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Pedir, buscar y llamar
Por Alfredo Baca Aguirre
“Pedid, y se os dará;
buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel
que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le
abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide
pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una
serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas
dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en
los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?” Mateo 7:7-11.
Hace cuatro o cinco años me puse a pensar sobre el rumbo que estaba
tomando mi vida espiritual. Pensaba en que habían pasado once
años desde el momento en que acepté a Jesucristo como mi Señor y
Salvador, hasta ese entonces. Durante todo ese tiempo había
trabajado para el Señor a “medias”, ya que era poco lo que
estaba haciendo por extender su Palabra al resto de la gente.
Si bien era cierto que había obsequiado folletos o tratados
evangélicos, y había pertenecido a diferentes grupos de
ministerios, tales como grupos de oración, alabanza,
evangelismo, y algún otro, también era cierto que mi
cristianismo se había vuelto en un “mero ritual” el cual
practicaba exclusivamente los domingos.
Me puse a pensar en el tiempo desperdiciado; en las bendiciones que había
dejado pasar; en los momentos hermosos de oración sincera que
había tenido muchísimo tiempo atrás; y cuando pensé en todo
esto, me sentí un ser miserable e inútil, ya que ahora no le
estaba sirviendo a Dios en ninguna forma.
Me puse a orar a Dios y le dije lo siguiente: “¿Sabes qué Señor? Quiero
servirte de una u otra manera; quisiera tener un ministerio en
el cual servirte, ya que no estoy haciendo nada, y me siento un
inútil. Dame un don, o dame un talento y ponme a trabajar. No
quiero que el día que muera me presente a ti con las manos
vacías sin frutos, así que, dame “algo” con lo que yo te pueda
servir”.
Una vez que hube orado, nunca pensé que la respuesta de Dios sería
inmediata, y mucho menos pensé la manera que Dios habría de
disponer para que le sirviera.
Dos semanas después de mi petición, estaba recostado en mi cama cuando
sentí la necesidad de escribir. Me levanté, tomé una hoja y un
lápiz y comencé a escribir todo lo que sentía; las palabras
fluían libres por mi mente y mi corazón palpitaba aprisa, era
como si lo que escribiese lo hubiera aprendido de memoria y lo
estuviera escribiendo de esa manera.
Luego de terminar de escribir, me di cuenta que lo que había escrito era
un poema; todo estaba en verso y era de tipo reflexivo.
Tiempo después me encontré escribiendo más poemas, reflexiones, cuentos,
artículos y enseñanzas de todo tipo; por supuesto todo lo
escrito era con el fin de extender el evangelio de Cristo.
Estaba seguro que el don que Dios me había dado era el de la
enseñanza, y él quería que le sirviera de esa manera.
De ahí en delante, he estado puliendo constantemente ese don, pidiéndole
a Dios sabiduría y humildad para poder ejercitarlo lo mejor que
pueda.
Sé que Dios me dio lo que le pedí, y no tan solo eso, sino que además me
ha dado otras herramientas más para servirle.
Quiero comentar que nunca he estudiado en seminarios ni en institutos
bíblicos, tampoco he tomado cursos o diplomados en teología,
únicamente he escrito basado en el don que Dios me dio y en su
sabiduría que me permite tener para transmitir la enseñanza
bíblica a su pueblo. Más que vanidad u orgullo, siento en mi
corazón una profunda gratitud hacia el Señor, ya que es por él
por quien tengo este ministerio.
Sin ser pastor, teólogo o diácono, y además de mi edad (31 años), Dios me
ha usado para ser de bendición en la vida de pastores de
diferentes iglesias, tales como el hermano Luis Benítez de la
iglesia de Burbank, California; o el hermano pastor Fabio
Alvarado de la iglesia Misión Centroamericana en la ciudad de
Quezaltepeque, en el Salvador; o el pastor Jorge Alberto Oliva
Corzo de la iglesia del Nazareno en Oaxaca, México; y finalmente
al pastor de la iglesia donde asisto, el hermano Juan Valdés, en
la ciudad de Chihuahua, México.
Lo anterior ha sido posible porque escribo para esta página de Internet,
la cual ha sido de bendición a muchas vidas y además ha sido el
medio para difundir la enseñanza que Dios prepara a su pueblo,
siendo esta la manera en que algunas personas conocen sobre mi
ministerio y me ayudan a seguir gracias a sus comentarios y
oraciones.
