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Crean gatos fluorescentes resistentes al SIDA de
los felinos
La
creación de gatos inmunes al VIH puede servir de modelo de
estudio para el tratamiento de la enfermedad del SIDA en
humanos.

La
modificación genética de los gatos fluorescentes sirve de
experiencia en la transmisión de genes supresores de
enfermedades en las líneas germinales de mamíferos, siendo un
paso importante en la terapia génica de enfermedades virales.
Este experimento llevado a cabo entre el
departamento de Medicina Molecular y la División de Enfermedades
Infecciosas de la Clínica Mayo, con la colaboración del
departamento de Medicina Veterinaria de la Universidad de
Yamaguchi en Japón supone
un paso fundamental en el conocimiento de la corteza cerebral de
los mamíferos. En los felinos se han introducido dos genes, uno
codifica un marcador de fluorescencia y otro la resistencia al
VIF dentro de la línea germinal de los gatos (en sus óvulos).
Los ovocitos resistentes dieron lugar a embriones que
finalizaron con 5 embarazos a término y tres gatos transgénicos
que no se contagiaban del VIF.
El
virus del SIDA en los felinos es de la misma familia que la del
VIH.
Es un virus con ARN monocatenario, de la familia Retroviridae y
del género Lentivirus, al igual que el SIDA en humanos. Es el
único virus no primate que causa un síndrome similar al la
inmunodeficiencia adquirida en humanos.
Se
transmite a través de la saliva y es
muy contagioso en gatos domésticos, pues
una simple mordedura puede ser la vía de contagio. No se
transmite intra-útero ni a través de la leche en gatas
lactantes, tampoco tienen una vía de transmisión sexual. No
se transfiere a otras especies, pero en gatos causa la muerte
por destrucción de las defensas del animal, con
síntomas que en un principio cursan similares a una simple gripe
y se complican a medida que avanza la enfermedad y aparecen la
gingivitis, la pérdida de pelo, la fiebre, las infecciones
oportunistas y el incremento del riesgo de padecer ciertos tipos
de cáncer.
Este último hallazgo en la terapia génica del VIF supone un
respaldo al uso de estas terapias en el tratamiento de
enfermedades que hasta ahora no tienen un tratamiento que
conduzca a la curación ni una vacuna cien por cien efectiva.
La
teoría de que el VIH tiene su origen en el VIS (Virus de la
Inmunodeficiencia Símica) es la más aceptada hoy en día. Al
parecer el uso de tejidos de chimpancé en los estudios de una
vacuna de la hepatitis B pudo ser la vía de entrada que hizo a
este virus dar un salto interespecie. Quizá por eso no sea
descabellado pensar que otro animal, esta vez el gato, pueda
ser la clave para su curación.
FUENTES CONSULTADAS
www.nature.com/nature
http://www.ops.org.bo/its-vih-sida/?TE=20040628161702
http://www.europapress.es/salud/noticia-pandemia-vih-sida-comenzo-alrededor-ano-1900-estudio-20081001205519.html
www.cruzroja.es
Animales transgénicos:
usos en biomedicina y alimentación
La mayoría de las enfermedades humanas dependen tanto de nuestra
interacción con el medio ambiente como de la herencia genética
que recibimos de nuestros padres. De ahí que la
genética tenga cada vez más aplicaciones a la medicina, que
en muchos casos requieren el empleo de organismos modificados
genéticamente, conocidos como transgénicos.

Un organismo transgénico es
cualquier organismo vivo que posea una combinación artificial de
material genético que se haya obtenido mediante aplicación de
técnicas de biotecnología moderna, lo que conocemos como
ingeniería genética. Existen diferentes tipos de organismos
transgénicos según la modificación que se les ha realizado.
Algunos son el resultado de la incorporación de uno o varios
genes nuevos, o de la sustitución de un gen propio por otro de
un organismo diferente, mientras que en otros casos se ha
llevado a cabo la inactivación de un gen propio.
