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Amor verdadero
En todo caso, cada uno de vosotros ame
también a su mujer como a sí mismo, y que la mujer respete a su
marido. --Efesios 5:33.
Un día recibí una llamada de un joven llamado Ewing. Él y
nuestra hija Julie se habían conocido durante casi un año y
estaban enamorados. Ewing quería saber si podía casarse con
Julie. Después de hacerle varias preguntas y de recibir las
respuestas que yo necesitaba escuchar, le di mi aprobación.
Entonces vino una gran sorpresa. Le pregunté cuándo quería
casarse con Julie y él contestó: «En dos o tres semanas.» Amaba
tanto a Julie que quería estar con ella todo el tiempo.
El verdadero amor exige una acción.
Aproximadamente un mes más tarde, sólo dos semanas después de la
boda, mi nuevo yerno me dijo: «Quiero que sepa que Julie es mi
mejor amiga. Lo pasamos muy bien juntos.»
Algunos de nosotros los que hemos estado casados durante mucho
tiempo podríamos pensar que nuestra experiencia nos hace
expertos en matrimonio. Pero yo creo que podemos aprender de los
recién casados. En primer lugar, cuando dos personas están
verdaderamente enamoradas se preocupan profundamente el uno por
el otro y aprecian el tiempo que pasan juntos. En segundo lugar,
el verdadero amor significa que la relación de una pareja se va
a caracterizar por el bien que cada uno haga por el otro. ¿Cómo
no van a ser los mejores amigos dos personas con esas
características?
Jesús es la fuente máxima de amor y respeto (Efesios 5:25-33).
El verdadero amor es un amor cristiano. --Dave Branon
UN MATRIMONIO EXITOSO REQUIERE QUE LA PAREJA SE
ENAMORE MUCHAS VECES. . . DE LA MISMA PERSONA.
. . . nos hemos complacido en impartiros no
sólo el evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas,
pues llegasteis a sernos muy amados. --1 Ts. 2:8.
Padres, maestros y miembros de la junta directiva en el centro
de Tejas se quedaron pasmados cuando una pareja de jubilados
ofreció becas de cuatro años para la universidad a los 45 niños
de primer curso de una escuela local. Las únicas condiciones son
que los muchachos permanezcan alejados de las drogas, se gradúen
de la secundaria en ese distrito, y asistan a una universidad
pública o escuela técnica acreditada de Tejas. Años antes, una
compañía había pagado la mitad de la matrícula universitaria
para uno de los donantes, y él nunca lo olvidó. «Ellos me
ayudaron --dijo él-- y ahora me toca a mí.»
Todos nosotros hemos recibido un regalo que podemos compartir
con los demás. Aunque puede que no sea dinero, es algo que ha
mejorado nuestras vidas. Pablo recordó a los Tesalonicenses que
«nos hemos complacido en impartiros no sólo el evangelio de
Dios, sino también nuestras propias vidas, pues llegasteis a
sernos muy amados» (1 Tesalonicenses 2:8).
¿Qué te han dado que necesites dar a otros en el nombre de
Cristo? ¿El regalo de escuchar cuando alguien necesita hablar?
¿Compartir en un grupo de estudio bíblico adonde la gente
aprende a alimentarse de la Palabra? ¿Enviar una tarjeta a
alguien que tiene una carga en su corazón?
El evangelio siempre es más eficaz cuando lo comparten las
personas que se entregan gozosamente. --David McCasland
DIOS TE DA PARA QUE PUEDAS DAR A LOS DEMÁS.
El temor del Señor es fuente de vida, para
evadir los lazos de la muerte. --Proverbios 14:27.
En Myanmar (antigua Burma), los niños aprenden a entregar los
objetos a sus padres y ancianos con ambas manos. Yo vivo en el
cercano país de Singapur, y sé que en Asia no es de buen gusto
utilizar sólo una mano para dar una tarjeta de presentación a
alguien. Y es muy grosero tirarla sobre la mesa a la persona a
quien se la quieres dar. Para demostrar respeto debo usar ambas
manos para dar mi tarjeta de presentación a alguien.
En 1 Crónicas 13 vemos lo importante que es demostrar respeto a
Dios. David tenía buenas intenciones cuando decidió llevar el
arca de vuelta a Jerusalén. Sin embargo, en el proceso, Uza tocó
el arca en un intento de impedir que se cayera del carro. Dios
lo mató instantáneamente. David se quedó pasmado y se enojó por
la ira de Dios. ¿Por qué respondió el Señor tan severamente?
David llegó a darse cuenta de que lo que él quería hacer para
Dios tenía que hacerse con respeto hacia Él y siguiendo sus
instrucciones específicas. Dios había ordenado que el arca fuera
llevada por los hijos de Coat en varas, no en un carro, y además
nadie podía tocarla (Éxodo 25:14-15; Números 3:30-31; 4:15).
