corrección, se puede
llevar la amonestación a un extremo perjudicial. Una admonición repetida
con demasiada frecuencia llega a ser pesada y provoca una reacción
negativa en los hijos. Hay que evitar ser machacones. Los padres sabios
aprenden a usar este método pueden lograr buenos resultados con la
disciplina.
SUGERENCIAS PRÁCTICAS
Para
ser efectiva, la disciplina debe ser:
1.
Inmediata. Cuanto más joven sea el niño, más importante es esta
norma. Los niños pequeños no son capaces de relacionar la disciplina con
la ofensa si no es inmediata. Esta es una de las razones por las cuales
no es una buena idea hacer que el niño espere hasta que llegue su padre
para recibir el castigo. Otra razón, y la más importante, es que no
queremos dar al niño la imagen de un padre que es el verdugo de la casa.
2.
Proporcional a la ofensa. A veces se aplica un castigo no en base a
la gravedad del acto cometido. Una pequeña travesura no amerita golpes
físicos.
3.
Firme y uniforme. Si cierta conducta es castigada un día sí y otro
no, el niño estará confuso. No sabrá con claridad lo que se espera de
él.
4.
Con amor. Los niños necesitan saber que pueden contar con sus
padres. Un amor constante conduce a una conducta constante.
5.
Un reflejo de la cooperación entre los padres. Si se muestran en
desacuerdo delante del niño, él intentará aprovechar la situación. Por
el contrario, si los padres tienen una buena relación entre ellos, se
verá su felicidad reflejada en la vida de sus hijos.
6.
Dada de una manera que no perjudica a la dignidad del niño. Cuando
el castigo sea necesario, es importante no avergonzar al niño delante de
otros. El castigo es algo privado. Como el castigo inmediato es más
importante cuando el niño es pequeño, el castigo en privado es más
importante cuando el niño va creciendo. Así que, estos dos puntos no se
contradicen; van juntos. Es simplemente reconocer que las necesidades
inmediatas de los niños van cambiando según su desarrollo. Pero aún
cuando sean pequeños, debemos castigarles con respecto en la medida que
nos sea posible. Las tortas y griterías en público son especialmente
humillantes. Incluso en casa, hay que recordar que el abuso verbal es
tan malo como el abuso físico. Col. 3:21 -"Padres, no exasperéis a
vuestros hijos, para que no se desalienten."
7.
Justa. Hay que definir los límites, antes de hacerlos cumplir. El
niño debe saber lo que se espera de él, pero no es justo exigirle más de
lo que pueda hacer según su edad y su desarrollo. (Por ejemplo, los
niños pequeños no tienen sentido del tiempo.) También, hay que
distinguir entre el desafío voluntario y la irresponsabilidad infantil.
Es difícil para ellos recordar a veces. Evita las exigencias imposibles
(Ef. 6:4). Responde con firmeza y con calma. La disciplina debe incluir
el perdón y la confianza en que se puede corregir el problema. Esta
postura dará al niño un sentido de confianza en sí mismo.
8.
Adaptada a su edad. La disciplina que los padres usan con un niño de
dos años no puede ser la misma que con otro de quince. Al igual que los
niños necesitan tallas distintas de ropa al crecer, de modo semejante
necesitan métodos diferentes de disciplina. También, conviene ponerles
menos restricciones y más libertad según vayan madurando. Es
especialmente importante dejar de tratar como a un niño a un
adolescente. No reconocer el comienzo de esta nueva etapa en la relación
padre-hijo es la principal causa de conflictos con los hijos de esta
edad. Muchos adolescentes se rebelan en contra de los valores y al
autoridad de sus padres, aunque no tomen responsabilidades propias.
Numerosos padres se sienten frustrados durante esta etapa. ¿Qué es lo
que se puede hacer? Los buenos padres demuestran su amor por sus hijos
dedicándoles tiempo, escuchándoles, y cultivando la amistad con ellos.
