Págs.

La Trinidad de Dios

1 Timoteo 2:5; Judas 25

(primera parte)

Introducción. En la Biblia el concepto que más se enfatiza es el concepto de que hay un Ser personal, con existencia propia, consciente de sí mismo, todo poderoso, quien es creador de todas las cosas y a quien el nombre "Dios" es aplicado. Según la Biblia, Dios es la base de todas las cosas y todo lo que existe, existe sólo por su voluntad. Su existencia nunca se cuestiona, sino al contrario siempre es presupuesta.

I. El testimonio de las Escrituras.

A. En el Antiguo Testamento el artículo fundamental de fe es que hay un Dios y que este Dios es uno:

1. Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es" (Dt.6:4).

2. "Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mi no hay Dios" (1s.44:6).

B. Este fundamental artículo de fe es preservado con toda fidelidad en el Nuevo Testamento, tanto por el Señor Jesucristo como por los autores sagrados:

1. "Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es" (Mr. 12:29).

2. "Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti; el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado" (Jn. 17:3).

3. "Nosotros empero no tenemos mas que un Dios, el Padre, del cual son todas las cosas, y nosotros en él: y un Señor Jesucristo, por el cual son todas las cosas, y nosotros en él- (I Co.8:6, versión 1909).

4. "Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre" (1 Ti.2:5).

5. Véase también Efesios 4:4-6; 1 Timoteo 1:17; Judas 25.

II. Aunque la Biblia habla de la unicidad de Dios, afirma su existencia en tres personas divinas.

A. Aunque los pasajes bíblicos arriba considerados hablan de la unicidad de Dios, la Biblia afirma la existencia de tres personas divinas en la Deidad, identificadas como Padre, Hijo y Espíritu Santo, las cuales se distinguen una de las otras desde la eternidad y por sus funciones en la historia de la salvación. Sin embargo son tan iguales entre ellas que el Hijo y el Espíritu Santo no pueden ser considerados como inferiores al Padre en esencia y dignidad.

B. Todo lo que se diga de la Trinidad debe ser entendido como un misterio que no puede ser conocido sin la auto-revelación de Dios en la persona de Cristo y por medio de los dones comunicados a la iglesia por medio del Espíritu. Aún después de esta revelación, la Trinidad no puede ser entendida en su totalidad.

C. El testimonio de las Escrituras es que hay un Dios que existe desde la eternidad en tres personas, iguales en naturaleza y majestad, y que la autorevelación de Dios en su triplicidad viene a ser el objeto de la experiencia cristiana cuando Dios se acerca al hombre como un principio activo de salvación en Cristo y aceptado como un don en el Espíritu.

III. Las fórmulas trinitarias del Nuevo Testamento.

A. "Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo" (Mt. 28:19).

1. Según Mateo, estas palabras fueron pronunciadas por nuestro Señor a sus discípulos después de su resurrección.

2. Aunque se pudiera afirmar que este texto representa la creencia de la iglesia primitiva mas bien que las palabras mismas del Señor sin embargo sí representan la teología de la iglesia primitiva cuando el evangelio de Mateo fue escrito.

3. Si la iglesia primitiva en el tiempo de Mateo no hubiera creído en la distinción de las personas divinas, Mateo 28:19 hubiera sido una afirmación muy difícil de comprender.

4. En el supuesto caso - aunque lo contrario no se ha probado convincentemente  de que el Señor Jesús no pronunció estas palabras, de todas maneras representan la convicción de la iglesia primitiva, de que la profesión de fe en el Padre, Hijo y Espíritu Santo se esperaba de los nuevos convertidos antes de que pudieran ser bautizados.

B. La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén" (2 Co. 13:14).

1. Estas palabras, que constituyen lo que comúnmente se conoce como “la bendición apostólica”, le atribuyen a cada persona de la Trinidad bendiciones particulares aunque no exclusivas para la iglesia.

2. Cada una de las personas divinas participa en la comunicación de gracia, amor y comunión ya que estos tres atributos corresponden a las tres; sin embargo San Pablo le atribuye a cada una de las tres una prominencia peculiar en la comunicación de una bendición particular.

3. Las tres se mencionan como iguales pero se hace una distinción en la función de edificar la iglesia. La bendición presenta a cada uno de los tres - Padre, Hijo, Espíritu Santo - de tal manera que sugiere una igualdad común como el origen de la bendición divina. Así como el Padre imparte su amor a la iglesia, así el Hijo su gracia, y el Espíritu Santo su comunión.     

C. Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios que hace todas las cosas en todos, es el mismo" (1 Co. 12:4-6).

1. En este pasaje San Pablo presenta la diversidad de los dones espirituales con que la iglesia es bendecida en una manera triple, y conecta estos dones con las tres personas divinas.

2. La operación del Espíritu, como un agente consciente que capacita al creyente con dones especiales que cumplen la variedad de ministerios que Cristo ha puesto en la iglesia, está en igualdad con las diferentes operaciones de Dios el Padre.

3. De esta manera, la agencia del Espíritu, la del Hijo, y la del Padre son puestas como de igual importancia en la edificación de la iglesia.

4. Los dones del Espíritu, los ministerios del Señor, y las operaciones del Padre son de igual importancia en esta tarea edificadora; la igualdad de estos dones corre paralela con la igualdad de las personas divinas.

D. Además de los pasajes ya mencionados (Mateo 28:19; 2 Corintios 13:14; 1 Corintios 12:4-6) donde la fórmula trinitaria se usa, hay varios pasajes con un modelo trinitario, entre ellos:

1. "Para ser ministro de Jesucristo a los gentiles, ministrando el evangelio de Dios, para que los gentiles, le sean ofrenda agradable, santificada por el Espíritu Santo" (Ro.15:16).

2. Pero os ruego, -hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis orando por mí a Dios" (Ro.15:30).

3. Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras de¡ Espíritu en nuestros corazones (2 Co. 1:21,22).

4. "Porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre" (EL2:18).

Conclusión. Como hemos podido ver, de acuerdo a la Palabra de Dios, hay un solo Dios. Pero aunque la Palabra de Dios habla de la unicidad de Dios, también afirma su existencia en tres personas. Esto se afirma en las fórmulas trinitarias que encontramos en el Nuevo Testamento, y en aquellos pasajes que contienen un modelo trinitario.

La Trinidad de Dios

1 Timoteo 2:5; Judas 25

(Segunda parte)

Introducción. En nuestro estudio anterior vimos que, de acuerdo a la Palabra de Dios, hay un solo Dios; pero aunque la Palabra de Dios habla de la unicidad de Dios, también afirma su existencia en tres personas. Vimos que esto se afirma en las fórmulas trinitarias del Nuevo Testamento y en aquellos pasajes que contienen un modelo trinitario. Veamos a continuación que la Biblia le atribuye cualidades divinas tanto al Hijo, como al Espíritu Santo, cualidades que en el Antiguo Testamento son atribuidas a Jehová.

I. Cualidades divinas atribuidas al Hijo en el Nuevo Testamento, que en el Antiguo son atribuidas a Jehová.

A. Uno de los títulos dados a Jesús en el Nuevo Testamento es "Salvador". El término "Salvador" se usa un total de veinticuatro veces, de las cuales dieciséis son en referencia a Cristo.

1. Se dice que Cristo es:

a. El Salvador del mundo (Jn.4:42)

b. El Salvador de Israel (Hch.13:23)

c. El Salvador de la iglesia (Ef.5:23)

d. Y que el Padre lo envió para ser el Salvador del mundo (I Jn.4:14).

2. Es de observarse que el término "Salvador" se usa indistintamente tanto para Cristo como para el Padre, y que este uso es en referencia directa a la salvación del pecado.

3. Es precisamente porque salva del pecado que Cristo es llamado Salvador (Mt. 1:21; Hch. 5:31), prerrogativa que en otros pasajes corresponde exclusivamente a Dios (Mr. 2:7; Luc. 5:2 1).

4. Si en el Nuevo Testamento Jesús es presentado como el Salvador, en el Antiguo Testamento es Jehová quien posee tal cualidad (2 S. 22:3; Sal. 106:21; 140:7).

5. Por lo menos un pasaje del Antiguo Testamento donde el Salvador del pueblo de Dios se menciona (Zac. 9:9), se le aplica a Cristo en el Nuevo Testamento (Mt. 21:5).

6. La evidencia del Nuevo Testamento es, entonces, que al usar el término Salvador indistintamente para el Padre y el Hijo, y al atribuirle a Cristo el cumplimiento de una profecía del Antiguo Testamento acerca del Salvador de Sión, los autores confesaban su creencia en la deidad de Cristo.

