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EPÍSTOLA (CARTA) A LOS ROMANOS

UN COMENTARIO

ELABORADO Y COMENTADO POR: 

Alfredo Baca Aguirre

COMENTARIO.-  El motivo de la carta del apóstol Pablo a la congregación que se encuentra en Roma, es por varios motivos:

1)  La iglesia tenía un excelente testimonio; de tal manera que la fe de ellos era “divulgada en todo el mundo” (1:8).  Situación que aprovecha Pablo, para que la doctrina que envía en su carta tenga más alcance a través de ello.

2)  La iglesia era muy grande y estaba conformada por judíos y gentiles (cualquier otra persona que no fuera judío), lo que podría ocasionar diferencias culturales, sociales, y por supuesto las espirituales.  Debido a esto, Pablo cree conveniente enviar una carta para evitar posibles conflictos en la iglesia.

3)  El apóstol no conocía la iglesia de roma (solo conocía a algunas personas) sin embargo, escribe con toda naturalidad, como si los conociera a todos, ya que los temas que trata los enfoca a ambos grupos (judíos y gentiles), tratando de que estos fuesen uno solo y con un solo propósito:  La exaltación del nombre de Cristo.

4)  Pablo conoce que existen enemigos del evangelio, y como estos habían sido de estorbo en muchas iglesias y ciudades donde el evangelio había sido predicado, la iglesia de roma no estaba exenta de la infiltración de las malas doctrinas.  

 

Salutación 

1:1 Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios, 
1:2 que él había prometido antes por sus profetas en las santas Escrituras, 
1:3 acerca de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que era del linaje de David según la carne, 
1:4 que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos, 
1:5 y por quien recibimos la gracia y el apostolado, para la obediencia a la fe en todas las naciones por amor de su nombre; 
1:6 entre las cuales están también ustedes, llamados a ser de Jesucristo; 
1:7 a todos los que están en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos: Gracia y paz a ustedes, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. 

 

COMENTARIO.- El apóstol Pablo comienza su carta presentándose así mismo como “siervo de Jesucristo”, enviado y apartado para vivir el evangelio, y para predicarlo. 

Respecto a Jesucristo, lo presenta como:

1)  “Señor”; donde Pablo reconoce la autoridad de Jesucristo y el sometimiento de nuestras vidas a él. Decir que Jesucristo era el Señor, representaba persecución inmediata, ya que en el imperio romano se consideraba “señor” únicamente al “César”.

2)  Descendiente del “linaje de David”; donde Pablo deja en claro que Jesucristo era el verdadero Mesías, ya que este tendría que venir de la descendencia del rey David, de la realeza.

3)  “Hijo de Dios con poder”; declaración misma del Espíritu de Santidad, refiriéndose a su victoria sobre la muerte.

4)  El autor de la “gracia”; mediante la cual somos salvos y reconciliados con Dios. 

 

Luego de esto, Pablo prosigue diciendo que esta “gracia” es para todas las naciones, y que por supuesto, ellos también están incluidos. Concluye diciendo que el llamado de Dios a los hombres es “vivir en santidad” (1:7).

 

Deseo de Pablo de visitar Roma 

1:8 Primeramente doy gracias a mi Dios mediante Jesucristo con respecto a todos ustedes, de que la fe de ustedes se divulga por todo el mundo. 
1:9 Porque testigo me es Dios, a quien sirvo en mi espíritu en el evangelio de su Hijo, de que sin cesar hago mención de ustedes siempre en mis oraciones, 
1:10 rogando que de alguna manera tenga al fin, por la voluntad de Dios, un próspero viaje para ir a ustedes. 
1:11 Porque deseo verlos, para comunicarles algún don espiritual, a fin de que sean confirmados; 
1:12 esto es, para ser mutuamente confortados por la fe que es común a ustedes y a mí. 
1:13 Pero no quiero, hermanos, que ignoren que muchas veces me he propuesto ir a ustedes (pero hasta ahora he sido estorbado), para tener también entre ustedes algún fruto, como entre los demás gentiles. 
1:14 A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor. 
1:15 Así que, en cuanto a mí, pronto estoy a anunciarles el evangelio también a ustedes que están en Roma. 

 

COMENTARIO.- El apóstol deseaba visitar roma, ya que sabía que era una iglesia madura en la fe, así como próspera tanto en lo espiritual como en lo económico.  Pablo deseaba hablarles del evangelio, no porque desconocieran el mensaje, sino porque quería hacerlos partícipes de todas las bendiciones que el Señor le había mostrado, ya sea talentos, dones, o aquello que sirviera para la edificación de la iglesia.

Pablo se considera un “deudor” a “griegos y no griegos”, es decir, a todos los que no les ha podido llevar el mensaje de Cristo, así pues, Pablo muestra que tiene intención de ir a ellos, pero hasta ese momento había sido “estorbado”.  Tal vez se refiera a que tenía otras predicaciones que compartir en otros lugares, o bien, a que tenía otros asuntos igual de importantes que atender.

Lo mínimo que puede hacer Pablo es interceder por ellos en sus oraciones (1:9).

 

El poder del evangelio

1:16 Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. 
1:17 Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.

 

COMENTARIO.- Pablo confiesa no sentir vergüenza de sus creencias y convicciones, ya que es “poder de Dios” (1:16), mencionando que esto se cumple primeramente en el judío y luego al griego. 

No es un comentario racista o elitista el de Pablo al mencionar que primero es para el judío, sino más bien, debe entenderse lo siguiente:

El pueblo de Israel era del que se esperaba que llevara a las demás naciones el mensaje de salvación. Pero, si ellos se encontraban en incredulidad, ¿cómo iban a cumplir con dicha misión? Entonces lo lógico era que primero a ellos se les llevara el mensaje y luego a través de ellos al resto de las naciones.  Lo anterior se presentó cuando Jesús comenzó su ministerio en Israel, reclutando muchos discípulos para enviarlos a “ir por todo el mundo y predicar el evangelio a toda criatura” ( Marcos16: 15).

Luego de esto, Pablo deja asentado que solo a través de la fe puesta en Jesucristo, es como recibimos vida eterna, y no de otra manera.

 

La culpabilidad del hombre 

1:18 Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; 
1:19 porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. 
1:20 Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. 
1:21 Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. 
1:22 Profesando ser sabios, se hicieron necios, 
1:23 y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. 
1:24 Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, 
1:25 ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. 
1:26 Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, 
1:27 y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. 
1:28 Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; 
1:29 estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; 
1:30 murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, 
1:31 necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; 
1:32 quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican. 

 

COMENTARIO.- Pablo comienza este tema mencionando la “revelación de la ira de Dios”, la cual se hace manifiesta a cada humano en cualquier parte del planeta.  El motivo de esto, es porque desde el inicio de la humanidad, Dios ha mostrado su poder, santidad, misericordia, y el propósito de él mismo respecto al humano. Sin embargo, el hombre ha sido necio al oponerse a lo que Dios le ha establecido, no como imposición, sino más bien con el afán de que el hombre no se pierda sino que disfrute de las bendiciones que Dios le ofrece.

El humano sabe de la existencia de Dios, pero no ha querido reconocerle como tal.  Fue más fácil inventar dioses a los cuales someterse de acuerdo a los propios intereses, que someterse al Dios verdadero.  A lo largo de la historia vemos que el hombre desborda su imaginación en la creación de dioses, los cuales son manipulados según convenga.  De hecho, Pablo menciona que el hombre le da culto a la creación, en vez de honrar al Creador.

El apóstol no puede pasar por alto lo que desde la antigüedad ha trastornado la vida del hombre: La perversión sexual.  El apóstol hace énfasis de cómo el género masculino se ha entregado entre sí sexualmente (homosexualismo), así mismo las mujeres se entregaron unas a otras (lesbianismo), ya sea por mera perversión, o como parte de algún ritual pagano, ya que en su gran mayoría, las culturas antiguas practicaban su religión adornada de contexto sexual.

Pablo dice que Dios los “entregó” a este tipo de pasiones, lo cual significa que Dios les ha dado un mandamiento, pero al no ser obedecido (1:28), entonces Dios los deja en su rebeldía, ya que están negando la ayuda de Dios y no les interesa lo que Dios pueda hacer en sus vidas. Dios honra (reconoce) a los que le honran (le reconocen a él).

 

Capítulo 2

 

El justo juicio de Dios 

2:1 Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo. 
2:2 Mas sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas es según verdad. 
2:3 ¿Y piensas esto, oh hombre, tú que juzgas a los que tal hacen, y haces lo mismo, que tú escaparás del juicio de Dios? 
2:4 ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento? 
2:5 Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, 
2:6 el cual pagará a cada uno conforme a sus obras:
2:7 vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, 
2:8 pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia;
2:9 tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego, 
2:10 pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego; 
2:11 porque no hay acepción de personas para con Dios.
2:12 Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados; 
2:13 porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados. 
2:14 Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, 
2:15 mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos, 
2:16 en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio. 

