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Los avisos de Dios
Léase Isaías
30:15-22
Entonces tus oídos oirán detrás de ti la palabra que diga:
«Este es el camino, andad por él».
--Isaías 30:21 (RVR)
Fui con un grupo
de rescate en desastres a un poblado afectado grandemente
por un tornado. Parecía una zona de guerra. Hablé con una
mujer cuya casa y negocio fueron destruidos. El día de la
tormenta, ella cerró la tienda temprano y envió a cada uno
de sus empleados a sus casas. Cinco minutos después que
llegó a su casa, la electricidad se fue. Ella sabía que algo
estaba mal y corrió al sótano de la casa, dejando todo
atrás. Menos de un minuto más tarde, su casa y su negocio
quedaron destruidos. Pero ella y sus empleados estaban a
salvo.
Ella dijo: «Dios
me dio varios avisos y yo los seguí». Yo quedé impresionado
por sus palabras.
Cuán a menudo he
rechazado escuchar esa «voz» que me ha dicho «ve aquí» o
«mira allá». «Éste es el camino, andad por él», dice la
Escritura.
Me preocupo por
las finanzas cuando el mercado de valores sucumbe, por la
salud cuando surgen los problemas médicos, por los seres
queridos cuando enfrentan un reto. Pero la mujer que lo
perdió todo me recuerda: yo tengo un Dios protector que me
guía, que me dirige a lugares seguros y que promete no
dejarme solo.
Sr. Jim Matthews (Kansas, EUA)
Oración:
Amado Dios, ayúdanos a escuchar tus mensajes y a caminar por
tu senda.
Amén.
Sólo el principio
Léase 1ª a los
Corintios 2:6-16
Tú, Señor y Dios, has comenzado a mostrarle a tu siervo tu
grandeza y tu poder.
--Deuteronomio 3:24 (NVI)
Moisés no hizo la
afirmación arriba citada al comienzo de su ministerio o
después de su experiencia con la zarza ardiente. El habló
estas palabras cerca del final de su vida, mientras se
preparaba para pasar el liderato a Josué. Este es el mismo
Moisés que vio a Dios en el monte y presenció maravillosos
milagros durante la travesía por el desierto. Pero, al
acercarse al final de su vida, el testimonio de Moisés fue
que su conocimiento de Dios sólo había rozado la superficie.
Si le tomó a
Moisés toda una vida para comenzar a conocer a Dios, ¿cómo
es que nosotros podemos desarrollar una relación con Dios?
Ciertamente no es de la noche a la mañana. Dios nos invita a
una relación a través de Jesucristo. De hecho, Jesús le dijo
a Felipe: «Si ustedes realmente me conocieran, conocerían
también a mi Padre» (Juan14:7).
Cada día podemos
descubrir lugares más altos y profundos en Dios que los que
ya hemos experimentado. El apóstol Pablo nos recuerda:
«Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado, ninguna
mente humana ha concebido lo que Dios ha preparado para
quienes lo aman» (1ª a los Corintios 2:9).
Lauren Erika Myers (Santa Cruz, Islas Vírgenes, EUA)
Oración:
Dios de las edades, gracias por revelarte a nosotros a través
de Jesucristo.
Ayúdanos a conocerte mejor. Amén.
Valora lo que Dios te dio.
Un día, caminando por la calle vi a un niño solo y triste, y
me dije: "gracias Dios mío porque tengo una familia y
amigos; porque jamás he sentido la soledad y el desamparo
por los que ese pequeño ha de estar pasando".
Seguí mi andar y vi a un niño ciego y dije:"gracias Dios mío
porque tengo ojos y veo; porque se lo que es un amanecer, he
visto el arco iris, las estrellas, las flores y la luna, y
ese pequeño niño jamás podrá hacerlo".
Reanudé mi caminar y vi a un tercer niño que triste en una
silla de ruedas, veía como los demás niños
jugaban; y por tercera vez agradecía a Dios, ahora por estar
sana.