Un adolescente duele tener muchas dudas en cuánto a sí mismo, y el apoyo
del amor paternal sirve para dar refuerzos a su autoestima. Les dará más
confianza, también, si los padres los tratan con confianza y los aceptan
como son – ni niños ni adultos, sino personas en camino hacia la
madurez. Es muy importante mantener abierta la comunicación, y la
afirmación del hijo ayudará a hacerlo.
CONCLUSIÓN
Recordémonos la meta: un adulto maduro y responsable. Si los padres
mantienen esta meta en mente, les ayudará a tomar algunas decisiones
difíciles para el bien de sus hijos. De igual forma que es posible
sofocar al hijo con excesivas muestras de amor, es posible agobiarlo con
demasiado control. Para que un roble crezca hasta su debida estatura,
necesita espacio suficiente; pasa igual con un hijo. Es necesario
encontrar un equilibrio entre el control y la libertad, y métodos
adecuados de disciplina para mantener esta estabilidad.
Criar
a otra persona es una gran responsabilidad, especialmente si reconocemos
que los niños aprenden mejor si tienen ejemplos dignos de ser imitados.
Es bueno saber que no hay que asumir esta responsabilidad solos. Dios
nos ofrece su ayuda. Quiere ayudarnos a nosotros y a nuestros hijos a
tener una vida de primera calidad (Jn. 10:10). Si hasta ahora no has
aceptado su oferta, ¿por qué no lo haces en este momento?
LA
ECONOMÍA FAMILIAR
Los
estudios realizados indican que el problema número uno del matrimonio es
la comunicación deficiente, y el segundo es la falta de acuerdo sobre
las finanzas. Una escuela llevada a cabo entre 30.000 mujeres reveló que
la falta de dinero constituía uno de los principales problemas en el
matrimonio para casi una de cada tres mujeres entrevistadas. La gran
mayoría pensaba que todos sus problemas se resolverían si pudiera tener
algo más de dinero. Las experiencias reales de la vida indican que los
problemas causados por el dinero no son tan fáciles de resolver, dado
que es motivo de conflicto tanto en familias ricas como en familias
pobres. La causa no está en la cantidad, sino en la actitud y la
administración. Muchos de los problemas radican en quién gastará el
dinero y cómo. También la falta de madurez emocional aumenta e
intensifica las discusiones sobre la economía familiar. Dada la amplitud
tan extensa de los problemas económicos en el hogar, ¿es posible llegar
a un acuerdo familiar sobre las finanzas?
EL
LUGAR DEL DINERO
Primero, hay que reconocer que el dinero en sí no es malo ni bueno. Por
lo tanto, no es el dinero la causa de los problemas; es la actitud hacia
el dinero. La Biblia dice en 1 Ti. 6:10 "Raíz de todos los males es el
amor al dinero." Mt. 6:24 nos advierte: "Ninguno puede servir a dos
señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y
menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas
(Mamón)." El dinero se convierte en un problema cuando lo amamos, o
amamos lo que se puede comprar con el. El dinero es causa de conflicto
si se enseñorea de nosotros, si el deseo de tener más y más se apodera
de nosotros. El dinero está para servirnos a nosotros, pero si tenemos
que servirle a el, la vida se vuelve patas arriba. En Mt. 19:16-26
tenemos la historia de un joven rico que era esclavo de su dinero.
Cuando Jesús lo enfrentó con la decisión radical de escoger entre Dios y
sus bienes materiales, prefirió confiar en sus riquezas; pero, se fue
triste.
Hay
más de setecientos versículos en la Biblia que tienen que ver con las
posesiones, y más de dos tercios de las parábolas de Jesús se refieren
al tema. Dios nos ha dado guías para que tengamos las relaciones entre
lo material y lo espiritual en orden. Si seguimos las prioridades de
Dios, habrá una armoniosa integración de criterios y metas. Podemos
dejar de ser esclavos del dinero y empezar a ser los señores a quien el
dinero sirve.
MAYORDOMÍA BÍBLICA
La
Biblia da algunos principios que deben guiar a las familias cristianas
en el uso del dinero y de los bienes materiales.
1.
Todo pertenece a Dios (Dt. 10:14) La Biblia enseña esta lección
repetidas veces. Toda la creación pertenece al Creador (Ex. 19:5; 1 Cr.
