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La realidad de
la resurrección
Y el que vive, y estuve muerto; y he aquí, estoy vivo por los
siglos de los siglos. . . . --Apocalipsis 1:8.
Los discípulos y los primeros seguidores de nuestro Señor
afirmaron con un celo nacido de una convicción sincera que Jesús
de Nazaret era un Salvador vivo, no un maestro y filósofo
martirizado. Sostuvieron esta verdad con tanto afán que
estuvieron dispuestos a sufrir tortura y muerte antes que
renunciar a ella.
Este asombroso mensaje avivó su ministerio de tal forma que su
testimonio «trastornó el mundo» (Hechos 17:6). Todavía hoy es
cierto. El Espíritu Santo honra el testimonio de los que
proclaman a Jesús resucitado. Éstos no señalan primordialmente
códigos morales, rituales religiosos ni credos teológicos (por
buenos que sean en sí mismos), sino al Dios-hombre vivo, el
único que puede salvar. Es a Él, que «vive por los siglos de los
siglos» (Apocalipsis 1:8) que debemos mirar en estos días de
ortodoxia muerta y apostasía espiritual.
Un profesor orgulloso e impío dijo a una niña que creía en el
Señor Jesús: «Niña querida, no sabes en quien crees. Ha habido
muchos cristos. ¿En cuál de todos crees?» «Yo sé en cual creo
--contestó la niña--. Creo en el Cristo que resucitó de entre
los muertos.»
Jesús está vivo (Lucas 24:1-12). Tu vida eterna depende de ello.
--Henry Bosch
LA RESURRECCIÓN DE CRISTO ASEGURÓ LO QUE EL CALVARIO LOGRÓ.
Los ancianos que gobiernan bien sean considerados dignos de
doble honor. . . . --1 Timoteo 5:17.
Un líder cristiano contó la historia de los miembros de una
iglesia que fueron a pedir consejo. Querían saber cómo podían
deshacerse de su pastor. El hombre, percibiendo que no estaban
siendo justos, les hizo las siguientes sugerencias:
-
Miren a su pastor directamente a los ojos cuando esté
predicando y digan «¡amén!» de vez en cuando.
Se matará predicando.
-
Con palmaditas en la espalda díganle que sus argumentos
fueron buenos.
Se matará
trabajando.
-
Dediquen de nuevo sus vidas a Cristo y pídanle a su pastor
que les dé algo que hacer.
Se morirá
de un ataque al corazón.
-
Reúnan a la congregación para orar por él. Pronto se
convertirá en un pastor tan eficaz que una iglesia más
grande se los arrebatará de las manos.
Si tu pastor predica la Palabra de Dios fielmente y trata de
vivir una vida ejemplar, haz todo lo que puedas para apoyarle y
estimularle. Por supuesto, ningún pastor es perfecto, y a veces
habrá que reprenderle con amor (1 Timoteo 5:20). Pero un pastor
tiene una gran responsabilidad (Hebreos 13:17), y una persona de
Dios fiel es digna de amor y respeto y de un generoso apoyo
económico (1 Timoteo 3:1; 5:17, 18).
A propósito, ¿cuándo fue la última vez que le dijiste a tu
pastor: «Doy gracias a Dios por usted y por todo lo que ha hecho
por mí?» --Richard De Haan
UN PASTOR GUÍA MEJOR CUANDO SU GENTE LO APOYA.
. . . Aunque Juan no hizo ninguna señal, sin embargo, todo lo
que Juan dijo de éste era verdad. --Juan 10:41.
Juan el Bautista había muerto al menos dos años atrás, y el
recuerdo de su ministerio se había empezado a desvanecer. Así
sucede cuando una figura pública deja el escenario y queda
opacada por un sucesor más ilustre.
Mientras las multitudes se reunieron alrededor de Jesús cerca
del lugar adonde Juan había enseñado, recordaron la vida y las
palabras del bautista: «Aunque Juan no hizo ninguna señal, sin
embargo, todo lo que Juan dijo de éste era verdad» (Juan 10:41).
Igual que Juan, nosotros no tenemos que hacer milagros para
hablar a la gente de Jesús. Podemos contar lo que hemos
aprendido de Él de la Biblia, lo que Él ha hecho para cambiar
nuestros corazones y vidas, y lo que ha hecho por los demás. Si
transmitimos fielmente las buenas nuevas sobre Jesús habremos
servido bien nuestro propósito en la vida.
