Fuerza en la
debilidad
Bástate mi gracia;
porque mi poder se perfecciona en la debilidad ( 2 Corintios
12:9)
Charles Haddon Spurgeon,
conocido como “el
príncipe de los predicadores”,
tuvo la sensación de que había
predicado uno de sus sermones de manera tan deficiente un domingo,
que estaba avergonzado de sí mismo. Mientras se iba de su iglesia,
el Tabernáculo Metropolitano en Londres, se preguntaba qué bien
podría salir de aquel mensaje. Cuando llegó a su casa, se puso de
rodillas y oró: “ Oh
Señor Dios, tú puedes hacer algo de nada. Bendice aquel sermón.”
En los meses que siguieron, 41
personas dijeron que habían decidido confiar en Cristo debido a
aquel “débil”
mensaje. Al siguiente
domingo, para compensar por su anterior
“fracaso”,
Spurgeon había preparado un
“gran”
sermón
pero nadie respondió.
La experiencia de Spurgeon pone
en la palestra dos importantes lecciones para todos los que
servimos al Señor: Primero, necesitamos la bendición de Dios sobre
nuestros esfuerzos. Salomón dice en el Salmo 127:1;
“ Si Jehová no edificare la
casa, en vano trabajan los que la edifican.”
Y, segundo, nuestra debilidad
es una ocasión para la operación del poder de Dios. El apóstol
Pablo dice: “ Por lo
cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en
persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy
fuerte” (2 Cor. 12:10).
Cuando dependamos del Señor,
experimentaremos Su fuerza en nuestra humana debilidad.
Pensamiento:
Hemos de reconocer nuestra debilidad para experimentar la fuerza
de Dios.
Colaboración de: Stibali Oliva,
North Hollywood, California, USA
Lee y obedece
¿Con qué limpiará el
joven su camino? Con guardar tu palabra. ( Salmo 119:9)
El año pasado, la revista U. S.
News and World Report publicó una carta de un hombre que decía que
no quería que sus hijos leyesen la Biblia porque contiene
historias de inmoralidad sexual. Sin embargo, muchas personas
irreligiosas como este hombre se oponen de manera constante a los
esfuerzos por prohibir o controlar la producción de revistas
pornográficas. Dicen que no hacen daño a nadie, ni siquiera a los
niños.
Puedo atestiguar personalmente
que durante 65 años de una lectura habitual de la Biblia nunca he
encontrado una historia o versículo que me alentara a hacer nada
deshonesto o cruel o inmoral.
Sin embargo, han sido varios
los que me han confesado que la pornografía los influenció a
entrar en una forma destructiva de vida. Cuando las personas
creyentes en la Biblia caen en estos males, generalmente admiten
que su caída tuvo lugar en parte porque se habían apartado de la
lectura diaria de la Biblia.
Querría retar a todo aquel que
dude del valor de la lectura de la Biblia que comience a leerla a
diario. Sobre la base de lo que la Biblia dice de sí misma y de lo
que ha hecho por mí y por otros, estoy seguro de que conducirá a
todos hacia la bondad y Dios, no hacia el mal.
Así que, lee la Biblia y
obedece sus palabras.
Pensamiento:
Muchas personas están contra la Biblia porque la ignoran.
Colaboración de: Stibali Oliva,
North Hollywood, California, USA
Más allá de las
sombras
Alzaré mis ojos a los
montes. .... Mi socorro viene de Jehová. (Salmo 121:1, 2)
Me encanta la vista de las
Rocosas desde Denver. En primer término están los contrafuertes, y
detrás se alzan los altos montes. En un día claro se pueden ver el
Pico Long, el Monte Evans, y otros con altitudes de 4,300 metros,
con las cumbres cubiertas de nieve.
Una mañana temprano, mientras
miraba a los montes hacia el oeste, vi un espectáculo que me llenó
de maravilla. Por causa de una capa de nubes bajas y grises, los
contrafuertes yacían bajo pesadas sombras. Probablemente estaba
nevando. Los contrafuertes se presentaban oscuros y amenazadores,
suficiente para desalentar a cualquier potencial viajero. Pero más
allá de ellos, los picos blancos, coronados de nieves,
resplandecían bajo el sol. Parecían decir:
“Una vez hayas pasado a través
de las sombras, todo estará bien.”