29:14). En ningún versículo de la Biblia dice que Dios vendió la
creación a otros. El hombre, lejos de ser dueño, forma parte de la
creación y, por lo tanto, es otra posesión del creador (Sal. 24:1; Ez.
18:4). De este principio, dependen los demás. Es la base.
2.
Nosotros somos mayordomos. (Gn. 1:28) La creación es de Dios, pero
el Creador dio al hombre, empezando con Adán, la responsabilidad de
administrarla. Este concepto se enseña en toda la Biblia. Abraham
reconoció a Dios como el dueño absoluto y practicó una mayordomía que
incluía la costumbre de devolver al dueño-creador una décima parte de
los bienes que tenía bajo su custodia (Gn. 14:20). Sus descendientes
seguían con la misma práctica (Gn. 28:22), y el diezmo pasó a formar
parte de las leyes de Israel (Lv. 27:30-34). Algunos confunden esta
costumbre con la mayordomía, pero el diezmo y las ofrendas forman
simplemente un símbolo tangible, material, del reconocimiento de Dios
como dueño de todo. Encuentran su significado como expresiones de
adoración a Dios.
Cristo enseñaba una mayordomía completa. En la parábola que se encuentra
en Lc. 12:41-48, el Señor busca a un mayordomo "fiel y prudente" (v.42),
que emplee los bienes de su maestro tan cuidadosamente como si fueran
suyos, pero según los deseos del dueño.
En la
administración, destacan tres relaciones: a) el dueño con su propiedad;
b) el dueño con el mayordomo y viceversa, y c) el mayordomo con la
propiedad del dueño. La propiedad es todo lo que Dios nos da - la vida
misma, los hijos, el tiempo, la casa, el tiempo, los talentos. El dueño
verdadero de todo es Dios. Nuestra relación con la propiedad (la vida y
los bienes materiales) depende de nuestra relación con el propietario
(Dios).
3.
Las enseñanzas bíblicas de la mayordomía moldean el estilo de vida de un
cristiano. (Ro. 8:5-9) Debe haber una diferencia entre el estilo de
vida de un cristiano y el de un no creyente. Una de las
cualidades que debe caracterizar la vida cristiana es la sencillez (2
Co. 1:12). Una vida basada en la acumulación de bienes no es una
vida sencilla.
Otra
cualidad de la vida cristiana es que debemos ser la sal de la tierra (Mt.
5:13). En otras palabras, debemos formar parte de la solución y no parte
del problema. Tenemos que reconocer que cada área de nuestra vida va a
ayudarnos a dar testimonio de nuestra fe en Dios o va a ser un estorbo.
La administración del dinero es una de estas áreas. Una aceptación de la
mayordomía bíblica nos salvará de muchos errores.
4.
La mayordomía cristiana nos guía en el uso del dinero y de las cosas
materiales, ahora, y en el futuro. Jesús contó una parábola (Mt.
25:14-30) sobre tres siervos que recibieron dinero de su amo. Dos
de ellos emplearon bien lo que habían recibido, y duplicaron ese
dinero. El tercero escondió el suyo; estaba contento con guardarlo
simplemente. Sus temores lo paralizaron, y no aprovechó el regalo
para mejorar el futuro. Esta parábola enseña que un buen
mayordomo es un buen inversionista. Es alguien que piensa en el
futuro y cómo puede mejorar lo que Dios le da, ya sean talentos, dinero,
o ideas, con el propósito de presentar todo a Dios. Nuestra
actitud hacia las cosas materiales, hacia lo que consideremos
importante, influye sobre nuestra administración del dinero.
5.
La Biblia enseña la generosidad (Hch. 20:35) Compartir con los demás
es una consecuencia natural de la aceptación de Dios como dueño de todo.