Los animales transgénicos se utilizan actualmente con gran éxito
en el campo de la investigación biomédica para la obtención de
modelos de enfermedades humanas. Pero no solamente este área se
ha visto beneficiada por sus múltiples posibilidades, también la
medicina clínica, la industria farmacéutica, el sector pecuario
y la industria alimentaria podrán beneficiarse de su
extraordinario potencial en un futuro no muy lejano.
Modelos de enfermedades humanas
Las enfermedades con base genética son en general el resultado
de la expresión incorrecta de uno o varios genes. El resultado
de la expresión de un gen es una proteína, y una expresión
anómala puede implicar desde proteínas defectuosas, incapaces de
cumplir su función, hasta cantidades inadecuadas de proteína,
sintetizándose por exceso o por defecto. También puede fallar el
lugar de expresión de la proteína (el órgano o tejido), o
incluso el momento, dando lugar a una expresión a destiempo,
cuando no es necesaria o incluso es perjudicial. Cuando el
problema se debe a una proteína anómala, el defecto se encuentra
en el propio gen, mientras que en el resto de casos, el defecto
se encuentra en las regiones denominadas reguladoras, que como
su propio nombre indica regulan la expresión del gen en
cantidad, localización y tiempo.
Conocer los detalles del funcionamiento de los genes que
producen estas enfermedades es la clave en la búsqueda de
mejores tratamientos, terapias y procedimientos diagnósticos. Por
ello, el desarrollo en los últimos años de modelos animales de
enfermedades ha permitido grandes avances en la investigación
médica. Estos modelos generalmente consisten en animales
genéticamente modificados en los que se ha inactivado un gen o
modificado su expresión para imitar la enfermedad humana en
cuestión. A partir del estudio de estos modelos se pueden
descubrir las causas ambientales que desencadenan la aparición
de la enfermedad y su desarrollo, las vías metabólicas
implicadas y las posibles dianas terapéuticas (moléculas o
procesos sobre los que un fármaco podría actuar). Finalmente,
también permiten evaluar la calidad de nuevos tratamientos y
métodos diagnósticos: su eficacia, efectividad y posibles
efectos secundarios.
Actualmente existen modelos animales de más de cien enfermedades utilizados
en investigación, incluyendo enfermedades tan importantes como
cáncer, diabetes, síndrome metabólico, aterosclerosis,
hipercolesterolemia, esclerosis múltiple, esquizofrenia,
Alzhéimer y Parkinson, entre muchas otras. Además, se han
obtenido también modelos de otros procesos que aunque no
constituyen enfermedades en sí mismos, están relacionados o
favorecen la aparición de otras, como es el caso de modelos de
envejecimiento y obesidad.
La mayoría de estos modelos se obtienen en ratones, el
animal más utilizado en el laboratorio por su fácil manejo y
rápida reproducción. Sin embargo, las diferencias fisiológicas
entre el humano y el ratón son importantes y la tendencia actual
es a desarrollar modelos en otros animales más cercanos al
hombre, como pueden ser animales de granja. Estos animales
permiten además estudiar el desarrollo de las enfermedades en
periodos de tiempo mayores y por tanto más realistas. Existen ya
un modelo de Alzheimer en cerdos y un modelo de fibrosis
quística en ovejas, entre otros.
Xenotrasplantes de órganos
En los últimos años se está trabajando de forma muy importante
en la obtención
de órganos procedentes de animales aptos para ser trasplantados
en humanos, lo que se conoce como xenotrasplantes.
Esta línea de trabajo responde a la gran demanda de órganos que
existe a nivel mundial, que dista mucho de ser cubierta por las
donaciones humanas. Para este propósito el animal más estudiado
es el cerdo cuyos órganos presentan tamaño, anatomía y
fisiología similares a los humanos, lo que facilita el
trasplante. Además es una especie prolífica y de relativo rápido
crecimiento.
