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La Naturaleza de la Familia

En la famosa novela de Camilo José Cela, Pascual Duarte habla de su familia: - La verdad es que la vida en mi familia poco tenía de placentera, pero como no nos es dado escoger, sino que ya - y aún de nacer - estamos destinados unos a un lado y otros a otro, procuraba conformarme con lo que había tocado, que era la única manera de no desesperar. ¡Cuántas personas están haciendo lo mismo! La vida en familia es tan desagradable que intentan conformarse o escaparse del campo de batalla por medio del alcoholismo, las drogas, las aventuras, o simplemente huyendo del hogar. Unos se deleitan en enfrentamientos domésticos constantes mientras que otros se esconden en su burbuja particular del trabajo o de la televisión. La vida de Pascual Duarte pone de manifiesto la convicción que prevalece entre los psicólogos de que la falta de amor y seguridad en los primeros años de la vida es una de las causas de enfermedades mentales y consecuentes aberraciones sociales. Los criminólogos están tan convencidos de la influencia de este rechazo emocional en el hogar que han llegado a la conclusión que la única manera eficaz de controlar el crimen es a través del hogar. Según un artículo en EL PAÍS escrito por Enrique Gil Calvo, la creciente influencia de la familia y de nuestra identificación con ella por pertenencia es tal que "hoy sólo podemos recurrir a la familia como explicación y causa de nuestra infelicidad: la sospecha de su naturaleza inherentemente patológica se acrecienta." Con esta problemática patente en mente veamos...

EL PLAN DE DIOS PARA LA FAMILIA

El origen de la familia

Los primeros capítulos de Génesis nos hablan del origen de la familia (Gn. 1:26-31; 2:18-25).

1. "varón y hembra" (1:27) La familia tiene su base en la naturaleza del hombre y de la mujer creados por Dios. Son la obra suprema de la creación divina. Dios creó al hombre - varón y hembra. Esto implica una unión de naturaleza y esencia. Pablo nos escribe acerca de una verdad paralela en Gá. 3:28 y dice que en Cristo "no hay varón ni mujer" sino que todos somos uno. Así que somos uno en la creación y uno en Cristo. Esta unidad en la creación y en Cristo tiene importancia en las relaciones interpersonales familiares entre esposos y entre padres e hijos.

2. "la imagen de Dios" (1:27) "La imagen" tiene una naturaleza espiritual. Dios es persona, y el hombre y la mujer creados por Dios son personas. Una persona puede pensar, sentir, y decidir. Una persona es consciente de sí misma, de los que le rodean, y del bien y del mal. Puede ejercer responsabilidad moral. La relación interpersonal y, también, la intrapersonal, son aspectos esenciales del hombre y provienen de Dios. El ser humano, al igual que su creador, necesita relacionarse. El varón y la hembra son creados con la necesidad y la capacidad de relacionarse en sus dimensiones espirituales, sociales, y matrimoniales. Como nota complementaria, en Ro. 8:29, vemos que el ser humano como imagen de Dios encuentra su restauración en la unión con Cristo como imagen. Ser hechos conforme a la imagen de Cristo quiere decir que los que han sido hechos a imagen de Cristo llevan la imagen de Dios en el sentido verdadero y original de Gn. 1:27. En 2 Co. 3:18 y Col. 3:10, Pablo recalca el mismo mensaje.

3. "ayuda idónea" (Gn. 2:18 - "Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él."). La escritura relata cómo Adán puso nombres a todos los animales vivientes, pero no encontró entre ellos esa "ayuda idónea" que Dios había propuesto (vv. 19,20). Pero, cuando Dios trajo al hombre la mujer que había hecho, el hombre no vaciló, sino afirmó, "Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne... (v.23). Dios había dicho: "no es bueno" (v. 18). En otras palabras, el plan no estaba completo; faltaba algo. Tanto el hombre como la mujer están incompletos el uno sin el otro. Estar solo, no es bueno. La palabra "ayudador" contiene la idea de una ayuda desde arriba (He. 13:6 - "El Señor es mi ayudador") La otra palabra, "idónea", quiere decir un complemento adecuado, no inferior. Si el mismo Dios es nuestro ayudador, ¿no es un concepto altamente digno que la mujer tenga un papel semejante? Estos versículos indican que el varón y hembra serán socios en la gran tarea de llevar a cabo la voluntad de Dios en la tierra.

4. "Dejar a los padres" (Gn. 2:24) - Este versículo contiene algunos de los conceptos principales acerca del matrimonio cristiano. El versículo empieza con "por tanto," o, en otras palabras, "por esta causa", que no significa la idea de procrear, sino corregir la condición de soledad. La razón o el propósito primordial del matrimonio es el compañerismo, no la procreación. El "dejar" significa romper. El significado de "dejar a los padres" es que la relación matrimonial ha de reemplazar todas las demás relaciones, convirtiéndose ésta en la más importante (y ha de ser así para el resto de la vida). En las relaciones humanas, ésta es exclusiva y suprema. "Se unirá" implica "pegarse a." Alguien ha dicho que es como cristaliza la cerámica en unión con el barro, cuando se han sometido a la temperatura adecuada.

5. "una sola carne" (Gn. 2:24) "volved a juntaros en uno" (1 Co. 7:5). Esta expresión incluye más que el acto sexual. El acto sexual en el matrimonio es la manifestación física de una unión mucho más amplia. Dos personas se unen en una sin perder su personalidad - sin dejar su individualidad. Esto no ocurre de manera ligera - y no ocurre al realizar el primer acto matrimonial. El ideal divino para el matrimonio es un hombre y una mujer unidos para toda la vida, siendo una sola carne.

Los propósitos de Dios para la familia

1. Compañerismo (Gn. 2:18,22). El acto de crear a la mujer para que el hombre no estuviera solo fue una expresión directa y positiva de la voluntad de Dios. Entonces, podemos decir, que el compañerismo es la intención primordial. Vivimos en familias porque nos necesitamos los unos a los otros. La necesidad más grande que tenemos es de ser amados. Este aspecto del matrimonio recibe mucho énfasis en el Nuevo Testamento (2 Co. 6:14; 1 P. 3: 1-12).

2. Procreación y formación de los niños (Gn. 1:28) En un sentido real, el varón y la mujer colaboran con Dios en la continuación de la creación. Pero, ¿es la procreación solamente un acto físico, o implica otras responsabilidades? (Reflexiona sobre Pr. 22.6; 2 Ti. 3:14-15). Sabemos que la ley mosaica enfatizó la responsabilidad de los padres en enseñar a sus hijos las verdades espirituales (Dt. 4:9;6:7). Se tratará más este tema en la lección sobre los hijos.

3. Realización sexual, una expresión de amor (1 Co. 7:3-5) La capacidad sexual humana supera con creces lo que es necesario para poblar el mundo. El matrimonio provee una asociación continua entre un hombre y una mujer, en la cual el impulso sexual se ve sublimado para servir las necesidades humanas y no llegar a dañar la personalidad ni la sociedad. Desde el principio, el sexo fue considerado, también, como un guardián para los esposos en contra del adulterio y la fornicación. Es decir, se vio como remedio en contra del pecado. (1 Co. 7:8-9)

4. Edificación mutua (1 P. 3:1-7) Es importante que los miembros de la familia se inspiren unos a otros a ser mejores, superarse, recobrar los ánimos, perdonarse mutuamente, y un sinfín de cosas. El hogar es la primera escuela a la cual asiste el niño, y la que deja unas huellas duraderas, para bien o para mal. Los mismos esposos van cambiando sobre los años. El propósito de Dios es que sea para bien, y no para mal.

Los fundamentos de la familia

La familia, como la encontramos en la Biblia, siempre está basada en el matrimonio entre una mujer y un hombre. La Biblia enseña que el matrimonio es una unión divina, natural, exclusiva, permanente, y espiritual.

1. Unión divina. Gn. 2:22 nos dice que Dios mismo hizo el primer casamiento (fue el primer casamentero, se puede decir). El matrimonio fue idea suya. Como institución, tiene la bendición de Dios.

2. Unión natural. Dios escogió una unión sexual entre un varón y una hembra como el método para la propagación de la raza humana. Pudiera haber escogido cualquier otro método, como la división celular, por ejemplo, pero decidió que fuese a través del sexo. Además, hizo al hombre de tal manera que la unión sexual fuese cara a cara, con la posibilidad de acariciarse, distinguiéndose así de otros seres creados por Dios que no pueden experimentar esto durante la unión. Los cuerpos del hombre y de la mujer están maravillosamente preparados en todos sus aspectos para la unión sexual. El deseo o el impulso para unirse sexualmente al otro también es algo que forma parte de la naturaleza del ser humano. Cuando Gn. 2:25 dice que "estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban", entendemos que fue así porque la entrega física del uno al otro fue un acto natural, planeado por Dios.

3. Unión exclusiva. Esta unión entre dos personas que Dios planeó para que fuera exclusiva no admite a terceros sin dejar unas huellas dañinas. El mundo secular está dándose cuenta estos días de los peligros de una vida promiscua. La epidemia de enfermedades sexuales, especialmente el SIDA, ha causado una evaluación nueva del amor libre. Un artículo sobre las enfermedades venéreas en una revista de noticias, Newsweek, terminó con esta conclusión: "La mejor protección contra las enfermedades sexuales puede ser el uso de nuevo de la defensa antigua: la monogamia."

En la misma conclusión a la cual llegó el autor de Proverbios hace siglos. En el capítulo 5, versículos 15-20, habla de la necesidad de ser fiel a la esposa. Este consejo es aún más interesante debido a la vida de Salomón. 1 R. 11:3 ("y tuvo setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas; y sus mujeres desviaron su corazón") revela el trágico resultado de su participación en la poligamia, y la Biblia nos habla luego de la multiplicación de esta tragedia en la vida del pueblo hebreo. En los consejos que dio en Proverbios, intentó evitar el mismo problema con sus tristes consecuencias en las vidas de los demás. Vemos, entonces, que la monogamia se funda en la creación, y es la única relación entre hombre y mujer que da la estabilidad que las familias, las culturas, y hasta las naciones necesitan. Provee la mejor base para la igualdad de la mujer. La poligamia considera a la mujer solamente como objeto de placer para el hombre, mientras la monogamia reconoce su valor como persona. El mismo acto sexual es una imagen del matrimonio monógamo - la fusión de dos cuerpos en uno. Es uno de los elementos que refuerza el desarrollo de los esposos como personas íntegras y matrimonio íntegro.

4. Unión permanente. Cualquiera que haya tenido sus dedos pegados con Superglú sabe lo difícil que es separarlos. El matrimonio entre hombre y mujer ha de ser un pegamento aún más fuerte, una fusión tan completa de cuerpos y de personalidades que no se pueda romper. Así fue originalmente, y así enseñaban Jesucristo y la iglesia primitiva.

a. La norma puesta por Jesús (Mt. 19:4-6). Resulta difícil creerlo, pero el divorcio en el tiempo de Jesús fue aún más común y mucho más fácil de lo que es hoy en día.

Aún a riesgo de provocar la ira de muchos de sus oyentes, Jesús les recordó la intención de Dios en el mismo momento de la creación en la que el matrimonio era una unión permanente.

b. La enseñanza de la iglesia primitiva (1 Co. 7:10-11) Pablo deja bien claro en estos versículos que el mandato sobre la permanecía del matrimonio viene de Dios. Un hombre no debe abandonar a su esposa ni la mujer a su marido. La permanencia del matrimonio es lo que hace posible el cumplimiento mutuo de la pareja por medio del compañerismo. Necesitan fiarse el uno del otro, y esta confianza se logra solamente si hay seguridad en el matrimonio.

La permanencia provee tiempo para el crecimiento en comprensión mutua. A veces, esta comprensión tan esencial para el matrimonio se logra por un proceso bastante lento, y requiere paciencia. La comprensión sexual, también, puede requerir años. Por estas razones y muchas más, el fruto más dulce del matrimonio, si es un matrimonio como debe ser, viene después de los años. El matrimonio - y, como extensión, la vida en familia - es algo que debe ir hacia arriba, mejorándose cada año.

5. Unión espiritual (Ef. 5:1-2) Este es el aspecto más olvidado de la vida familiar y matrimonial. Incluso, es la base de muchos problemas sexuales, porque a veces lo físico no satisface si hay un desacuerdo o un vacío espiritual. Si el amor no es nada más que una emoción, no puede consolidar una familia. Para que sea lo suficientemente profundo y crezca y no disminuya, el amor necesita una base firme en la unión espiritual. Muchos no tienen ni idea de lo que es esta base. Reflexiona sobre tu propia vida y matrimonio.

 

EL MATRIMONIO: El NÚCLEO DE LA FAMILIA

"En la cámara nupcial cada pareja introduce a cuestas su pasado y su futuro." Estas palabras de Antonio Gala en la revista semanal de El País nos dan una idea bastante clara del problema en lograr una comprensión completa entre los esposos.

Dos personas se unen en matrimonio. Hasta ese momento, han vivido vidas distintas, cada uno con su propio pasado. Al casarse, todo el contenido de dos vidas separadas con sus particulares valores, creencias, caracteres, influencias paternas, etc., confluye. Es una integración dinámica de dos pasados separados en un futuro compartido. La unión de estas dos vidas produce un resultado especial. Igual que las especias producen un sabor particular según su combinación, así influyen sobre el futuro de los recién casados "las especias" (a veces con sabores desconocidos hasta ese momento) que cada uno trae al matrimonio.

Las diferencias entre los dos harán que no tarden mucho en darse cuenta de que la unión de dos en uno no es siempre tan fácil como pensaban. Las desilusiones empezarán a desinflar el globo de sus sueños románticos. La euforia de la luna de miel termina y el período de la guerra fría o abierta o de la adaptación mutua empieza. Se ha dicho que como va el hogar, va la nación. Y es cierto que como va el matrimonio, va el hogar. El matrimonio es el núcleo de la familia, y la comprensión entre la pareja es esencial si la familia va a llegar a ser lo que Dios tenía en mente en el principio. Para poder adaptarse el uno al otro, los esposos necesitan reconocer algunas diferencias entre los hombres y mujeres.

DIFERENCIAS ENTRE HOMBRES Y MUJERES

En una encuesta sobre el matrimonio que se hizo hace unos años en Madrid, estaba la frase, "La meta mayor del matrimonio es el compañerismo." Sin excepción, todos los hombres contestaron negativamente, mientras las mujeres dijeron que sí. Es una muestra clara de los distintos puntos de vista que existen muchas veces entre los hombres y las mujeres. Son reflejo de algunas diferencias básicas que llamamos la feminidad y la masculinidad.