Si todo lo que tenemos, más nosotros mismos, es de Dios, ¿cómo podemos
mantener la mano cerrada frente a las necesidades que nos rodean?. La
parábola del rico insensato (Lc. 12:15-21) relata el triste fin de una
vida dedicada a la avaricia. Se cuenta que Alejandro el Grande pidió ser
enterrado con las manos abiertas para que todos pudiesen ver que no
llevó nada con él. Las riquezas son temporales, pero el bien que uno
puede hacer compartiéndolas trae bendiciones - tanto al que da como al
que recibe (2 Co. 9:7-9).
En
resumen, la Biblia amonesta a los hombres a no codiciar (Hch. 20:33-35),
a tener un propósito más alto que la acumulación de bienes (Mt. 6:19), y
a usar nuestras posesiones para servir a Dios y a nuestro prójimo (1 Jn.
3:17-20).
CONSEJOS PRÁCTICOS
Para
controlar las finanzas familiares, hay que tener un plan. Una parte de
este plan es el presupuesto hogareño, pero el plan cubre más que eso.
Para desarrollar un plan, hay que seguir ciertos pasos:
1.
Fijar metas personales y de la familia. ¿Qué se quiere lograr como
familia con los ingresos habidos? La madre quiere un tresillo nuevo, la
hija quiere tomar clases de baile, el hijo sueña con una moto, y el papá
ya tiene elegido un Renault 19. Pagar todo a la vez significaría la
ruina. Es precisamente en este punto donde surge la mayoría de los
conflictos sobre el dinero. Cada miembro de la familia tiene sus propias
ideas de cómo gastarlo, y lucha por salirse con la suya. Es esencial
llegar a un acuerdo, pero, ¿cómo? Los pasos siguientes ayudarán a
resolver el problema.
Las
metas financieras son de varios tipos - las inmediatas, las de un año,
las de 5 años, etc. Definir los objetivos futuros ayudaría a acumular
capital para invertir o para comprar cosas grandes como un coche o un
piso, para la educación de los hijos, y para la jubilación.
2.
Analizar la situación financiera actual. Se recomienda la
acumulación de datos financieros en dos listas: (a) una lista de los
ingresos, ¿son fijos, o pueden variar?, y (b) una lista de los gastos.
Primero, hay que anotar los gastos fijos. Estos, hay que cubrirlos.
Después, se ha de clasificar cada gasto según su importancia. Por
ejemplo, la comida es de suma importancia, pero es un gasto que puede
variar. Por último, conviene examinar a ver si algún gasto se puede
aplazar o reducir. Se establecen los gastos anuales y se hace un reparto
mensual. Por ejemplo, si el gasto de comunidad de la casa se paga
solamente cada tres meses, hay que dividir la cantidad por tres para
incluir el gasto mensualmente. Es importante dividir los gastos por
meses porque así se suele cobrar la nómina.
3.
Desarrollar alternativas. Una vez que la presente situación
financiera esté clara, normalmente se verá la necesidad de ajustar los
objetivos. Las vacaciones en las Canarias no podrán ser este año, dado
el estado de las cuentas, por ejemplo. La familia cambia su sueño por
otro más a su alcance, como una semana de “camping” en un playa cercana.
En este punto, es muy importante tomar en cuenta las preferencias
personales. Cada familia tendrá que decidir si prefieren gastar más en
vivienda y conducir un coche más pequeño, por ejemplo, o gastar más en
el coche y menos en la casa. Si los esposos no se ponen de acuerdo en
cuánto a sus prioridades, el conflicto sobre el dinero seguirá a pesar
de tener un presupuesto común. Es un proceso de toma y daca, con cada
uno dispuesto a ceder preferencias personales por el bien de la familia
en su totalidad y dentro de sus posibilidades.
4.
Confeccionar un plan específico basado en las mejores alternativas.
La economía del hogar es el arte de alcanzar objetivos determinados con
los medios limitados disponibles. Sólo un presupuesto familiar con los
criterios unificados permite obtener este resultado. El presupuesto es
un programa que marca una línea de conducta a seguir; es un programa
preestablecido de gastos. Ayuda a disciplinarse para conseguir las metas
establecidas. Tiene una elasticidad limitada porque los ingresos son
limitados.