B. Los autores del Nuevo Testamento no sólo se refieren a Jesús como Salvador, identificándolo con un título que en el Antiguo Testamento es dado a Jehová, sino que además se refieren a él como Señor, título que en la versión griega del Antiguo Testamento, la Septuaginta, es la traducción del nombre hebreo para Dios, Jehová (Yahweh).

1. Al usar el término "Señor" para Jesús le atribuyen pasajes del Antiguo Testamento en los cuales el texto hebreo es refiere directamente a Jehová (Yahweh), el nombre sacratísimo de Dios.

2. Al identificar de esta manera a Jesús, el Señor del Nuevo Testamento, con el Señor (Yahweh) del Antiguo Testamento, los autores sagrados confesaban tanto su señorío como su deidad, ya que el título Señor le asigna tanto a Jehová como a Jesús señorío sobre la creación y el derecho de ser adorados.

3. Cristo es descrito como el "Señor de gloria" (1 Co.2:8), título que en el Salmo 29:3 es dado a Jehová; 1 Corintios 10:26 es una cita del Salmo 24:1.

4. Si en el Antiguo Testamento el Señor Dios dijo de sí mismo: "Que a mí se doblará toda rodilla, y jurará toda lengua" (Is.45:23), en el Nuevo Testamento es ante Jesús: "para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre" (Fil.2:10,11).

5. A la luz de estos pasajes es claro que el uso del término "Señor" para Jesús, en el Nuevo Testamento, le confirió el sagrado nombre de Jehová, sugiriendo que Jesús es igual en dignidad que Jehová mismo.

II. Cualidades divinas atribuidas al Espíritu Santo en el Nuevo Testamento, que en el Antiguo son atribuidas a Jehová (Yahweh).

A. El Nuevo Testamento afirma que el Espíritu Santo mora en el creyente. Esta afirmación se hace en varios pasajes donde se dice que:

1. El creyente es morada del Espíritu Santo (1 Co. 6:19).

2. Tanto el creyente en particular como la iglesia, son templos de Dios que poseen su Espíritu (1 Co.3:16).

3. En el día de Pentecostés los discípulos fueron llenos del Espíritu Santo (Hch.2:4).

4. El Espíritu testifica al creyente de pertenecer a Cristo (Ro. 8:9).

5. Como resultado de ser hijo de Dios, el creyente posee el Espíritu que clama "Abba" (Padre) dentro de él (Gá.4:6).

6. La iglesia, como un templo santo en el Señor, constantemente es edificada para morada de Dios en el Espíritu (Efe. 2:21,22).

B. Todas estas funciones son atribuidas a Jehová (Yahweh) en el Antiguo Testamento:

1. Es el Espíritu de Jehová que hace a su pueblo vivir (Ez. 37:14).

2. Jehová mora en Jerusalén (Sal. 135:21).

3. Jehová mora en el monte Sión (Is.8:18).

4. Y con aquel que es de espíritu quebrantado y humilde (Is.57:15).

C. La evidencia combinada de ambos testamentos indica, por lo tanto, que la iglesia primitiva expresó su creencia en la deidad del Espíritu Santo atribuyéndole cualidades divinas que en el Antiguo Testamento son atribuidas a Jehová.

Conclusión. Según los autores del Nuevo Testamento tanto el Hijo como el Espíritu Santo son personas divinas, pero no como deidades independientes sino como personas que forman con el Padre una sola Deidad.

La Trinidad de Dios

1 Timoteo 2:5; Judas 25

(tercera parte)

Introducción. Los autores del Nuevo Testamento atribuyen cualidades divinas a cada una de las Personas de la Deidad. En el caso de Jesús, su divinidad se presenta, dentro de otras maneras, llamándolo Dios y adorándolo como divino.

I. Jesús, llamado Dios.

A. "En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios" (Jn. 1: 1).

1. Se ha sugerido que como en el texto griego la frase "y el Verbo era Dios", "Dios" no tiene artículo definido debe traducirse "y el verbo era divino", o algo inferior al Padre, algo así como "y el verbo era un dios".

2. Pero si el autor de este evangelio hubiera querido llamar a Jesús "divino" hubiera usado la palabra theios (divino) que ocurre tres veces en el Nuevo Testamento:

a. Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad (theios)..." (Hch. 17:29).

b. "como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino (theios) poder..." (2 P.1:3).

c. "...para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina (theios) ... (2 P. 1:3).

