Las gotitas de pintura
Si confesamos nuestros
pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y
limpiarnos de toda maldad.
(1 Juan 1:9)
Pintando el techo con un
rodillo había producido una lluvia de finas gotitas que dejaron
diminutas manchas blancas en mis anteojos. Aunque eran visibles
para otros, yo no me había dado cuenta de ellas. Pero una mañana,
al llegar al trabajo, el ángulo con el que la brillante luz del
sol caía sobre las lentes hizo de repente visibles e irritantes
aquellas manchitas.
Así sucede a menudo con algunas
de nuestras pequeñas imperfecciones morales. Otros pueden verlas,
pero nosotros no. Luego cuando estudiamos la Palabra de Dios, la
“verdadera luz” del Señor Jesucristo resplandece sobre nosotros, y
nuestras tachas morales se hacen alarmantemente visibles. Su puro
carácter, su amor genuino y sus motivos sin mezcla exhiben las
manchitas de pecaminosidad en todo lo que hacemos. La mentiritas,
ira egoísta, pequeñas hipocresías, y motivos turbios se destacan
de manera vívida. Y están en todos nosotros en mayor o menor
grado.
¡Cuán penetrante era el apóstol
Juan! Él escribió: “Si decimos que no tenemos pecado, nos
engañamos a nosotros mismos” (1 Juan 1:8). Pero Gracias a Dios,
también dijo: “Si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con
el Padre, a Jesucristo el justo” (1 Juan 2:1). Cuando confesamos
nuestros pecados, Él ruega por nosotros delante del Padre.
Cuando confesamos nuestras
faltas, Dios nos purifica de toda injusticia , incluso de aquellas
manchitas que no siempre vemos.
Pensamiento:
La detección del pecado es el primer paso para liberarse
del pecado.
¿Un Dios demasiado
fatigado?
Jehová, el cual creó los confines de la tierra, no desfallece, ni
se fatiga con cansancio (Isaías 40:28)
Durante los primeros días de la
guerra del Golfo Pérsico. Se hicieron comunes las vigilias de
oración y los llamamientos a la oración nacional. La gente se
volvió hacia Dios de una manera que no hemos visto en años
recientes.
Al menos dos artículos en
revistas que leí durante aquel tiempo mencionaron, quizá en son de
burla, que Dios desde luego tenía las manos llenas. Los
escritores implicaban que los que orasen por cuestiones menos
importantes que la guerra estaban perdiendo su tiempo. Dios no
podía preocuparse de pequeñeces cuando tenía tantas cosas grandes
en marcha.
Recuerdo un tiempo en que me
sentí de esta manera. Mi mujer y yo estábamos pidiendo la guía del
Señor acerca de trabajar en una misión en el extranjero cuando un
tornado azotó una ciudad cercana a donde vivíamos. En el acto
pensé que deberíamos aplazar nuestra decisión acerca de las
misiones porque era algo tan insignificante en comparación con la
devastación y el sufrimiento ocasionados por el tornado. Pero
nuestro pastor nos aseguró que no estaríamos fatigando a Dios
buscando su voluntad, incluso en medio de una tragedia tan grande.
Naturalmente, nunca podremos
comprender la capacidad de Dios de cuidarse tanto de las grandes
escenas como de los pequeños detalles de nuestras vidas. Pero esto
no debería nunca impedirnos de poner nuestra fe totalmente en Él.
Él nunca se fatiga de nuestras oraciones.
Pensamiento: Nada es
demasiado grande ni demasiado pequeño que Dios no le dé su
atención.
La
parábola de las herramientas
Nosotros somos
colaboradores de Dios. (1 Corintios 3:9)
Hace algunos años R.T. Moore
escribió una interesante parábola basada en las palabras de Pablo
en 1 Corintios 3:9. Dice: "Parece que las herramientas del
Carpintero tuvieron una conferencia. El Hermano Martillo presidía,
pero los otros le informaron que tendría que irse porque era
demasiado ruidoso. «Muy bien,» repuso él, me iré. Pero si me voy,
el Hermano Destornillador tiene que irse también. Se le tienen
que dar muchas vueltas para conseguir algo de él. A esto respondió
el Hermano Destornillador: "Si queréis, me voy" pero el Hermano
Cepillo ha de irse también. Todo lo que hace es superficial no hay
nada profundo en él. Al oír esto, el Hermano Cepillo dijo: "Si me
voy, que se vaya también el Hermano Regla", porque siempre está
midiendo a los demás, como si fuera el único en tener razón. Luego
el Hermano Regla se quejó del Hermano Lija, diciendo: "No me
importa él, es más abrasivo de lo que debiera ser, y siempre
está dando toques dolorosos a los demás".