Aprovechando estas líneas hago pública mi gratitud a Dios primeramente, y
luego al hermano Luis Benítez, quien se ha esforzado bastante
para que esta página funcione, ya que él es el diseñador y
administrador de la misma, y a mi me dio la oportunidad de
apoyarle de esta manera.
Todo lo anterior está estrechamente relacionado con el pasaje que veíamos
al principio, ya que Jesús dice que “nuestro Padre que está en
los cielos dará buenas cosas a los que le pidan”, y que “todo
aquel que pide recibe”. La promesa de Jesús está ahí, y lo
único que hay que hacer es tomarla y creer en ella. Si yo no
hubiera creído estas palabras, seguirían pasando los años (y los
domingos) sin que hubiera nada en mi vida que fuera de bendición
para los demás; mi vida pasaría desapercibida para todos, e
incluso para Dios mismo. Sin embargo, creí a Jesús y le pedí,
llamé, y busqué, y él respondió a mi oración de una forma tan
hermosa.
Hoy día, soy consejero de jóvenes junto con mi esposa, así como maestro
de escuela dominical, también de jóvenes; de buenas a primeras
me ofrecieron dar clases en el instituto bíblico y además, me
acaban de ofrecer la dirección de dicho instituto. ¡Gloria a Dios por sus bondades infinitas!
Hermano, no desmaye en sus peticiones; no pierda la fe ni la paciencia,
sino más bien continúe pidiendo a Jesús y siga llamando y
buscándolo constantemente, y cuando reciba, verá la tremenda
bendición que Dios le dará y lo que él hará en su vida y en la
de los demás.
“Por tanto, os digo
que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os
vendrá” Marcos 11:24.
“Si permanecéis en mí,
y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que
queréis, y os será hecho” Juan 15:7.
“Hasta ahora nada
habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que
vuestro gozo sea cumplido” Juan 16:24.
“Pedís, y no recibís,
porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites” Santiago
4:3.
“Y cualquiera cosa que
pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus
mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de
él”
1ª Juan 3:22.
“Y esta es la
confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme
a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en
cualquiera cosa que le pidamos, sabemos que tenemos las
peticiones que le hayamos hecho” 1ª Juan 5:14-15.
Dios le bendiga.
Nota:
Si desea comunicarse con el hermano
Alfredo, hágalo a través de su
correo electrónico.
baca7321@yahoo.com.mx
Aunque la higuera no florezca É con todo, yo me alegraré en
Jehová.... Habacuc 3:17, 18.
Uno de los libros
más cortos del Antiguo Testamento es el libro de Habacuc. En sus
tres breves capítulos vemos una increíble transformación en la
perspectiva que el profeta tenía de la vida. Sus palabras de
apertura expresan una profunda desesperación, pero al final del
libro, el profeta se ha elevado a las alturas del gozo.
¿Qué produjo este
extraordinario cambio? ¿Por qué comenzó Habacuc con una queja y
terminó con un cántico de alabanza? La respuesta se halla en
tres versículos del capítulo 2. Además del mensaje de Dios de
juicio sobre los malvados, el Todopoderoso le dijo al
apesadumbrado profeta: "El justo por su fe vivirá" (v. 4).
También prometió que un día la tierra estaría "llena del
conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el
mar" (v. 14). Por último, le aseguró que "Jehová está en su
santo templo" (v. 20). Estas maravillosas verdades eran justo lo
que necesitaba Habacuc para salir de su depresión. Al fijar sus
ojos en Dios se colocó por encima de sus desalentadoras
circunstancias y encontró una fuente de gozo duradero en el
Señor.
Igual que el
profeta, nosotros también debemos andar por fe y esperar con
ansias ese glorioso momento en que Jesús volverá a la tierra a
establecer su reino de paz y justicia. Mantener nuestra
confianza en Él es ¡el secreto del verdadero gozo! -RWD
Para mejorar tu
perspectiva, sigue mirando hacia arriba.
É
sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor,
espíritu, fe y pureza. 1 Timoteo 4:12.
Un padre caminaba
con su hijo por la playa. El muchacho se estaba quedando atrás y
de repente gritó: "¡Mira papá, estoy caminando en tus pisadas!"
Esto hizo que el hombre pensara en su responsabilidad de proveer
liderazgo espiritual para su hijo.
En 2 Reyes capítulo
13 se registra un triste período en la historia del pueblo de
Dios. Los reyes de Israel no estaban obedeciendo al Señor sino
que estaban siguiendo las pisadas de sus malvados padres. Las
prácticas pecaminosas de una generación se repitieron en la
segunda, y la nación no recibió la bendición de Dios.
