|
Págs.
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27

La
Batalla es del Señor
No temáis ni os
amedrentéis... porque no es vuestra la guerra, sino de Dios. (2 Crónicas 20:15)
Con todo su pueblo a su
alrededor, Josafat, rey de Judá, resistió a la tentación del
pánico, y buscó la protección del señor contra el enemigo que
estaba acercándose a Jerusalén. Reconoció que él y su pueblo
carecía de recursos para enfrentarse al agresor. Dijo: "A ti
volvemos nuestros ojos’’ (2 Cr 20:12). ¡Que oración más
apasionante!
La respuesta del señor fue
veloz. “No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan
grande, porque no es vuestra la guerra, sino de Dios” (V.15).
Aquel día, el rey y su pueblo aprendieron que el Padre Celestial
es poderoso y está dispuesto a luchar la batalla contra cualquier
enemigo, si sus hijos confían en Él para ello.
Una niña pequeña que había
recibido a Jesús como su Salvador había aprendi do la misma lección
ya pronto en su vida cristiana. Un creyente de más tiempo le dijo:
¿Y qué si satanás viene a tu puerta, y trata de inquietarte?” La
niña contestó: “Le pediré a Jesús que conteste a la puerta.”
Como creyentes en Jesucristo,
nos enfrentamos a las poderosas influencias malignas de satanás.
Y, como Judá, “en nosotros no hay fuerzas” (V.12). Mart ín Lutero
lo expresó bien: “Si en nuestra propia fuerza confiásemos, en
nuestra lucha perderíamos.” Pero si reconocemos, nuestra
impotencia y nos encomendamos al Señor, Él derrotará al enemigo
por nosotros. No es nuestra la batalla, ¡es de Dios!
PENSAMIENTO: Dios siempre se
encuentra entre el cristiano y el enemigo.
Colaboración de: Claudia Cornejo, Van Nuys, California, USA
Pastor de Primera
No juzguéis según las
apariencias. (Juan
7:24)
¡Eh, mira! ¿No es éste vuestro
pastor sentado en primera clase?, preguntó uno de nuestro grupo. Y
desde luego lo era. Ahí estaba sentado, cómodo en la clase
turista. En el acto comenzamos a preguntarnos acerca de su estilo
de vida.
“Probablemente necesita espacio
para trabajar en sus sermones, y por esto paga extra para la
primera clase”, dijo alguien.
“¿pensáis que la gente en su
iglesia sabe que va en primera clase?”, preguntó otro.
“Es más bajito que nosotros .
No necesita tanto espacio”, bromeó u tercero.
Pero antes que el avión
despegase, nuestros comentarios quedaron cortados cuando el
pastor
se levantó y pasó a ocupar su
asiento en la clase económica. No sólo nos habíamos equivocado en nuestro
juicio acerca de él, sino que también le habíamos juzgado mal.
Avergonzados, nos dimos cuenta de que habíamos caído en la sutil
trampa de juzgar a una persona sólo por las apariencias, algo
contra lo que Jesús nos advierte (Jn. 7:24)
Este incidente sirvió para
recordarnos que nosotros no debemos levantarnos como jueces. Dios
se cuidará un día de las injusticias de la vida. En lugar de esto,
nuestra responsabilidad es facilitar el camino a nuestro hermano o
hermana en el Señor.
PENSAMIENTO: Cuando comenzamos
a buscar faltas, no será dif ícil
encontrar una en nosotros.
Colaboración de: Claudia Cornejo, Van Nuys, California, USA
Cómo
orar
Acerquémonos, pues,
confiadamente al trono de la gracia.( Hebreos 4:16)
Howard Hendricks hablaba de un nuevo cristiano que estaba
asistiendo a su primera reunión de oración y que se sentía remiso
al orar en voz alta porque no podía hacerlo como los otros. Tras
algo de aliento, se levantó y dijo:
“Señor, soy Jim. Soy aquel que
te encontró el jueves pasado por la noche. Perdóname, Señor,
porque no puedo decirlo de la manera que lo dice el resto de esta
gente, pero quiero decírtelo de la mejor manera que sé: Te amo.
Amén.” Hendricks
dijo que la sencilla oración de aquel hombre encendió la reunión
de oración.