En medio de la discusión entró
el Carpintero de Nazaret para hacer Su trabajo diario. Fue al
banco de trabajo para hacer un púlpito desde el que predicar el
evangelio a los pobres. Empleó el destornillador, la lija, la
sierra, el martillo, el cepillo y todas las otras herramientas.
Después de haber terminado el trabajo y acabado el púlpito, el
Hermano Sierra se levantó y dijo: "Hermanos, me doy cuenta de que
todos somos colaboradores con Dios".
Ah, cuántos cristianos son como
estas herramientas, murmurando unos de los otros porque
pensamos que los demás no hacen las cosas como debieran. No se
hizo ninguna acusación que no fuera cierta, pero el Carpintero
empleó cada una de ellas sin excepción alguna.
Cuidémonos de no encontrar
faltas en los instrumentos escogidos de Dios, porque todos somos
"colaboradores" en la santa tarea que nos ha asignado.
PENSAMIENTO: Recordemos, el que
mira con menosprecio a los demás no comprende muchas cosas.
La
última palabra
Soy como mudo que no
abre la boca.(Salmo 38:13)
Walter Heller habla de una
experiencia que tuvo mientras se dirigía a la Asociación de
Panaderos Independientes en Denver. En medio de su discurso, un
hombre muy atrás de repente le gritó: "¡Usted es un estúpido!,"
Al cabo de unos cinco minutos, el hombre volvió a gritarle:
"¡Usted es un estúpido!", Heller se sintió irritado. Observando
una cierta vacilación en su voz, pensó: la próxima vez ya sé que
voy a decirle. Antes que Heller terminara su discurso, el hombre
volvió a gritar, por tercera vez: "¡Usted es un estúpido", Heller
le respondió rápidamente: "¡Y usted está borracho!" Su detractor
le respondió entonces: "¡Sí, pero mañana estaré sobrio, y usted
seguirá siendo estúpido!".
Devolver insulto por insulto
sólo sirve para empeorar las cosas. ¡Cuán mejor responder como lo
hizo David a Sus enemigos! Estaba enfermo porque había pecado, y
era vulnerable (Sal 38:1-5). Sus seres queridos, parientes y
amigos, le habían abandonado (v. 1l), y sus enemigos buscaban
hacerle mal (vv, 12, 19-20). En lugar de revolverse contra ellos,
hizo oídos sordos a lo que estaban diciendo acerca de él, y puso
su esperanza en el Señor (vv. 13-15).
Padre ayúdanos a ser tan sabios
como David. Ayúdanos a mantener la dignidad confiando en ti cuando
otros se aprovechan injustamente de nosotros. Ayúdanos a
refrenarnos y a dejar que tú tengas la última palabra.
PENSAMIENTO: Cuando echas
fango, siempre te quedas con las manos sucias.
¿Vacaciones
lejos de Dios?
Proclamad de día en
día Su salvación.(1 Crónicas 16:23)
Era un domingo por la tarde y
estábamos juntos los seis miembros de la familia alrededor de la
mesa para la comida. Como había llegado a ser la costumbre, Stevie,
de cuatro años, dio las gracias por nuestra comida. "Querido Padre
celestial, gracias por este buen día. Gracias porque hoy pudimos
ir a la iglesia y a la escuela dominical." Luego, para sorpresa
nuestra, añadió: "Y ya te veremos otra vez la semana que viene."
Lo que Stevie dijo en su
oración es, me temo, la manera en que a menudo contemplamos
nuestra vida cristiana. Caemos fácilmente en una actitud de
ya-te-veré-otra-vez con respecto a Dios. Nos olvidamos de El al
desempeñar nuestras responsabilidades diarias. Pasamos días y
días tratando de pagar las facturas, de mantener contento al jefe,
y de dar atención a cada miembro de la familia, Pero
descuidamos dar a Dios el tiempo que merece.
Primera Crónicas 16 muestra
algunos hechos acerca del poder y de la majestad de Dios que,
debería mantenernos pensando y hablando acerca de El "de día en
día", Deberíamos "cantar su gloria", (v. 24). Deberíamos
reconocer Su mano creadora en los cielos (v. 26). Deberíamos
hablar de la honra y majestad que son Suyas, el poder que
posee, y la alegría que nos da (v, 27).
