La
obra de arte de Dios
"Y os
habéis vestido del nuevo hombre, el cual se va renovando hacia
un verdadero conocimiento, conforme a la imagen de aquel que lo
creó." (Colosenses 3:10).
Vicente Van Gogh trajo
un espejo y usó su propia semejanza en muchas de sus pinturas.
Rembrandt también se usó a sí mismo como modelo, completando
casi 100 autorretratos. Estos artistas tenían un buen ejemplo,
el de Dios mismo, quien usó Su propia semejanza como el patrón
para la joya de la corona de Su creación (Gén. 1:27).
Henry Ward Beecher, el
famoso clérigo del siglo 19, dijo, «Todo artista sumerge su
pincel en su propia alma, y pinta su propia naturaleza en sus
cuadros.» En todo lo que creamos - obras de arte, música,
literatura, incluso nuestros hijos - se revela un poquito de
nosotros. Lo mismo es cierto con Dios; cada uno de nosotros
revela un poquito de Él. Puede que la imagen esté empañada, pero
siempre está allí y siempre puede repararse.
Sin embargo, los cambios
superficiales no arreglarán lo que está mal con nosotros. La
ropa, los cosméticos, y los procedimientos quirúrgicos pueden
hacer que nos veamos como los demás, no como la obra maestra
única que Dios nos diseñó para ser. Necesitamos un «yo»
totalmente nuevo (Col. 3:10), que se renueve en Su imagen y que
se vista con el guardarropa de la misericordia, la amabilidad,
la humildad, la mansedumbre y resignación. (v. 12).
Para
mejorar la imagen de tu «yo», enciende el carácter de Dios y
exhibe Su imagen en toda Su gloria.-Julie Ackerman Link.
Un
soldado caballeroso
"Amable
..., sufrido, corrigiendo tiernamente a los que se oponen." (2
Timoteo 2:24-25).
Antes de enlistarse en
el Ejército de la Unión para luchar durante la Guerra de
Secesión de los EE.UU., Joshua Chamberlain era un profesor
universitario callado y sencillo. En el crisol del combate
militar, se distinguió por su heroísmo al mantener la línea en
Little Round Top durante la Batalla de Gettysburg. Más tarde se
le confirió la Medalla de Honor del Congreso.
A fin de reconocer la
contribución de Chamberlain a la victoria de la Unión, el
General Ulises S. Grant lo designó para que recibiera la primera
bandera de capitulación en el Tribunal de Appomattox. Las tropas
derrotadas del Sur esperaban que las ridiculizaran y las
humillaran. En vez de ello, Chamberlain les mostró amabilidad y
respeto. Por esto, el oficial comandante Confederado escribió en
sus memorias que Chamberlain era «uno de los soldados más
caballerosos del Ejército Federal.»
Siendo un cristiano
comprometido, Chamberlain reflejó la gracia de Cristo. Nosotros
también necesitamos identificarnos con aquello en lo que
creemos, pero también ser amables con aquéllos con quienes
estamos en desacuerdo. Pablo exhortó a Timoteo, «Como buen
soldado de Cristo Jesús, amable para con todos, apto para
enseñar, sufrido, corrigiendo tiernamente a los que se oponen»
(2 Ti. 2:3,24-25).
Tanto en
el conflicto como en la reconciliación, nuestra respuesta debe
reflejar el corazón lleno de gracia de un soldado caballeroso de
Cristo. -Dennis Fisher.
El
Hacedor de montañas
"Como los
montes rodean a Jerusalén, así el SEÑOR rodea a su pueblo."
(Salmos 125:2).
La Biblia usa imágenes
vívidas para expresar la brevedad de nuestra vida en la tierra.
Job dijo que sus días eran «más ligeros que un corredor» y que
«se deslizan como barcos de juncos» (Job 9:25-26).
Recuerdo que predicaba
en el servicio fúnebre de una madre joven. Desde donde estaba de
pie podía ver las Montañas Rocosas que descollaban sobre el
horizonte en el oeste. La escena me animó a considerar cómo un
día yo seguiré a esa amiga a través del valle de sombra de
muerte, y sin embargo, esas cumbres seguirán clavándose hacia el
cielo. Al final caerán deshaciéndose hasta hacerse polvo, pero
el Dios que las hizo existirá para siempre en una gloria que no
disminuirá. También recuerdo que pensé que, por la gracia de
Dios, mi amiga fallecida y yo viviremos con Él por los siglos de
los siglos.
Siempre que nos sintamos
atribulados por lo corto de la vida y la impermanencia de todo
en el mundo, recordemos al Hacedor de las montañas. Él siempre
ha sido y siempre será. Como dijo el salmista, «Mas tú, SEÑOR,
permaneces para siempre» (102:12).
Esa
verdad nos inspira con esperanza. Si por fe le pertenecemos a
Jesucristo el Salvador, quien es de eternidad a eternidad, un
día nos regocijaremos en el cielo en alabanza sin fin a
Él.-Vernon C. Grounds.
Ovejas que oran
"Si me
pedís algo en mi nombre, yo lo haré." (Juan 14:14).