Diferencias biológicas

El doctor Paul Popenoe, fundador del Instituto Americano de Relaciones Familiares en

Los Ángeles, nombra algunas diferencias físicas importantes:

1. Los hombres y las mujeres difieren en cada célula de su cuerpo. Esta diferencia en la combinación cromosómica es la causa básica del desarrollo masculino o femenino.

2. La mujer tiene una mayor vitalidad constitucional, quizás debida a esta diferencia en los cromosomas. (Más varones nacen muertos o mueren poco después del nacimiento. Las mujeres tienen un promedio de vida más largo que los hombres).

3. Los sexos difieren en su metabolismo; un hombre en reposo consume más energía que una mujer en la misma circunstancia. (Esto explica que la mujer tienda a engordar más fácilmente aunque coma menos.)

4. Difieren en la estructura del esqueleto; la mujer tiene la cabeza más pequeña, la frente más ancha, el mentón menos saliente, las piernas más cortas y el cuerpo más largo.

5. La mujer tiene mayor el estómago, los riñones, el hígado y el apéndice, y más pequeños los pulmones.

6. La mujer tiene varias funciones importantes de las cuales carece el hombre: la menstruación, el embarazo y la lactancia. Todas ellas influyen en su conducta y sus sentimientos. Tiene más hormonas diferentes que el hombre.

7. La sangre de la mujer contiene más agua (20% menos eritrocitos – células rojas -). Como son éstos los que proporcionan oxígeno a las células del cuerpo, se cansa más fácilmente, y está más predispuesta a desmayarse. Cuando aumentaron la jornada de trabajo de 10 a 12 horas en la fábricas de la Gran Bretaña durante la Segunda Guerra Mundial, los accidentes en las mujeres aumentaron un 150%. Los de los hombres no cambiaron prácticamente.

8. En fuerza física el hombre está por encima de la mujer en un 50%.

9. El corazón de la mujer late con más rapidez (80 contra 72 del hombre); la tensión de la sangre es algo inferior a la del hombre (a los 20 años, 105-140 sobre 62-88 para los hombres y 100-130 sobre 60-85 para las mujeres) y varía con mayor frecuencia; la mujer tiene menos tendencia a tener la tensión alta, por lo menos hasta la menopausia.

10. La capacidad vital, o inhalación de aire, es inferior en la mujer en la proporción 7:10.

11. La mujer resiste mejor las temperaturas altas que el hombre; su metabolismo disminuye menos.

12. La laringe suele ser más pequeña en la mujer y las cuerdas vocales más cortas, dando como resultado un tono más agudo en la voz.

13. La mujer tiene la pelvis más ancha que el hombre para poder llevar a cabo el proceso de gestación.

14. Según estudios realizados últimamente, una mujer nota los efectos del alcohol antes que un hombre. Esto se debe a su metabolismo más bajo que perjudica la ingestión de alcohol en el estómago.

Diferencias psíquicas o emocionales

La sede de las emociones en el cerebro, el hipotálamo, tiene conexiones distintas en el hombre y en la mujer. Por ejemplo, en el caso de un trauma emocional el hipotálamo manda mensajes que pueden alterar o interrumpir el ciclo menstrual de la mujer. Las hormonas femeninas afectan a algo más que a la menstruación. Una alta proporción de las mujeres que se suicidan lo hacen durante la menstruación. Un estudio de las mujeres encarceladas revela que el 62% de ellas cometieron crímenes violentos durante la menstruación o inmediatamente antes de ella. Estas aberraciones se deben a los cambios en la hormonas. La mujer suele estar más nerviosa inmediatamente antes de la menstruación y más cariñosa en el momento de la ovulación, ya que es cuando el nivel de estrógeno está más alto.

La mujer tiende a interiorizar los hechos y el hombre a exteriorizarlos. En otras palabras, la mujer suele ser subjetiva y el hombre objetivo. Esta diferencia cambia cuando se trata de la masculinidad del hombre. Suele ser un punto muy vulnerable porque se trata de su autoconcepto.

Diferencias en el deseo sexual

Los hombres son estimulados visualmente mientras que las mujeres responden más al tacto. Por lo tanto, un hombre recibe más estímulo con luz en la habitación y la mujer, que depende más de las caricias que de la visión, muchas veces prefiere la obscuridad. El hombre puede recibir el estímulo sexual de una fotografía o de una mujer bella desconocida; las mujeres suelen interesarse en un individuo en particular. Esta diferencia se debe a que los hombres ven el sexo más como un fenómeno físico, mientras que para la mujer, es una experiencia profundamente emocional. La mujer tiende a usar el sexo como una manera de obtener seguridad, y esto la hace buscar la permanencia en una relación sexual.

El interés sexual es mucho más constante en el hombre que en la mujer. El interés de la mujer es cíclico, según los niveles de sus hormonas sexuales. Está más alto en el momento de la ovulación, siendo esto una defensa de la naturaleza para la preservación de la raza.

MODELOS DE RELACIONES MATRIMONIALES

A pesar de ciertas diferencias, unas obvias y otras no tanto, el hombre y la mujer tienen muchas necesidades en común. Los dos desean el amor y expresiones de cariño y aprecio. Los dos necesitan sentir el éxito, ya sea en el trabajo o el hogar. Tienen que sentirse competentes, valiosos. Esta autoestimación depende, casi siempre, de la opinión del otro cónyuge y de su manera de tratarse entre sí.

Modelo tradicional

Una persona, el marido o la esposa, toma las decisiones de la familia. Normalmente en una familia de este tipo, los cónyuges desempeñan los roles tradicionales: el hombre trabaja fuera y la mujer se dedica a la casa y a los hijos.

Modelos anárquicos

1. Individualista. Este tipo de familia, nadie manda. Cada persona toma sus propias decisiones sin consultar a los demás. Muchas veces, un miembro de la familia no sabe nada de lo que los otros miembros están haciendo. Viven bajo el mismo techo, pero allí acaba todo. Es un tipo de familia que va en aumento con la televisión y el vídeo, dos inventos que limitan la conversación en el hogar.

2. Enredado. Cada miembro intenta controlar a los otros y los critica. No hay un buen espíritu de amor y confianza entre ellos. Todos están cogidos en la misma red, pero no a gusto.

Modelo democrático

Es una familia que practica el compañerismo con todos trabajando juntos. Toman las decisiones entre todos. Cada uno confía en la virtud y el juicio del otro.

Modelo bíblico - Ef. 5:21-33

Un hombre que estaba teniendo problemas con su esposa parecía encontrar la causa de estos cuando dijo: "No podíamos hablar con papá; él no quería o no podía hacer nada a lo que mamá se opusiera. Pienso que si papá hubiera tomado su lugar como cabeza del hogar, si solamente hubiera sido un verdadero hombre, sus hijos habríamos aprendido cómo ser esposos y padres, y pienso que aún habría sido mejor para mamá."

Esta solución de ocupar el hombre su "lugar como cabeza del hogar" parece fácil, pero, al contrario, es un punto de confusión para muchos. Los papeles tradicionales de los cónyuges van desapareciendo, y en su lugar queda mucha incertidumbre. Si la esposa trabaja fuera y llega a casa más tarde que su marido, ¿quién preparará la cena? ¿La mujer tiene toda la responsabilidad sobre los hijos, o debe el padre hacer su parte? ¿Cuál es la responsabilidad del hombre como cabeza del hogar? ¿Nada más que ganar el pan? o ¿Es el rey de la casa?

Para entender mejor la enseñanza bíblica, vamos a estudiar Ef. 5:21-24. Pablo dice claramente que "el marido es cabeza de la mujer" y que "las casadas estén sujetas a sus propios maridos". Muchos hombres piensan que estos versículos le dan todo derecho sobre su esposa hasta el punto de corregirla a base de golpes si ella no lo obedece o si hace algo que él no aprueba. De hecho, en España en 1989 hubo 16.500 denuncias por malos tratos y hasta 85 mujeres asesinadas por sus maridos. Seguramente, esta no es la sumisión que Dios quiere. La clave para entender el mandato del v. 22 se encuentra en el v.23: " así como Cristo es cabeza de la iglesia." La iglesia intenta seguir a Cristo por el amor que tiene El. Se deduce, entonces, que la mujer tendrá el deseo de someterse a su marido por la misma razón. El amor que ella siente hacia él hará que ella intente agradarle en todo. El resultado es una sumisión voluntaria, no forzada; basada en amor, no en un mandato ni en el temor. Ella le querrá complacer porque así vivirá felizmente.

Al nombrar al hombre "cabeza de la mujer", Dios le hace responsable del amor en el matrimonio (v.25). El marido toma la iniciativa en mostrar amor hacia su esposa y ella le ama a él como resultado natural. El amor del marido hacia su esposa es otro símbolo del amor de Dios, el cual nos amó primeramente a nosotros. El mismo amor crea una respuesta de amor.

En seguida, Pablo dice que este amor ha de basarse en el amor que Cristo mostró a la iglesia:

1. Amó a la iglesia de una manera realista. El amor de Cristo no era un sentimiento emocional y romántico. Aceptó a la iglesia tal como era y es; era un amor basado en la realidad y no en las ilusiones. Ro. 5:8 -"Siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros".

2. Amó a la iglesia hasta sacrificarse por ella. 1 Jn. 3:16 -"En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros." El verdadero amor es darse uno mismo. Muchos maridos se equivocan al intentar complacer a sus esposas con regalos y cosas en vez de darse a sí mismos. Podemos entender mejor el significado de la palabra "sacrificio" si miramos el sentido original de la palabra latina: "sacra" = santo; "ficio" = hacer. Los dos cónyuges deben estar dispuestos a "sacrificarse" para el bien del otro.

3. Amó a la iglesia con propósito. El propósito de Cristo (v.27) es una iglesia santa y sin mancha; esta perfección es el resultado del crecimiento. Cristo busca nutrir a la iglesia para que tenga una vida sana y santa. San Agustín enfatizó que la naturaleza del amor es el deseo del amante de ser uno con la amada. El propio ministerio de Cristo se une y se hace a través del cuerpo (la iglesia). Esta unión profunda - en pensamientos, en expresión, en deseos y propósitos de vida - es la meta del matrimonio.

4. Amó a la iglesia activamente, por voluntad propia. El amor no es solamente una emoción - es un acto voluntario de la persona. Si uno determina amar a otro, con la ayuda de Dios será posible. Es importante recordar esto cuando la emoción no sea tan fuerte o cuando los dos se enfaden. Si hay voluntad de amar, crecerá también el sentimiento de amor.

Una historia moderna relata la experiencia de un hombre que reconoció su error al elegir esposa un mes después de casarse. Tomó la decisión de guardar el secreto en su corazón. Determinó no desilusionar a su esposa, sino hacerla creer que era de verdad la reina de su corazón. Mientras estaba esforzándose en protegerla de su secreto, se dio cuenta de que estaba enamorándose de verdad. Fue un amor mucho más puro y fuerte que el que hubiera surgido del sentimiento o de la atracción física.

5. Amó a la iglesia totalmente, sin reservas y sin condiciones. El versículo 28 nos recuerda que el amor hacia nosotros mismos es la mejor ilustración que podemos entender. Un hombre no puede olvidar a su esposa sin olvidarse de su propio cuerpo, pues la Biblia enseña que los dos son uno. Todo lo bueno que hace a su esposa, se lo hace a sí mismo por la misma razón. Estos versículos de Ef. 5 no subrayan la autoridad del marido sobre la esposa, sino la responsabilidad del marido de sentir un amor desinteresado por su esposa. El marido da a la esposa la libertad de someterse en amor.

Pablo dio consejos matrimoniales sin tener experiencia propia, pero Pedro llevaba años casado cuando escribió las palabras de 1 P. 3:7 -"Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo". Vemos en este versículo que la vida espiritual del hombre tiene estorbo si las relaciones con su esposa no son buenas.

El versículo siguiente (v.8) dice que los dos - marido y esposa - deben ser de "un mismo sentir". En otras palabras, deben ser "uno" en todo. En resumen, se puede decir que el modelo bíblico para el matrimonio ofrece oportunidades y obligaciones:

a. Oportunidad mutua-recíproca: actitud de siervo, obligaciones mutuas-recíprocas: actitud de siervo. (Mt. 19:1-12; Mr. 10:1-12; Gn. 2:18-24) Entre las responsabilidades mutuas se encuentra la de dejar a todos los demás, para ser una sola carne (Ef. 5:31). Deben darse satisfacción sexual mutua (1 Co. 7:3-5) y permanecer fieles (1 Co. 7:10-11).

b. Oportunidad del esposo: dirigir con amor y actitud de sacrificio (Ef. 5:25-33; Col. 3:18; 1 P. 3:7). El esposo tiene la responsabilidad de dirigir, no el derecho. Jesús mostró un gran liderazgo en Jn. 13 cuando lavó los pies a los discípulos. Cristo murió en la cruz. ¿Se ha de sacrificar así el esposo por su esposa? Ser cabeza no es ser dictador. Otras responsabilidades del marido incluyen la paciencia y la comprensión para con su esposa (Col. 3:19), dándole honor (1 P. 3:7) y apoyo (1 Ti. 5:8).

c. Oportunidad de la esposa: servir de apoyo al esposo por voluntad propia

(Ef. 5: 21-24; 1 P. 3:1-6). La esposa tiene la misma relación con su esposo que la iglesia tiene con Cristo. Es una relación de libertad y sumisión gozosa.

 

EL MATRIMONIO: UNA SOLA CARNE

El psicólogo Eric Fromn define los distintos tipos de amor así: "Amor fraternal es el amor entre iguales; el amor maternal es el amor por los desamparados... (El amor erótico) es el anhelo de la fusión completa, con otra persona. Por su naturaleza, es un amor exclusivo y no universal." Como la fusión exclusiva del amor con el deseo sexual, eros es una parte íntegra del matrimonio. Así, lo planeó Dios. Gn. 1:31 no dice que Dios evaluó el resultado de su creación y encontró que todo "era bueno en gran manera". Dentro de este mundo estaba el sexo como plan de Dios. Varón y hembra los había creado. Entonces, vemos que el sexo en sí es obra de Dios, una obra que El encontró y encuentra buena si los hombres la usan según sus planes y dentro de los límites que El estableció. Gn. 2:25 dice que Adán y Eva no tenían vergüenza de encontrarse desnudos. El sexo existía en el mundo perfecto del huerto de Edén. Entonces, no puede ser ni la causa ni el resultado de la caída en el pecado del hombre, como muchos creen. En He. 13:4 leemos: "Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla."

LOS PROPÓSITOS DE LA UNIÓN FÍSICA

Procreación - Gn. 1:28

Por medio del sexo, el hombre y la mujer pueden ser colaboradores con Dios en la creación de otro ser. Mal. 2:15 nos recuerda que Dios unió a una mujer y un hombre porque deseaba hijos que le siguieran. Pero, ¿es éste el único propósito? ¿Qué pasa si alguno de los dos cónyuges es incapaz de tener hijos? ¿El sexo en el matrimonio debe cesar cuando la mujer haya pasado la edad de fertilidad? La Biblia dice que Sara había pasado esta edad (Gn. 18:11). Si ella y Abraham no hubieran seguido con sus relaciones sexuales, no habría nacido Isaac, el prometido de Dios.