Cada nuevo día nos da nuevas
razones para orar a Dios para dar alabanza a Su nombre y para
proclamar Su amor. Hagamos de nuestra adoración a Él algo que
hagamos "de día en día."
PENSAMIENTO: No tendremos
interés en la adoración si no invertimos nada en ella.
La mejor
apariencia
Vuestro atavío ...
[sea] el interno, el del corazón.(1 Pedro 3:4)
Charles Willam Eliot
(1834-1926), que fue presidente de la Universidad de Harvard,
tenía una marca de nacimiento en la cara que le disgustaba
profundamente. De joven le dijeron que los cirujanos no podían
hacer nada para eliminarla. Alguien describió aquel momento como
"la hora tenebrosa para su alma".
La madre de Eliot le dio este
útil consejo: "Hijo mío, no te es posible librarte de esta
dificultad. ... Pero te es posible, con la ayuda de Dios,
desarrollar una mente y un alma tan grandes que la gente se
olvide de mirar a tu cara".
Me alientan estas palabras. Yo
padezco la enfermedad de Parkinson, y uno de sus síntomas es una
"máscara facial" en la que la cara adquiere una apariencia
rígida, plástica, con poca expresión. Es penoso parecer un "viejo
cascarrabias". Pero tomo aliento al saber que es posible, con la
ayuda del Señor, desarrollar unas cualidades que oculten cualquier
imperfección física.
Pedro escribió acerca de la
hermosura del ornato "interno, del corazón" (1 P 3:4). Aunque se
estaba dirigiendo a las mujeres, el atractivo de los rasgos
espirituales internos es también propio para los hombres. El
carácter cristiano es más deseable que los más hermosos rasgos
físicos externos.
¡Que nuestras vidas reflejen el
amor de Cristo, la paz de Dios y el gozo del Señor! ¡Ésas son las
cualidades que nos dan la mejor apariencia!
PENSAMIENTO: Nada puede
disminuir la belleza que resplandece desde el interior.
Recuerdos de amargura
Quítense de vosotros
toda amargura, y toda malicia.(Efesios 4:31)
Llamémosla Ana. No es su
verdadero nombre, pero su carta era de la vida real. Nos contaba
acerca de una división en una iglesia, que fue más como una
explosión. Le causó mucho dolor y angustia.
Para Ana, la prueba había
constituido parte de un proceso en su corazón de buscar ser
honrada en conciencia y para con Dios. Cuando ella y su marido
llegaron a la decisión final de que el Señor los estaba
conduciendo a salir de la iglesia, ella pensaba que dejaban detrás
la parte más dura. "¡Qué equivocada que estaba", escribía ella.
"Estábamos tan dolidos y enfurecidos que, aunque nos fuimos, nos
llevamos la amargura con nosotros corno un recuerdo".
¿No es extraño que alguien
quiera llevarse un amargo recuerdo de una herida pasada? Sin
embargo, es lo que todos hacemos.
¿Cómo podemos echar de nuestras
vidas, para siempre la amargura? Para Ana fueron necesarias las
palabras amonestadoras de Jesús acerca de que debernos perdonar
a otros si queremos experimentar el perdón de Dios (Mt. 6:14-15).
Ella decía: "Cuando pude perdonar de corazón a los que me habían
causado dolor y comencé a orar por ellos, mi carga fue
levantada".
Todos nosotros hemos causado
mucho dolor a Dios con nuestro pecado. Pero Él en Su gracia nos
da Su perdón. A nosotros nos corresponde abandonar todos los
recuerdos de amargura que podamos estar atesorando.
PENSAMIENTO: Para que el perdón
florezca, se tienen que desarraigar los hierbajos de la amargura.
Luz en el túnel
Oh
Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres. (1
Reyes 19:4)
Un cristiano que pasa a través
del tenebroso túnel de la depresión tiende a centrarse en sus
pecaminosas debilidades y fracasos. Pero Dios puede emplear este
tiempo de una manera positiva para expandir su valoración de Su
gracia que todo lo abarca y que para todo es suficiente.
En 1964, Alan Redpath, que
había sido pastor de la Iglesia Moody en Chicago, sufrió una
apoplejía (pérdida súbita y total de la conciencia y del
movimiento) casi fatal, y se hundió en los abismos de la
desesperanza. Posteriormente escribió acerca de unos pensamientos
terriblemente malvados. En un punto había orado: "¡Oh, Señor,
libérame de este ataque del diablo. ¡Llévame al hogar!".