 

COMENTARIO.- Los ricos desprecian a los pobres; los pobres a los ricos; las mujeres a los hombres; los hombres a las mujeres; los religiosos a los pecadores; los judíos a los gentiles; etc., etc., sin embargo, la Palabra de Dios es muy clara en este pasaje en cuanto a que todo ser humano, sin importar de quién se trate (el Papa, el sacerdote, el pastor o ministro de culto, el rico, el pobre, la mujer, el hombre, el intelectual, el ignorante, y cualquier otro) NO está exento de pecado, ya que todos hemos transgredido la ley de Dios, al no obedecer su Palabra, o menospreciar la gracia salvadora de Jesucristo.  De esta manera, Pablo menciona que no debemos juzgar a nadie, ya que al hacer esto, nos juzgamos a nosotros mismos.

Pablo menciona que todos seremos juzgados de acuerdo al juicio de Dios.  

Este juicio será:

1)  Conforme a nuestras obras.  La salvación es por “gracia”, es decir, como un regalo de Dios, sin que tengamos que hacer algo para ganarla. Solo poner nuestra fe en Jesucristo y entregarle nuestra vida por completo.  El juicio será en base a nuestras “obras”; nada tiene que ver con la salvación.  No confundir una cosa con la otra.

2)  Vida eterna será el pago para los que buscan las cosas espirituales. “Si has resucitado con Cristo, pon tus ojos en las cosas de arriba y no en las de la tierra”.  (Colosenses 3:1).

3)  Ira y enojo a los que no obedecen a la Verdad (Jesús menciona en el evangelio de Juan lo siguiente:  “Yo soy el camino, la VERDAD, y la vida”).

4)  Tanto judíos como gentiles, serán igualmente juzgados por sus obras; así como también serán igualmente bendecidos si tienen a Cristo.

Pablo continua diciendo que Dios no hace acepción de personas, lo que demuestra que Dios es justo, y trata a todos por igual, aunque a veces a nuestros ojos la justicia de Dios la tenemos por injusticia. 

El apóstol menciona que los judíos son juzgados de acuerdo a la ley, pero los gentiles de acuerdo a su conciencia. Ambos grupos son juzgados por lo que hay en su corazón, por su actitud hacia Dios.

 

Los judíos y la ley 

2:17 He aquí, tú tienes el sobrenombre de judío, y te apoyas en la ley, y te glorías en Dios, 
2:18 y conoces su voluntad, e instruido por la ley apruebas lo mejor, 
2:19 y confías en que eres guía de los ciegos, luz de los que están en tinieblas, 
2:20 instructor de los indoctos, maestro de niños, que tienes en la ley la forma de la ciencia y de la verdad. 
2:21 Tú, pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que predicas que no se ha de hurtar, ¿hurtas? 
2:22 Tú que dices que no se ha de adulterar, ¿adulteras? Tú que abominas de los ídolos, ¿cometes sacrilegio? 
2:23 Tú que te jactas de la ley, ¿con infracción de la ley deshonras a Dios? 
2:24 Porque como está escrito, el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de ustedes.
2:25 Pues en verdad la circuncisión aprovecha, si guardas la ley; pero si eres trasgresor de la ley, tu circuncisión viene a ser incircuncisión. 
2:26 Si, pues, el incircunciso guardare las ordenanzas de la ley, ¿no será tenida su incircuncisión como circuncisión? 
2:27 Y el que físicamente es incircunciso, pero guarda perfectamente la ley, te condenará a ti, que con la letra de la ley y con la circuncisión eres trasgresor de la ley. 
2:28 Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; 
2:29 sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios. 

 

COMENTARIO.- Los versos anteriores hablan directamente al pueblo judío, ya que el tema es la ley y la circuncisión. 

Para los judíos el ritual de la circuncisión era muy importante. Este ritual tiene su origen de la siguiente manera:

1)  Cuando Dios llamó a Abraham, hizo un pacto con él, el cual se selló con una señal (lo cual sería como una firma en nuestros tiempos) y esta señal fue la circuncisión.

2)  La circuncisión se describe como la eliminación del prepucio (una porción de piel que cubre parte del miembro varonil).

3)  Esta señal sirvió al pueblo judío para diferenciarse de los demás pueblos que eran paganos.  Por razones obvias este rito era exclusivo de los hombres, lo cual no significa que las mujeres no estuvieran incluidas en el pacto.

Dado lo anterior, el pueblo judío (tanto hombres como mujeres), se sentían orgullosos de este pacto y de esta señal que los identificaba con Dios.  Sin embargo, Pablo les dice que no deben jactarse de ello, ya que no es mas que un mero ritual, y no significa que por seguir ese rito vayan a obtener la salvación o la justificación.

Menciona el apóstol que si un gentil o publicano guarda los mandamientos y entrega su vida por completo a Cristo, aun cuando no esté circuncidado, forma parte del pueblo de Dios (el Israel en sentido espiritual), cosa que los judíos no aceptaban por su orgullo. 

 

Capítulo 3 

3:1 ¿Qué ventaja tiene, pues, el judío? ¿o de qué aprovecha la circuncisión? 
3:2 Mucho, en todas maneras. Primero, ciertamente, que les ha sido confiada la palabra de Dios. 
3:3 ¿Pues qué, si algunos de ellos han sido incrédulos? ¿Su incredulidad habrá hecho nula la fidelidad de Dios? 
3:4 De ninguna manera; antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso; como está escrito: 
Para que seas justificado en tus palabras, 
Y venzas cuando fueres juzgado.
3:5 Y si nuestra injusticia hace resaltar la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Será injusto Dios que da castigo? (Hablo como hombre.) 
3:6 En ninguna manera; de otro modo, ¿cómo juzgaría Dios al mundo?
3:7 Pero si por mi mentira la verdad de Dios abundó para su gloria, ¿por qué aún soy juzgado como pecador? 
3:8 ¿Y por qué no decir (como se nos calumnia, y como algunos, cuya condenación es justa, afirma que nosotros decimos): Hagamos males para que vengan bienes? 

 

COMENTARIO.- Pablo no desecha la circuncisión como tal, sino que quiere hacerle ver al judío que este ritual se hizo para sellar un pacto, el cual era el importante, y no la circuncisión en sí.

El judío se había olvidado del pacto que había hecho, a Jehová su Dios, pero ponía mucho énfasis en la “firma”, es decir, la circuncisión.

Luego de esto, el apóstol usa una frase: “nuestra injusticia hace resaltar la justicia de Dios”; lo cual significa que cuando el humano hace lo malo ante los ojos de Dios, las consecuencias son inmediatas, ya que Dios no pasa por alto nuestras actitudes y tiene que aplicar un castigo para corregirnos, y no para lastimarnos.  Es como un padre educando a su hijo por su propio bien.

La frase “por mi mentira la verdad de Dios abundó para su gloria”, me dice que a través de mi pecado me doy cuenta de la existencia de un Dios justo, ya que al hacer o practicar cosas contrarias a Dios, la justicia de él resalta en mi vida, haciéndome ver que no es correcto lo que estoy haciendo.

Cuando Pablo predicaba esto, la gente contraria a él tergiversaba su predicación, ya que según ellos, Pablo afirmaba que “si queremos la presencia de Dios en nuestra vida, entonces debemos hacer males para recibir la bendición de Dios”, lo cual era totalmente falso. Por eso Pablo dice que es calumniado.  

 

No hay justo 

3:9 ¿Qué, pues? Somos nosotros mejores que ellos? En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado. 
3:10 Como está escrito: 
No hay justo, ni aun uno;
3:11  No hay quien entienda. 
No hay quien busque a Dios.
3:12  Todos se desviaron, al mismo tiempo se hicieron inútiles; 
No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.
3:13  Sepulcro abierto es su garganta; 
Con su lengua engañan.
Veneno de áspides hay debajo de sus labios; 
3:14  Su boca está llena de maldición y de amargura.
3:15  Sus pies se apresuran para derramar sangre; 
3:16  Quebranto y desventura hay en sus caminos; 
3:17  Y no conocieron camino de paz.
3:18  No hay temor de Dios delante de sus ojos.
3:19 Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios; 
3:20 ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.

 

La justicia es por medio de la fe 

3:21 Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; 
3:22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, 
3:23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, 
3:24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, 
3:25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, 
3:26 con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús. 
3:27 ¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe. 
3:28 Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley. 
3:29 ¿Es Dios solamente Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los gentiles? Ciertamente, también de los gentiles. 
3:30 Porque Dios es uno, y él justificará por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a los de la incircuncisión. 
3:31 ¿Luego por la fe invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos la ley. 