La idea de que la única razón aceptable para el sexo es la procreación está basada en el concepto del sexo como un mal necesario para la continuación de la raza. Este concepto no viene en la Biblia, ni en el pensamiento secular de los judíos. Es una idea que proviene de la filosofía griega que consideraba todo lo material como malo y lo inmaterial como bueno. El cuerpo es material, y, por lo tanto, todo lo que pertenece al cuerpo es malo. Esta idea ya estaba presente cuando Pablo escribió su primera carta a la iglesia de Corintio, y escribió el capitulo 7 para corregir esta equivocación. Esta enseñanza de Pablo se repite en 1 Ti. 4:1-5.

Satisfacer una necesidad física - Gn. 2:24

Podemos ver en la propia experiencia del hombre la equivocación en relacionar el acto sexual solamente con el deseo detener hijos. Se casan dos personas porque se aman y porque hay un deseo dentro de los dos de unirse completamente - una atracción sexual. Si quieren o no tener hijos, el deseo de unión está presente. La misma naturaleza del hombre niega la enseñanza falsa de la maldad del sexo y proclama que Dios nos hizo criaturas sexuales, con deseos sexuales como una parte básica de nuestro ser.

Compañerismo - Gn. 2:18

La unión sexual es una manera de expresar y sostener el amor entre la pareja. El amor necesita un idioma para su expresión adecuada, y esta comunicación íntima se puede lograr en el sexo. En muchos sitios de la Biblia, podemos leer la palabra "conocer" en relación al acto sexual. Era un concepto básico de los judíos que la unión sexual fuese una manera de conocer profundamente a otra persona. (Gn. 4:1; Mt. 1:25)

Placer - Pr. 5:18-19; Cnt. 7:10

El escritor de Proverbios aconseja: "Alégrate con la mujer de tu juventud," y dice que el hombre debe "recrearse" en su amor (5:18-19). El acto sexual consigue, si produce satisfacción, un relajamiento de la tensión. Si no se logra esta satisfacción, entonces el resultado es un aumento del nerviosismo. El Dr. José María Blasco Endeiza, en un libro sobre las enfermedades cardíacas, escribió: "La satisfacción perfecta sólo puede satisfacerse a través del amor, ya que exige la fusión total de los cuerpos física, psíquica y emocionalmente".

Todo el Cantar de los Cantares habla de la satisfacción y el placer que se obtienen del amor consumado. Este libro de poesía enseña la dignidad y la belleza del amor sexual dentro del matrimonio a la vez que advierte que la relación sexual correcta entre los esposos exige su mutua consideración. La exaltación del amor sexual entre los esposos es tal que los rabies judíos ven en El Cantar de los Cantares una alegoría de la relación entre Dios y el pueblo de Israel, mientras muchos cristianos lo interpretan como una canción simbólica de la relación entre Dios y la iglesia.

OBLIGACIÓN MATRIMONIAL - 1 Co. 7:1-5

Parece que algunos miembros de la iglesia de Corinto querían ser muy espirituales, y habían decidido dejar la vida matrimonial como muestra. Esta actitud fue adoptada por la Iglesia Católica más tarde con la exaltación de la virginidad y el celibato. Si aceptamos que Dios hizo el sexo como un don, algo bueno, no podemos aceptar que es necesario dejarlo para seguir a Cristo. Esta es la enseñanza de Pablo a los corintios. Aún dice más, es una obligación del matrimonio. Pero, ¡ojo!, es una obligación mutua. Pablo pone a la mujer y al hombre en el mismo plano en cuanto a sus derechos sexuales dentro del matrimonio - una idea completamente revolucionaria en sus días. Esta igualdad da libertad tanto a la mujer como al hombre para iniciar la unión sexual, y está basada en un amor y un respeto recíproco. Porque se aman, existe el deseo de dar placer al otro de satisfacer los deseos del otro. El aspecto sexual está en la lista de deberes cristianos que se encuentra en He. 13 (v.4).

La Salud de la sociedad - 1 Co. 7:5

Una buena relación sexual dentro del matrimonio ayuda a evitar las aberraciones sexuales en la sociedad. 1 Co. 6:9-10 enumera algunos de los usos equivocados del sexo.

Incompatibilidad sexual

Desgraciadamente, son muchos los matrimonios que nunca experimentan la felicidad conyugal que la unión sexual promete. Sufren una desilusión tan grande que el mismo compromiso matrimonial se rompe o se mantiene por un hilo. Pueden haber varias razones:

1. Falta de comprensión de los factores físicos y psíquicos ;

2. Sentido de culpabilidad - A veces, las relaciones sexuales mantenidas antes del matrimonio causan remordimiento, incluso transcurridos varios años;

3. Miedo - Puede ser miedo de no ser amado, miedo de no poder satisfacer al otro, o miedo del acto sexual en sí, basado en las prohibiciones de la juventud o en una enseñanza o una actitud equivocada de la iglesia. Otro miedo muy real en la mujer es el miedo a quedarse embarazada;

4. Cansancio - A veces el agotamiento físico hace que el cuerpo reclama el sueño más que el sexo;

5. Preocupaciones - Pueden ser del trabajo, de los niños, de un sinfín de cosas. A veces son tan grandes que el deseo sexual disminuye, especialmente si llega hasta el punto de deprimir a la persona;

6. Infidelidad - Si una persona pierde interés en el sexo repentinamente, puede ser que esté recibiendo este tipo de satisfacción de otro sitio;

7. Hostilidad - Muchos no expresan la hostilidad que sienten hacia su cónyuge, pero la manifiestan en la repugnancia que siente hacia sus pretensiones sexuales;

8. Falta de sitio privado o tiempo a solas - Esto es especialmente importante para la mujer. Los niños, por pequeños que sean, no deben dormir en el dormitorio de los padres. Cada dormitorio matrimonial debe tener una buena puerta que se pueda cerrar con llave;

9. Uso del sexo como arma - Algunos lo usan para provocar una riña o para castigar al otro. Otros lo usan como chantaje para recibir lo que quieren;

10. Obesidad - Muchas veces causa una reducción del deseo sexual;

11. Alcohol - Shakespeare dijo de la bebida alcohólica: "Provoca el deseo, pero quita la actuación." El alcohol en cantidades excesivas es una causa de impotencia;

12. Impotencia masculina - Puede ser el resultado de cualquiera de las causas anteriores, pero en la mayoría de los casos es debido a la convicción que tiene el hombre de que ha perdido su capacidad. Suele ocurrir cuando un hombre pierde su trabajo o cuando ocurre cualquier otra cosa que da como resultado una depresión o un bajón de su autoestima;

13. Frialdad femenina - Hay que incluir en este grupo a las mujeres que nunca, o en raras ocasiones, experimentan un orgasmo. Las causas más comunes son:

a. No dan importancia al sexo. Muchas de estas mujeres encuentran su razón de ser en sus hijos, y el marido queda a un lado.;

b. Una moralidad falsa. Puede ser el problema de mujeres religiosas que tienen una idea equivocada de las enseñanzas bíblicas. Se puede corregir con una buena educación cristiana en este aspecto de la vida.;

c. Falta de estímulo por parte del marido. Otra vez, una información correcta puede resolver el problema. Conviene que los maridos tomen a pecho las palabras de Pablo en Col. 3:19.

Con frecuencia, una mujer no deja sus inhibiciones sexuales en el altar el día de su boda. Su mente sigue diciéndole "no" cuando hay que decir "sí". 1 Co. 7:4 dice que el cuerpo de la mujer pertenece al marido y viceversa. Lo que antes era prohibido, ahora pasa a ser permitido.

PLANIFICACIÓN FAMILIAR

El famoso teólogo alemán, Emil Brunner, encuentra la base bíblica para la planificación familiar en Gn. 1:28: "Decir que la procreación es un propósito de la relación sexual no implica que no puede haber un control responsable de la concepción. El hombre ha sido encargado por Dios para que tenga dominio sobre la creación. El uso de anticonceptivos es un medio por el cual el hombre ejerce este dominio y control sobre la naturaleza. El control responsable de la concepción que hace posible una provisión más adecuada tanto económica como psicológica para los hijos que trae aparejada una calidad cada vez mayor a la relación de la pareja, no es solamente permitida; es un deber."

Entre las distintas razones para la planificación familiar, la explosión demográfica es tan conocida que no hay que entrar en detalles. Basta decir que el problema del control de la natalidad es un problema moderno, de este siglo. En el pasado, la mortalidad infantil era tan alta y el promedio de vida tan bajo que la población del mundo tenía un control natural. Con los avances médicos de este siglo, todo el panorama ha cambiado. Un buen método para evitar el embarazo es muy importante para quitar el miedo de la mujer, permitiendo que disfrute más de la unión sexual. Esto ayuda a la pareja a tener una relación más completa.

La abstinencia, 100% seguro como método anticonceptivo, no se recomienda por varias razones. Cuando se bloquea la expresión sexual a los hombres, experimentan una acumulada presión fisiológica que requiere ser descargada. El resultado puede encontrar expresión en la agresividad, en un aumento de tensión, en la irritabilidad, o en otras reacciones similares.

Pablo aconseja en contra de la abstinencia prolongada dentro del matrimonio (1 Co. 7:5).

Existen varios métodos anticonceptivos naturales y de intervención. Una pareja puede escoger su método preferido después de informarse bien y consultar con un médico que puede explicar las opciones.

Se ha dicho que un matrimonio que no practica un método de planificación familiar en realidad planea tener una familia numerosa. Los métodos modernos de la contracepción son formas de interferir en la naturaleza, pero también lo es la medicina, las vacunas, el uso de jabón, un corte de pelo, etc. Dios dio el hombre la capacidad de pensar, planear, y tomar decisiones morales - de sojuzgar la tierra. De todas las criaturas de Dios, el hombre es la única que tiene la opción de decidir personalmente en cuanto la reproducción.

Dwight Harvey Small dice: "Sería difícil creer que la concepción es un acto de la providencia divina cuando por el todo el resto de la experiencia humana la ley de causa y efecto gobierna... Todos los deseos e impulsos de la vida humana están sujetos al control de la voluntad. No podemos ignorar el hecho que todo el control de la natalidad es en última instancia una forma de autocontrol.

HACIA UNA INTIMIDAD CRECIENTE - Pr. 31:11

La importancia de la intimidad es reconocida por los sexólogos más famosos de nuestro tiempo, Masters y Johnson. El tratamiento que ofrecen a parejas con problemas sexuales no está limitado a la parte física, aunque empieza allí. Los terapeutas consideran que están trabajando más con la relación de la pareja que con dos individuos y prestan mucha atención al compañerismo y a la comunicación entre los cónyuges. Masters y Johnson consideran el acto sexual como el último eslabón en la comunicación. Se pueden corregir los problemas sexuales si se logra una intimidad que da expresión a los sentimientos de amor y consideración entre la pareja. El sexo en su plenitud es parte de una experiencia amorosa total.

La experiencia del matrimonio se puede comparar a la salvación espiritual. Las personas reciben la salvación instantáneamente al creer en Jesucristo como su Salvador, pero pasan el resto de sus vidas creciendo espiritualmente para llegar a ser lo que Dios quiere que sean. De igual manera, el hombre y su esposa llegan a ser una carne en el momento de consumar el matrimonio. Después, pasan el resto de su vida juntos creciendo en el cumplimiento de su relación carnal.

Las relaciones sexuales entre el marido y la esposa deben ser una expresión de amor y estar motivadas por el amor. Puede parecer innecesario mencionarlo, pero si vemos el sexo solamente como la satisfacción de un deseo carnal, resulta ser egoísta y no debe ser así. En el plan de Dios, es una expresión sublime de amor (Ef. 5:28-29). Para que así sea, hay que hacer un esfuerzo dentro del matrimonio para conseguir mayor intimidad. Hay que correr el riesgo de abrirse el uno al otro, de compartir los sueños sin miedo a hacer el ridículo. Hay que aprender a estar emocionalmente unidos a nuestra pareja. No es solamente oír, sino escuchar atentamente, prestándole atención.

Hay que desarrollar un alto grado de interés mutuo. Es desear ver al otro feliz y edificado. En otras palabras, es poner en práctica el amor cristiano descrito en 1 Co. 13. La intimidad deseada requiere una atmósfera de confianza basada en un compromiso de fidelidad y continuidad. No puede crecer bajo amenazas de divorcio o separación. Solamente el compromiso de una unión permanente dará la base segura para desarrollar la relación íntima entre la pareja. Queda eliminada cualquier expresión del impulso sexual fuera del matrimonio. El adulterio está prohibido por mandato de Dios (Ex. 20:14). Jesús no solamente respaldó esta prohibición, sino que la amplió para incluir el deseo (Mt. 5:27-28).

El sexo no es un fin en sí mismo, sino forma parte de todas las relaciones matrimoniales. Todos los manuales que existen en el mundo sobre la vida sexual juntos no resolverán los problemas sexuales si el marido y la esposa no están en el proceso de llegar a ser emocional y espiritualmente uno (Mr. 10:8).

La mayoría de los problemas matrimoniales no son causados por dificultades sexuales. Al contrario, la mayoría de los problemas sexuales son causados por dificultades matrimoniales. Si podemos identificar esos problemas e intentar resolverlos prestando más atención al crecimiento de la intimidad en todas las áreas del matrimonio, casi siempre los problemas sexuales encontrarán su solución.

Aunque la unión sexual dentro del matrimonio es normal y natural y forma parte del plan de Dios para la continuidad de la raza, es posible que el matrimonio, y por consiguiente la unión sexual, no formen parte del plan de Dios para algunas personal. Jesús hizo referencia a esta realidad en los versículos 11-12 de Mt. 19. Son muchos los que han optado por quedarse solteros. El apóstol Pablo estaba muy satisfecho con su estado civil y lo recomendó a otros (1 Co. 7:7-9), aunque reconoció, a la vez, que la mayoría prefieren casarse. A los que, por varias razones, no se casan, Dios ofrece una gracia especial para vivir una vida de continencia y serenidad (Tit. 2:11-13; 1 Ts. 4:3).

 

PADRES E HIJOS

La Biblia nos enseña que la boda marca el comienzo de una relación nueva entre padres e hijos. Gn. 2:24 dice, como si fuera en reconocimiento de una costumbre bien establecida, que el hombre deje a sus padres para tomar a una mujer por esposa. Desde aquel momento, la esposa ha de ser su mayor responsabilidad. Esta enseñanza se repite en Ef. 5:31.