3. No es extraño que en Juan 1:1, en el texto griego,---Dios "esté sin el artículo definido ya que en el Nuevo Testamento ocurre con o sin el artículo indistintamente. Por lo tanto, en este texto se llama a Cristo claramente Dios.

B. "...el unigénito Dios (no "hijo", como se traduce en la mayoría de las versiones en español), que está en el ceno del Padre, él le ha dado a conocer" (Jn. 1: 18).

1. Hay cinco diferentes lecturas de diferentes manuscritos para la primera parte de este texto, ellas son:

a. "unigénito Dios"

b. "el unigénito Dios"

c. "el unigénito hijo"

d. "unigénito hijo de Dios"

e. "el unigénito"

2. Como "unigénito Dios" es la lectura que aparece en manuscritos de mucho peso, tales como el Código Sinaítico y el Código Vaticano, es la lectura por la cual optan varios nuevos testamentos en griego, como el de Eberhard Nestle, Wescott y Hort, y el de Kurt Alan.

3. Por lo tanto, Juan 1:18 debe leerse de la siguiente manera: "...el unigénito Dios, que está en el ceno del Padre, él le ha dado a conocer." De esta manera el autor sin duda alguna llama a Cristo "Dios".

C. "Entonces Tomás respondió y dijo: ¡Señor mío, y Dios mío!- (Jn. 20:28).

1. Esta confesión puede ser una de las confesiones cristológicas más grandes que ocurre en el evangelio de Juan.

2. El evangelio empieza con la declaración de que el Verbo era Dios (Jn. 1:1), luego añade que el unigénito Dios ha declarado al Padre (Jn. 1: 18). Por todo el evangelio Jesús es llamado "Hijo del hombre", "Hijo de Dios", "Señor", y ahora alcanza su clímax llamándolo "Mi Señor y mi Dios".

3. Que la confesión de Tomás contiene la creencia en la deidad de Jesús es afirmada por el hecho de que a Dios se le llama con términos similares tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento:

a. "Muévete y despierta para hacerme justicia, Dios mío y Señor mío, para defender mi causa" (Sal. 35:23).

b. "Señor y Dios nuestro, digno eres de recibir la gloria..." (Ap. 4:11). El texto griego dice: "Señor y Dios nuestro", y no sólo "Señor" como dicen las versiones en español.

4. Según algunos eruditos de la Biblia el evangelio de Juan concluye en 20:28,29, dejando el capítulo 21 como un apéndice. De ser así, la confesión de Tomás es sumamente importante dentro de este evangelio: el autor intencionalmente confiesa la divinidad de Cristo al principio (Jn. 1:1) y al fin (Jn. 20:28).

D. "De quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén" (Ro.  9:5).

1. La forma como lee este texto ha sido asunto de controversia por el hecho de que Pablo raramente llama a Jesús "Dios-, mucho menos "Dios sobre todas las cosas". Algunos proponen que esta designación sería incompatible con su monoteísmo judío.

a. Para resolver este problema se ha dividido el texto en dos partes por medio de un punto después de "vino Cristo", haciendo la primera parte una afirmación del judaísmo de Jesús, y la segunda una doxología a Dios el Padre.

b. Sin embargo, a esta interpretación se le pueden hacer las siguientes objeciones:

1). El sentido más obvio del texto requiere un punto hasta el fin del texto y no en medio.

2). Una doxología a Dios el Padre aquí es muy abrupta ya que el Padre no es mencionado en los versículos previos del capítulo nueve.

3). Si Pablo hubiera deseado aquí una doxología a Dios el Padre, "bendito" hubiera precedido a "Dios" ya que las doxologías independientes se construyen de una manera distinta: empiezan siempre con "bendito", mientras que en Romanos 9:5 el sujeto está al principio.

2. Considerando estos argumentos, pues, es más probable creer que San Pablo, movido por un impulso de alabanza, no vaciló en expresar la intensidad de sus emociones ante el conocimiento de Jesús, quien, en cuanto a la carne es judío, pero a la misma vez es Dios sobre todas las cosas.

II. Jesús, adorado como Dios.

A. Es un hecho de que en el Nuevo Testamento a Jesús se le rinde adoración. Esto se prueba con la evidencia de que la gente venía a él para adorarlo, y de que se le dirigen oraciones y doxologías.

1. El verbo "adorar" (griego, proskunéin) es el término que se usa preferentemente para designar la adoración que se rinde a Dios, por ejemplo:

a. "...y así, postrándose sobre el rostro, adorará a Dios..." (1 Co. 14:25).

b. "...y se postraron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios" (Ap.7:1 1).