 

COMENTARIO.-  De estos versos sobresale el 3:24, ya que se aclara que sin la necesidad de hacer buenas obras, cumplir la ley judía, hacer una “manda”, o cualquier otra cosa que se nos ocurra, seremos salvos.   ÚNICAMENTE por la misericordia y gracia de Dios en Cristo Jesús.

 

Capítulo 4

 

El ejemplo de Abraham 

4:1 ¿Qué, pues, diremos que halló Abraham, nuestro padre según la carne? 
4:2 Porque si Abraham fue justificado por las obras, tiene de qué gloriarse, pero no para con Dios. 
4:3 Porque ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia.
4:4 Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda; 
4:5 mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia. 
4:6 Como también David habla de la bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye justicia sin obras, 
4:7 diciendo: 
Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, 
Y cuyos pecados son cubiertos. 
4:8 Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado.
4:9 ¿Es, pues, esta bienaventuranza solamente para los judíos, o también para los gentiles? Porque decimos que a Abraham le fue contada la fe por justicia. 
4:10 ¿Cómo, pues, le fue contada? ¿Estando en la circuncisión, o en la incircuncisión? No en la circuncisión, sino en la incircuncisión. 
4:11 Y recibió la circuncisión como señal, como sello de la justicia de la fe que tuvo estando aún incircunciso; para que fuese padre de todos los creyentes no circuncidados, a fin de que también a ellos la fe les sea contada por justicia; 
4:12 y padre de la circuncisión, para los que no solamente son de la circuncisión, sino que también siguen las pisadas de la fe que tuvo nuestro padre Abraham antes de ser circuncidado.

 

COMENTARIO.-  Pablo hace alusión de Abraham al hablar de justificación y de fe, ya que para los judíos, Abraham según decían, había sido justificado por sus obras, cosa que no era verdad.  Pablo les hace ver que las promesas que se le dieron a Abraham, se le dieron sin haberse circuncidado, así como también el hecho de creer a Dios le fue contado por justicia.

Pablo demuestra que lo que agradó a Dios de Abraham, no fue el que Abraham hiciera “algo” para ganarse el favor de Dios, sino más bien fueron su obediencia y amor a Dios demostrados en su fe.

Entonces Pablo dice que circuncisos (judíos) o incircuncisos (gentiles), pueden ser justificados ante Dios por medio de la fe, no por obras.

 

La promesa realizada mediante la fe 

4:13 Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe. 
4:14 Porque si los que son de la ley son los herederos, vana resulta la fe, y anulada la promesa.
4:15 Pues la ley produce ira; pero donde no hay ley, tampoco hay trasgresión. 
4:16 Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros.
4:17 (como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen.
4:18 Él creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia.

4:19 Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. 
4:20 Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, 
4:21 plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido; 
4:22 por lo cual también su fe le fue contada por justicia. 
4:23 Y no solamente con respecto a él se escribió que le fue contada, 
4:24 sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, 
4:25 el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación. 

 

Capítulo 5

 

Resultados de la justificación 

5:1 Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; 
5:2 por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. 
5:3 Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; 
5:4 y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; 
5:5 y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado. 
5:6 Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. 
5:7 Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. 
5:8 Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. 
5:9 Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.
5:10 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. 
5:11 Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación. 

 

COMENTARIO.-  “Justificar” significa declarar no culpable a alguien, aun cuando sí lo sea.

Cuando alguien comete un delito, el abogado de este hace lo posible porque lo declaren inocente, aun a sabiendas que es culpable, y se paga una fianza o multa para que lo dejen libre.

El sacrificio de Cristo en la cruz, fue el pago para declarar a la humanidad “no culpable”, es decir, justificada ante Dios.

 

Adán y Cristo 

5:12 Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. 
5:13 Pues antes de la ley, había pecado en el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado. 
5:14 No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la trasgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir. 
5:15 Pero el don no fue como la trasgresión; porque si por la trasgresión de aquel uno (Adán) murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un hombre, Jesucristo. 
5:16 Y con el don no sucede como en el caso de aquel uno (Adán) que pecó; porque ciertamente el juicio vino a causa de un solo pecado para condenación, pero el don vino a causa de muchas transgresiones para justificación. 
5:17 Pues si por la trasgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia. 
5:18 Así que, como por la trasgresión de uno (Adán) vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno (Jesucristo) vino a todos los hombres la justificación de vida. 
5:19 Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos. 
5:20 Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia; 
5:21 para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro. 

COMENTARIO.-  El pecado entró al mundo por “un hombre”, refiriéndose al ser humano.

 Antes de la ley había pecado en el mundo, pero el humano pensaba que sus acciones eran correctas ante sí mismo.  La ley vino a mostrarle al hombre que existía pecado en su vida, más de lo que él pudiera pensar.

El pecado produjo la muerte espiritual del humano, pero el medio de salvación provisto por Dios fue mayor que la trasgresión del hombre.  De esta manera, un solo pecado (la desobediencia de Adán y Eva) condenó al hombre a vivir lejos de Dios. Sin embargo, la obra redentora de Jesucristo, acercó nuevamente al hombre a Dios, y no tan solo eso, sino que por generaciones ha estado vigente el resultado del sacrificio de Cristo, poniéndolo al alcance de cualquier humano.

La ley es como un “espejo”, donde se refleja lo que soy, no lo que puedo ser.  Si estoy “obeso”, la imagen reflejará mi obesidad; o si soy alto, delgado, moreno, etc. 

De igual manera la ley, al reflejarse en ella, el hombre se dio cuenta de sus imperfecciones delante de Dios, ya que el reflejo que se veía era el de la mentira, lujuria, desobediencia, soberbia, odio, etc., y de esta manera es como se traduce “la ley se introdujo para que el pecado abundase” (5:20).  

Luego que el humano se refleja en la ley, se da cuenta que está mal delante de Dios, y Dios le provee la manera de cambiar ese “reflejo” no deseado: a través de la gracia salvadora de Cristo.

Por esto, Pablo menciona que “donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia” (5:20).

Capítulo 6

Muertos al pecado 

6:1 ¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? 
6:2 En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? 
6:3 ¿O no sabes que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? 
6:4 Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.
6:5 Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; 
6:6 sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. 
6:7 Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado. 
6:8 Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él; 
6:9 sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él. 
6:10 Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive. 
6:11 Así también ustedes considérense muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro. 
6:12 No reine, pues, el pecado en tu cuerpo mortal, de modo que lo obedezcas en sus deseos carnales; 
6:13 ni tampoco presentes tus miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino preséntate tú mismo a Dios como vivo de entre los muertos, y tus miembros a Dios como instrumentos de justicia. 
6:14 Porque el pecado no se enseñoreará de ustedes; pues no están bajo la ley, sino bajo la gracia. 

 

COMENTARIO.-  El que Dios haya provisto una manera de acercarnos a él, no significa que debamos vivir en el pecado a propósito, sino más bien, debemos apartarnos del pecado cada día.

La persona que decide entregar su vida a Cristo, es como si hubiera muerto junto con Cristo en la cruz. Es por esto que Pablo dice que “hemos sido bautizados en la muerte de Cristo” (6:3).

No únicamente hemos muerto con Cristo, sino que también hemos resucitado en él, ya que nos dio vida eterna al momento de vencer la muerte resucitando al tercer día.

La tentación de pecar está latente en nuestras vidas, sin embargo, Pablo dice que “no debe reinar” en nosotros. Reinar significa estar por encima de alguien o algo. En otras palabras, ser vasallos de alguien. Es por esto que nosotros no debemos ser siervos o vasallos del pecado, porque nuestro único rey y Señor debe ser Jesucristo.

Siervos de la justicia 

6:15 ¿Qué, pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera. 
6:16 ¿No saben que si se someten a alguien como esclavos para obedecerle, son esclavos de aquel a quien obedeces, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia? 
6:17 Pero gracias a Dios, que aunque eran esclavos del pecado, han obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fueron entregados; 
6:18 y libertados del pecado, vinieron a ser siervos de la justicia. 
6:19 Hablo como humano, por su humana debilidad; que así como para iniquidad presentaron sus miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora para santificación presenten sus miembros para servir a la justicia. 
6:20 Porque cuando eran esclavos del pecado, eran libres acerca de la justicia. 
6:21 ¿Pero qué fruto tenían de aquellas cosas de las cuales ahora se avergüenzan? Porque el fin de ellas es muerte. 
6:22 Mas ahora que han sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tengan por  fruto la santificación, y como fin, la vida eterna. 
6:23 Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. 

COMENTARIO.-  No importa que pecado cometamos, o de qué tamaño lo consideremos; el resultado es el mismo:  La Muerte.