Poco antes de llegar a mi destino, vi una luz que se acercaba;
era un niño y me dijo algo que jamás olvidaré: "Tú me
has visto antes y piensas que soy infeliz, que estoy solo y
triste; pero te equivocas. Esos tres niños que antes viste
eran uno solo, era yo que tuve que hacerte creer que era
infeliz para que tu descubrieras la gran riqueza que posees,
en las cosas más simples y sencillas se encuentran los
valores más grandes. Cuando veas a alguien como ellos, no
pienses en que sufren, sino en que así son felices porque
ellos al igual que tú, han descubierto su riqueza. Pide por
ellos y por ti, y agradece a Dios lo que tienes; y cada vez
que tengas la oportunidad, haz descubrir a otros la
riqueza que poseen" y el niño desapareció.
Valorando lo que tenemos.
"Aunque me tapo los oídos con la almohada y gruño de rabia
cuando suena el despertador... gracias a Dios que puedo oír.
Hay muchos que son sordos.
"Aunque cierro los ojos cuando, al despertar, el sol se mete
en mi habitación... gracias a Dios que puedo ver.
Hay muchos ciegos.
"Aunque me pesa levantarme y pararme de la cama... gracias a
Dios que tengo fuerzas para hacerlo.
Hay muchos postrados que no pueden levantarse.
"Aunque regaño cuando no encuentro mis cosas en su lugar
porque los niños hicieron un desorden... gracias a Dios que
tengo familia.
Hay muchos solitarios.
"Aunque la comida no estuvo buena y el desayuno fue peor...
gracias a Dios que tengo alimentos.
Hay muchos con hambre.
"Aunque mi trabajo es monótono y rutinario... gracias a Dios
que tengo ocupación.
Hay muchos desempleados.
"Aunque no estoy conforme con la vida, peleo conmigo mismo y
tengo muchos motivos para quejarme... gracias a Dios por la
vida".
Valores para ser feliz
SERENIDAD
Sé tranquilo en tu interior. Deja que esa paz y esa alegría
interior irradien a través de un semblante sereno.
Un semblante sereno es pacífico, sonriente y serio
y no muestra ninguna emoción violenta.
Es como la superficie de un lago en calma.
REGULARIDAD
Sé regular en tus hábitos diarios, en tus prácticas
espirituales y en tu trabajo.
Levántate siempre a la misma hora.
Sé puntual en tus actividades.
Eso te liberará de preocupaciones y ansiedades.
Harás siempre lo correcto en su justo momento.
SINCERIDAD
Deja que tus palabras coincidan con tus pensamientos.
Deja que tus acciones coincidan con tus palabras.
Deja que haya armonía entre tus pensamientos, palabras y
acciones.
SIMPLICIDAD
Sé natural. Habla con sencillez.
No retuerzas las palabras, no caigas en los tópicos.
Sé llano. Evita la diplomacia, el disimulo y la sinuosidad.
VERACIDAD
Sé veraz. Cumple tus promesas.
No exageres ni retuerzas los hechos.
Piensa dos veces antes de hablar.
Habla dulcemente. Sé preciso en lo que dices.
HUMILDAD
No alardees de tu nacimiento, posición, cualidades o logros
espirituales.
Recuerda la naturaleza evanescente de todas las cosas.
Elogia a otros. Ve a Dios en todos.
Trata incluso a la más pequeña de las criaturas
como a tu igual.
SERENIDAD
La irritabilidad es precursora de violentas explosiones de
cólera. Vigila las alteraciones del equilibrio mental.
Observa las pequeñas olas de cólera que enturbian el lago
de tu mente. No permitas que adquieran grandes
proporciones. Entonces alcanzarás un estado de no
irritabilidad, de paz y amor.
ECUANIMIDAD
Ten calma. Soporta pacientemente el insulto, la injuria, el
sufrimiento, el fracaso y la falta de respeto.
No te exaltes con la alabanza, el éxito y los honores.
En ambas situaciones mantén una actitud equilibrada.
Obra igual con los amigos y con los enemigos.
No dejes nunca que nada disturbe tu paz interior.
FIJEZA
Recuerda que una mente inconstante no tiene posibilidades de
alcanzar nada. Elige tu ideal. Tenlo siempre presente. No
dejes que tu mente se aparte de él ni un solo momento.