La inmunogenicidad de estos órganos porcinos (que
el cuerpo humano los reconozca como extraños y los ataque,
causando su rechazo) es
el principal problema a resolver. Para
ello se ha trabajado obteniendo cerdos transgénicos con
diferentes modificaciones destinadas a evitar la respuesta
inmunológica. Una primera estrategia consiste en inactivar genes
cuyo producto son proteínas reconocidas por el sistema inmune
humano como extrañas. Por otra parte, una segunda estrategia se
basa en que los órganos del cerdo produzcan proteínas humanas
que frenen la reacción inmunológica del paciente trasplantado.
Mediante estas técnicas se han obtenido ya varios cerdos aptos
para realizar xenotransplantes en humanos.
Biorreactores
Otra importante aplicación de los animales genéticamente
modificados es su utilización comobiorreactores,
es decir, como medio de obtención de grandes cantidades de un
producto biológico.
Este producto normalmente es una proteína de interés
farmacológico, destinada a tratar enfermedades humanas
producidas por la falta de esta proteína, como podría ser la
insulina en el caso de la diabetes. Esta proteína será producida
por el animal y excretada en algún fluido como la orina o la
leche.
A pesar de que el gen introducido estará presente en todas las
células del animal, se consigue una expresión específica en un
tejido utilizando regiones reguladores de otras proteínas
específicas de ese tejido en ese animal, por ejemplo, las de la
lactoglobulina en las glándulas mamarias de los mamíferos. De
esta forma se ha conseguido obtener en la leche de ovejas
transgénicas alfa-antitripsina (destinada al tratamiento del
enfisema pulmonar y la fibrosis quística), y los factores de
coagulación VIII y IX (destinados al tratamiento de la hemofilia
A y B respectivamente); en la leche de conejos, calcitonina
(destinada al tratamiento de la osteoporosis y la hipercalcemia);
y en la leche de vaca, lactoferrina humana, anticuerpos
policlonales y hormona del crecimiento.
La
obtención de proteínas en la leche es la estrategia más
utilizada frente al empleo de otros fluidos biológicos, puesto
que la expresión de proteínas en las glándulas mamarias permite
obtener grandes cantidades de la proteína, en ocasiones más de
dos gramos por litro de leche. Por ejemplo, en el caso de la
hormona del crecimiento, en Argentina se están obteniendo
concentraciones de 5 g por litro, lo que implica que con
solamente 16 vacas transgénicas se podría cubrir la demanda
mundial de hormona del crecimiento humana.
Animales transgénicos en alimentación
La misma estrategia de los biorreactores se utiliza también
enfocada al campo de la alimentación para la producción de
leches modificadas. Es
posible, por ejemplo, obtener leche sin lactosa, destinada a
consumidores con intolerancia a este componente natural de la
leche. Para ello se inactivan en las vacas productoras los genes
responsables de la síntesis de la lactosa. La
intolerancia a la lactosa es
una deficiencia que cada día afecta a más personas de todas las
razas y orígenes. La obtención de una leche sin lactosa apta
para el consumo humano directamente del animal reduce los costes
de producción en comparación con las leches a las que se les
retira la lactosa por otros medios industriales. Otra proteína
propia de la leche que causa alergias y puede ser eliminada por
este método es la lactoglobulina.
La obtención de animales productores de leche con lactoferrina
humana posee también aplicación directa en el campo de la
nutrición. Esta
proteína posee propiedades antibacterianas, antivirales y
antifúngicas, además de efectos tróficos muy beneficiosos para
el intestino. Por este motivo, esta leche se destina a la
alimentación de niños que no reciben lactancia materna, puesto
que mejora las defensas de los bebés, reemplazando en cierta
medida las defensas que reciben de la leche materna y no pueden
ser obtenidas a partir de otras leches sustitutivas.
El sector pecuario es otra de las áreas donde los animales
transgénicos presentan un gran potencial. Un ejemplo es el desarrollo
de cerdos sobreproductores de la hormona del crecimiento, que
supone una importante mejora agronómica. Esta modificación se
consigue modificando la región reguladora del gen de la hormona
del crecimiento, haciendo que su producción sea mayor. Con ello
se consigue un aumento de la velocidad de crecimiento y la
ganancia de peso del animal, y un menor acúmulo de grasa
subcutánea, factores que mejorarían el rendimiento económico de
la producción de carne.