DEPENDENCIA/INDEPENDENCIA

Desgraciadamente, los matrimonios no llegan a poner en práctica muchas veces el ideal bíblico. Una ceremonia corta en la iglesia o el juzgado no es suficiente para que puedan hacer el gran cambio de dependencia paterna a la independencia adulta. Con frecuencia, los padres no quieren darles esta independencia y siguen manteniendo algún tipo de control sobre sus vidas. Se mantiene la dependencia de varias maneras: económica, física, emocionalmente.

Vamos a examinar más de cerca cada uno de estos tipos:

Dependencia económica

Si un matrimonio empieza aceptando ayuda financiera de los padres, pueden llegar a depender de esta ayuda en vez de independizarse económicamente. No aceptarán sus responsabilidades como adultos. Deben recordar que la felicidad final tiene más importancia que la comodidad inmediata. Uno de los ajustes que los recién casados tienen que hacer normalmente es el de vivir con un presupuesto más reducido que el de sus padres. Esto es normal. Un hombre que está empezando la vida no suele ganar tanto como un hombre que tiene muchos años de experiencia. Tampoco van a tener todos los muebles que tienen sus padres, ni todas las cosas extras como el televisor, el vídeo, el microondas, etc., que los padres han comprado a través de los años. Una pareja que intenta empezar su vida matrimonial con todo lo que tienen sus padres empieza con problemas y con deudas.

Dependencia física

"El que se casa, casa quiere." Este refrán se basa en un deseo natural de los recién casados. La pareja necesita tiempo para establecer las bases de su vida matrimonial, y este tiempo se consigue mejor en su propio espacio, por humilde que sea. Es cierto que la familia patriarcal fue la regla general en al cultura de las tierras bíblicas. Las mujeres al casarse vivían con los padres del novio en un a casa o tienda muy cerca de ellos. En su cultura, fue una necesidad económica, como en muchos casos modernos. No siempre se logra el ideal, pero si un matrimonio tiene que vivir con los padres está aplazando la independencia deseada y, también, añadiendo tensiones a su propia relación.

Dependencia emocional

La dependencia emocional suele ser lo más difícil de reconocer y remediar. Es una indicación de la inmadurez de los padres, que no quieren dejar a su hijo/a marcharse, o de los hijos o hijas que no quieren romper el cordón umbilical. La esposa o marido que no quiere asumir las responsabilidades de una persona adulta se queda en la época de la adolescencia y sigue dependiendo de los padres emocionalmente. También, hay otro tipo de dependencia emocional, pero se trata de una transferencia de emociones. Sin saberlo, transferimos ciertos sentimientos y emociones que teníamos hacia nuestros padres o nuestro cónyuge. Por ejemplo, si una esposa pide a su marido que saque la basura, él puede reaccionar negativamente porque en su subconsciencia está reaccionando como si fuera un mandato de su madre. Piensa, muchas veces sin saberlo, que su esposa intenta manipularlo como su madres hacía.

Triángulos destructivos

Cualquiera de estos tipos de dependencia puede resultar en un triángulo destructivo entre padres, marido, y esposa. El triángulo puede tener variedad en sus componentes, pero siempre es un triángulo de rivalidad.

1. Hijo y madre - esposa. Una mujer no recibirá la seguridad que quiere de su marido si él es un "hijo de mamá." Un hombre de este tipo suele buscar los mimos de la esposa y deja muchas de las responsabilidades del hogar en las manos de ella. Quiere una madre, y va metiendo a su mujer en este papel. Otro problema que surge es la comparación que hace entre su esposa y su madre, siendo siempre mejor su madre.

2. Hija y madre - marido. La niña nunca deja a su madre. Le cuenta a ella todo lo que le pasa, incluso los conflictos matrimoniales. La madre dice a su hija como manejar su casa, sus hijos, su marido. Muchas mujeres que siguen dependiendo de sus madres son mujeres frígidas, porque temen una relación madura entre hombre y mujer. El aliado que tienen en sus madres las protege del dominio masculino. La mujer no llega a aceptar las responsabilidades de su matrimonio. Sigue siendo una niña bajo el cuidado de su madre.

3. Hija y padre - marido. Muchas veces, las mujeres tienen conceptos idealizados de sus padres - lo que convierte a su padre en un rival de su marido. Más de un joven marido ha creído, justificadamente, que su esposa hubiera preferido casarse con su papá. Si el marido asume el papel de su padre, la esposa seguirá siendo niña y no sabrá expresarse como mujer. Muchas veces, se nota esta falta en la vida sexual.

4. Hijo y padre - esposa. Hay padres que siguen intentando controlar a su hijo en todos los aspectos de su vida. Otro problema que se ve en este triángulo es un hijo que sigue el ejemplo malo de su padre como marido y padre. Este suele ser el caso de los maridos que maltratan a sus esposas. Es un triángulo que existe en el subconsciente, y la esposa sale perdiendo.

LOS PADRES: UNA RESPONSABILIDAD FIRME

Casi inmediatamente después de la boda, los nuevos esposos se enfrentan con la cuestión de cuáles son los deberes para con los padres frente a los deberes para con el cónyuge. Aunque esta cuestión no venga al caso, en un momento la tensión puede llegar a ser un punto de resentimiento que se eche en cara de forma lógica o ilógica. Son pocos los que pueden criticar a sus suegros ante su compañero sin arriesgarse a recibir a cambio la crítica de sus padres. La disputa de degenerar en intercambios de "tu madre" y "mi madres." Puede llegar a infestarse hasta el punto que con cada visita, cada llamada, incluso con cada carta, vuelvan a surgir los humos y hasta haya erupciones. La relación puede empeorarse cuando los padres se convierten en abuelos. Esto tiene unas implicaciones importantes en cuanto a las vacaciones y las ocasiones especiales de la familia. ¿Hemos de amar a nuestros padres/suegros? ¿Cuáles son nuestras responsabilidades para con ellos? Vamos a mirar las enseñanzas bíblicas.

Honra

Ex. 20:12 y Ef. 6:2 mandan a los hijos que honren a sus padres. Pr. 23:22 dice que esta honra ha de perdurar hasta la vejez, cuando las facultades de los padres pueden degenerar. Rut extendió esta honra y respeto a su suegro. Ex. 18 nos enseña que Moisés trató a su suegro con honra y aceptó su consejo. Lea Dt. 27:16, Ex. 21:17, y Lv. 20:9. Todos estos versículos advierten en contra de la tendencia de hablar mal de los padres.

Cuidados materiales

1 Ti. 5:4 recuerda a los hijos de las viudas sus responsabilidades hacia ellas. Jesús enseñó la misma responsabilidad en Mr. 7:10-13 cuando dijo que los hombres que intentan esquivar su responsabilidad para con sus padres por una falsa religiosidad obran mal. No debemos darles la espalda en los momentos en que nos necesitan.

Cuidados emocionales

A veces, los padres tienen más necesidades emocionales que materiales en la vejez. Un hombre que ha sido activo toda la vida puede sentirse olvidado e inútil durante los años de su jubilación. También, los hijos deben reconocer que a veces los padres tienen problemas en adaptarse a un hogar sin el hijo/a. Cuando todos los hijos se marchan el problema suele aumentar. La madre, que ha dedicado toda su vida a sus hijos, se encuentra sin trabajo, sin propósito. Como consecuencia, puede tener sentimientos negativos hacia la mujer que "robó" a su hijo, quitándole así su propósito en la vida.

El hecho de haber nacido en una familia da a cada persona ciertas responsabilidades como hijo. Estas cambian a lo largo de la vida y según las circunstancias de cada uno, pero no desaparecen al casarse. La relación padre/hijo simplemente entra en una fase nueva. Otra fase distinta empezará cuando los hijos lleguen a ser padres. Del significado del nacimiento de una tercera generación habla la Biblia en Pr. 17:6.

LOS HIJOS

Parece mentira, pero un acontecimiento tan singular como el nacimiento del primogénito, con toda la alegría que conlleva, constituye una amenaza para el matrimonio. En muchas parejas, provoca una verdadera crisis en su relación. ¿Por qué? Porque otra persona se interpone entre el marido y la mujer. El recién llegado puede provocar los celos de uno de los dos, normalmente por parte del marido porque él ve al niño como un rival en la atención y el afecto de la madre. Ya sea que el hombre vea al nuevo niño como competición o no, lo cierto es que la casa nunca volverá a ser como antes. El nacimiento del hijo significa un cambio en la vida del hogar y en las relaciones entre los esposos. La solución de este problema depende mucho de la actitud de los padres hacia el intruso, y la Biblia nos enseña como debe ser.

Un don

Varios versículos de la Biblia nos dicen que los hijos son dones que Dios nos da. Gn. 33:5 y Sal. 127: 3-5 son algunas de las citas que nos lo dicen con claridad. Si consideramos a nuestros hijos como dádivas de Dios, cambiará nuestra conducta hacia ellos. Los trataremos con amor, con respeto, y aceptaremos nuestra responsabilidad de cuidarlos y educarlos. De todos los dones que nos da el Señor, los hijos son el regalo más precioso y más digno de cultivar.

Una responsabilidad

La influencia más poderosa que los niños reciben durante sus primeros cinco años de

vida es la del hogar. Los niños de esta tierna edad aprenden principalmente por imitación. En la gran mayoría de los casos, los hijos tratarán de reproducir en sus propios hogares el modelo que recibieron de su padres. El mejor regalo que un padre puede dar a su hijo para su futura felicidad es que tenga una imagen de su padre como un hombre de estabilidad y sensibilidad, una combinación equilibrada de autoridad y amor. Es importante que el matrimonio sepa tratarse correctamente entre sí porque esto afectará profundamente al trato y la comunicación entre padres e hijos. La primera responsabilidad de los padres, entonces, es proveer al niño de un hogar que sea un buen ejemplo del amor compartido entre el padre y la madre. Una comunicación abierta entre todos los miembros de la familia y unas relaciones basadas en la honestidad, el perdón, y la aceptación son esenciales para la estabilidad que el niño necesita.

La responsabilidad de los padres en enseñar mediante su ejemplo es asombrosa porque exige una vida genuina. "El hacer y el hablar han de concordar."

Otras responsabilidades de los padres hacia sus hijos son:

1. Amor. Es posible que el amor de los padres hacia el niño haga más daño que bien. Fue el caso de José, que sufrió los resultados tristes del favoritismo paternal (Gn. 37:3; otro ejemplo tenemos en los gemelos Esaú y Jacob, Gn. 25). Entonces, no podemos decir que los niños necesiten sólo amor, sino un amor sabio, que muchas veces no es tan fácil de dar como parece.

Pensamos que, si les damos todo lo que piden, estamos expresando nuestro amor.

Pensamos que si creamos una dependencia total de nosotros, estamos expresando amor.

Pensamos que si nos rendimos a los deseos de ellos, estamos expresando amor - o si les regalamos un montón de "cositas", estamos expresando amor. Nos equivocamos de muchas maneras. Si queremos aprender la forma correcta de expresar nuestro amor a los hijos, debemos estudiar la manera en que Dios muestra su amor hacia nosotros.

Dios expresa su amor - en palabras (Jeremías 31:3; 1 Jn. 4:8) y acción (Jn. 3:16; Ro. 5:5 y 8). Toda la Biblia es una carta de amor y una historia de actos de amor. Además, Dios espera que respondamos a su amor. Jesús nos dice en Jn. 14:15 que sabe que lo amamos si guardamos sus mandamientos. El espera ver vuestro amor en nuestras acciones.

2. Disciplina. La disciplina es otra responsabilidad de los padres, pero, ¡ojo! Es preciso que esté acompañada de amor - lo que Oseas llamó "cuerdas de amor" (Oseas 11:4).

Dios nos enseña por su palabra y por su ejemplo que la disciplina es una parte necesaria e íntegra del amor paternal (Ap. 3:19).

3. Enseñanza. Dt. 6:6-7 y Pr. 22:6 son algunos versículos que nos recuerdan esta responsabilidad paternal. Además de la enseñanza que recibe por osmosis en el hogar, el niño necesita instrucción formal, en casa, en la escuela, y en la iglesia. En un hogar cristiano, la instrucción bíblica es precisa si queremos impartir nuestra fe a nuestros hijos.

4. Proveer para sus necesidades físicas. 1 Ti. 5:8 enseña que el no hacerlo es una negación de la misma fe que profesamos.

Hemos visto que los padres tienen ciertas responsabilidades para con sus hijos: 1) darles un ejemplo; 2) amor sabio; 3) disciplina; 4) enseñanza - secular y espiritual; 5) proveer para sus necesidades físicas. Pero, hay una cuestión a considerar en relación con estas responsabilidades. ¿Son para toda la vida, o solamente para unos años? ¿Siguen en pie después de que los hijos se casan?.

Una meta

En la primera parte de esta lección, vimos que una dependencia paterna puede causar muchos problemas a los hijos si la mantienen después de llegar a la edad de adultos. Reconociendo que una dependencia prolongada no es nada aconsejable, llegamos a otra responsabilidad de los padres hacia sus hijos: prepararles para la independencia. La formación de un ser adulto capaz de tomar sus propias decisiones es la meta de toda la formación que los hijos reciben en el hogar.

Un niño es un adulto en formación, y ha de ser respetado como tal. Los padres cuidan de sus otras responsabilidades - el amor, la disciplina, la enseñanza, y la provisión – teniendo en cuenta el tipo de adulto que desean ver cuando su hijo sea mayor. Para lograr una independencia feliz, es importante dar responsabilidades al hijo en la medida que es capaz de asumirlas. Es una responsabilidad que aumenta con el crecimiento del niño a través de los años. Hay que permitir que el hijo aprenda a tomar sus iniciativas y decisiones dentro del marco propicio que los padres ponen. Se va a equivocar muchas veces, pero aprenderá de las mismas equivocaciones. No hay crecimiento sin errores. El salmista lo reconoció (Sal. 25:7) y pidió perdón por los suyos. Los padres tendrán muchas ocasiones de perdonar a sus hijos. En estos momentos, conviene recordar el ejemplo de Jesús en Jn. 8:11 y su enseñanza en Lc. 17:3-4.

Hay una fábula oriental que trata de la relación padre-hijo: Una golondrina tenía tres pichones. La golondrina tenía que cruzar el mar y para ello se puso uno de los pichones en la espalda. Cuando lo esta llevando, le preguntó: "Cuando seas grande, ¿qué vas a hacer?" El pichón le contestó: "Pues te voy a llevar a pasear y te daré comida." "Mala criatura" - dijo la golondrina - y le tiró al agua y éste se ahogó. Llevando al segundo, le preguntó lo mismo y el pichón le respondió: "Voy a hacer todo lo que me pidas cuando sea grande." "Mala criatura" respondió la madre y le dejó caer al mar. Al llevar al tercer pichón, le hizo la misma pregunta.