Capítulo 7

Analogía tomada del matrimonio 

7:1 ¿Acaso ignoran, hermanos (pues hablo con los que conocen la ley), que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que éste vive? 
7:2 Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive; pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido. 
7:3 Así que, si en vida del marido se une a otro varón, se considera adúltera; pero si su marido muere, es libre de esa ley, de tal manera que si se une a otro marido, no es adúltera. 
7:4 Así también ustedes, hermanos míos, han muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que sean de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios. 
7:5 Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que eran por la ley obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte. 
7:6 Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra. 

COMENTARIO.-  Al judío no le quedaba claro cómo era que la ley no podía servirle para ser salvo, y sentía que el poner su fe en Jesucristo no era suficiente para dicho propósito.  Es por esto que el apóstol Pablo le pone el ejemplo del matrimonio, y lo explica de la siguiente manera:

1)  Un matrimonio es regulado por las leyes, y por lo tanto si uno de los dos cónyuges tiene relaciones sentimentales con alguna otra persona, será considerada adúltera.

2)  Ahora bien, si el esposo muere, entonces la ley no tiene más autoridad en la viuda, sino que la mujer es libre de aquel contrato nupcial y puede casarse de nuevo.

3)  El judío se había “casado” con la ley, y por eso consideraba “adulterio” el abandonar este sistema religioso para “casarse” con alguien más.

4)  Pablo le hace ver al Judío que el sacrificio de Cristo en la cruz fue la muerte para la ley, ya que ahora a través de dicho sacrificio, el hombre gratuitamente alcanza la misericordia de Dios al hacerle Señor de su vida.

5)  Si la ley había “muerto” en el sentido de que “no por las obras de la ley el hombre será justificado”, entonces el judío era libre para casarse con la “gracia” (la obra redentora de Cristo).

El pecado que mora en mí 

7:7 ¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás.
7:8 Mas el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, produjo en mí toda codicia; porque sin la ley el pecado está muerto. 
7:9 Y yo sin la ley vivía en un tiempo; pero venido el mandamiento, el pecado revivió y yo morí. 
7:10 Y hallé que el mismo mandamiento que era para vida, a mí me resultó para muerte; 
7:11 porque el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, me engañó, y por él me mató.
7:12 De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno. 
7:13 ¿Luego lo que es bueno, vino a ser muerte para mí? En ninguna manera; sino que el pecado, para mostrarse pecado, produjo en mí la muerte por medio de lo que es bueno, a fin de que por el mandamiento el pecado llegase a ser sobremanera pecaminoso. 
7:14 Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado. 
7:15 Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago.
7:16 Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. 
7:17 De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. 
7:18 Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. 
7:19 Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. 
7:20 Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. 
7:21 Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. 
7:22 Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; 
7:23 pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. 
7:24 ¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? 
7:25 Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado. 

COMENTARIO.-  Pablo continúa hablando de la ley, donde expone que no es mala, pero que tampoco puede salvar al hombre.  Lo que dice es que la ley dio a conocer el pecado que había en el hombre a través de mandamientos.

Pablo dice que el mandamiento que era para vida (bendición), vino a ser muerte para él (por no obedecerlo y afrontar las consecuencias).

Pablo habla en tercera persona para exponer cómo el humano batalla con el pecado, pero junto con esto da gracias a Cristo por su misericordia y ayuda.

El hombre se ve imposibilitado de servir a  Dios dado el estorbo que le es el pecado.

Capítulo 8

Viviendo en el Espíritu 

8:1 Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. 
8:2 Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. 
8:3 Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; 
8:4 para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. 
8:5 Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. 
8:6 Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. 
8:7 Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; 
8:8 y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. 
8:9 Mas ustedes no viven según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. 
8:10 Pero si Cristo está en ustedes, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia. 
8:11 Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en ustedes, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también sus cuerpos mortales por su Espíritu que mora en ustedes. 
8:12 Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; 
8:13 porque si viven conforme a la carne, morirán; mas si por el Espíritu hacen morir las obras de la carne, vivirán.
8:14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. 
8:15 Pues no han recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que han recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! 
8:16 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. 
8:17 Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. 
8:18 Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. 
8:19 Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. 
8:20 Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; 
8:21 porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. 
8:22 Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; 
8:23 y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo. 
8:24 Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? 
8:25 Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos. 
8:26 Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. 
8:27 Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos. 

 

COMENTARIO.- El humano que no tiene a Cristo en su vida como Señor y Salvador, se encuentra en “condenación”, dado que existen solo dos caminos: el de vida (Cristo), y el de muerte (Satanás).  Forzosamente el humano se encuentra en uno de los dos, y por lo tanto, tendrá el premio o castigo que esto conlleva.

El apóstol menciona que ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, pero da una condición: los que no andan conforme a la “carne” (viviendo en el pecado, desobedeciendo a Dios, llevando nuestra vida como mejor nos plazca, etc.).  El apóstol continúa diciendo que debemos andar en el Espíritu, es decir, en obediencia a Dios, amándole por sobre todas las cosas.

Se tiene la idea de que “todos los hombres somos hijos de Dios”, lo cual no es cierto, ya que el apóstol Pablo dice claramente que “los que tienen al Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios” (8:14-16).

Continúa diciendo que si somos hijos de Dios, entonces somos herederos de sus bendiciones, así como coherederos en Cristo.  “Coheredero” se refiere a que no hay un “heredero universal”, sino que todo hombre que entrega su vida a Cristo, tomará parte de la herencia que Dios nos ha dado a través de Jesucristo: la vida eterna.

Algo que presenta Pablo es que la creación espera la manifestación de los hijos de Dios, lo cual significa que la creación misma espera que como hijos de Dios saturemos la Tierra con el poder de Dios, llevando el mensaje de salvación a toda criatura y así deshacerse de toda la violencia existente.  Cuando el hombre pecó en el huerto del Edén, la tierra fue maldita por su causa.  Ahora la creación espera volver a como estaba antes: limpia de toda maldad. Y no tan solo ella, sino que también el hombre desea que termine la violencia, pero esto será posible solo si el hombre se humilla ante Dios.

Cuando oramos a Dios, convertimos nuestras oraciones en una “lista del mandado”, ya que solo pedimos y pedimos. Repetimos rezos u oraciones sin sentido, tales como el “Padre nuestro”, o algún otro tipo de oración. Debemos mejor dejar llevarnos por el Espíritu para que sea el que interceda por nosotros. “El Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles” (8:26). Intercede por los “santos”, es decir, por nosotros, los que le hemos recibido en nuestro corazón y le hemos hecho rey de nuestra vida.

 

Más que vencedores 

8:28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. 
8:29 Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. 
8:30 Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. 
8:31 ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? 
8:32 El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregamos por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? 
8:33 ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. 
8:34 ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
8:35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? 
8:36 Como está escrito: 
Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; 
Somos contados como ovejas de matadero.
8:37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 
8:38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 
8:39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. 

COMENTARIO.- A los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien. Significa que las cosas buenas y malas, le sirven al cristiano en su vida diaria.  No debemos quejarnos cuando las cosas salgan mal, sino busquemos la dirección de Dios y démosle gracias por la situación, ya sea de enfermedad, falta de empleo, o cualquier otra necesidad por la que estemos pasando.

Ahora, si las cosas salen bien, entonces con más razón estemos agradecidos con Dios por aquello.

La frase “a los que antes conoció”, se refiere a todos los que vivieron santamente en obediencia a Dios, los cuales son: desde Adán hasta la resurrección de Jesucristo, ya sea patriarcas, lideres, sacerdotes, reyes, profetas, y todo aquel que vivió en los caminos de Dios guardando su Palabra.

Antes de la venida de Cristo, no se tenía un modelo de conducta al cual imitar, así como tampoco se tenía libre acceso al Padre.  Todo era como por “sombras” de lo que habría de venir, y el acceso al Padre era imposible.   Estos hombres fueron “predestinados” para participar de la naturaleza y bendiciones del Hijo, (8:29) aun cuando Cristo y el período de “gracia” no se manifestaban.

“Y a los que predestinó, a estos también llamó”; se refiere a que aun cuando su tiempo fue el tiempo de la ley, fueron considerados al llamamiento santo a través de Cristo Jesús.  De ahí que también los haya justificado, es decir, declarados “no culpables”, para poder ser admitidos en el reino de Dios. Hay que pensar que si creemos que Moisés, Abraham, Noe, Jacob, Job, David, etc., hubiesen entrado a la misma presencia de Dios al momento de morir, invalidaríamos la declaración de Juan 14:6, donde Jesús dice: “Yo soy EL CAMINO, la verdad y la vida; NADIE viene al Padre si NO es A TRAVES DE MÍ”. Debido a lo anterior, a estos que justificó, también los “glorificó”, para poder entrar al reino de Dios, ya que nuestro cuerpo debe ser revestido de la gloria de Cristo para tener acceso a su reino.  Recuerde, “sin santidad, NADIE verá al Señor”. 

Todo esto se hizo después de la muerte y resurrección de Cristo, para que los que murieron en el antiguo testamento (antiguo pacto) y los que ahora estamos en el nuevo, tengamos por Redentor juntamente a Cristo Jesús. 