Sin embargo, hasta
el momento estos cerdos no se han podido comercializar, ya
que presentan importantes inconvenientes, puesto que la
sobreproducción de hormona del crecimiento provoca infertilidad
en las hembras, falta de lívido y patologías varias. La misma
estrategia se ha aplicado en peces, obteniendo individuos once
veces más grandes y una considerable rebaja en el tiempo de
producción. Sin embargo, su uso no ha sido autorizado por el
posible riesgo de liberación de estos peces al medio ambiente.
La utilización tanto de animales como de otros organismos
transgénicos en la alimentación humana ha sido muy discutida y
todavía hoy en día continua el debate en cuanto a su seguridad,
tanto para el consumidor como para el medio ambiente.
Así pues, la
biotecnología y la ingeniería genética abren hoy en día a través
de los animales transgénicos una ventana a la esperanza en la
curación y tratamiento de múltiples enfermedades de origen
genético, así
como a la mejora en la calidad de vida de la población, mediante
mejores fármacos, alimentos personalizados y alimentos básicos a
precios más asequibles.
Artículo publicado para el máster
de la UNED de Periodismo Científico y Comunicación Científica
La NASA 'exculpa' a un asteroide
Baptistina de la extinción de los dinosaurios
Las
últimas observaciones de la sonda WISE ponen en duda que un
asteroide de la familia Baptistina fuera el
causante de la desaparición de los dinosaurios en la Tierra hace
65 millones de años,
según un estudio difundido por la NASA.
Los científicos están seguros de que un gran asteroide impactó
en la Tierra y causó la extinción de los dinosaurios y algunas
otras formas de vida en nuestro planeta, aunque desconocen
exactamente su origen.
En 2007 un estudio realizado por científicos del Instituto de
Investigación Southwest, en el Colorado, con telescopios
terrestres apuntó por primera vez como sospechoso a un asteroide
de la familia Baptistina, situado
en el cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter.
Según esa teoría, el asteroide Baptistina
impactó con otro asteroidedel
cinturón hace 160 millones de años, que despedazó al primero en
fragmentos tan grande como montañas, uno de ellos se creía que
había llegado a la tierra causando la extinción.
Sin embargo, con las observaciones realizadas con los
instrumentos de infrarrojos de la sonda WISE (Wide-field
Infrared Survey Explorer) han dejado libre de sospecha a este
asteroide dejando
abierto el caso de uno de los grandes misterios de la Tierra.
Durante más de un año el equipo examinó la reflectividad y el
tamaño de 120.000 asteroides, incluidos 1.056 miembros de la
familia Baptistina, y descubrieron que la ruptura del asteroide
padre se produjo hace unos 80 millones de años, menos de la
mitad del tiempo sugerido anteriormente.
Impacto en menos tiempo
Con estos datos los investigadores pudieron calcular cuánto
tiempo le tomaría a los miembros de Baptistina para alcanzar su
posición actual. Los resultados muestran que para que este
asteroide fuera el culpable de la extinción, tendría
que haber impactado en la tierra en menos tiempo de lo que se
creía anteriormente para
causar la desaparición de los dinosaurios.
Pero según la investigadora principal del proyecto NEOWISE en el
Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA (JPL) que ha
realizado el estudio, Amy Mainzer, no
hubiera dado tiempo a que el asteroide causara la extinción.
"Como resultado de la investigación del equipo científico de
WISE, la desaparición de los dinosaurios sigue siendo un caso
sin resolver", señaló Lindley Johnson, encargado del programa de
observación de objetos cercanos a la Tierra (NEO) de la NASA.
Los científicos están trabajando en un "árbol genealógico" de
las clases de asteroides que
hay en el cinturón para tratar de encontrar la pieza que
coincida con las huellas que dejó el fragmento que cayó en lo
que es ahora la península mexicana de Yucatán, dejando un cráter
de 10 kilómetros, que acabó con el periodo del Cretáceo.

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