Éste le respondió: "Voy a hacer lo que tú estás haciendo, cargar a mi propia criatura, pues no puedo volar cargándote a ti."

Los padres no tenemos hijos para que nos cuiden a nosotros en la vejez. Criamos hijos para que ellos, cuando sean adultos, críen a sus propios hijos. Es la responsabilidad de los padres educarlos con este fin y ayudarlos a lograr la independencia propia de un adulto. Dios espera que cada generación prepare a la siguiente (Joel 1:3).

 

LA COMUNICACIÓN: CLAVE DE LAS RELACIONES FAMILIARES

"En el mismo cuarto - vivían en una boardilla - los dos guardaban silencio." Con estas palabras, Carlos Edmundo de Ory empieza el relato triste ("El paquete postal") de un matrimonio para quienes el silencio se había convertido en un nudo entre ellos. Ocuparon el mismo cuarto, pero no compartieron sus vidas. La comunicación entre ellos había cesado hacia tiempo, y ahora reinaba el silencio en el ambiente cargado de malestar.

¿En cuántos hogares se repite a diario esta misma escena? La mujer vive en su mundo y se preocupa de sus cosas, mientras el hombre desarrolla su vida aparte. Están juntos, pero separados por un abismo causado por la falta de comunicación. Los consejeros matrimoniales dicen que la falta de comunicación es la causa número uno de los problemas matrimoniales.

La mayoría de las esposas se quejan de que sus maridos no las escuchan, que no tienen interés en lo que dicen. Por otro lado, la queja clásica del marido descarriado es que su esposa no le entiende. ¿Qué es la comunicación? ¿Cómo podemos saber si la hemos logrado de verdad? La comunicación es el intercambio de ideas entre dos personas; es el proceso que permite a la gente conocerse y relacionarse; es compartir información con otra persona de tal manera que ella entienda lo que uno dice.

La comunicación es algo más que hablar y escuchar, aunque son aspectos esenciales de la comunicación. Para ser completa, tiene que incluir la comprensión. Este encuentro de significados no es fácil de conseguir. Para ver las dificultades en lograr una comunicación completa, sólo tenemos que meditar esta frase: "Ya sé que entendiste lo que tú te imaginas que quise decir, pero no estoy tan seguro de que entendieras lo que realmente dije."

Los especialistas en comunicación dicen que podemos comunicar hasta seis mensajes al hablar con una persona: (1) lo que tú quieres decir; (2) lo que tú dices realmente; (3) lo que tu interlocutor oye; (3) lo que tu interlocutor dice sobre lo que tú dijiste y (6) lo que tú crees que tu interlocutor dijo acerca de lo que dijiste tú.

Tantas interpretaciones del mensaje son posibles en parte debido a que la comunicación viaja sobre dos carriles: el verbal - lo que decimos y lo que oímos; y el no verbal - lo que percibimos por la vista, el olfato, y el tacto. Las expresiones de la cara, los gestos y movimientos del cuerpo - los portazos, por ejemplo - forman parte de la comunicación no verbal. Incluso la postura y la posición del cuerpo son parte de esta comunicación no verbal.

El padre está sentado delante de la tele, viendo un partido de fútbol. Su hijo pequeño empieza a hablarle de un problema, pero el padre no cambia de posición. Responde al niño sin mirarle y sin quitar los ojos de la pantalla. Dice al niño que lo está escuchando, pero su mensaje no verbal contradice las palabras de su boca.

Además, filtramos lo que oímos a través de nuestros sentimientos, y esto hace que, con frecuencia, no oímos lo que el otro realmente dijo. Nuestra interpretación de lo que oímos puede ser muy distinta de lo que la otra persona quiso decir. Siguiendo la ilustración del párrafo anterior, el padre no quería decir que su hijo no tenía importancia para él, pero es el mensaje que el niño recibió a través de la comunicación no verbal pasado por el filtro sensible del niño.

En realidad, el contenido o las palabras utilizadas comunican solamente el 7% del mensaje. El tono de voz del parlante contribuye el 38% y la comunicación no verbal da el 55% del mensaje que el oyente recibe.

CLASES DE COMUNICACIÓN

Conversación estereotipada

¿Cómo estás? ¿Cómo están los niños? Este es el nivel de los saludos.

Conversación de información

Hablar de otros, de los acontecimientos, de la tele, la vecina, de lo que otros dicen, etc. Esta clase de conversación suele tener dos niveles: el nivel de los intereses diferentes y el nivel de los intereses comunes. Por ejemplo, dos madres que tienen hijos en el mismo colegio conversan sobre el colegio (un interés común), pero la comunicación no va más allá.

Hablar de mis ideas y juicios

Aquí empieza la comunicación real. Si la persona nota que no se acepta lo que dice, muchas veces dará marcha atrás. Una conversación de nivel social puede llegar hasta aquí, o puede cubrir las dos primeras clases solamente.

Hablar de los sentimientos y emociones

Se expresa lo que se siente. Es una comunicación más íntima, que revela a la otra persona lo que a uno le interesa.

Comunicación completa, sincera

Es la conversación íntima, emocional y personal. Es compartir con otro quien eres sin pretensiones. Se logra con pocas personas.

BARRERAS DE LA COMUNICACIÓN

Falta de habilidad

Se puede vencer con el estudio de las técnicas y con la práctica. Normalmente, la habilidad que hace más falta cultivar es la de escuchar. Stg. 3:1-8 advierte del peligro de hablar demasiado, mientras Stg. 1:19 menciona lo deseable que es estar dispuesto a oir.

Temor

Este es el temor al rechazo, una autoprotección intuitiva. Una persona con este problema no quiere correr el riesgo de ser herido. Resulta mucho más fácil una retirada en solitario que el intento de comunicarse. Esta retirada puede ser física o emocional.

Autoimagen pobre

La falta de comunicación se debe a que piensan que sus ideas no valen la pena o que no interesan a nadie.

Insensibilidad

Escuchar las palabras sin captar los sentimientos que hay detrás de ellas es otra barrera a la comunicación. El oyente puede ser insensible de varias maneras. Puede asumir el papel de juez y fijar la culpa y la multa en seguida. Puede ser un "manitas" que pretende arreglarlo todo, dando la solución en un abrir y cerrar de ojos. Puede imaginarse ser un psicólogo e intentar explicar las razones e intenciones detrás de cada palabra. Aunque tenga buenas intenciones, corta la comunicación en su afán de dar la respuesta, sin tener en cuenta los sentimientos del otro.

Las prisas de la vida

Según un estudio, los matrimonios normalmente pasan solamente 26 minutos a la semana hablando de cosas importantes, y muchos no llegan ni a eso. ¿En qué consiste normalmente una conversación entre marido y mujer? la comida, la tele, los deberes de los niños, la ropa, etc. Muchas veces, no es por una falta de interés, sino de los quehaceres que se interponen. Con la responsabilidad de la casa, la familia, y el trabajo, pasan casi todo el tiempo juntos haciendo "cositas" sin dedicarse tiempo el uno al otro. Como resultado, la comunicación sufre.

Diferentes intereses, educación, valores

Muchos no hablan porque no tienen nada en común. Esta falta de comunicación entre matrimonios se hace más patente si hay mucha diferencia entre el crecimiento intelectual o social de la mujer y el hombre. Una mujer que se dedica totalmente al hogar necesita cultivar otros intereses y mantenerse mentalmente estimulada. Ambos, hombre y mujer, deben esforzarse en tener intereses comunes además de los hijos.

Fatiga

El cansancio físico o mental hace difícil una comunicación clara. Es preciso hacer planes para cambiar la rutina, dedicar tiempo al recreo familiar y períodos de descanso, para superar esta barrera.

El juego de las adivinanzas

"Si me amara de verdad, sabría lo que pienso." Esta presunción no es justa, porque no es tan fácil entender a otra persona, por querida que ésta sea. Puede dar lugar a muchos malentendidos. Es mucho más segura la comunicación abierta.

PRINCIPIOS PARA LA BUENA COMUNICACIÓN

Como hemos visto, la verdadera comunicación tiene tres facetas: la palabra hablada, la palabra escuchada, y la palabra comprendida. Para mejorarla, hay que desarrollar las habilidades en estas tres áreas. La Biblia contiene unas sugerencias prácticas para lograr un nivel más alto de comunicación.

Hablar

1. Habla después de pensar. Habla de una manera clara para que el oyente pueda entenderte. Pr. 10:19.

2. Di siempre la verdad. Una mentira suele resultar en otra para cubrir la primera, soltando así una cadena de mentiras que destruye la confianza. Ef. 4:25; Col. 3:9.

3. Usa las palabras para animar y edificar, no para censurar o criticar. Ef. 4:29; Ro. 14:13. Si alguien te ataca verbalmente, no respondas de la misma manera. Ro. 12:17,21; Pr. 17:13.

4. En momentos de ira, es mejor hablar en vez de estallar o callarse y estar resentido. Ef. 4:26-27.

5. Evita el machacar. Pr. 19:13.

6. No domines la conversación. Stg. 1:19-20. Dos maneras de dominar la conversación son: (1) controlar la dirección de la conversación y (2) no dejar que el otro hable. Existen matrimonios en el que uno está siempre terminando la frase del otro.

7. Habla con sencillez, sin rodeos . Mt. 5:37.

8. Habla personalmente. Si tu compartes tus sentimientos, él otro estará más dispuesto a compartir los suyos. Requiere valor, pues te arriesgas a ser rechazado hablando de esta manera.

9. Evita las murmuraciones. Pr. 17:9. Es mucho más fácil tirar folletos desde un avión que recogerlos luego. Pasa igual con las palabras que salen de la boca.

Escuchar

1. Está dispuesto a escuchar sin responder hasta que el interlocutor haya cesado de hablar. Pr. 18:13.

2. Presta atención al hablante. Más valen unos minutos de total concentración que muchas horas distraídas.

3. Escucha lo que te dicen. Presta atención no solamente a las palabras, sino al lenguaje no verbal que revela los sentimientos - el tono de voz, la expresión facial, la postura, los gestos. Presta atención, también, al lenguaje de la conducta. Si un niño rehúsa comer, ¿es qué no tiene hambre? O, ¿está usando la negación de la comida como un método para exigir la atención de la madre?

4. Escucha activamente. Esto implica recibir, aceptar, y tratar de comprender el mensaje. Implica la aceptación de la persona parlante.

5. Mira a la persona que habla. Es una muestra de interés.

6. Crea una atmósfera de aceptación.

7. Recuerda que, como oyentes, tenemos que luchar en contra de dos tendencias: (1) excluir lo que no queremos oír; (2) escuchar nuestra interpretación de lo que oímos en vez de lo que la persona realmente dice.

8. Verifica en puntos cruciales lo que piensas que oyes. Los significados del parlante y los significados del oyente deben coincidir para lograr la comunicación verdadera. Se puede determinar si la está logrando si pregunta acerca de lo que está oyendo. Otra técnica es sencillamente la repetición de las palabras que el parlante acaba de decir, reflejándose sobre ellas. Estos dos métodos dan una oportunidad al parlante para confirmar o corregir lo que has entendido.

9. Sé fiable. Si alguien te comparte una confidencia, guárdala como tal. Pr. 11:13. Los padres necesitan tener un cuidado especial en cuánto a los secretos que sus hijos comparten con ellos. Divulgar los secretos de uno es una manera segura de terminar la comunicación con esa persona. También, es preciso no echar en cara, en momentos de enfado, un secreto que antes fue compartido en un momento de intimidad.

Comprender

Una cosa es oír, y otra entender. Jesús hizo referencia a esta diferencia en Mr. 7:14 y expresó su deseo de que la comprensión acompañe el escuchar. Es una parte esencial de la comunicación, y la más difícil de lograr.

1. Sé sensible a los sentimientos de otros. La comunicación depende más de lo que se siente que de los hechos. Los sentimientos se revelan por el tono de voz, la expresión de la cara, y los movimientos del cuerpo. La interpretación de lo dicho importa más que lo dicho. Pr. 12:18 nos recuerda que nuestras palabras pueden dañar o curar los sentimientos del otro.

2. Sé honrado. La verdad debe ser la norma en las relaciones humanas. Claro, hay que expresar la verdad con discernimiento y con amor. Un matrimonio basado en el engaño siempre será un matrimonio problemático.

3. Valora a la otra persona. Sé respetuoso con su personalidad. No es necesario decir "no me importa lo que estás diciendo" - la actitud misma del oyente lo dice claramente. Se nota por la atención prestada o por la falta de ella. Cada persona tiene valor y es digna de nuestro tiempo y atención. Fue creada a la imagen de Dios. Gn. 1:26. Su valor es tal que Dios mandó a su Hijo Unigénito para rescatarla. Jn. 3:16.

4. Intenta identificarte con la otra persona. Haz un esfuerzo por ver las cosas desde el punto de vista, de sentir lo que él siente.

CONCLUSIÓN

El psiquiatra suizo, Dr. Pablo Tournier, dice que "es imposible enfatizar demasiado la inmensa necesidad que los humanos tenemos de ser escuchados, tomados en serio, y comprendidos." La comunicación debe tener como meta no tanto la unanimidad como la armonía. Todos pueden mejorar su capacidad de comunicarse con los demás si realmente lo desean, pero requiere un compromiso personal.

Una buena comunicación no resuelve todos los problemas de las familias. Los diferentes miembros de una familia pueden comunicarse muy bien, y todavía estar divididos por tener valores y metas distintas. Aunque no sea una panacea milagrosa, es cierto que sin la comunicación abierta es prácticamente imposible lograr la intimidad deseada. Abrirnos para comunicarnos realmente con otros es arriesgado porque nos hace vulnerables. No obstante, vale la pena aceptar el riesgo. Dios mismo se atrevió a comunicarse con la humanidad. Le costó la muerte de su Hijo en una cruz, y el rechazo de la mayoría de los hombres. Pero, todos los que hemos aceptado su oferta de comunicación con El testificamos del gozo, la libertad, y la paz que da. Él mantiene esta comunicación abierta mediante el Espíritu Santo y la oración. Está dispuesto a ayudarnos a lograr una vida mejor dentro de nuestras familias por medio de la comunicación verdadera. La puerta está al alcance de nuestra mano; sólo hay que tomar la decisión de abrirla por fe y entrar en comunión con El.

 

EL CONFLICTO EN EL HOGAR

Hemos visto que la comunicación consta de tres elementos: la palabra hablada, la palabra escuchada, y la palabra comprendida. Si uno de estos elementos falla, no hay verdadera comunicación. Si uno habla y el otro escucha, pero no logran la comprensión, el resultado no es solamente un fallo en las vías comunicativas sino que muchas veces produce un conflicto.