2. Sin embargo, es el mismo verbo que se usa en referencia a la veneración que se le rinde a Cristo en reconocimiento a su divinidad, por ejemplo:

a. “Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle” (Mt. 2:2).

b. “Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron ..." (Mt. 2:11).

B. Hay varios casos en el Nuevo Testamento en que a Jesús se le dirigen oraciones, reconociéndose asi su divinidad, por ejemplo:

1. Cuando Esteban era apedreado, oró: "Señor Jesús, recibe mi espíritu ... Señor, no les tomes en cuenta este pecado..." (Hch. 7:59,60).

2. San Pablo oró a Cristo respecto a su aguijón en la carne (2 Co. 12:8).

3. En Apocalipsis, Juan ora: "Ven, Señor Jesús" (Ap. 22:20), misma oración que ocurre en 1 Corintios (6:22: "Ven, Señor nuestro". ("Ven, Señor nuestro" es la traducción preferible del término arameo Maranatha, y no "el Señor viene", como lee la versión 1960).

C. La divinidad de Jesús también se afirma en el Nuevo Testamento por medio de doxologías que se dirigen a él solo o a él y al Padre:

1. A él solo

a. "Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén" (2 Ti. 4:18).

b.  "Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad (2 P. 3:18).

2. Al Padre y a él. 

a. "Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos" (Ap. 5:13).

b. -Y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero" (Ap. 7:10).

Conclusión: Como hemos podido ver, el Nuevo Testamento afirma la divinidad de nuestro Señor Jesucristo al llamarlo Dios, al indicar que es adorado, y porque se le dirigen oraciones y doxologías como a Dios el Padre.

La Trinidad de Dios

1 Timoteo 2:5; Judas 25

(cuarta parte)

Introducción. En nuestro estudio anterior consideramos la divinidad de Cristo que se afirma en el Nuevo Testamento al llamarlo Dios, al indicar que es adorado, y que se le dirigen oraciones y doxologías como a Dios el Padre. Consideremos a continuación la personalidad y divinidad del Espíritu Santo.

1. La personalidad del Espíritu Santo afirmada.

A. De acuerdo a las Escrituras el Espíritu Santo es una persona en la misma forma que el Padre es una persona y el Señor Jesucristo es también una persona.

1. El Espíritu Santo es descrito teniendo los mismos atributos divinos que el Padre y el Hijo tienen.

2. El Espíritu Santo es reverenciado y obedecido no como una fuerza impersonal que emana del Padre o del Hijo, sino en la misma forma en que el Padre y el Hijo son: como personas divinas.

a. "Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo" (Mt. 28:19). En este texto se implica que cada una de las tres personas divinas van bajo el término---nombre".

b.  “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén” (2 Co. 13:14). Aquí, la asociación del Espíritu con Dios (el Padre), y el Hijo, los cuales comunican bendiciones a la iglesia, indica que es una persona como lo son ellos.

c.  Léase 1 Corintios 12:4-6. En este pasaje, si la personalidad de Cristo, y la de Dios el Padre es afirmada por la variedad de servicios y operaciones que producen en los creyentes también la es la de Espíritu Santo quien comunica a la iglesia la variedad de sus dones.

B.  Es evidente que el Espíritu Santo no es un simple poder impersonal, ni una simple emanación del Padre.

II. El Espíritu Santo posee las características básicas de personalidad, tales como: inteligencia, afecto y voluntad.

A.  Respecto a la inteligencia del Espíritu Santo la Biblia dice:

1.  "Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque, ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios" (1 Co. 2:10,11).

2.  "Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos" (Ro. 8:26,27).

B.  El afecto del Espíritu Santo se menciona en pasajes como:

1. "Mas ellos fueron rebeldes, e hicieron enojar su santo Espíritu..." (Is. 63:10).

2. "Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención" (Efe. 4:30).

C.  De la voluntad del Espíritu Santo se habla en textos como: "Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere" (1 Co. 12:11).

D.  Por la evidencia que se encuentra en estos textos, por lo tanto, se puede afirmar que el Espíritu Santo se presenta en las Escrituras como un ser divino que en sus tratos con el hombre revela poseer las tres características básicas de una persona, a saber: inteligencia, afecto y voluntad.

