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LA MESA DEL
SEÑOR
“Por lo cual cuidaré siempre de recordaros estas cosas, aunque las
conocéis, y estáis confirmados en la presente verdad. Y lo tengo por
justo, mientras yo esté en esta frágil tienda, estimularos por medio
de recuerdos... Y también haré lo posible para que podáis en todo
tiempo, después de mi partida, conservar memoria de estas cosas.”
2
Pedro 1:12-13 y 15
Estas hermosas palabras del apóstol Pedro, pastor y sobreveedor fiel
del rebaño de Cristo me alientan para presentar algunas
consideraciones en cuanto a la mesa del Señor.
Son
el resumen de una correspondencia que entablé hace algún tiempo y cuyo
propósito era recordar a todos – una vez más – los principios
sencillos y positivos de la palabra de Dios, tocante a la celebración
de la cena del Señor, acerca de la reunión de los creyentes “fuera del
campamento”, hacia el nombre de Jesús y las verdades relativas a la
mesa del Señor. Si en los albores de la iglesia cristiana era
necesario recordar estas cosas, cuánto más lo será en estos tiempos
caracterizados por la indiferencia y la apostasía.
¡Quiera Dios que este breve estudio sea para bendición de Sus amados;
que sirva de aliento a los ancianos y afirme a los jóvenes en la
verdad!
Hoy
día se oye y hasta se lee entre los creyentes afirmaciones contrarias
a la Palabra de Dios. Son cosas de suma gravedad, pues semejantes
opiniones hacen abandonar – tarde o temprano – los principios dados
por Dios. Unos enseñarán, por ejemplo, que la mesa del Señor fue
establecida para la totalidad de la iglesia y que ninguna congregación
de creyentes puede reclamarla para sí, a exclusión de las demás. Otros
han dicho: «Si una asamblea o congregación de creyentes mantiene
principios condenados por la Palabra de Dios, o si se comente una
injusticia y, lejos de someterse a Dios, no quiere arrepentirse y
separarse de la iniquidad o injusticia, no pretendemos que, por eso,
no tenga la presencia del Señor o la mesa del Señor».
Estas declaraciones están, lo repito, en flagrante contradicción con
lo que la Palabra nos enseña. Examinemos, pues, lo que Dios dice al
respecto, y cuáles son sus pensamientos acerca de la cena del Señor.
Cuando Jesucristo la instituyó, aún no era cuestión de la Asamblea o
Iglesia como tal. Ésta fue formada con el descenso del Espíritu Santo,
siete semanas más tarde.
La
Cena del Señor
1Corintios 11:23
Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor
Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; 24
Y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed: esto es mi
cuerpo que por vosotros es partido: haced esto en memoria de mí. 25
Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta
copa es el nuevo pacto en mi sangre: haced esto todas las veces que
bebiereis, en memoria de mí. 26
Porque todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa,
la muerte del Señor anunciáis hasta que venga.
He
aquí la verdad con toda su sencillez. Antes de subir al Padre, el
Señor instituyó – como recuerdo para los suyos (Juan 13:1), durante su
ausencia – una comida en su memoria. Aún no había sido revelado el
pensamiento de su cuerpo espiritual ni de la unidad del mismo. En “el
pan” y en “la copa” tenemos representado al Señor crucificado. Estos
dos símbolos nos recuerdan su caridad y amor hasta la muerte. Es así
como, cada vez que comemos el pan y bebemos la copa, anunciamos la
muerte del Señor hasta que él venga. Esta verdad se nos presenta en
los evangelios y en 1 Corintios, capítulo 11. También es cierto que
Cristo murió “para que juntase en uno a los hijos de Dios que estaban
dispersos”; pero este aspecto de la verdad no se halla en los pasajes
citados. La cena del Señor pertenece a todos los creyentes, no sólo
como miembros del cuerpo de Cristo (aunque esto es verdad y su unidad
se expresa al celebrar la cena), sino como rescatados al precio del
cuerpo y de la sangre del Señor. He aquí por qué entra en inmediata
consideración la responsabilidad individual. Somos llamados a celebrar
la cena del Señor con amor y gratitud, en su memoria, en forma digna
de él y de su muerte. Se dice con razón que muchos creyentes,
pertenecientes a las diversas iglesias y denominaciones, participan de
esta comida quizá con más fervor y, por consiguiente, con más
bendición que muchos de sus hermanos instruidos en las verdades
referentes a la unidad del cuerpo de Cristo. Una participación digna
del Señor, depende sobre todo, de la disposición del corazón y de la
conciencia. Cada uno es responsable de la manera en que toma parte en
esa comida. “El que come y bebe indignamente, come y bebe juicio para
sí mismo”, pues es «reo respecto del cuerpo y de la sangre del Señor»
Tratándose de la cena del Señor, es necesario considerar la
disposición y el estado del alma de los participantes. Por eso leemos,
“Mas examínese a sí mismo cada uno” (para saber si está en condición
de participar en este acto santo y solemne) “y así coma”. He aquí lo
que los corintios habían olvidado; comieron y bebieron indignamente y
ni siquiera advirtieron el mal que estaba en medio de ellos. Por eso
Dios los castigó severamente.