El conflicto puede ser explosivo o callado, pero básicamente, es el desacuerdo. Está marcado por la tensión emocional que resulta de necesidades o deseos incompatibles, o de una situación desgraciada que no ofrece una salida fácil. Como el matrimonio es la unión de dos individuos con sus opiniones y caracteres particulares, el conflicto entre marido y esposa es inevitable. Si lo reconocemos como un hecho natural de la vida, podemos empezar a comprenderlo.

CAUSAS DEL CONFLICTO

Al casarse, una pareja tiene que adaptarse mutuamente en, por lo menos, tres áreas: (1) la organización ambiental - donde viven, qué comen, el horario, etc.; (2) diferentes valores, metas, y prioridades, (3) diferentes personalidades.

Muchas veces, la misma característica que atraía antes de casarse se convierte en una molestia una vez que tiene que vivir con ella todos los días. Por ejemplo, la lozanía de la novia por las noches atraía mucho al muchacho durante su noviazgo. Pero, después de casarse, él se dio cuenta de que esta vivacidad se debía a que la novia tenía la costumbre de quedarse dormida toda la mañana. Cuando él regresó a casa a mediodía para comer y encontró que no había hecho absolutamente nada en toda la mañana y que la casa estaba sin ordenar, empezó a ser causa de conflicto.

Una investigación de 1500 matrimonios reveló varias causas de conflicto matrimonial que son dignas de ver. En realidad, es una lista de las de los cónyuges.

Características de una esposa incompatible

Machacona, no cariñosa, egoísta, se interpone a los pasatiempos del esposo, desarreglada, contradice al marido al disciplinar a los hijos, presumida, critica al marido, descuida a los hijos, descuida a la casa.

Características de una marido insatisfactorio

Desconsiderado, mal administrador, mentiroso, no cariñoso, no comunicativo, duro con los niños, sensible (se ofende fácilmente), falta de interés en el hogar, falta de ambición, descortés.

Otras causas

A estas características, se puede añadir un sinfín de otras causas de conflicto: los suegros, los hijos, las demandas del trabajo, las responsabilidades del hogar. Una comparación negativa del cónyuge con otro normalmente termina en un conflicto abierto. Si no se llega a eso, puede producir un enfriamiento en las relaciones.

Las ambiciones irreales, en nada ajustadas a las circunstancias del hogar, pueden dar lugar al conflicto. Esto pasa cuando uno de los cónyuges, o ambos, sueñan con tener lujos y comodidades, como si esto fuera lo más importante de la vida. Nunca se satisfacen con lo que tienen, y hacen la vida imposible a los otros miembros de la familia.

Otra causa muy común es el "amor hostil". El amor y el odio son dos emociones muy relacionadas. Hay momentos cuando sentimos hostilidad hacia la persona amada, porque tiene a la vez características que nos atraen y que nos repelen. El amor hostil se manifiesta más si amamos ambiciosamente o egoístamente, es decir, si esperamos que el cónyuge cambie para ser lo que queremos que sea, en vez de aceptarlo como es. Hay que recordar que Dios nos ama tal cómo somos (Ro. 5:8), y quiere darnos a nosotros esta misma clase de amor hacia los demás. El enojo es, al fin y al cabo, una expresión de nuestro egoísmo dañado. Es una demanda de atención a que reconozcan mi valor con el debido respeto, y que me vean como digno de su amor y aprecio.

Cómo el conflicto está tan íntimamente conectado al autoconcepto (la opinión que uno tiene de sí mismo), cualquier daño - real o imaginado - al ego puede poner en marcha una cadena de sentimientos que da como resultado una ruptura de relaciones. El proceso va más o menos así: Siento una frustración en mi relación con otro. En mi opinión, está rechazándome o abusando de mí. Me siento ansioso. Para quitarme la ansiedad, me enojo. La ira me da una sensación de poder, de estar en control, aunque lo que ocurre con frecuencia es todo lo contrario.

MANERAS DE VER EL CONFLICTO

El modo de reaccionar ante un problema determina en gran parte el concepto que uno tiene del conflicto. En su libro ¿Diferencias personales?, David Augsburger describe distintas maneras de ver el conflicto.

Algo dado

"Somos incompatibles. No se puede arreglar, entonces es mejor tener poco contacto." La persona que ve el conflicto de esta manera decide retirarse de la relación. Los conflictos son irremediables, y la única manera de evitarlos es la separación. Los dos pierden con la huida como única solución. Es un escape, pero en realidad no resuelve nada. Al sentirnos rechazados, rechazamos. Es una autoderrota.

Rebeca, la esposa de Isaac, llegó a la conclusión de que la separación era la única manera de evitar el conflicto entre sus dos hijos, Esaú y Jacob, y le aconsejó a Jacob que se marchara de casa (Gn. 27:43-45). Su marcha no resolvió el problema; años más tarde, Jacob todavía temía lo que su hermano le pudiera hacer (Gn. 32:7).

Algo aplastante

El conflicto significa el rechazo, el final de una relación, entonces es mejor ceder para salvar la relación. Una persona que siempre cede puede parecer generosa, sumisa, mientras por dentro se hace cada vez más tensa. Esta es la actitud de las mujeres maltratadas por sus maridos, que se callan para preservar el matrimonio.

Algo inevitable

Este es el problema de los perfeccionistas y justos que piensan que saben toda la verdad y es inevitable chocar con los errores de los demás. Esta persona siempre tiene la razón, y está convencida de que es su deber corregir a otros. Al recibir un ataque, contraataca.

Una diferencia mútua

Este es el punto de vista de los mediadores (los diplomáticos) que buscan una solución, una cooperación, un compromiso en el cual cada uno ceda algo. Dos personas poseen la mitad de la verdad y están dispuestos a aceptar esta mitad y ceder la otra - llegar a un acuerdo, un consenso. Cada uno da su parte. El resultado puede ser dos semiverdades en vez de toda la verdad.

Algo natural y neutral

"Amo lo suficiente como para enfrentar el problema." Una persona con este punto de vista ha llegado a una madurez en sus relaciones, y es una persona segura en su relación, su matrimonio. El conflicto no es una amenaza a su amor, sino un problema que hay que resolver.

Uno de los obstáculos principales a la resolución pacífica de los conflictos es que tienen que ser resueltos por las dos partes. Como los contrincantes casi nunca comparten el mismo concepto del conflicto, el trámite se pone difícil. Sería de mucha ayuda considerar el punto de vista que tú tienes de los conflictos en general y el punto de vista de los otros miembros de tu familia.

LA REPRESIÓN DEL CONFLICTO

A veces, conviene evitar el conflicto. Si la esposa está muy nerviosa y a punto de explotar, no es el mejor momento de mencionar un problema. Sin embargo, no debemos confundir evitar el conflicto con eludirlo. Huir de un conflicto puede originar mayores problemas más tarde.

Alan Compton en su libro Armonía familiar da una lista de diez tipos de personas que intentan eludir los conflictos:

1. El deshonesto. Construye su vida sobre la decepción o sobre el evitar compartir sus sentimientos verdaderos. Pretende convencerse de que no existen problemas.

Esta tendencia puede ser mayor entre matrimonios cristianos que piensen que el hecho de creer que su matrimonio tiene la bendición de Dios es una garantía contra todo conflicto.

Otros no quieren admitir la desilusión.

2. El que se acomoda. Esta persona siempre quiere agradar al otro, no importa cuán enojada se sienta al hacerlo.

3. El mártir. Uno que "sufre en silencio" sin intentar escapar del sufrimiento porque recibe cierto placer con ello.

4. El castigador. Esta persona usa el silencio como arma.

5. El romántico. Intenta aceptar a la otra persona como es, sin cuestionar ni desafiar.

6. El resignado. Ha escogido su camino; tiene que aceptar las consecuencias. Su lema es, "A lo hecho, pecho."

7. El transferidor. En vez de enfrentarse con quien tiene el conflicto, transfiere su hostilidad a otra persona o cosa. Por ejemplo, la mujer está enfadada con su marido. En vez de gritarle a él, grita a los niños. Los niños suelen sufrir mucho en un hogar donde uno de los padres practica esta manera de eludir los conflictos matrimoniales. De igual manera, muchas mujeres sufren los resultados del enojo que el marido tiene contra su jefe, porque no lo puede expresar en el trabajo.

8. El nulo. Esta persona evita los conflictos por no relacionarse estrechamente con otros. Simplemente, no se mezcla con nadie.

9. El culpable. Por reconocer que está equivocado, quiere evitar una discusión.

10. El que "guarda la paz" a cualquier precio. Procura evitar los puntos conflictivos. Es menos penoso aceptar una situación mala en vez de corregirla. Quizás, te has podido ver reflejado en esta lista. Muchos cristianos tienen la tendencia de reprimir la ira y de pensar en los conflictos como algo antagónico a la vida cristiana. El Sermón del Monte nos dice que los pacificadores serán bienaventurados, y tomamos esta declaración como un mandato.

La represión de la ira y la evasión de los conflictos dan lugar a úlceras, ansiedades, dolores de cabeza, y hasta depresiones. Dios nos dio las emociones - hasta la ira nos dio. Lo que la Biblia enseña no es la represión del enojo, sino su control. Hay mucha diferencia.

SUGERENCIAS PARA CONTROLAR EL CONFLICTO

Uno de los problemas principales es que el conflicto tiene que ser resuelto por las dos partes. Si una estuviese dispuesta a intentarlo, pero la otra no, entonces no resultaría.

El conflicto no tiene que ser algo destructivo - puede y debe ser destructivo. La verdad es que la tensión forma parte de todas las relaciones interpersonales sanas. Una relación sin cierta tensión es una relación enferma o superficial. Jesús nos dice claramente en Jn. 16:33 que vamos a tener aflicciones - y ¿qué es el conflicto si no aflicción? - pero debemos mantener la confianza y la fe en medio de ella.

Jesús nos dio varias muestras de cómo resolver los conflictos de una manera clara y positiva. Mr. 3:1-6 relata un momento de conflicto en la vida de Jesús que provocó su enojo v.5, "mirándolos alrededor con enojo." Pero, él sabía expresar su enojo de una manera controlada y hasta creativa. Usó el momento para curar al hombre con la mano seca.

La confrontación que tuvo Jesús con los escribas y los fariseos sobre la mujer adúltera (Jn. 8:1-11) es otro ejemplo de cómo Jesús resolvió un conflicto positivamente porque era capaz de responder con amor. Vemos que Cristo es nuestro ejemplo hasta en el enfado, y que hay maneras positivas de expresar nuestra ira.

Hay básicamente dos maneras de transmitir un mensaje de enojo: (1) aceptación de la otra persona, (2) acusación de ella.

Para que la ira esté dirigida por el amor, es preciso que expresemos nuestro enojo sobre la conducta de la persona, no sobre la persona. Es rechazar la conducta, pero no a la persona.

Esta es la primera regla para resolver los conflictos:

1. Trata directamente con el hecho y no ataques a la persona. Hay que seguir el ejemplo de Jesús, que siempre mostró que lo más importante son las personas... no quien lleva la razón.

2. Escoge el tiempo y el lugar apropiados para tratar los conflictos. Si el marido está escuchando las noticias, no es un buen momento. Si la mujer está preocupada con la comida, no es un buen momento. Muchas veces, es preferible dejar pasar el enfado para poder hablar con calma. El escritor de Proverbios da buenos consejos en el capítulo 15, v.1, y en el capítulo 25, v. 15.

3. Intenta ser honesto acerca de la causa del conflicto. La chispa pudiera haber sido una tontería mientras que la causa real es mucho más seria, un problema latente sin resolver. Es mejor ahorrar las energías que discutir sobre pequeñeces.

4. No te apartes del asunto. Si se saca a relucir otros problemas que no están relacionados con el problema actual, la discusión puede explotar. No es el momento de mencionar todos los fallos del otro. Amenazas de separación o de divorcio no ayudan. Es más fácil encontrar una solución si los dos la desean de verdad.

5. No dejes que pase mucho tiempo antes de tratar lo que te irrita. No es bueno acumular conflictos sin resolver. Esta práctica suele traer resentimientos y amargura.

6. Recuerda que es posible ganar la batalla y perder la guerra. Un conflicto no está resuelto si deja a uno aplastado o humillado. Uno no puede ganar y el otro perder en un conflicto matrimonial - los dos ganan, o los dos pierden.

7. El silencio no es una solución al problema. Puede incluso ser un arma para controlar, frustrar, o manipular al otro. A veces, el silencio parece ser el camino menos doloroso, pero normalmente está tapando momentáneamente el problema, no resolviéndolo. Resurgirá otro día, más fuerte aún. Si el marido, por ejemplo, usa este método, la esposa debe mostrarse dispuesta a escucharle cuando quiera hablar, pero no debe forzarle ni insistir.

8. Olvida los errores del pasado. También, conviene olvidar las palabras "nunca" y "siempre". Las generalizaciones suelen ser una forma típica de exagerar.

9. Cuando estés equivocado, admítelo; cuando tengas razón, cállate. Haz tuyas las palabras de Pr. 28:13. El reconocimiento de un posible error personal es una muestra de humildad, una de las características de la vida nueva en Cristo. A veces, es necesario pedir perdón aunque no se tenga la culpa. La tranquilidad y el amor son más importantes que una victoria personal.

10. Aprende a perdonar. El conflicto se hace más crónico por la incapacidad de perdonar. A la vez, es necesario saber aceptar el perdón. Si Dios, que es todo bondad, nos puede perdonar a nosotros, ¡cuántos más debemos perdonarnos los unos a los otros! (Lee atentamente Hch. 10:43 y Ef. 4:32).

Dios espera que sus hijos sean pacificadores (Mt. 5:9). Para serlo, hay que saber enfrentarse con amor, sin dañar, sin quitar nada del valor de la otra persona. En una relación madura, los dos, hombre y mujer, sabrán enfrentarse de verdad mientras que afirman su amor. Este tipo de enfrentamiento hará que la vida matrimonial se enriquezca.

El amor es dinámico; su naturaleza no permite que sea estático. Tiene que aumentar o disminuye. Cada vez que uno niega la existencia de problemas o teme arriesgar la intimidad para resolverlos antes de que se hagan más grandes, va consiguiendo como resultado la muerte - poco a poco - de la confianza y del amor. El aburrimiento en una relación vacía sería el resultado. El amor vital puede transformar el conflicto en una fuerza constructiva que dará una mayor comprensión y compenetración al matrimonio.

El Apóstol Pablo escribió sobre esta clase de amor en su primera carta a los corintios, capítulo 13. Conviene meditar en sus palabras. Amor tan puro es un don de Dios, un reflejo del amor que Dios tiene hacia nosotros. Si todavía no has experimentado este amor en tu vida, ¿no quieres aceptarlo ahora?.