III. La personalidad del Espíritu Santo afirmada por sus obras.

A.  ¿Qué obras son atribuidas en el Nuevo Testamento al Espíritu Santo?  

1. Guía, habla y hace saber: “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir” (Jn. 16:13).

2.  Enseña y recuerda: "Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho" (Jn. 14:26).

3.  Convence: “Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio” (Jn. 16:8).

4.  Ordena: "Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro" (Hch. 9:29).

5.  Prohíbe: "Y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia pero el Espíritu no se lo permitió" (Hch. 16:7).

B.  Una mera influencia o emanación no posee las características mencionadas. Una energía impersonal no guía, hace saber, enseña, recuerda, convence, ordena ni prohíbe: todas estas son cualidades que pertenecen sólo a un ser inteligente, esto es, a una persona.

IV. La personalidad del Espíritu Santo afirmada por medio del pronombre masculino con el cual se refiere a El.

A.  La palabra griega para espíritu es pneúma. Esta palabra es neutra y normalmente lleva un pronombre neutro. Pero cuando pneúma es usada en referencia al Espíritu Santo, como en Juan 15:26 y 16:13-15, lleva un pronombre masculino, dando a entender que el Espíritu Santo no es una cosa sino una persona.

B.  Veamos estos textos:

1.  "Pero cuando venga el Consolador, a quien yo enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el (quien) cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí" (Jn.15:26).

2.  "Pero cuando venga el Espíritu de verdad, (él) os guiará a toda la verdad; porque (él) no hablará por su propia cuenta, sino que (él) hablará todo lo que (él) oyere, y (él) os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque (él) tomará de lo mío, y os lo hará saber" (Jn. 16:13-15).

IV. La deidad del Espíritu Santo.

A. Una vez que la personalidad del Espíritu Santo se establece como un hecho bíblico, no hay problema para aceptar su deidad.

B. La deidad del Espíritu Santo se presenta por medio de:

1. Las cualidades divinas que se le atribuyen, tales como:

a. Omnipresencia (Sal. 139:7-10).

b. Omnisciencia (Is. 40:13,14; 1 Co. 2:10,11).

c. Omnipotencia (Ro. 15:19; 1 Co. 12:1).

d. Eternidad (He. 9:14).

2.  Las obras divinas que se le atribuyen, tales como:

a. La creación del mundo (Gn. 1:2; Job. 26:13).

b. La regeneración (Jn. 3:5,6; Tit. 3:5).

c. La resurrección de los muertos (Ro. 8:11).

3. Su naturaleza divina, por ejemplo:

a.  La seriedad del pecado de Ananías y Safira contra el Espíritu Santo consistió en haber sido un pecado directo contra Dios (Hech. 5:3,4). 

b.  Los creyentes son templo de Dios porque el Espíritu Santo mora en ellos (1 Co. 3:16)

c. Se dice que las Escrituras fueron inspiradas por Dios (2 Ti. 3:16) porque el Espíritu Santo habló a través de los profetas (2 P. 1:21).

d. Blasfemar contra el Espíritu Santo es una ofensa mucho más grave que pecar contra el Hijo del Hombre; es tan serio que cualquiera que blasfema contra él no tiene perdón ni en este siglo ni el venidero (Mt. 12:31,32).

Conclusión. La evidencia recogida, por lo tanto, apoya la afirmación de que una distinción trinitaria de personas divinas co-existe en la divinidad en perfecta igualdad y armonía desde la eternidad. La revelación de este misterio fue hecho posible al hombre, en parte, por la ejecución de un plan eterno de redención en el cual Dios irrumpió en la historia enviando a su Hijo al mundo para ser su Salvador, y el Hijo, después de regresar a su gloria, la cual tuvo con el Padre desde la eternidad, envió al Espíritu Santo para ministrar al mundo la obra redentora de Dios y para comunicar sus dones a la iglesia.


Google
Web Busca en nuestra página
 

 

Estudios Bíblicos

                     Sección 5

  En esta sección te presentamos los siguientes estudios bíblicos:

  La Trinidad (parte 1)
  La Trinidad (parte 2)
  La Trinidad (parte 3)
  La Trinidad (parte 4)

                     Nota

Estos estudios vienen a ser de gran ayuda para comprender mejor algunos temas bíblicos.

::  Portada   ::      ::   Anterior   ::      ::   Subir    ::      ::   Siguiente    ::

Copyright © 2005 www.hermanosunidosencristo.org. All rights reserved. Un ministerio de la Iglesia Hermanos Unidos en Cristo de Burbank, CA. Estados Unidos