La
cristiandad, en general, olvidó pronto el significado de la cena del
Señor. De ésta se ha hecho un sacramento, un medio de gracia, como lo
llaman; la toman para recibir el perdón de los pecados, para
fortalecerse en la fe, etc. conservando más o menos el pensamiento
fundamental de que en el pan y en la copa tenemos representado al
Salvador crucificado. La cena del Señor sigue, pues, celebrándose en
toda la cristiandad, ya sea en la Iglesia del Estado como en las demás
denominaciones o congregaciones cristianas. El Señor considera y juzga
a cada uno según haya sido su participación en la misma.
La
mesa del Señor
1 Corintios 10
14
Por tanto, amados míos, huid de la idolatría.
15
Como á sabios hablo; juzgad vosotros lo que digo.
16
La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre
de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de
Cristo?
17
Porque un pan, es que muchos somos un cuerpo; pues todos participamos
de aquel un pan.
18
Mirad
a Israel según la carne: los que comen de los sacrificios ¿no
son partícipes con el altar?
Si
consideramos esta comida bajo otro punto de vista, el de la «mesa del
Señor», se nos presenta un cuadro muy distinto. En cierto sentido, la
«cena del Señor» y la «mesa del Señor» expresan la misma idea; en otro
sentido, reflejan un concepto totalmente distinto. A la primera se une
la de la responsabilidad personal e individual; la segunda evoca el
pensamiento de una responsabilidad colectiva, la cual, naturalmente,
recae sobre cada miembro de la colectividad, en la medida del
conocimiento que tiene de la verdad. Lo que importa aquí es la
autoridad del Señor y sus derechos sobre su Mesa y su Asamblea. De
allí proviene la diferencia fundamental y esencial que caracteriza la
enseñanza del apóstol en los capítulos 10 y 11 de la primera epístola
a los Corintios. Tan pronto como, en el capítulo 10 de dicha epístola,
el apóstol asocia la «cena» con la «mesa del Señor», habla de comunión
y de la imposibilidad de mezclar o vincular esta comida con la
impureza. En vez de la siguiente exhortación “Examínese a si mismo
cada uno” leemos “Habiendo un solo pan... siendo muchos, somos un solo
cuerpo; porque todos participamos de aquel pan, que es uno solo”; y
aún: “No quiero que tengáis comunión...”; “no podéis beber la copa del
Señor...”, “no podéis participar de la mesa del Señor...”; esta
enseñanza va dirigida a la colectividad, a la asamblea como tal.
Añado algunas observaciones a modo de explicación : como es sabido,
hasta el capítulo 10 de la primera epístola a los corintios, el
apóstol considera la Asamblea como “la casa de Dios”; tan sólo en los
versículos 16 y 17 habla por primera vez del cuerpo de Cristo y de la
comunión de su cuerpo; y eso, en relación con la Cena. Es el primer y
único texto en el Nuevo Testamento donde encontramos esta expresión
“la mesa del Señor” (v. 21). Dicho término tiene un significado
profundo. Aquí, el apóstol no considera en la Cena el memorial, sino
la expresión de la comunión de los santos con el Señor y entre ellos
mismos. Por lo cual compara, por una parte, la mesa del Señor con el
altar judaico (Malaquías 1:12) y, por otra, la opone al altar pagano,
a la mesa de los demonios. Los dos altares, tanto el judaico como el
pagano, estaban estrechamente vinculados con los sacrificios ofrecidos
sobre estos. Y quienes comían del uno o del otro manifestaban su
comunión, sea con el altar de Jehová, sea con el de los demonios.
Otro tanto sucede, y de otro modo absoluto, con la mesa del Señor, la
cual también podríamos llamar el altar cristiano. Quien come el pan
testifica con ello que forma parte del único cuerpo de Cristo, en
virtud de la obra expiatoria llevada a cabo en la cruz. (Fíjese bien
que en el versículo 16 se menciona la sangre en primer lugar). El
apóstol Pablo no habla, en esta porción, de anunciar la muerte del
Señor, sino de representar o de expresar públicamente la unidad del
cuerpo de Cristo. Pues bien, no hay otra manera de hacerlo. En el
primer caso, se trata de un acto: comemos y bebemos; en el segundo, de
un principio: la base sobre la cual se verifica el acto.
“El
pan que partimos ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? Al comer de
“un solo pan”, declaramos que todos somos el cuerpo místico de Cristo
sobre la tierra. Según la enseñanza que nos fue dada más tarde por el
Espíritu Santo, resulta imposible pensar en el pan, como cuerpo de
Cristo, sin pensar asimismo en la Asamblea que es su Cuerpo. Eso nos
hace comprender la seriedad con la cual el apóstol advierte a los
santos contra cualquier alianza entre la mesa del Señor y la mesa de
los demonios. Este peligro no existe prácticamente para nosotros; sin
embargo, ha dado paso a otro, el de asociarnos a principios que minan
la unidad del cuerpo, que desconocen o incluso niegan, la autoridad
que sólo el Señor tiene derecho de ejercer sobre su Mesa.
La
realidad presente
La verdad de la unidad del cuerpo y la de la presencia de Cristo en
medio de la Asamblea, prometida a los dos o tres “reunidos en mi
Nombre” (Mateo 18:20), son prácticamente abandonadas en los diversos
sistemas o denominaciones religiosas.