Es lo anterior lo que hace que el apóstol Pablo diga con toda confianza: “Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” (8:31), dando a entender el cuidado que Dios tiene por sus siervos, por sus hijos, donde todo está perfectamente planeado, sin pasar por alto un solo detalle.

Además, aparte de que el Espíritu intercede por nosotros con gemidos indecibles, así también Cristo intercede por nosotros. 

Respecto a que alguien más interceda por el hombre ante Dios, la Biblia misma no enseña nada que apoye a que alguien que no sea el Espíritu o Cristo, puedan hacer algo por el hombre. El humano puede y debe clamar directamente a Dios en el nombre de Cristo para ser perdonado, nadie más puede interceder por usted o por mí ante Él.

El apóstol Pablo termina este pasaje diciendo que: “Ni la muerte, ni ángeles, ni las cosas futuras, pasadas o presentes, ni ninguna otra cosa podrá separarnos del amor de Dios en Cristo Jesús”.

Capítulo 9

La elección de Israel 

9:1 Verdad dice en Cristo, no miento, y mi conciencia me da testimonio en el Espíritu Santo, 
9:2 que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón. 
9:3 Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne; 
9:4 que son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas; 
9:5 de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén. 
9:6 No que la palabra de Dios haya fallado; porque no todos los que descienden de Israel son israelitas, 
9:7 ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos; sino: En Isaac te será llamada descendencia.
9:8 Esto es: No los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son hijos según la promesa son contados como descendientes. 
9:9 Porque la palabra de la promesa es esta: Por este tiempo vendré, y Sara tendrá un hijo.
9:10 Y no sólo esto, sino también cuando Rebeca concibió de uno, de Isaac nuestro padre 
9:11 (pues no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras sino por el que llama), 
9:12 se le dijo: El mayor servirá al menor.
9:13 Como está escrito: A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí.
9:14 ¿Qué, pues, diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? En ninguna manera. 
9:15 Pues a Moisés dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca.
9:16 Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. 
9:17 Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra.
9:18 De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece. 
9:19 Pero me dirás: ¿Por qué, pues, inculpa? Porque ¿quién ha resistido a su voluntad? 
9:20 Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así?
9:21 ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra? 
9:22 ¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción, 
9:23 y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria, 
9:24 a los cuales también ha llamado, esto es, a nosotros, no sólo de los judíos, sino también de los gentiles? 
9:25 Como también en Oseas dice: 
Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo, 
Y a la no amada, amada.
9:26 Y en el lugar donde se les dijo: Vosotros no sois pueblo mío, 
Allí serán llamados hijos del Dios viviente.
9:27 También Isaías clama tocante a Israel: Si fuere el número de los hijos de Israel como la arena del mar, tan sólo el remanente será salvo; 
9:28 porque el Señor ejecutará su sentencia sobre la tierra en justicia y con prontitud.
9:29 Y como antes dijo Isaías: 
Si el Señor de los ejércitos no nos hubiera dejado descendencia, 
Como Sodoma habríamos venido a ser, y a Gomorra seríamos semejantes.

 

COMENTARIO.- Pablo desea ser “anatema” (maldito), lo que se entiende como separado de Cristo, si es que esto de alguna manera acercara a su nación, el pueblo judío, al arrepentimiento.

Reconoce que no todos los que descienden de Israel son israelitas, sino aquellos que están dentro de la promesa que se le hizo a Abraham.  Dicha promesa fue que Dios le dijo a Abraham lo siguiente: “En ti serán benditas todas las naciones de la tierra”, que significa que de la descendencia de Abraham nacería el Mesías que traería la salvación a todo ser humano que creyera en él. Abraham era viejo al igual que su esposa, la cual era estéril también, y Abraham pensó “ayudarle” a Dios al tener relaciones con la esclava de su esposa, con el consentimiento de esta.  Dios lo reprende por adelantarse a los planes, pero le dice que es un hijo de su esposa el que será el antecesor del Mesías.  Por esto, Pablo menciona: “En Isaac te será llamada descendencia” (9:7).  Esto es porque no hubiera sido un milagro o una gran señal el que un hombre embarazara a una mujer, cualquiera podría hacerlo, pero al ser viejos, y la esposa de Abraham estéril, fue lo que hizo sorprendente el nacimiento del antecesor del Mesías. También debía descender de un hijo legítimo.

Con el paso del tiempo, Isaac crece y se casa con Rebeca, concibiendo a Esaú y Jacob. 

Al hijo mayor, por ser el primero, se le concedía la bendición de su Padre, sin embargo este la desprecia al venderla a su hermano menor por un plato de comida.  En otras palabras, despreció  lo que Dios tenía preparado para él y su familia, ya que de no haber despreciado la bendición, de él habría venido el Mesías a través de su genealogía.

Es por esto que Dios bendijo a Jacob, porque su hermano rechazó la bendición.

La frase “a Jacob amé, mas a Esaú aborrecí” (9:13) se refiere que “a Jacob lo tomé en cuenta, mas a Esaú lo rechacé”. Y no fue porque Dios no lo amara, sino por el contrario, Dios lo amaba al igual que a Jacob, pero no fue Dios quien rechazó a Esaú, sino Esaú fue quien rechazó a Dios.

La frase “al que quiere endurecer endurece”, y “del que quiere, tiene misericordia”, no significa que Dios sea arbitrario y escoja para salvación al que él quiera, contradiciendo los textos que hablan de que “Dios no hace acepción de personas”, o aquel que dice “venid a mí TODOS los que están cansados y cargados que yo los haré descansar” o el que dice “el que a mí viene no le echo fuera”, o “de tal manera amó Dios al MUNDO que envió a su Hijo único para que TODO AQUEL que en él cree, no se pierda, mas tenga la vida eterna”.  Mas bien se refiere a que el hombre no puede salvarse a sí mismo por ningún otro medio que no sea Jesucristo.  El hombre podrá portarse bien, hacer buenas obras, pertenecer a tal o cual religión, saber la Biblia verso por verso, tener los mas grandes dones, ser el más intelectual del mundo, etc., pero si no le entrega su vida a Cristo, nada le podrá salvar.  De ahí el texto que dice “no es del quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia” (9:16).  En otras palabras, no es lo que haga el hombre ni lo que intente hacer para salvarse, sino de Dios que muestra su misericordia y aceptación ante él, a través de Jesucristo.

Dios no va a tener misericordia cuando nadie se la solicite, ni tampoco se compadecerá de alguien, si este no reconoce la necesidad de Dios en su vida.  Lo anterior nos remite al texto que dice: “Dios atiende al humilde, pero al altivo mira de LEJOS” (Salmos 138:6).  Esto demuestra que si la persona persiste en una actitud de soberbia, su corazón no será tocado por Dios; es decir, “será endurecido por Dios”, y no que Dios se proponga endurecerlo con el propósito de que aquella alma se pierda, sino que Dios no extenderá su mano para rescatar a tal persona de su maldad, y lo dejará hacer lo que ésta quiera, ya que Dios no obliga a nadie a servirle. 

El apóstol Pablo hace referencia de Faraón, rey de Egipto, donde este no consentía en dejar salir al pueblo judío de la esclavitud, y se dice que era porque “Dios le había endurecido su corazón”.  Si lo anterior fuese cierto, pondríamos a Dios como un “titiritero” que se la pasa jugando con el humano como si fuésemos “marionetas”. 

Aparte de lo explicado anteriormente respecto a esto, debemos entender la postura de faraón:

1)  Era el soberano de Egipto, lo cual significaba que todos estaban bajo su autoridad.

2)  Faraón no había conocido a José ni a los que con él habían vivido en Egipto décadas atrás.

3)  El pueblo judío era tratado como esclavo, rendido en servidumbre a los egipcios, menospreciado por faraón.

4)  Faraón no conocía al Dios hebreo, por lo tanto no le rendía culto ni le tenía respeto.

5)  El ejército de faraón era temible y fuerte, el cual era el orgullo de faraón y de todo Egipto.

6)  Egipto estaba inmerso en la hechicería y la adivinación, de tal forma que los magos o hechiceros al servicio de Faraón, manifestaban poderes sobrenaturales causados por demonios.

7)  La prueba de lo anterior es que Faraón no se sorprendió al ver la vara de Aarón transformarse en una culebra, ya que sus magos también lo hicieron cada uno con sus varas (Exodo7: 10-12).  De igual modo, otros milagros que hizo Dios a través de Moisés y Aarón, pudieron ser imitados por los magos de Faraón. (La plaga de sangre, la de las ranas y la de los piojos).