 

LA DISCIPLINA

El 20 de noviembre de 1959, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la llamada "Declaración de los Derechos del Niño". Los diez principios del documento mencionan muchos derechos - de la educación, de la salud, de juegos y recreaciones - pero, un punto que es notable por su ausencia es el de la disciplina. ¿Se puede considerar la disciplina como un derecho innato del niño, o es algo que viola sus derechos y libertades? La respuesta dependerá del concepto que cada uno tenga de la disciplina. Si por disciplina entendemos la instrucción en las responsabilidades morales, llegaremos a la conclusión de que es una parte esencial en su educación. Aún más, se puede decir que la disciplina es una parte esencial del amor hacia ellos. Ap. 3:19 dice que Dios reprende y castiga a los que ama, mientras Pr. 13:24 llega más lejos diciendo "El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; mas el que lo ama, desde temprano lo corrige." Según la Biblia, la ausencia de disciplina demuestra la falta de amor; la presencia del amor verdadero, del amor que busca el bien del hijo como prioridad, implica disciplina.

LOS PROPÓSITOS

La meta principal de la disciplina es lograr una persona madura - responsable, con un propósito en la vida, y con un autoconcepto saludable. La disciplina impuesta por los padres quiere lograr la auto-disciplina en el hijo, el dominio propio. El mismo niño, a través de los años, debe aprender a controlar su propia conducta y ejercer sus libertad e independencia de una manera responsable. Una sociedad sin disciplina - sin reglas de convivencia - es un caos. También lo es un hogar donde cada miembro vive a su aire y hace lo que le da la gana (Lección 2, "Modelo anárquico individualista"). Para vivir armoniosamente en grupo - sea la familia, la escuela, la comunidad - es necesario vivir con respeto hacia los demás. La disciplina ayuda a desarrollar este respeto, y a aprender las consecuencias de infringir los derechos de los demás.

Es interesante notar que los términos "disciplina" y "discípulo" proceden de la misma raíz romana que significa "instruir". Disciplinar es mucho más que corregir; es todo lo que los padres dicen y hacen para moldear el carácter del niño. La disciplina tiene dos facetas, cada una de ellas importante: (1) nutrir, (2) restringir. En otras palabras, los padres alientan la conducta deseada y corrigen las acciones no deseadas para que el niño crezca moralmente. Es similar al cuidado que un jardinero da a un rosal. Para que florezca, le pone abono y, a su debido tiempo, lo poda.

La sociedad espera que los individuos maduros controlen sus impulsos, y el mejor sitio para aprender este dominio propio es el hogar. Los padres tienen la responsabilidad de enseñar a sus hijos a vivir de una manera aceptable. Esto es la disciplina.

LOS MÉTODOS

Cada niño es un individuo distinto, y un método de disciplina que funciona de maravilla en uno, no es necesariamente lo que va a dar los resultados deseados en otro. Hay que elegir el método y aplicarlo de acuerdo con la necesidad del niño según su sexo, su inteligencia, madurez, salud, estabilidad emocional, y personalidad. El método en sí no tiene tanta importancia como la reacción del niño a la disciplina. En este aspecto, los padres son como los médicos: tienen que experimentar hasta que encuentren la medicina adecuada.

De nutrición

1. Los premios. En vez de castigar la conducta mala, se puede disciplinar premiando la conducta buena. Es reforzar lo que queremos lograr. Este tipo de disciplina se puede empezar casi desde el momento de nacer. Por ejemplo, si la madre coge al niño cada vez que llora, está enseñándole a llorar para obtener lo que quiere. Si lo coge cuando está contento, está enseñándole a sonreír para obtener lo que quiere. Los niños suelen aprender esta regla rápidamente. La idea es muy sencilla - premiar la conducta deseable y abstener de premiar la conducta indeseable.

Vamos a ver otra aplicación práctica... la cuestión de las comidas. Si el niño no quiere comer lo que la mamá ha preparado, y ella va en busca de otra comida más de su agrado, está enseñando a su hijo a ser un problema cada vez que se sientan a la mesa. Si no quiere comer lo que está en su plato, pero sabe que es la única comida que va a haber, si tiene hambre, la comerá. Muchos niños dan problemas a la hora de comer porque los padres los han enseñado a ser problemáticos. Han aprendido a través de los años que pueden obtener la atención plena de la madre si rehúsan comer. Otra vez, la idea es sencilla - premiar la conducta deseable y abstenerse de premiar la conducta indeseable.

2. El ejemplo. Los niños aprenden más por el ejemplo que por cualquier otro método de enseñanza. Para criar hijos disciplinados, es imprescindible que los padres practiquen la disciplina propia. Hay que proveerles ejemplos dignos de ser imitados.

Es importante, también, que los padres no intenten dar la impresión a los niños de que son personas perfectas. A veces, será necesario pedirles a los hijos perdón. Hay que ser honestos con ellos - buscar juntos la voluntad de Dios e intentar juntos seguirle a El.

3. El amor. Para ser eficaz, todo método de disciplina debe ser respaldado con el amor de los padres. Es de suma importancia que el hijo no se sienta rechazado, que la disciplina no llegue a ser una barrera entre él y sus padres, ni entre el padre y la madre. Es triste, pero la diferencia de opinión sobre cómo disciplinar a los hijos es una de las principales causas de conflicto entre los cónyuges. El niño aprende a una edad temprana cuál de sus padres es más flojo en este aspecto, y aprende rápidamente a manejar esta diferencia a su favor. A los ojos de un niño en un hogar con este tipo de división, uno de sus padres llega a ser "el bueno" mientras que el otro queda con el apodo del "malo". Si el papá tiene que disciplinar a uno de los hijos, no ayuda nada a la convivencia familiar si este niño va corriendo a la mamá para buscar apoyo y consuelo en sus brazos. El consuelo ha de venir de los mismos brazos del papá - disciplina y corrección - pero acompañado con amor y aceptación. Es muy importante. Es el ejemplo que nos da el Señor. He. 12:4-8 nos recuerda que "el Señor al que ama, disciplina" y que los que reciben esta disciplina no son hijos verdaderos. Si los padres usan cualquiera de los métodos de disciplina con amor, no serán culpables de provocar a ira a sus hijos (Ef. 6:4). Tendrán en cuenta los sentimientos de los hijos y los ayudarán a ver el por qué del castigo y lo que quieren lograr. En otras palabras, la disciplina será en contra del hecho, no de la persona.

De corrección

Se puede evitar la necesidad de estar siempre corrigiendo al niño si se establecen unos límites bien definidos en el comportamiento que se espera. En realidad, un niño que sabe sus límites goza de más libertad de actuar dentro de ellos. Además de entenderlos, ha de saber que si sobrepasa estos límites, tendrá que pagar las consecuencias.

El castigo que impone como consecuencia de haber desobedecido puede tomar varias formas.

1. El castigo físico. Por este método se entiende cualquier tipo de castigo corporal, desde un ligero golpecito en las manos hasta los azotes más severos. Por lo tanto, se nota enseguida que puede ser un método peligroso, que puede dañar al niño tanto emocional como físicamente. Puede ser simplemente el resultado de un enfado paternal, una manera de descargar sus frustraciones y enojos sobre los hijos. En tal caso, la única cosa que enseña a los hijos es a golpear a alguien cuando está furioso. Llevado a un extremo, el castigo corporal puede provocar el miedo hacia los padres o el odio. Pero, este método de castigo tiene también sus aspectos positivos. Puede ser la única manera de controlar la conducta indeseable del niño. Por ejemplo, no se puede razonar con un niño de meses que va gateando por la casa. Si queremos que aprenda a no meter los dedos en los enchufes de la luz, se lo enseñamos dándole un golpecito agudo en la mano cuando intenta ponerla allí. Es un castigo físico, y el único que es capaz de entender en esta etapa de su vida.

2. Confinamiento. Este método enseña que la conducta indeseable traerá el alejamiento de otros, o la soledad. Para gozar de la compañía de otros, hay que practicar una conducta sociable y aceptable. Este tipo de castigo ayuda mucho cuando hay varios niños pequeños y es difícil controlar las acciones negativas entre ellos. Cuando piense que puede comportarse bien, puede volver al grupo. Como el método anterior, este método también puede tener sus aspectos negativos. Hay padres que confinan a sus hijos en un armario, o en una habitación oscura. Sitios así provocan el miedo a la oscuridad, y tal castigo en vez de corregir la mala conducta solo sirve para aumentar el miedo. Si los padres mandan al niño a la cama como un castigo con mucha frecuencia, el niño puede llegar a ver el sueño como algo indeseable.

3. Quitar privilegios. Este método enseña a los hijos que la conducta indeseable les puede costar algo que realmente quieren. Duele tanto perder un pasatiempo favorito que muchos niños, dándoles la oportunidad de elegir, escogerían un castigo físico inmediato. Se pueden negar privilegios tales como ver un programa de televisión, ir de paseo, jugar con sus amigos una tarde - cualquier cosa que sea importante para ellos. Por supuesto, esta acción tiene sus extremos, también. Si la restricción por una infracción menor llega a varias semanas o al aislamiento total de sus amigos, puede causar resentimiento. Hay padres que prohíben a sus hijos asistir a los cultos o a las reuniones de jóvenes de la iglesia, porque ven que es algo que a ellos les gusta. El peligro en este caso es que le está quitando una influencia espiritual y moral. Como en todos los casos que requieren un castigo, la pena debe de estar de acuerdo con la infracción, la edad emocional del hijo, y con la meta que queremos alcanzar.

4. Amonestación. A veces, la mejor corrección es una buena charla entre hijo y padre (o madre). Por supuesto, la conversación tiene que estar al nivel del hijo, y con calma. Una discusión acalorada no lleva a la comprensión. Igual que en los otros métodos de corrección, se puede llevar la amonestación a un extremo perjudicial. Una admonición repetida con demasiada frecuencia llega a ser pesada y provoca una reacción negativa en los hijos. Hay que evitar ser machacones. Los padres sabios aprenden a usar este método pueden lograr buenos resultados con la disciplina.

SUGERENCIAS PRÁCTICAS

Para ser efectiva, la disciplina debe ser:

1. Inmediata. Cuanto más joven sea el niño, más importante es esta norma. Los niños pequeños no son capaces de relacionar la disciplina con la ofensa si no es inmediata. Esta es una de las razones por las cuales no es una buena idea hacer que el niño espere hasta que llegue su padre para recibir el castigo. Otra razón, y la más importante, es que no queremos dar al niño la imagen de un padre que es el verdugo de la casa.

2. Proporcional a la ofensa. A veces se aplica un castigo no en base a la gravedad del acto cometido. Una  pequeña travesura no amerita golpes físicos.

3. Firme y uniforme. Si cierta conducta es castigada un día sí y otro no, el niño estará confuso. No sabrá con claridad lo que se espera de él.

4. Con amor. Los niños necesitan saber que pueden contar con sus padres. Un amor constante conduce a una conducta constante.

5. Un reflejo de la cooperación entre los padres. Si se muestran en desacuerdo delante del niño, él intentará aprovechar la situación. Por el contrario, si los padres tienen una buena relación entre ellos, se verá su felicidad reflejada en la vida de sus hijos.

6. Dada de una manera que no perjudica a la dignidad del niño. Cuando el castigo sea necesario, es importante no avergonzar al niño delante de otros. El castigo es algo privado. Como el castigo inmediato es más importante cuando el niño es pequeño, el castigo en privado es más importante cuando el niño va creciendo. Así que, estos dos puntos no se contradicen; van juntos. Es simplemente reconocer que las necesidades inmediatas de los niños van cambiando según su desarrollo. Pero aún cuando sean pequeños, debemos castigarles con respecto en la medida que nos sea posible. Las tortas y griterías en público son especialmente humillantes. Incluso en casa, hay que recordar que el abuso verbal es tan malo como el abuso físico. Col. 3:21 -"Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten."

7. Justa. Hay que definir los límites, antes de hacerlos cumplir. El niño debe saber lo que se espera de él, pero no es justo exigirle más de lo que pueda hacer según su edad y su desarrollo. (Por ejemplo, los niños pequeños no tienen sentido del tiempo.) También, hay que distinguir entre el desafío voluntario y la irresponsabilidad infantil. Es difícil para ellos recordar a veces. Evita las exigencias imposibles (Ef. 6:4). Responde con firmeza y con calma. La disciplina debe incluir el perdón y la confianza en que se puede corregir el problema. Esta postura dará al niño un sentido de confianza en sí mismo.

8. Adaptada a su edad. La disciplina que los padres usan con un niño de dos años no puede ser la misma que con otro de quince. Al igual que los niños necesitan tallas distintas de ropa al crecer, de modo semejante necesitan métodos diferentes de disciplina. También, conviene ponerles menos restricciones y más libertad según vayan madurando. Es especialmente importante dejar de tratar como a un niño a un adolescente. No reconocer el comienzo de esta nueva etapa en la relación padre-hijo es la principal causa de conflictos con los hijos de esta edad. Muchos adolescentes se rebelan en contra de los valores y al autoridad de sus padres, aunque no tomen responsabilidades propias. Numerosos padres se sienten frustrados durante esta etapa. ¿Qué es lo que se puede hacer? Los buenos padres demuestran su amor por sus hijos dedicándoles tiempo, escuchándoles, y cultivando la amistad con ellos. Un adolescente duele tener muchas dudas en cuánto a sí mismo, y el apoyo del amor paternal sirve para dar refuerzos a su autoestima. Les dará más confianza, también, si los padres los tratan con confianza y los aceptan como son – ni niños ni adultos, sino personas en camino hacia la madurez. Es muy importante mantener abierta la comunicación, y la afirmación del hijo ayudará a hacerlo.

CONCLUSIÓN

Recordémonos la meta: un adulto maduro y responsable. Si los padres mantienen esta meta en mente, les ayudará a tomar algunas decisiones difíciles para el bien de sus hijos. De igual forma que es posible sofocar al hijo con excesivas muestras de amor, es posible agobiarlo con demasiado control. Para que un roble crezca hasta su debida estatura, necesita espacio suficiente; pasa igual con un hijo. Es necesario encontrar un equilibrio entre el control y la libertad, y métodos adecuados de disciplina para mantener esta estabilidad.

Criar a otra persona es una gran responsabilidad, especialmente si reconocemos que los niños aprenden mejor si tienen ejemplos dignos de ser imitados. Es bueno saber que no hay que asumir esta responsabilidad solos. Dios nos ofrece su ayuda. Quiere ayudarnos a nosotros y a nuestros hijos a tener una vida de primera calidad (Jn. 10:10). Si hasta ahora no has aceptado su oferta, ¿por qué no lo haces en este momento?