¡Vas a llegar!
Nadie alcanza la meta con un solo intento... ¡Ni perfecciona
la vida con una sola rectificación!... ¡Ni alcanza altura
con un solo vuelo!
Nadie camina la vida sin haber pisado en falso muchas veces...
Nadie recoge cosecha, sin probar muchos sabores... enterrar
muchas semillas... ¡y abonar mucha tierra!
Nadie mira la vida, sin acobardarse en muchas ocasiones... Ni
se mete en el barco sin temerle a la tempestad... ¡Ni llega
a puerto sin remar muchas veces!
Nadie siente el amor sin probar sus lágrimas... Ni recoge
rosas, sin sentir sus espinas... ¡Ni forma hogar sin
prolongarse en otros!
Nadie hace obra, sin martillar sobre su edificio... Ni cultiva
amistad, sin renunciar a si mismo. ¡Ni se hace hombre, sin
sentir a Dios...
¡Nadie llega a la otra orilla, sin haber ido haciendo puentes
al pasar!...
¡Nadie se hace un río caudaloso, sin contar con muchos
afluentes!
¡Nadie deja su alma lustrosa sin el pulimento diario de Dios!
¡Nadie se viste de príncipe, sin haberse puesto el traje de
faena muchas veces!...
¡Nadie llega al final, sin que le hayan cortado el camino,
muchos tramos!...
¡Nadie puede juzgar sin conocer primero su propia
debilidad!...
¡Nadie consigue su ideal sin haber pensado muchas veces que
perseguía un imposible!...
¡Nadie conoce la oportunidad, hasta que pasa por su lado... y
la dejan ir!
¡Nadie encuentra el pozo de Dios, hasta caminar por la sed del
desierto!...
¡Nadie acepta cargar una cruz, hasta que Dios se la
acomoda!... ¡y se ve que puede resistirla!
Nadie se salva del naufragio, sin haber tragado mucha agua...
ni saca a relucir un sueño sin haberle dado forma bajo sus
alas... Ni crea una novedad, sin que le salte la duda de un
disparate... Ni deja de fallar cuando tiene mucho que
decidir...
Nadie es luz que no parpadee... ni torre que no se mueva...
ni pájaro que no se asuste... ni vida que no se atemorice...
ni fortaleza que todo lo resista... Pero nadie deja de
llegar, cuando tiene la claridad de un don... El crecimiento
de su voluntad... la abundancia de la vida... El poder para
realizar-
se... ¡Y el impulso de Dios!
¡Nadie deja de arder con fuego dentro!...
Nadie deja de llegar, cuado se lo propone!
"Si saca todo lo que tienes... "¡Vas a llegar!"
24 cosas para recordar...
y una para nunca olvidar
Recuerda
siempre que:
1. Tu presencia es un regalo para el mundo.
2. Eres una persona única en un millón.
3. Tu vida puede ser como tú quieras que sea.
4. Vive cada día con intensidad.
5. Cuenta tus alegrías, no tus desdichas.
6. Lucharás contra la adversidad que se presente.
7. Dentro tuyo hay infinitas respuestas.
8. Comprende, ten coraje, se fuerte.
9. No te impongas límites.
10. Hay tantos sueños que esperan ser realizados!!!
11. Las decisiones son demasiado importantes para librarlas al
azar.
12. Lucha por tu ideal, tu sueño, tu premio.
13. No hay nada tan desgastante como las preocupaciones.
14. Cuanto más carguemos con un problema, más pesado se hace.
15. No te tomes las cosas con tanta seriedad.
16. Vive una vida de serenidad, no de lamentos.
17. Recuerda que un poco de amor recorre un largo camino.
18. Recuerda que mucho es para siempre.
19. Recuerda que la amistad es una sabia inversión.
20. Los tesoros de la vida son las personas unidas.
21. Nunca es tarde.
22. Transforma lo cotidiano en extraordinario.
23. Ten salud, esperanza y felicidad.
24. Pídele un deseo a una estrella.
Y jamás olvides... ni siquiera por un día... cuan especial
eres.