8)  El carácter de Faraón se describe en Éxodo 5:1-9, donde sobresale la soberbia de su corazón.  Faraón menospreció a Jehová y su pueblo, y por lo tanto Jehová no se compadeció de él al “endurecerle su corazón”; es decir, Dios dejó solo a Faraón en su decisión.

El libre albedrío se refiere a que el hombre decide si obedece a Dios o no. Bajo esta premisa, Dios espera que el hombre le obedezca de manera voluntaria y no por la fuerza.

Cuando el hombre desobedece a Dios, entonces Dios reprende al que cometió dicha acción. Entonces habrá quien diga “¿porqué pues inculpa? Porque, ¿quién ha resistido a su voluntad?” (9:19).  Los padres de familia enseñan a sus hijos lo que es correcto y lo que no lo es.  Esperan que sus hijos siempre opten por lo bueno, y si no es así, tienen que reprenderlos cuando estos no hacen lo que se esperaba, aplicándoles un castigo.

De igual modo, Dios, espera que el hombre haga buen uso del libre albedrío, con el propósito de bendecir al hombre a través de su obediencia. 

De tal manera que no debemos altercar con Dios sobre la manera en que él ha dispuesto las cosas. Dios mostró su ira con aquellos que únicamente pensaban en la maldad (tanto judíos como gentiles), pero su misericordia para aquellos que amaban hacer el bien (tanto judíos como gentiles).

Queda claro entonces que Dios no honrará (reconocerá) al que no le busque, y por consiguiente será endurecido; pero Dios honrará a todo aquel que le honre (le dé el lugar a Dios que se merece) y de esta manera alcanzará misericordia.

La justicia que es por fe 

9:30 ¿Qué, pues, diremos? Que los gentiles, que no iban tras la justicia, han alcanzado la justicia, es decir, la justicia que es por fe; 
9:31 mas Israel, que iba tras una ley de justicia, no la alcanzó. 
9:32 ¿Por qué? Porque iban tras ella no por fe, sino como por obras de la ley, pues tropezaron en la piedra de tropiezo, 
9:33 como está escrito: 
He aquí pongo en Sion piedra de tropiezo y roca de caída; 
Y el que creyere en él, no será avergonzado.

 

Capítulo 10

10:1 Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para salvación.
10:2 Porque yo les doy testimonio de que tienen celo de Dios, pero no conforme a ciencia. 
10:3 Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios; 
10:4 porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree. 
10:5 Porque de la justicia que es por la ley Moisés escribe así: El hombre que haga estas cosas, vivirá por ellas.
10:6 Pero la justicia que es por la fe dice así: No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo? (esto es, para traer abajo a Cristo); 
10:7 o, ¿quién descenderá al abismo? (esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos). 
10:8 Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: 
10:9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. 
10:10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. 
10:11 Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.
10:12 Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; 
10:13 porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.
10:14 ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? 
10:15 ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!
10:16 Mas no todos obedecieron al evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio?
10:17 Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. 
10:18 Pero digo: ¿No han oído? Antes bien, 
Por toda la tierra ha salido la voz de ellos, 
Y hasta los fines de la tierra sus palabras.
10:19 También digo: ¿No ha conocido esto Israel? Primeramente Moisés dice: 
Yo te provocaré a celos con un pueblo que no es pueblo; 
Con pueblo insensato te provocaré a ira.
10:20 E Isaías dice resueltamente: 
Fui hallado de los que no me buscaban; 
Me manifesté a los que no preguntaban por mí.
10:21 Pero acerca de Israel dice: Todo el día extendí mis manos a un pueblo rebelde y contradictor.

COMENTARIO.-  Pablo dice que “el fin de la ley es Cristo”, es decir, que todo lo que se habló en la ley a través de los profetas, vino a cumplirse en Cristo, y que el hombre ya no aspira a la vida eterna a través del cumplimiento de la ley como mero ritual, sino:  “que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo” (10:9).  Y esto a través de la fe, sin necesidad de querer buscar a Cristo en el cielo, o en el abismo, sino solamente por fe, sin conocerle ni haberle visto.

Los versos 10:12-13 de este pasaje, confirman que Dios no hace acepción de personas, ya que CUALQUIERA que le invoque será salvo.

Ahora bien, Pablo plantea una serie de preguntas en donde el siervo de Dios deberá responder, ya que si no predicamos la Palabra de salvación al resto de los hombres, estos no podrán alcanzar la misericordia de Dios.  Por esto, la escritura dice que “¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian las buenas nuevas! (el evangelio de la salvación).

Luego de esto, Pablo dice que Dios está todo el día esperando que el hombre le escuche, sin embargo, la rebeldía en el corazón del hombre impide esto.

Capítulo 11

El remanente de Israel 

11:1 Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín.
11:2 No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció. ¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura, cómo invoca a Dios contra Israel, diciendo: 
11:3 Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus altares han derribado; y sólo yo he quedado, y procuran matarme?
11:4 Pero ¿qué le dice la divina respuesta? Me he reservado siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal.
11:5 Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia. 
11:6 Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra. 
11:7 ¿Qué pues? Lo que buscaba Israel, no lo ha alcanzado; pero los escogidos sí lo han alcanzado, y los demás fueron endurecidos; 
11:8 como está escrito: Dios les dio espíritu de estupor, ojos con que no vean y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy.
11:9 Y David dice: 
Sea vuelto su convite en trampa y en red, 
En tropezadero y en retribución; 
11:10 Sean oscurecidos sus ojos para que no vean, 
Y agóbiales la espalda para siempre.

COMENTARIO.-  El pueblo de Israel menospreció el llamado de Dios, entonces Dios llamó a los gentiles para formar su Iglesia y a través de ella tocar al pueblo de Israel.  Si usted piensa que solo por que los judíos no quisieron aceptar a Cristo se nos predicó a los gentiles, déjeme decirle que no es así, ya que mucho antes de que existiera el pueblo de Israel, se le hizo a Abraham la promesa  de que “en ti serán benditas TODAS las NACIONES de la TIERRA” (Gálatas 3:8 y Génesis 12:3).

 Lo anterior no significa que seamos mejor que los judíos, ya que Dios no ha desechado a su pueblo.  Tanto judíos como gentiles, formamos el “Israel espiritual” o “la Iglesia esposa del Cordero”.  Siempre y cuando permanezcamos en la verdad: Cristo.

 

La salvación de los gentiles 

11:11 Digo, pues: ¿Han tropezado los de Israel para que cayesen? En ninguna manera; pero por su trasgresión vino la salvación a los gentiles, para provocarles a celos. 
11:12 Y si su trasgresión es la riqueza del mundo, y su defección la riqueza de los gentiles, ¿cuánto más su plena restauración? 
11:13 Porque a ustedes hablo, gentiles. Por cuanto yo soy apóstol a los gentiles, honro mi ministerio, 
11:14 por si en alguna manera pueda provocar a celos a los de mi sangre, y hacer salvos a algunos de ellos. 
11:15 Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos? 
11:16 Si las primicias son santas, también lo es la masa restante; y si la raíz es santa, también lo son las ramas. 
11:17 Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo, 
11:18 no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti. 
11:19 Pues las ramas, dirás, fueron desgajadas para que yo fuese injertado. 
11:20 Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme. 
11:21 Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará. 
11:22 Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado. 
11:23 Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para volverlos a injertar. 
11:24 Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¿cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo? 

 

La restauración de Israel 

11:25 Porque no quiero, hermanos, que ignoren este misterio, para que no sean arrogantes en cuanto a ustedes mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; 
11:26 y luego todo Israel será salvo, como está escrito: 
Vendrá de Sion el Libertador, 
Que apartará de Jacob la impiedad.
11:27 Y este será mi pacto con ellos, 
Cuando yo quite sus pecados.
11:28 Así que en cuanto al evangelio, son enemigos por causa de ustedes; pero en cuanto a la elección, son amados por causa de los padres. 
11:29 Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios. 
11:30 Pues como ustedes también en otro tiempo eran desobedientes a Dios, pero ahora han alcanzado misericordia por la desobediencia de ellos, 
11:31 así también éstos ahora han sido desobedientes, para que por la misericordia concedida a ustedes, ellos también alcancen misericordia. 
11:32 Porque Dios sujetó a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos. 
11:33 ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! 
11:34 Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero?
11:35 ¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado?
11:36 Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén. 

COMENTARIO.-  Cuando el tiempo de los gentiles se cumpla, entonces el pueblo judío se volverá a Dios.  Israel no ha sido desechado, puesto que “irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios” (11:29). 

