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Celebraciones de Año Nuevo
“Pero yo, oh Señor, en ti confío;. . . en tu
mano están mis años. . . .” (Salmo 31:14-15).
No sé lo que haga tu familia para celebrar el
Año Nuevo, pero el mismo se celebra de muchas maneras diferentes
en todo el mundo.
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En Japón la gente se pone ropa nueva y
decora las casas con ramas de bambú y de pino, símbolos de
larga vida.
-
En Escocia los grupos de amigos o
familiares se reúnen para cenar en la casa del anfitrión e
intercambian regalos poco después de la medianoche.
-
En Grecia los niños dejan los zapatos
junto a la chimenea en espera de que San Basilio los llene
de regalos.
-
En algunas regiones de España se
acostumbra comer 12 uvas cuando va a entrar el año nuevo.
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En algunos países
Latinoamericanos personas sacan sus maletas para darle
vuelta a la cuadra, pues creen que esto les garantizará un
viaje en el año entrante.
Durante muchos años, mi esposa y yo hemos
pasado el Año Nuevo con amigos cenando, y disfrutando de una
buena conversación. A medida que se acerca la medianoche leemos
la Biblia y oramos. Damos gracias a Dios por el año que pasó y
le pedimos que nos use para lograr su voluntad en el año
venidero en nuestro mundo perturbado y lleno de sufrimiento.
Los tiempos, las estaciones y los años están
en manos de Dios (Salmo 31:15). Como cristianos, no tenemos nada
que temer, porque la bondad de Dios es grande (v.19) Podemos
andar con Cristo cada día y decir junto al salmista: «Pero yo,
oh Señor, en ti confío; digo: Tú eres mi Dios» (v.14).
EL FUTURO ES TAN BRILLANTE COMO LAS PROMESAS
DE DIOS.
“Cuando la mujer vio que el árbol era bueno
para comer, y que era agradable a los ojos . . . tomó de su
fruto, y comió. . . .” (Génesis 3:6).
Los coyotes no pueden resistir una gustosa
cena de oveja. Es por eso que hace algunos años, los
investigadores experimentaron con unos 500 químicos diferentes
para producir una solución para rociar sobre las ovejas que las
hiciera «a prueba de coyotes». El más prometedor fue un
compuesto que sabía a salsa picante.
Los científicos teorizaron que si las pruebas
tenían éxito, los coyotes podrían perder el gusto por las
ovejas. Si eso sucedía, desaparecería la tentación que hace que
los coyotes sean una molestia pública en las zonas ovejeras, y
el hombre se convertiría en el mejor amigo del perro salvaje.
A veces me pregunto por qué Dios no hizo algo
así en el jardín del Edén. ¿Por qué no hizo que el árbol del
conocimiento del bien y del mal diera un fruto feo? ¿Por qué no
lo rodeó de una cerca con alambres de púas? ¿Por qué incluso
creó Dios el árbol? Creo que parte de la respuesta es que la
tentación a hacer el mal puso a Adán y a Eva cara a cara con la
máxima pregunta moral: ¿Confiarían en su Creador y lo
obedecerían por amor de todo corazón?
Nosotros enfrentamos una prueba similar cada
día. ¿Qué vamos a hacer? ¿Vamos a reprobar la prueba? ¿O vamos a
confiar en Dios completamente y a obedecer sus mandamientos?
TODA TENTACIÓN ES UNA OPORTUNIDAD DE CONFIAR
EN DIOS.
“En quien tenemos redención: el perdón de los
pecados”. (Colosenses 1:14).
Era el día de Año Nuevo de 1929. La
Universidad de California, en Berkeley, jugaba fútbol
norteamericano contra la universidad Georgia Tech. Roy Riegels,
jugador de defensa del equipo de California, recuperó una pelota
que el equipo de Georgia dejó caer, se dio la vuelta, y luego
correteó 65 yardas ¡en dirección contraria! Uno de sus propios
compañeros de equipo atajó a Riegels justo antes de llegar a la
meta contraria. En la siguiente jugada, Georgia anotó y ganó.
Desde aquel día, a Riegels se le dio el
vergonzoso nombre de «Riegels dirección contraria». Años
después, siempre que le presentaban a alguien la gente
exclamaba: «¡Ah sí! ¡Sé quién eres! Eres el tipo que corrió en
dirección contraria en el juego de fútbol.»