Una
de dos, o bien esas congregaciones ignoran la unidad del cuerpo de
Cristo simbolizada en un solo pan; o aún conociéndola, no la llevan a
la práctica. En esas condiciones, no se puede decir que la “mesa del
Señor” se halla en medio de dichos cristianos. Lo que ellos tendrán y
celebrarán es la cena del Señor; y quizá algunos participarán con más
seriedad que muchos de quienes profesan hallarse en el terreno de la
unidad del Cuerpo. Pro no manifiestan la verdad encerrada en la
expresión mesa del Señor, sino que, por su posición de independencia,
la niegan. Si entre ellos estuviese la mesa del Señor y Su presencia,
según...
Mateo 18:20
Porque donde están dos ó tres congregados en mi nombre, allí estoy en
medio de ellos.
Se
puedes decir, pues, que una reunión de creyentes no tiene en medio
suyo la presencia del Señor y su Mesa, cuando mantienen puntos
contrarios a las Escrituras; cuando abiertamente hacen lo que es malo
y rehúsan apartarse de la iniquidad. Es asociar el santo nombre del
Señor con la iniquidad. ¿Por qué erigió Moisés la tienda del
testimonio fuera del campamento? (véase Éxodo 33:1-11). ¿Por qué era
precisamente allí donde Dios se reunía con él? Si a nosotros, sus
siervos, Dios nos exhorta a separarnos de toda iniquidad. ¿Cómo puede
él mismo estar asociado a un sistema donde niegan arrepentirse y
apartarse de la iniquidad?
En
el caso de la asamblea en Corinto vemos que la presencia del Señor y
su Mesa pueden hallarse aun allí conde hay injusticia y existe el mal.
Cuando el mal se descubre en una asamblea, no debemos separarnos de
ella sino tomar posición contra este mal para que pueda ser quitado.
Pero, ¿qué haremos si una asamblea niega a purificarse? ¿Qué habría
ocurrido si la asamblea en Corinto no se hubiese querido purificar de
un mal probado y manifiesto?; si la carta del apóstol no hubiera
producido la «tristeza que es según Dios» y el arrepentimiento...
2
Corintios 7
11
Porque he aquí, esto mismo que según Dios fuisteis contristados,
cuánta solicitud ha obrado en vosotros, y aun defensa, y aun enojo, y
aun temor, y aun gran deseo, y aun celo, y aun vindicación. En todo os
habéis mostrado limpios en el negocio.
...si no hubiera despertado un santo celo para quitar al malo entre
ellos?
Pablo ¿la habría seguido llamando “la iglesia de Dios que está en
Corinto”, reconociéndola como una asamblea de santos en donde el
centro era Jesús (Mateo 18:20) “el que es santo, el que es veraz”?
¡Esto habría sido imposible! La presencia del Señor y, por
consiguiente, su Mesa, no se encuentra donde se niega la santidad que
conviene a la casa de Dios, donde no quieren humillarse, ni separarse
de la iniquidad. Eso nos muestra, una vez más, que la mesa del Señor
no solo está vinculada con la posición de los creyentes, sino también
con su fidelidad en la marcha o conducta.
Volver a “lo que era desde el principio”
¿Qué es lo que llevó – a partir de 1830 (en el tiempo del Despertar) –
a nuestros amados hermanos a salir “fuera del campamento” de la
cristiandad? ¿No era para salir hacia Cristo, llevando su vituperio?
(Hebreos 13:13). El espíritu de Dios les abrió los ojos en cuanto a la
verdadera naturaleza de la Asamblea, cuerpo de Cristo, verdad olvidada
durante largo tiempo, y que nos es presentada e la “mesa del Señor”.
¿Y qué debían hacer tras obedecer al mandamiento divino de apartarse
de toda iniquidad y purificarse?
2 Timoteo 2
19
Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el
Señor á los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que
invoca el nombre de Cristo.
20
Mas en una casa grande, no solamente hay vasos de oro y de plata, sino
también de madera y de barro: y asimismo unos para honra, y otros para
deshonra.
21
Así que, si alguno se limpiare de estas cosas, será vaso para honra,
santificado, y útil para los usos del Señor, y aparejado para todo
buena obra.
22
Huye también los deseos juveniles; y sigue la justicia, la fe, la
caridad, la paz, con los que invocan al Señor de puro corazón.
¿Fundar una nueva iglesia? No, eso tan sólo hubiera aumentado la
confusión existente y los hubiera dejado sobre la arena movediza de
las opiniones y organizaciones humanas. Sólo les quedaba un camino:
volver a “lo que era desde el principio”.
Hacía falta humillarse profundamente en cuanto a la ruina general,
reconocer con gratitud la inmutable verdad de Dios y volver a
colocarse sobre el fundamento que él estableció en Cristo. Sus
pensamientos nunca han cambiado, aunque la unidad del Cuerpo (tal como
nos es presentada en la mesa del Señor) haya sido perdida de vista
desde los tiempos apostólicos.