Dos niños que se
vistieron como ovejas en la obra de Navidad en la Iglesia de la
Comunidad de Kaw Prairie en De Soto, Missouri, tenían un papel
especial. Siempre que Murphy, el personaje principal en la obra,
se encontraba con algún problema, las ovejas (María y Luke)
salían a escena para ofrecer un recordatorio de lo que el
necesitaba hacer. Una de las ovejas llevaba un aviso que decía:
«Sólo.» La otra llevaba otro aviso que decía: «Ora.»
Todos nos hemos
enfrentado a situaciones cuando no sabíamos qué hacer, o cuando
no había nada que pudiéramos hacer. Cuando estamos angustiados,
probablemente no queremos oír a alguien decirnos con ligereza:
«¡Sólo ora!» La respuesta parece demasiado simplista e incluso
puede sentirse hiriente si se dice sin pensar.
Pero la simple respuesta
«Sólo ora» es exactamente lo que necesitamos hacer. Durante los
días de la iglesia primitiva, Santiago les escribió a los
creyentes que pasaban por pruebas - dificultades de las que la
mayoría de nosotros no sabemos nada; apedreamientos,
encarcelamiento, y golpizas por su fe. Él les dijo que le
pidieran a Dios la sabiduría y el consuelo para soportar esas
pruebas: «Pero si alguno de vosotros se ve falto de sabiduría,
que la pida a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin
reproche, y le será dada.» (1:5).
Cuando te
encuentres con algún problema, recuerda las instrucciones
sencillas de las ovejas del «Sólo ora» y habla con Dios al
respecto. Él te dará lo que necesitas.-Anne Cetas.
Dios se mete
"Pero
cuando vino la plenitud del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido
de mujer, nacido bajo la ley." (Gálatas 4:4).
Durante esta temporada
de navidad, es bueno mantenerse firmemente aferrado a la
realidad de la Pascua. Si bien ambos eventos se celebran en
diferentes épocas y de maneras muy diferentes, ambas son partes
integrales de la iniciativa de Dios en Su grandioso plan de
salvación.
Peter Larson escribió:
«A pesar de nuestros esfuerzos por mantenerlo fuera, Dios se
mete. A la vida de Jesús se la cataloga por dos imposibilidades:
el vientre de una virgen y una tumba vacía. Jesús entró a
nuestro mundo a través de una puerta que tenía el aviso de ‘No
se permite la entrada’ y salió de él a través de otra que tenía
el aviso de ‘Sin Salida’.»
James Edwards le da eco
a este tema en su libro The Divine Intruder (El Intruso Divino):
¿Dios? irrumpe en este mundo, aun cuando no se le espera ni es
bienvenido. Dios se une a nosotros en nuestros momentos de mayor
debilidad y peores. Hay un Intruso Divino entre nosotros.»
El establo en Belén y la
cruz del Calvario nos recuerdan que «cuando vino la plenitud del
tiempo, Dios envió a su Hijo, . . . a fin de que redimiera a los
que estaban bajo la ley, para que recibiéramos la adopción de
hijos» (Gál. 4:4-5).
El Señor no esperó una
invitación para entrar en nuestro mundo. Vestido de humanidad,
vivió como nuestro Maestro, murió como nuestro sacrificio, y
resucitó de la tumba como nuestro Salvador.
Viene la
Navidad - lo mismo que la Pascua. -David McCasland.
El dinero habla
"Porque
la raíz de todos los males es el amor al dinero, por el cual,
codiciándolo algunos, se extraviaron de la fe." (1 Timoteo
6:10).
Mientras conducía a casa
de la oficina, vi una mini-furgoneta que orgullosamente exhibía
una pegatina en el parachoques que decía: «El dinero habla: el
mío dice adiós.» Creo que muchas personas pueden identificarse
con dicho sentir.
Gran parte de nuestra
vida se dedica a adquirir y usar dinero, el cual no dura. El
mercado de valores se estrella. Los precios se disparan. Los
ladrones roban los bienes de los demás. Las cosas se desgastan y
se descomponen, y se requiere de la adquisición y el gasto de
más dinero para reponer lo que se ha perdido. La naturaleza
temporal de la riqueza material la convierte en un mal negocio
en la búsqueda de seguridad en un mundo inseguro. El dinero es
mucho mejor diciendo adiós que quedándose.
La Biblia no dice en
ninguna parte que está mal tener dinero o las cosas que el
dinero puede comprar. Donde nos perdemos es cuando el dinero se
convierte en el propósito motivador de nuestras vidas. Al igual
que el hombre rico y sus graneros (Lucas 12:13-21), terminamos
buscando la acumulación de cosas que al final se perderán - si
no en vida, entonces ciertamente en la muerte.
Cuán
trágico es vivir todas nuestras vidas, sólo para terminarlas con
nada de valía eterna que mostrar por nuestros trabajos.
Parafraseando las palabras de Jesús, es mucho mejor ser rico
para con Dios que trabajar por tesoros que no pueden durar
(v.21).-Bill Crowder.