Ya sea que lo sepan
o no, los padres sientan un ejemplo para sus hijos. Un autor
desconocido escribió:
Hombre cuidadoso
debo ser;
Un muchacho me
sigue.
A descarriarme no me
atrevo
Por temor a que me
imite.
Ni una vez de sus
ojos escapo;
Lo que me ve hacer
eso quiere.
Intenta realizar
todo lo que hago
Ese muchacho que me
sigue.
He de recordar al
pasar
por el sol de verano
y el frío invernal,
que estoy moldeando
para los futuros años
A ese muchacho que
me sigue.
Padres, tengan
cuidado de ¡dónde y cómo andan! Hay alguien andando en sus
pisadas. -RWD
Un niño puede que no herede los talentos de sus padres, pero sí
absorberá sus valores.
É
porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo
.... 1 Pedro 2:21.
Tuvimos el
privilegio de ser los huéspedes de unos amigos que viven en las
montañas. Cuando entramos en nuestro cuarto, nos alegramos de
encontrar una exquisita cesta de frutas frescas sobre la mesa.
Las uvas, peras, manzanas y fresas se veían refrescantes y
deliciosas. Pero no fue hasta que cortamos o mordimos un pedazo
de las frutas que sentimos todo su aroma y sabor.
Pablo asemejó las
características de la obra del Espíritu Santo en nuestras vidas
con el fruto (Gá. 5:22-25). El delicioso arreglo que él
describió incluye el amor, el gozo, la paz y la benignidad.
Igual que las frutas que había en nuestra habitación para
huéspedes, el "sabor" completo sólo se siente bajo
circunstancias hirientes o difíciles.
Por ejemplo, el amor
es más hermoso cuando se encuentra con el odio. La paz es mejor
recibida cuando florece en medio del conflicto. La paciencia y
el dominio propio son más dulces frente a la persecución y la
tentación amargas.
Una razón por la que
Dios permite que pasemos por pruebas es que por medio de nuestra
piadosa respuesta se exhibe el verdadero valor del fruto del
Espíritu como testigo al mundo.
La próxima vez que
seamos probados, que nuestro más profundo deseo sea permitir que
el Espíritu Santo produzca en nosotros un fruto fragante para la
gloria de Dios. -DCE
El filoso cuchillo
cortante del Espíritu acrecienta
la vida fructífera de un cristiano.
Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas sobre
todo.... 1 Crónicas 29:12.
Según un artículo de
una revista norteamericana, una mujer residente de Costa Mesa,
California, encontró un pequeño paquete en el escalón de la
puerta que contenía las llaves de un auto y una nota que decía:
"Este regalo es para ti porque te amo." Además incluía un
versículo de la Escritura y estaba firmada: "Un ángel del
Señor". En la entrada de su casa había un auto último modelo,
justo lo que necesitaba para reemplazar su auto ya viejo, el
cual funcionaba mal.
La mujer estaba tan
agradecida que colgó un cartel en la puerta de su garaje que
decía: "GRACIAS DIOS." Un niño vecino le preguntó: "¿Dejó caer
Dios el auto desde el cielo?" La revista no informó cuál fue su
respuesta, pero seguramente que ella no creía que el auto había
caído del cielo. Ella simplemente deseaba comunicar su
agradecimiento a su amigo anónimo, quien a lo mejor pasaba por
allí. Pero su cartel también estaba haciendo una importante
declaración: toda buena dádiva viene finalmente de Dios.
David reconoció esta
verdad cuando él y su pueblo celebraban las enormes ofrendas que
se habían dado para la construcción del templo. Ellos pudieron
haberse dado palmaditas de felicitación en las espaldas e
intercambiar mutuas alabanzas por la generosidad del otro. Pero
no lo hicieron así. David mostró sabiduría y madurez como líder
de Israel al agradecerle a Dios todas sus bendiciones. Él sabía
que cuando un regalo viene de manos humanas, es el Señor quien
merece la alabanza. -MRD II
Demos gracias en
amor por las espléndidas dádivas de Dios.
De
oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me
aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza. Job 42:5,
6.
Un adolescente que
tiene un padre abusivo me dijo: "Quiero ser un buen hombre, como
mi maestro de escuela dominical y como usted, no como mi papá."
Estoy completamente
de acuerdo en que su maestro de escuela dominical es un "buen
hombre", y me alegro de que también a mí me vea como "bueno".