Tal vez nuestros fracasos no sean tan
llamativos, pero todos hemos corrido en dirección contraria y
tenemos recuerdos que nos persiguen. Los recuerdos del pecado y
el fracaso surgen a las 3:00 de la mañana para burlarse de
nosotros. ¡Si tan sólo pudiéramos olvidar! ¡Si pudiéramos
empezar de nuevo!
Podemos. Cuando confesamos nuestros pecados y
nos arrepentimos delante de Dios, Él perdona nuestro pasado y lo
guarda. En Cristo, «tenemos redención: el perdón de los
pecados», de todos nuestros pecados (Colosenses 1:14; 2:13).
Nunca es demasiado tarde para empezar de
nuevo.
EL PERDÓN DE DIOS ES LA PUERTA A UN NUEVO
COMIENZO.
“Entonces María dijo: He aquí la sierva del
Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. . . .” (Lucas
1:38).
A la edad de 16 años, Madame Jeanne Guyon
(1648-1717) se vio obligada a casarse con un inválido que era 22
años mayor que ella. Era un casamiento arreglado. Su matrimonio
fue una gran humillación. Su esposo a menudo se enojaba y se
ponía melancólico. Su suegra era una crítica inmisericorde.
Hasta la sirvienta la despreciaba. A pesar de sus mejores
esfuerzos por dedicarse a su esposo y a su familia, se vio
sujeta a una crítica implacable.
Puesto que su esposo le prohibió que fuera a
la iglesia, buscó a Dios en su Palabra y lo adoraba en secreto.
Aprendió que incluso en medio de sus tristes circunstancias,
ella estaba «perfectamente bien en las manos seguras de Dios».
En su libro Experiencing the Depths Of Jesus Christ [Cómo
experimentar la profundidad de Jesucristo] escribió: «La clave
de las insondables profundidades es abandonarse [a Cristo]. El
abandono es la clave de la vida espiritual.»
¿Cómo podemos responder a las circunstancias
difíciles con aceptación y abandono? La respuesta de María al
ángel en Lucas 1:38 nos lo muestra. La única forma de tener esa
misma actitud es creer que la voluntad de Dios es «buena,
agradable y perfecta» (Romanos 12:2), y rendir nuestra voluntad
y someternos pacientemente a Él día a día.
Ésta puede ser nuestra oración: hágase
conmigo conforme a tu voluntad.
DIOS NO ABANDONA NUNCA AL QUE SE ABANDONA A
ÉL.
“Y Agar llamó el nombre del Señor que le
había hablado: Tú eres un Dios que ve. . . .” (Génesis 16:13).
Sarai estaba tratando mal a su sierva Agar,
por lo que ésta huyó al desierto. Mientras Agar permanecía de
pie junto a una fuente en aquel desolado y solitario lugar, el
Ángel de Jehová la visitó. Le aseguró que el mismo Dios era
consciente de su situación. Agar respondió: «Tú eres un Dios que
ve» (Génesis 16:13). Ella encontró gran consuelo al saber que el
Señor Dios la veía y sabía de su angustia.
Tú y yo podemos tener esa misma confianza en
la vigilancia de Dios. Podemos estar seguros de que el Señor
Dios está con nosotros dondequiera que vayamos, y que sabe todo
lo que nos sucede. Como Dios poderoso, puede resolver todos los
problemas, por muy abrumadores o perplejos que puedan ser. Nunca
estamos solos, nunca somos olvidados, y nunca estamos fuera del
alcance de la esperanza.
Cualesquiera que sean tus circunstancias
perturbadoras, ya sea que estés afligido por una enfermedad o
lesión, con el corazón destrozado por la pérdida de un ser
querido, o desilusionado porque tu amigo más querido te ha
traicionado o rechazado, Dios lo sabe y le importa. Tal vez
estés profundamente deprimido, o quizás te embargue la soledad y
el desaliento. Sin embargo, puedes tener la confianza de que
estás bajo la mirada vigilante de Dios. Sí, igual que Agar,
puedes saber que Dios te ve. --Richard De Haan
NO TENEMOS QUE TEMER LOS PELIGROS QUE NOS
RODEAN PORQUE LA MIRADA DEL SEÑOR SIEMPRE ESTÁ SOBRE NOSOTROS.
“El amor no hace mal al prójimo. . . .”
(Romanos 13:10).
Una calcomanía de las que se colocan en los
parachoques expresa la meta de una campaña para refrenar el
chisme: «Pon freno a Loshon hora.» El movimiento empezó
con el rabí Chaim Feld en Cleveland, Ohio, el cual dice que la
Biblia prohíbe decir palabras que hieran a la gente de alguna
manera. Loshon hora es una frase hebrea que se refiere al
habla negativa o cruel, un mal que causa un daño indecible.