Muchas personas piensan que no saben cómo orar porque ponen
demasiado énfasis en cómo sonarán las palabras ante Dios y los
demás. Pero lo que más importa es que seamos honrados y abiertos
para con Dios. Podemos
“acercarnos confiadamente”
A Él (Hechos 4:16) y expresarles nuestras preguntas, nuestra
alabanza, nuestros temores y nuestras peticiones. No es necesaria
la elocuencia.
El profeta Habacuc, por ejemplo, habló con Dios de manera muy
sencilla y abierta. Dijo que estaba turbado acerca de la gente
engañosa y violenta que florecía y que prosperaban con sus
crímenes (1:4). Luego, cuando se sintió perplejo ante la actitud
de Dios, manifestó que esperaría expectante para saber cómo Él iba
a responder a sus preguntas (2:1).
Así que, no te preocupes acerca
de tus palabras. Sencillamente, háblalo a Dios desde tu corazón.
Esta es la manera de orar!
Pensamiento: El
corazón de la oración es la oración desde el corazón.
Colaboración de: Stibali Oliva,
North Hollywood, California, USA
Rescatado por un cuervo
Mi Dios, pues, suplirá
todo lo que os falta conforme a sus riquezas en Cristo
Jesús.(Filipenses 4:19)
Hace muchos años un campesino
alemán llamado Dobry vivía en un pueblo cercano a Varsovia. Debido
a unos problemas económicos imprevistos, no había podido pagar el
alquiler, y el casero estaba amenazando con echarlo fuera. Dobry
le rogó que le diera un plazo, pero el casero le dijo que al día
siguiente él y su familia serían echados fuera a la nieve.
Oyendo las campanas de la
iglesia tocando para la oración vespertina, Dobry y sus seres
queridos se arrodillaron para pedirle al Señor que supliera sus
necesidades. Después de la oración se pusieron en pie y cantaron
las palabras de un antiguo himno;
“Encomienda tú todas tus penas
y caminos en Sus manos.“
Al terminar de cantar, oyeron
una extraña llamada a la puerta, Dobry la abrió, y encontró un
cuervo que su abuelo había amansado hacía muchos años. En la boca
llevaba un valioso anillo. Lo había perdido el rey aquel mismo día
mientras visitaba el pueblo. Dobry lo devolvió, y el rey le
recompensó con suficiente dinero para construirse una casa propia.
Dios no siempre provee de una
manera tan dramática, pero estas experiencias nos alientan. Él
vive. Él conoce nuestras necesidades. Él proveerá.
Si eres un
hijo de Dios y estás afrontando una crisis. Recuerda; el Señor
sigue teniendo sus inesperados
“ cuervos suministradores“
para suplir a tus
más profundas necesidades.
Pensamiento: Nuestras necesidades nunca pueden ser mayores
que la provisión de Dios.
Colaboración de: Stibali Oliva,
North Hollywood, California, USA
Fijándolo
En mi corazón he
guardado tus dichos, para no pecar contra ti.(Salmo 119:11)
Un día un cristiano joven acudió a una estación misionera en Corea
para visitar al hombre que había sido usado para convertirlo a
Cristo. Después del saludo usual, el misionero le preguntó la
razón de su visita.
“He estado memorizando algunos versículos de la Biblia,”
dijo,
“y quiero citárselos.”
Había estado caminando cientos de millas sólo para recitar algunos
versículos de la Escritura a su padre en la fe.
El misionero escuchó mientras recitaba sin error todo el sermón
del Monte. Encomió al joven por su formidable hazaña memorística,
y luego le advirtió que no debía sólo
“decir“
las Escrituras, sino también practicarlas. Con el rostro
resplandeciente, el hombre contestó:
“Oh, esta es la manera en que las he aprendido. Intenté
memorizarlas pero no las podía fijar en mi mente, así que hice
este plan. Primero, aprendía un versículo. Luego practicaba lo que
decía el versículo con un vecino que no fuera cristiano. Después
de esto descubrí que podía recordarlo.”
Podría ser éste el secreto para retener la Palabra de Dios?
Algunos de nosotros “trafican en verdad no practicada”
Cosa ésta sumamente peligrosa para cualquier cristiano! Santiago
da esta sucinta orden:
“Pero sed hacedores de la
palabra, y no tan solamente oidores“
(Santiago 1:22)
Prueba del método del
cristiano coreano para memorizar la Escritura. Estoy seguro que
verás que funciona.