Es
posible que, en este orden de cosas, la mesa del Señor nunca dejó de
existir. Probablemente a través de los siglos, algunos creyentes, en
forma aislada, han realizado el significado de la misma. Incluso,
puede ser que algunas “manadas pequeñas” se hayan reunido en torno a
Cristo, según el referido pasaje de Mateo 18:20 y hayan realizado por
la fe la preciosa verdad de 1 Corintios 10:17, aunque la historia de
la Iglesia no lo mencionase. De los cristianos de aquel entonces, no
nos ha llegado cántico alguno expresando la adoración colectiva al
Padre, por su familia reunida alrededor del Señor Jesús. Fue solamente
en la primera mitad del siglo pasado cuando – bajo la poderosa
operación del Espíritu de Dios – hubo un retorno a las verdades
conocidas por los cristianos primitivos, las cuales inspiraron himnos
de adoración colectiva.
Unos pocos creyentes – cuyas conciencias Dios despertó – empezaron a
reunirse en el nombre de Jesús. Así han vuelto a celebrar la cena del
señor sobre la base que Dios requiere, es decir, haciendo memoria de
muerte, anunciándola y proclamando, asimismo, la unidad del Cuerpo de
Cristo. Como antiguamente en tiempo de Esdras, “colocaron el altar...
sobre su antigua base” (Esdras 3:3); o como en tiempo de Moisés,
volvieron a celebrar la Pascua “en el lugar que escogiere Jehová tu
Dios para hacer habitar allí su nombre” (Deuteronomio 16:6).
Obtuvieron así la aprobación de Dios quien reconoció y recompensó su
fidelidad de modo maravilloso.
¡Retén firme lo que tienes!
¿Volveríamos, pues, poco a poco, a lo que nuestros padres o nosotros
mismos, hemos abandonado por ser malo? ¿Nos inclinaríamos hacia lo que
no está establecido sobre «el firme fundamento de Dios»?
¡Que Dios nos anime a ser fieles y a mantenernos firmemente ligados a
los principios divinos, a los cuales – en su gracia – nos hizo
solícitos en estos últimos días! ¡Ojalá lográsemos, separados de todo
mal, caminar con corazones anchos en la senda estrecha de la verdad!
¡Que él nos guarde de todo espíritu de partido, de todo sentimiento
sectario, para invitar a la mesa del Señor a todo creyente sincero,
sano en la doctrina y en la marcha; aun cuando todavía no esté
instruido en toda la verdad! ¡Guardémonos de poner a la mesa del Señor
límites más estrechos que los que el mismo Señor ha establecido! Y con
la misma prudencia, ¡cuidémonos de creer que la presencia del Señor y
su Mesa se hallen en todas partes, en todas las iglesias y
denominaciones de la cristiandad! Semejante pensamiento nos expondría
a tener nuestra visión espiritual completamente obscurecida y volvería
infaliblemente a conducirnos – tarde o temprano – dentro del
“campamento” que hemos abandonado, no por orgullo espiritual, no por
motivos personales, sino por obediencia al Señor.
Además dicha idea está en contradicción con Mateo 18:20, 1 Corintios
10:15-22, Hebreos 13:13 y con otros pasajes de la Palabra de Dios.
LA
SUJECIÓN
DE LA MUJER
(Efe. 5:21-25, Col. 3:18-19)
El orden de Dios para la familia no
es un legalismo, ni consiste en que uno de los miembros de la
familia busque un versículo para imponerlo sobre el otro. Es una
vida de fe, una vida en que, aceptamos la integridad de Dios y la
dirección de la Biblia. Es una armonía que obra el Espíritu de
Dios en nuestras relaciones familiares. Es el efecto creador del
Espíritu Santo que establece el orden de Dios en nuestra vida
diaria. A la mujer se le asigna el papel de sumisión a su marido,
esencialmente para establecer el orden de las relaciones en el
hogar.
* Sumisión y Honor.
¿Qué es sumisión? ... ¿Significa ser
una alfombra de entrada? ... ¿Significa que nunca se puede tener
una opinión fuerte, ni manifestar lo que se piensa? .... ¡No!
Dios quiere que cada mujer sea una
persona genuina. El obra con cada una de ellas en función de su
propia personalidad y de sus propias relaciones diarias, para
hacer de ellas unas personas genuinas y sumisas. El no espera que
ella adopte un disfraz piadoso con el fin de ser más aceptable al
Señor.
* El marido como cabeza del hogar.
Estas son palabras que al marido le
gusta oír, pero que para la esposa son muy difíciles. El podrá
considerarlas como combustible para su orgullo, pero para su
esposa son palabras muy duras.
El marido, dice la Biblia, es cabeza
de la mujer. Cuántas veces no ha ocurrido que el marido confronta a
la esposa con las palabras "yo soy el que manda en esta casa" Pero
mire estimado esposo, el puesto de cabeza de la esposa y de la
familia, es un puesto ganado.
El liderazgo genuino, legítimo y
verdadero, aquel que perdurará a través de todos los problemas de
un matrimonio, tiene que ganarse. En el caso del marido, él, para
ser de veras cabeza del hogar y líder de la familia, tiene que
ganarse el respeto de su esposa.