 

LA ECONOMÍA FAMILIAR

Los estudios realizados indican que el problema número uno del matrimonio es la comunicación deficiente, y el segundo es la falta de acuerdo sobre las finanzas. Una escuela llevada a cabo entre 30.000 mujeres reveló que la falta de dinero constituía uno de los principales problemas en el matrimonio para casi una de cada tres mujeres entrevistadas. La gran mayoría pensaba que todos sus problemas se resolverían si pudiera tener algo más de dinero. Las experiencias reales de la vida indican que los problemas causados por el dinero no son tan fáciles de resolver, dado que es motivo de conflicto tanto en familias ricas como en familias pobres. La causa no está en la cantidad, sino en la actitud y la administración. Muchos de los problemas radican en quién gastará el dinero y cómo. También la falta de madurez emocional aumenta e intensifica las discusiones sobre la economía familiar. Dada la amplitud tan extensa de los problemas económicos en el hogar, ¿es posible llegar a un acuerdo familiar sobre las finanzas?

EL LUGAR DEL DINERO

Primero, hay que reconocer que el dinero en sí no es malo ni bueno. Por lo tanto, no es el dinero la causa de los problemas; es la actitud hacia el dinero. La Biblia dice en 1 Ti. 6:10  "Raíz de todos los males es el amor al dinero." Mt. 6:24 nos advierte: "Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas (Mamón)." El dinero se convierte en un problema cuando lo amamos, o amamos lo que se puede comprar con el. El dinero es causa de conflicto si se enseñorea de nosotros, si el deseo de tener más y más se apodera de nosotros. El dinero está para servirnos a nosotros, pero si tenemos que servirle a el, la vida se vuelve patas arriba. En Mt. 19:16-26 tenemos la historia de un joven rico que era esclavo de su dinero. Cuando Jesús lo enfrentó con la decisión radical de escoger entre Dios y sus bienes materiales, prefirió confiar en sus riquezas; pero, se fue triste.

Hay más de setecientos versículos en la Biblia que tienen que ver con las posesiones, y más de dos tercios de las parábolas de Jesús se refieren al tema. Dios nos ha dado guías para que tengamos las relaciones entre lo material y lo espiritual en orden. Si seguimos las prioridades de Dios, habrá una armoniosa integración de criterios y metas. Podemos dejar de ser esclavos del dinero y empezar a ser los señores a quien el dinero sirve.

MAYORDOMÍA BÍBLICA

La Biblia da algunos principios que deben guiar a las familias cristianas en el uso del dinero y de los bienes materiales.

1. Todo pertenece a Dios (Dt. 10:14) La Biblia enseña esta lección repetidas veces. Toda la creación pertenece al Creador (Ex. 19:5; 1 Cr. 29:14). En ningún versículo de la Biblia dice que Dios vendió la creación a otros. El hombre, lejos de ser dueño, forma parte de la creación y, por lo tanto, es otra posesión del creador (Sal. 24:1; Ez. 18:4). De este principio, dependen los demás. Es la base.

2. Nosotros somos mayordomos. (Gn. 1:28) La creación es de Dios, pero el Creador dio al hombre, empezando con Adán, la responsabilidad de administrarla. Este concepto se enseña en toda la Biblia. Abraham reconoció a Dios como el dueño absoluto y practicó una mayordomía que incluía la costumbre de devolver al dueño-creador una décima parte de los bienes que tenía bajo su custodia (Gn. 14:20). Sus descendientes seguían con la misma práctica (Gn. 28:22), y el diezmo pasó a formar parte de las leyes de Israel (Lv. 27:30-34). Algunos confunden esta costumbre con la mayordomía, pero el diezmo y las ofrendas forman simplemente un símbolo tangible, material, del reconocimiento de Dios como dueño de todo. Encuentran su significado como expresiones de adoración a Dios.

Cristo enseñaba una mayordomía completa. En la parábola que se encuentra en Lc. 12:41-48, el Señor busca a un mayordomo "fiel y prudente" (v.42), que emplee los bienes de su maestro tan cuidadosamente como si fueran suyos, pero según los deseos del dueño.

En la administración, destacan tres relaciones: a) el dueño con su propiedad; b) el dueño con el mayordomo y viceversa, y c) el mayordomo con la propiedad del dueño. La propiedad es todo lo que Dios nos da - la vida misma, los hijos, el tiempo, la casa, el tiempo, los talentos. El dueño verdadero de todo es Dios. Nuestra relación con la propiedad (la vida y los bienes materiales) depende de nuestra relación con el propietario (Dios).

3. Las enseñanzas bíblicas de la mayordomía moldean el estilo de vida de un cristiano. (Ro. 8:5-9) Debe haber una diferencia entre el estilo de vida de un cristiano y el de un no creyente. Una de las cualidades que debe caracterizar la vida cristiana es la sencillez (2 Co. 1:12). Una vida basada en la acumulación de bienes no es una vida sencilla.

Otra cualidad de la vida cristiana es que debemos ser la sal de la tierra (Mt. 5:13). En otras palabras, debemos formar parte de la solución y no parte del problema. Tenemos que reconocer que cada área de nuestra vida va a ayudarnos a dar testimonio de nuestra fe en Dios o va a ser un estorbo. La administración del dinero es una de estas áreas. Una aceptación de la mayordomía bíblica nos salvará de muchos errores.

4. La mayordomía cristiana nos guía en el uso del dinero y de las cosas materiales, ahora, y en el futuro. Jesús contó una parábola (Mt. 25:14-30) sobre tres siervos que recibieron dinero de su amo. Dos de ellos emplearon bien lo que habían recibido, y duplicaron ese dinero. El tercero escondió el suyo; estaba contento con guardarlo simplemente. Sus temores lo paralizaron, y no aprovechó el regalo para mejorar el futuro. Esta parábola enseña que un buen mayordomo es un buen inversionista. Es alguien que piensa en el futuro y cómo puede mejorar lo que Dios le da, ya sean talentos, dinero, o ideas, con el propósito de presentar todo a Dios. Nuestra actitud hacia las cosas materiales, hacia lo que consideremos importante, influye sobre nuestra administración del dinero.

5. La Biblia enseña la generosidad (Hch. 20:35) Compartir con los demás es una consecuencia natural de la aceptación de Dios como dueño de todo. Si todo lo que tenemos, más nosotros mismos, es de Dios, ¿cómo podemos mantener la mano cerrada frente a las necesidades que nos rodean?. La parábola del rico insensato (Lc. 12:15-21) relata el triste fin de una vida dedicada a la avaricia. Se cuenta que Alejandro el Grande pidió ser enterrado con las manos abiertas para que todos pudiesen ver que no llevó nada con él. Las riquezas son temporales, pero el bien que uno puede hacer compartiéndolas trae bendiciones - tanto al que da como al que recibe (2 Co. 9:7-9).

En resumen, la Biblia amonesta a los hombres a no codiciar (Hch. 20:33-35), a tener un propósito más alto que la acumulación de bienes (Mt. 6:19), y a usar nuestras posesiones para servir a Dios y a nuestro prójimo (1 Jn. 3:17-20).

CONSEJOS PRÁCTICOS

Para controlar las finanzas familiares, hay que tener un plan. Una parte de este plan es el presupuesto hogareño, pero el plan cubre más que eso. Para desarrollar un plan, hay que seguir ciertos pasos:

1. Fijar metas personales y de la familia. ¿Qué se quiere lograr como familia con los ingresos habidos? La madre quiere un tresillo nuevo, la hija quiere tomar clases de baile, el hijo sueña con una moto, y el papá ya tiene elegido un Renault 19. Pagar todo a la vez significaría la ruina. Es precisamente en este punto donde surge la mayoría de los conflictos sobre el dinero. Cada miembro de la familia tiene sus propias ideas de cómo gastarlo, y lucha por salirse con la suya. Es esencial llegar a un acuerdo, pero, ¿cómo? Los pasos siguientes ayudarán a resolver el problema.

Las metas financieras son de varios tipos - las inmediatas, las de un año, las de 5 años, etc. Definir los objetivos futuros ayudaría a acumular capital para invertir o para comprar cosas grandes como un coche o un piso, para la educación de los hijos, y para la jubilación.

2. Analizar la situación financiera actual. Se recomienda la acumulación de datos financieros en dos listas: (a) una lista de los ingresos, ¿son fijos, o pueden variar?, y (b) una lista de los gastos. Primero, hay que anotar los gastos fijos. Estos, hay que cubrirlos. Después, se ha de clasificar cada gasto según su importancia. Por ejemplo, la comida es de suma importancia, pero es un gasto que puede variar. Por último, conviene examinar a ver si algún gasto se puede aplazar o reducir. Se establecen los gastos anuales y se hace un reparto mensual. Por ejemplo, si el gasto de comunidad de la casa se paga solamente cada tres meses, hay que dividir la cantidad por tres para incluir el gasto mensualmente. Es importante dividir los gastos por meses porque así se suele cobrar la nómina.

3. Desarrollar alternativas. Una vez que la presente situación financiera esté clara, normalmente se verá la necesidad de ajustar los objetivos. Las vacaciones en las Canarias no podrán ser este año, dado el estado de las cuentas, por ejemplo. La familia cambia su sueño por otro más a su alcance, como una semana de “camping” en un playa cercana. En este punto, es muy importante tomar en cuenta las preferencias personales. Cada familia tendrá que decidir si prefieren gastar más en vivienda y conducir un coche más pequeño, por ejemplo, o gastar más en el coche y menos en la casa. Si los esposos no se ponen de acuerdo en cuánto a sus prioridades, el conflicto sobre el dinero seguirá a pesar de tener un presupuesto común. Es un proceso de toma y daca, con cada uno dispuesto a ceder preferencias personales por el bien de la familia en su totalidad y dentro de sus posibilidades.

4. Confeccionar un plan específico basado en las mejores alternativas. La economía del hogar es el arte de alcanzar objetivos determinados con los medios limitados disponibles. Sólo un presupuesto familiar con los criterios unificados permite obtener este resultado. El presupuesto es un programa que marca una línea de conducta a seguir; es un programa preestablecido de gastos. Ayuda a disciplinarse para conseguir las metas establecidas. Tiene una elasticidad limitada porque los ingresos son limitados.

Hace unos años, fue publicada una fórmula muy sencilla para guiar el presupuesto familiar: 10-70-20. Un cristiano, por supuesto, entrega su diezmo y sus ofrendas al reino de los cielos primero, y todo ciudadano paga sus impuestos fiscales y la seguridad social. De lo que queda, se sugiere el sistema 10-70-20: 10% - a los ahorros o a la inversión; 70% - a los gastos normales; 20% - al pago de las deudas (hipoteca de la casa, letra del coche, etc.) 10%: Lo bueno de esta fórmula es el lugar que da a los ahorros. Las hormigas, pequeñas y relativamente insignificantes, son más sabias que la mayoría de nosotros cara al futuro (Pr. 30:24). Planear para el futuro ahorrando en el presente es un acto de fe - fe en el mañana, fe en la vida, y fe en Dios. Algunos dirían que muestra más fe en Dios no planear nada para mañana, pero recordemos la enseñanza de la parábola de los talentos: el Señor alabó al buen inversionista.

Si la proporción entre los gastos fijos y los ingresos es tal que no se puede ahorrar el 10%, fije un porcentaje más pequeño. La cosa importante es ahorrar una cierta cantidad cada mes con regularidad. Es la única manera de tener fondos de reserva para las emergencias y para ayudar con las compras grandes. 70%: Dentro del 70% dedicado a los gastos normales, el porcentaje de los gastos fijos aumentará tanto más cuando los ingresos sean más bajos. La incidencia de estos gastos disminuye a medida que los ingresos se elevan. En una familia de sueldo reducido, solamente los gastos de comida pueden llevarse la mitad o más del presupuesto. Todo el presupuesto depende de este capítulo. Si no logra el control de los gastos en relación con los ingresos, será imposible vivir según el presupuesto trazado. Conviene aprender a vivir según el consejo de Pablo a Timoteo: "Teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto" (1 Ti. 6:8). 20%: Si las letras mensuales pasan del 20% del presupuesto, tendrá que sacrificar los ahorros o limitar aún más los gastos. Es mejor limitar las compras a plazos, porque el crédito fácil ha llevado a muchas familias a la ruina. El llamado "dinero plástico" tiene intereses elevados. Resulta peligroso acostumbrarse a vivir del futuro, a gastar más de lo que se tiene.

5. Ejecutar un plan. Para determinar si el presupuesto planeado es factible, conviene hacer una prueba durante dos meses. Casi siempre, habrá que hacer algunos ajustes para llegar a un presupuesto familiar con el cual se pueda vivir. Seguir un presupuesto exige la autodisciplina. Quizás requiera unos pequeños cambios en el estilo de vida, en las maneras de gastar el dinero. Incluso, para algunas familias, puede requerir un cambio radical. Para mantenerse dentro del presupuesto, hay que evitar muchas compras impulsivas y también el uso excesivo de las tarjetas de crédito y de compras a plazos. "El rico se enseñorea de los pobres, y el que toma prestado es siervo del que presta". Esta verdad expresada en Pr. 22:7 sigue vigente hoy.

6. Revisar el plan periódicamente. El presupuesto necesita cierta elasticidad. Siempre habrán gastos imprevistos o urgentes. Si un mes se gasta más de lo debido en un capítulo del presupuesto, se reduce el gasto en otros capítulos para cubrir el primero. Si los gastos siguen siendo excesivos en el mismo capítulo, quizás sea necesario un reajuste del presupuesto.

CONCLUSIÓN

Si obedecemos las enseñanzas de Dios, nuestros ingresos serán mejor empleados para nuestras necesidades personales y familiares. El primer paso es asumir la responsabilidad de controlar la economía del hogar. Dios dejó bien claro en el principio que los hombres han de tener el dominio sobre lo material de este mundo y no al revés (Gn. 1:26-30). Con una buena administración, el dinero puede dejar de ser causa de conflicto en el hogar. Incluso, puede servir para unir más a los miembros de la familia que, juntos, se esfuerzan en controlar los gastos y lograr las metas comunes que ellos mismos han decidido


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Familia

                     Sección 14

  En esta sección te presentamos las siguientes notas:

  La naturaleza de...  
  El matrimonio...
  Una sola carne...
  Padres e hijos...
  La comunicación...  
  El conflicto...
  La disciplina
 
La economía... 

                     Nota

En nuestros días la familia enfrenta una gran crisis. Cada año más de un millón de divorcios toman lugar en Estados Unidos y en otros países alrededor del mundo.

Por cada hogar derrumbado, hay muchos más en un lamentable estado de cuarteadura. Aun cuando la institución del hogar no ha muerto y nunca morirá, está enferma, seriamente enferma.

Hoy más que nunca debemos volver a los principios y absolutos de la palabra de Dios. Estos principios pueden todavía ser un fundamento sólido para edificar hogares estables y felices.

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