Pensamiento:
Para tener dominio de las Escrituras, deja que las Escrituras te
dominen a ti.
Colaboración de: Stibali Oliva,
North Hollywood, California, USA
Alabanza por las presiones
Jehová
prueba al justo. (Salmo 11:5)
Un joven estaba fascinado al ver la
agitación de la vida en un capullo. La polilla en su interior
estaba tratando de liberarse, pero el proceso era lento y tedioso.
Pensando que iba a ayudar a la polilla, cortó el capullo con su
navaja, y el insecto salió sin más incomodidades. Pero no tenía el
color esperado, no podía volar, y pronto murió. El muchacho
aprendió posteriormente que la lucha de la polilla por liberarse
es una parte necesaria de su desarrollo, y que el proceso estimula
los fluídos del cuerpo que dan lustre a sus alas.
En el caso del cristiano, las
dificultades de la vida pueden también producir resultados
positivos. Un devoto seguidor de Jesús, de casi cien años, dijo:
"Al mirar atrás a mi larga vida, los tratos de Dios que fueron más
amargos en aquel tiempo son ahora los más dulces al recordarlos y
comprender sus propósitos."
La mayoría de nosotros confesamos que encontramos difícil soportar
pacientemente las épocas de sufrimiento y prueba. Sin embargo, una
vez comprendamos que Dios tiene una razón bien para ordenar, bien
para permitir nuestras dificultades, podemos aceptarlas con
gratitud. Los amargos desengaños, el sufrimiento y los
quebrantadores pesares, si se reciben con fe, pueden ser un medio
para fortalecer nuestro carácter. ¡Qué paz tenemos cuando
aprendemos a alabar al Señor por nuestras presiones!
PENSAMIENTO: Si aprendes a transformar las cargas en bendiciones,
aprende a alabar a Dios en tus pruebas.
Colaboración de: Claudia
Cornejo, Van Nuys, California USA
¡En cuarentena!
Guarda silencio ante
Jehová, y espera en Él. No te alteres... (Salmo 37:7)
En 1832, el ingeniero francés
Fernando María de Lesseps estaba navegando por el Mar Mediterràneo.
Cuando un compañero de viaje cayó enfermo con una enfermedad
contagiosa, el barco fue sometido a cuarentena. El encierro fue
terriblemente frustrante para Lesseps. Para ayudarse a pasar el
tiempo leyó las memorias de Charles Le Pere, que había estudiado
la factibilidad de construir un canal desde el Mar Rojo hasta el
Mediterráneo. Aquel volúmen condujo al ingeniero a trazar un plan
para la construcción del Canal de Suez, que fue acabado bajo su
dirección en 1869. Esta cuarentena, 37 años, demostró ser
enormemente valiosa para Lesseps -y para el mundo.
De la misma manera, los
cristianos a veces sufren una "cuarentena espiritual" para
prepararlos para una futura utilidad en el servicio de Dios. Puede
que les venga en forma de enfermedad, de herida, o desempleo. En
el caso de José (Gn. 39) adoptó la forma de un injusto
encarcelamiento. En cualquier situación, Dios no abandona a los
Suyos, sino que los trae aparte para que puedan conocerle a Él y
comprender mejor Sus propósitos.
¿Qué podemos hacer en estos
períodos? El salmista dijo : “Guarda silencio… espera…No te
alteres.” Incluso cuando nos sintamos demasiado angustiados para
leer la Biblia y orar, podemos permanecer en el amor de Dios. Este
es un sabio consejo para las cuarentenas de la vida.
Pensamiento:
Dios nos encierra para ayudarnos, no para perjudicarnos.
Colaboración de: Carla
Armendariz, Glendale, California, USA
Jesús
te ama
...Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los
cuales yo soy el primero. 1 Timoteo 1:15
Un guardia cristiano de una prisión estaba asignado a la sección
de presos condenados a la pena de muerte. Estaba tan consternado
por los crímenes que habían cometido los reclusos que al principio
sólo sentía desprecio por ellos. Y eso se comprende. Aquel
guardia contó la historia de uno de los presos que se reía de que
la niña de 8 años que había asesinado lo miró directamente a los
ojos justo cuando estaba a punto de estrangularla y le dijo
<<Jesús te ama.>>
Poco a poco, este guardia cristiano comenzó a comprender todo el
impacto de aquellas palabras pronunciadas por esa niña. El Señor
Jesús, quien durante su ministerio terrenal trató de ganarse a las
personas más despreciables de la sociedad, ama incluso a hombres
como ese asesino y blasfemo. El guardia también empezó a darse
cuenta de que no podía atribuirse el mérito de ser diferente de
aquellos criminales. Más bien vio que, bajo circunstancias
similares, él también podía haber sido un condenado a muerte.