Por eso, el apóstol Pablo con mucho
cuidado añade a su mandamiento las palabras siguientes: "Porque el
marido es cabeza de la mujer, así como CRISTO ES CABEZA DE LA
IGLESIA" En otras palabras, si el hombre no imita la vida, las
enseñanzas, las costumbres y el trato de Cristo con su Iglesia, no
está siendo la cabeza de la mujer que debería ser.
* ¿Cómo es la relación de Cristo
para con su Iglesia?
Cristo es un esposo amante. Es
cabeza, pero cabeza para amar, no cabeza para maltratar; es decir
Cristo no atropella a nadie. El esposo que no imita este aspecto
del comportamiento de Cristo con su Iglesia no está ejerciendo su
posición de cabeza del hogar tal y como Dios lo quiere.
Se es verdaderamente cabeza del
hogar entonces, cuando se imita la relación que Cristo tiene con
su Iglesia. De otro modo se podrá ser esposo, incluso se podrá ser
padre, pero no cabeza, tal y como lo enseña la Biblia.
¿Sabe cuándo el hombre es de veras
cabeza del hogar? ... Cuándo la mujer lo reconoce como cabeza;
cuándo los hijos también lo reconocen como cabeza. Si no se ha
ganado la confianza de la familia, si la mujer no reconoce su
autoridad, y si los hijos no lo reconocen como cabeza, entonces no
está asumiendo su lugar.
* Resultados de ser una esposa
sujeta.
a) Es una posición de honor; b) Es
una posición de poder; c) Es una posición de paz; d) Es una
posición de satisfacción; e) Es una posición de reposo para el
corazón; f) Es una posición deseable.
Conclusión: El practicar
estos principios bíblicos en el hogar, traerá la seguridad del
matrimonio y de la familia, es decir en un hogar regido por el
consejo bíblico, las bendiciones de Dios sobreabundarán... Sin
duda el divorcio nunca llegará a un hogar así. Tampoco los abusos
físicos para aquellos integrantes de dicho hogar... Además se le
dará el lugar al hombre de que sea lo que Dios ha determinado que
sea, la cabeza del hogar, siempre y cuándo éste del mismo modo
viva como se le pide en la Palabra de Dios. Esto es importante
entenderlo, Ya que ninguna entidad puede sobrevivir si tiene dos
cabezas. Un matrimonio de dos cabezas con la misma autoridad se
destruirá tarde o temprano, esto es un hecho real, y en un
matrimonio esto no debe existir. Nuestra oración debe ser que el
Señor nos ayude a respetar a nuestro compañero y a reconocerlo
como cabeza, cabeza puesta por Dios en nuestro hogar. ¡Bendiciones!
LA ESCUELA
DOMINICAL
INTRODUCCIÓN:
En esta oportunidad queremos
tomar un tiempo Para reflexionar en algunos principios que se
desprenden de la Palabra de Dios. Principios que vienen a
iluminar nuestras vidas ministeriales para poder ser mejores
servidores de nuestro Dios en lo que respecta a la Escuela
Dominical.
* En esta enseñanza acerca de
la Escuela Dominical empezaremos diciendo que: Los niños son
importantes para Dios, no son cualquier cosa. (Marcos 10:13-16)
Por ello:
1.-
Debemos tener deseos para trabajar con niños. No debemos huir
del deseo. Sentir el deseo de trabajar con niños cuando
entendamos que ellos son importantes para Dios.
2. - Debemos tener amor para
con los niños.
3. - Debemos tener visión para
trabajar con niños (ese niño podría ser mañana un pastor, un
misionero, un gran hombre de Dios).
4. - Debemos tener humildad
para trabajar con niños.
5. - Debemos tener paciencia
para trabajar con niños.
6. - Debemos tener carácter.
7. - Debemos tener constancia
para trabajar con niños.
8. - Debemos ser un ejemplo
para los niños.
9. - Debemos tener preparación
para trabajar en el ministerio.
10.-Debemos tener prudencia
para trabajar con niños.
I. EL PROPÓSITO DE LA ESCUELA
DOMINICAL
Colosenses 3:23-24
El propósito de la Escuela
Dominical es enseñar la Palabra de Dios.
II. CARACTERÍSTICAS
DE UN MAESTRO DE
ESCUELA DOMINICAL
1. - Debe ser llamado por Dios
para enseñar. Efesios 4:11
2. - Debe tener la capacidad
para enseñar.
3. - Debe ser diligente y
disciplinado para la enseñanza.
III. CÓMO SER UN MAESTRO
EFECTIVO
1. - Debe tener un conocimiento
de la Biblia. 2da Timoteo 2:15
2. - Debe tener conocimiento de
la doctrina.
3. - Debe ser humilde. 1ra
Pedro 5:6
IV. CÓMO
DEBE SER LA PRESENCIA DEL MAESTRO
Aspecto Externo
1. - Usar ropa adecuada
(moderada no ostentosa).
2. - Respetar las normas
establecidas en la iglesia.
Aspecto Interno:
1. - Debemos ser educados y
corteses.
2. - Debemos mantener un buen
carácter.
3. - Debemos mostrar rectitud
en todo.
V. LA AUTORIDAD DEL MAESTRO
1. - La fuente de autoridad del
maestro es la Palabra de Dios. Lucas 4:32
2. - Cómo obtener la autoridad.