Hace
unos años, fue publicada una fórmula muy sencilla para guiar el
presupuesto familiar: 10-70-20. Un cristiano, por supuesto, entrega su
diezmo y sus ofrendas al reino de los cielos primero, y todo ciudadano
paga sus impuestos fiscales y la seguridad social. De lo que queda, se
sugiere el sistema 10-70-20: 10% - a los ahorros o a la inversión; 70% -
a los gastos normales; 20% - al pago de las deudas (hipoteca de la casa,
letra del coche, etc.) 10%: Lo bueno de esta fórmula es el lugar que da
a los ahorros. Las hormigas, pequeñas y relativamente insignificantes,
son más sabias que la mayoría de nosotros cara al futuro (Pr. 30:24).
Planear para el futuro ahorrando en el presente es un acto de fe - fe en
el mañana, fe en la vida, y fe en Dios. Algunos dirían que muestra más
fe en Dios no planear nada para mañana, pero recordemos la enseñanza de
la parábola de los talentos: el Señor alabó al buen inversionista.
Si la
proporción entre los gastos fijos y los ingresos es tal que no se puede
ahorrar el 10%, fije un porcentaje más pequeño. La cosa importante es
ahorrar una cierta cantidad cada mes con regularidad. Es la única manera
de tener fondos de reserva para las emergencias y para ayudar con las
compras grandes. 70%: Dentro del 70% dedicado a los gastos normales, el
porcentaje de los gastos fijos aumentará tanto más cuando los ingresos
sean más bajos. La incidencia de estos gastos disminuye a medida que los
ingresos se elevan. En una familia de sueldo reducido, solamente los
gastos de comida pueden llevarse la mitad o más del presupuesto. Todo el
presupuesto depende de este capítulo. Si no logra el control de los
gastos en relación con los ingresos, será imposible vivir según el
presupuesto trazado. Conviene aprender a vivir según el consejo de Pablo
a Timoteo: "Teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto" (1
Ti. 6:8). 20%: Si las letras mensuales pasan del 20% del presupuesto,
tendrá que sacrificar los ahorros o limitar aún más los gastos. Es mejor
limitar las compras a plazos, porque el crédito fácil ha llevado a
muchas familias a la ruina. El llamado "dinero plástico" tiene intereses
elevados. Resulta peligroso acostumbrarse a vivir del futuro, a gastar
más de lo que se tiene.
5.
Ejecutar un plan. Para determinar si el presupuesto planeado es
factible, conviene hacer una prueba durante dos meses. Casi siempre,
habrá que hacer algunos ajustes para llegar a un presupuesto familiar
con el cual se pueda vivir. Seguir un presupuesto exige la
autodisciplina. Quizás requiera unos pequeños cambios en el estilo de
vida, en las maneras de gastar el dinero. Incluso, para algunas
familias, puede requerir un cambio radical. Para mantenerse dentro del
presupuesto, hay que evitar muchas compras impulsivas y también el uso
excesivo de las tarjetas de crédito y de compras a plazos. "El rico se
enseñorea de los pobres, y el que toma prestado es siervo del que
presta". Esta verdad expresada en Pr. 22:7 sigue vigente hoy.
6.
Revisar el plan periódicamente. El presupuesto necesita cierta
elasticidad. Siempre habrán gastos imprevistos o urgentes. Si un mes se
gasta más de lo debido en un capítulo del presupuesto, se reduce el
gasto en otros capítulos para cubrir el primero. Si los gastos siguen
siendo excesivos en el mismo capítulo, quizás sea necesario un reajuste
del presupuesto.
CONCLUSIÓN
Si
obedecemos las enseñanzas de Dios, nuestros ingresos serán mejor
empleados para nuestras necesidades personales y familiares. El primer
paso es asumir la responsabilidad de controlar la economía del hogar.
Dios dejó bien claro en el principio que los hombres han de tener el
dominio sobre lo material de este mundo y no al revés (Gn. 1:26-30). Con
una buena administración, el dinero puede dejar de ser causa de
conflicto en el hogar. Incluso, puede servir para unir más a los
miembros de la familia que, juntos, se esfuerzan en controlar los gastos
y lograr las metas comunes que ellos mismos han decidido

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