Aquella actitud de <<soy mejor que tú>> desapareció. El guardia
sigue aborreciendo, por supuesto, lo que hicieron esos
prisioneros, pero ahora los ama, desea su salvación, y ora por
ellos.
Señor, líbranos de la justicia propia que nos lleva a despreciar a
la gente. Ayúdanos a vernos como se veía Pablo: El primero de
todos los pecadores. Capacítanos para amar aún a las personas más
despreciables que conocemos.
Pensamiento:
La única diferencia entre un pecador y un santo es la gracia de
Dios.
Colaboración de: Dina Sánchez, Burbank, California, USA
Lo que
pidas
Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo hare, para que
el Padre sea glorificado en el Hijo. Juan 14:13.
En lo tocante a la oración, el desafío que tenemos los cristianos
no que necesitamos más celo, más persistencia ni más fe, por
importantes que estos sean. Es más bien desear por encima de todo
que Dios sea glorificado. Jesús les dijo a sus discípulos que
las peticiones que hiciesen en su nombre serían concedidas <<Para
que el Padre sea glorificado en el Hijo.>> Cuando esa es nuestra
principal preocupación, podemos confiar en que Dios contestará
nuestras oraciones.
En 1540, Frederick Miconios estaba muy enfermo y a punto de
morir. Le escribió una carta de despedida a su querido amigo
Martín Lutero, el cual le contestó así <<Te ordeno, en el nombre
de Dios, vivir, porque todavía te necesito en la obra de reformar
la iglesia... El Señor no permitirá que me entere de que has
muerto, si no que permitirá que tú vivas más que yo. Por eso oro,
esa es mi voluntad, y que se haga mi voluntad, pues lo único que
busco es glorificar el nombre de Dios.>> Miconios que se había
debilitado tanto que apenas podía hablar, recuperó sus fuerzas y
vivió dos meses más que Martín Lutero.
Cuando pedimos algo para nosotros o para otros, siempre es
correcto decir: <<Señor, si lo que pido no va a glorificar tu
nombre no me lo concedas. Y si no me lo concedes, dame entonces
la fortaleza para glorificar tu nombre sin ello.>>
Pensamiento:
La oración es asirse de la buena voluntad de Dios.
Colaboración de: Dina Sánchez, Burbank, California, USA
Una
manzana a la vez
Así que, no os afanéis por el día de mañana... Basta a cada día su
propio mal. Mateo 6:34.
<<Cuando
era muchacho –escribió H. P. Barker –solía ayudar a mi madre a
almacenar manzanas. Tratando de abarcar muchas con los brazos,
intentaba llevarlas todas al mismo tiempo. Generalmente tenía
éxitos los primeros dos pasos, pero entonces se caía una, y luego
otra, y luego dos o tres más, hasta que había manzanas rodando por
todo el piso.
<<Mamá se reía. Colocaba mi manita alrededor de una manzana y
luego me sugería que llevase esa, y que luego llevase las otras de
la misma forma.>>
El señor Barker hizo la siguiente aplicación: <<No trates de
colocar los brazos alrededor de un año, ni siquiera de una
semana. En vez de eso di: “He aquí un nuevo día. Señor, ayúdame
a vivirlo para ti. Dame ahora sólo la ayuda y la fortaleza que
necesito.”>>
¡Qué buen consejo! En lugar de proyectarnos ansiosamente más allá
del presente hemos de dar un paso a la vez. Si intentamos llevar
hoy todas las cargas de mañana podríamos desplomarnos bajo el
peso. Jesús dijo: <<No os afanéis por el día de mañana, porque
el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio
mal>> (Mateo. 6:34)
¡Que tontería es pedir prestado los problemas de mañana! Podemos
confiar en que Dios suplirá nuestras necesidades cada día. Por
tanto llevemos únicamente una <<manzana>> a la vez.
Pensamiento:
La ansiedad es llevar una carga que Dios nunca quiso que
llevásemos.
Colaboración de: Dina Sánchez, Burbank, California, USA.

|
|