Mientras miraba aquel
espectáculo, pensé cuánto se parecía a nuestro viaje espiritual.
Somos peregrinos siguiendo a Cristo. Más allá de nosotros puede
que sólo podamos ver las sombras de los contrafuertes de las
dificultades, las enfermedades, las frustraciones y las
tribulaciones. El camino parece amenazador y difícil. Pero luego
levantamos nuestra mirada más a lo alto. Ahí, resplandeciendo en
la lejanía bajo el sol, están las gloriosas cimas de las promesas
de Dios.
¿Dónde estás ahora mismo? ¿En
tenebrosos contrafuertes, bajos las nubes oscuras? No desesperes.
Sigue hacia arriba. Las cumbres soleadas se encuentras justo
detrás.
Pensamiento: Para ver más allá de las sombras de la tierra,
mira a la luz, que es Cristo.
Colaboración de: Stibali Oliva,
North Hollywood, California, USA
Un acuerdo
con la muerte
Acuérdate de tu
Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días
malos. Eclesiastés (12:10)
Según una antigua fábula, un
hombre hizo un insólito acuerdo con la Muerte.
Le dijo al Torvo Segador que lo acompañaría bien dispuesto cuando
llegara el tiempo de morir, pero sólo con una una condición, que
la Muerte le enviara un mensajero con una buena antelación para
advertirle.
Las semanas se transformaron en
meses, y los meses en años. Luego, una desapacible tarde de
invierno, mientras aquel hombre estaba sentado pensando en sus
posesiones, la Muerte entró de repente en la estancia y le tocó en
el hombro. Sobresaltado, el hombre exclamó: “¡Has venido aquí tan
pronto, y sin advertirme! ¡Pensé que teníamos un acuerdo!”
La Muerte le replicó: “He
mantenido de sobras mi palabra. Te he enviado muchos mensajeros.
Mira en el espejo y verás algunos de ellos.” El hombre hizo como
le indicaba, y la Muerte le susurró: “¡Fíjate en tu cabello!
Estuvo espeso y negro, ahora es claro y cano. Fíjate en la manera
que inclinas la cabeza para escucharme, porque no puedes oír muy
bien. Fíjate lo cerca que debes ponerte del espejo para verte con
claridad. Sí, te he enviado muchos mensajeros a lo largo de los
años. Siento que no te hayas preparado, pero ha llegado el
momento de partir.”
Puede que hayas tenido muchas
advertencias similares. Mientras hay tiempo, cree en en el Señor
Jesucristo y serás salvo. Búscale ahora antes que seas llamado al
inevitable encuentro con la Muerte.
Pensamiento: Nunca es
demasiado pronto para recibir a Cristo, pero en cualquier momento
podría ser demasiado tarde.
Colaboración de: Dina Sánchez, Burbank, California, USA
Una triste
verdad dicha con
amor
Temed mas bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en
el infierno. (Mateo 10:28)
Una iglesia que necesitaba un
pastor invitó a varios candidatos a venir y predicar. Un ministro
habló acerca del Salmo 9:17 “Los malos serán trasladados al
infierno.” El presidente de la junta se mostró contrario a este
candidato. Pocas semanas después, vino otro predicador y empleó
el mismo texto para su sermón. Esta vez el hombre dijo “¡Es
bueno! Llamémosle.”
Los otros miembros de la junta
le miraron sorprendidos, y uno de ellos le preguntó: “¿Cómo es
que le gusta? Empleó el mismo texto que el otro ministro.” “Es
verdad,” contestó el presidente, “pero cuando el segundo hombre
enfatizó que los perdidos serán trasladados al infierno, lo dijo
con lágrimas en sus ojos y con preocupación en su voz. El primer
predicador casi parecía gozarse en ello.”