Lo que David aprendió es algo que nosotros también debemos tomar
en serio. Mostrar respeto a Dios significa aprender lo que Él
desea que hagamos y luego obedecerlo completamente. Para agradar
al Señor debemos hacer su obra a su manera. --Albert Lee
RESPETAMOS A DIOS CUANDO LE OBEDECEMOS.
El Señor ha dado a conocer su salvación; a la
vista de las naciones ha revelado su justicia. --Salmo 98:2.
Mientras caminaba a casa después de asistir al culto de una
iglesia en Southampton, Inglaterra, Isaac Watts, que entonces
tenía 20 años de edad, dijo a su padre que los salmos métricos
que se cantaban en sus cultos carecían de la dignidad y la
belleza que debería caracterizar a los himnos usados en la
adoración. Su padre lo animó para que tratara de crear algo
mejor. Así que en el año 1694, Isaac Watts empezó a escribir
himnos y a la larga puso rima al libro de los Salmos para
adaptarlo a la adoración.
Watts tomó las referencias proféticas a la venida del Mesías que
aparecen en los Salmos y las expresó en su cumplimiento
neotestamentario. Sus himnos proclamaban que Jesucristo es
Salvador y Señor. Cuando Watts llegó al Salmo 98 escribió:
¡Al mundo paz, nació Jesús! Nació ya nuestro Rey;
El corazón ya tiene luz, y paz su santa grey.
¡Al mundo paz el Salvador en tierra reinará!
Ya es feliz el pecador, Jesús perdón le da.
Este himno se ha convertido en uno de los favoritos de la
temporada navideña. Nos llama a reconocer que Cristo es Salvador
y Rey, y a abrir nuestros corazones a su reino de amor y gracia.
El salmista escribió: «Cantad al Señor un cántico nuevo» (Salmo
98:1). Isaac Watts hizo justo eso en su proclamación de que
Cristo nació, y nosotros podemos regocijarnos en Él. --David
McCasland
SI QUIERES ENCONTRAR GOZO EN LA NAVIDAD MIRA A CRISTO.
Vuestra bondad sea conocida de todos los
hombres. El Señor está cerca. --Filipenses 4:5.
Durante mis años de pastor encontré muchos cristianos que eran
cualquier cosa menos amables. No tenían paciencia con sus
hermanos en la fe cuando éstos presentaban algún defecto en el
carácter o cuando se involucraban en prácticas pecaminosas.
También mostraban poca amabilidad hacia los incrédulos. Pensaban
que los mensajes evangelizadores siempre debían incluir
terribles advertencia de los tormentos del infierno.
Hace poco escuché acerca de una compañía que había decidido
abrir sus tiendas los domingos. Puesto que estaban localizados
en un área adonde había muchas iglesias, la corporación recibió
veintenas de cartas condenatorias de parte de cristianos
airados. Algunos hasta dijeron que se alegraban de que hubiera
un infierno eterno para aquellos que habían tomado esa decisión.
Los empleados cristianos y no cristianos se sintieron ofendidos
y avergonzados. La falta de amabilidad había hecho daño a la
causa de Cristo.
Los líderes religiosos de los días de Jesús estaban prestos a
juzgar y carecían de amabilidad. Criticaban a Jesús porque Él
comía y bebía con publicanos y pecadores (Mateo 11:19). Se
quedaron atónitos al ver que Jesús mostraba preocupación por
estas personas en lugar de condenarlos duramente. Él no aprobaba
lo que ellos hacían, pero los veía como pecadores creados a
imagen de Dios a quienes Él había venido a salvar.
Imitemos el ejemplo de Cristo. --Herb Vander Lugt
NADA MÁS FUERTE QUE LA AMABILIDAD; NADA MÁS
AMABLE QUE LA VERDADERA FORTALEZA. --FCO. DE LA SALLE
Y consideremos cómo estimularnos unos a otros
al amor y a las buenas obras, no dejando de congregarnos. . . .
--Hebreos 10:24-25.
En una carta escrita al editor de un periódico británico, un
hombre se quejaba de que no le veía el sentido a asistir a la
iglesia todos los domingos. «He estado asistiendo a los cultos
con bastante regularidad durante los últimos 30 años
--escribió-- y en todo ese tiempo . . . he escuchado no menos de
3.000 sermones. Pero, para mi consternación, descubro que no
recuerdo ni uno solo de ellos. Me pregunto si sería más
beneficioso que se usara el tiempo del ministro de alguna otra
forma.»