Incluso mucho después de que hayamos muerto, nuestras palabras
podrían llegar a la mente de aquellos a quienes hemos
testificado y ser el medio de llevarlos a la fe en el Señor
Jesús. Igual que la semilla que se entierra en el suelo, la
Palabra de Dios que hemos sembrado puede permanecer latente
durante muchos años y luego brotar a la vida eterna.
Es un gran epitafio para la vida de uno: «No hizo milagros, pero
todo lo que dijo de Jesús era verdad.» --David Roper
ANDAR CON CRISTO DEJA HUELLAS QUE OTROS PUEDEN SEGUIR.
Por tanto, cualquiera que oye estas palabras mías y las pone en
práctica, será semejante a un hombre sabio que edificó su casa
sobre la roca. --Mateo 7:24.
Neal Beidleman sobrevivió la fatal expedición de 1996 en la cual
ocho alpinistas murieron en el monte Everest. Algunos de ellos
habían pagado $65.000 por la oportunidad de escalar el pico más
alto del mundo. Cuando evaluaron lo que salió mal, Beidleman
dijo: «Las tragedias y los desastres . . . no son resultado de
una sola decisión, de un solo acontecimiento ni de un solo
error. Son la culminación de cosas en tu vida. Pasa algo y eso
se convierte en un catalítico para todo lo que has arriesgado.»
En el Everest, ese «algo» fue una feroz tormenta invernal. Según
el periodista Todd Burgess: «De no haber sido por la tormenta,
los alpinistas podrían haberse salido con la suya al correr
tantos riesgos. Pero la tormenta sacó a flote sus debilidades.»
Las cosas que están en riesgo hoy en nuestras vidas --cosas de
indiferencia o desobediencia espiritual-- pueden abrumarnos
cuando vienen las tormentas. Jesús contó una historia de los
edificadores necios y sabios para resaltar la importancia de la
obediencia a sus palabras (Mateo 7:24-27). Dijo: «Por tanto,
cualquiera que oye estas palabras mías y las pone en práctica,
será semejante a un hombre sabio que edificó su casa sobre la
roca» (v.24).
La obediencia a Cristo no elimina las tempestades de la vida,
pero sí determina si caemos o permanecemos de pie en la
tormenta. --David McCasland
LAS TORMENTAS DE LA VIDA REVELAN LA FORTALEZA DE NUESTRA FE.
. . . en la sombra de tus alas me ampararé hasta que la
destrucción pase. --Salmo 57:1.
Se cree que David escribió el Salmo 57 mientras huía del rey
Saúl, quien sentía odio en su corazón por el antiguo pastorcito.
David se metió en una cueva y apenas pudo escapar de su
perseguidor. Se mantuvo seguro temporalmente, pero la amenaza
seguía.
Todos hemos pasado por eso. Tal vez no en una cueva, pero sí
hemos sido perseguidos por algo que trae temor a nuestros
corazones. Quizás sea la profunda tristeza que le sigue a la
muerte de un ser querido. Tal vez sea el temor de un futuro
desconocido. O podría ser una enfermedad física opresora que no
desaparece.
En tales circunstancias, Dios no siempre elimina la dificultad,
pero está presente para ayudarnos. Nos gustaría que nos
arrebatara y nos transportara rápidamente a un lugar seguro, así
como David debe haber deseado un final rápido a la persecución
de Saúl. Suplicamos a Dios que detenga el dolor y haga que el
camino al mañana sea suave y derecho. Le rogamos que elimine
nuestra lucha. Pero la dificultad sigue. Es entonces cuando
tenemos que refugiarnos en Dios como lo hizo David. Mientras se
ocultaba en aquella cueva dijo: «En la sombra de tus alas me
ampararé hasta que la destrucción pase» (Salmo 57:1).
¿Estás en medio de problemas? Refúgiate en el Dios Altísimo. --Dave
Branon
APRENDEMOS LA LECCIÓN DE LA CONFIANZA EN LA ESCUELA DE LAS
PRUEBAS.
Venid a mí, todos los que estáis muy cansados y cargados, y yo
os haré descansar. --Mateo 11:28.
Los salmones me fascinan. Todos los meses de agosto recorro unos
cuantos kilómetros en dirección norte desde mi casa en Idaho
para observarlos hacer su penoso recorrido por las últimas
etapas de su desove hasta los bancos de arena junto al lago
Creek. Siempre pienso en la larga jornada que han llevado a
cabo.
Unos meses antes salen del océano Pacífico y empiezan su largo
recorrido subiendo por diferentes ríos hasta llegar al lago
Creek: una trayectoria de más de 1.100 kilómetros.