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sugerencias para
triunfar
1.- Cásate con la persona correcta. Esta decisión determinará
el 90% de tu felicidad o tristeza.
2.- Trabaja en algo que disfrutes y que valga el tiempo y
talento que invertirás.
3.- Da a la gente más de lo normal y hazlo con alegría.
4.- Conviértete en la persona mas entusiasta y positiva que
conozcas.
5.- Sé benévolo contigo mismo y con los demás.
6.- Sé
generoso.
7.- Sé
agradecido.
8.- Persiste, persiste, persiste.
9.- Acostúmbrate a ahorrar, no importa que tu salario sea el
más modesto.
10.- Da a todo el mundo el trato que quieras recibir.
11.- Comprométete a mejorar constantemente.
12.- Haz un compromiso con la calidad.
13.- Entiende que la felicidad no se basa en las posesiones,
el poder o el prestigio; sino en las relaciones con la gente
que amas y respetas.
14.- Sé leal.
15.- Sé honesto.
16.- Ten iniciativa.
17.- Toma decisiones, sin importar que a veces te equivoques.
18.- Deja de culpar a los demás. Responsabilízate de cada
aspecto de tu vida.
19.- Ten valor y coraje, para que al mirar tu pasado no te
arrepientas más de las cosas que no hiciste, que de las
cosas que sí hiciste.
20.- Cuida mucho a los que amas.
21.- No hagas nada de lo que tu madre no se sienta orgullosa.
Verdad en ti
Si no puedes ser águila altiva en las cumbres, se pajarillo
juguetón en el valle.
Si no puedes ser árbol, se caña sobria y ágil.
Si no puedes ser poderoso, se hombre simple y bueno alimentado
de las risas y llantos de los que a tu lado viven.
La felicidad no te llegará por la grandiosidad de lo que seas
si no por la verdad que encuentres en lo que tú puedas ser.
Verdades para educadores
Sólo Dios puede crear, pero tú puedes valorar lo que Él creó.
Sólo Dios puede dar la vida, pero tú puedes transmitirla y
entregarla.
Sólo Dios puede dar la fe, pero tú puedes dar tu testimonio.
Sólo Dios puede infundir esperanza, pero tú puedes restituir
la confianza del hermano.
Sólo Dios puede dar la fuerza, pero tú puedes apoyar al
que está desanimado.
Sólo Dios puede dar el amor, pero tú puedes enseñar a tu
hermano a amar.
Sólo Dios puede dar alegría, pero tú puedes indicarla a los
otros.
Sólo Dios es la Luz, pero tú puedes hacerla brillar en el
mundo.
Sólo Dios es la Vida, pero tú puedes distribuir entre otros la
alegría de vivir.
Sólo Dios puede hacer lo imposible, pero tú podrás hacer
siempre lo que es posible.
Sólo Dios puede operar milagros, pero tú puedes hacer el
sacrificio.
Sólo Dios puede hacer germinar la simiente del bien, pero tú
puedes plantarla en el corazón humano.
Sólo Dios se basta a sí mismo, pero Él prefirió contar
contigo.
Victoria para
quienes perseveran
Iniciar una obra es cosa relativamente fácil, basta con
avivar un poco la lumbre del entusiasmo.
Perseverar en ella hasta el éxito, es cosa diferente; eso ya
es algo que requiere continuidad y esfuerzo.
Comenzar está al alcance de los demás, continuar, distingue a
los hombres de carácter.
Por eso la médula de toda obra grande --desde el punto de
vista de su realización práctica-- es la perseverancia,
virtud que consiste en llevar las cosas hasta el final.
Es preciso, pues, ser perseverante, formarse un carácter no
sólo intrépido, sino persistente, paciente, inquebrantable.
El verdadero carácter no conoce más que un lema: la victoria.
Y sufre con valor, con serenidad y sin desaliento, la más
grande de las pruebas: la derrota.
La lucha tonifica el espíritu, pero cuando falta carácter, la
derrota lo reprime y desalienta.
Hemos nacido para luchar. Las más grandes victorias
corresponden siempre a quienes se preparan, a quienes luchan
y a quienes perseveran.

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