Cuando Jesús advirtió de la
terrible realidad del infierno, Sus palabras tienen que haber
sonado terribles. Pero estaban motivadas por un profundo amor
hacia los perdidos. En la Biblia dice Dios: “No quiero la muerte
del impío” (Ezequiel 33:11). Dios “quiere que todos los
hombres sean salvos” (1 Tim 2:4). Así, cada vez que Jesús se
refirió al infierno, Sus oyentes tienen que haberse dado cuenta de
Su preocupación.
Nuestros corazones debieran
entristecerse al pensar en la terrible suerte que aguarda a los
que rechazan la salvación de Dios en gracia. ¡Hablemos con amor a
los perdidos, y apremiémoslos a que acepten a Cristo antes de que
sea demasiado tarde!
PENSAMIENTO: ¿Sientes una
carga por los perdidos, o has perdido tu carga?
Colaboración de: Dina Sánchez, Burbank, California, USA
No
son unos don-nadie
Los miembros del
cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios. (1
Corintios 12:22)
Le estaban enseñando a un
visitante un lazareto en la India. Al mediodía sonó un gong para
la comida. Gente de todas partes de la colonia salió en dirección
del comedor. El aire se llenó de risas. Dos jóvenes, uno montado
en la espalda del otro, jugaban a ser caballo y jinete, y estaban
divirtiéndose inmensamente.
Mientras el visitante
observaba, vio que el hombre que llevaba a su amigo era ciego, y
que el hombre montado era cojo. El que no podía ver empleaba los
pies; el que no podía andar empleaba sus ojos. Se ayudaban entre
sí, y disfrutaban mucho con ello.
Imagínate una iglesia así,
donde cada miembro emplease sus fuerzas para suplir a las
debilidades de otro. Esto es lo que debería estar sucediendo en
cada congregación de creyentes. Pablo asemejó los dones
espirituales a varias partes del cuerpo humano. Los ojos ven.
Los oídos oyen. Las manos trabajan. Los pies mueven el cuerpo
adelante. Todos son esenciales. Y cuando cada uno cumple su
función, todo el cuerpo se beneficia.
Todos tenemos debilidades, pero
todos tenemos también nuestros puntos fuertes. El Espíritu de
Dios ha dado dones a cada uno de nosotros para el bien de la
iglesia. Nos necesitamos unos a otros. En la iglesia, no existen
los don-nadie.
PENSAMIENTO: No existe nadie
insignificante en el servicio de Cristo.
Colaboración de: Dina Sánchez, Burbank, California, USA
El muchacho consentido
avergonzara a su madre.
–Proverbios 29:15.
¿Alguna vez has visto una Mamá
Reyezuelo enojada darle picotazos a alguien?
Nunca olvidaré una vez que vi a un pajarito atacar a mi padre
cuando yo era muchacho. Mi padre había colocado una serie de
casitas para pajaritos reyezuelos alrededor del patio, y le
encantaba ver cada año como criaban a sus familias. Una de sus
casitas estaba hecha con una tapa que tenía una bisagra de manera
que papá podía levantarla y mirar el nido.
Un día que quería ver una nueva
familia que acababa de salir del cascarón, mi padre se acercó a la
casita y recibió un fuerte regaño de parte de mamá reyezuelo.
¡cómo lo reprendió! Ignorando sus advertencias, mi padre estaba a
punto de levantar la tapa cuando la furiosa avecilla madre voló a
toda velocidad justo a la cabeza de mi padre, le dio un picotazo
tan fuerte ¡que lo hizo sangrar!
¿Tenemos nosotros, como padres
cristianos, la misma preocupación por nuestros hijos? ¿Somos
diligentes para protegerlos del mal que podría causarles un daño
espiritual? ¿Los estamos instruyendo acerca de las amenazas del
mundo, de la carne y del diablo? ¿Conocemos a sus amigos?
¿Supervisamos los programas de televisión que ellos miran?.
Nuestros hijos necesitan
nuestra atención y cuidado. Que Dios nos ayude a protegerlos de
daños espirituales.
Pensamiento: El carácter que nuestros hijos tengan mañana
depende de lo que pongamos en su corazón hoy.