El rabí Feld dice: «Si nunca has conocido a
Miguel y alguien te dice que es un sinvergüenza, lo han
asesinado antes de que siquiera lo conocieras.»
Alguien ha dicho: «Cuando te sientas tentado
a chismear, respira por la nariz.» Es una buena forma de
mantener la boca cerrada, pero también necesitamos una solución
que llegue al meollo del asunto.
El antídoto para el veneno del chisme es el
amor, el cual neutraliza la toxina en nuestros corazones antes
de que se escape por nuestros labios. La Biblia nos dice: «. . .
Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El amor no hace mal al
prójimo; por tanto, el amor es el cumplimiento de la ley»
(Romanos 13:9-10).
Siempre que nos veamos tentados a transmitir
una palabra negativa sobre alguien, incluso si es verdad,
procuremos la ayuda de Dios para poner freno al chisme. En vez
de loshon hora, digamos una palabra de amabilidad y amor.
SI QUIERES SILENCIAR EL CHISME, NO LO
REPITAS.
“Por tanto, de la manera que recibisteis a
Cristo Jesús el Señor, así andad en Él; firmemente arraigados y
edificados en Él, y confirmados en vuestra fe. . . .”
(Colosenses 2:6-7).
¿Cómo contestarías las siguientes preguntas?:
1. ¿Pecó Jesús alguna vez?
2. ¿Fue Jesús resucitado?
3. ¿Enseñan todas las religiones las mismas
ideas básicas?
Según George Barna y Mark Hatch en su libro
Boiling Point [Punto de ebullición], a mucha gente que se llama
cristiana le resulta difícil escuchar estas preguntas. Cuando
Barna y Hatch encuestaron a creyentes declarados, la cuarta
parte dijo que Jesús cometió pecados, una tercera parte dijo que
Él no resucitó de entre los muertos, y otra tercera dijo que
todas las religiones son básicamente lo mismo.
Esas son estadísticas perturbadoras, porque
revelan una grave falta de comprensión bíblica. Las respuestas a
las preguntas de arriba son conceptos que se definen claramente
en las Escrituras y que son fundamentales a la verdad del
evangelio.
Por tanto, ¿qué podemos hacer para
asegurarnos de que estamos «confirmados en la fe»? (Colosenses
2:7). Primero, debemos dedicarnos a leer y a estudiar la Biblia.
Segundo, debemos procurar la ayuda de maestros piadosos y
recursos confiables. Tercero, debemos pedir a Dios que nos guíe
a la verdad y nos guarde del error.
Como pueblo de Dios, debemos amar la verdad,
buscar la verdad, y vivir por la verdad.
LA VERDAD NO LA DETERMINA LA CANTIDAD DE
PERSONAS QUE CREE EN ELLA.
“. . . amable para con todos, . . .
corrigiendo tiernamente a los que se oponen, . . . al pleno
conocimiento de la verdad. . . .” (2 Timoteo 2:24-25).
Un trío de jóvenes bien vestidos llegó a la
puerta de mi casa. En seguida supe que no estaban allí para
venderme una aspiradora. Querían convertirme a su religión.
Me puse a conversar con ellos amablemente
alabándolos por su dedicación en un caluroso día de verano.
Luego dije: «Yo sé que ustedes me van a dar literatura, así que
por favor permítanme darles algo.» Entré a la casa y tomé
algunas revistas que contenían una clara presentación del
evangelio.
Ellos dijeron que querían darme un libro que
es la base de sus creencias. Yo les dije que ya tenía un
ejemplar y que había leído porciones del mismo. Cuando me
preguntaron qué pensaba yo de dicho libro les hablé de las
diferencias entre él y la Biblia, y por qué creía que su libro
contenía errores. No hubo discusiones, sólo una buena
conversación acerca de la verdad y el error.
Cuando somos confrontados por personas que
distorsionan o niegan las doctrinas bíblicas necesitamos saber
lo que enseña la Biblia. La meta, como lo dijo el apóstol Pablo,
es corregir con mansedumbre a los que están en un error «por si
acaso Dios les da el arrepentimiento que conduce al pleno
conocimiento de la verdad, y volviendo en sí, escapen del lazo
del diablo» (2 Timoteo 2:25-26). Después de todo, nuestra meta
es ayudar a la gente a encontrar la verdad, no ganar
discusiones.
PARA REVELAR EL ERROR, EXPONLO A LA LUZ DE LA
VERDAD DE DIOS.

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