Capítulo 12

Deberes cristianos 

12:1 Así que, hermanos, les ruego por las misericordias de Dios, que presenten sus cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es su culto racional. 
12:2 No se conformen a este siglo, sino transfórmense por medio de la renovación de su entendimiento, para que comprueben cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. 
12:3 Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre ustedes, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. 
12:4 Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, 
12:5 así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. 
12:6 De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; 
12:7 o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; 
12:8 el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría. 
12:9 El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno. 
12:10 Ámense los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndose los unos a los otros. 
12:11 En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor; 
12:12 gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración; 
12:13 compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad. 
12:14 Bendigan a los que los persiguen; bendición, y no maldición. 
12:15 Gócense con los que se gozan; lloren con los que lloran.
12:16 Unánimes entre ustedes; no altivos, sino asociándose con los humildes. No sean sabios en su propia opinión.
12:17 No paguen a nadie mal por mal; procurar lo bueno delante de todos los hombres. 
12:18 Si es posible, en cuanto dependa de ustedes, estén en paz con todos los hombres. 
12:19 No se venguen ustedes mismos, amados míos, sino dejar lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.
12:20 Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza.
12:21 No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal. 

 

COMENTARIO.-  “Sacrificio vivo” expresa que debemos vivir para Dios plenamente, ofreciéndonos a él precisamente como “sacrificios” (ofrendas de olor fragante al Señor).

“Culto racional”, expresa que sabemos el significado de lo que estamos haciendo, al presentar nuestros cuerpos en sacrificio vivo y santo para Dios.

Enseguida, Pablo habla de “no conformarse al estilo de vida del mundo” (ser mediocre), sino que más bien debemos renovarnos día con día en el Señor.  

También dice que debemos ser humildes para con todos, desechando el orgullo de nuestra vida.

Menciona que todos necesitamos de los demás, y por lo tanto hay que usar los dones que Dios  nos dado, usándolos de tres maneras: Exaltar el nombre de Dios; bendecir a los demás; y edificarse a sí mismos.  Pablo dice que “en cuanto dependa de ustedes, deben estar en paz con los demás”; en otras palabras, que por nosotros no quede la intención de tener buenas relaciones con el resto de la gente.

“Ascuas de fuego sobre su cabeza” se entiende que tal persona será avergonzada por su mala conducta.

 

Capítulo 13

13:1 Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. 
13:2 De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos. 
13:3 Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; 
13:4 porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo. 
13:5 Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia. 
13:6 Pues por esto pagas también los tributos, porque son servidores de Dios que atienden continuamente a esto mismo. 
13:7 Pagar a todos lo que debas: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra.
13:8 No debas a nadie nada, sino el amarse unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley.
13:9 Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
13:10 El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor. 
13:11 Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos. 
13:12 La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz. 
13:13 Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, 
13:14 sino vístanse del Señor Jesucristo, y no proveas para los deseos de la carne. 

COMENTARIO.-  Pablo insta a respetar las leyes, independientemente de lo que hagan los representantes de la ley y autoridad.  Si ellos son corruptos, a nosotros no nos toca juzgarlos, de igual manera debemos pagar impuestos aunque ellos no los usen para bien.

La persona que no cumpla con su responsabilidad, no estará exenta de su castigo por parte de Dios.

Capítulo 14 

Los débiles en la fe

14:1 Recibe al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones. 
14:2 Porque uno cree que se ha de comer de todo; otro, que es débil, come legumbres. 
14:3 El que come, no menosprecie al que no come, y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha recibido. 
14:4 ¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme. 
14:5 Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente.
14:6 El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios.
14:7 Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí. 
14:8 Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos. 
14:9 Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven. 

14:10 Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo.
14:11 Porque escrito está: 
Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, 
Y toda lengua confesará a Dios.
14:12 De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí. 
14:13 Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidir no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano. 
14:14 Yo sé, y confío en el Señor Jesús, que nada es inmundo en sí mismo; mas para el que piensa que algo es inmundo, para él lo es. 
14:15 Pero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme al amor. No hagas que por la comida tuya se pierda aquel por quien Cristo murió. 
14:16 No sea, pues, vituperado tu bien; 
14:17 porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. 
14:18 Porque el que en esto sirve a Cristo, agrada a Dios, y es aprobado por los hombres. 
14:19 Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación. 
14:20 No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. Todas las cosas a la verdad son limpias; pero es malo que el hombre haga tropezar a otros con lo que come. 
14:21 Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda, o se debilite. 
14:22 ¿Tienes tú fe? Tenla para contigo delante de Dios. Bienaventurado el que no se condena a sí mismo en lo que aprueba. 
14:23 Pero el que duda sobre lo que come, es condenado, porque no lo hace con fe; y todo lo que no proviene de fe, es pecado.

 

COMENTARIO.-  Pablo aborda un tema que todavía hoy causa conflictos y divisiones en los cristianos:  el débil en la fe.

Pablo habla de comer y no comer carne, ya que el público al que le escribe esta carta, estaba compuesta por judíos y gentiles, y este tema de la carne tenía un contexto espiritual de gran magnitud para ambos.

Por una parte, los judíos no comían carne de algunas especies de animales, entre ellos el cerdo.  Este animal era considerado “inmundo”, y no podían comerlo por temor a contaminarse de dicha “inmundicia”. 

Por otro lado, los gentiles ofrecían animales a sus dioses, en sacrificio, y al finalizar el ritual, comían de esa carne o la vendían a las carnicerías, poniendo al alcance de cualquiera dicha carne sacrificada de forma pagana.

Tanto gentiles como judíos que habían aceptado a Cristo, seguían creyendo que por el hecho de comer ese tipo de carne (de cerdo o sacrificada), perdían la comunión con Dios y se exponían a perder su salvación.  Esto se entendía como “ser un débil en la fe”.

Pablo dice que no debemos ser “tropiezo” al débil en la fe, haciendo cosas que para “el débil” es considerado pecado, pero esto no significa que mi libertad en Cristo debe estar sujeta a lo que los demás crean o consideren, ya que también yo debo disfrutar la libertad de Cristo.

Pablo comienza este pasaje diciendo que “no debemos contender sobre OPINIONES” (14:1), lo que indica que no son mas que eso, meras opiniones, y de ninguna manera se consideran mandamientos, reglas, leyes establecidas, etc.  El mismo Pablo dice a los judíos y gentiles que si quieren comer de ese tipo de carne, está bien, y que si se abstienen de hacerlo, está bien de todas maneras.

En la actualidad, también se discute sobre meras opiniones que se toman como “pecado”, sin que el hacerlas o dejarlas de hacer, nos afecte de ninguna manera.

 

1)  Los Bautistas no creen en el don de lenguas, ni en el de interpretación de estas, ya que consideran que este don tuvo un motivo específico en el pasado, pero ahora no es necesario dicho don.  Tampoco aplauden en sus servicios o cultos, ya que consideran impropia dicha acción, argumentando que “Dios es un Dios de orden, no de desorden”.

2)  Asambleas de Dios hace énfasis en que la mujer no debe usar pantalón, ni debe cortarse el cabello, ya que si hace esto, se encuentra en desobediencia a Dios.  Además hacen énfasis en el don de lenguas, como prueba de que tenemos al Espíritu Santo en nuestra vida.

3)  Los apostólicos en la fe mencionan que la mujer debe cubrirse la cabeza con una pañoleta.

4)  Algunas iglesias consideran pecado la asistencia al cine. No ven películas en el cine, pero la misma película que se exhibe ahí, se ve en la casa con toda la familia. Aun cuando el cine sea un lugar donde no es permitido fumar ni ingerir bebidas embriagantes, no se considera malo asistir a un restaurante donde existe la sección de fumadores y aparte se vende cerveza, aun cuando sea un ambiente “familiar”. 

5)  La comunidad cristiana de Beerseba, considera impropio el que las parejas de novios (de la edad que sean) se tomen de la mano, por lo que destinan “chaperones” que acompañen a las parejas.  No obstante, permiten que sus mujeres usen maquillaje, se pinten las uñas y el cabello, usen aretes y anillos.

6)  La iglesia misionera Bíblica de santidad, considera impropio el que la mujer se pinte, y use accesorios, así como el que el hombre use camisas de manga corta, ya que según ellos eso es “vanidad”.  Tampoco compran o venden en domingo.

7)  La iglesia evangélica Sion, considera que “debe danzarse para Dios”, como una obligación, ya que esto demuestra que tenemos al Espíritu Santo en nuestra vida.

Y así podría seguir describiendo tantas denominaciones que defienden muchas cosas como verdaderas, como parte del evangelio.  Consideran como “pecado” lo que para otros no lo es.

Todo lo anterior causa conflicto en la vida de todos, ya que, si se unieran todas las denominaciones, el resultado sería que nuestras vidas estarían sobresaturadas de pecado:

Si voy al cine…………estoy en pecado.

Si no danzo…………..estoy en pecado.

Si la mujer se pinta….está en pecado.

Si uso manga corta….estoy en pecado.

Si tomo de la mano a mi novia……estoy en pecado.

Si hablo en lenguas……estoy en pecado.

Si no hablo en lenguas…..estoy en pecado.

Si la mujer no se cubre el cabello…..está en pecado.