Como la mayoría de los creyentes en Cristo deseo ser reverente,
agradecido, amable, perdonador, puro en mi estilo de vida y
obediente a Dios. Pero también conozco un poco de la maldad de
mi propio corazón y cuán dependiente soy de la gracia y la
bondad de Dios.
El Señor dijo que
Job era un "varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado
del mal" (Job 1:8). Sin embargo, después de todas sus pruebas,
Job declaró: "Me aborrezco y me arrepiento en polvo y ceniza"
(42:6). Job sabía quién era aparte de la misericordia de Dios.
Desde una
perspectiva humana, mucha gente puede ser descrita como "buena".
Pero Dios ve la necedad espiritual, la desobediencia, la
ceguera, el egoísmo y el odio que están arraigados profundamente
en todos nosotros. Y cuando Dios abre nuestros ojos para que nos
veamos como Él nos ve, entendemos por qué un "buen hombre" como
Job dijo que se aborrecía a sí mismo.
Señor, ayúdanos a
ser buenos y al mismo tiempo a no perder la perspectiva de
nuestra inherente maldad y de cuán indignos somos de tu favor.
Gracias por el perdón que nos ofreces en Cristo. -HVL
Ni siquiera las
mejores personas tienen algo de qué gloriarse.
"¡Quién me diera quien me oyese!É" Job 31:35.
En su libro en
inglés Listening to Others [Escuchando a otros], Joyce Huggett
cuenta su experiencia de escuchar a la gente que sufre. Dice que
a menudo las personas a quienes escucha hablan con excesivo
entusiasmo de todo lo que ella ha hecho por ellos. "Muchas veces
-escribe-no había "hecho" nada. Simplemente "los había
escuchado". Pronto llegué a la conclusión de que el solo
"escuchar" era en verdad una manera eficaz de ayudar a otros."
Esta fue la ayuda
que los verbosos y sermoneadores amigos de Job no le ofrecieron.
Job se quejó de que ellos eran "consoladores molestos" (Job
16:2), y estaba tan perturbado que incluso acusó a Dios de no
escucharle. Clamó: "¡Quién me diera quien me oyese!" (Job.
31:35).
¿Qué se logra al
escuchar a otros atentamente? Escuchar es una forma de amar a
otros que dice: "Deseo comprenderte y conocerte." Consuela al de
corazón quebrantado, construye relaciones, y estimula la fe en
Dios. Escuchar es también un medio de enterarnos de los hechos.
Salomón, en Proverbios 18:13, advirtió que es una locura
responder antes de oír.
Más que nada, el
escuchar a otros debería reflejar nuestra atención a Dios y a su
Palabra. Dios tiene mucho que enseñarnos y decirnos. Cuando
apartes un momento de quietud hoy para escuchar a Dios estarás
en mejores condiciones para escuchar a la gente que sufre que
hay a tu alrededor. -JEY
Puedes ganar más
amigos con oídos atentos que con palabras.
Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres
en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.
Romanos 10:9.
Con el titular
"Amante de los autos enterrado en uno deportivo" la columna de
periódico abrió con estas líneas: "Si hay alguna autopista al
cielo, George Swanson podría llegar a las puertas de perlas a la
última moda. Fue enterrado en su auto deportivo blanco." Su
esposa, Carolyn, dijo: "Mucha gente dice que se lo quieren
llevar consigo. Bueno, él se lo llevó."
Sí, hay una
autopista que lleva al cielo, pero no se puede viajar por ella
en un auto deportivo después de la muerte. Hay que llegar a esta
autopista mientras se está vivo, y se llega depositando nuestra
confianza en Jesucristo.
En Romanos 10:1-13,
Pablo afirmó que el camino al cielo no es difícil de encontrar
ni de entrar. Está justo en frente de nosotros en la Palabra de
Dios. Jesús dijo: "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida" (Jn.
14:6). Él murió por nuestros pecados, venció el poder de la
muerte con su resurrección, vive en el cielo como nuestro
Abogado e Intercesor, y coloca en la autopista al cielo a todo
el que confía en Él como Salvador y Señor.
El que te entierren
o no en un auto deportivo no importa en absoluto. La autopista
al cielo empieza de este lado de la muerte y la entrada es fácil
de hallar. La Biblia dice: "Porque todo aquel que invocare el
nombre del Señor, será salvo (Ro. 10:13). ¿Estás en el camino
correcto? -HVL
Para llegar al cielo
debes seguir el camino de la cruz.

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