I Timoteo 4:11-13
VI. EL ESPÍRITU
SANTO EN LA VIDA DEL MAESTRO
1. - De nada sirven los
talentos, cualidades y habilidades y no tener el poder del
Espíritu Santo. I Corintios 2:1-5
2. - Si el maestro está lleno
del Espíritu Santo va a hablar con pasión de Jesucristo.
3.- Cuando estoy lleno del
Espíritu Santo no seré autosuficiente.
4. - Los niños sabrán que la
enseñanza viene de Dios.
5. - Tendrá fruto que
permanezca.
VII. EL TRABAJO DEL MAESTRO DE
ESCUELA DOMINICAL
Col.
3:23-24
1.- El maestro debe alimentar
espiritualmente a los niños. 1 Pedro 5:2
*
Enseñar doctrina; el maestro debe ser un conocedor de todos los
eventos de la Biblia.
*
El
maestro debe esmerarse por aprender más de la Palabra de
Dios.
*
Debe
invertir tiempo en memorizar la Palabra de Dios.
*
Sus enseñanzas deben ser
sencillas usando ejemplos cotidianos.
2.- Desarrollar integridad en
sus alumnos, enseñar carácter, responsabilidad, puntualidad,
obediencia, respeto. Enseñar a ser serviciales, trabajadores,
caballeros (niños), delicadeza y sumisión (niñas).
3. - Mantener el grupo. Juan
17:2-20
*
Orar por ellos (tener una lista
con sus nombres). Dedicarles tiempo (saber su fecha de
cumpleaños). Llamarlos o visitarlos.
4. -
Para inspirar a sus
alumnos a servir a Dios, hay que hacerles saber que Dios puede
hacer cosas grandes con ellos.
VIII. PREPARACIÓN DE LA
LECCIÓN DE
LA ESCUELA DOMINICAL
1.- Debe ser preparada en 7
días (toda la semana).
2.- Leer el capítulo por lo
menos 3 veces a la semana.
*
Se familiarizará con la verdad
y con el tema.
*
Escriba los pensamientos y
principios que Dios le dé y hágase las preguntas:
*
¿Toca mi corazón? ¿Cómo tocaría
el corazón de los niños?
*
La enseñanza debe salir
ardiendo de mi corazón al corazón del niño.
3.- No lea ningún comentario
antes de hacer su clase.
4.- Trate de enfocar SIEMPRE a
Jesús en las Escrituras.
5.- Mantenga
a toda costa su preparación mental y espiritual.
IX. CÓMO PRESENTAR LA LECCIÓN
¿QUÉ DEBO HACER PARA QUE LA
CLASE SEA DE BENDICIÓN A LOS NIÑOS?
1.- Muestre la BIBLIA, que
todos la vean. La Biblia debe ser exaltada, se le debe dar honor a
la Biblia
*
La Biblia produce fe.
Romanos 10:17
*
La
Biblia es como fuego. Jeremías 23:29
*
La
Biblia es como un espejo. Santiago 1:22-25
*
La
Biblia es como espada de dos filos. Hebreos 4:12
*
La
Biblia es como pan que alimenta. Mateo 4:4
2.- Dele importancia a la
lección.
3.-
Dele vida a la lección
(viva lo que la lección quiere enseñar).
4.- Haga participar a los
alumnos, preguntando sobre lo que está enseñando.
5.- Póngase a nivel de ellos.
6.- Enseñar es transmitir un
mensaje, no impresionar con el mensaje.
7.- Acuérdese que es la única
oportunidad en contra de las horas de mundanalidad (T.V., malos
amigos, música incorrecta, etc.)
Sugerencias:
- Nunca lea su lección;
conozca el material suficientemente bien como para contar la
historia, sin necesidad de estar leyendo.
- Esté a tiempo en la clase.
- Tómese un tiempo para
preparar el salón de clases (ubicación de las sillas, etc.)
- Prepare el material de apoyo
que va a utilizar para ilustrar la enseñanza.
X. CÓMO PROMOCIONAR SU CLASE DE
ESCUELA DOMINICAL
Promocionar:
Es realizar organizadamente
cualquier actividad o el uso de materiales u objetos con el
propósito de llamar la atención, motivar, despertar el interés de
trabajar en nuestra gente, a mover personas adultas, jóvenes y
niños a congregarse a nuestra iglesia con el objeto final de que
oigan el mensaje del Evangelio, sean salvos, bautizados y se
integren a nuestra iglesia.
1. - Cuando un maestro hace
promoción estará mostrando su interés por los alumnos. Prov. 21:31
2. - Pregúntese: ¿Cuál es la
necesidad de su clase? ¿Qué es lo que motivaría su clase?
*
Traer todos la
Biblia; la puntualidad; asistencia; rendimiento; la memorización
de versículos, Etc.
3. - ¿Cómo promocionar su
clase?
*
Con evaluación; Con
seguimiento; Con un buen premio.
4. - ¿Cómo organizar su
promoción?
*
Con propaganda.
Con
entusiasmo (el primer emocionado debe ser el maestro).Use
rótulos. Escritos con gramática correcta.
Tenga buena actitud.