Fue entonces que sintió al
Señor como diciendo: "Soy yo, tu Salvador, que ha traído esta
experiencia a tu vida para mostrarte que ésta es la clase de
persona, con todos tus pecaminosos pensamientos y tentaciones, que
pensabas que eran cosas del pasado, que siempre serás, excepto
por Mi gracia."
También Elías quería morir.
Pero observa su razonamiento: "¡No soy yo mejor que mis padres"!
¿Pero quién le dio la idea de que nunca lo fuese? Después que
Elías fue usado por Dios de manera poderosa, necesitaba volver a
ver la fealdad de aquella soberbia que aún quedaba en él. Aquella
depresión fue como poner delante de él el espejo de la verdad de
Dios.
¡Cristiano, Aliéntate! En los
túneles oscuros Dios siempre nos ayuda a apreciar la gloriosa
luz de Su gracia.
PENSAMIENTO: La luz de la
gracia de Dios resplandece al máximo contra a la tiniebla del
pecado.
Una
señal de grandeza
Gozaos con los que se gozan.(Romanos 12:15)
Había cuarenta mil
aficionados presentes en el estadio de béisbol de Oakland,
California, cuando Ricky Henderson empató con la marca de bases
conseguidas de la carrera de Lou Brock. Según el periódico "USA
Today", Lou, que había dejado el béisbol en 1979 había seguido
la carrera de Henderson, y estaba entusiasmado con su éxito.
Dándose cuenta de que Ricky iba a establecer una nueva marca ,
Lou Brock dijo: "Estaré ahí. ¿Se cree que me lo iba a perder?
Ricky ha hecho en 12 años lo que a mí me tomó 19. ¡Es asombroso!
Las verdaderas historias de
triunfo en la vida son las de los que se pueden alegrar en los
éxitos de los demás. Lo que Lou Brock hizo al vitorear a Ricky
Henderson debería ser la norma en la familia de Dios. Pocas
circunstancias nos dan una oportunidad para exhibir la gracia de
Dios que cuando alguien logra un éxito y nos rebasa en una área
fuerte nuestra y en la que tenemos reputación.
Si no nos hemos confiado al
cuidado y provisión de Dios esto sería muy difícil. Si no estarnos
recibiendo gracia de nuestra relación con Jesucristo, nos
volveremos verdes de envidia en lugar de rebosantes de la dicha
compartida.
¿Cuál es la mejor prueba de
nuestra relación con Cristo? ¿Qué otra mejor evidencia hay de la
bondad de Dios que cuando nos capacita para ser felices cuando les
va bien a los demás?
Gocémonos "con los que se
gozan".
PENSAMIENTO: No puedes ser
envidioso y feliz al mismo tiempo.
¿Qué hay
dentro?
El hombre mira lo que
está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.(1 Samuel
16:7)
¿Has comprobado últimamente las
etiquetas de tus artículos alimenticios? Puede que estés
recibiendo menos de lo que pensabas. Según la revista "U.S. News",
algunos fabricantes nos están vendiendo en paquetes del mismo tipo
a que estábamos acostumbrados, pero poniendo menos producto por
paquete. Por ejemplo, un paquete de un detergente bien conocido
que antes contenía dos kilos ahora contiene sólo 1,8 Kilos. El
Mismo tamaño de paquete, menos detergente.
La manera en que algo está
empaquetado no siempre nos dice lo que hay dentro. Esto también es
cierto de las personas. Podemos envolvernos cada día en el mismo
envoltorio unas ropas agradables, una gran sonrisa, una conducta
amistosa- Y ser sin embargo menos de lo que parecemos ser.
La búsqueda de Samuel por un
rey para remplazar a Saúl muestra que Dios busca más a fondo que
las apariencias externas. El profeta Samuel estaba interesado en
el envoltorio, pero Dios estaba interesado en el contenido. Y
sabía que David tenía lo preciso para ser rey. Sí, como dice Ray
Boltz en una canción, "Cuando otros ven un pastor, Dios puede ver
un rey"
Vivimos en un mundo que a
menudo mide el valor de los productos, y de la gente por su
envoltorio. Pero no nos ensimismemos con la apariencia externa,
descuidando lo que está en el interior. A los ojos de Dios, ¡lo
que cuenta es el contenido!
PENSAMIENTO: La reputación es
lo que otros piensan que eres; el carácter es lo que Dios sabe
que eres.