Esa carta provocó muchas respuestas. Sin embargo, una de ellas
fue la decisiva: «He estado casado durante 30 años. En todo ese
tiempo he comido 32.850 veces, la mayoría de ellas comidas
preparadas por mi esposa. De repente he descubierto que no
recuerdo el menú de una sola de ellas. Y sin embargo, he
recibido alimentación de todas. Tengo la clara impresión de que
sin ellas me hubiera muerto hace mucho tiempo.»
La Biblia asume la importancia de asistir a la iglesia, y la
única amonestación que hace al respecto aparece en el contexto
del peligro de dejar la práctica (Hebreos 10:25). Necesitamos
ayuda para impedir que nuestra fe y esperanza se tambaleen
(v.23), y para amar y hacer buenas obras (v.24). Así como el
alimento físico nos mantiene vivos y fuertes, así también el
alimento espiritual de la enseñanza y la comunión es necesario
para nuestra supervivencia. --Dennis De Haan
SI QUIERES SEGUIR CRECIENDO EN CRISTO, SIGUE YENDO A LA IGLESIA.
. . . hombres inspirados por el Espíritu
Santo hablaron de parte de Dios. --2 Pedro 1:21.
Un meteorólogo se jactó al decir: «Estoy noventa por ciento en
lo cierto diez por ciento de las veces.» Esa es una afirmación
ridícula, pero algunas personas recurren a ese tipo de falsedad
para tapar un historial deficiente.
Sin embargo, el historial profético de la Biblia es
verdaderamente preciso. Veamos algunos ejemplos.
El Señor Jesús nació en la ciudad de Belén (Miqueas 5:2) de una
virgen (Isaías 7:14) en el tiempo especificado (Daniel 9:25).
Los niños en Belén fueron masacrados tal como se profetizó
(Jeremías 31:15). Jesús fue a Egipto y regresó (Oseas 11:1).
Isaías predijo el ministerio de Cristo en Galilea (Isaías
9:1-2). Zacarías predijo Su entrada triunfal en Jerusalén sobre
un pollino (Zacarías 9:9) y su traición por 30 piezas de plata
(11:12-13). David nunca vio una crucifixión romana, y sin
embargo, en el Salmo 22, por inspiración divina, hizo un retrato
gráfico de la muerte de Jesús. Isaías 53 da una descripción en
detalle del rechazo, maltrato, muerte y sepultura de nuestro
Señor. Estas pocas profecías (y hay muchas más) deberían
impresionarnos por la confiabilidad de la Biblia.
Puesto que estas predicciones se han cumplido todas, aceptemos
con confianza lo que la Biblia dice acerca del futuro. Recuerda:
tenemos un libro profético que está en lo cierto. . . ¡siempre!
--Richard De Haan
PUEDES CONFIAR EN LA BIBLIA. DIOS SIEMPRE CUMPLE SU PALABRA.
Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y
justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda
maldad. --1 Juan 1:9.
Según la mitología griega, el rey Augías poseía un establo con
3.000 bueyes. Sus caballerizas no se habían limpiado en 30 años,
y de ahí que la palabra «augías» en español se usa por extensión
para referirse a algo sucísimo a causa de la negligencia.
Hércules, el mítico hombre fuerte, recibió la orden de limpiar
el establo de Augías en un solo día.
Cuando Hércules vio el establo por primera vez se quedó
consternado por el tamaño, la suciedad y el mal olor. Entonces
notó que estaba localizado entre dos grandes ríos: el Alfeo y el
Peneo. Puso a trabajar su gran fortaleza y desvió los ríos para
que fluyeran a través de la edificación. En poco tiempo, el
establo quedó limpio.
Por supuesto que la historia es un mito, pero por su misma
naturaleza, los mitos preservan los anhelos de las culturas que
los abrazan y los perpetúan. Yo creo que la historia refleja
nuestro propio anhelo de tener a alguien que lave nuestra vida y
saque de ella la basura y el sucio que se han acumulado con los
años.
Existe un poderoso río de perdón que fluye de la cruz de Cristo.
No hay corrupción, por muy «augía» que sea, que pueda resistir
su flujo limpiador. Cuando confesamos humildemente nuestros
pecados, toda nuestra injusticia queda lavada (1 Juan 1:9).
Podemos estar seguros de que nuestros pecados «que son muchos,
han sido perdonados» (Lucas 7:47). --David Roper
LA CONFESIÓN A DIOS SIEMPRE TRAE LA LIMPIEZA DE DIOS.
. . . tú fuiste inmolado, y con tu sangre
compraste para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo y
nación. --Apocalipsis 5:9.
Rita Snowden escribió un libro en 1937 titulado If I Open My
Door [Si abro la puerta]. En el mismo describió una congregación
que estaba pensando edificar un nuevo lugar de adoración. En el
centro del santuario habría un vitral representando a niños
adorando a Jesús.