Colaboración de: Dina Sánchez, Burbank, California, USA
Transmite
la alabanza
Generación a generación celebrará tus obras. (Salmo
145:4)
ACABABA de nacer un bebé. La
abuela estaba en el hospital para visitar a su hija y a su nueva
nieta. Las tres estaban solas en la habitación de la paciente.
“¿No te he contado acerca de tu nacimiento?”, le preguntó la
abuela. "Por lo que a nosotros toca, Dios obró un milagro para
traerte al mundo viva.”
“Por favor, cuéntame,” le dijo
la nu
eva madre.
“Bueno, ya sabes que las cosas
no estaban tan avanzadas en los años de la depresión como ahora.
Tú decidiste anticiparte a la fecha prevista, y fue durante una
tempestad de nieve. Vivíamos en el campo, y tu padre me puso en
nuestro viejo automóvil y nos dirigimos a la ciudad. En un tramo
intransitado de la carretera, el automóvil se detuvo de repente, y
papá no podía ponerlo otra vez en marcha. Entonces llegó otro
automóvil y se paró. Un hombre que nunca habíamos visto antes
salió, puso nuestro automóvil en marcha, y nos siguió hasta el
hospital. Si no hubiésemos llegado cuando llegamos, habrías
muerto, porque hubo complicaciones. Dimos alabanzas a Dios por
enviar a
aquél hombre. Nunca hemos sabido quién era. Dios quería
que nacieses, y desde entonces ha estado cuidando de ti.”
Aquella nueva madre se sintió
abrumada. Años después le contó la historia a su hija, dando
alabanzas a Dios. Aquella hija es mi tía, y ella me lo contó a
mí.
Dios obra en nuestras familias,
y estamos agradecidos por ello. Asegurémonos de que transmitimos
la alabanza a nuestros hijos!
PENSAMIENTO:
Dios nunca deja de darnos razones para alabarle.
Colaboración de: Julio Linares, North hollywood, California, USA
Cumple tu
ministerio
Pero tú sé sobrio en
todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu
ministerio. (2 Timoteo 4:5)
En ocasiones no nos sentimos
satisfechos con las responsabilidades que Dios nos ha dado,
pensando que tenemos aptitudes para un ministerio de mayor
alcance. Mirando envidiosos al tamaño o alcance del llamamiento de
hermanos nuestros en la fe, tenemos en poco nuestro propio trabajo
y empezamos a descuidarlo. En su libro Be Faithful “sed fieles”,
Warren W. Wiersbe ilustraba cómo un líder cristiano afrontó este
problema. “Un joven predicador se quejaba una vez a C. H.
Spurgeon, el famoso predicador bautista, de que el no tenía una
iglesia tan grande como la que se merecía.“
"¿A cuántas personas
predica usted?, le preguntó
Spurgeon" Bueno alrededor de cien,
contestó el hombre. Solemnemente, Spurgeon le dijo: “Es una
cantidad suficiente por la que rendir cuentas en el día del
juicio.”
La verdad de la afirmación de
Spurgeon es expresada en el recordatorio de Pablo: "Cumple tu
ministerio”. El apóstol le estaba diciendo a este joven amigo en
la fe que hiciera todo aquello a lo que Dios le había llamado.
Pero ello no significaba que Timoteo tuviera que hacer las mismas
cosas que Pablo fue llamado a hacer. Ni significaba tampoco que
debería lograr todo lo que el apóstol había logrado. Más bien,
ello significaba que sea que la tarea de Timoteo fuera grande o
pequeña, pública o detrás de las bambalinas, debía cumplir su
ministerio de una manera diligente y digna de alabanza.
Lo mismo es cierto de nosotros.
Sea que estemos enseñando a tres muchachos díscolos en una clase
de escuela dominical, como dirigiendo un club de chicas con
cientos de miembros, o predicando ante miles, debemos llevar a
cabo nuestro trabajo con fidelidad. Esto es lo que Dios espera de
nosotros. Y, al llevar a cabo fielmente este trabajo, estaremos
con ello cumpliendo nuestro ministerio.
Pensamiento:
Haz lo que puedas, allí donde estés, y con lo que tengas a tu
disposición.
Colaboración de: César Gónzalez, Sun Valley, California, USA
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