5.- Ore mucho. Trabaje fuerte.
Crea que Dios le va a dar los resultados. Hebreos 11:6
6. - Prepare su salón; decórelo
bonito.
7.- Lleve nota del control de
su promoción: Nombres, direcciones, etc.
8.- Gócese de las bendiciones.
Prov. 14:23 / Heb. 6:10
9.- La gloria de TODO es para
DIOS. Hágaselo saber a los niños y a los padres. Isaías 42:8
FINALMENTE:
Le recomiendo que reflexione en estos principios que le hemos
presentado para su consideraci ón e instrucción. Si así lo hace sin
duda nuestro Dios usará su vida y ministerio en la noble labor que
le ha confiado. Amén.
EL
NOVIAZGO Y LA RELACIÓN SEXUAL
INTRODUCCIÓN:
En esta oportunidad vamos a estar
considerando la importancia de esperar hasta el matrimonio para
las relaciones sexuales. Mucha gente hoy en día insiste que las
relaciones fuera del matrimonio son aceptables, pero ¿en qué nos
podemos basar para decidir si algo es bueno o malo? No nos podemos
basar en la opinión de la gente porque no permanece igual siempre.
Cambia de generación a generación, de cultura a cultura y de
persona a persona.
PREGUNTAS PARA DISCUSIÓN:
¿Cuáles son algunas cosas que son
aceptadas por esta generación y que se consideraban malas por la
generación anterior? ¿Puedes dar un ejemplo de algo en lo cual tú
mismo has cambiado de opinión en cuestión de si es bueno o malo?
Necesitamos un medidor del bien y
del mal invariable y universal. Sólo existe un medidor así: la
palabra de Dios. Alrededor del mundo y a través de los siglos la
Biblia ha sido la base invariable para regir la conducta del
hombre e incluso de la mayoría de los sistemas legales.
Lo más maravilloso es que todos los
principios y mandamientos de la Biblia están basados en el amor y
protección de nuestro Padre celestial hacia nosotros. Esto
significa que El prohíbe las relaciones sexuales prematrimoniales
no para ser un quitaplaceres, sino para nuestro beneficio. es
necesario estudiar el noviazgo. Aquí es donde casi todas las
parejas, si no se cuidan, caen en la trampa de la fornicación.
I. PARA TENER UN NOVIAZGO EXITOSO
QUE AGRADA A DIOS, ES NECESARIO LA OBEDIENCIA A LA PALABRA DE
DIOS.
UN CASO DE LA VIDA REAL:
Un padre estaba sentado
tranquilamente en su sala cuando de repente entró corriendo su
hijo de tres años con un cuchillo de la cocina mostrándole a su
padre el nuevo "juguete" que había encontrado. Su padre
inmediatamente le ordenó que se lo entregara, pero el niño estaba
aferrado a quedarse con él. El padre tuvo que quitarle
cuidadosamente el cuchillo y el niño se soltó llorando al ver a su
padre quitarle su nuevo "juguete" que él mismo había encontrado.
PREGUNTAS PARA DISCUSIÓN:
Si se supone que el padre ama a su
hijo, ¿por qué le quitó algo que al niño le encantaba? ¿Cuál sería
un ejemplo de algo que nuestro Padre celestial nos prohíbe para
protegernos? (un ejemplo sería el placer que muchos encuentran en
las drogas) Leer Efesios 4:17-29.
A. Un mandamiento bíblico importante
aplicable a los noviazgos se encuentra en 2 Corintios 6:14: "No os
unáis en yugo desigual con los incrédulos, porque ¿qué
compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión
la luz con las tinieblas?"
PREGUNTAS PARA DISCUSIÓN:
¿Qué significa un yugo desigual y
por qué crees que la Biblia lo prohíbe?
1. En los días de la Biblia los
campesinos le ponían un yugo a los animales para que caminaran
arando juntos. Para que esto funcionara, los dos animales
obviamente tenían que caminar en la misma dirección, en otras
palabras tener la misma visión y ser aproximadamente del mismo
tamaño y fuerza.
PREGUNTAS PARA DISCUSIÓN:
¿Cómo crees que esta definición de
yugo desigual se aplica a nuestra vida?
2. Unirte en un yugo desigual es
formalizar una relación con alguien que no es de la misma visión y
fuerza que tú eres. Obviamente ni un incrédulo ni un "cristiano"
tibio va a estar caminando en la misma dirección y con la misma
fuerza que un cristiano entregado.
3. Entrar en un noviazgo con un
inconverso, como lo dice claramente este versículo, es un pecado
de desobediencia que te separa de Dios. Aparte , así como un yugo
desigual impide el progreso de un animal fuerte en el campo, un
noviazgo de yugo desigual te detendrá de alcanzar todas las cosas
que Dios tiene para ti.
4. Algunos justifican un yugo
desigual basado en algún caso donde el inconverso se entregó al
Señor a través del noviazgo. Aunque esto sí llega a suceder, por
cada uno de estos casos, existen 10 donde el cristiano se hizo más
débil y hasta se alejó de los caminos del Señor. Además, nada
puede justificar la desobediencia a la Palabra de Dios. Un
ejemplo en la Biblia lo hallamos en Jueces 14:1-3 leemos de
Sansón buscando a una mujer entre los filisteos paganos, en vez de
entre el pueblo de Dios. Esto provocó fuertes consecuencias.