La congregación empleó a un artista para que pintara un cuadro
del propuesto vitral. Él realizó la tarea, y esa noche soñó que
escuchó un ruido en su estudio. Fue a investigar y vio a un
extraño alterando su cuadro. El artista gritó: «¡Detente! Lo vas
a arruinar!» Pero el extraño contestó: «Tú ya lo arruinaste.» El
intruso entonces explicó que los rostros de los niños eran todos
de un solo color, pero él estaba usando muchos colores. Cuando
el intruso dijo que quería que vinieran a él niños de todas las
naciones y razas, el artista se dio cuenta de que estaba
conversando con el mismo Jesús.
En un mundo adonde las diferencias raciales a menudo llevan a la
separación y el conflicto, es imperioso que los cristianos
trabajen por la unidad y la paz. Jesús fue a la cruz para dar
salvación a personas de todas las naciones (Apocalipsis 5:9).
Nuestro testimonio y nuestra comunión deben ir más allá de las
fronteras que históricamente han dividido a la familia humana
(Romanos 1:16; Gálatas 3:28).
¿Reflejamos el amor de Jesús por todo el mundo? --Vernon Grounds
JESÚS AMA A TODO EL MUNDO, NO SÓLO A LOS QUE SE PARECEN A TI.
Bienaventurados los pobres en espíritu, pues
de ellos es el reino de los cielos. --Mateo 5:3.
Todo el mundo está buscando la felicidad, y la gente sigue
muchas rutas en la vida para tratar de encontrarla. La buscan en
el dinero, las fiestas, programas de mejoría propia, autos
sofisticados, casas lujosas o la promoción de una causa.
Esa es la lista equivocada. La lista correcta se encuentra en
Mateo 5. Jesús nos enseñó que la felicidad profunda y duradera
viene de estar bien con Dios.
Él dijo que somos bienaventurados, o felices, cuando:
-
Somos pobres en espíritu, reconociendo nuestra desesperada
necesidad de Dios.
-
Lloramos, dándonos cuenta de lo horrible que es el pecado y
lamentándonos genuinamente por él.
-
Somos mansos, demostrando dominio propio incluso cuando nos
tratan mal.
-
Tenemos hambre y sed de justicia, anhelando ser santos y
puros.
-
Somos misericordiosos, mostrando misericordia a otros así
como Dios nos la muestra a nosotros.
-
Somos puros de corazón, sin doblez y sinceros en nuestra
devoción a Cristo.
-
Somos pacificadores, compartiendo la paz que Cristo ofrece y
promoviendo la paz los unos con los otros.
-
Somos perseguidos, estando dispuestos a sufrir por causa de
Jesús.
¿Buscas la felicidad? Sigue el camino de Cristo. --Dave Branon
LA FELICIDAD DEPENDE DE LO QUE SEAS, NO DE LO QUE TENGAS.
. . . sus siervos le servirán. Ellos verán su
rostro, y su nombre estará en sus frentes. --Apocalipsis 22:3-4.
A veces me preguntan qué vamos a hacer en el cielo. ¿Nos vamos a
sentar sobre las nubes a tocar arpas celestiales? ¿Vamos a
revolotear con nuestras alas de seda? En su visión, el apóstol
Juan vio tres actividades celestiales futuras.
La primera es servir (Apocalipsis 22:3). Tal vez vayamos a
explorar algún rincón desconocido del universo, o, como sugiere
C.S. Lewis, a gobernar una estrella distante. Sea lo que fuere
que implique ese servicio, no habrá la sensación de
insuficiencia, ni debilidad ni cansancio. En el cielo vamos a
tener mentes y cuerpos iguales a la tarea que nos asignen.
La segunda actividad es ver: «Ellos verán su rostro» (v.4). «. .
. ahora vemos por un espejo, veladamente. . .» (1 Corintios
13:12), pero en el cielo veremos a nuestro Salvador cara a cara,
y «seremos semejantes a Él» (1 Juan 3:2). Esto es lo que
significa Apocalipsis 22:4 cuando dice: «Su nombre estará en sus
frentes.» El nombre de Dios representa su carácter perfecto. De
manera que llevar su nombre significa ser como Él. En el cielo
nunca vamos a luchar con el pecado otra vez, sino que
reflejaremos la belleza de la santidad de Dios por siempre.
Por último, reinaremos. Vamos a servir a nuestro Rey gobernando
y reinando con Él para siempre. ¡Vamos a estar ocupados! --David
Roper
LOS QUE AMAN Y SIRVEN A DIOS EN LA TIERRA
SE SENTIRÁN COMO EN CASA EN EL CIELO.

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