Si la mujer trabaja…..está en pecado.

Si convivo con no creyentes…..estoy en pecado.

Si veo televisión…..estoy en pecado.

Si compro en domingo…..estoy en pecado.

Si etc., etc., etc.,etc…………estoy en pecado.

Si yo fundara una denominación,  “respirar” sería pecado.

Hermanos, como dice la escritura “cada uno de ustedes esté plenamente convencido en su propia mente”  (Romanos 14:5).

Capítulo 15 

15:1 Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos. 
15:2 Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación. 
15:3 Porque ni aun Cristo se agradó a sí mismo; antes bien, como está escrito: Los vituperios de los que te vituperaban, cayeron sobre mí.
15:4 Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza. 
15:5 Pero el Dios de la paciencia y de la consolación les dé entre ustedes un mismo sentir según Cristo Jesús, 
15:6 para que unánimes, a una voz, glorifiquen al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. 

 

COMENTARIO.-  A veces las cosas hay que dejar de hacerlas, no porque sean pecado, sino por obediencia a los líderes, en cuanto a cosas triviales que NO comprometen nuestra relación con Cristo.  En lo personal, sugiero tener paciencia con los débiles en la fe, haciendo o dejando de hacer aquello que les sea de tropiezo.  Sin embargo, insisto que la lista anterior de “supuestos pecados”, no lo son, sino para el que así lo considera.

 

El evangelio a los gentiles 

15:7 Por tanto, recíbanse los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios. 
15:8 Pues les digo, que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres, 
15:9 y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia, como está escrito: 
Por tanto, yo te confesaré entre los gentiles,
Y cantaré a tu nombre. 
15:10 Y otra vez dice: 
Alégrense, gentiles, con su pueblo.
15:11 Y otra vez: 
Alabar al Señor todos los gentiles, 
Y magnificarle todos los pueblos.
15:12 Y otra vez dice Isaías: 
Estará la raíz de Isaí, Y el que se levantará a regir los gentiles; Los gentiles esperarán en él.
15:13 Y el Dios de esperanza los llene de todo gozo y paz en el creer, para que abunden en esperanza por el poder del Espíritu Santo. 
15:14 Pero estoy seguro de ustedes, hermanos míos, de que ustedes mismos están llenos de bondad, llenos de todo conocimiento, de tal manera que pueden amonestarse los unos a los otros. 
15:15 Mas les he escrito, hermanos, en parte con atrevimiento, como para hacerles recordar, por la gracia que de Dios me es dada 
15:16 para ser ministro de Jesucristo a los gentiles, ministrando el evangelio de Dios, para que los gentiles le sean ofrenda agradable, santificada por el Espíritu Santo. 
15:17 Tengo, pues, de qué gloriarme en Cristo Jesús en lo que a Dios se refiere. 
15:18 Porque no osaría hablar sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mí para la obediencia de los gentiles, con la palabra y con las obras, 
15:19 con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo. 
15:20 Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno, 
15:21 sino, como está escrito: 
Aquellos a quienes nunca les fue anunciado acerca de él, verán; Y los que nunca han oído de él, entenderán.

 

Pablo se propone ir a Roma 

15:22 Por esta causa me he visto impedido muchas veces de ir a ustedes.
15:23 Pero ahora, no teniendo más campo en estas regiones, y deseando desde hace muchos años ir a ustedes, 
15:24 cuando vaya a España, iré a ustedes; porque espero verlos al pasar, y ser encaminado allá por ustedes, una vez que haya gozado con ustedes. 
15:25 Mas ahora voy a Jerusalén para ministrar a los santos. 
15:26 Porque Macedonia y Acaya tuvieron a bien hacer una ofrenda para los pobres que hay entre los santos que están en Jerusalén.
15:27 Pues les pareció bueno, y son deudores a ellos; porque si los gentiles han sido hechos participantes de sus bienes espirituales, deben también ellos ministrarles de los materiales.
15:28 Así que, cuando haya concluido esto, y les haya entregado este fruto, pasaré entre ustedes rumbo a España.
15:29 Y sé que cuando vaya a ustedes, llegaré con abundancia de la bendición del evangelio de Cristo. 
15:30 Pero les ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayuden orando por mí a Dios, 
15:31 para que sea librado de los rebeldes que están en Judea, y que la ofrenda de mi servicio a los santos en Jerusalén sea acepta; 
15:32 para que con gozo llegue a ustedes por la voluntad de Dios, y que sea recreado juntamente con ustedes. 
15:33 Y el Dios de paz sea con todos ustedes. Amén. 

COMENTARIO.-  Luego que Pablo había llevado el evangelio por toda Asia, desea continuar al oeste y norte de Europa, anhelando ir a Roma para visitar a la congregación de dicho lugar.  Por lo cual les pide que oren por él para que esto sea posible.

Capítulo 16

Saludos personales 

16:1 Les recomiendo además nuestra hermana Febe, la cual es diaconisa de la iglesia en Cencrea; 
16:2 que la reciban en el Señor, como es digno de los santos, y que la ayuden en cualquier cosa en que necesite de ustedes; porque ella ha ayudado a muchos, y a mí mismo. 
16:3 Saluden a Priscila y a Aquila, mis colaboradores en Cristo Jesús, 
16:4 que expusieron su vida por mí; a los cuales no sólo yo doy gracias, sino también todas las iglesias de los gentiles. 
16:5 Saluden también a la iglesia de su casa. Saluden a Epeneto, amado mío, que es el primer fruto de Acaya para Cristo. 
16:6 Saluden a María, la cual ha trabajado mucho entre ustedes. 
16:7 Saluden a Andrónico y a Junias, mis parientes y mis compañeros de prisiones, los cuales son muy estimados entre los apóstoles, y que también fueron antes de mí en Cristo. 
16:8 Saluden a Amplias, amado mío en el Señor. 
16:9 Saluden a Urbano, nuestro colaborador en Cristo Jesús, y a Estaquis, amado mío. 
16:10 Saluden a Apeles, aprobado en Cristo. Saluden a los de la casa de Aristóbulo. 
16:11 Saluden a Herodión, mi pariente. Saluden a los de la casa de Narciso, los cuales están en el Señor.
16:12 Saluden a Trifena y a Trifosa, las cuales trabajan en el Señor. Saluden a la amada Pérsida, la cual ha trabajado mucho en el Señor. 
16:13 Saluden a Rufo, escogido en el Señor, y a su madre y mía. 
16:14 Saluden a Asíncrito, a Flegonte, a Hermas, a Patrobas, a Hermes y a los hermanos que están con ellos. 
16:15 Saluden a Filólogo, a Julia, a Nereo y a su hermana, a Olimpas y a todos los santos que están con ellos. 
16:16 Salúdense los unos a los otros con beso santo. Les saludan todas las iglesias de Cristo. 
16:17 Mas les ruego, hermanos, que se fijen en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que ustedes han aprendido, y que se aparten de ellos. 
16:18 Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos. 
16:19 Porque tu obediencia ha venido a ser notoria a todos, así que me gozo de ustedes; pero quiero que sean sabios para el bien, e ingenuos para el mal. 
16:20 Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo tus pies. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con ustedes. 
16:21 Les saludan Timoteo mi colaborador, y Lucio, Jasón y Sosípater, mis parientes. 
16:22 Yo Tercio, que escribí la epístola, les saludo en el Señor. 
16:23 Les saluda Gayo, hospedador mío y de toda la iglesia. Les saluda Erasto, tesorero de la ciudad, y el hermano Cuarto. 
16:24 La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos ustedes. Amén. 

 

Doxología final 

16:25 Y al que puede confirmarlos según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos, 
16:26 pero que ha sido manifestado ahora, y que por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe, 
16:27 al único y sabio Dios, sea gloria mediante Jesucristo para siempre. Amén. 

 COMENTARIO.-  Pablo se despide enviando saludos a toda la congregación, y especialmente a algunos conocidos suyos, que conoció en las regiones de Asia durante su ministerio.

Espero que este estudio le haya sido de bendición y edificación en su vida.

Dios le bendiga.

ELABORADO Y COMENTADO POR:  Alfredo Baca Aguirre.

 

Nota: Si desea comunicarse con el hermano Alfredo, hágalo a través de su correo electrónico.

baca7321@yahoo.com.mx


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Estudios Bíblicos

                     Sección 7

  En esta sección te presentamos los siguientes estudios bíblicos:

Capítulo 1
Capítulo 2     
Capítulo 3  
Capítulo 4
Capítulo 5     
Capítulo 6 
Capítulo 7
Capítulo 8     
Capítulo 9   
Capítulo 10   
Capítulo 11  
Capítulo 12
Capítulo 13   
Capítulo 14 
Capítulo 15
Capítulo 16

                     Nota

Estos estudios vienen a ser de gran ayuda para comprender mejor algunos temas bíblicos.  

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