1. Jueces 14:17 dice que la mujer de
Sansón lloró los siete días del banquete de su boda. Esto es
equivalente a la luna de miel de nuestros tiempos. Si ella lloró
la semana entera, obviamente Sansón no disfrutó de una gran luna
de miel.
2. Jueces 14:20 dice que la mujer de
Sansón, poco después de haberse casado con él, fue dada en
matrimonio a un amigo de Sansón. El se enojó tanto que quemó toda
la cosecha de los filisteos.
3. Al fin, en Jueces 15:6 leemos que
los filisteos quemaron a la mujer de Sansón. ¡Cuánto dolor ha de
haber sufrido Sansón por su desobediencia! 4. Las consecuencias
más graves en la vida de Sansón fueron provocadas por su relación
desigual con Dalila. Jueces 16:21 dice: "Mas los filisteos le
echaron mano y le sacaron los ojos y le llevaron a Gaza y le
ataron con cadenas para que moliese en la cárcel".
OJO... Sansón fue traicionado y
entregado a sus enemigos por su misma mujer. Aunque ese joven o
señorita inconversa sea muy "buena gente", si el espíritu Santo no
está gobernando su vida, Satanás tiene acceso libre y puede
producir destrozos y cambios negativos a la persona.
* Sansón perdió su libertad teniendo
que trabajar como animal en la cárcel. Entrar en un yugo desigual
en clara desobediencia a la palabra de Dios, puede abrir la puerta
a ataduras espirituales que te robarán de tu gozo, paz y libertad.
* Sansón perdió su visión, tanto
natural como espiritual. No pudo lograr el destino y propósito que
Dios tenía para él. Un noviazgo desigual puede robarte a ti de tu
visión y destino en la vida. Hay mucha gente frustrada en la
actualidad porque se casaron fuera de la voluntad de Dios y su
cónyuge no los apoya en su deseo de servir a Dios.
II. SANSÓN DESOBEDECIÓ A SUS PADRES
Y SUFRIÓ LAS CONSECUENCIAS
A. Jueces 14:3 muestra que los
padres de Sansón no querían que él se uniera con la mujer filistea
pero él los desobedeció. B. Efesios 6:1-3 nos exhorta a obedecer
y honrar a nuestros padres, con la promesa de que tendremos una
larga y exitosa vida. Muchas veces no nos va bien en la vida por
no obedecer y honrar a nuestros padres.
Verdad Importante: Obedecer nos
habla de acción mientras que honrar nos habla de actitud. No es
suficiente simplemente hacer lo que nuestros padres dicen si lo
hacemos con una actitud negativa. Necesitamos mantener un espíritu
dulce y sumiso.
PREGUNTAS PARA DISCUSIÓN:
¿Cuál sería un ejemplo de como a
veces obedecemos sin honrar? ¿Estás obedeciendo y honrando a tus
padres?
Verdad Importante: El obedecer a
nuestros padres y de esa manera obedecer a Dios nos traerá
bendición aun cuando nuestros padres estén equivocados. Este
principio se aplica aún si nuestros padres o cualquier autoridad
terrenal, contradice la Palabra de Dios. Siempre tenemos que
obedecer la Biblia antes de cualquier otra autoridad, así como los
discípulos lo tuvieron que hacer cuando les prohibían predicar el
evangelio. C. Una prueba sencilla que nos podemos aplicar para
saber si en realidad estamos honrando a nuestros padres es
preguntarnos si estamos obedeciendo en la forma TIA. (TIA
significa: Totalmente, Inmediatamente y Alegremente). D.
Nuestros padres tienen más experiencia que nosotros y pueden
evaluar la situación desde un punto de vista neutral sin el
peligro de ser engañados por sus sentimientos. E. Si tus padres
prohíben una relación, obedece y empieza a pedir que el Señor obre
su perfecta voluntad. A través de tu obediencia y oración, Dios
podrá obrar, pero no obrará a tu favor mientras estés en
desobediencia. Con el tiempo posiblemente té cambies y reconozcas
que Dios tiene otro plan para ti, o posiblemente tus padres
lleguen a ver las cosas de otra manera. F. Puede existir un caso
muy aislado donde los padres son totalmente irracionales
rechazando a todo pretendiente sin base alguna. Si esto sucede y
si estás en edad para casarte, después de un buen tiempo de
obediencia y oración, con el apoyo y aprobación de tus líderes
espirituales, puedes considerar casarte.
CONCLUSIÓN:
La obediencia a la Palabra de Dios
puede ser difícil. El deseo de andar con un inconverso puede ser
muy grande o de desobedecer a nuestros padres imperfectos. Sin
embargo la Biblia sigue siendo la única invariable base de
autoridad para definir el bien y el mal y aquello que mejor se
ajusta a la voluntad de Dios. La decisión es clara y es nuestra.
RECUERDA: Obediencia, por
desagradable y difícil que sea ahorita, traerá bendición y gozo a
nuestra vida. Desobediencia, por placentera que sea de momento,
traerá consecuencias y dolor.

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