Llevados por el instinto, nadan contra las corrientes, suben por
cascadas y les dan la vuelta a las presas hidroeléctricas. A
pesar de las águilas, los osos y muchos otros depredadores,
luchan por llegar a los fondos donde ponen sus huevos.
Su recorrido me recuerda la trayectoria humana. Nosotros también
tenemos un instinto que nos lleva a casa. «Existe en la mente
humana, y realmente por instinto natural, un sentido de Deidad»
--dijo Juan Calvino. Nacemos y vivimos con el propósito expreso
de conocer y amar a Dios. Él es la fuente de nuestra vida, y
nuestros corazones no descansan hasta que llegan a Él.
¿Estás inquieto hoy, llevado por el descontento y con un anhelo
de ese evasivo «algo más»? Jesucristo es la fuente y
satisfacción de todo lo que buscas. Acude a Él hoy y encuentra
reposo para tu alma (Mateo 11:28). --David Roper
NUESTROS CORAZONES NO DESCANSAN HASTA QUE ENCUENTRAN SU DESCANSO
EN CRISTO.
. . . tú fuiste inmolado, y con tu sangre compraste para Dios a
gente de toda tribu, lengua, pueblo y nación. --Apocalipsis 5:9.
Rita Snowden escribió un libro en 1937 titulado If I Open My
Door [Si abro la puerta]. En el mismo describió una congregación
que estaba pensando edificar un nuevo lugar de adoración. En el
centro del santuario habría un vitral representando a niños
adorando a Jesús.
La congregación empleó a un artista para que pintara un cuadro
del propuesto vitral. Él realizó la tarea, y esa noche soñó que
escuchó un ruido en su estudio. Fue a investigar y vio a un
extraño alterando su cuadro. El artista gritó: «¡Detente! Lo vas
a arruinar!» Pero el extraño contestó: «Tú ya lo arruinaste.» El
intruso entonces explicó que los rostros de los niños eran todos
de un solo color, pero él estaba usando muchos colores. Cuando
el intruso dijo que quería que vinieran a él niños de todas las
naciones y razas, el artista se dio cuenta de que estaba
conversando con el mismo Jesús.
En un mundo adonde las diferencias raciales a menudo llevan a la
separación y el conflicto, es imperioso que los cristianos
trabajen por la unidad y la paz. Jesús fue a la cruz para dar
salvación a personas de todas las naciones (Apocalipsis 5:9).
Nuestro testimonio y nuestra comunión deben ir más allá de las
fronteras que históricamente han dividido a la familia humana
(Romanos 1:16; Gálatas 3:28).
¿Reflejamos el amor de Jesús por todo el mundo? --Vernon Grounds
JESÚS AMA A TODO EL MUNDO, NO SÓLO A LOS QUE SE PARECEN A TI.
Te alabaré, porque asombrosa y maravillosamente he sido hecho. .
. . --Salmo 139:14.
Mucha gente trata de revertir el proceso de envejecimiento. Los
que tienen arrugas se hacen cirugía plástica facial, mientras
que otros se ponen inyecciones para quitar las líneas faciales
no deseadas. Detrás de esta tendencia actual está la teoría de
que un rostro que envejece no es aceptable.
Pero no todo el mundo piensa igual. A una mujer anciana que fue
entrevistada en la televisión le preguntaron: "¿A usted le gusta
su cara?" Ella contestó con convicción: "¡Me encanta mi cara! Es
la cara que Dios me dio y la acepto gozosamente."
En el Salmo 139, David expresó la convicción de que todo su ser
estaba hecho por Dios, y por tanto era digno de ser aceptado. Él
oró así: "Te alabaré, porque asombrosa y maravillosamente he
sido hecho" (v.14). También creía que Dios había diseñado todos
los días de su vida (v.16).
En vez de pelear una batalla que vamos a perder contra nuestra
apariencia juvenil que va desapareciendo, debemos concentrarnos
en cultivar cualidades internas que duren para siempre. Un
atributo clave es una vida de fe en Dios, el cual asegura a su
pueblo: "Aun hasta vuestra vejez . . . y hasta vuestros años
avanzados, yo os sostendré" (Isaías 46:4).
Myron Taylor escribió: "El tiempo puede arrugar la piel, pero la
preocupación, el odio y la pérdida de ideales arrugan el alma."
A medida que aceptemos con gracia el paso de los años, Dios
suavizará las arrugas de nuestras almas. --Joanie Yoder
CUANDO DEJES QUE EL AMOR DE DIOS LLENE TU CORAZÓN SE VERÁ EN TU
ROSTRO.

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